CAPITULO
7: UN NUEVO DÍA.
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¸¸.
It's
a new day,
But it all feels the same.
The
Anthem. Good Charlotte.
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-Estamos por llegar-anunció la voz del conductor.
Y de pronto el tranvía se encontró debajo del agua.
Lo curioso fue lo rápido que entró al río Hudson sin que nadie se diese cuenta de lo que pasaba. Harry había pensado que el conductor había querido matarlos, pero luego recordó que tal vez era la única forma de llegar a Houdini.
El tranvía parecía estar dentro de un burbuja de oxigeno, que le permitía estar debajo del río junto con los peces, sin que casi 200 estudiantes murieran ahogados. De hecho, escuchó a Hermione explicárselo a Ron, que parecía muy asustado:
-El colegio está debajo de la Estatua de la Libertad-le explicaba en ese momento.
-¿Por qué lo sabes todo?-preguntó Ron.
-Los libros lo muerden, Ronald-dijo severamente Hermione-. Además Harry Houdini, la escuela es un libro fascinante...
-Eso no te lo crees ni tú-comentó Adam.
-¿Qué?-exclamó Hermione, confusa.
-Que eres mala mintiendo-aclaró Alan, mientras Adam le daba la razón con un movimiento de cabeza.
-Yo no miento-dijo Hermione.
-No puedes admitir que te gustó ése libro...-Natalie parecía entre sorprendida y enojada.
-Pues sí-refutó Hermione.
-Como digas-dijo Natalie mirándola mal-. Es un libro muy malo, por cierto.
Cada uno se sumió en sus propios pensamientos mientras veían a un grupo de peces de colores vivos pasar a un lado de la ventana. Harry pudo ver una enorme sombra debajo de la estatua.
-¿Dónde está la escuela?-preguntó Harry, al ver que lo que decía Hermione no estaba.
-Lo que pasa-le explicó Natalie, antes de que Hermione abriera la boca para contestar-, es que los muggles también pasean por el río, por lo que tiene un hechizo para que no vean nada. Cuando nos acerquemos más, verás el colegio...
-Es como en Hogwarts, Harry-completó Hermione, ganándose una mirada cargada de censura por parte de Natalie.
A dos metros, Harry pudo distinguir una especie de cuidad bajo el agua, metida dentro de una burbuja. Había un edificio cuadrado con un gran patio lleno de plantas, como árboles y flores.
Al llegar pasó la cosa más increíble: el tranvía cruzó el vidrio de la burbuja sin ni siquiera romperlo. Tal como en la Plataforma 9 ¾. Harry sintió como algo helado lo atravesaba y de pronto, el tranvía se vio enfrente de un cartel que rezaba:
"Colegio
de Magia: HARRY HOUDINI". "Desde 1920".
Era un edificio enorme de dos pisos, con aspecto de una cabaña gigantesca. A Harry le recordó a la cabaña de Hagrid en doble tamaño.
-Hemos llegado-anunció la voz del conductor.
-Vamos-dijeron Natalie, Adam y Alan.
Los Black Stars bajaron primero del tranvía con sus cosas, luego bajaron Harry, Ron, Hermione y Ginny. Cuando bajaron con todas sus valijas, el tranvía salió pitando de nuevo hacia la superficie.
-Por aquí-les indicó Natalie.
Los condujo a través de la gran puerta de madera de la entrada, que estaba abierta. Por dentro de cabaña no tenía nada: las paredes eran de una superficie lisa de color marrón oscuro, había pequeños clóset a lo largo de la pared, interrumpido por unas tres puertas y una escalera de caracol que llevaba al piso de arriba.
Al otro lado, había una burificación. Natalie los hizo caminar a través del pasillo, a medida que les explicaba algunas cosas, con ayuda de su hermano y amigo.
-La primera puerta es del aula de Transformaciones; la segunda es de Encantamientos, y la otra es de Jeroglíficos...-Natalie llegó hasta la escalera ubicada al final del pasillo-. Esta escalera lleva al cuarto de los de primer, segundo y tercer año, que se subdividen en las cuatro casas del colegio-dieron la vuelta por la burificación. El pasillo era igual al anterior.
