¡Hola a todos! Aquí estoy de vuelta con un nuevo capítulo de este El tesoro de la Navegante, el cual se ha hecho de rogar más de lo esperado, mas por fin he podido ponerme con él y dar comienzo así a parte de los engranajes que harán que toda la historia empiece a entrar en harina porque, sinceramente, estos últimos capítulos han sido... Simple introducción y ahora es cuando creo que llegamos a lo importante, a lo que lo hará rodar todo.
Así que no me lío más y sólo quiero daros las gracias por dedicarle tiempo a este humilde fic, por lo que sólo me queda desearos que lo disfrutéis, que para eso le dedicáis vuestro valioso tiempo. Un millón de gracias por la lectura y pronto nos vemos en un nuevo capítulo.
07. Todo va a cambiar
Se había levantado con una sensación extraña en su cuerpo, como si algo dentro de sí misma le estuviera avisando de que las cosas no iban a salir bien a partir de ese día. No había logrado dormir ni una hora seguida y el sueño se estaba haciendo con ella al completo. El calor que poco a poco se iba haciendo con el lugar, su avanzado estado de gestación, la incomodidad que el mismo le ocasionaba ya, la preocupación que portaba sobre ella tras leer día a día las noticias y el terror que le ocasionaba el no saber si era mejor mantener a su criatura en su interior eternamente, a costa de su salud, o dar a luz y dejar que el destino estuviera de su lado para poder disfrutar de la crianza de su primogénito.
Una leve caricia de aire la despertó de sus pensamientos. Sentada frente a la tumba de su madre mientras se acariciaba su enorme tripa pensaba en todo lo que estaba ocurriendo con Luffy y con el mundo en general. Soñaba con estar ahí, manteniendo su puesto y disfrutando de cada una de las aventuras que estaban viviendo, aunque debía admitir que ahora sentía que estas se habían vuelto mucho más duras y cruentas, como si se estuviera permitiendo subir el nivel de peligrosidad de las mismas, ¿había sido eso lo que siempre había querido y desde que se alejó pudo cumplir con ello? Una leve mueca se hizo notar en su rostro antes de negar con rapidez, ¿por qué se torturaba así? Una fuerte patada se hizo notar desde su interior, igual hasta ese pequeño ser se percataba de lo absurda que llegaba a ser cuando se perdía entre sus terribles pensamientos y se torturaba con ellos. Rió débilmente, no podía hacer mucho más.
—Hoy todo va a cambiar… No sé cómo ni si irá mejor o peor, pero siento que todo será diferente y aunque he dicho muchas veces que lo dejaré estar, prometo que cuando estemos juntos, cuando tengamos que empezar a aprender el uno del otro a tiempo completo lo dejaré estar. Será entonces cuando empecemos a vivir nuestras vidas, la tuya y la mía, cuando caminemos juntos sin mirar atrás, como si antes de que nacieses hubiese una cortina que lo tapa para abrirla cuando llegue el momento. —Habló con pausa, orgullosa de aquello mientras alzaba la mirada hacia la tumba, buscando el visto bueno de su madre— Igual sólo necesitaba esto para saber hacerlo, ¿no es así?
Cerró de nuevo sus ojos para dejarse empapar por aquella maravillosa brisa, mientras dejaba que el tiempo pasase sin mucho más. Aquello era su actual placer vital y disfrutarlo era lo único que le proporcionaba la calma necesaria para recuperarse y poder seguir adelante en aquellos terribles y extraños días.
Todo era perfecto hasta que tras de sí sonó aquella voz llamándola. Su corazón dejó de latir de golpe y su piel empezó a expulsar toda la tensión en forma de sudor frío. Tragó saliva de golpe a la par que intentaba parpadear, mas era tanto el terror que estaba sintiendo que le era completamente imposible. No podía, simplemente no podía hacer reaccionar su cuerpo por lo que sólo podía mantenerse ahí, notando como su cuerpo temblaba sin ningún tipo de control. ¿Era ese el cambio que estaba presintiendo desde la noche pasada? Su respiración estaba completamente descompasada y pronto comenzaron a brotar una cantidad descontrolada de lágrimas desde su interior. No, aquello debía ser un sueño y no podía ser verdad que aquella voz le perteneciese a él.
