Creo que este es el penúltimo capitulo u-u Weeeeno… tengo una excusa del porqué no actualicé pronto y porqué este capitulo es tan curte y eso es porque eh estado deprimida y sin razón aparente (mentira, la pasé sola en las fiestas y eso me bajó la moral) si desean, denme follow en tumblr que es felisky. tumblr .com :D (les daría mi twitter pero es que ese el hueco del infierno). Gracias por leer
La respiración se le contuvo y quizá incluso su corazón se pasó un latido. Confundido castañeó los dedos para que los mayordomos salieran y lo dejaran solo.
- ¿Quién es?- dijo con total naturalidad, incubriendo la ansiedad que se estaba comenzando a hacer paso en su cuerpo.
- Has estado tras mí todos estos años y ahora ya no te acuerdas de la gente pobre, ¿o sí señor Holmes?- la otra voz se burlaba teatralmente, si Sherlock no supiera diferenciar entre las mentiras bien hechas y las verdades encubiertas ya hubiera pensado que el sujeto de la otra linea estaba dolido.
- ¿Que quieres, Moriarty?.
- ¡Ah, ya te estas acordando!. Solo llamé para saludar, tú sabes, como te va en tu nueva vida de ricachón bondadoso y misterioso y tu aventura con el omega de Sebastian Moran.
- No sé de qué me hablas- Sherlock trató de esquivar la conversación, claro que no iba a cortar la llamada, esa era la primera vez que estaba hablando con su gran rival y no iba a perderle el rastro.
- Tu, Seb y tus amiguitos saben de lo que hablo- Jim rió con casi un ronroneo.
- Vuelvo y pregunto, ¿qué quieres?
- Tu corazón- la voz de Moriarty se puso seria y peligrosa repentinamente- quiero tu corazón ardiendo en llamas y yo mismo te lo arrancaré sin piedad. ¡Ciao!- la linea colgó con un pitido continuo.
Quemar su corazón y arrancarselo.
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Entre los últimos días del verano había uno que se destacaba por la horrible ola de calor que azotó la ciudad de Londres.
Hacía tanta calor que el subterraneo parecía una trampa mortal o un horno. En su espera por el tren que lo llevaría al centro tres omegas espontaneamente entraron en celo justamente cuando compraban los boletos o estaban en el baño, se formó un alboroto único y los guardias de seguridad tuvieron que intervenir para protegerlos de los alphas, un total de veinte personas se desmayaron y dos persona se peleban por una botella de agua. Casi todas las personas corrieron hacia el tren cuando este llegó, queriendo salir de ese infierno. Las personas estaban alborotadas por abordarlo para ir a sus trabajos a como dé lugar y Greg no fué la escepción.
La valla publicitaria del oculista pasó fugazmente frente suyo y por un moneto creyó sentir aquellos enormes siguiendolo. Pero eso era imposible, ¿no?.
Los papeles de su oficina estaban sostenidos por un enorme libro de contabilidad para que la brisa que pasaba ocasionalmente, burlandose de los pobres humanos sofocados o apiadandose de ellos, no se los llevara volando. Incluso los malechores de la ciudad no tenían ánimos de hacer nada.
Donovan asomó su cabeza por la puerta, sus típicos rulos etaban recogidos en un moño y los que se escapaban por su frente se empapaban con el sudor.
- Jefe, el friki lo solicita- la mujer se abanicaba con un pedazo de papel murmurando para sí misma quejas.
- Lestrade, necesito un favor. Te juro que es el último- tan fresco como siempre Sherlock entró sin ser invitado, no había ni una sola pizca de sudor en él e inevitablemente Greg gruño molesto por eso.
- Eso depende qué necesites- contestó el beta tomando un largo trago de agua.
- Necesito que convezcas a John que escape conmigo.
Greg escupió todo el agua que había tomado salpicando al moreno frente a él y sus papeles.
- ¡Ahora sí pienso que te has vuelto loco!. No me voy a apuntar a eso. ¡Ni lo pienses!.
- Eres el único a quien le puedo confiar esto- Sherlock puso ambas manos en los hombros de Greg- Solo quiero que le diga a Moran que nunca lo ha amado.
