Descargo de responsabilidad: No me pertenecen ni los personajes ni la historia, la historia cuyo título original es Tales of Fairies le pertenece a RicardianScholar Clark-Weasley quién me permitió traducirla.

Capítulo 7

Cómo besar: para principiantes

Resumen: Natsu le pregunta a Happy sobre cómo besar... puede que no haya sido una de sus mejores ideas.

Parejas: Natsu/Lucy y Happy/Charle no correspondido implicado.

Idea para YouTube: Un video Natsu/Lucy con la versión de dueto en Mamma Mia de la canción 'Lay All Your Love On Me' de Abba. Porque algunas de las líneas definitivamente les quedan… especialmente para un celoso, posesivo Natsu XD

Era una cálida noche de verano, y Happy estaba disfrutando un festín de pescado. Él y Natsu habían pasado un glorioso día soleado pescando, solo ellos dos, y ahora estaba cosechando los frutos de lo que para él había sido un día de trabajo duro.

Entonces Natsu lo arruinó todo con una pregunta. —Oye, Happy, ¿siquiera sabes cómo besar a una chica? —preguntó desde su hamaca.

Happy se atragantó con su pescado, y se ahogó un poco cuando una espina se le atoró en la garganta. No que Natsu se diera cuenta o que le importara, ¡qué cruel! —¿Q-Qué? —se las arregló para soltar tosiendo.

—¿Sabes. Cómo. Besar. A. Una. Chica? —repitió Natsu lentamente—. Uf ¿Estás sordo o qué?

—¡¿Por qué me preguntas eso?! —chilló Happy. Ya recuperado de su tos, estaba lleno de justificado enojo.

—Bueno… necesito algunos consejos… —Natsu se rascó la cabeza, y Happy notó que sus mejillas ahora eran del mismo color de su cabello.— Esos bastardos del gremio solo se burlarían de mí —murmuró sombríamente.

Era cierto. Happy tenía que admitirlo. Macao y Wakaba se reirían, hablarían de sus propias conquistas, y probablemente los traumatizarían a ambos. Así que sí, había que evitar eso. Gray y Gajeel de seguro también se reirían. Happy no creía que Jet, Droy, Max, Nab, Warren Reedus pudieran decirles algo útil. Romeo definitivamente no. Elfman solo hablaría sobre lo poco varoniles que eran. A Laxus, Freed, Bickslow, y Lily no les importaría, y Gildarts se había ido a quién sabe dónde. Entre menos supieran de la vida amorosa del Maestro, más felices serían, y para preguntarle a Loke tenían que preguntarle a Lucy, y hacer eso era como pedir una Lucy Kick.

Por lo que, por supuesto, solo quedaba Happy…ay, diablos.

—Bueno, yo nunca he besado a una verdadera chica —admitió Happy—, pero tal vez Charle acepte mi pescado algún día y me dé un beso… —Su voz se fue atenuando soñadoramente al imaginarse a Charle aceptando el pescado, y luego besándolo con su linda, delicada, rosada nariz, y luego lo hermosa que sería su boda, y luego los muchos, muchos hijos que tendrían…

—¿Happy? ¿Podemos volver a mi problema, por favor?

—Ah, sí… —Happy sacudió la cabeza tratando de salir de sus fantasías.— Bueno, como dije, nunca he besado a una verdadera chica, pero he besado a Lucy, Erza, Mirajane, Lisanna, y Levy.

Natsu se veía confundido. Aunque eso no era nada nuevo, Natsu siempre se veía confundido. —Happy, esas son chicas —le dijo.

—¿Tienen pelaje y cola?

—… ¿No?

—Bueno, entonces no son verdaderas chicas —concluyó Happy, porque para él las verdaderas chicas eran Exceed, no humanas—. Pero cuando besé a las otras solo froté mi nariz contra sus mejillas.

—¿Eso es un beso? —Natsu arrugó la nariz en un gesto de… bueno, Happy no podía describirlo, pero era ridículo.

—Para amigas —explicó Happy pacientemente—. Un beso romántico es frotar tu nariz contra la nariz de la otra persona.

—¡Oh, ya veo! —Natsu se iluminó. Parecía que hoy fuera navidad, estuviera en la cama de Lucy, encontrara a Igneel, y fuera su cumpleaños, todo en uno.— Así que solo froto mi nariz contra la nariz de una chica…

Un pensamiento apareció en la mente de Happy, y de repente se sintió locamente curioso.

—¿Natsu?

—¿Sí?

—¿Por qué la pregunta?

—Mm…

Y fue entonces que Happy se dio cuenta de cuál exactamente era la razón por la que Natsu le había preguntado sobre besos. Había una chica. A Natsu le gustaba alguien. ¡Ha, ha! Podía divertirse un montón con esto.

