Los personajes de esta historia no son míos pertenecen a la gran Rumiko Takahashi, que nos dejó con trauma emocional por no terminar la historia. Yo solo tomé prestado sus personajes sin fines de lucro, solo para entretención.

-Los personajes hablan-

- "los personales piensan"-

Experimento: Fase III Retirada

Estaban tan ensimismados en su discusión que no se percataron que un joven alto y rubio se detuvo frente a su mesa, y le habló a Akane.

-Un ángel vino a buscarme, ¿quieres bailar conmigo?. Una preciosidad como tú no debería estar sentada sola en la mesa.

Para Ranma eso superó sus límites.

-La preciosidad viene conmigo, así que lárgate…-La mirada que le brindó al intruso hubiese asustado a cualquiera, pero el chico estaba un poco pasado de copas y no percibió el inminente peligro.

-No te metas niñato…la conversación es con ella. Vamos linda baila conmigo… o mejor vamos a un lugar más privado…lo pasaremos bien solos- Sacó un pequeño paquete de su bolsillo agitándolo frente a sus ojos.

Akane estaba impactada por la forma en que Ranma la protegía, era casi como si marcara su territorio. Para ella era evidente que el hombre que le hablaba estaba ebrio, por eso no lo tomó en consideración. Pero el color le subió al rostro con su última frase y cuando mostró el paquete de condones, nunca espero que alguien desconocido le propusiera algo así, era una clara invitación para que se acostara con él. No necesito mirar a su prometido para saber que las cosas se pondrían feas, él no pasaría por alto esa proposición.

Estaba furioso, no quería venir a este lugar, sabía que tendría que cuidar a su marimacho de múltiples acosadores. Pero jamás imaginó tener que liderar con algo así, el muy descarado la estaba invitando a tener sexo…eso sobre su cadáver, nadie la tocaría, ese era solo su derecho.

El artista marcial se paró lentamente y se puso frente al joven rubio. Eran casi del mismo tamaño, pero la actitud de Ranma asimilaba a un felino a punto de atacar a su presa.

-Te voy a moler a golpes imbécil…-sin esperar respuesta le propinó el primer puñetazo que lo desequilibro. El segundo tuvo más éxito lo arrojó varios metros de su mesa, dejando inconsciente a su rival.

Cuando estaba decidido a seguir con la golpiza sintió la tibia y pequeña mano de su prometida sujetarlo del brazo.

-Detente Ranma…no continúes con esto…déjalo está borracho, no sabe lo que dice-

-No me interesa en que estado se encuentra- Intentó librarse de su agarre, pero la peliazul era insistente y le impidió el paso con su menuda figura.

-Basta no quiero una pelea en este lugar…no quiero llamar la atención- le suplicó la muchacha.

-Entonces no debiste ponerte ese vestido…o mejor no tendrías que estar en este lugar- ahora el enojo se dirigía a su prometida.

-Yoo…¡el vestido no tiene nada de malo!- refutó

-Claro solamente que enseñas mucha piel. Que casi no te cubra la espalda es solo un detalle- le respondió con sarcasmo el ojiazul.

Para el resto de los espectadores la escena se volvió aburrida, incluida para la mediana de los Tendo que tenía todo grabado, se habían acercado para presenciar una pelea que prometía, pero uno de los contendores terminó en el piso muy rápidamente y sus amigos lo sacaban del lugar. Ahora solo se apreciaba a una pareja de enamorados discutiendo, definitivamente nada que les interesara.

-Estoy vestida en forma mucho más recatada que las demás mujeres del lugar- La muchacha volvió a tomar asiento, sabía que esta discusión se extendería, mejor estar cómoda. Ranma la siguió.

-No me interesan las demás, estoy aquí para cuidarte solo a ti. Incluso tú hermana se las puede arreglar sola- Le indicó la pista de baile, donde se veía a Nabiki comenzar un baile con un joven moreno.

