La semana había sido agotadora, pero estaba feliz de ver pronto a sus padres, quería que le contaran todo, el verlos bajar del tren la emocionó tanto que se lanzó para recibirlos con un abrazos bien correspondido, durante el camino de regreso a la mansión no pararon de hablar, y lo exitoso que fue el evento para la fundación que apadrinaban, hasta contaron de la subasta que se hizo de los caballeros más guapos que asistieron que ofrecieron en tres bailes y claro que nuestra querida Candy fue la que ofreció más por su adorado esposo y cada uno de sus bailes, aunque también ofrecieron al actor más cotizado en una cena para ver que dama era la que se quedaba con tal honor, le comentaban que al ver la cara de angustia de su amigo, Candy ofreció una buena cantidad y casi a punto de ganar, hubo una oferta mayor de la compañera de tablas Karen Klase y al ver la expresión de sorpresa del actor, dejaron que ella se ganara ese gran premio.
Todo fue risas y platicas, además de comentar como estaban los negocios de la familia, ella estaba atenta a la conversación que sostenían los caballeros, lo sorprendente es que la señora Andley opinaba sobre el tema, después de una hermosa velada, se fueron a descansar. Ya en su habitación, mirando por la ventana la bella luna en todo su esplendor, Rose no dejaba de pensar en su prometido que a pesar que ya habían pasado dos semanas aun faltaba mucho para que regresara, ahora el tiempo corría muy lento, aún sería un largo mes, extrañaba su compañía, sus ocurrencias y travesuras, pero sobretodo las largas charlas que tenían, aún faltaba mucho para su boda pero ya tenía pensado como deseaba que fuera, quería algo sencillo solo rodeados de los amigos cercanos y su familia, ella deseaba con todo el corazón que su futura vida de casada fuera tan hermosa como la de sus padres, ella veía el amor y devoción de su padre que miraba a su madre con sus ojos llenos de amor, notaba la gran camarería entre ellos, veía el cariño y cuidado que su madre tenía con su esposo, con sus cosas, y los pequeños detalles que halagaban a su padre, lo que más disfrutaba era verlos abrazados, era como si viajaran a un lugar y un mundo muy suyo al que nadie tenía acceso, hasta parecía que tenían su propio lenguaje, así recordaba lo vivido con su amado Ian, y pensaba que tal vez ellos se veían igual, eso la sonrojaba, lo amaba, lo amaba como jamás pensó que pudiera amar, y así al voltear, sobre su mesa de noche vio ese diario, esa triste historia de un ser al que no le enseñaron lo que es el amor, que al descubrirlo no supo qué hacer ni cómo reaccionar, pero tuvo la valentía de aprender por sí mismo, y superarse, ser mejor, ahora más que nunca quería conocer su historia, saber qué pasó con él, es como si esa persona deseara que alguien supiera su verdad, quería que compartir con alguien su sentir, quería ser comprendido, ella acariciaba las pastas del diario y podía percibir una gran tristeza y soledad, imaginaba una charla con el autor, tal vez si seguía leyendo al final tendría una pista o tal vez sabría el nombre del autor, a pesar que era una posibilidad por una extraña razón quería leerlo completo, conocerlo a fondo.
Rose tomó el enorme libro y se sentó en el sillón cerca de la ventana, lo contemplaba, era un libro serio, parecía que pasaba desapercibido si estaba con los demás, su cubierta era áspera y dura, era viejo, un poco descuidado, no era tan fino como los ejemplares de los libros de la biblioteca, pero tenía un grabado difícil de distinguir, Rose juraba que si veía de cierto ángulo podías apreciar el que podría ser el escudo familiar, si lo mirabas de lado veías que sus hojas se tornaban de color beige, cuánto tiempo olvidado así como esta persona que cuenta su vida, después de lo leído, ella pensaba cuan cierto es el dicho que dice que las cosas se parecen a su dueño, era la primera impresión que tenías al verlo, pero al abrirlo, notabas las delicadas y finas hojas de papel que tenía la bella escritura y por todo lo que contaba era hermoso, a su mente vino una imagen del libro estando nuevo, y pensó que era bello, así imaginaba a su dueño, ya no quiso esperar más y fue a su cama se puso cómoda, prendió la luz de noche, sabía que sus padres ya no regresaban a su cuarto después desearle buenas noches así que decidió continuar con su lectura…..
