Tócame como tocas tu guitarra
Habían pasado semanas desde la pelea de Meimi y Daichi. La casa había sido vaciada de las cosas de Daiki, quien ignoró completamente a Meimi el dia que vino a recogerlas. Ella simplemente se dedicó a realizar su rutina diairia de djercicio sin hacerle demasiado caso.
Lee aún la visitaba regularmente. A pesar de que Meimi estaba muy triste, su ánimo parecía mejorar poco a poco. Empezaban a ser mas abundantes las risas entre los dos, y la confianza aumentaba cada día que hablaban.
Te he dicho que me encantan las pelirrojas?- dijo pícaramente McAllister mirando a Meimi desde la mesa. Ella acababa de conlcuir su rutina de ejercicio, y usaba un ajustado short negro y un top escotado a juego, que destacaban sus piernas y sus curvas femeninas. Las gotas de sudor aun brillaban sobre su blanca piel
Meimi le sonrió coquetamente.
Esta vez llegaste justo a tiempo, tengo que mantenerme en buena condición física. Es un poco vergonzoso estar vestida así cuando llegan visitas . dijo poniéndose roja.
Te ves linda asi. Aunque, debo preguntar algo.
Meimi levanto la vista. Ya sabía cual podría ser la pregunta.
-Dime.
-Ese vestido tan extraño que usaste la vez que…te encontré…es muy lindo. De verdad que te veias preciosa con el. -Meimi rompió a reir nerviosamente-
-Ah, gracias, gracias. Es que…nadie debe saber quién soy, ya sabes…y ese día…me excedí con las copas. Discúlpame por haber ido a tu casa y sido una carga para ti ese dia, No me sentía nada bien…-
-No pasa nada-
-Vaya- soltó escuetamente Leroy - Pero me gustaría saber si…podrías ponértelo algna vez más? No hace falta que salgas a la calle usándolo, solo aquí en tu hogar.
Meimi volvió a reir seductoramente.- Claro que sí, nene-
-Nene? Así me llamaste cuando estabas ebria! Mmm…espero que eso que estas bebiendo no es alcohol?-Dijo divertidamente el joven . Meimi solto una carcajada, mientras sontenía un vaso de agua y abrazó a Lee
Te llamaré como yo quiera – dijo poniendo sus brazos alrededor del cuello del chico -. Eres mi adorado nene, guapo y fuerte, y me encantas! Y no, no estoy ebria. Ni quiero estarlo otra vez.-
McAlllister sonrio. El teléfono interriumpió de pronto a la feliz pareja.
Asuka hablaba. Por primera vez estaba sobrio en varias semanas. Meimi descolgó la bocina:
-Sí, quien llama?-
-Meimi, ya he firmado los papeles del divorcio. Solo requiero tu firma. Puedes qudarte con la casa, no voy a pelearla legalmente. Espero que te vaya bien en la vida-
La chica empezó a temblar:
-Es definitivo entonces, Daiki? No volverás más?
-No. Y de verdad espero que ese nuevo hombre tuyo sea buen partido. Lo voy a estar vigilando de cerca-
-Da..da..iki..- la mente de Meimi estaba llena de confusión en aquel instante. Despedirse quizás para siempre después de diez años de conocerse.- se empezó a poner blanca.
- Adiós Meimi. Discúlpame por las peleas que tuvimos. Que te vaya bien-
Colgó.
La pelirroja estaba completamente pálida y temblorosa. Sus ojos estaban perdidos en algún punto del suelo. Lee se acercó.
-Meimi, no te ves nada bien, que pasó?-
-Vete-
-Eh? Está bien, aunque no sé si sea buena…-
-Vete!- le gritó Meimi.
Lee se fue de inmediato sin insistir más. Meimi se quedó paralizada por varios largos minutos en su lugar. Después, tomando una escoba, se dirigió a la cara alacena de cristalería, que había sido el regalo de bodas del padre de Asuka. Lanzando unos chillidos horribles y agudos la golpeó hasta cansarse, lanzando una lluvia de vidrios por doquier. Tras calmar su ira comenzó a barrer los vidrios que habían quedado desperdigados por la sala, hasta que sintió una punzada en la mano derecha. Un vidrio la había cortado. Vio su sangre encarnada, del color del vino, correr por su brazo. Extrañamente, el ver su sangre fluir la tranquilizó y liberó parte de los sentimientos confusos en su interior. Tras terminar de levantar los vidrios. Se sentó en el sofá, en estado catatónico. Ocasionalmente una lágrima solitaria corría por su rostro de porcelana.