Fue a girarse cuando volvió a pronunciar su nombre y de nuevo todo su ser reaccionó de la peor manera. No podía salir corriendo, pero tampoco podía mostrarse en su estado ante él, no después de todo lo que había hecho para mantenerlo oculto. No, debía hacer algo y si de verdad se encontraba en esa situación sólo podía hacerle frente y afrontar las consecuencias de todo lo que había estado ocultando durante todos aquellos meses. Así que luchando contra sí misma se atrevió a girar su rostro para toparse con aquel hombre.
—T-tú… —Su voz se rompió en mil pedazos al verle la cara. ¿Cómo debía sentirse al verle? Su ser se había hecho añicos al escuchar aquella voz, pero más se rompió al ver al portador de la misma.
—Y-yo… El mismísimo. ¿Me has echado de menos? —Su voz ahora era su voz real y mostraba tal indiferencia mezclada con excitación por tenerla delante que era capaz de tumbar a cualquiera, por muy fuerte que fuera.
—El Vicealmirante Rum… —Le presentó con pausa, mientras intentaba recuperar la compostura perdida ante el golpe que le produjo escucharle con aquella voz ajena.
—Te noto… ¿Decepcionada? Igual esperabas que fuera tu capitán, pues al fin y al cabo tu cuerpo ha reaccionado con completo terror. Será porque no sabe sobre su futura paternidad, ¿verdad?
¿Cómo lo sabía? Su mirada llena de terror se acentuó aún más en el contrario, mientras se levantaba con la máxima agilidad que le permitía su estado— ¡¿De qué estás hablando?! Me fui de la banda antes de…
—Antes de que se te notase. Nami, querida, nos encontramos hace meses y ahora lo entiendo todo. Además, tengo un amigo que sabe hacer muy buenas investigaciones y estabas de dos meses cuando te marchases, ¿verdad? No voy a maquillar lo que los dos sabemos. Igual tu capitán es un imbécil, pero yo no y no me como los mocos. Igual pudiste engañar a mucha gente, ¿pero de verdad creías que nadie iba a enterarse de tu plan perfecto? ¡Tú, la ex-navegante del futuro Rey de los Piratas! No todos somos tan patéticos, querida.
Las palabras del contrario rebotaban en ella y dejaban tal rastro de dolor que cada una de ellas la iban debilitando más y más. No, de verdad que aquello no podía estar pasando en absoluto. De verdad que toda su lucha no podía haber sido en vano y que todos aquellos meses no podían ser tirados por la borda de aquella manera, por lo que sólo pudo empezar a reír de forma amarga ante la incrédula mirada del contrario. ¿De verdad había sido tan patética por creer que todo aquello iba a salir adelante a la perfección? ¿De verdad pudo llegar a creer, por poco que fuera, que todo iba a ser tan sencillo? Era tan ilusa que ahora le dolía hasta el respirar, incluso.
—¿Es gracioso? —Preguntó alzando una de sus cejas con sorpresa, ¿a qué venía aquella actuación de la contraria?
—No, no lo es en absoluto, pero estoy ahora mismo con tan pocas posibilidades y me aterra tanto lo que pueda pasar que supongo que mi cuerpo reacciona así.
—Dame a tu hijo.
Aquello sonó como si un rayo la traspasase de arriba abajo, aturdiéndola aún más y notando como su cuerpo empezó a balancearse sin fuerza. Se sujetó en un árbol, mientras se agarraba la parte baja de su barriga. Algo empezaba a ir mal.