No sabía si estar encantada o molesta de cómo la trataba su prometido. Era cierto que estaba celoso, hasta ella lo comprendió así, pero la poca confianza que le profesaba para deshacerse de tipos descarados la indignaba.

-No soy una niña, sé cuidarme sola Saotome- El muchacho solo le respondió con un bufido.


La primera parte del plan estaba completada y con maravillosos resultados, su cuñado fue presa de los celos, y no tuvo reparos en demostrarlo. Pero sabía que ese par de testarudos estaban enojados, no solo por ver su expresión de pocos amigos, casi no se dirigían la palabra. Tenía que propiciar un acercamiento, necesitaba romper las inhibiciones, y que mejor que un poco de alcohol. Comprobaría quien tenía mayor resistencia.

-Basta de esas caras, miren que les traje para animar el ambiente- Dejó dos copas de un extraño color sobre la mesa.

Los jóvenes la miraron con desconfianza.

-Sabes que no bebo Nabiki- respondió Ranma.

-Ayy cuñadito… que aburrido eres. Qué dices tú hermanita, un poco para probar- la instó Nabiki.

Definitivamente esa no era su mejor noche. No podía bailar porque su prometido se lo impedía, y ella no quería armar otro altercado. De igual forma casi no hablaba con los compañeros de Nabiki, Ranma había fulminado con la mirada a todos los de sexo masculino cuando volvieron a la mesa. Solo Tashi ignoraba la advertencia de Ranma e insistía en acercarse a ella. Se sentía como prisionera en una torre y con un dragón de ojos azules que la custodiaba. Quizás para aplacar esa sensación de falta de libertad es que aceptó lo ofrecido por su hermana.

-Sí, yo lo probaré- De un solo trago se bebió medio vaso, lo que le ocasionó un leve ataque de tos.

-Tú no bebes Akane, deja eso- Su prometido le brindaba suaves golpes en la espalda para aliviar la tos. Una vez recuperada la peliazul le respondió.

-Siempre hay una primera vez para todo, Ranma- Sin saber la alegría que ocasionó con sus palabras a Nabiki y Tashi se bebió el resto de la bebida.


En verdad que era testaruda, sabía que lo hacía para contradecirlo, pero la situación ya se había salido de control. Akane estaba sentada en la barra tomándose su cuarto o quinto trago, mientras que él se encargaba de alejar a los molestos pretendientes que se acercaban, sobre todo a ese tal Tashi Había intentado llevarse a su prometida del lugar, pero la obstinación de ella junto a que Nabiki se lo impedía por todos los medios, no le habían permitido concretar su idea original.

-¡Nabiki ¡ ves que has causado, Akane ha tomado más de lo debido- señaló a la menor de los Tendo que los miraba con una sonrisa en el rostro.

-Ranma deja de quejarte, ni siquiera te has divertido en toda la noche-

-La estoy cuidando no tengo tiempo para otras cosas- le dijo molesto.

-Ya está bien, llévatela a casa. Yo me iré después, le pediré a un amigo que me lleve- Estaba cansada de esa situación, Ranma como perro guardián era estresante, que hiciera lo que quisiera.

-Bien perfecto- Sin preocuparse de la mediana de los Tendo se volteó a su prometida.

-Nabiki dijo que te lleve a casa, así que nos vamos- la levantó del asiento.

-Noooo…nooo quiero irme…Ranma no seas malo- acercó su rostro a su prometido mostrando una adorable sonrisa.

-No intentes distraerme Akane- Aunque estuviera un poco bebida seguía siendo su debilidad.

-Te distraaaigo…- Puso sus brazos alrededor del cuello del muchacho, cargando parte de su peso en él.- Tú también…me distraes…dame un beso- le dijo mirando sus labios.

Ranma se inquietó, tanta cercanía y vulnerabilidad de su prometida en estos momentos eran una gran tentación. Pero el honor venció.

-No Akane, nos iremos a casa ahora-

-Noooo… quiero besarte- Se quejó como niña pequeña.

El sonido de fondo cambió, la música se volvió lenta, y varias parejas de enamorados se dirigían a la pista para bailar una canción romántica. A Akane le encantaba esa música.