Lestrade estaba totalmente perdido. ¿Que carajo le pasaba?. Llegar en tan desastroso día a su oficina y pedirle semejante barbáridad. Si llegara a encontrar el cuerpo sin vida de su vecino no se sorprendería en absoluto.
- No sabes lo que estas diciendo, estas jugando con fuego, Sherlock y vas a terminar quemado- dijo el beta con voz baja y seria.
- ¡El no es feliz con Sebastian!. Sólo se casó y unió con él porque no había otra opción. ¡El me ama a mí, solo a mí!.
- Ahora estas hablando idioteces. No puedes repetir el pasado, no puedes detener el tiempo, retroceder y volver a donde todo empezó. El avanzó sin tí y así mismo deberías hacer tú. Buscate un buen omega, haz una familia y sé feliz.
- No iré a ningun lado sin él.
-¡REACCIONA YA!.
Todo el departamento de Scotland Yard se les quedaron mirando. Lestrade solo atinó a cerrar las persianas y decirles que volvieran a trabajar. Se pasó una mano por su cabello engomado volvindose a controlar.
- Sebastian Moran es hombre que no perdona- dijo dandole la espalda a Sherlock- No te detendré pero te estas metiendo en territorio muy peligroso y quiero que entiendas que si haces un error, estarás muerto.
- Yo no cometo errores, inspector.
Greg encendió un cigarrillo. Ahora se estaba retractando de ser parte de esto. Había mandado a Sherlock a su propio fin.
El alpha no estaba complacido del todo, Moriarty estaba tras él desde aquella llamada. Mycroft también tenía seguridad sobre su hermano, aún así no se podía confiar.
Desde que salió del Yard lo estaba siguiendo, disimuladamente puso un mano donde cargaba su pistola al voltear hacia un callejón, obligando a su perseguidor a mostrarse.
- ¿No sabes que es de mala educación seguir a alguien indiscretamente?- se dió la vuelta lentamente viendo a un hombre delgado cuya cara era ensombresida por el sombrero que estaba usando.
- No era mi intención alarmarle. Tengo ordenes de mi jefe de llevarle vivo hasta él- su voz era nasal.
Sin contestar Sherlock se enfrascó en una pelea con él, a puño limpio. La complexión de aquel hombre engañaba, llegando a ser un adversario resistente y ágil.
Sherlock corrió hacia el tipo. Este enseguida alzó una pierna dandole una patada en el rostro al alpha pelinegro, dejandolo noqueado.
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Los agentes de Mycroft le informaron la desaparición del menor de los Holmes en un callejón. Moriarty había secuestrado a su hermano y Dios solo sabe para qué lo quiere. A cada uno de los agentes los despidió por su incompetencia y llamó a Anthea a que empesara la búsqueda de Sherlock.
Con la información que le proporcionó su pelinegro hermano pudo unir cabos sueltos, personas que servían bajo las ordenes de James Moriarty, pero había alguien que faltaba, la mano derecha del rey. No había nada que le detallara quien era o por lo menos un nombre.
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Dos bofetadas bastaron para regresarlo de su inconsiencia.
La figura delgada de Jim Moriarty que le sonreía de manera sádica fué lo primero que le recibió. Trató de moverse, siendo detenido por una gruesa soga que lo apretaba contra la silla de madera.
- Ya pense que te habían revuelto algo y que no despertarías en un largo tiempo- Moriarty hablaba relajado- sabes que cuando te metes en una cueva sin luz puede atacarte un lobo o... una araña.
Las facciones del beta cambiaron a unas serias y para nada amigables. Los ojos de Moriarty se entornaron hacia Sherlock, mirandolo con sus ojos muertos y vacios.
- No hace muchos días atras me dí cuenta de algo, algo muy importante que tiene que ver contigo. Me resultas muy curioso, Sherlock Holmes- su voz era casual- No me gusta la competencia, pero en tí he encontrado un buen pasatiempo. Aunque la verdad eso de robarme mis archivos tan descaradamente no es de caballeros.
- Yo no tengo ningún archivo y si mi hermano lo tuviese me hubiera dicho- dijo Sherlock en el mismo tono venenoso.