Mientras tanto Daiki entraba en la oficina del Capitán, a pocos kilómetros de la casa de Meimi.
El hombre de edad madura, calva incipiente y barba rala lo miraba concernido. Daiki se sentó en la silla del escritorio del oficial, frente a él.
-Sabes lo que me costó evitar que te sancionaran por levantarle cargos falsos al joven McAllister?- espetó Ishihara severamente
-Lo siento mucho, Capitán- No volverá a suceder. Le pedí el divorcio a mi mujer, ya no estoy interesado en lo que haga su nuevo novio- contestó Asuka sin alterarse.
-Tuviste suerte de que el alcalde no se enterara. Pero su hermano si se enteró y estaba muy decepcionado de tí.- miró resignado el capitán a Daiki.
Asuka se mordió los labios.
-No te voy a degradar, aunque debería hacerlo. Sin embargo, me alegra que el día de hoy no vengas con todas las botellas del bar encima. Por ello, creo que debo decirte que si quieres conservar tu empleo y tu rango, debes ir a una evaluación psicológica y psiquiátrica con los especialistas del departamento. Y lo segundo, ya que lo hayas completado, deberás atender sesiones de terapia para tratar el alcoholismo.- señalo firmemente el oficial.
-Yo no soy…ningún loco!- Asuka saltó golpeando la mesa.- Por que tengo que seguir con esta estupidez?-
-Asuka, no abuses de tu suerte, ni retes mi paciencia- replico el capitán sin inmutarse dirigiéndole una mirada muy amenazadora al joven.
Daiki se quedó en silencio, y volvió a sentarse.
-Bueno. Debo darte otra noticia. Antes de que comiences tus evaluaciones, necesito que vayas a una misión especial. Ya sabemos dónde se esconde Muzotti. Esta vez no se nos va a escapar. Uno de sus hombres quiso traicionarlo y le disparó. Solo fue un rasguño, pero eso nos ha dado no solo mucho tiempo, sino todas las ventajas que podríamos desear. No debería ser difícil. Esta oculto en una cabaña a afueras de la ciudad. Esta vez tú no serás el jefe de la operación- Lo será ella:
Rina Takamiya apareció en el portal, sonriendo ampliamente. No había cambiado en lo absoluto, su figura elegante, soberbia y seria, vestida con el traje femenil de la corporación policiaca contrastaba radicalmente con lo dulce, hogareño y femenino de Meimi.
-Con que nos vemos del nuevo, eh Dai?- le guiñó el ojo coquetamente.
Asuka le devolvió la sonrisa.
Una hora después, en varios autos civiles, el comando especial de la policía se enfilaba hacía los bosques que rodeaban ciudad Seika. Rina habló en el asiento del copilto del auto que compartía con Daiki:
-Tu vas a ser el primero en entrar, Daiki. Ten cuidado, uno de los hombres de Muzzotti es un tirador excelente. Fue quien mató a Aoshima y Mori en la misión anterior.-
-Lo tendré en cuenta.- Asuka tenía una sensación desagradable respecto de la misión.
- Kenshiro e Izumi van a cubrirte- ¿Creiste que te iba a dejar solo? – replicó cariñosamente la rubia.
-Me alegra que sean ellos- contestó con voz ahogada el joven. Ambos eran famosos en la corporación por ser unos elementos de eficacia probada.
-Los autos se detuvieron detrás de una arboleda, que les daba ventaja para esconderse mientras avanzaban hacia la cabaña. Los agentes empezaron a salir lentamente, ataviados con chalecos antibalas. Pudieron rodear sigilosamente la casa de madera, donde el mafioso descansaba.
-Ya!- Rina dio la señal y los agentes se movieron hacia la cabaña.
-Policía de Seika! Arriba las manos! Ríndase!- las ventanas y la puerta se depslomaron con fuertes estruendos, el mafioso Muzzotti empuño su arma disparando en todas direcciones.
- Tire el arma ahora!- gritó Asuka. Pero algo sucedió. Un segundo después. Asuka se hincó involuntariamente.