Nunca olvidaré mi periodo de estudios, fue muy difícil y gratificante, trabajaba haciendo servicio social de dos horas diarias en la biblioteca después de clases, tenía toda la mañana , por las tardes d tenía que trabajar en una cafetería de lunes a viernes y los sábados turno de 7 a 3, al principio cometí muchos errores, y casi no sacaba sueldo, lo bueno era que la cocinera y el dueño nos daban una comida, en las mañanas solo tomaba un café, en las noches no comía nada me la pasaba estudiando, después de un tiempo me acostumbré a los horarios, aunque nadie me lo creía era bueno en economía y administración, estaba más flaco y ojeroso, para acción de gracias fui a casa, mi madre seguía sin dirigirme la palabra, para mi hermana era como si no existiera, mi padre no estaba, él vendría para navidad, estos cuatro primeros meses, fueron difíciles y a mi familia no le importó, para esa gran noche familiar que deseaba tener, no quedaba más que un sueño, yo no podía presentarme en los eventos sociales, eso era parte del convenio, pero por primera vez lloré como un niño abandonado, así imaginé el sentir de ella el tiempo que estuvo en esta casa, mi casa, por primera vez comprendí su dolor, como la soledad me calaba los huesos, así mirando por la ventana recordaba las frías palabras de mi madre al topármela vestida elegantemente para salir, "que pensabas que por estar aquí cambiaría mis planes?, yo te pedí que vinieras, tu hermana y yo teníamos compromisos previos, a todos les hemos dicho que estas de viaje de negocios con tu padre" y qué decir de mi fría y egocéntrica hermana "por favor mamá se hace tarde, lo siento pero nadie te espera, oh!, se me olvidaba tú no puedes venir, que lastima!" así no supe cuanto tiempo pasó hasta que mi estómago reclamó alimento, me dirigí a la escalera de servicio, decidí bajar a la cocina, tal vez habría algo que pudiera comer, imaginaba que todos estaban disfrutando una rica cena en sus casas, rodeados de sus familias, que era la única persona allí, así dejé que varias lágrimas salieran durante mi recorrido que no me percaté de las voces que provenían del lugar, de repente hubo un gran silencio y levanté la mirada, pude ver las caras de sorpresa de todos, me imagino que yo también la tenía, mi madre les había dado la tarde libre a todos los empleados, algunos de ellos al no estar cerca de sus familias decidieron celebrar en la cocina juntos, todos me observaban, me sentí fuera de lugar, lo único que pude decir es lo siento, que lamentaba haber interrumpido, yo no sabía que habían organizado algo, que imaginaba que estaba solo, pero que no se preocuparán que continuaran con su cena, cuando me giré me sentí estúpido, bajé la mirada, cuando iba a subir el pie en el primer escalón alguien me detuvo, me pidieron que me quedara si no me importaba convivir con ellos, solo pude sonreír y agradecerles que ellos me brindaron un lugar en su mesa, y por primera vez pude conocer a esas personas y apreciar su trabajo, en los pocos días que estuve allí, conviví con ellos y aprendí cosas, ahora la comprendía más, entendía por qué ella convivía con ellos y los trataba como personas ,me sentía igual a cualquiera, me sentía que tenía un lugar en el mundo, lo que menos quería era causarles molestias, así que yo desayunaba, comía y cenaba con ellos, en una ocasión yo preparé el almuerzo de todos, yo recogía mi cuarto, lo limpiaba, hasta lavaba mi ropa, empecé una amistad con ellos, por primera vez me sentí aceptado, pero supe también que en casa no era bien recibido, mi madre y hermana estaban ausentes y cuando por momentos compartíamos la casa ni siquiera se preocupaban de mi, solo esperaba que mi familia no se diera cuenta de mis nuevas amistades, no porque me avergonzara sino para que ellos no fueran agredidos por ellas, solo esperaba que la navidad fuera diferente, que mi padre estuviera allí que mostrara más interés en mí, pero sobretodo, sabía que la cena sería en la casa patriarcal, como cada año, era una tradicional costumbre que la familia se abstuviera de eventos sociales, y por su puesto ella no faltaría, a pesar de que la vieja bruja no le agradaba en un principio, mi dama, al igual que a todos, pudo ganarse un lugar preciado en su corazón, aunque no lo crean lo disimulaba bien ante mi hermana, no se si era por no herirla o por protegerla a ella, así partí con fuerzas renovadas, esperando tener la oportunidad de hablar con ella, pero en realidad no sé si ella quiera hablarme, por lo pronto no he hecho mucho para merecer ese honor, pero me conformaría con mirarla de lejos.
