Bueeeeeeeeeeeeno sé que me tardé más de lo usual en actualizar, como diría nuestra linda Aries-chan: Sumimaseeeeeeen! Pero como había anunciado, mis días en la Universidad se vuelven cada vez más terribles D: Haha en realidad me gusta mucho, pero la tarea está para morirse. Y. . . ¿por qué les estoy contando esto? Mejor pasemos a algunos detallines que leí en los reviews:
1) Juvia sí ataco a Gray, creo que fue en el capi 4 (?) pero porque lo confundió con un acosador. Perdón si la narración fue confusa D: y pues sobre su colección de fósiles xD eso es algo muy personal. Explico, en el manga cuando presentan a Gray dice: "me gusta casi todo" o algo así. Entonces yo pensé que eso era algo muy puff! o sea hasta colección de fósiles podría tener? Sí ya sé, muy bobo el asunto. xD
2) ¡Realmente son muy estúpidos! Tomaré en cuenta tu consejo, Cana-san :) pero también se me hacía un poco raro que de la nada fueran super expertos en conquista, tenía que pasar algo que los hiciera pensar, o al menos cuestionarse. Creo yo; en este capi la cosa cambia un poquito.
Ahora les dejo el nuevo capi :DD ¿y qué creen? Aparecen Gajeel y Levy :3
VII
Lucy POV
Me estiré sin muchos ánimos, la noche anterior había sido un completo desastre aunque no había terminado tan mal ¿o sí? Deslicé mis dedos sobre mis labios, recordando el beso que le di a ese tonto Dragon Slayer, no pude evitar formar una sonrisa. Alguien tocó a mi puerta. –¿Lucy? –Justo la persona en quién pensaba. –Nos iremos en una hora, asegúrate de estar lista. Por cierto ¿has visto al idiota y a Juvia? –Enarqué una ceja, no creí que Gray fuese tan rápido.
–No, seguramente están por ahí. Me apresuraré y bajaré a desayunar pronto. –Contesté con voz cantarina mientras comenzaba a quitarme la ropa de dormir para bañarme. Seguramente el agua me quitaría ese estado somnoliento que tenía siempre que despertaba temprano. ¿Debería intentar algo hoy? ¿y si me ve raro? ¿Y SI ARRUINO NUESTRA AMISTAD? No podía parar de pensar, las cristalinas gotas se deslizaban sobre mi piel borrando el rastro de la espuma. Cerré los ojos disfrutando del agua caliente y el vapor a mi alrededor. –Natsu. . . eres un tonto –susurré con ternura.
–¡Lucy-san! –me saludó Wendy alegremente desde el pasillo. Aún secaba mi cabello con una toalla.
–Buenos días, Wendy. –Le sonreí ampliamente. –¿Bajamos juntas al comedor? –Ella asintió moviendo su pequeña cabeza.
–Pero antes. . . –se paró recargando el peso de su cuerpo sobre la puerta. –Quiero . . . quiero pedirte ayuda. –Las sonrosadas mejillas de la dragon slayer del cielo se tornaron rojas.
–¿Wendy? –inquirí curiosa, aunque ya sabía que preguntaría.
–Es . . . –jugó con sus dedos, sin saber como proseguir.
–Sólo sé tú misma. –revolví sus cabellos azules. –Ni siquiera yo tengo la respuesta a qué hacer cuando te gusta un chico que se comporta como un verdadero idiota. –Respondí alegremente.
–Natsu-san lo notará pronto. Ya verás. –Me animó de igual forma mientras nos dirigíamos hacia donde estaban los chicos. Aún era muy temprano, los demás dormían probablemente.
–¡Buenos días! –exclamaron al unísono el pequeño Romeo y Natsu. –El desayuno está listo. –Abrí los ojos más de lo normal.
–¿¡Ustedes hicieron esto?!
–Hey, Lucy. Tu falta de confianza en nosotros es insultante. –Se quejó Natsu. Yo sólo reí y disfruté la sencilla pero deliciosa comida que había preparado. A pesar de que él se comió más de la mitad.
Todo estaba listo, busqué mi equipaje para ese día mientras revisaba la lista con Wendy, cada una mirando su bolso. –Veamos ¿todo lo necesario?
–Sí, eso creo. –Me respondió emocionada. –Lucy-san, estoy nerviosa. Nunca había hecho esto. Estoy segura que será muy divertido. –Exclamó ansiosa. Asentí y recogí mis cosas, comencé a buscar unas gafas de sol mientras esperaba a los chicos.
–Señorita, ¿me permitiría ayudarla? –Romeo extendió su mano esperando que Wendy le diera sus pertenencias.
–Oh sí, claro. Gracias. –Ella enrojeció al instante, no pude evitar mirarlos con ternura.