—¡Te gussssssta alguien!

—¡Cállate, Happy!


Natsu esperó a que Lucy se calmara antes de preguntarle. Después de que Happy le dijera cómo se besaba, lo cuál había sido vergonzoso, porque Natsu estaba seguro de que él era el único chico que no sabía cómo, había corrido rápidamente a visitar a Lucy en su apartamento, y por supuesto, cuando entró por la ventana, ella gritó y casi lo mandó al canal con una patada. Aunque pronto, cuando Lucy dejó de actuar como si estuviera a punto de tener un ataque (rara melodramática), se calmó lo suficiente para ofrecerle una taza de té.

Él esperó a que ella tomara varios sorbos y se relajara. En el momento en que sus ojos se cerraron, suspirando felizmente (y sus hombros perdieron toda la tensión que habían tomado con su llegada), él habló: —Oye, Lucy, ¿puedo probar una cosa?

—¿Hmmm? —murmuró Lucy, sin prestarle atención, no realmente—. Sí.

Natsu lo habría hecho sin pensarlo dos veces, como hacía usualmente en cualquier situación, pero ya lo habían pateado una vez hoy (y estaba seguro de que esta vez iba a dejar un moretón) y no quería ser pateado de nuevo. Con Lucy se esforzaba por no recibir más de una patada al día, o sino, ya tendría su pie marcado permanentemente en su pecho, o cara, o… bueno, dónde sea que Lucy apuntara. —¿Prometes no patearme? —le preguntó.

Los ojos de Lucy se abrieron y ella lo miró con cautela. Como sospechando que iba a hacer algo horrible. Natsu no sabía por qué, no es como si alguna vez le hubiera hecho algo realmente malo, solo un par de bromas de vez en… oh, ¡era por eso que lo miraba con sospecha! —¿Por qué? —preguntó ella, su voz tan sospechosa como sus ojos.

—Solo porque no quiero otra patada —sonrió Natsu tímidamente.

—Natsu —gruñó Lucy amenazadoramente—, si vas a volver a ponerte mi ropa interior, mejor sal de mi apartamento en este mismo instante.

—No, no, no es eso —dijo Natsu apresuradamente—, ¡y yo nunca me puse tu ropa interior! —gritó en su defensa.

—¡Te pusiste mi brassier de sombrero!

Mierda, se suponía que la hiciera prometer no patearlo, ¡no que la enojara lo suficiente para que le diera un puñetazo! Y él sabía que ella era capaz, ¡ya tenía apretado un puño!

—¡Happy me dijo que eran orejeras! —gritó, entrando en pánico—. Mira, te prometo que no es eso, ¿puedo probar algo sin que me patees, por favor?

—¡Bien! —espetó Lucy—. Pero si es una broma, me vengaré.

¡Ha! Natsu pagaría por ver eso, Lucy era terrible en vengarse. Siempre se delataba escabullándose, soltado risitas, y mirándolo petulantemente. También era despistada, la última vez que se había 'vengado' de él, terminó limpiando su casa. Eso era hacerle un favor (porque en serio, se estaba quedando sin ropa interior).

Pero ese no era el punto. Con el permiso de Lucy, y una promesa de no patearlo, Natsu ahora era libre para besarla. Se inclinó, acunó su rostro entre sus manos, y muy gentilmente, ya saben, para no asustarla o lastimarla, frotó su nariz contra la suya.

Lucy parpadeó y puso cara de risa. No era exactamente la reacción que él esperaba, pero al menos no iba a patearlo. Él se apartó y puso sus manos nuevamente en su regazo. —¿Estuvo bien? —preguntó ansiosamente.

—Sí. —Lucy se mordió el labio.— Fue tierno.

¿Tierno? ¿Eso era bueno? ¡¿Cómo demonios lo sabría?! Tenía cosas más importantes por las que preocuparse.

—¿Puedo volver a hacerlo? ¿Cuándo quiera?

—Claro —sonrió Lucy—, ¿por qué no?

Él se aprovechó de tener su permiso para hacerlo de nuevo inmediatamente. Y otra vez, y otra, hasta que Lucy estalló en risitas, y terminaron jugando a las peleas hasta la hora de dormir.


Frotar narices se convirtió en lo suyo.

Lucy no podía explicar por qué, y sabía que era muy extraño, pero no podía evitar alentar a Natsu. Era adorable, y ella no podía sino disfrutar que su rostro, iluminado con felicidad y entusiasmo, estuviera tan cerca al de ella. La hacía sentir mariposas en el estómago, su corazón revoloteaba, y sus mejillas se calentaban lo suficiente como para competir con el color del cabello de Natsu, y por alguna razón se estaba volviendo adicta a la sensación.