-Entonces vamos a bailar- Dijo dando pequeños saltitos de emoción.

-Nooo…estás loca yo no sé bailar- dijo decidido el artista marcial.

-Yo te enseñaré…es fácil…y después nos iremos a casa- Ella solo quería bailar esa canción con su prometido, necesitaba convencerlo.

El muchacho estaba indeciso, pero si aceptaba podría llevarse a Akane del lugar fácilmente. Optó por bailar con ella.

-Solo este baile y nos iremos- La peliazul asintió muy feliz, y arrastró al muchacho a la pista de baile.

-Tienes que poner tus manos en mi cintura… yo me agarraré de tu cuello- la joven intentaba dirigir a su acompañante. Ranma sonreía sabía que Akane no estaba muy consciente de lo que hacía.

-Muy muy bien…aprendes rápido…ahora sigue la melodía- La tranquilidad del momento provocó que la menor de los Tendo apoyara su cabeza en el fornido pecho de su prometido, inhalando su agradable aroma.

Por su parte Ranma estaba encantado, si bien es cierto no tenía habilidades para el baile, estar abrazado a su marimacho le encantaba, y hacía fácil seguir el ritmo.

Quizás porque estaba un poco ebria, se dejó guiar por sus instintos, levantó levemente el rostro y comenzó a lamer el cuello de su prometido.

El hecho desconcertó al muchacho, enviando una corriente eléctrica por todo su cuerpo. Sentir la tibieza de esos labios y como la lengua de Akane lo saboreaba, consiguió que se olvidara del entorno y solo pensara en ellos dos.

-Más cerca Ranma…-el joven siguió su orden y la atrajo más hacia su cuerpo, eliminando la distancia entre sus cuerpos.

-Bésame- Sin saber como el muchacho no se opuso a su solicitud y capturó su boca en un beso húmedo pero lento. Sus labios se reconocían, se buscaban con ansias. Ya no bastaba con un mero roce, se exigían más. La peliazul mordió su labio inferior, tirando de él, lo que ocasionó que el beso se rompiera.

La ferocidad mostrada por su prometida, lo encendió, la miró a sus ojos chocolate y distinguió esa pasión característica de cuando estaban juntos. Sin esperar que ella lo pidiera la volvió a besar, no le importaba mantener el control, su cuerpo no se lo permitía.

La intensidad del beso iba en aumento, rápidamente sus lenguas se encontraron y se descubrían, jugaban entre ellas, siendo una caricia cálida pero sobre todo húmeda. Sus manos no se quedaron quietas, el muchacho la abrazaba fuertemente por la cintura, mientras tanto ella enredada sus dedos en su cabello.

-Parece que estos dos necesitan con urgencia una cama -Con esa frase Ranma volvió a la realidad, y se sonrojó porque era cierto. La pareja que lo comentó pasó por su lado riéndose mientras abandonaban la pista de baile. Fue totalmente consciente del lugar donde se encontraban, y se maldijo por ello. Estaban expuestos a muchos espectadores, necesitaban salir de aquí.

Akane estaba perdida en las sensaciones, cuando sintió que esa calidez abandonada sus labios, decidió enfocarse en el tentador cuello ante su ojos, y le dio pequeñas mordidas, para nada suaves.

-Auchhh…Akane no hagas eso…no estamos solos- Aunque la pérdida de inhibición de su prometida le encantaba, no era el lugar para esos avances, prefería estar en un lugar más íntimo en esos momentos.

-Nos iremos de aquí- sujeto el rostro de la peliazul, enfrentando su mirada.

-Nooo quiero…quiero más besos- le hizo un puchero adorable.

-Yo también, pero en la casa. Te lo prometo-

Aunque dudó un poco la joven Tendo aceptó- Está bien… vámonos a casa-

Su huída no paso desapercibida por la mediana de los Tendo, de igual forma que su demostración de afecto en la pista de baile. Sabía que era una buena decisión traer su cámara grabadora, definitivamente tenía un gran negocio entre sus manos.

