¿Quién es el demonio?

Capitulo 7

Posesiones

Sakura no recordaba cuanto tiempo llevaba durmiendo. Sentía su cuerpo pesado y le dolía todo incluso para levantar la mano. Pero, aun con su dolor, abrió lentamente los ojos. Se dio cuenta de que estaba en una habitación muy bonita, con las luces apagadas pero que con la luz de luna se lograba divisar algunas decoraciones. Sentía un poco de frió y era porque la ventana estaba abierta, dejando que la brisa nocturna levantase las cortinas.

Se levanto un poco quedando sentada en la cama. Aun llevaba la ropa con la que había llegado, entonces haciendo esfuerzo, recordó que era lo que había pasado. El hombre que le había besado la mejilla. Peleado contra Saga y luego, el viento helado que calo sus huesos.

-Demonios- se sostuvo la cabeza con las manos –a donde he venido a parar-

Dejo escapar un fuerte suspiro entonces sintió un escalofrió recorrer su columna. En un acto reflejo se levanto a toda velocidad de la cama y miro a todos lados. No había nadie. Nuevamente maldijo, estaba comenzando a perder la cabeza: imaginando cosas, o realizando acciones de las cuales después se arrepentía.

-Sakura tranquilízate- se hablo a si misma. Entonces insegura entro en el baño, aun sin prender luces, mirando su reflejo en medio de la oscuridad. No quería que nadie viniese, que le preguntase si estaba bien. Sakura quería estar sola. Como siempre. Pero feliz.

Pero ocurrió lo peor que ella podía haber sentido. Lo que había comenzado desde que conoció al santo geminiano. Desde que su pupila choco contra Saga. Una figura que no era ella apareció en el espejo. La chica retrocedió golpeándose contra la pared, sus manos temblaban y el grito ahogado quedo paralizado en su garganta.

Aquel extraño en el espejo no era ella. Pero le miraba fijamente y sin expresión como si siempre hubiese estado ahí, como si de verdad fuesen amigos. Unas lágrimas resbalaron por sus ojos y haciendo uso de sus fuerzas se levanto y corrió, pero antes de salir del baño una fuerza extraña la empujo hacia atrás, cayendo en la bañera y recibiendo un golpe en su frente, del cual un hilo rojo bajo.

La puerta se cerro de un fuerte golpe siendo pasada con seguro. Sakura tembló e intento levantarse, entonces la regadera se abrió bañando su cuerpo con el agua helada. Dejo escapar un gemido al sentir el contacto, ya sin poder evitar llorar a mares. Porque tenia miedo, miedo a no saber que pasaba, a pensar que poco a poco comenzaba a perder la cordura.

No hubo mas extraños sucesos, la chica quedo allí, llorando, mientras sentía que el agua cubría sus lágrimas.

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-Si, de verdad lo siento- hablo –es que nuestra agenda ya esta ocupada… será en otra ocasión- Hablo Steve -¿Cuándo? ¡Que tanta insistencia!- exclamo sorprendido –la verdad no lo se... Tenemos un tour, entrevistas, secciones fotográficas… sinceramente, no se puede-

Kaoru miro a su manager, de verdad parecía estar sufriendo mientras inventaba excusas para la susodicha fundación Kido. Suspiro, no quería sonar egoísta pero sentía que no debía conocer a la mencionada fundación.

Kitzu pareció darse cuenta del estrés de su hermano, por lo que deslizo su mano encima de la de su gemelo. Apretándola con fuerza, transmitiéndole su apoyo. El menor levanto su mirada y se encontró directamente con la del mayor. Hubo uno extraño momento de silencio. Ambos mantenían su vista fija sin romperla en un pestañeo. Una atmósfera un tanto absorbente envolvió a los gemelos. Hasta que por fin el carraspeo de su manager los trajo a la realidad. Cada uno bajo su mirada nervioso y soltaron sus manos temblorosas.

-Me ha costado- hablo Steve con un suspiro.