- ¿Crees que puedes venir como te de la gana y robar lo que es mio? Quizá con Sebastian funcione, pero conmigo no se juega cariño y te juro que si no me dices donde están mis archivos te quemaré hasta hacerte brasas- su voz amable se confundió con una sensación asquerosa, cambiaba de humor impredeciblemente.
Sherlock rió sin ganas ganandose una mirada fúrica del criminal.
- Sabes que no te diré nada. Si Mycroft lo tiene y no me lo ha dicho es problema de él y tuyo.
- No, tu lo tienes, ¡Tu lo tienes!.
- Esto no nos va a llevar a ningún lado. Sueltame. ahora- esta vez fué el turno de reir de Jim, que se paseaba alrededor de Sherlock de como si un animal y su presa se tratasen.
- Ese doctor Watson es una persona muy interesante, ¿no es así?. Tan bello, tan fuerte, tan frágil- Sherlock se mordió las mejillas controlando su instinto asesino, sintiendo una amenaza inminente- Lástima que no te pertenece.
- ¿Cómo siquiera sabes de él?.
Moriarty tocó repetidamente su sien con su dedo índice, regalandole una sonrisa oscura y burlesca, las que siempre solía poner ante sus adversarios para intimidarlos. El no necesitaba de la fuerza o capacidad que tenían los alphas, solo bastaba decirles un par de cosas.
- Estuve investigandote. Al principio me parecistes tentador, ¡un digno adversario!, pero luego, después de verte tras el lindo trasero de John Watson resultastes ser como cualquier otro alpha ¡Aburrido, corriente, un maldito señorito estupido y sentimental!. Ese jodido omega atrofió todo lo que eras y tú te dejastes hacer, como todos los de tu clase.
No podía permitir que ese maldito hablara así de John. John no era una distracción, no era un "omega" simplemente. Él era todo y nada, era maravilloso en su sencilla y ridícula forma de ser, y eso lo supo Sherlock desde el primer momento que se conocieron.
- Te equivocas, el no ha dañado mi mente en absoluto, John la mejoró.
Moriarty ladeó la cabeza, mirandolo desde su interior e hizo una sonrisa ladina.
- Ya veo- no paró de observarlo mientras seguía su lenta caminata en circulos- aún el sigue creyendo en tí después que le abandonastes y desaparecistes de su vida por muchos años.
- Tu eras quien le dió toda esa información a ese maldito taxista.
- Pero el juego mental no acabó allí. El viejo Hope pudo ser muy bueno si te motivó a tomarte la infame pastilla, pero no tenía mi toque.
- Y que planeas hacerme, ¿contarme toda la historia de mi vida que ya yo sé y viví como lo hizo aquel hombre?
- Oh no, eso sería estúpido. Voy a recordarte vivídamente cada momento y dejar que tu solito te desarmes.
Moriarty sacó una jeringa dentro de su saco, no debía se debía ser tan listo para saber que contenía. Con brusquedad tomó el brazo del detective tanteando donde estaba su vena y una de una vez clavó la aguja, atravezando la piel e insertando aquella basura que una vez Sherlock llamó medicina. El alpha trató de apartarlo, pero no podía, la soga raspaba sus muñecas dejando carne descubierta. No er acomo antes que le causaba placer, que desvanecía cada recuerdo molesto y detenía su mente por unos momentos, ahora los avivába, sentía dolor.
- La droga te hará efecto en algunos minutos- Moriarty retiró la aguja y la lanzó en alguna esquina sin cuidado, el ruido de cristal rompiendose repiqueteando en los oídos de Holmes- Si John te viera así, regresando al vicio, no creo que volvería a estar muy feliz contigo.
Las imágenes mentales comenzaron a reproducirce al mismo tiempo que la droga hacía lo suyo en su sistema. John lo miraba asqueado, de una manera que no le gustó. Trató de decirle algo pero el rubio le calló de un golpe gritandole un sin fin de cosas con su voz cálida y amable ensombrecida en decepción que poco a poco tomó la voz de su padre.
Tu no eres mi hijo. Podrás llevar mi sangre y mi apellido pero no te cosidero como tal.
Sherlock respiraba agitado conteniendo las ganas de gritar. Su madre no decía nada, le miraba tras su padre culpandose a sí misma por la descepción que resultó ser su hijo menor.