–Luces muy linda, Lucy. –Natsu señaló mi atuendo. –Te ves. . . bien. –Me quedé pasmada ante su actitud. –Ven, déjame ayudarte. –Tomó mi bolso y extrañamente el roce de sus dedos con mi piel me dejó una sensación de calor, proseguida de un pequeño cosquilleo. –¿Sabes? Anoche no pude dormir muy bien, me sentía. . . ansioso. Como si necesitara verte después de. . . eso. –Fruncí el ceño confusa. –¿Eso? -¿a qué se refería? Desafortunadamente Romeo interrumpió.
–Vamos, Natsu-nii, Lucy-nee. Apresúrense o nos perderemos el amanecer. –Levanté la mirada un poco, era cierto. Ligeros destellos de naranja y rosa comenzaban a vislumbrarse en el horizonte aún oscuro.
–¿Adónde vamos? –preguntó Wendy curiosa.
–Es una sorpresa. –Respondió Natsu, quién iba más tranquilo de lo normal. Aunque sin borrar esa enorme sonrisa. El rocío de la mañana aún podía sentirse en el aire, era un día fresco y daba la impresión de que ni una sola nube opacaría al sol. Aspiré suavemente un aroma a pino, cerré los ojos dejándome guiar por el sonido de las hojas que crujían bajo nuestros pies. Cuando los abrí de nuevo, Wendy y Romeo ya nos habían adelantado un buen trecho.
–Ellos estarán bien, Lucy. –Comentó el chico de cabellos rosados. –Deja de fruncir el ceño así, te ves muy graciosa. –Presionó uno de sus dedos contra mi frente. Y no pude evitar sonrojarme, así que desvié la mirada. –Además. . . quiero decirte algo. –Mi corazón comenzó a latir frenéticamente.
–¿Sí? –pregunté con un hilillo de voz.
–¿Traemos piernas de pavo para más tarde?
–¡NATSU! –grité molesta, pero ya debería estar acostumbrada a sus cambios de tema. –Sí . . .-respondí resignada. Romeo se encargó de traer suficiente comida.
–¿Eso era todo? –comenté algo molesta.
–No. –Lo miré con curiosidad. –Anoche recordé un par de cosas, en especial algo sobre Igneel. Pero. . . eso no es lo que quiero decir. –Extrañamente miró sus pies, quizá sin saber cómo continuar. –Lissanna. –Al mencionar su nombre, sentí como una ligera punzada iba creciendo en mi corazón.
–No me lo digas, ya lo sé. –Musité tristemente, si quería decirme que ya tenía algo con ella y por eso actuaba tan tontamente conmigo, no necesitaba escucharlo de sus labios.
–¿Eh? ¿Cómo lo sabes? ¿Te lo ha dicho el idiota congelado, verdad? –casi gritó, enojado y encendiendo sus puños.
–¿Qué? –negué, no sé de qué hablas.
–Pero si ya lo sabes. –Se quejó como niño pequeño. –Pues la confesión y todo eso. –Siguió caminando, sin darle importancia. Pero yo me quedé clavada sobre el pasto. Él volvió para mirarme. –¿Lucy?
–Quiero que me cuentes.
–Ella, me dijo que. . . que. . .
–Que quería estar contigo. –Completé ante el atolondrado Natsu. Él sólo asintió. –Y tú. . .
–¡Lucy-san! ¡Natsu-san! –Wendy nos llamaba desde la orilla del lago que ya podía verse. –¡Pronto! –Y corrí, corrí con todas mis fuerzas, no quería escucharlo. No podría soportarlo. Paré mis pasos justo a la orilla de aquella enorme masa de agua. Los destellos del sol que nacía se reflejaban como pequeños diamantes sobre la superficie. En ese instante Romeo tomó una gran bocanada de aire y en un enorme esfuerzo tomó la mano de la pequeña Wendy, quien lo miró como un tomate. Ambos se sonrieron y miraron juntos hacia el cielo. De nuevo un par de gotas se deslizaron sobre mis mejillas.
–Ver un amanecer es muy deprimente si no tienes con quién hacerlo ¿no crees? –la voz de Natsu resonó en mis oídos. Giré sólo un poco, logrando que nuestras miradas se cruzaran. Me congelé en ese instante. –Y yo, no le respondí nada, Lucy. –Rascó su cabeza confuso. –Sabes que no tengo idea sobre este tipo de cosas. –Continuó hablando mientras los matices rosáceos inundaban el cielo. –Incluso un niño de su edad es menos tonto que yo. –Señaló a Romeo. –Pero anoche. . .-suspiró con pesadez. –Me di cuenta de muchas cosas. –Intenté hablar, pero no me dejó. Esta vez era una de esas ocasiones en que Natsu se ponía serio de verdad. –Me gustas, Lucy. –Lo soltó sin aviso. Mi corazón se contrajo de pronto. –No sé cómo o por qué. Sólo. . . me gustas. –Imité lo de hace unos momentos, busqué con timidez la mano de aquel chico que lograba poner mi mundo de cabeza. Él observó por unos momentos extrañado, y después presiono mis dedos entre los suyos. –Lo siento, por todo. Por anoche, creo. –Me mostró una pequeña sonrisa. La luz comenzaba a asomarse, creando una réplica exacta de la esfera luminosa y cálida sobre el agua. Los rayos solares tocaron mi piel, alejando el frío de la mañana.