Después de llegar de nuevo a la universidad fue un caos, trabajos y exámenes en puerta ya que se había decidido terminar el semestre antes, todos los maestros nos traían a marchas forzadas, yo me desvelaba mucho para terminar, quería y debía obtener buenas notas, si seguía ahorrando y administrando mejor mis recursos tal vez podría vivir fuera del campus, pero era un poco lejos de la realidad ya que en la cafetería no ganaba lo suficiente para mantener un departamento, tal vez al regresar y acomodar mis horarios de clase, tal vez podría encontrar otro empleo más remunerado, a pesar de que no fue muy fácil el semestre, me ayudó el hecho que adelanté trabajos en la estancia en casa, con la mayor parte del tiempo solo, pude traer algunos libros que necesitaba para la escuela que tomé prestados de la biblioteca de papá, había días en los que ya no podía más, sentía desfallecer, entonces sacaba nuevamente su foto, recordaba que ella pudo con más que esto, que ella lucho contra todos y todo, así que no se de dónde sacaba fuerzas para continuar, hasta mi compañero de cuarto se preocupaba por mí, fue un gran apoyo, el se encargaba como futuro médico de cuidar mi salud, me daba mis estirones de orejas, se aseguraba que comiera a mis horas, lo cual agradecía, cuando lo veía preocupado por sus estudios y prácticas yo era su paciente, me la pasaba el fin de semana como su conejillo de indias, se podría decir que nos volvimos amigos, antes de terminar el semestre mi amigo recibió la terrible noticia que su madre se enfermó, estaba desesperado, yo le di mis ahorros para que viajara a verla, en la universidad fueron comprensivos y esperarían a que regresara, yo lo único con lo que me quedé fue con el dinero del boleto para llegar a casa, claro el dinero que me quedé fue suficiente para comprar ambos boletos, porque para mí la escuela era mi casa, allí recibía lo que en otro lado me negaron, aunque no sabía qué tipo de recibimiento tendría, lo único que me alentaba para ir eran tres cosa, la primera mi padre, el único que me apoyó en casa, segundo, mis nuevos amigos, y por último, ella, la persona más importante, la persona que me cambió.
Así que sin más, tomé mis maletas, y me encaminé a la estación de trenes, era un largo camino, pero afortunadamente un compañero que me reconoció me dio un aventón, al menos sabía que llegaría a tiempo para tomar el tren, platicamos durante el trayecto, al llegar a la estación, me invitó un café y me presentó a su padre, eran un hombre sencillo que se abrió camino e hizo su fortuna, yo lo admiraba, él se hizo a sí mismo, pensé en mi familia, y recordé que mi madre y la gente de la alta sociedad no los aceptaban, lo llamaban los nuevos ricos, pronto su tren salió, al mío le faltaba media hora por llegar, la cual aproveché para pensar e imaginar cómo sería el recibimiento queyo deseaba, me imaginaba a mi madre y mi hermana tomando el té con mi padre, yo llegando de improviso, saludando, todos felices de que yo estaba allí, preguntándome por qué no había avisado para que fueran a recogerme, mi madre y mi hermana abrazadas a mí, felices de verme en casa, después mi padre se acercaría, me miraría con orgullo y me abrazaría, yo no podría contener mis lágrimas y estaría feliz, el anuncio de la llegada del tren me sacó de mi ensueño, esperé a la gente que bajaba en la estación, lo abordé y fui a mi asiento, acomodé mis maletas, no era el clásico vagón privado en el que acostumbraba viajar, el espacio era pequeño, busqué la manera de acomodar mis 2 maletas, en una llevaba unos pequeños regalos, para las personas importantes para mí, fueron el fruto de mi esfuerzo, ya que aparte de todo lo que hacía, daba asesorías a mis compañeros, que como eran de buenas familias, les cobraba por mis servicios, durante mis horas comunitarias, hacia trabajos sencillos de redacción de los compañeros flojos de otras carreras, los cuales pagaban bien, así pude comprar mis regalos, era bueno haciendo negocios, aunque por las noches no durmiera, durante el trayecto a casa pensaba que en definitiva este receso me caería de maravilla, también pensaba en que al terminar las fiestas, podría buscar un trabajo, así ahorrar algo de dinero, así no llegaría con las manos vacías, tenía muchas esperanzas, aun así veía maravillado los paisajes y me imaginaba que ella, viajaba así como lo hago ahora, saqué su foto de mi saco, y la miraba, admiraba su valentía, su tenacidad, su fortaleza, pero más que todo sus ganas de vivir y salir adelante, que a pesar de los golpes de la vida, ella siempre se mantuvo, para mí era como el bambú, que a pesar de verse frágil, nunca sucumbe ante un huracán, simplemente es flexible ante las tempestades pero no se rompe con facilidad, tan inmerso estaba en mis pensamientos que el tiempo pasó volando, y pronto llegaría mi destino.