Tu vida es un desfile de amargura, dolor y mentiras bien fingidas. Querer no es una ventaja, no nos podemos permitir ningún sentimiento.
El que fuera su John Watson en los brazos de Sebastian Moran, besandolo, dejandose acariciar como él lo hacía, gimiendo su nombre, suplicando, deseandolo... amandolo.
Sebastian, Sebastian, Sebastian.
El grito gutural, rasgante y doloroso que hizo Sherlock solo podía ser catalogado como no humano. Sus ataduras cedieron por la fuerza animal que invadió el cuerpo del alpha.
Jim dió un paso atras sorprendido. Definitivamente no esperaba esto.
La mente de Sherlock no racionaba. Miomiomionoloalejendemi. Agarró al beta empujandolo hacia al suelo. El detective profirió otro grito inhumano antes de tomar a Moriarty de cuello y romperselo lentamente. La risa del psicópata criminal acompañaba los gruñidos de ira que daba el alpha hasta que el ruido de de su cuello rompiendose y de piel desgarrandose junto a varias gotas de sangre salpicar contra el suelo detuvo todo.
Eres un monstruo.
Monstruo
Monstruo
Monstruo
Monstruo.
Dejó caer el craneo de Moriaty y se miró las manos manchadas de sangre. No podía ecuchar más nada que su corazón acelerado y las voces del pasado recriminandolo. Con dedos temblorosos se abotonó el abrigo hasta en cuello tapando sus manos rojas con sus guantes, no podía dejar nada que lo inculpara. Tomó su pistola y su cartera y cualquier otra cosa que le hubiera quitando mientras estaba inconsiente. Buscó la salida antes de que alguien lo viera, sin mirar atrás al cuerpo decapitado cuya sangre se esparcía también manchando con culpa a Sherlock.
Los ojos de T. J. Eckelburg lo fulminaban, como testigo mudo que sabía que había hecho. Nunca había creído en una deidad suprema pero si lo hiciera, pensaría que el mismísimo Dios lo juzgaba tras esos aros metalicos.
El Rolls Royce de Mycroft casi lo atropella al tirarse Sherlock frente al auto. Estaba desesperado en salir de ese lugar infernal.
- El señor Holmes quiere saber en donde estaba- le dijo Anthea una vez el pelinegro entró al auto y este se puso en marcha.
Sherlock no contestó y una vez llegaron a su casa corrió hasta el baño, cerrando la puerta con llave. Rapidamente se desvistió tirando toda la ropa pintada de marquesí a la tina, esperando que el agua quitase un poco las manchas. Tomó un cepillo y comenzó a pasarlo por su piel, profundizando más las heridas de sus muñecas pero a Sherlock no le importaba. Quería volver a sentirse limpio aunque fuera rasgando su piel.
Después de todo, las personas tenian razon sobre él.
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La noticia salió en casi todos los periódicos. Sobre el brutal ataque a un empresario en Saint Barts. Empresario quizá sería un buen termino a lo que era James Moriarty.
La primera persona en descubrir el cuerpo del pelinegro fué uno de su equipo de inteligencia qua había ido a la bodega por un par de papeles y se encontró con su jefe decapitado. Otras diez personas supieron del hecho antes que Seb se enterara por una llamada. John lo miró curioso cuando el rubio puso una mueca rara y salió disparado hacia su auto. Estubo tentado en tomar el telefono y hablar con la otra persona que aún seguía preguntando si Sebastian seguía en la linea pero se abstubo y volvió a sentarse a tomar su ginger ale.
Los ojos de Moran se desorbitaron sin poder creer lo que veía. Por un momento sus otros colegas pensaron que iba a llorar, que se desplomaría a maldecir lo que fuera pero no fué así. Descubrió el cuerpo un poco, solo para ver como el mal nacido que hizo esto lo había dejado, aunque al final se arrepintió por los periodistas que se hacercaron como aves de carroña a tomar fotos. Juró que quien fuera que hubiera hecho eso a su amado Jim lo pagaría con su vida y ya tenía almenos una idea de quien fué.
Yo sé que me quieres dar un review ;)
