Todos los personajes de Ranma ½ pertenecen a Rumiko Takahashi.


CAPÍTULO 7: CAMINO AL TEMPLO DEL NORTE

Ranma se despertó y vió a Akane durmiendo usando su torso de almohada. No pudo evitar ruborizarse. He dormido con ella dos veces ya, pensó el chico, no sé si soy el hombre más afortunado del mundo o el más estúpido por no intentar nada. En ese momento notó a Akane moverse un poco en sueños provocándole que él sintiera mariposas en el estómago. El más estúpido. Definitivamente.

Intentando no despertarla Ranma salió del futon y se vistió. Salió al patio a practicar alguna kata antes de desayunar. Un par de monjes que pasaban por allí se quedaron a contemplar cómo se ejercía el chico con cara de aprobación. Cuando iba por la mitad de la primera kata se sorprendió a sí mismo al darse cuenta que ya no se sentía tan intimidado por la decoración del templo. ¿Es por lo del sello?

Akane salió al patio con cara de sueño.

— ¿Dónde te habías metido? — preguntó refregándose los ojos — espera. ¿Estás entrenando aquí? ¿Te encuentras bien?

— Mejor que nunca. Te estaba esperando. Quizás debamos hablar con el monje, a lo mejor nos puede contar algo más que no sepamos… — ambos se dirigían a buscar al monje — ¡Espera! ¡Lo había olvidado! ¡Todavía tenemos que arreglar la tienda!

— ¡Es verdad! Quizás alguien de aquí pueda hacerlo.


— La tienda os la puede arreglar el monje Matenmaru, es todo un experto con el hilo y la aguja. En cuanto a lo demás he estado investigando esta noche — dijo el monje — el haber quemado el sello con tu esencia hará que ahora el Nekoken sea más difícil de activar pero a la vez será también más difícil de desactivar. No es muy buena idea usar el Nekoken ahora porque sería casi imposible controlarlo y además podrías tener impulsos… perversos… debido a tu desequilibrio espiritual. También puede causar algún desequilibrio temporal en tu personalidad… y creo que ya no hay más.

— ¡Muchas gracias por todo! Ahora vamos a buscar a Matenmaru y nos vamos al Templo del Gato del Norte.


Ranma y Akane, con sus respectivas mochilas en la espalda se dirigían al templo del norte. Akane volvió a insistirle para repartir el peso pero Ranma seguía empeñado en llevar todo lo pesado él. Maldito cabezota engreído pensó Akane.

— ¿Cuánto queda para llegar al templo? — preguntó la chica de ojos color chocolate.

— Los monjes dijeron tres días caminando todo el día.

— ¡¿Tres días?! ¿No podemos tomárnoslo con más calma?

— ¿La señorita está cansada? — Ranma sonreía burlescamente — ¿quieres que nos paremos a tomar un poco de té?

— ¡Oye! — exclamó Akane — yo lo digo por ti. El día que nos perdimos parecías agotado. No sé si podrás aguantar tres días así…. ¡Baka!

— ¡Yo sí que voy a aguantar! — Ranma empezó a correr — ¡Tú no lo creo! ¡Lo que pasa es que a ti… te pesa demasiado el culo!

— ¡RANMAAA…! ¡Ven aquí! ¡No huyas!


Qué raro, pensó Ukyo sentada en su pupitre, hoy tampoco han venido Ranma y Akane al colegio. Me estoy empezando a preocupar. Cuando tienen alguna aventura de las suyas no suele durar más de un día. Tendré que ir a su casa a ver si están allí y sólo están enfermos… quién sabe…


Alegres, los dos jóvenes, Ranma y Akane, comían. Hablaban tranquilamente y Ranma de vez en cuando soltaba un chiste y Akane se reía de lo malos que eran. Cualquiera que no los conociera diría que eran una pareja.

Al terminar de comer Ranma se veía distinto, distante. Su mirada se había oscurecido apuntando al horizonte y ya no hablaba. Tenía un posado entre triste y enfadado. Akane se dio cuenta.

— ¿Ocurre algo?

— No.

— Te ves muy… raro.

—Déjame en paz.

— ¡Oye! Yo… solo me preocupaba.

— Entonces preocúpate por otra cosa.

— ¿P… por qué te pones así? — Akane podía sentir sus ojos empezar a humedecerse.

— He dicho que me dejes en paz, marimacho.

— ¡¿Qué dices…?!

— Lo que oyes.

— P… pero, ¿qué te pasa?

— Nada. Ahora ve a incordiar a otro.

— ¡Ya vale! — la primera lágrima descendía por su mejilla.

— Que vayas a incordiar a otro. No sabes cocinar, eres un marimacho, tienes los pechos planos y eres fea. ¿Para qué quería que te quedaras conmigo?