-Tienen que superarlo- hablo Kaoru –Si no queremos, es no y punto-

-Lo dices muy fácil Kaoru- hablo –No creas que rechazar ofertas es tan sencillo-

-Tu todo lo puedes- hablo kitzu riendo mientras enviaba miradas de reojo a su gemelo. Quien simplemente le esquivaba. –Además no es mentira lo del tour-

-Si, pasaremos por Roma pronto-

-Acabando en Grecia-

-¡lo se!- exclamo exasperado el manager –pero de verdad… siento que no debimos negarnos a la señorita Kido-

-¿ah?- hablaron a dúo –es solo una chica-

-No lo se-

-¡Come!- exclamo –supéralo-

-Supongo-

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Camus maldijo cuando colgó la llamada telefónica. No podía creer que el famoso grupillo se atreviera a rechazar la entrevista con la fundación Kido, a pesar de que había ofrecido dinero de por medio. Suspiro y miro el reloj, eran las once de la noche, pero para New York estaban apenas en medio día.

-idiotas- susurro y coloco el teléfono en la mesada. Milo entro y miro a su compañero.

-ah…. – suspiro -¡No soporto a Saga!- departo.

-¿Por qué lo dices?- interrogo Camus.

-Esta imaginando cosas- Y dio círculos con su dedo alrededor de su oreja derecha, indicando que Saga se había vuelto loco.

-¿Qué?- exclamo confundido el santo de acuario.

-Lo que oyes- hablo –imagino un descontrol en el cosmos de la chica y subió a su habitación- suspiro -¿Cómo puede sentir un cosmos si ella ni siquiera lo ha desarrollado?-

-Debe tenerlo-

-Pero igual- hablo –no debe ser fuerte, yo estuve a su lado y no sentí NADA-

-mmm…- murmuro el acuariano llevándose una mano al mentón –parece ser que las cosas están tomando un curso demasiado extraño-

-¡no es extraño Camus!- exclamo –Saori necesita un psicólogo-

-¿Saori necesita un psicólogo?- exclamo el mayordomo entrando a la sala, encontrándose con los dos santos. Tenia los ojos abiertos sorprendido -¿Por qué Saori necesita un psicólogo?-

-¡No Saori! Tatzumi- exclamo Milo –Los caballeros y aprendices- corrigió. El hombre calvo abrió su boca en un: Ahhhhh.

-¿Y Por qué lo necesitan?- interrogo mas confundido.

-¡olvídalo!- se resigno Milo y se dirigió a la cocina por alguna bebida.

-¡espera!- exclamo Tatzumi molesto -¿Qué sucede señor Camus?- era uno de los pocos santos que Tatzumi le guardaba respeto, quizás por el miedo que le inspiraba.

-No he podido convencer a esta banda- hablo hastiado –necesitare mover las influencias de Saori, tatzumi-

-¿tiene el permiso de ella?- hablo con desconfianza, pero solo recibió la gélida mirada de Camus.

-Por supuesto-

-En ese caso, déjemelo a mi- hablo con autosuficiencia –le traeré a esa banda, cueste lo que cueste-

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Cuando Saga toco la entrada de la puerta, vio por debajo que las luces estaban apagadas, por lo que ingreso sin permiso. Entonces descubrió que la joven chica no estaba acostada pero si podía escuchar el ruido de la regadera, a pesar de que las luces siguiesen apagadas.

-¡Sakura!- exclamo apenas tocando levemente con los nudillos la puerta, pero se detuvo de inmediato, al sentir el sollozo de la chica.

Sakura escucho cuando la llamaron, aun seguía en el suelo sollozando, pero en cuanto escucho la voz del santo geminiano. Paro en seco, ahogando los sollozos. Porque ella no quería que el santo la escuchase, ni tampoco quería contarle que había visto una ilusión, porque el simplemente se reiría y la trataría por loca.