-¿Por qué hay tres cursos juntos?-preguntó Ginny.
-Bueno, los niños de once, doce y trece años que vienen a la escuela son muy pocos y por eso están dentro de la escuela-le contestó Adam-. Pero a partir de cuarto cada curso tiene una cabaña dentro del campus, donde estamos nosotros.
-Este es el aula de Pociones-les indicó Alan, señalando las puertas-, allí enfrente están los baños... Ese es el de Vida Cotidiana Muggle... El de Historia de la Magia...
-Yo que pensaba que me había salvado de esa materia-comentó Ron por lo bajo.
Harry rió en voz baja.
Siguieron caminando por el largo y angosto pasillo hasta llegar a la próxima burificación.
Donde todo cambió.
De un lado había lo que parecía una mini-selva dentro de un aula. Del otro un gran salón lleno de alfombras y puffs y una vista al cielo que había arriba, en la superficie. El otro salón era grande y espacioso con sillones y minis-bibliotecas. Y el último había cajas de madera, donde podría caber una persona adulta junto con un montón de cadenas.
-Ese es el de Herbología-aclaró Adam, señalando la mini-selva-. El otro es el de Astrología...-marcó el del cielo en la superficie-. El de al lado es el de Defensa Contra las Artes Oscuras... y el último es el Escapismo.
-¿Escapismo?-preguntaron Harry, Ron, Hermione y Ginny.
-Mañana cuando empiecen las clases lo sabrán-dijo misteriosamente Alan.
-Está bien-dijeron los cuatro.
Los llevaron por otra burificación, apareciendo en lo que Natalie les indicó como el despacho del director, la biblioteca, la cafetería y la entrada al gimnasio (todo en ese momento cerrado).
Había una puerta que conducía hacía los jardines y las cabañas, por donde pasaron. El jardín era hermoso y tenía un gran campo verde donde había un enorme arco, de más de quince metros de altura, que dejaron a Harry y Ron pensando para qué servía ese aro en el Quidditch.
Al verlos pensativos, Adam les explicó:
-Aquí no jugamos Quidditch. Jugamos Quodpot, mañana se los explicaremos, chicos.
"Todo mañana", pensó Harry.
Ellos asintieron y siguieron caminando hacia las cabañas, que eran de madera y muy grandes. Había dieciséis cabañas, una con cada número de curso y casa, en las que subdividían.
-Esta es la nuestra y ahora suya, también-dijo Natalie, abriendo la puerta de la cabaña con el número 5D en ella.
-¿Por qué nuestra?-preguntó Hermione.
-Ustedes vienen de la casa de los valientes de Hogwarts-gruñó Natalie. El gruñido recordó al de un perro-. Gryffindor, ó algo así. Por eso, no necesitan que se haga selección; pertenecen a Delta ahora.
Por dentro era bastante espaciosa, tenía una escalera recta de madera, en la cual se podía ver que llevaba a dos habitaciones y un baño. Una de las tres puertas que había en el vestíbulo de la casa llevaba a la cocina-comedor, otra al living y la última al baño.
-Vengan, chicos, les enseñaremos sus habitaciones-les indicó Alan a Harry y a Ron.
Los cuatro chicos subieron a la primera de las habitaciones junto con sus equipajes, mientras que Natalie le daba a las chicas una visita turística por la casa, para después llevar a Ginny a la cabaña con el número 4D.
Al entrar a la habitación, Harry pudo ver el desorden que caracterizaba a Adam y Alan. Había dos camas gemelas de un lado que estaban contra la ventana, que a su vez daba a el paisaje marino. Ambas camas estaban sin hacer y con mucha ropa sobre ella.
De las paredes celestes colgaban varios posters grupos de rock, como Green Day, Queen y The Weird Sisters. Había un enorme ropero de color caoba, un mueble donde descansaba un DVD, un televisor de pantalla plana y un equipo de música junto con un montón de cd's, y otra cama gemelas en frente de la otra, pero con sábanas impecables y relucientes. También había una cama solitaria, en las mismas condiciones que las otras.
-Esas son sus camas-les explicó Adam, poniendo su equipaje en la cama de arriba de cerca de la ventana (la más desordenada).