Ranma consiguió sacar a Akane rápidamente del lugar, y con ella comenzó su travesía por Nerima. A su pesar, a mitad de camino sintió como su prometida dormía entre sus brazos.


Ingresó a la habitación de Akane sin hacer ruido, cargar a su prometida no implicó esfuerzo adicional, era tan liviana que no le incomodaba en sus movimientos. La recostó sobre la cama y le quitó los zapatos. Le causó gracia mirarlos, aunque tuvieran tacón, solo le dieron un par de centímetros, nunca estarían a la misma altura, aunque en la cama no se notaría la diferencia. Tuvo la tentación de reírse a carcajadas, en verdad tenía una mente pervertida, desde hace un tiempo no podía dejar de pensar así sobre su marimacho, ya no tenía caso de negarlo ni menos de avergonzarse.

Cubrió a la peliazul con una manta y le dio un fraternal beso en la frente.

-Buenas noches mi amor- Estaba dispuesto a retirarse cuando sintió la voz de su tormento personal.

-Ranma…Ranma- lo llamaba la muchacha.

-Aquí estoy…duerme es tarde- le dijo en un murmullo.

-Quiero mi beso…lo prometiste-

El artista marcial estaba desconcertado, nunca pensó que ella le pidiera eso en estos momentos.

-Es tarde, ya estás en tu cama…es mejor que duermas-intentó convencerla.

-Baila conmigo…luego me besas- Akane se incorporó levemente colgándose del cuello de su prometido ocasionando que él perdiera el equilibrio y cayera junto a ella en la cama.

-Akane estas bebida…no puedo hacer eso- se intentó convencer el ojiazul, aunque en la discoteca ese motivo no fue un impedimento.

-Entonces…yo… te besaré- y cumplió su promesa.

Y ocurrió otra vez, era su nueva forma de comunicarse, entre besos y caricias. No importaba cuanto lo negaran sus mentes, sus corazones tenían voz propia, y les gustaba expresarse.

Para el muchacho era más de lo que imaginaba, él con su mujer en la cama…Todavía no era suya pero lo sería pronto…abandonado en la suavidad de su piel, en lo adictivo de sus labios, aunque sentía un leve sabor a alcohol no le importaba. En esencia esa su Akane.

-El vestido…me molesta…sácamelo- decía entre besos la menor de los Tendo.

Ranma buscaba a ciegas el cierre para abrirlo, Akane guió su mano al costado donde estaba la abertura. Sin pensarlo siquiera bajo la cremallera y lo retiró, viendo la piel expuesta ante sus ojos. El conjunto de ropa interior que llevaba era exquisito, un sostén sin tirantes y unas pantaletas a juego de color azul intenso con encaje. Se veía tan sensual, expuesta de esa forma ante él. Delineo su estómago con sus dedos, con ambas manos recorrió sus firmes muslos, subiendo hasta sus pechos donde se atrevió a cumplir una de sus fantasías.

-Sabía que cabrían en mis manos Akane, están hechos para mí- Sin más continuo con la serie de besos, pero teniendo más contacto con la piel de su marimacho.

La joven comenzó a forcejear con la camisa de su prometido, ansiaba sentir su piel directamente. Ranma entendiendo sus intenciones se sacó la prenda, lo que le agradeció la peliazul abrazándolo fuertemente.

El contacto directo de ambos pechos, les profirió leves gemidos, sus pieles estaban calientes y comenzando a estar pegajosas por el sudor. Las manos de la muchacha bajaron al pantalón del ojiazul tocando la evidente erección, cosa que sobresaltó al artista marcial.

-Quítatelo ahora- demandó Akane

Al instante los zapatos y el pantalón caían con el resto de las ropas quedando desperdigados por la habitación.

Se posicionó sobre ella y comenzó a mecerse, el contacto era más que estimulante. Sabía que lo único que impedía hacerle el amor era la ropa interior. El roce de sus intimidades ocasionó que sus respiraciones se intensificaran y que el silencio de la noche fuera acompañado por gemidos de placer.

