¡Hola!

Lamento mucho haber tardado, pero aquí les dejo el nuevo capítulo de este fic.

Saludos a todos.

Love-Dreamer-HP

Capítulo 7

La enfermedad revela-secretos

Caminaba presurosa para su encuentro del día, estaba a unas calles del restaurante que su amigo había insistido en que se vieran, para ella había sido complicado hablar con él y explicarle rápidamente que solo quería verlo para recuperar los papeles del caso que le había encomendado Malfoy. Sin embargo, su pelirrojo amigo le había dicho que no le haría mal a nadie verse.

Cuando llegó al restaurante lo buscó con la mirada, él se había puesto de pie en cuanto la había visto entrar y no pudo evitar sentir emoción de saber que ella había acudido.

-Hola, Ron- saludó la castaña cuando llegó a la mesa en la que se encontraba su amigo.

-Hola, Hermione- contestó el chico con emoción –Me alegra que hayas venido.

-Bueno, son papeles importantes, así que tenía que venir por ellos- dijo Hermione con una pequeña sonrisa.

-Sí, los papeles, lo había olvidado. Ten- respondió el pelirrojo con algo de decepción. Sabía que no era capaz de invitar a salir a su amiga tan pronto, él no era así y sabía que a ella le costaría un poco de más trabajo volver a construir la amistad que habían tenido años atrás. Le entregó el sobre amarillo que se había caído el día de su divertido accidente.

-Gracias, no sé que hubiera sido de mí si no hubiera sido contigo con quien hubiese chocado ayer- rió la chica recordando el evento. –Toma, este es tuyo- dijo entregándole un sobre amarillo idéntico al que acababa de recibir.

-Gracias, yo no hubiera muerto sin esto, pero creo que es bueno que haya vuelto a mí- bromeó Ron para aligerar un poco el ambiente.

-¿No son importantes para ti los expedientes médicos?- cuestiono Hermione con una ceja levantada.

-Bueno, en realidad…

-Buenas tardes. ¿Puedo tomar su orden?- dijo la mesera del lugar, la cual no tardó en posar su mirada atentamente en el pelirrojo de manera muy coqueta.

-Eh, en un momento ordenaremos, ¿O quieres hacerlo de una vez, Herms?- preguntó a su amiga sin prestar atención a la mesera.

-En un momento está bien.

-De acuerdo, regreso en un momento- dijo guiñando el ojo al chico.

-Wow, ¿Así que ahora eres Ronald Weasley cazanova?- se burló Hermione cuando la mesera se había retirado.

-¿Por qué lo dices?

-Oh vamos, ¿me vas a decir que no notaste como te coqueteaba esa mesera?

-En realidad no lo noté- dijo el pelirrojo sinceramente ya que la única chica que robaba su atención en esos momentos era la que tenía enfrente.

-Bien, entonces, ¿me dirás por qué no te interesa conservar los expedientes médicos?- volvió a preguntar la castaña para continuar con su plática anterior.

-No es que no me interese. Sí los conservo, sólo que no los considero algo como para salvarme la vida- explicó Ron.

-Para las demandas funcionan bastante bien- comentó la chica con una sonrisa y dirigiendo su mirada a la carta del lugar.

-Nunca he sido demandado. ¿O planeas hacerlo?- Ron posó su azul mirada en Hermione, ella volteó a verlo y la sostuvo por unos segundos.

-Quizá- respondió al fin volviendo su atención a la carta.

-¿Hace cuanto regresaste?- soltó Ron de repente, no planeaba preguntar eso tan rápido, pero tenía ganas de averiguar más sobre su antigua amiga.

-Eh…

-¿Desean ordenar?- la mesera había regresado. Los chicos ordenaron rápidamente y después de un par de intentos de coquetería de la mesera, ésta se fue para traer lo que los chicos habían pedido.

-¿Por qué decidiste ser dentista?- preguntó Hermione para distraer a su acompañante de la pregunta anterior. No tenía ganas de dar explicaciones.

-Fue una decisión algo complicada- comenzó el pelirrojo, recordando cómo es que había decidido comenzar a estudiar aquello –Digamos que básicamente me interesó un día por ciertas circunstancias y después de un tiempo me di cuenta de que eso era lo que quería hacer para toda la vida. Y tú, ¿por qué abogada?

-Bueno, me di cuenta que hay cosas injustas en este mundo y que si existen algunas que pueden ser resueltas, pues que mejor que dedicarme a esto, ¿no?

Los chicos continuaron su comida tranquilamente. La mesera había desistido de sus intentos fallidos de coqueteo con el pelirrojo al darse cuenta que él ni siquiera lo notaba y se veía más interesado en lo que quiera que su acompañante le decía. Hablaron básicamente de sus años en la universidad y cómo habían pasado sus clases y exámenes. Rieron un poco con algunos temas de sus actuales trabajos, sin embargo, ninguno mencionó el lugar en el que trabajaban y mucho menos sus horarios, querían tener de qué mas hablar para su siguiente encuentro, porque Ron sí planeaba otro encuentro, una vez que había visto a su amiga, no la dejaría escapar tan fácilmente, no otra vez.