— Entonces… ¡Ya me marcho, estúpido insensible! — dicho esto Akane recogió su mochila y llorando se dispuso a ir de vuelta a casa.

Me alegro que se haya ido, pensó el chico.

Estoy mejor sin ella.

Así es mejor.

No sirve para nada.

No cocina bien.

Es fea.

¿Es fea?

Sin ella no podría haber entrado en el Templo del Gato.

Me ha salvado la vida más de una vez.

Y yo a ella.

Es divertido estar con ella.

Huele bien.

M encantan sus ojos color chocolate.

¿Por qué le he dicho todo eso?

— ¡Akane, espera! — Ranma corriendo salió en búsqueda de Akane por el camino.


— ¡Akane! — al oír la voz de Ranma Akane se secó las lágrimas y actuó como si no lo oyera. No pasaron ni diez segundos que Ranma la atrapó.

— ¡Akane, espera, no debí decir lo de antes, ese no era yo! — dijo el chico de la trenza.

— ¿Y entonces quien era? — dijo Akane sin darse la vuelta.

— No lo sé… tiene que ser por lo del Nekoken… yo no pienso así…

— ¿Ah no? ¿Y entonces por qué siempre me dices las mismas cosas? — Akane finalmente se giró. Akane vió que al chico le había cambiado la mirada; ahora era cálida y llena de ternura… y preocupación. A Ranma se le hizo un nudo en la garganta al verla llorar — poco femenina, gorda, fea, que no sé cocinar, ¿estás seguro que no eras tú?

— Pero yo… no creo que seas gorda ni fea…

— Ese discurso tuyo me ha abierto los ojos, Ranma… sé que en realidad piensas de mí de esa forma… por eso ya puedes irte a los brazos de Shampoo… o Ukyo… ¿No es eso lo que quieres? ¿Para qué conformarte con una chica tan poco femenina como yo? — dicho esto Akane se giró empezó a caminar dándole la espalda a Ranma.

Ranma la detuvo agarrándola por el brazo.

— Sí que eres poco femenina — Akane lanzó una mirada asesina a Ranma — pero a mí me gustan las chicas poco femeninas. Me gusta que practiquen artes marciales, que peleen, que sean valientes, que tengan sentido del honor… como tú… por eso tú… me gustas…

— ¿Te… gusto…?

— Además no creo que seas fea… o gorda… o que tengas los pechos planos… eres… bonita…

— B… baka… lo… ¿lo dices en serio?

— Sí… ¿Podemos… seguir como antes?

— S… sí.

Con una tímida sonrisa en sus caras volvieron donde Ranma había dejado sus cosas, él las recogió y siguieron su camino al Templo del Gato del Norte. No puedo creer que me haya dicho que le gusto pensó Akane.


Ukyo llamó a la puerta de casa de los Tendo. Kasumi la abrió.

— Hola, Kasumi. ¿Están Ranma y Akane?

— Hola, Ukyo. No. Están fuera.

— ¿Fuera? ¿Dónde han ido?

— Están en un viaje de entrenamiento.

— ¿De entrenamiento? ¿Y con quién han ido? A Genma lo he visto antes…

— Han ido solos.

— ¡¿QUE QUÉ?! ¡¿Cómo que han ido solos?! ¿Dónde están?

— No lo sé. No nos lo dijeron.

Ukyo suspiró nerviosa. Tranquila, Ukyo, pronto todo se arreglará, irás a buscar a Ranchan y todos seremos felices y comeremos perdices, pero antes tienes que averiguar donde están… piensa… cómo encontrarlos.

— ¿Dónde está Nabiki?

— Ha dicho que tiene unos negocios muy importantes que atender en la ciudad y que hoy volverá muy tarde. Nos dijo que no la esperemos despiertos.

— De acuerdo… Hablaré con ella mañana en el colegio…


Estaba anocheciendo. Ranma estaba preparando la cena y Akane se lo miraba.

— De acuerdo que no quieras que prepare yo sola la cena… pero por lo menos déjame ayudarte.

— No sé… ¿estás segura que puedes hacerlo?

— ¡Sí! tú… ¡tú sólo dime lo que tengo que hacer!

— De acuerdo… intenta cortar estas verduras.

— ¡Ahora mismo! — concentrada, Akane con un cuchillo empezó a cortar las verduras frenéticamente haciendo que la mitad caigan fuera de la olla — ¡Kyaaaaa!

— ¡Espera! ¡La mitad están cayendo fuera de la olla!

Akane, avergonzada, se detuvo.

— Yo sólo… me esforzaba para hacerlo bien…

— Tienes que hacerlo más despacio — dijo Ranma mirándola a los ojos, esos ojos que ahora se veían tan tristes. ¿Por qué es tan importante para ella cocinar bien? Pensó el chico. La pobre solo se lleva decepción tras decepción consigo misma…

— Yo… quería hacerlo como tú…

— Pero antes tienes que aprender lo básico. Esto es… como practicar un kata… primero tienes que empezar por lo más básico. Poco a poco. Lentamente aumentando la velocidad de los movimientos y la dificultad. No puedes empezar por lo más difícil. Yo siempre cocinaba cuando estaba viajando con mi padre… tengo años de práctica. ¿Lo entiendes?