-Ranma…mmmm…Ranma…más-

-Akkkaneeee…necesito quitarte… esto-Localizó el broche del sujetador y lo retiro, dejando expuestas dos hermosas cimas coronadas por unos capullos rosas.

-Son hermosos, tan blandos…deben ser deliciosos- Dejándose llevar por la tentación acarició con su palma áspera uno de sus pechos, y al otro decidió darle más atención con su lengua.

Akane estaba en las nubes, sentía su cuerpo arder, el peso sobre ella la estimulaba. Esas manos fuertes que la acariciaban la hacían perder la razón. Cuando sintió la lengua en su pezón quiso desfallecer, nunca pensó que ese acto fuera tan placentero.

El muchacho no se resistió meterse un pezón a la boca y acariciarlo con la lengua, sabía que a su prometida le gustaba aquello, la forma que se retorcía y arqueaba la espalda se lo comprobaba. Volvió a besar sus labios con completo abandono. Tenía una necesidad apremiante de dejar alguna marca de posesión en ella, sin razonar comenzó a dar mordiscos a su tersa piel, siendo su cuello su lugar favorito.

-Rannnnma…yo…yo…me siento tan tan…húmeda- Le era imposible elaborar una frase coherente, la presencia de alcohol en su cuerpo y los avances de su prometido le nublaban el juicio.

La frase de su diosa lo enorgulleció, se sentía dichoso en provocar tan grado de respuesta en ella. Además de aumentar su pasión.

-Akane…me excitas…tanto mi…amor. Dime…donde estás…húmeda -intentó responder el muchacho.

-Abajo…-Con la mano le indicó el lugar.

-¿Aquí?- Dejando toda la timidez a un lado Ranma posó su mano sobre su pantaleta. La peliazul asintió fuertemente con la cabeza.

Su prometido con un dedo acarició la zona entre sus muslos, provocando que se tensara.

-Sí…la humedad traspasa tus pantaletas- La miró con una sonrisa torcida, aún no estando en sus cinco sentidos la muchacha interpretó ese acto como un desafío.

Siguiendo su instinto bajo su mano a la entrepierna del ojiazul, y la posó sobre su miembro confinado en sus bóxer. Lo que provocó que Ranma profiriera un intenso gemido. Ese movimiento casi logró que el joven perdiera la fuerza en su brazo que lo mantenía suspendido sobre la peliazul para evitar aplastarla.

Akane continuó con movimientos sobre la excitación de su prometido, brindándole caricias circulares, que cada vez se hicieron más rápidas. De un momento a otro sintió el peso del muchacho caer sobre ella sin ningún cuidado, al tiempo que Ranma emitía un ronco gemido de satisfacción.

-Ahora…tú también estas húmedo…se nota en tu ropa interior- dijo agitada la menor de los Tendo.

Ambos jóvenes estaban tendidos sobre la cama intentando regular su respiración, el cansancio de las sensaciones recién experimentadas y el silencio reinante de la noche los envolvió en un placentero adormecimiento. Ninguno de los dos fue consciente de cuando cayeron en los brazos de morfeo.


La claridad la despertó, se sentía envuelta en una especie de prisión. Cuando intentó abrir los ojos la luz la cegó y un fuerte dolor de cabeza la sacó de su letargo. Lo primero que pensó fue en la discoteca, en Ranma molesto y en ella bebiendo más de la cuenta.

-"Definitivamente no fue buena idea…mi cabeza va a explotar"- se quejaba la peliazul. Intentó acomodarse en la cama, pero un peso extra se lo impedía, bajó su mirada a su abdomen y vió un brazo que la rodeaba. Se volteó levemente y supo que ocurría. Su prometido la estaba abrazando íntimamente, su fornido pecho estaba pegado a su espalda, incluso tenía una pierna sobre su cadera.