OoOoO

Repasó por tercera ocasión el papel que tenía enfrente, no encontraba una manera lógica de resolver ese caso, simplemente no había salida, era un caso perdido, su padre se lo había dicho, claro que ella no era de las personas que se rendían fácilmente, sabía que había solución, solo que tenía que buscar con más cuidado en dónde se encontraba. Comenzó a leer el caso una vez más cuando un estornudo seguido de un ataque de tos interrumpieron su concentración.

-Atrévete a toser de nuevo y esta vez no preguntaré, te llevaré con un médico y no me importa el tratamiento que te dé- dijo Hermione con seriedad al chico que estaba en el escritorio frente a ella.

-No tengo nada, Hermione. No seas exage…- el chico volvió a sufrir un repentino ataque de tos. La castaña se levantó de su lugar y tomó su chaqueta.

-¡Vámonos!

-Pero, Hermione…

-¡Dije vámonos!- ordenó

El joven se levantó derrotado y se dirigió al marco de la puerta en donde su compañera lo esperaba.

-¿No trajiste un suéter?- preguntó Hermione –Por eso estás enfermo, tienes que taparte más, ¿acaso no te preocupas por tu salud? Rayos, Draco, a veces eres increíble- regañaba al chico mientras se dirigían al auto de ella. Una vez dentro, él comenzó a reír. -¿Qué es lo que te parece tan gracioso?- preguntó la castaña con el ceño fruncido.

-Suenas igual a mi madre- contestó Draco sin dejar de reír

Hermione también comenzó a reír mientras comenzaba su camino hacia el hospital al que llevaría a su amigo.

Draco Malfoy era un chico alto, rubio platinado y de ojos grises, muy apuesto para quien lo mirara sin contar que era el único hijo del matrimonio Malfoy, en el cual Lucius Malfoy, su padre, era el dueño de la firma de abogados más importante y reconocida del país. Él y Hermione se habían conocido en la universidad en Australia y se habían hecho buenos amigos desde entonces. Cuando la castaña había regresado a Londres no se imaginó que al conseguir su primer empleo, éste lo compartiría con su amigo de la universidad.

-¿Un hospital? No estoy tan mal como para un hospital- exclamó Draco un tanto asustado.

-No, pero aquí te ayudarán- contestó Hermione al estacionar el auto –Además es un hospital- señaló el enorme edificio de quince pisos -, y el edificio de consulta- señaló un edificio más ancho pero con tres pisos que estaba al lado del de quince.

-Buenas tardes, señorita Granger. ¿Busca a la doctora Lovegood?- preguntó la asistente en cuanto los chicos llegaron al consultorio.

-Sí. ¿Está muy ocupada?- preguntó la aludida al ver el consultorio cerrado.

-Sí, solo un poco. En cuanto se desocupe la llamaré- dijo la asistente amablemente a los chicos.

-De acuerdo- asintió Hermione –Ven, vamos a sentarnos por allá- tomó a Draco de la mano y se lo llevó a que esperaran.

OoOoO

-Sólo te pido que cuando lo tenga preparado todo vayas, no es mucho pedir, ¿o sí?

-No lo sé, Ron. ¿Estás seguro que aceptará?

-Claro que sí. Vamos, Luna, ¿vas a decirme que no tienes ganas de verla?- Preguntó el pelirrojo a su rubia amiga.

-Claro que tengo ganas de verla, es solo que no se si ella quiera vernos tan pronto. Piénsalo, Ronald, la encontraste por casualidad y solo la has visto una vez desde entonces.- trataba de razonar la chica

-Ya lo sé, pienso verla un poco más y después pedirle que la veamos todos, sé que aceptará. La conozco- Ron estaba demasiado entusiasmado con la loca idea de hacerle una especie de fiesta de bienvenida a Hermione, solo que Luna no accedía a las peticiones de su joven amigo y tenía las razones exactas, el único problema era que no podía decírselas.

-De acuerdo- aceptó la rubia de repente –Quizá sí acepte- dijo con una maliciosa sonrisa.

-Genial, entonces te veo después, ¿de acuerdo?

-Bien- asintió Luna al abrir la puerta del consultorio.

-Señorita Granger- llamó la asistente al ver salir a Ron del lugar.

El pelirrojo escuchó a la asistente llamar a alguien conocido, así que rápidamente buscó con la mirada a su castaña amiga y la encontró abrazada y riendo con un joven rubio. La imagen parecía moverse en cámara lenta para él, ella volteó la mirada y se levantó tomando de la mano a aquél chico rubio con el que estaba riendo segundos antes, caminó hacia donde estaban y después posó su marrón mirada en la azul de él.

-¿Ron?- preguntó la chica con desconcierto

-¡Hermione! No sabía que vendrías, ¿Por qué no llamaste?- preguntó Luna alarmada

-Lo sabías- dijo Ron a Luna mirándola con una inmensa furia.

-No es lo que…

-¡Pudiste decírnoslo!- acusó el pelirrojo.

-Tranquilízate, Ron- pidió Hermione

-Me deben una explicación- dijo Ron antes de dar media vuelta e irse del lugar.

-Debiste llamar- dijo Luna antes de entrar en el consultorio

-¿Me puedes decir que rayos fue eso?- preguntó Draco

-Luego. Vamos, tienen que curarte esa tos- dijo Hermione dirigiendo al rubio dentro y fingiendo tranquilidad, que para ser francos era lo que menos tenía ella en esos momentos.