— Sí…

— Bien. Ahora te voy a enseñar a hacerlo — Ranma se sentó al lado de Akane y con sus manos guiaba las de la chica, cortando lentamente las verduras. Ambos no pudieron evitar sonrojearse ante el contacto de sus manos — ¿lo ves? No es tan difícil. ¿Podrás hacerlo? —

— Creo que sí.

— De acuerdo. Ahora inténtalo tú sola — dicho esto Ranma volvió a su sitio anterior y siguió con lo que estaba haciendo antes. El chico al ver a Akane cortar las verduras como él había dicho sonrió.


Era la hora de ir a dormir y Ranma ya se había tumbado en su saco. Akane dudaba si ponerse a su lado o no.

— ¿Quieres que…? — preguntó Akane refiriéndose sobre si tumbarse junto a él o no.

— No hace falta.

— ¿Estás seguro? Lo hago por ti…

— Sí… no está bien que durmamos así… puedo soportarlo solo… — dijo Ranma vacilando.

— Tú sabrás lo que haces… cabezota — tras decir eso Akane suspiró y puso su saco de dormir al otro lado de la tienda.

Apagaron la linterna. La luz de la Luna se filtraba a la tienda. Akane vió que Ranma estaba temblando.

— ¿Estás temblando? — preguntó la chica.

— Sí… porqué… tengo frío…

— ¿Tienes frío? ¿En verano?

— Sí, es por la brisa que entra a la tienda… y el saco de dormir no es muy grueso…

— ¡Baka!, acaso… ¿no quieres que venga contigo?

— ¡N… no es eso! Yo… eso no está bien…

— ¡¿Y qué más da que no esté bien?! ¡¿Acaso prefieres sufrir toda la noche?!

— ¡No! Yo… yo no quiero que te sientas obligada…

— A mí… no me importa… cabezota…

— ¿N…no te importa? Si a ti no te importa… a mí… tampoco…

— ¿Quieres…?

— Sí…

Avergonzados ambos se arrastraron al medio de la tienda y volvieron a dormir de lado. Cuanto más avanzaba la noche más se juntaban hasta dormirse completamente abrazados.

La mañana siguiente se despertaron temprano y siguieron su camino caminando de sol a sol sólo descansando para comer.


— ¡Nabiki! — gritó Ukyo dirigiéndose a la hermana mediana Tendo antes de entrar en clase — Tengo que pedirte un favor.

— ¿Qué clase de favor?

— Información.

— Ya sabes cómo funciona, primero preguntas, te digo si lo sé o puedo averiguarlo, pagas y finalmente te lo digo — Ukyo asintió — entonces pregunta.

— ¿Dónde se encuentran Ranma y Akane? Sé que están los dos solos en un viaje de entrenamiento pero no sé dónde.

— Eso no lo sé.

— ¿No lo sabes? ¿Y no puedes averiguarlo?

— No. Puedo contractar un avión espía del ejército para que los rastree por todo el país pero no creo que puedas permitírtelo. También puedo esperar a que den señal de vida, preguntárselo y decírtelo en ese momento.

— M… me quedo con la segunda.

— De acuerdo. Te costará 2.000 yens al día mientras espero más un extra de 5.000 cuando lo averigüe.

— Acepto… — dijo Ukyo vacilando. Lo que se llega a hacer por amor…

Cuando las dos jóvenes se marcharon a clase Shampoo bajó de un salto de la copa de un árbol próximo. Lo había oído todo. "¿Chica destroza-cocinas secuestrar Ranma? Shampoo no poder permitir, Shampoo tener que ir a buscar".


— ¡Abuela! — Shampoo entró corriendo en el Nekohanten — ¡Abuela tener que alquilar avión espía del ejército para rastrear airen!

— ¿Avión espía? ¿De qué estás hablando?

— ¡Chica violenta secuestrar Ranma! ¡Shampoo tener que ir a buscar!

— Mhmmmm… ¿y no sabes dónde están?

— Así ser.

— Quizás tenga algún artefacto mágico que nos podría ayudar en esta situación… tenemos que ir a buscar algo que sirva…


Cansados de caminar otro día más y ya habiendo cenado Ranma y Akane se prepararon para ir a dormir. Esta vez, al contrario que todas las interiores ya se tumbaron directamente de lado, ambos levemente sonrojeados.

— M…me ha gustado la cena — dijo Akane intentando acabar con la tensión.

— Normal. Acostumbrada a tu cocina… — respondió Ranma sonriendo.