Sintió miedo, culpa y finalmente furia. Su primera intención fue de darle una golpiza, pero su mente se despejó y empezó a recordad imágenes, palabras, todas las piezas fueron encajando en ese intrincado rompecabezas. Y lo supo, ella era tan responsable como él de lo ocurrido o de lo no ocurrido, todavía no tenía tan claro el asunto.

Intentó dejar su volatilidad a un lado y a pensar racionalmente. Necesitaba analizar los hechos. –"Según lo que veo la ropa está tirada por el suelo, estoy solo como mis pantaletas"- Examinando levemente a su prometido se percató que él llevaba sus bóxer. Pudo respirar más aliviada, al parecer no habían llegado tan lejos. No deseaba que su primera vez fuera con ella medio borracha.

De improviso el muchacho comenzó a despertarse, se sentía tan cómodo y relajado.

-Mmmm…Akane- Murmuró. La peliazul se tensó en el acto, el muchacho sintió que el ambiente había cambiado. Abrió los ojos y casi le da un ataque cardiaco. Tenía abrazada a su prometida, y recordó todo lo vivido la noche anterior. También supo que ella ya no dormía, su posibilidad de escape estaba descartada, aunque hubiese sido un cobarde era una alternativa que rápidamente desechó. Tenía que afrontar los hechos, pero antes debía evitar una reacción violenta de la joven.

Con su agilidad característica la volteó para que quedara frente a él, y le cubrió su boca con la mano.

-Por favor no grites…todo tiene una explicación…una buena explicación. Yo te lo explicaré, solo tengo…que aclarar las ideas…pero todo se puede explicar…tranquila. La explicación..- La paciencia de la peliazul estaba llegando a su límite, el trabalenguas que tenía su prometido no la tranquilizaba. Ranma se percató de aquello por la amenaza intrínseca en la mirada de su prometida.

-No me mires así…estamos en esta situación no solo por mi culpa, tu también colaboraste…y créeme que eres tan responsable como yo- Las palabras dichas por el muchacho le llegaron a su conciencia. Era verdad ella también fue responsable. La culpa la volvió a embargar.

-No te pongas así…no vayas a llorar. No te estoy culpando, ambos queríamos esto…anoche tu y yo..- No sabía como catalogar lo ocurrido. Prefirió quitar la mano de su boca para permitirle hablar.

-¿No lo hicimos verdad, es decir no tuvimos relaciones, verdad?- Necesitaba que él le confirmara, ella recordaba lo ocurrido pero temía olvidar algo transcendental.

-¿Nooo…recuerdas lo que pasó anoche?- Preguntó angustiado el ojiazul.

-Sí lo recuerdo…se que bebí mucho y lo que pasó aquí. Pero mi cabeza es un lío, solo necesitaba confirmarlo.

-No llegamos a eso- Se sentía aliviado que ella no olvidara algo así, algo tan importante entre ellos debía recordarse.

-Está bien…yo- Intentaba que la conversación continuara.

-A mi me gustó…no me arrepiento de nada. Lo que hicimos…yo lo deseaba- Tenía que vencer su dificultad de comunicarse, y que mejor que ser completamente sincero con ella.

-A mi también me gustó…y tampoco me arrepiento- Le brindó una cálida sonrisa que lo tranquilizó.

-Akane yo…-Un golpe en la puerta los sobresaltó.

-¿Akane estás despierta?, cariño me dejas entrar. Me tienes que contar detalles de su salida de anoche- Decía emocionada la señora Saotome desde el pasillo.

Ambos jóvenes maldijeron por lo bajo, no podían tener más mala suerte. Justo en el momento que querían hablar tranquilamente eran interrumpidos.

Ranma se levantó y vistió con premura. Se sentó en la cama junto a Akane y la miró intensamente.

-Tenemos que hablar, esto es importante. Muy importante para mí- Al ver la cara de preocupación de su prometida ante un nuevo golpe en la puerta le tomó el rostro y le dijo.

-Tranquila, todo estará bien. No te preocupes por nada, estarás bien, estaremos bien. Ahora debo irme. Hablaremos más tarde- Sin esperar respuesta se inclinó y le dio un leve beso en los labios.