-Que-que? – farfulló cayendo de rodillas. Rina vociferó: -Asuka! Le han dado a Asuka! Ese hijo de perra! Tiene un rifle de precisión!. Un segundo después, el oficial que estaba al lado de Rina cayó muerto, de un disparo en la cabeza. Muzotti se reía socarronamente, aunque ya estaba sometido y esposado por dos agentes.
-Ese es mi chico!- gruñó el capo- Fandelli nunca falla con el rifle , por eso le llamamos Ojo de Águila.
-Dispérsense! – berreó Rina. Los oficiales se movieron lo más rápido que pudieron, Rina arrastró al malherido Asuka junto con otros dos agentes. Daiki aun estaba consciente, mientras sus compañeros lo arrastraban. El capo iba detrás de ellos, burlándose de Asuka.
¿Qué pasa, señor sargento?¿ Es mucho para usted?- le dijo socarronamente. Yo aguante tres disparos de un arma similar…estos policías no sirven para nada. Ah, demasiado joven. Le hace falta curtirse. Aunque aún así, usted es un auténtico perdedor- carcajéo Muzzotti.
No debió haber provocado a Asuka. Un segundo después, el capo estaba muerto. Con un disparo en la frente, la risa desencajada aun en el rostro. Los custodios simplemente se percataron muy tarde de que el cuerpo del mafioso se estaba volviendo flácido y pesado.
Daiki, que mierda hiciste!- le recriminó Rina- No debiste haber hecho eso!.
Al diablo! Borboteó Asuka.- se lo merecía por ser un hijo de puta.
Rina no pudo decir nada y solo sacudió la cabeza nerviosamente.
Intempestivamente, un disparo veloz le dio en la espalda a uno de los polícias que cargaban el cadáver del mafioso. En la colina detrás de ellos, había aparecido Fandelli.
-Ahora yo soy el jefe, cerdos. Y conmigo no van a poder desde esta distancia!- rugió el sicario
Al suelo! – chilló Rina, y los agentes se replegaron para buscar refugio en las rocas adyacentes a la pendiente. Un sgeudno despúes , los ojos de Rina se habían abierto con un terror que la recorrió por todo el cyuepor: Asuka había quedado atrás, arrastrándose mientras se cubría la herida del hombro con la mano izquierda.
Daiki! Daiki! Cuidado! Tirate al suelo! Te va a matar! – lloró desesperadamente Rina, sin poder contenerse más. – Noooo!- No lo mates, por favor!- aulló mientras veía la cara del mafioso, mientras ponía el rifle en posición para fulminar a Daiki en la nuca. Asuka amagó de tirarse al suelo, esperando lo peor. Un segundo después el mafioso levantaba la mirada del rifle.
-Que mierda?- Había aparecido, en lugar de una bala en la punta del cañon, un pequeño asta bandera con la palabra "BANG" escrita en la bandera.- Un segundo después el mafioso cayó golpeado en el estómago.
- No vas a matar a Daiki- Saint Tail, furiosa, golpeaba sin piedad al capo, que estaba desarmado ahora.
-Meimi…susurró Asuka, mientars veía a su ex mujer golepar al mafioso.
-Ya basta, preciosa. Sigues tu!- El mafioso estaba enloquecido e incorporándose, y saco una pequeña pistola de su saco. Saint Tail se quedo helada, sin saber qué hacer. El capo cayó acribillado de pronto, con un tiro en la frente como su jefe. Rina se dirigía hacia ellos, jadeando incontrolablemnte, con manchas de tierra y sangre en la cara y el cuerpo, llevando su pistola en alto.
-Asuka, Asuka…lo maté. Estás a salvo…Siniestra nos ayudó…- Cuando la rubia se volteó para agradecer a la ladrona, esta no estaba. Y tampoco Asuka.
-Que pasa? –farfulló Rina.
-No pudimos ver que sucedió, una nube de polvo nos lo impidió- dijo uno de los agentes arrastrándose. Cuando recuperamos la vista, Asuka se había ido.
Media hora después Asuka dormía plácidamente en el hospital. Había sido un disparo superficial. Los médicos le dijeron a Meimi que estaba estable y que se esperaba una recuperación pronta. La chica suspiraba, aliviada de que Asuka estuviese con vida.
Meimi estaba sentada junto a el en la cama. Lo miraba con congoja , esperando a que despertase. Dos horas después, el joven por fin abrió los ojos.