De inmediato se levanto con dificulta, sintiendo su ropa pesada por el agua que la había empapado. Prendió la luz y con miedo miro el espejo. Todo estaba igual, su reflejo era el correcto, pero podía ver una cortada en su frente de cuando cayó producto de su huida.

-¡Sakura!- escucho de nuevo. Entonces miro a todos lados buscando algo que la pudiese ayudar. Ni siquiera tenía una toalla para secarse.

-eh…- hablo -¿Qué?- exclamo -¿no me puedes dar un poco de privacidad?- hablo un poco molesta, porque estaba mas nerviosa.

-Sak…- Saga callo cuando ella le contesto. Y en cierto modo se sentía aliviado de oírla pero le parecía estupido que la chica intentara ocultar su nerviosismo, después de todo el era un santo dorado y podía distinguir los cambios de humor en el cosmos o energía vital -¿estas bien?- pregunto.

-¿Qué?- hablo confusa la chica sin poder creer que el santo comenzara conocerla tan bien –Es..Estoy bien- Tartamudeo.

-¿de verdad?- repitió Saga. El sabia que ella estaba mal, pero no podía ayudarla si la chica no se dejaba. Suspiro al escuchar una protesta por parte de ella. –Sakura- llamo –Sal por favor-

-¡no quiero!- exclamo la chica mas rápido de lo que hubiese querido –déjame un momento a solas ¿es mucho pedir?-

-Si, es mucho-

-rrr…- murmuro molesta y con un poco de papel de cubrió su herida. Ya por lo menos no sangraba pero iba a quedar una buena marca, por lo menos durante unos días. –Saga por favor vete- El santo se sorprendió que la chica le llamase por su nombre, eso lo asusto un poco y le dio mas razones para quedarse.

-Sal- pidió. La chica negó con la cabeza como si el pudiese verla –Sal o entrare a la fuerza-

-¡No te atrevas!- exclamo -¡estoy desnuda!-

-Pues vete cubriendo porque igual entrare si no sales ahora-

-No tengo toalla- hablo la chica con mas sinceridad de la que hubiese querido exponer. Maldijo bajito al darse cuenta de que con Saga era muy difícil mentir. Menos bajo las circunstancias en que se encontraba.

-¿no tienes?- hablo confundido.

-Si, digo no… arrrr… ¡ya lárgate!- mascullo despectivamente.

-¡no me iré!- respondió. Entonces giro su vista a los alrededores, era cierto, la toalla estaba doblada en la silla -¿entraste a bañarte?- pregunto de repente recogiendo la toalla y caminando a la puerta de nuevo.

-Obvio- bufo -¿a que otra cosa entraría a la regadera?-

-Buena pregunta… porque me parece estupido, más, cuando ni siquiera están tus maletas aquí-

-Ah…-Sakura callo, era cierto. Y no tenía más excusas que inventarse. Guardo silencio.

-¡Sal Sakura!- hablo Saga perdiendo la paciencia –se que estas vestida-

-¿Qué?- hablo sorprendida y miro la puerta esperando encontrar un hueco -¡me estas expiando!-

-No tonta- hablo –es un truco sencillo para hacerte caer- bufo –ahora se que estas vestida y si no sales en menos de un minuto derribare esa puerta- La chica retrocedió unos pasos. No tenía opción y Saga se iba a dar cuenta de aquel golpe.

-…- la chica llevo a la mano al domo de la puerta. Dejando escapar un largo suspiro –de acuerdo- Saga sonrió al escuchar eso –pero pásame la toalla primero-

-¿Qué?- exclamo confundido.

-¡Hazlo o no saldré!- El geminiano suspiro.

-esta bien- acepto. Entonces Sakura abrió la puerta un poco y solo saco su mano, extendiéndola esperando la toalla, pero antes de que pudiese hacer algo, Saga la saco del baño cuerpo completo.