Akane vió como salía por la ventana. Reunió valor, se vistió y se preparó para enfrentar a su suegra.


Definitivamente ese día era un tormento, lo único que desea es que terminara pronto. En la mañana la conversación con tía Nodoka la dejó muy aturdida, no entendía como de estar hablando de la discoteca su adorada suegra comenzara a preguntarle si su hijo la complacía en la cama. Luego de insistirle más de diez veces en que entre ellos no había nada de nada, la señora Nodoka comenzó a relatarle técnicas para mejorar la seducción. Definitivamente eso no era normal ¿o si?. Además que su dolor de cabeza no había mejorado mucho. Kasumi se esmeró en prepararle un tónico para sus malestares, pero se había tardado en dar efecto. Y no había conseguido hablar con su prometido durante todo el día, nunca los dejaban solos. Definitivamente su familia era un problema, cuando no querían ni verse los dejaban solos, pero cuando necesitaban intimidad todos deambulaban por la casa.

-Nada puede ser peor…- murmuró la joven. Pero se arrepintió de sus palabras, cuando su hermana mayor la esperaba apoyada en las escaleras.

-Justo a quien quería ver. Akane acompáñame a mi habitación, necesito mostrarte algo que te interesará- Sintió un repentino escalofrió por su espalda, sabía que estaba en problemas.


-Devuélveme esa cinta, Nabiki, no puedes andar mostrándola por ahí. Por favor, ese no era el plan- Como lo temía su hermana estaba al tanto de todo lo ocurrido en la discoteca, tenía grabado el intenso beso que se dieron con Ranma en la pista de baile.

-Tranquila, no lo usaré en tu contra. Te dije que te ayudaré, y eso es lo que haré-dijo convencida la mediana de los Tendo, nunca reconocería que mientras intentaba ayudar a su hermanita intentaría obtener algunas ganancias. A fin de cuentas el mundo no era gratis.

-No veo en que eso sirva para el plan- Se cruzó de brazos la peliazul, enfadada por no tener control sobre los hechos.

-Todo sirve. Ahora cuéntame que pasó cuando regresaste con Ranma. ¿Hubo algún avance?

Por nada del mundo le contaría lo ocurrido. Tendría que seguir mintiendo.

-Nada, me dejó en mi habitación. Además estaba molesto conmigo por haber bebido-

-Ahhh…aunque no demostró su molestia cuando te besó. Y que beso hermanita, se sentía la pasión en el ambiente- Necesitaba poner en aprietos a su hermana para que confesara, sabía que algo le ocultaba.

-No lo recuerdo bien, estaba un poco borracha.

-Necesito que me cuentes todo para seguir con el plan- La menor de los Tendo la interrumpió abruptamente.

-No, nada de eso. Se acabó el plan…estoy harta. No soy capaz de seguir, lo siento Nabiki- Estaba dispuesta salir de esa habitación cuando su hermana le dijo.

-¿Te retiras así de simple Akane?...Nunca pensé que te rendirías, eso es de cobardes hermana- Necesitaba mantenerla en el juego.

Tragándose todo su orgullo, decidió tomar la mejor decisión.

-Así es, emprendo la retirada…

Uff cansadísima. Hice todo lo humanamente posible para actualizar lo más pronto posible. Mi meta son dos capítulos por semana, espero cumplirla.

Como verán están avanzando harto en su relación, estamos cercanos a su primera vez. Pero ahí no se acaba la historia, tendrán que vivir más cosas.

Como siempre adoro a todos aquellos que me dejan reviews. Me emociono cada vez que alguien comenta ya vamos próximos a los 50. También adoro a los que me incluyen en favorites y follows. Así que el lector que todavía no ha comentado, dado alguna opinión o decir lo que quiera (hay libertad de expresión) menos insultos, no dude en hacerlo es muy sencillo.

Gracias a todos por leer.

Saludos, nos leemos pronto.

Alisson