Tarde mucho en llegar al frente de ese gran portón con el emblema familiar, me sentía tan cansado, como una chica podía recorrer toda esa distancia, si yo con la ayuda de ese buen hombre que me permitió subir a su carreta se me hizo pesado, pero en fin, al fin estoy en casa, aun del portón era un tramo largo a la puerta principal, pero disfruté de la vista, cerca del jardín me encontré con unos amigos y platiqué con ellos, entré y pregunté por todos, mis padres y mi hermana platicaban en el salón, al entrar, mi madre y mi hermana fríamente me saludaron, recuerdo las palabras "ah ya llegaste", en cambio mi hermana dijo "hasta que llegó el hijo pródigo", mi padre fue más amoroso, se acercó a mi me miró con cariño, me palmeó la espalda, me invitó a sentarme, y me preguntó acerca del viaje, mi madre le habló al ama de llaves para que prepara mi cuarto y llevaran mis maletas, después de tan cálido recibimiento, sentí que era mejor descansar de tan largo y cansado viaje, solo platiqué lo esencial, cuando me avisaron que mi cuarto estaba listo me retiré, al ver mi cuarto me di cuenta de que tan vacía estaba mi vida, se que mi padre hablaría con mi madre y mi hermana de su actitud hacia mí, que ellas cambiarían por el temor que mi padre cumpliera sus amenaza de restringirles sus mesadas, bajé para preparar el agua para la tina, saludé a algunos de mis nuevo amigos, una de las chicas me ayudó con el agua, después tomé un largo y merecido baño, me cambié de ropa, y tomé una larga siesta, hasta que desperté al día siguiente que resultó ser 23 de diciembre, ese fue un día normal, mi hermana y mi madre irían a recoger sus vestidos y hacer las compras finales para la gran noche, la famosa y tradicional fiesta, yo preferí descansar y hablar con mi padre, ya que sin la presencia de las damas podría enterarse de mis avances, me consolaron las palabras de mi padre, y pude ver que mi hermana y yo estuvimos muchos años equivocados, mi padre nunca nos negó su cariño nosotros éramos los ciegos que no lo quisimos ver, esa tarde conversé con mis amigos, platicamos mientras mi padre atendía a su administrador en el despacho, durante la cena todo fue igual, pero al día siguiente fue una algarabía con mi madre y mi hermana, mi padre salió y regresó a arreglarse también yo me alisté temprano y con mis obsequios listos, a todos y cada uno de los miembros del personal les llevé un presente, el cual agradecieron infinitamente, eran regalos sencillos, pero útiles a todos, yo llevaba un traje que mi madre me compró se que era para guardar las apariencias, aun así lo usé, dentro me mi saco llevaba un pequeño presente para mi dama, esperaba poder dárselo, no era de gran valor, pero era muy significativo para mi, al llegar a la casa patriarcal, todo era bellamente decorado, todos estaban allí, mi primo, el elegante, junto a su prometida la tímida, el patriarca de la familia, mi tía abuela mejor conocida como la vieja bruja, los embajadores padres del elegante, la familia de su prometida, el administrador, el capitán, una amiga de la tía, la nieta de esta que no resultó otra que la gordita del colegio, pero ahora se veía cambiada y hermosa no voy a negarlo, también había otras amistades, era una pequeña reunión, una elegante fiesta, pero sobre todo la buscaba a ella, vi que se aproximaba la hora de la cena, así que me resigné a la idea de no verla, yo me mantenía alejado, solo si me preguntaban contestaba, todos allí sabían mi verdad, excepto dos invitadas, así me mantenía al margen, cuando mi esperanza casi se desvanecía ella entró al salón, al parecer ella se había ausentado antes de nuestra llegaba, ella nos saludó educadamente, yo no salía de mi asombro, se veía verdaderamente hermosa, por eso inmediatamente supe que ella jamás se fijaría en un persona como