-¿Por qué hay tanto desorden?-preguntó Ron con curiosidad.
-Bueno-dijo Alan-, vivimos aquí hace un año y no la hemos limpiado desde entonces. Toda esta ropa está aquí desde Junio...
Harry y Ron asintieron y se dispusieron a desempacar. Harry se quedó con la litera de arriba y Ron con la de abajo.
-¿Les molesta si pongo un poco de música?-inquirió Adam, mientras desempacaban.
-No.
-Esto les gustará-comentó Alan, al tiempo que Adam introducía un cd en el equipo de música-. Es de su país.
This
thing called love
I just can't handle it
This thing called
love
I must get round to it
I ain't ready
Crazy little thing
called love.
-Esto no suena a Celestina Warbeck-opinó Ron.
Adam y Alan se rieron.
-Es lo que escucha mi madre-murmuró Ron con las orejas enrojecidas.
-No te preocupes-le aclaró Adam-. Muchos magos, no saben de música muggle... Tú sabes quiénes son, ¿no, Harry?.
-Creo que no-dijo Harry-. Me parecen que se llaman King ó algo así. Jamás los escuché...
-Se llaman Queen-explicó Alan-. Y si los conoces.
Harry recordó que había escuchado a esa banda en el MP3 de Diana, pero no esa canción. Aunque otro recuerdo le vino a la mente...
-¡Son de la canción que cantó Natalie!-exclamó.
Tal vez fue su imaginación ó algo, pero por un momento le pareció ver una mirada sombría en Alan y una sonrisa pícara por parte de Adam. Luego volvieron a sus expresiones normales.
-¡Muy bien, Harry!-lo felicitó Adam-. Si son ellos, a los tres nos encantan... son maravillosos...
-Sí, lo son-accedió Harry.
Cuando estaban acomodando sus cosas en el ropero escucharon un portazo desde el vestíbulo y varios gritos femeninos:
-¡No lo entiendes!. ¡Houdini era el maestro del Escapismo!. ¡Merlín no sabía ni que era eso en su época!.
-Y yo digo que sí.
-¡Si fuera un maestro del escapismo, se habría liberado del engaño de la Dama del Lago!.
Los cuatro chicos bajaron al descubrir las voces de: Hermione y Natalie.
-¿Qué pasa?-preguntó Alan, al llegar y ver la cara de exasperación de Natalie y la imperturbable paz de Hermione.
-Esta-dijo Natalie, señalando a Hermione desdeñosamente-, dice que Merlín era el maestro del escapismo. Todos sabemos que es Houdini el que se escapó de una caja llena de cerraduras, y no Merlín.
-Eso es verdad-dijeron Alan, Adam y Ron.
-¿Te pones de su lado?-le preguntó Hermione a Ron, sin poder creerlo.
-Yo... Eso me lo contó mi padre-dijo Ron, mirando nerviosamente a Hermione.
Hermione miró a Ron muy mal, y se marchó ofendida y con la cabeza en alto a la segunda puerta de arriba con un portazo.
-Me huele a que está enamorada de ti, Ron-dijo Adam, muy decisivamente.
Ron no dijo nada y dejó que su cara y pelo pasen a ser el mismo tono de rojo, entonces subió a su habitación.
-Mmm... me huele a noviazgo-volvió a hablar Adam.
-Menos mal que no me toca dormir con la loca de Granger-comentó Natalie, sin hacerle caso a su hermano, que preparaba el casamiento de Ron y Hermione-. Ya la aguantará De La Olla y su par de tontas.
-No es tan mala como parece-dijo Harry-. Con el tiempo te caerá bien-Natalie optó por un posición un tanto altiva-.¿Por qué no duermes con ellas?-preguntó Harry, cambiando de tema.
-Yo contesto esto-se ofreció Adam. Natalie le hizo un gesto y los cuatro pasaron a sentarse al sofá del living. Adam, Alan y Harry se sentaron en el gran sofá-. Cuando estábamos en primero, Nat se llevaba muy mal con Sheila...
-Como si ahora no lo hiciera-refutó Natalie, sentada en un sofá individual, cruzada de piernas y brazos.
