Wuolas, aquí otra vez! Ando con un calor insoportable... Pero bueno, así es el verano, señores!

Estaba viendo los estatus de mis fics y me resultó muy gracioso que uno que escribí, mi primer fanfic de Sonic, a los 13 años, lo siga leyendo tanta gente, aún sabiendo que es el fic más tonto que hice... xD En fin... volví a releerlo y me fijé lo tonto que era (o lo tonta que era yo a los 13...). Realmente, me alegro no escribir comedias, no me salen xD

En fin, vamos con el capi nuevo, ¿sí?

OoOoO

TIKALCapítulo 7: Envuelto en ti...

Eggman terminó por agradar a la corte de la tribu con sus artimañas. Tuvieron que pasar dos semanas para que éste lograra hacerse con la confianza de los echidnas. Charlaba normalmente con Pachacamac y encubría la verdadera labor de sus navegantes, limitándose en pequeñas búsquedas de tesoros alguna vez en el día. Por el contrario, se la pasaban inspeccionando la cultura y la tribu. Tails y Silver estaban más que satisfechos con esto, pues es lo que verdaderamente querían.

Por otro lado, Shadow y Tikal no hacían más que mirarse en el día y conversar a la noche. Ella le había hablado acerca de su compromiso con Knuckles, aquél guerrero de aspecto feroz, con una medialuna en el pecho. Y le había dicho que pocas ganas tenía de entrar en casamiento con alguien así. Shadow la compadecía: él también era obligado a casarse.

Sonic no le hablaba mucho. Más bien lo observaba a veces. Luego de la profunda charla, pensaba que pudo haberlo entrado en razón, en hacerle recordar que ellos no eran de allí, que se tenían que ir tarde o temprano, saqueando todo cual ladrones en un castillo.

Pero la confusión de Shadow impidió que las palabras del erizo azul le hicieran efecto alguno...

-Ah... –suyspiraba Silver una noche, recostándose a los pies de su campamento-. ¡Qué dicha! –exclamó-. Poder al fin conocer ésta cultura, ¡de esto quería yo conocer!

-Sí –corroboró Tails, moviendo alegremente sus colas-. Son unos seres completamente llamativos, ¡me la paso tan bien!

Sonic comía, mirándolos con cierto rechazo: jamás los llegaría a conocer del todo. Miró a donde estaba Shadow: de pie, mirando las estrellas, de espaldas al grupo. ¿Pensaría en la princesa echidna, otra vez? ¿Hizo oídos sordos a lo que le había dicho en aquélla ocasión? Sí así lo hacía... Pues... Ya no era problema suyo, aunque le doliese. Siguió comiendo mientras sacaba una pequeña foto de su prometida, que estaba en la bolsita de cuero de su cinto: era una eriza de pelaje rosa, de ojos verdes muy vivos y una sonrisa enérgica. Amy Rose se llamaba. La guardó con ternura y siguió comiendo.

Para variar, Shadow se fue por ahí. Tails y Silver se acercaron a él para cenar, pues no lo habían hecho aún.

-Shadow parece un ermitaño –comentó el zorro, poco después de servirse la cena-. Prácticamente no está nunca con nosotros y se va de noche...

-Está más raro de lo usual –comentó Silver, después de dar un bocado a su comida. Tanto él como Tails lo miraron a Sonic-. ¿Sabes qué le ocurre? Ya no te habla mucho...

-No me digas que pelearon

-No –contestó Sonic, dejando su palto vacío-. Anda en su mundo, con muchas cosas –les dijo. Esa respuesta no pudo satisfacer ni al mismo Sonic, quien sentía las miradas penetrantes de aquellos dos-. Es la verdad, anda confundido...

-¿De qué? –se extrañó Silver.

-¿Acaso tú sabes? –le contestó con una pregunta, el erizo azul-. Pues yo tampoco. Me voy a dormir –y, dejando perplejos a los otros dos, se fue a acostar.

La confusión de Shadow se iba disipando conforme iban pasando los días. Las miradas diarias a Tikal y los encuentros (que no eran diarios, para no levantar sospecha), iban convenciendo al erizo negro de lo que en verdad estaba temiendo y de lo que le estaba advirtiendo su compañero de azul.

Se dirigió al templo de la gran esmeralda. La encontró charlando con su amigo, la criatura Chaos. Parece que al verlo, ella, sonrió gentilmente, se despidió de la criatura y bajó alegremente las escalinatas, como una niña que baja con entusiasmo a ver a un buen amigo. Se encontraron, mas las miradas que podían darse por las noches, sin tener que ocultar una... amistad... eran más llenas de alegría. Shadow aprendió a ver esos ojos azules, ese destello de vida, esa calma que tanto buscaba...

