Autor: Kami-cute

Autor: Kami-cute

Summary: ¿Quién podría pensar que realmente los opuestos son atraíbles? Estos muchachos saben mucho de química. Negativo y positivo, hacen reacción.

Advertencias: Ninguna, por el momento.

Declaimer: InuYasha y sus personajes no me pertenecen. Son de Rumiko Takahahi. Lo más cercano a ser míos, es mi perrito de peluche blanco Inu.

Notas de autor: ¡Wow! Se me vino la inspiración repentinamente (mentira, porque escribo de mi vida xD) y quise escribir. Lo cierto es que hoy tuve feriado por... O.o No sé porqué, pero lo tuve. Y me dije: 'Entonces, escribamos'. Heme aquí. Escribiendo para que mis lectoras se regocigen y luego no vengan a matarme a tomatasos xD. A quien le importe, las cosas mejorarn con Niño no Baka. A decir verdad, hemos salido a comer helado y eso... Y del fic, ni hablamos xD. Estoy loca, no me den importacia. Les dejo el fic... Especial dedicación: Lis-sama y TaniaC.

-

-

-

-

x... Felizmente juntos otra vez ...x

InuYasha estaba en su casa. Su cuarto, específicamente. Mirando el cielo oscuro, con las miles de estrellas titilantes... Un momento, ¿estrellas titilantes? ¿Cielo ocuro? ¿Y el techo? Bueeeeno, en realidad, miraba el cieloraso de su casa. Con una mancha de humedad. Pero él estaba tan feliz, que creía ver el cielo anochecido con miles de estrellas.

Suspiró, poniendo sus brazos detrás de la cabeza como almohadas y recostándose boca arriba. Estaba feliz. No podía negarlo. Y pensar que un día antes, hasta tenía planeado suicidarse. Pero Kagome lo perdonó... luego de ver su rara forma de pedir disculpas.

Sonrió, dejando escapar una risa graciosa. Kagome lo había perdonado. Eso significaba que ella lo quería, ¿no? Él estaba dentro de su corazón. Cerró los ojos, meditando. No, definitivamente Kagome había ganado. Es que InuYasha estuvo meditando todo ese mes en que permaneció peleado con Kagome. Aprovechaba la ocasión, para probarse a sí mismo de que Kagome podía ser reemplazada...

Pues... no fue así.

Sabía que luego de Kagome... no había nada más. Luego de sus sonrisas, el resto eran hipócritas. Luego de tenerla en sus brazos, ya nadie podría ocupar su lugar. Luego de sus burlas... nadie terminaría entero, de eso estaba seguro. Porque era Kagome. A ella, le soportaba todo... a otro, no.

Se río de sí mismo. Al fin y al cabo, seguía siendo el mismo idiota arisco de siempre. Sólo cambiaba con Kagome. Siempre hacía cosas extravagantes por Kagome... Como esa forma rara de pedir perdón. Como los enormes osos de peluche. Como... Como su forma de actuar.

Su mirada quedó perdida. Siempre hacía ese tipo de cosas sin pensar en lo que ella realmente sentía o pensaba de él. Si tan sólo una vez le hubiera dicho que lo quería... Una punzada le dio en mitad del estómago. ¿Rechazo? No sé, qué iba a saber él...

Bufó, para distraerse. De un momento a otro, sus ojos se critalizaron y una sonrisa triste cruzó su bello rostro. No entendía qué le pasaba. Parecía una madre embarazada, cambiando de ánimos cada 5 segundos... Esto no iba bien...

Y ahora entendía. Era miedo a la situación... Él se autodenominaba tonto ante toda esa amalgama de sensaciones y emociones. ¿Y cómo un tonto puede salir ganador? Debía dejar todo... Pero se creía tan poco para ella. ¿Y si ella se conformaba con lo poco que era? Sacudió la cabeza de frma negativa, para sentarse en la cama psteriormente y mirar a la ventana de su cuarto. Debía mostrar que entendía lo que a Kagome le pasaba, que lo sentía...

Gruñó, con toda la fuerza que su garganta le permitía. Aunque en realidad, quería gritar. Gritar que la amaba. Que era todo lo que él quería. Que era esa única luz que iluminaba su camino. Que era todo... y a la vez nada.

Agarró su cabeza con fuerza. Maldita sea el sentirse así. Tan... tan diferente. Pero, había algo bueno de todo eso. De su cambio. Se salvaba Kagome. Y los esfuerzos sobrehumanos que podía llegar a hacer para que ella no se olvidara de él. Para que ella lo viera. Para que ella lo quisiera.

Y gracias a esos esfuerzos... ahora volvían a estar felizmente juntos. Como amigos. Como compañeros. Como todo...

Algún día, no muy lejano, podré decirte lo que siento por ti... Kagome... Mi Kagome...

Owari