-El punto-siguió Adam, sin hacerle caso a su hermana-es que Natalie es mucho más linda que Sheila con ó sin maquillaje, y eso es lo que siempre le molestó a Sheila. Y cuando estábamos en primero, Sheila hizo todo lo posible para poner en ridículo a Nat... cosa que logró.
-¿Y qué hizo?-preguntó Harry.
-Le exhibió a toda la escuela mi ropa interior-contestó Natalie, no muy afectada-. Claro que después de llorar unos cinco minutos, le partí la cara de un puñetazo-e hizo un ademán con el puño, bastante violento-. Nadie se mete conmigo y sale victorioso.
-Después de eso, que, por cierto, le pegó cuando la Cafetería estaba completamente llena, haciendo que quede en ridículo Sheila-agregó Adam, con una pizca de orgullo-; Natalie se cambió a nuestra habitación.
Harry abrió los ojos como platos, pero luego lo ocultó. Claro, para eso servía la cama solitaria, era de Natalie.
-Y ahí no termina el asunto-dijo Alan.
-¿Ah, no?-expresó Harry.
-No, luego le compite por casi todo-respondió Adam-. Chicos, ropa, estudios... La pobre Sheila piensa que le puede ganar en dos terrenos, pero ni es suficientemente linda y tiene dos neuronas que sirven para combinar su ropa y nada más, no para estudiar sobre... las Transformaciones Humanas, por ejemplo.
Y luego, como si la hubieran llamado, hizo su aparición: Sheila Delaloye estaba parada en el umbral del living. Entró y se sentó sobre las piernas de Adam, sin que el otro le molestara en lo más mínimo.
-Ay, Addie, amor, ¿dónde estabas?-preguntó con su repugnante tono de voz meloso.
-Con mis nuevos amigos, los ingleses-contestó Adam, señalando a Harry.
-Oh, no nos han presentado-dijo Delaloye, levantándose de arriba de Adam-, soy Sheila Madeline Delaloye.
Sheila le ofreció la mano, pero Harry no la tomó. Aún recordaba lo mal que los había tratado en el tranvía.
-Soy Harry P... Stone-dijo Harry, arreglándolo a tiempo. Pero fue algo que no pasó desapercibido para Natalie.
-Un placer conocerte, Harry-y Sheila se le tiró a los brazos para poder abrazarlo. Harry no la tomó en brazos y parecía como si una garrapata de color rosa lo tomara fuerte-. Seremos grandes amigos... Te presentaré a una amiga mía y podremos salir los cuatro: Addie y yo, y tú y Jennifer.
Por encima del hombro de Delaloye, Harry pudo ver a Natalie con la mirada fija en ella y cerrando los puños.
-Sheila... los ingleses no están acostumbrados a tanto... eh... afecto-indicó Adam, sacándola de encima de Harry.
-Cierto-corroboraron Natalie, Alan y el mismo Harry.
-Ya te acostumbrarás a mis muestras de afecto-Sheila lo soltó.
"Yo creo que no" pensó Harry.
-Será mejor que desempaque-dijo Sheila. Al instante aparecieron en el umbral de la puerta unos veinte mayordomos con dos valijas cada uno-. Deposítenlas en mi cuarto ordenadamente.
-Sí, niña-corearon los mayordomos.
Los veinte subieron y detrás Sheila se fue de ellos.
-¿Siempre es así?-preguntó Harry cuando estaba seguro que ella no podía escucharlos.
-Siempre-dijeron a unísono Alan, Adam y Natalie.
-Y ten cuidado cuando quiera presentarte a Jennifer-le indicó Alan-. Una vez salí con ella. Es peor que una garrapata, además de tener, con suerte, un cuarto de neurona.
-Gracias por el consejo-dijo Harry.
-Voy a hacer el almuerzo-dijo Adam.
-Ok-dijeron Natalie y Alan.
Harry miró extrañado a Adam y luego a Natalie.
-¿Qué?-preguntaron los dos gemelos en un tono muy parecido.
Pero Alan entendió la mirada de Harry y se rió.
-Si Nat cocina algo lo quemará, excepto si es un bizcochuelo, aquí el maestro de la cocina es Adam-le explicó Alan entre carcajadas.