—¿Qu-que te dé a mi hijo…? ¿Crees que te lo daría así porque así…? —Aquello se estaba volviendo demasiado surrealista. Aceptaba que se riese de ella o que le hubiera dado aquella torta de realidad, pero que la insultase de aquella manera... No, no estaba dispuesta a dejarse insultar de aquella forma, por muy fuerte que ese desgraciado fuera.
—¿Quieres que me lo lleve por las malas? Piénsalo, Nami, así te ahorras el tener que ir a buscar a tu capitán para decirle que…
—¡QUÉ NO TE VOY A DAR A MI HIJO! —Su voz resonó por todo aquel bosque con tal intensidad que varios pájaros salieron volando del lugar despavoridos. De sus ojos no dejaban de brotar lágrimas y su cuerpo no dejaba de temblar por el cúmulo de terribles emociones que no dejaba de sentir, mas aún así no iba a dejar que alguien como él se riese de ella de ese modo— Sé lo débil que soy, sé cuál es mi nivel y sé que enfrentarme a ti sería en vano, pero también sé que no te vas a llevar a mi hijo o no mientras yo esté viva. Eso lo tengo muy claro, Rum. Sé que no he sido la mejor compañera, sé que no he sido la mejor hermana, amiga y sé que tampoco seré la mejor madre, pero no voy a regalar a lo mejor que tengo en mi vida. Y menos a un ser como tú. Sé muy bien que he sido una cobarde por marcharme así y que mi forma de enfrentarme a mi embarazo no ha sido la mejor, pero nunca dejaría que a mi hijo le pasase nada. Rum, mátame porque no voy a darte a mi hijo y aún muerta juro que iré tras de ti para hacerte la vida imposible.
Escuchaba cada palabra con atención y cuando la contraria terminó sólo pudo empezar a carcajear con fuerza pues aquel tipo de actuaciones le eran completamente repugnantes, así que en un rápido movimiento se puso a escasos centímetros de la contraria para agarrarla con fuerza de su cuello y alzarla a pocos centímetros del suelo. La observaba con rabia, mientras aprovechaba para disfrutar del aroma natural de la misma. Adoraba aquella mezcla de olores, adoraba esa mezcla de pureza con terror que muchas de sus víctimas habían creado ante su presencia.
—¿A quién quieres engañar con ese cuento de madre coraje? Dar a luz al hijo de uno de los piratas más reconocidos del mundo es seguir con el legado de un monstruo, tal y como hizo Roger en su día con Ace. Esta basura de sangre debe llegar a su fin ahora y créeme que te estoy haciendo un favor. —Hablaba, mientras de uno de sus bolsillos sacaba una afilada navaja para posarla sobre la mejilla contraria.
No apartó su extraña mirada del contrario, sintiéndose con poder como para hacerle frente y no romperse ante la idea de lo que podía venir a continuación, por lo que le dejó hacer antes de escupirle con rabia. Le tenía tan cerca que no pudo evitar hacer aquello como muestra de que él no era nadie lo suficientemente fuerte como para acobardarla. Su acción tuvo una reacción y en un rápido y furioso movimiento notó como volaba para caer con fuerza a varios metros del moreno. Aquel golpe fue terrible para ella y no tardó en notar como algo en su interior se rompía. Se incorporó como pudo y un fuerte dolor no tardó en hacer acto de presencia, mas intentó ocultarlo para comenzar a caminar sobre sí, intentando alejarse lo máximo posible de aquel terrible almirante.
No le quitó el ojo de encima, mas en un parpadeo el contrario desapareció para volver a estar a escasos centímetros de ella y agarrarla de uno de sus tobillos para acercarla a él, juntando sus frentes para observarse de forma desafiante, cada uno con sus motivos. La sudada cara de la joven quedó atrapada con fuerza entre los furiosos dedos de aquel enorme hombre que la tenía atrapada al completo.