-Buenas noches, Shadow –saludó ella, con una sonrisa.

-Buenas noches... Tikal –contestó él a su vez, Suspiró-. ¿Puedo pedirte un favor esta noche?

-Di...

-Muéstrame el lugar más hermoso de la isla...

La princesa, extrañada, con el corazón latiéndole velozmente, mostró la sonrisa más inocente que Shadow había logrado ver hasta entonces. Sin pensárselo dos veces, lo tomó por las manos, lentamente, y lo arrastró bosque adentro.

Corrieron... Corrieron... Ella reía, como una ninfa en su hogar de árboles. Él la seguía, como si alejarse de aquél ser significara la muerte.

Llegaron al núcleo de un bosque... Un bosque completamente familiar...

-Este es.. –empezó Shadow-. Aquí te vi por vez primera –le dijo-. Estaba cansado del viaje y me parecía escuchar una voz en sueños...

Tikal sólo le dirigió una cómplice sonrisa. Dio unos pasos más, acercándose al lago rodeado que chaos que dormían y, otros, volaban y se alegraban de verla. Ella hablaba con las pequeñas y tiernas criaturas.

-Se alborotaron la primera vez que llegaron –dijo, al fin-. Pero ellos saben distinguir a alguien de buen corazón –silencio. El chao se alejó volando hasta posarse en un árbol y dormirse-. Èste es el bosque chao, el lugar más puro de la Isla Flotante –le dijo-. El agua, aquí, jamás se contamina, aquí no llegan las malas intenciones... Si alguna vez te sientes solo o triste, los chaos se reconfortarán y el agua te relajará... Y los árboles te harán compañía...

Tikal se quitó sus sandalias y metió sus pies en el agua. Shadow la siguió, pero puso sólo sus manos en el agua: era tan transparente y pura que pensó que iba a contaminarla...

-Ésta isla... –empezó Shadow, mirando hipnotizado el agua-. Es como un paraíso... De donde vengo, la naturaleza no te calma, te inquieta...

-Eso es porque no aprendes de ella –dijo acercándose a él-. Si haces silencio y te dejas llevar por la sensación de paz, verás que tan relajado te pones –le dirigió otra sonrisa, más él no se la devolvió.

-Estos lugares no lo comprenden todos –comentó-. La calma me intranquiliza –dijo el erizo-. No se avecinan aires buenos...

Tikal lo miraba, triste. Lo sabía: era cuestión de tiempo para que su isla pacífica se convirtiera en destrucción. Sabía que avecinaba un aire a guerra, muerte y dolor. El grupo de donde venía Shadow iba a atacar de un momento al otro... En parte se sentía culpable y en parte no: de alguna forma, ése desenlace debía darse.

Ella se sentó en la orilla. Shadow se quitó sus botas y se sentó junto a ella. Le vio el semblante triste, lógicamente pensaba en su pueblo.

-¿Por qué... me hablas?

La pregunta tomó por sorpresa a la echidna, quien no se esperaba eso. Formuló una respuesta en el tiempo que pudo.

-Creo que me has hecho una pregunta similar un tiempo atrás –cuando hablaba de tiempo, ya ni se acordaba cuánto hacía que habían llegado a la isla-. Y creo haberte dicho algo como... Que me llamabas la atención...

-¿Por qué? –Shadow no la miraba, sino que miraba el agua.

-No lo sé bien... Quise aprender de ti... Cómo era un ser ajeno a mí...

Shadow agachó la cabeza.

-He estado muy pedido estos días –le comentó él-. Me traes al lugar más hermoso de la isla, para que lo compartamos juntos... –Tikal no comprendía por qué Shadow actuaba tan extraño-. Creo que no estoy tan confundido como creí... o no sé...

Se hizo una larga pausa. Ninguno de los dos hablaba. Tikal no sabía qué pensar...

-Quiero pedirte otro favor –la echidna lo miró: tenía un semblante de tristeza que parecía llegar a lo prefundo de su ser.

Y, sin que Shadow le dijera qué favor quería, Tikal lo abrazó.

Creo que Shadow empezaba a comprenderse. Ese abrazo le abrió sus ojos: él estaba en esa isla y el tiempo que llevaba allí debía vivirlo. Los brazos de Tikal lo envolvieron como a un niño pequeño. La tristeza se le fue y dejó que lo embargara la calidez y el cariño. Descubrió que su tan confundido corazón quería simplemente eso: un poco de cariño. Y Tikal se lo daba en cada mirada y sonrisa que le daba. Y, ahora, con ese abrazo, llegaba a llenársele su alma.