Adam se fue a la cocina mientras se ponía un delantal rosa, mientras que Natalie tomaba uno de los libros de la biblioteca gigantesca cerca de ellos, titulado "Leyendas y verdades sobre el rey Arturo".
-¿Le gusta leer?-le preguntó Harry a Alan, ya que Natalie estaba sumergida en su libro.
-Le encanta-contestó Alan, mirándola embelesado. Luego sacudió la cabeza, saliendo de su embobamiento-. Ven, ayudemos a Adam.
Cuando Harry cruzó el umbral de la cocina cerró los ojos por la claridad y limpieza que desprendía. Era tanta la pulcritud de la cocina que la cocina de tía Petunia estaba sucia en comparación con esta.
-¿Necesitas ayuda?-preguntó Alan.
Adam estaba cortando cebollas y las ponía en una sartén con aceite.
-Sí, pon la mesa.
Entre Alan y Harry acomodaron la mesa para las nueve personas de la casa.
-En Hogwarts comemos todos en un Gran Salón-comentó Harry.
-¿En serio?. Aquí comen cada uno en su casa, sólo los de primero, segundo y tercero comen juntos en la cafetería-dijo Alan.
Cuando Adam sirvió en la mesa su salsa de tomate y sus pastas, gritó:
-¡A COMER!.
Ron, Hermione, Natalie, Sheila y sus dos amigas (las rubias sin neuronas) bajaron a comer.
Hermione se sentó entre Alan y Adam para estar lo más lejos posible de Ron y Natalie, ellos se sentaron juntos lejos de Sheila. Y Sheila, por desgracia, se sentó al lado de Harry junto con sus dos amigas.
-Ella es Jennifer, Harry-dijo Sheila, presentando a la rubia que en el tranvía le había dado la razón a Adam con los zapatos. Era alta, bastante delgada, su pelo era lacio, ojos color negros y con una nariz que parecía operada. Nada en especial-. Es de la que te hablé.
-Un placer-dijo Harry, maldiciendo mentalmente la caballerosidad de los ingleses y de los Gryffindor.
-Y ella es Jazmine-siguió Sheila. Esta era baja, rubia de bote y con una sonrisita tonta.
Harry asintió y se concentró en sus espaguetis.
A pesar de estar tomando agua, Harry dejó su imaginación volar para no tener que escuchar a Sheila y sus amigas (que le recordaban a los loros) hablar sobre qué rosa estaba de moda en otoño. Su mente divagó hasta un bosque y una noche cálida con luna creciente.
La chica que veía morir en sus sueños apareció. Su cara le sonaba bastante, y una cortina de pelo color negro, largo y enrulado la enmarcaba. Llevaba una túnica color azul, que parecía muy antigua y un adornado de flores en la cabeza en forma de corona.
Por primera vez vio sus ojos hermosos grises... grises... ¿Dónde vio ese color de ojos antes?.
La chica se acercó a él, lo suficiente para quedar a la par de su oído y susurrar:
-Estás cerca, Harry.
-¿Harry?-varias voces lo sacaron de su letargo.
Harry abrió los ojos, encontrándose con la cara de preocupación de Natalie y dejó escapar una sola palabra:
-Lyra.
Luego cayó desmayado.
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A/N:
Hola!!! Como están?? Yo estoy bien y viva, para el que
necesite saber. Aunque se que decirles esto tal vez sea repetitivo,
lo diré: ¡PERDON!. Razones de mi tardanza: primero es
que hace un calor infernal acá en Argentina; la segunda es que
no estuve en mi casa bastante tiempo y, por lo tanto, no tenía
computadora y no pude escribir. El capi tendrá que ver
con la integración de los chicos a Houdini y las clases. El
próximo capi se llamará: "ALL I SEE". Una cosa que
quiero aclarar: SHEILA EXISTE!! Sheila Madeline Delaloye fue una
compañera que tuve en primaria, que siempre odié,
porque no le bastaba con ser flaca y bonita, sino que criticarme
porque era gorda!! Pero ahora yo soy flaca y con cerebro y ella,
pobrecita, no!!! Ah, me olvidaba y gracias por sus
reviews!!! Besos, Anna Diggory.