—Tenía pensadas varias formas de hacerte sufrir, pero el hecho de ponerte de parto ahora me sirve para que me des lo que quiero. Vas a dármelo tú de forma voluntaria y seguro que en un futuro nos volveremos a ver, pero entonces veremos cómo lo haces para evitar el odio de un joven marine cuyos padres fueron asesinados por la terrible banda de los Mugiwara.
Cada palabra era un puñal sobre ella. Cada puñal era más grande que el anterior y cada puñal se clavaba más en su interior para herirla de muerte tras cada milímetro de perforación. Gimió de forma involuntaria mientras notaba como su cuerpo reaccionaba a la realidad que se estaba sucediendo. La mano libre del contario se perdió por el interior de su ya sucio vestido para atrapar entre su índice y corazón la tira de su ropa interior. Tiró con suavidad, mientras en su rostro se iba dibujando una amplia sonrisa de victoria, disfrutando de toda la escena en sí y de imaginarse que, sin quererlo, iba a hacerse con el hijo de uno de los piratas más buscados del mundo.
—Vamos, no te contengas. Además, prometo cuidarlo muy bien… —Susurró cuando consiguió despojarla de su ropa para aprovechar y atrapar el lóbulo contario entre sus labios— O podemos hacer otro trato… Ya sabes, si no quieres separarte de él…
La simple idea le hizo enloquecer y sin control gritó, desconcertando al contario inicialmente para luego reír de nuevo. Adoraba ver aquellas reacciones, ver la desesperación en su enemigo era el mejor regalo que le podían hacer, por lo que la dejó revolverse con rabia mientras le golpeaba con sus débiles fuerzas. La dejó hacer mientras su cuerpo reaccionaba ante aquello, no pudiendo evitar soltar un leve gemido de satisfacción por tener aquello que tanto deseaba de sus inferiores.
—¡Estás enfermo! —Gritó como pudo, no obstante era tan terrible su situación que todas sus fuerzas se le escaparon y su cuerpo sólo podía estar centrado en una cosa, por lo que era superior a ella y llegado a ese estado sólo podía hacerle caso, por mucho que le aterrase la idea.
—¡Dame a ese monstruo! —Gritó de golpe al ser despertado de su éxtasis con aquella absurda acusación a la par que su mano se armaba de nuevo con su navaja para clavarla en el cuerpo contrario.
Era posiblemente su final y sólo pudo pedir perdón por no haber estado a la altura de nadie, mientras en un acto reflejo sus ojos se cerraban de golpe. Todo cayó en un silencio agónico que la hacía flotar en un mundo sinsentido. Todo había acabado, mientras el dolor de su interior que la obligaba a empujar, como si aún hubiera esperanza de salir con vida de aquel sitio. Un fuerte golpe la descolocó de aquel mundo y cuando abrió sus ojos se encontraba sobre los temblorosos brazos de su amigo. No pudo decir nada por la confusión que llevaba sobre ella y sólo se dejó llevar por él, pues si eso le permitía escapar de la situación y darle una tregua hasta tener a su hijo, lo aceptaría.
Ya todo le daba igual. Ya nada tenía sentido, pues ahora sólo iba a hacer lo que fuera necesario para dar a luz a su hijo y después vería qué debía hacer.
- CONTINUARÁ -
- Notas adicionales:
Y como siempre, si habéis llegado hasta aquí sólo me queda daros las gracias por todo y por haber dedicado vuestro valioso tiempo en un fic como el mío. Gracias por la paciencia y espero que nos veamos pronto. ¡Un saludo enorme!
~ DLeonor: ¡Hola y muchas gracias por tu comentario! Debo decir que me lo paso muy bien leyendo tus preguntas y respondiéndolas interiormente, pero me las guardo para dejar la emoción para después, que todo llegará. ¡Muchísimas gracias por tus palabras y nos vemos pronto! Y encantada, Leonor, todo un placer.
~ Guest: ¡Hola, muchas gracias por tu comentario! Este se ha hecho de rogar, pero por fin ha llegado. ¡Muchas gracias por tu tiempo, un saludo!