-Meimi…eres tu?- susurró Asuka con la voz quebrada-
-Si…ya todo esta bien. Fuiste muy valiente- le dijo la pelirroja sin cambiar el gesto triste
-Gracias, gracias por salvarme Meimi-
-De nada-
-No tenías por que hacerlo…se cuidarme solo. Además, ya no somos esposos- musitó Asuka.
Meimi se quedo de piedra. ¿Cómo era posible que dijera eso justo cuando acababa de estar a punto de morir?
-Aunque no lo seamos…yo, aún…te quiero!- espetó Meimi.
-Meimi…-
La pelirroja de nuevo tenía lágrimas en los ojos. De ira e importencia. Que malagradecido era Asuka, pensaba en su fuero interior.
-Tu,…tu, aún me amas?- inquirió la chica. Su voz se quebraba sin cesar
Asuka la miro fijamente
-Yo…no…No lo sé…- concluyó el joven. Meimi soltó unas lágrimas.
-Si me neceseitas, llamame- titubeó la chica. – Me voy.
-Hasta luego-
Meimi salió lentamente de la habitación y tras hablar un poco con los médicos de Asuka sobre su situación, salió del nosocomio.
La chica no quería saber nada. Estaba completamente harta de esta situación. Demasiado estrés. Demasiadas peleas y situaciones difíciles. Al llegar a casa, sin siquiera desvestirse, se recostó en la cama y durmió por el resto de la tarde y noche.
Miemi despertó. Pensaba no solo en Asuka, sino en Lee. A quién de los dos amaba en realidad? Los dos hombres apasionados, intensos, enamorados de su profesión, devotos y agradables…hasta que Asuka empezó a beber. Sin enfadarse esta vez frente a dicho pensamiento Meimi cavilaba. Habría forma de salvar esa relación,de por lo menos ser amigos? Sabía que el Asuka agradable y amoroso estaba debajo del Asuka alcóholico y siempre de malhumor, pero por otro lado, Lee era un sujeto brutalmente honesto, un poco excéntrico y pintoresco como su padre, de humor sarcástico, pero tierno, agradable y caballeroso, que le daba su lugar como mujer, que la trataba como una igual. Lo había conocido por poco tiempo, pero quizás la madurez y el paso de los años, hacen que la gente sea más honesta y transparente respecto de si misma al conocer a otra persona, por lo cual sentía que lo conocía tanto como a Daiki…De nuevo aparecieron sus sentimientos desagradables hacía Asuka, hacía su machismo y su actitud egoísta…
Necesitaba saber algo. Debía visitar a Lee. Extrañaba también sus caricias y su cariño después de las intensas tribulaciones salvando a Asuka…
El joven McAllister leía sentado en el sillón donde había dormido Meimi semanas atrás. Eran las nueve de la noche.
¿Hum?- expreso Lee
La puerta había sonado. No sabia nada de Meimi desde hace tres días. Intuía algo.
Que pasa, Meimi? – le dijo al verla en la puerta, cubierta con un abrigo que impedía ver la ropa que usaba.
-Debemos hablar, Lee-
-Lo sé, pasa-
Meimi se sento. No dejó el saco que llevaba.
-No te da calor ese saco? –
-No. Estoy bien asi- mintió la pelirroja-
- Creo que se por que veniste, Mei.-
- La chica lo miro y abrió lentamente la boca
- -He sabido lo que paso con Asuka. Muy trsite de verdad. Aunque el me haya aocusado y haya dicho cosas malas de mi, no le deseo lo que le esta pasando. Y comprendo que quizás ya no quieras que nos sigamos viendo. Despues de todo, el te conoce desde hace años, mas que lo que yo te conozco.-
- -Pero,yo...farfullo Meimi. No!, Espera!-
-Aun lo amas, Meimi? Se honesta contigo misma. No me des la respuesta. Solo piendsalo. No me voy a enfadar. Eres tu quien decide al final que hacer con su vida-
Meimi recordó todo. Recordo como Asuka había cambiado, pasado de ser un hombre leal, trabajador, listo y amoroso, a ver por fin todos sus defectos, muchos de ellos difíciles de aceptar para ella. Pero no pudo responderse a simisma la pregunta del joven McAllister, tras haber visto un destello de agradecimiento en los ojos de Daiki.
