DP: ¡PERDONADME! Explicaciones al final del capítulo.
Capítulo 7.
-Tíos, quitadle la espada y sujetad a la chica, yo me encargo de él. -dijo el hombre que sujetaba a Kagome.
Inuyasha, para sopresa de Kagome, no opuso resistencia y dejó que uno de esos hombres cogiese su espada y la alejase de él, para, junto con otro chico, sujetarla a ella. El de la navaja se puso delante de él y lo miró con burla.
-Ahora vas desarmado... -comentó burlesco- Aunque tampoco hubieses podido hacer mucho con esa vieja y oxidada espada. Ja -rió-, te dejaré hecho puré.
-Eso ya lo veremos... -contestó Inuyasha, al tiempo que el individuo de la navaja se le acercaba peligrosamente.
Éste se lanzó con rábia sobre el hanyou, sin medir las consecuéncias. La navaja iba directa al corazón de Inuyasha, pero antes de que la hoja tocase siquiera las ropas del mediodemonio, éste ya había agarrado la mano del humano y la había retorcizo y apretado como si fuese un trapo. Un grito de dolor resonó por todo el calllejón. Seguido de ello, unos buenos puñetazos y unas cuántas patadas. En menos de quince segundo, el sujeto estaba en el suelo, inconsciente.
Inuyasha, rápido e invisible, se deslizó hasta los sujetos que amarraban a Kagome. Le arrebató la espada al que se la había quitado a él, Tessaiga se transformó en su formidable colmillo, que resplandeció con luz própia dentro del callejón, y que hizo huir, despavoridos, a los otros dos tipos, llevándose a cuestas a su amigo inconsciente.
Kagome ya no lo aguantó más y cayó al suelo, echándose a llorar con fuerza.
Se sentía sucia, sentía asco de si misma por haberse dejado tocar por aquellos cerdos.
Notó como un tela mojada, pero cálida, se posaba sobre sus hombros. La palpó y se dio cuenta de que era la capa de piel de rata de fuego de Inuyasha. Era cierto, estaba prácticamente desnuda de cintura para arriba.
Miró hacia arriba, y se encontró con la intensa mirada de Inuyasha posada sobre ella. Sus ojos brillaban en la oscuridad con desmesura, todo era negro, excepto sus ojos, los podía ver perfectamente.
Él se agazapó junto a ella, y ella corrió a ponerse el kimono de él.
-¿Estás bien? -preguntó con voz ronca, pero también con preocupación.
-S-sí... -se levantó, y él la imitó. -Gracias...
Inuyasha no hizo nada. Solo se volteó y se diriguió a la salida del callejón, pero su agudo oído no pudo evitar oír el sollozo que Kagome intentó retener. Se volvió hacia ella, y la encontró con la cara baja, hipando silenciosamente y abrazándose con fuerza a si misma.
Sin que ella se enterase él se le acercó y la abrazó. Y ella no pudo evitarlo, se aferró muy fuerte a su cintura y se hechó a llorar con más fuerza que antes.
-Shhh... Ya ha pasado, estás bien... Yo estoy contigo... -le susurró al oído, en un intento de tranquilizarla. -Ya... Tranquila... -pero ella solo se aferró aún más a él y lloró más desconsolada. Le acarició el pelo.
-Inu... Yasha... -murmuró entre sollozos. - Lo... siento, no... no tendría que haberme ido... -levantó la cara para mirarlo, y vio que él la miraba de una forma un poco extraña.
No sabría describir esa mirada. Era un extraña mezcla de culpabilidad, rabia, deseo y ternura... Algo realmente extraño.
Y sin previo aviso, Inuyasha capturó sus labios. (DP: ¿De verdad yo puse en el guió que estarían dándose el lote constantemente?)
Los ojos de Kagome se ensancharon hasta crear dos esferas perfectas, aún así correspondió al beso. Una cosa no quitaba a la otra, por supuesto.
Inuyasha pasó un brazo por su cintura, y con la otra mano la aferró de la nuca para que no se escapase. Por otro lado, Kagome no opuso resitencia. (DP: Ay... ésta mujer... ¡qué necesitada está!) El beso era lento, pero apasionado; bebían el uno del otro, sintiendo un calor intenso en el cuerpo, pese a que la lluvia los estaba empapando. Con pasos torpes se acercaron a la pared más próxima, y Kagome quedó entre el muro y el cuerpo del hanyou. Debía reconocer que estaba perfectamente allí en medio. (DP: ¿Y quién no? Ya me hubiese gustado a mi estar en el pellejo de esa cabrona mientras tomabamos esa escena... ). Momentaneamente, su labios comenzaron a moverse con mas ferozidad, con más necesidad, con más excitación... Una oleada de intenso calor los envolvió. Sin darse cuenta, Kagome enrolló sus piernas en la cintura de Inuyasha, y él la tenía sujeta por el trasero. Ella había cruzado sus brazos en su cuello, y enredaba sus dedos con sus ebras platinadas. Mientras sus boscas se comían la una a la otra, desesperadamente. Sus lenguas jugaban, su saliva se intercanviaba, y sus labios se acariciaban con fervor, sendualidad y ternura.
Pero Kagome recobró la cordura antes que él. Y al darse cuenta de lo que estaban haciendo, paró, así, de repente, sin previo aviso.
Cuando intentó separarse se encontró con que Inuyasha estaba desesperado buscando su boca para poseerla de nuevo, así que tuvo que poner una mano delante de sus labios para separarlo, y entre jadeos, poder hablar.
-Espera... Inuyasha, espera... -murmuró, respirándo hondo. -¿Se puede saber... qué estas haciendo?
Silencio.
-Querrás decir... qué ESTAMOS haciendo... -corrigió Inuyasha, haciendo énfasis en la primera persona de plural del presente de indicativo del verbo estar. - Por si no te has dado cuenta, tú también estás colaborando.
Silencio de nuevo.
Un poco a regañadientes, ella bajó de su cintura, y se tapó la cara, horrorizada.
* * *
Los insistentes rayos del sol entraban por la ventana, obligándola a despertar de los brazos de Morfeo. Giró ciento ochenta grados su cuerpo sobre la cama, quedándo boca abajo, e intentó volver a domir. Pero no lo consiguió. Se estiró como una gatita, bostezándo sonoramente, aunque intentando no despertar a la chica que había a su lado, y comenzó a recordar los acontecimientos de la madrugada anterior.
Flash Back
Kagome se destapó la cara para darse cuenta de que Inuyasha la estaba mirando, de nuevo, intensamente. También había dejado de llover, y la capa de Inuyasha se adhería como una segunda piel sobre su cuerpo.
No le gustaba esa mirada. Era como si quisiera penetrar en su mente y destaparla. Por no decir, que también se la estaba comiendo con la mirada. Viniendo de él no le asustaba, al contrario, sabía que él no le haría daño, y si pensase en hacer... otras cosas... pues tampoco se negaría -era el hombre del que estaba enamorada ¿cómo negarse?-, pero... de esta forma no. A surgido todo muy estrepitosamente. Era todo muy inesperado. No estaba previsto que un trío de borrachos intentase violarla, que apareciese él, la salvara y luego le comiera la boca, buscando algo más. No, eso no estaba previsto. Y ya no hablemos de que ella era su segundo plato... Y no, ella no es segundo plato de nadie... Pero, inebitablemente, lo es.
En silencio, se dio la vuelta y comenzó a caminar.
Escuchó como él la seguía, pero no se le acercaba más de lo necesario. Y menos mal... Estaba segura -en un 99,9%- de que si se le acercaba más, y se hacía de rogar... eso acabaría como el rosario de la aurora.
Así que no.
Hizo de tripas corazón, se irguió sobre si misma, repiró hondo, y caminó, con paso firme, hacia el templo.
El "paseo" trasncurrió en silencio, en completo y sepulcral silencio -cosa que Kagome agradeció-. Llegaron a la vivienda, y sin hacer ruido, entraron. En el salón estaban Kouga y Miroku, completamente domidos.
"Pero si está aquí..." -pensó Kagome, cabreada. Si lo hubiese sabido antes, nada de lo acontecido unos minutos antes habría sucedido.
Roja de ira, subió las escaleras, dejando un rastro de agua por el camino, se internó en el baño y procedió a darse una ducha. En ese momento se dio cuenta de que le había bajado la regla.
En buen momento, sí señor.
Se quitó la capa de Inuyasha y la escurrió dentro de la bañera -tubo que doblarla y ejercer mucha fuerza para conseguirlo-, al quitarse los tacones sintió un alivio inhumano en sus pies. Después, y a duras penas, consiguió quitarse -o mejor dicho, arrancarse- los pantalones que se habían adherido a sus piernas como el aori rojo. Y por último, la ropa interior.
Abrió el agua caliente, y mientras esperaba a que se pusiese a una temperatua adaptable para su piel, metió en el cubo de la ropa sucia las prendas empapadas, excepto la de Inuyasha, que la colgó sobre el radiador.
Se metió en el agua y dejó que las gotas de agua tibia recorriesen placenteramente cada centimetro de su piel. Sus musculos dejaron de tensarse y de sentir frío. Se enjabonó en pelo, y se limpió excesivamente el cuerpo con la esponja, limpiando insistentemente cada centímetro que habían tocado aquellos cerdos. Aunque... también le daba un poco de pena deshacerse del rastro que había dejado Inuyasha... ¡No, nada, tonterías, eso fuera también!
Al terminar se enrolló una toalla en el pelo y con otra envolvió su cuerpo. Se secó y, sigilosamente, se fue a su habitación a buscar ropa.
Se encontró con que allí estaba Ayame, dormida sobre su cama, pero ¿Y Sango? Bueno, ya la buscaría después, ahora lo más importante era vestirse, no fuese a aparecer alguno de los chicos y la pillaran "infraganti".
Se puso unas braguitas y uncaminsón de seda -el primero que encontró-. Uno muy bonito de color azul celeste.
Se volvió al baño, se puso una compresa, colgó la toalla que había utilizado para su cuerpo, y se desenrolló la del pelo. Desenredó su melena, y la secó con el secador, preocupada por no despertar a nadie con el taladrante sonido del aparatejo.
Finalizó su tarea, se labó los dientes, y se acostó junto a Sango, que resultó estar en la cama de su madre.
Fin del Flash Back
Perezosamente, abrió los ojos, se levantó y se sentó en el bordillo de la cama.
Enterró su cara entre sus manos y respiró hondo. Esa noche había sido muuuy larga.
Se incorporó y bajó a la cocina, no sin antes pasar por todos los lugares de la casa para comprobar como estaban sus compañeros. Sango, que ya la había visto, dormía placidamente a su lado. Ayame en su habitación, tres cuartos de lo mismo. Y en el salón solo estaba Kouga, no había ni rastro de Inuyasha y Miroku. Así que se dirigió a la cocina, se hizo un café con leche, y se lo comió con unas cuantas magdalenas.
Miró el reloj: eran las once de la mañana.
-Buenos días...
La voz ronca que dijo esas palabras hizo que Kagome voltease y mirase hacia la puerta de la cocina. Kouga estaba en el umbral, apoyado en el marco.
-Ah... Buenas... -intentó sonreír, pero no se sentía precisamente feliz. -¿Quieres desayunar algo?
-No, tranquila, no tengo hambre. -vio el gesto triste de Kagome cuando vilvió a volver la cara para no verlo. -¿Te pasa algo?
Ella volteó de nuevo, mirándolo fijamente. No contestó.
-Eso es un sí...
(DP: ¿Desde cuándo Kouga conoce tan bien a Kagome? =S)
Kagome sintió unas enormes ganas de llorar. Sí, tenía muchas ganas, pero no podía permitírselo...
No, era demasiado duro para aguantarlo. Cruzó los brazos sobre la mesa, escondió el rostro entre ellos y dejó que la lágrimas cayesen solas. De pronto sintió una mano sobre su hombro, y no le hizo falta saber de quien era.
-Va, Kagome... Puedes confiar en mi. Cuéntame. ¿Es por Inuyasha, verdad?
Obviamente.
Inuyasha. Siempre Inuyasha. Parece que la vida de Kagome gira alrededor de Inuyasha... Que en parte, es así. Si ella se queda en el Sengoku es por él, si ella vuelve al pasado después de estar varios días aquí es por él. Por él, todo es sola y exclusivamente por él.
Qué idiotez.
Y al darse cuenta de eso, Kagome lloró con más ahínco.
Encima de ir de culo por él, ella solo era el segundo plato, la otra...
Y así se lo explicó Kagome a Kouga.
-Ya no puedo más, yo no quiero ser la otra, quiero ser la única... -dijo con tristeza. -¿Tanto pido?
-Kagome, Kagome... ¿Pero no te das cuenta de que Inuyasha babea por tí? -preguntó Kouga, burlesco.
-Sí, cuando estás tu de por medio. Cuando apareces tú, cambia, se convierte en cl chico más celoso que he conocido nunca. Pero en cuanto tú te vas, o peor, cuando aparece Kikyo, él se larga, dejándome completamente sola, importándole un reberendo comino como me siento.
-Va... No seas así con él.
-¿Que no se así con él? -se levantó de repente, asustando al chaval, pero resultó que sólo iba a dejar la taza y el platito que había utilizado para desayunar en la pica de la cocina. -¿Cómo quieres que sea? Él es imbécil, y yo, tonta.
-Y dale... -suspiró.- Inuyasha te quiere, tanto o más que a la tal Kikyo, eso te lo puedo asegurar.
(DP: ¿Desde cuándo Kouga conoce tan bien a Inuyasha? xD)
-Si claro. Lo que pasa es que yo, como ya he dicho, soy una tonta... Una real... y grandísima tonta, que no se da cuenta de nada. Inuyasha no me quiere... al menos no como yo quiero que lo haga, y, para colmo... me tiene por su segundo plato, para divertirse mientras no está con ella... -los sollozos se iban escapándo de su garganta mediante decía cada frase. -¡YA NO PUEDO MÁS! -gritó definitivamente.
Y comenzó a llorar fuertemente.
-Ya, Kagome, ya... -susurró Kouga a su oído, mientras la abrazaba con fuerza.
Y Kagome lloraba y lloraba sin control. Kouga le acariciaba el pelo y le masageaba la espalda, mientras le murmuraba palabra de consuelo al oído, pero no servía de nada. Kagome estaba desbordada. Pero, en parte, era comprensible. Llevaba mucho tiempo reteniéndolo todo en su interior, y ahora había llegado el momento de soltar toda la mierda. Y ¿el mejor sitio? en los brazos de un amigo. Aunque, Kagome tampoco es que se esperase que Kouga sería su hombro en el que poder llorar, su pañuelo de lágrimas...
-¿Qué pasa? -preguntó Inuyasha, pareciendo de repente por la puerta trasera de la cocina.
-¿Qué son esos gritos...? -preguntó una desorientada Ayame, apareciendo por la puerta que comunicaba con el salón.
Al lado de Ayame apareció Sango, y al lado de Inuyasha apareció Miroku.
Y Kouga y Kagome en todo el medio, abrazados fuertemente. Los habían pillado, como aquél que dice, con las manos en la masa.
Confusión. Rabia. Frustración.
Por supuesto, todo fue un mal entendido, pero nadie lo vio así.
Inuyasha salió disparador por donde había entrado, pegando gritos, pero maldiciendo cosas inteligibles. Y Ayame comenzó a llorar, saliendo de allí.
Y ya sabemos, que al final, Kouga y Kagome acabaron quedándose solos en la cocina con cara de: Dish!
*****
Hola! Vale, sé que me he tardado mucho, muchísimo, demasiado (he batido un record, u.u'), pero os suplico que me perdonéis, he estado en época de exámenes y tenido que estar haciendo el maldito crédito de síntesi, que yo no entiendo porqué coño han tenido que adelantárlo a medio curso si siempre se hacía al final. Profesores incompetentes... Bueno, que me desvió del tema. Pues eso, que lamento haber tardado tanto, pero que ahora sí, ya he llegado con un nuevo cap, y que os lo debía.
1.- (repito) Lamento la tardanza, de verdad, ya os he dado explicaciones.
2.- Siento, también, que el capítulo haya sido tan corto, pero es que tenía que terminar ahí (para dejaron picadas), y que ahora mismo no dispongo de la inspiración suficiente para seguirlo.
3.- Hoy estoy completamente sola, Inuyasha & CIA se han largado de fiesta y me han dejado aquí tirada, pero ha servido para subiros el cap =)
4.- Aparte de ese motivo, he subido cap porque os lo debía, os lo merecíais, ya que es la primera vez que tengo 9 comentarios en un mismo capitulo.
5.- Creo que me tardaré un poco más en volver a subir, eso dependerá de mi autoestima, de la inspiración y de los trabajos que me manden en el maldito instituto.
6.- LAMENTO INFINITAMENTE SI HAY FALTAS ORTOGRÁFICAS Y.Y
Agradezco los reviews de:
vaipra
Peachilein
kagome-chan1985
CarmenTaisho
Crystal Butterfly 92
ziitah-TxE-
lerinne
Katherin S. Potter
CONEJA
Muchísimas gracias a todas aquellas que me aguantáis.
Vuestra fiel servidora:
dark priinCess