–También me gustas. –Correspondí con una enorme sonrisa. Quizá no era una declaración amorosa, pero presentía que con él sería un pequeño paso a la vez.
(*)(*)(*)
Levy POV
–¡Te lo dije, enorme tonto! Que debíamos parar a pedir instrucciones. –Le reclamé furiosa, ahora estábamos perdidos en sabrá Kami donde, todo por culpa de ese come-chatarra. Lily se había rendido después de dos horas de tratar que dejáramos de pelear, ahora descansaba en mis brazos.
–¡No me grites, enana! ¡Tú dijiste que sabías cómo llegar!
–¡No te atrevas a culparme! –Grité roja de la ira. –¡Eres un tonto, Gajeel! –Bufé molesta, mirando a mi alrededor. La idea era llegar a al campamento de Erza, Natsu, Lucy, Gray, Juvia y Jelall. El torpe de Redfox había insistido que sería un buen tiempo para entrenar. No me negué porque ver a Lucy, Erza, Juvia y Wendy seguro era más divertido que estar con él. –¡Mira! –le di un codazo para que volteara. –Esos son. . . ¡Gray y Juvia! –ambos mostramos caras de sorpresa. La maga de agua aún dormitaba sobre el hombro de Gray que la rodeaba con sus brazos, profundamente dormido también.
–¿Qué están haciendo? ¡HEY, USTEDE..! –tuve que lanzarle una patada.
–¡No seas ridículo! ¿Quién despierta así a las personas? –enarqué una ceja observándolo como si fuese un espécimen raro. De pronto el dragon slayer de hierro me miró.
–¿Qué? –Espetó él y yo enrojecí de nuevo, avergonzada y molesta. ¿Cómo podía gustarme semejante tipo? Él siguió gruñendo y yo me acerqué con cuidado hacía el par de magos.
–Juvia-chan, Juvia-chan. –La moví con suavidad por el hombro. –¿Gray, Gray? –me percaté de que respiraba con dificultad por ese costado. Quizá estaba herido. Juvia abrió con suavidad los ojos.
-¿AH? ¿Levy-chan? ¿Gajeel-kun? –Comenzó a moverse por todos lados, buscando a alguien más. Sonrojada hasta la punta de los pies. –Yo, es que, Gray-sama. . .¡GRAY-SAMA ESTÁ HERIDO! –lloriqueó ante nosotros. –Fue culpa de Juvia. –Se disculpó tristemente. Y después de unos instantes reaccionó. –¿Qué hacen aquí? –Inclinó su cabeza mirándonos con curiosidad.
–¡Todo es culpa de él! –lo señalé molesta.
–Lo que diga la enana. –Gruñó tomando a Gray y colgándolo de su hombro. –Vamos.
-¡Ga-ga-ga-ga-GAJEEL-KUN! –Chilló Juvia. –Con cuidado, es frágil y sensible como un príncipe poeta. –Exclamó con brillo en sus ojos, y le pegó una etiqueta de "frágil, manéjese con cuidado" a Gray, que aún dormía. –Si le sucede algo. . .-Juvia amenazó con ojos rojos, temibles y muy macabros.
–Claro, claro. –El chico de cabello negro le resto importancia y caminó según las indicaciones de Juvia, caminando con Lily a su lado. Pronto llegamos a la enorme mansión, que según la explicación, le pertenecía a Jellal. Happy y Charle nos recibieron revoloteando a nuestro alrededor, emocionados por la llegada.
–¿Dónde está Wendy? –pregunté, ella sería la más capaz para labores curativas.
–Ella, Romeo, Natsu y Lucy salieron en una cita, al lago. Yo creo que se gussssssstan. –Respondió Happy divertido.
–¡HAPPY! –lo amonestó Charle.
–Aye. –Se quejó con semblante depresivo. Lo siguiente que supe fue que Gajeel dejó a Gray en brazos de Juvia, tomó mi mano y prácticamente me llevaba volando por el bosque.
–Recuerdo ese lago. ¡No dejaré que Salamander me gane en nada! ¡Ni siquiera en tener una cita! –Afirmó con aterradora convicción.
–¿Y POR QUÉ TENGO QUE IR CONTIGO? –refunfuñé molesta.
–Enana, ¿no es obvio? Gii-hii. –Me miró mostrando esa enorme sonrisa que llegaba hasta sus ojos. ¿Qué tienes en la cabeza, Levy McGarden? Me pregunté sin estar segura de una respuesta. Quizá debía preguntarle eso a mi corazón.
Chan DDDD:
Ya saben, quejas, opiniones, sugerencias y demás ahí en la cajita de abajo :DD
Gracias por leer ^-^
Nos leemos pronto, Moon~