-Perdóname Lee. No conozco ahora la respuesta. Pero, también vine porque quería verte…-
-Ah, si? – estas bien, te pasa algo malo?-
-No, todo lo contrario. Quiero estar, un rato , a solas contigo…Quiero…saber.-
-A que te refieres?
Meimi se levanto. Al fin de desprendió de la gabardina y colocándola en una percha, se hizo enseguida una cola en el pelo. Saint Tail se dio la vuelta, frente a Lee
-Se que te gusta Saint Tail, asi que…vine vestida como ella. Solo para ti.- habló con ternura la pelirroja
Se acerco a Lee y lo besó apasionadamente.
Estas segura Meimi? Que hay de Asuka?
-El no va a extrañarme. Lo sé. Puedo casi adivinarlo- dijo dulcemente mientras tomaba la hebilla el cinturón de McAllister.
-Has compuesto msuica, nene?- murmuró la chica seductoramente
-Si, algunas cosas. Dentro de poco voy a grabar mi tercer disco -. Un calor empezaba a llenar el cuerpo de McAllister Y el cuerpo de Meimi no era la excepción. Ella parecía ebullir. Sus mejillas parecían dos tomates brillosos.
-Ah si? Dijo ella sensualmente mientras le quitaba el cinturón al músico. -Cuentame más- ronroneó al tiempo que lo besaba al estilo francés, algo que nunca había hecho hasta hoy.
-S-si, Mei. Dios!- exclamo el joven. El calor iba en aumento. Era obvio lo que Meimi quería de el-. Que haces mei?-.
-Solo quiero jugar un poco con mi nene-…entonó cantarinamente mientras desabotonaba la camisa del joven.
-Quitate los pantalones, ahora.- le exigió la bella chica. Y el joven no pudo más.
Leroy se quedo mirando a Meimi. Estaba realmente hermosa. Su cuerpo era muy sensual, delgado pero con unos senos medianos, pero lindos y firmes, unas caderas anchas y femeninas, y unas piernas largas y torneadas. Una piel tan tersa y bien conservada que parecía que aún tenía catorce años. Se movía de una manera tan seductora y sensual que ya no tenia sentido seguirse restringiendo.
-A quien quiero engañar. Te deseo, Saint Tail, Meimi Haneoka, la pelirroja mas sexy, ladorna de mi corzaon, quien quiera que seas ya no importa, ven aquí! – espeto el joven bajándose los pantalones
Meimi rio. Al cabo de unos momnetos estabana ya en la cama, besándose apasionadamente. Meimi aun estaba vestida. Lee sin embargo, ya estaba desnudo.
-Adivina que…susurró sugerentemente-. No traigo ropa interior! -terminó riendo como una chiquilla traviesa
-Vaya, ya venias lista. Te parece si continuamos?-
-Si, solo quiero pedirte algo…-si vamos a hacer el amor-…dijo meimi poinedose un poco seria.
Que pasa.? Dijo Lee. Meimi lo miraba con ternura y deseo a la vez.
-Tócame como tocas tu guitarra. Se apasionado. Hazme tuya y recorre mi cuerpo como haces con las cuerdas de tu guitarra. Esta noche, tocame solo ami. Toca la mas linda canción en mi cuerpo. Esa peasion que tienes al tocar, dámela. La quiero dentro de mi, en mi piel, quiero que me absorba. Quiero saber si eres honesto en tus sentimientos hacia mi-
Tras unos instantas de silencio donde solo sonaban las succiones de sus labios al juntarse, Lee hablo:
Te amo, Mei.
Yo…también te amo, Lee.
La noche fue muy larga. Meimi no recordaba que la hubieran besado tanto, ni por todo el cuerpo, mientras se curvaba en su increíble, tercer orgamso de la noche. No le importaba el sudor, ni sus fuertes gemidos de placer, ella solo quería gozar y derretirse junto con Lee en la cama. Ser suya y que el fuera suyo. Cuando tenían sexo, Asuka solo conseguía hacerla correrse una vez. Y si embargo volvia a sentirse viva como no se había sentido en diez años. La tristeza se había esfumado casi por completo, apenas recordaba quien era Daiki tras besar a su nuevo hombre por todo el cuerpo, entregarse a el en forma de la ladrona. En esa noche, había vuelto a ser la mujer mas satisfecha de ciudad Seika.