Frotaban narices para celebrar victorias, o cuando completaban misiones sin destruir nada, frotaban narices en las mañanas para decir hola, lo hacían en la noche para decir adiós, y a veces simplemente lo hacían porque Natsu quería.

Lucy no sabía por qué, pero la hacía sentirse amada.

A Wendy y Erza les parecía adorable, Gray y Charle, por el contrario, pensaban que era repugnante, y Happy, por razones que Lucy no conocía, solo gimoteaba algo sobre ojos vírgenes.

Pero sí, frotar narices era totalmente lo suyo.


Era un día normal en el gremio, lo cual significaba que ya había habido cinco peleas, Cana estaba casi borracha, Juvia había hecho algo acosador, y el Maestro estaba en su oficina llorando por los gastos.

Fue durante el inusual intervalo de tranquilidad tras las peleas que Mira se acercó a Natsu y Lucy. —¿Cómo les fue ayer cuidando a Asuka? —les preguntó mientras servía sus bebidas—. Escuché que fue toda una aventura.

—Sí, unos bandidos nos atacaron —dijo Lucy—, pero Natsu y Asuka se encargaron de ellos.

—Fue horrible… —Happy se estremeció.— Tanta saliva y contacto… qué horror, qué horror.

—Mm… ¿Happy está bien? —preguntó Mira mientras miraba al tembloroso gato azul con preocupación—. Los bandidos no le hicieron nada, ¿o sí?

—No —suspiró Lucy acariciando el pelaje de Happy—, besó a Natsu ayer y todavía no se ha recuperado.

¡¿Qué?! —chilló Mira. Al mismo tiempo Natsu gritó lo mismo—. ¡No besé a Happy! —añadió furiosamente cuando Mira lo miró con curiosidad.

—Mm, sí, lo hiciste —Lucy lo miró como si fuera un idiota.— Estaba allí.

—Alzaste a Happy y aplastaste sus labios contra los míos —dijo Natsu enojado—, pero eso no es un beso, Lucy.

—Sí, lo es.

—No, no lo es. —Natsu se estaba cansando de que lo trataran como un tonto. Sabía qué era un beso, y sabía que no había besado a Happy, ¡maldición!— Sé que no lo es, porque tú y yo llevamos meses besándonos y nunca hemos hecho eso.

¡EEK!

Todos en un radio de cinco metros de distancia hicieron una mueca de dolor al escuchar el chillido de alegría de Mira ante tal revelación. Lucy, en cambio, parecía horrorizada. De hecho, por un momento Natsu pensó que había visto su alma saliendo de su cuerpo, pero entonces se puso roja y lo fulminó con la mirada, furiosa.

¿Qué demonios? —siseó ella—. ¡¿A qué te refieres con que llevamos meses besándonos?! ¡Creo que lo recordaría si me hubieras metido la lengua por la garganta!

Natsu arrugó la nariz en disgusto. —¿Por qué haría algo así? —preguntó, estremeciéndose con solo pensarlo—. ¡Eso no es un beso! Se besa con la nariz, ¡todos lo saben!

—¡Natsu, así no es cómo se besa! —le gritaron Lucy y Mira. El rostro de Lucy podría competir con el cabello de Erza por el rojo más intenso, mientras que Mira, por alguna razón, estaba encantada.

—¡¿NO?!

—¡Por supuesto que no, idiota!

—¡Pero Happy dice que así es como él besa! —gritó Natsu.

En este punto, Lucy se golpeó la frente con una palma. —Me rindo —murmuró.

—Sí, eso es porque es un gato —explicó Mira pacientemente—. La manera en que besan es diferente.

¡¿Los gatos y los humanos tienen maneras diferentes de besar?! ¡¿Todo este tiempo no había estado besando a Lucy?! Eso significaba que ella aún estaba disponible para los otros chicos, ¿verdad? ¡Maldición! ¿Por qué tenía que ser un estúpido y escuchar a Happy? Debería haberse tragado su orgullo y haberle preguntado a Gray, se habría orinado de la risa; pero al menos Natsu no habría desperdiciado cinco meses en no besar a Lucy y quedar como un tonto.

—Bueno, entonces, —tragó saliva—, ¿cómo se besan los humanos?

—¡Con la boca!

Fue entonces que Natsu de repente agarró a Lucy, enredó las manos en su cabello, y le plantó un corto, brusco beso en los labios. —¡Listo! —dijo triunfantemente—. ¡Ya nos besamos! Ahora ya no puedes salir con otros chicos.

Lucy lo miró boquiabierta mientras que Mira se desmayó de la pura felicidad. Happy, por el otro lado, se fue a buscar un terapeuta, porque, aunque a los demás no les importara, él aún se sentía increíblemente traumatizado por los eventos de ayer.