Hubo unos instantes en que ambos quedaron sumidos en el silencio. Saga no pudo evitar perder su vista en las ropas que se adherían al cuerpo de la chica totalmente empapada. Porque después de todo seguía siendo hombre y verla así era casi una fantasía para el. Su piel blanca, su figura delineada, sus cabellos pegados y humedecidos y por ultimo sus labios, que estaban un poco azules por el frió, o quizás era la oscuridad que los envolvía.

-eh…- Saga quedo sin palabras. Y Sakura en un movimiento rápido le quito la toalla, arropando su figura con ella –Maldito- siseo y comenzó a empujarlo fuera del cuarto, evitando la luz de luna en su rostro porque no quería que Saga viese su herida.

Pero el azulejo no era tonto, freno el paso de la chica tomándola por las muñecas y atrayéndola contra si. Sakura dejo escapar una exclamación al verse presa. De verdad que estaba comenzando a odiar su condición de mas débil frente a el. Pues el santo podía doblegarla cada vez que quería.

-¡suéltame!- pero Saga le levanto el mentón lo suficiente para poder ver su frente.

-¿Qué te paso ahí?- interrogo. Sakura sintió un nudo en la garganta.

-Nada- murmuro esquivándole la mirada. Saga volvió a tomar su cara por el mentón para verla de cerca.

-Eso no es "nada"-

-rrr- frunció el seño molesta –me caí, es todo-

-No es cierto- hablo –dime la verdad Sakura-

-ahrrr… que me caí- y lo miro fijo –ok, veras tuve una ilusión en el espejo y al huir me caí- Saga frunció el seño.

-No te burles de mi- hablo –dime la verdad-

-Ya la dije- hablo molesta.

-¡sakura!-

-¡Saga!- respondió impaciente -¡ya basta! Que te importa lo que me pase-

-me importa- corto rápido, pero al darse cuenta de sus palabras agrego -¿te lo hiciste tu?-

-¿Qué?-

-lo que oyes- hablo –se que tienes la costumbre de auto flagelarte- Sakura sintió la ira correr por la venas. Y de inmediato uso toda su fuerza para soltarse del agarre.

-¡anda que me suelte maldito!- Exclamo molesta casi arañándolo -¡lárgate de aquí!-

-¡bas…bas…basta!- exclamo intentando contenerla, pero de verdad que la chica era muy escurridiza, se movía mucho. Lo que ocasiono que la toalla cayese al suelo.

-¡vete con un demonio!- grito molesta, tan fuerte que se escucho rsonar en las paredes.

-guarda silencio Sakura- advirtió –no querras que Camus suba-

-¡Me importa muy poco si sube o no!- respondió –si quieres que me calle ¡lárgate!-

-¡no me iré hasta saber la verdad!- respondió casi perdiendo el control.

-En ese caso gritare hasta que te largues- amenazo y comenzó a llenar sus pulmones de aire –tres, dos y uno….- hablo malcriada –gritareeee-

Pero cuando la chica abrió su boca, lo único que consiguió fue ser retenida por un beso del santo de géminis, quien pego a la chica contra si mientras invadía su boca aprovechando que ella había estado a punto de gritar. Sakura abrió sus ojos sorprendida mientras dejaba escapar una exclamación, sintiendo los colores inundar sus rostro, porque a pesar de ser la segunda vez que besaba a Saga, esta vez sentía que era propiamente ella, no una patología de su cabeza donde pasaba ser espectadora.

Sakura era Sakura en ese momento. La que era retenida por ese beso. Por aquellos brazos que rodeaban su figura. Si, Sakura estaba olvidando que odiaba a ese hombre, para entregarse a la pasión ciega, de un hombre que la abrazaba y que le daba un calor que nunca antes había sentido.

Pronto ya ni fuerza hacia en separarse, por el contrario sus brazos rodeaban el cuello del azulejo, empujando su cabeza contra si para que el beso no acabase, para que sus lenguas siguiesen danzando para caricias posteriores mucho mas atrevidas.

Continuara…