-No estés triste –oyó que le decía. Cuando ella apartaba lentamente sus brazos, fue el erizo quien la atrajo así, con fuerza-. Shadow...

Fue un momento extraño. Tikal no sabía qué pensar. Su corazón le latía a velocidad luz mientras quedaba petrificada allí, sintiendo el abrazo de Shadow. Chaos le había advertido de sus sentimientos hacia el erizo, pero... ¿Qué más podía hacer? ¡Jamás se había enamorado! ¡Y ahora qué por fin lo saboreaba... ! Correspondió al abrazo de él, con ternura y se dejó llevar, como el viento de primavera...

-Shadow –le susurró-. Yo estoy aquí contigo... te traje aquí para que te sintieras más tranquilo...

-...Gracias... –le contestó en un tono bajo, en uno que sólo los oídos de ella lograban oírlo-. Tikal... ¿te podría pedir... si me cantas algo... ?

Así, abrazados, con el agua corriendo lentamente por sus tobillos, la princesa le cantó una canción autóctona, que hablaba del florecimientos de las plantas y el renacer de nuevas vidas. Shadow oía, y se perdía más, y más...

Sabía que esa noche, iba a ser especial y definitiva.

Los ojos rojos la miraron con interés cuando ella terminó su canción. El mirar de aquél erizo era completamente distinto al de hace un rato. Ella vio un brillante color carmesí como si fuera una fogata: era un par de ojos rojos vivos y llenos de energía.

La mano que le acarició la mejilla, la petrificó. El corazón de la muchacha dio un brinco y empezó a latir con más intensidad que antes: tenía miedo... le temblaba una mano y se erizaba la espalda.

-¡Shadow... ! –lo llamó después de esa caricia. Él notó ese mirar asustado, esa mano que le temblaba y esa petrificación de ella. ¿Estaba asustada? Le puso, con suavidad, ambos manos en su mejilla.

-¿Tienes.. miedo por algo? –le susurró. Tenía tan cerca aquellos ojos rojos que pensó que si apartaba la vista, desencadenaría una catástrofe-. Tikal, ¿qué tienes?

-Yo... –empezó ella.

-¿Me temes... a mí?

-¡No! –exclamó y apoyó sus manos encima de las de él, que aún seguían en sus mejillas-. Es que... es que... –Shadow notó que sus ojos azules intensificaron su color-... Nunca me había.. enamorado...

¡Ah, palabras temidas! ¡De ella las tenía que oír! ¡Sí, sí! La confusión se disipó completamente, como si hubiera encontrado la salida al túnel oscuro: ¿tanto para autoconvencerse que aquello que los unía era el amor? ¿Tanta confusión para algo tanto sencillo? Pero ya estaba resulto el enigma: quitó sus manos de las mejillas de la princesa y se sonrió, más para él que para ella. Abrió la boca para preguntarle algo, pero se arrepintió, en cambio, ella no le apartaba la vista de encima.

Entonces, fue que, inesperadamente, ella se atrevió a darle un beso en la frente, con timidez y con miedo, pero cargado de cariño. Shadow aprovechó aquél momento que se tuvo que levemente incorporar, tomar sus brazos con gentileza, acercarla a sí y...

Posar tiernamente sus labios a los de ella.

Un sinfín de sentimientos estalló en el alma de ella: no tenía idea de qué hacer ni de cómo reaccionar...

-¿Nunca has dado un beso... ? –le preguntó tiernamente él cuando se separó de ella. La mirada de inocencia de Tikal le hizo comprender que no, jamás había besado a alguien. Se sonrió y la abrazó. Ella correspondió.

-Shadow –ahora temblaba de nervios-. Enséñame... a besar... –le pidió entre susurros.

Y Shadow accedió a su petición...

Un tiempo después, surgieron entre los dos las dos palabras que sirven como juramento entre enamorados...

"Te amo..."

Entre ellos, era un hermoso y dulce juramento...

Para los ojos de Silver, significaba un desastre...

OoOoOoOo

Al fin pude hacer el primer capítulo completamente romántico! Deseaba tanto escribir algo puro de amor!

Aquí es, donde creo yo, que las cosas se empezará a complicar, o al menos eso pienso y tengo planeado xD

Como siempre, gracias a quién se toma la molestia de leer... Así que, hasta el próximo capi! :D