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Han pasado un par de semanas desde el "gran terremoto" de Los Angeles, Albert y Candy están viviendo juntos en el departamento que renta la rubia.

Después del reencuentro ambos habían tenido una extensa conversación sobre sus sentimientos y lo sucedido previamente.

Flashback

Candy había recibido la oferta de convertirse en sub jefa de enfermeras en un buen hospital de Los Angeles. Lo había pensado y conversado muchas veces con sus tías. Ellas creían que era una buena oportunidad y que no debería desperdiciarla.

La joven no estaba muy segura, Albert venía saliendo de una grave bronquitis durante invierno y esos días de vela y poco dormir le habían aclarado sus propios sentimientos. Lo amaba profundamente y lo único que quería era que se recuperara para conversar de ello.

Pero justo llegó Juliet, la joven ingeniera que salía con Albert. Y empezó a convertirse en su sombra. Hasta la tía del joven estaba aburrida de su presencia.

Finalmente, Candy aceptó el puesto y Albert fue el último en enterarse. Se lo reprochó duramente y sólo consiguió una fuerte discusión con la mujer de sus sueños, que terminó con ella dando un portazo y tomando el último vuelo hacia Los Angeles.

Fue cuando intervino su tía, la hermana de su padre que había sido su mayor apoyo durante su infancia, lo invitó a tomar té en un buen restaurant y le planteó directamente:

- Juliet no será parte de nuestra familia William, te conozco y sé que no la quieres.

- Es cierto tía y tampoco he pensado en que convierta en parte de la familia.

- Me parece porque la próxima señora Andrew será Candy.

- Tía, ella se fue ni siquiera me comentó sus planes.

- Te equivocas, trató de contártelo una vez que empezaste a reponerte pero tú no la quisiste escuchar. Y el día que discutieron sólo se oían gritos y el portazo de Candy cuando se fue.

- Eso no cambia nada

- Eso era todo, si ella te hubiera dicho que la oferta era para el puesto de sub jefa y además la posibilidad de tomar un curso especial en medicina de urgencias, ¿qué hubieras hecho?

- Habría tratado de disuadirla.

- William, ¿qué querías decirle cuando despertaste?

- Quédate conmigo.

Fin Flashback

Después de la angustia para reencontrarse y verse, abrazarse y declararse mutuamente su amor, habían optado por compartir el departamento.

Albert dirigía sus negocios desde una oficina en el hotel de la familia y pasaba parte de las tardes ayudando a las familias que habían perdido sus casas. Candy iba a verlas todos los días para cerciorarse de su estado de salud.

Las noches estaban destinadas a extensas conversaciones y plagadas de besos y abrazos. Aunque dormían juntos, el sexo no era un tema todavía. Candy despertaba a mitad de la noche, tiritando. El la abrazaba y la mecía hasta que el sueño se apoderaba de ella nuevamente.

La ciudad seguía temblando, menos y cómo lo había predicho el doctor más suave cada vez, pero ella aún caminaba temerosa por las calles y llevaba una muda de ropa, una linterna y una botella de agua en su mochila, por si acaso.

La joven había decidido terminar el curso aún cuando toda su familia y la de Albert trataron de disuadirla. Y mientras ella estuviera en la ciudad, él estaría con ella.


Fue maravilloso cerciorarme que estaba bien, y una vez que eso pasó nos quedamos allí en su departamento. Pronto llegó George con mi laptop y el teléfono satelital, desde donde llamamos a las tías de Candy y a mi familia.

Fue un largo suspiro de alivio el que emitieron las mujeres cuando tuvieron noticias de nosotros. Tratamos de convencerla de regresar a Chicago, pero la tozudez de mi Candy fue implacable. Me dijo que podía viajar yo, que todo se estaba arreglando y que le quedaba muy poco del curso.

Pero me rehusé terminantemente. La había perdido una vez por no hablar a tiempo y no lo haría de nuevo, no señor. Archie, mi primo menor, me envió ropa y Stear, su hermano, llegó con un grupo de constructores e ingenieros para revisar las dependencias del hospital, el edificio y algunas otras edificaciones.

Stear se alojó en el hotel, mientras nosotros pensábamos qué hacer para ayudar. Pero no fue necesario, las redes de apoyo del gobierno funcionaron bien y rápidamente la gente vio cubiertas sus necesidades básicas y todo empezó a volver a la normalidad.

Entre las visitas de Stear al hospital conoció a una sicóloga infantil, que está trabajando con mi Candy; se llama Patricia y aunque es un poco tímida se nota que es simpática. Se llevan bien, conversan y parece que hasta han salido un par de veces. