Los personajes no me pertenecen, son propiedad de Rumiko Takahashi, esto lo hago sin fines de lucro.

Capitulo 7.

Abrió sus ojos con cuidado, la intensa luz que se colaba por sus párpados era molesta. Estaba en su habitación, una vez más no recordaba como llegó allí, una molesta sensación de estar perdiendo el control de las cosas se adueño de ella, desde hacía unos días esa sensación se había convertido en una constante en su vida. Observó su alrededor, lo vio sentado a su lado, estaba muy concentrado leyendo un libro por lo visto muy antiguo, de hojas amarillas, sus tapas marrones cocidas con una cuerda.

-¿Qué lees?- preguntó sin encontrar una mejor forma de hacerle saber que había despertado.

Esa melodiosa voz llegó a sus oídos, de inmediato volteó a verla, el libro que leía cayó olvidado al suelo, sin intentar disimular su emoción se lanzó sobre ella, de pronto se encontró a si mismo abrazándola con desesperación, las lágrimas volvieron a emerger de sus lindos ojos azules.

-Me asusté mucho…- le susurró al oído intentando explicar su comportamiento.

Intento separarse de ella, avergonzado por su reacción, pero un par de pequeñas manos recorrieron su espalda correspondiendo al abrazo.

-Quédate así… me siento segura en tus brazos…- le habló lo más tiernamente que pudo, acariciando su espalda con lentitud.

Las lágrimas comenzaron a salir más de prisa, no pudo evitar sollozar, ella estaba herida, él no pudo protegerla…

-Sé que en tus brazos nada me sucederá…- volvió a hablar ella mientras acariciaba su cabello intentando consolarlo.

Los sollozos se convirtieron en llanto, incontenible, mezcla de frustración y culpabilidad, impotencia y rabia, pero por sobre todo miedo… Un miedo tan grande que calaba en sus huesos, llegando hasta lo más profundo de su alma… miedo a perderla… medo a que su cuerpo, su mente y su alma no alcanzaran para protegerla.

-Todo estará bien… siempre lo consigues… siempre lo conseguimos…- le susurró notando como poco a poco se calmaba.

Era el momento perfecto… él la abrazaba vulnerable llorando como un niño pequeño, y ella no tenía dudas… lo amaba más que a nada en el mundo. Podría decírselo, susurrarle esas palabras que salían de sus ojos en forma de gotas saladas, pero eso lo lastimaría más… Él lloraba por temor a perderla, lo mejor sería decírselo cuando todo regresara a la normalidad, cuando ese miedo al fin se disipara, cuando él pudiera disfrutar de su declaración con alegría.

-¿Como te sientes…?- preguntó más calmado alejándose para verla a los ojos.

Se asustó al ver que ella también lloraba, pero su hermosa sonrisa lo tranquilizó enormemente, ella lloraba por empatía, no por dolor. Respondió a su sonrisa con una propia, y secando sus lágrimas con la manga de su camisa volvió a sentarse en la cama.

-Estoy bien…- respondió ella sentándose con cuidado, sintió un punzante dolor en su vientre pero se abstuvo de demostrarlo, no quería preocuparlo más.

-En una hora llegará la ambulancia, el doctor Tofú dice que tienen mucho trabajo, por eso tardarán, y no me dejó llevarte cargando.

-¿Porqué una ambulancia?

-Perdiste mucha sangre, deben hacerte una transfusión, espero servir como donante.- respondió con una sonrisa algo esperanzada, se sentiría bien hacer algo por ella después de tantas cosas.

-Gracias…- le dijo con una sonrisa -¿Qué leías?

-Oh… ¿Te refieres a eso…?- preguntó señalando el libro que estaba en el suelo.

-Si.

-Pues… es un libro que me prestó Tofú, uno que habla sobre ese oso…

-¿Puedo verlo? Aún no comprendo bien que está sucediendo…

-N…No lo sé… Lo mejor sería que olvidaras el tema y me dejaras a mi solucionarlo…

-Por favor…- le dijo con sus ojos suplicantes.

Esa mirada era una de las cosas que no podía resistir, al igual que con su sonrisa o teniendo su cuerpo muy cerca, su cerebro se derretía y entonces se convertía en su fiel esclavo, que actuaba sin pensar sólo concentrado en la felicidad que esos simples gestos le hacían sentir. Tomó el libro y se lo acercó, ella le sonrió con ternura y él embobado se la quedó viendo mientras lo abría y buscaba algo sobre un muñeco que controlara a las personas.

-Tal vez sería bueno que avisaras a los demás que estoy bien… deben estar preocupados. ¿No crees?- preguntó levantando la vista del libro una vez que encontró lo que buscaba, por alguna razón necesitaba leer eso sola.

-¿Ehh?- salió de su letargo, para procesar las palabras de su prometida. -¡No te dejaré sola!- sentenció con el ceño fruncido. -¿Qué harás si aparece Shampoo?- explicó al ver la cara de desconcierto de la chica.

-No creo que te lleve mucho tiempo avisarle a los demás, y no te preocupes ante cualquier sonido extraño gritaré para que vengas.

-Mmm… no lo sé… ¿Y si te toman por sorpresa?

-Ranma, tú sólo tienes que bajar y avisarles, ellos tienen derecho a saberlo, después regresas y listo.

Había alguna falla en su argumento, lo sabía, pero aún influenciado por la sonrisa que ella mantuvo durante la conversación, no lograba pensar con claridad.

-Está bien…- suspiró derrotado. –¡Pero al más mínimo movimiento, grita muy fuerte y yo estaré aquí en un instante!

Ella asintió y él se retiró deteniéndose unos segundos en la puerta a verla, intentando descifrar por qué se sentía tan nervioso. Una vez que la puerta se cerró, ella sonrió sastifecha, leyó el escrito velozmente, deteniéndose en lo que le importaba, como detener a Himitsu…

-¡Ser hora!- exclamó la amazona al ver la sombra de su airen desaparecer de la habitación.

-P… Pero… yo no quiero hacer esto…- señaló el amazona de gruesas gafas que estaba con ella.

-¡Mousse darse prisa! ¡No tener tiempo!

-¡Yo no quiero hacerle daño a Akane Tendo!

-¡Tú no hacer nada a chica violenta! ¡Tú sólo llevar a Neko Hanten!

-Pero… ¿Qué le harás allí?- preguntó preocupado.

-Ese no ser problema de chico pato… ¡Si tú querer Shampoo hacer lo que Shampoo pedir!- finalizó corriendo hacía la entrada de los Tendo.

Ranma llegó corriendo a la sala, y les avisó que Akane había despertado, en medio de gritos de alegría y abundantes lágrimas de parte de uno de los presentes se dispuso a regresar a la habitación con su prometida, pero una voz lo detuvo.

-Ranma…- lo llamó Kasumi. –Shampoo está en la entrada, me dijo que quería hablar contigo.- continuó hablando al obtener la atención del joven.

-¡¿Shampoo?!- al ver que Kasumi asintió corrió a la entrada.

Fuera de la casa todo estaba muy oscuro, la amazona que estaba entre las sombras lo llamó.

-¡Airen… aquí!

-¡S… Shampoo…! ¿Dónde está el oso?- Preguntó acercándose a ella con prudencia.

-Shampoo deshacerse de oso hace tiempo…- respondió con una sonrisa mientras ocultaba al muñeco detrás de su espalda, consciente de la naturaleza inocente del chico, y de la oscuridad que la rodeaba.

-¿Te deshiciste de él? ¡Grandioso! ¿Cómo lo lograste?- preguntó emocionado con la esperanza de que el hechizo se pudiera romper.

Mientras Shampoo distraía a Ranma, Mousse se colaba en la habitación de Akane. Ella concentrada en la lectura no notó al chico que acomodaba sus gafas desde la ventana, no podía permitirse un error o Shampoo lo abandonaría para siempre. Soltó el libro cuando una mano cubrió su boca, intentó resistirse pero la pérdida de sangre la había debilitado demasiado.

-Lo siento Akane Tendo… esto no es personal.- dijo el amazona con la voz claramente afectada.

-¿Mousse?- reconoció su voz, mientras notaba como el chico la arrastraba hacia la ventana.

-Espero que este si sea el baño…- comentó Ryoga entrando a la habitación. -¡Mousse! ¡¿Qué le estás haciendo a Akane?!

Los sonidos de la batalla llegaron a los oídos de los chicos que charlaban en el jardín.

-¡Demonios! ¡Akane!- gritó Ranma mientras corría en busca de su prometida.

-¡Grr…! ¡Mousse ser idiota!- exclamó furiosa la amazona mientras por su mente pasaban mil imágenes en las cuales castigaba al chico pato de las formas más dolorosas.

Ranma subió la escalera a una velocidad inhumana, para encontrarse a Ryoga y Mousse en el corredor fuera del cuarto de Akane, mientras ella con una expresión de dolor estaba tirada en el suelo con una de sus manos sobre su herida.

-¡A… Akane...!

Temblorosamente la tomó en brazos, dejó descansar la cabeza de ella sobre su pecho.

-¡¿QUÉ DEMONIOS LE HICIERON?!- les gritó a los chicos que continuaban luchando.

-¡ESTE IDIOTA LA ESTABA SECUESTRANDO!- gritó Ryoga mirando con furia a Mousse.

-Y… Yo… no quería… hacerle daño… pe… pero Shampoo…- confesó Mousse intimidado por la mirada que los dos chicos le estaban dedicando.

-¡Shampoo… Maldita sea me estaba engañando!- comprendió Ranma sintiéndose estúpido por caer en las tretas de la amazona.

-Shampoo querer hacer esto limpiamente… pero chico pato ser incompetente…- habló la chica china entrando por la ventana del corredor. –¡Akane morir!- fue el grito de guerra de la amazona que se lanzó dispuesta a golpear a su víctima con un bombori.

-¡En tus sueños!- dijo el chico deteniéndola.

El bombori cayó de su mano, y unas lágrimas brotaron de sus ojos, su muñeca estaba siendo apretada con dureza por la mano del chico que aún sostenía a Akane.

-Airen lastimar a Shampoo…- dijo con voz lastimera.

-No la lastimes Ranma… Himitsu es quién la controla…- suplicó Akane, viendo como la mirada del chico se endurecía aún más.

-¡Saotome suelta a Shampoo!- exigió Mousse lanzando un montón de armas a Ranma.

Las armas del amazona se clavaron en el suelo donde antes estaba Ranma, quién hacía instantes había soltado a Shampoo y con Akane a cuestas saltado hacía atrás esquivándolas. La amazona aprovechó unas cuchillas con cadena que cayeron cerca para atacar a la pareja sin importarle lastimar a su airen.

El resto de la familia subió al corredor al escuchar el sonido de tablas rotas, se encontraron a Ranma con Akane en brazos esquivando con relativa facilidad las armas que Shampoo les lanzaba.

-¡Mi hijita está en peligro!- comenzó a llorar el patriarca Tendo.

-Todos tienen mucha energía hoy…- comentó con dulzura Kasumi.

-Jijijiji…- rió Tofú de forma nerviosa mientras caminaba hacia atrás terminando por caer escaleras abajo.

-¡Shampoo está siendo controlada por el oso!- informó Nabiki haciendo caso omiso a los quejidos del médico que estaba tirado en el suelo escaleras abajo.

-¿Controlada?- preguntó Mousse prestando atención a las palabras de la chica de cabellos castaños.

-Cualquiera que toque ese oso tendrá el incontrolable deseo de matar a Akane…

-Ohh… entonces era eso…- ató cabos Mousse. –¡Buaaaa! ¡Sabía que Shampoo no podía tratarme tan bien!- lloraba el chico compitiendo con Soun a quien inundaría la casa en menos tiempo.

-¡Lo siento Shampoo…! ¡Protegeré a Akane!- Ryoga se interpuso entre la amazona y los chicos.

Mousse al escuchar al chico cerdo dejó de llorar, Ryoga era diferente a Ranma… él no dudaría en golpear a Shampoo, debía hacer algo, si ese oso era el problema, él le quitaría el oso. Sacó una cadena de su manga y enlazó al oso haciéndolo volar de las manos de Shampoo, regresándola a la normalidad. Shampoo observaba hacía los lados confundida sin comprender porqué de pronto tuvo esos deseos incontrolables de volver realidad sus usuales sueños donde asesinaba a la chica violenta. Ranma suspiró aliviado, dedicándole una sonrisa a Akane, había logrado protegerla eso lo hacía sentir muy bien. Akane respondió su sonrisa, estaba muy a gusto en sus brazos y verlo sonreír después de sentirlo tan temeroso, la ponía muy feliz.

-Talvez los tórtolos quieran voltear a ver quien sostiene al oso ahora…- comentó Nabiki con su mejor tono irónico llamando la atención de los chicos.

De entre la familia, con el oso en brazos apareció Genma Saotome, su mirada dirigida a la chica no podía distinguirse por sus gafas empañadas. Caminó lentamente hacía ella con una sonrisa malévola en su rostro. Ryoga y Mousse se pusieron en guardia mientras Shampoo y el resto de la familia observaban atentos.

-¡Descuiden… yo me encargo del viejo!- dijo Ranma con una sonrisa confiada. –¿Puedes pararte?- le preguntó a Akane bajándola luego de que ella asintiera.

Caminó hacia su padre tronando sus dedos, sería pan comido, conocía todas sus técnicas y la única peligrosa era el Jigoku no Yurikago, sólo debía cuidarse de ella y acabaría con la amenaza en un instante.

-Recuerdo aquella vez que evitaste que me comiera el pescado de tu padre…- le hablaba Genma con un tono atemorizante a Akane, quien lo miraba desconcertada.

-¡NO DIGAS IDIOTECES OJAYI!- exclamó Ranma mientras le conectaba un golpe en medio de la cara a su padre, mandándolo a volar hasta el otro lado del corredor.

El chico se lanzó hacia donde había caído su padre y comenzó a golpearlo sin darle respiro.

-¡SUELTA… ESE… MALDITO… OSO…!- le repetía entre golpe y golpe a su progenitor.

-E… está… b… bien…- logró decir finalmente el hombre ya molido a golpes.

-¡¿Entonces dejarás de intentar asesinar a Akane?!- preguntó el chico dejando de golpearlo pero sujetándolo por su gi.

-Si… encárgate tú hijo…

Diciendo eso extendió el oso hacia el pecho de su hijo. La expresión de Ranma cambió radicalmente al tomar contacto con ese muñeco, con uno de sus brazos lo sostuvo, y lentamente se giró a ver a su prometida. Todos los presentes contuvieron el aliento temiendo a la fría mirada del chico.

-¿R… Ranma…?- preguntó Akane, observándolo sin poder hallar en sus ojos, atisbo de la dulce mirada que hace instantes le había dedicado.

Continuará.

Hola a todos!!! ¿Como están?

Ranma tiene el oso!!!!!! AHHhhhh!!!!!

Bueno les aviso que este es el penúltimo capítulo. ¿Qué les pareció? Espero que lo hayan disfrutado.

Todos me dicen que el drama es lo mío… jejeje supongo que la comedia de hace dos capítulos no les agradó, no se preocupen los entiendo… ni yo me río de mis chistes malos.

Bueno les cuento que el "Jigoku no Yurikago" es nada menos que "la cuna del infierno", es un ataque que desarrolló Genma Saotome para derrotar a Ranma, consiste en atrapar a su hijo tomando una forma parecida a la de una cuna, dejándolo inmovilizado y pudiendo así hacerle todas las torturas que cualquier padre realizaría con sus hijos pequeños, entre ellas refregarle la cara con su barba de 5 días… una técnica terrible… tiemblo de solo imaginarlo… brrr…

Ojayi es una de las formas de decir papá que tiene un hombre en Japón, es una de las mas groseras, algo así como llamarlo "viejo" calculo, obvio que sólo los hombres pueden usar ese término ya que sería demasiado grosero en boca de una mujer.

Espero tener alguna review de este capítulo… el fic ya se termina y todavía no se bien sobre que se va a tratar el siguiente, pero si quiero volver un poco a la cosa light, ya saben ternura romance y un Ranma cortándose las venas porque Akane se lastimó entrenando, lo de siempre en resumen.

Muchas gracias por haberme acompañado durante este fic que tuvo sus altos y bajos… muy bajos ¬¬

Agradezco a todos los que lo leyeron y los que me escribieron tantas cosas lindas.

Hasta pronto.