— ¡Baka! — exclamó la chica peliazul — ¡eres un desconsiderado, sólo intentaba ser amable!

— Pobrecilla…

Akane no hizo como otras veces y sacar su maza sino que, contagiándose de la sonrisa de Ranma y mirándose a los ojos, empezó un ataque de cosquillas.

— ¿Te crees muy gracioso? — dijo Akane mientras Ranma se reía histéricamente.

— ¡Para, para, para!

En un momento de fuerza de voluntad Ranma le dio la vuelta a la situación y colocando medio cuerpo encima de Akane le devolvió el favor haciendo que la chica de ojos color chocolate se riera histéricamente.

— Ahora vas a ver — dijo Ranma mirándola a los ojos de nuevo.

Aumentando la intensidad de sus movimientos Akane hacía lo que podía con sus brazos para quitar los del chico. Ranma agarró las dos manos de la chica con su mano izquierda y las puso encima de su cabeza mientras con la derecha continuaba el ataque de cosquillas.

Ranma vaciló un instante. Su proximidad con Akane hizo que la memoria del momento del tejado de hacía ya unos días volviera a su cabeza. Aquella vez Akane no lo mandó a volar con su maza sino que le devolvió el beso… ¿y si ahora…?

El chico de la trenza dejó de hacerle cosquillas y, inseguro, bajando poco a poco dejó un piquito a la chica en sus labios. Separó sus bocas. Ambos, embriagados por la fragancia del otro y completamente sonrojados se miraban a los ojos.

Akane no sabía cómo actuar. ¿Qué hago? ¿qué hago? ¿qué hago? se repetía. He esperado una eternidad para un momento como este…

— ¿E… estas… actuando así por lo del Nekoken? — ¡Mierda! ¡¿Akane pero que te pasa?! ¡Hace mucho que esperas que avance y cuando lo hace respondes así! pensó enfadada consigo misma.

— N… no estoy seguro — dudando el chico se separó de ella para volver a tumbarse a su lado — puede que sí…

Después de un largo momento incómodo Ranma habló.

— Será mejor que nos durmamos — dijo el chico.

Aún enfadada consigo misma Akane asintió.

Ya habían apagado la linterna y Akane observó que Ranma otra vez se retorcía en sueños. Puso un brazo rodeándolo por el torso y apoyó la cabeza en su hombro. Al rato Ranma se tranquilizó. Akane lo besó en la mejilla.

— La próxima vez será — murmuró la chica. Akane juraría que vió al chico sonreír en sueños en ese instante.


— ¡Mira Ranma! — exclamó Akane sonriendo señalando un edificio antiguo en la lejanía — ¡Casi hemos llegado!

— Nos ha tomado menos de lo que esperaba — dijo el chico devolviéndole la sonrisa — se ve que no te pesa tanto el culo como pensaba.

— ¡Baka! ¿A qué ha venido eso? — exclamó la chica peliazul.

— ¡Ha sido un cumplido! — respondió Ranma y después le sacó la lengua.

— ¡Eso no se le dice a las mujeres…! ¡Cabeza de chorlito! — Akane también le sacó la lengua.

— ¿Mujeres? Yo no veo ninguna mujer por aquí, sólo una… marimacho.

— ¡BAKA!


— ¡Shampoo espérame! — gritó Mousse mientras corría persiguiendo a Shampoo — ¡No vayas con ese indigno de Ranma! ¡Acepta mi amor incondicional y verdadero!

Shampoo no le hacía caso. Corría tras un perro de juguete que parecía que estaba siguiendo un rastro. "Con el Perro Rastreador de Maridos Fiesteros será pan comido atrapar a Ranma. Shampoo va a salvar a airen de las pezuñas de chica destroza-cocinas".


Notas del autor:

Y hasta aquí el capítulo de hoy. ¿Qué os ha parecido? ¿Os ha gustado? ¿No? Sé que me centro mucho en los momentos de antes de ir a dormir pero es porque son los más importantes para ver cómo evoluciona la relación Ranma-Akane. Además son los más divertidos de escribir.

De momento este es mi capítulo favorito hasta la fecha. Espero que os haya gustado tanto leerlo como a mí escribirlo. De momento estoy escribiendo a un ritmo muy elevado por lo menos para mí, espero que pueda seguir así x)

Johana: gracias por dejar un review y me alegro que te haya hecho gracia y que te esté gustando el fic! Aprecio mucho los comentarios como el tuyo de apoyo. Espero qué el capítulo de hoy también te haya gustado :D

Bry: me alegro que te esté gustando :D en cuanto a lo de las implicaciones del Nekoken en este capítulo ya se han visto algunas, no sé si voy a añadir más. Y en cuanto a que dices que sea de misterio no sé cómo hacerlo, voy a pensarlo, si se me ocurre algo bueno lo voy a poner. Gracias por tu review!