yo, no sé si los demás se dieron cuenta de mi embeleso, trataba de disimularlo, durante la cena observaba a todos, sus caras sus semblantes, podía ver los afortunados que eran, después de eso, pasamos al salón, se sirvió el café y bebidas para los caballeros, mi madre me miraba con reproche pensaba que tal vez haría una escena, pero quise ser yo, así que después de todo, casi eran las doce, sentía que no pertenecía a ese lugar, así que salí por una de las puertas a la terraza necesitaba aire, y sin querer y sin pensarlo tuve la más hermosa visión, ella se cubría con un chal del frío, contemplaba la luna, el paisaje, así que no quise interrumpirla y al girar golpeé la maceta y ella volteó y me miró, pude ver su cara de sorpresa, solo pude decir:
-"lo siento, no sabía que estabas aquí, yo… yo no quise ... "- no quería que mal interpretara las cosas, cuando estaba por irme, volteé a mirarla, ella se veía confundida.
-"disculpa si te molesté", ella me sonrió y me dijo
-"no es necesario que te marches, ahí suficiente espacio para ambos",
solo dije -"gracias"- no era novedad que ella se escabullera de los eventos sociales, a ella no le agradaban mucho, pero se sorprendió de verme y como es muy curiosa,
-"dime de quién te escondes", ella me preguntó, yo veía la luna, nunca la vi mas hermosa
- "de nadie" la miré y contesté,- "solo que aunque no lo creas no me siento bien allí adentro, sentía que necesitaba respirar", ella me sonrió como comprendiéndome.
-"me da gusto ver que estas bien"- dijo ella
-"no me puedo quejar"- esa fue mi respuesta- "gracias"- ella me miró con duda y respondí-"por darme una segunda oportunidad, gracias a ti puedo cambiar mi vida"- saqué de mi bolsillo un paquete de 3 cartas que nunca envié y se las di, esas cartas tienen un gran valor para ella, sabía que él, fue muy importante para ella- " son tuyas te pertenecen lo que tu decidas hacer con ellas es lo correcto, creo que es mejor que entre al salón y tu también, no me gustaría que enfermaras"- al ver que ella no se movía entré yo primero.
Después miré que eran casi las doce y mi tío su protector, fue con ella y ambos entraron sonrientes, solo faltaban unos instantes para navidad, a las doce en punto tuvimos el brindis y hubo música para bailar, y de nuevo me escapé al jardín, donde estaban las rosas que mi hermana deseaba, sentió el viento helado y deseaba que se llevara mi soledad con él, caminé al centro del jardín, y la vi con tristeza en sus bellos ojos, supe que aun pensaba en él, me dolía el corazón, de seguro desde aquí le deseaba feliz navidad, cuando estuve a punto de mostrarme, su protector y amigo incondicional apareció, él la consoló y limpió sus lágrimas, quedaría por ser yo, pero como siempre, el destino me mostraba que no merecía ese honor, regresé al salón, bailé con mi madre, mi tía, mi hermana, con la gordita, a petición de mi madre por supuesto, también con 2 hijas de las invitadas de esa noche, al terminar la fiesta nos despedimos, al regresar a casa, no puede evitar meditar todo, me sentí identificado con ella, pude comprenderla
Ahora que el tiempo pasaba buscaba un trabajo, sabía que nadie notaría mi ausencia, me iba temprano con los chico que van al pueblo a comprar las provisiones del día, mientras hacían los encargos, yo buscaba empleo, mis padres querían pasar año nuevo en la ciudad, así que dejé de buscar hice mis maletas y fui con ellos, tal vez en la ciudad podría ser más fácil, lo malo era la tediosa fiesta de año nuevo a la que tendría que asistir….
A todos lamento la tardanza pero he estado muy ocupada, me es muy difícil poder actualizar así que les pido un poco de paciencia, voy a tratar que los capítulos que se suban de ahora en delante sean como este, un poco más largos para que conozcan más mi historia, gracias por leerme…
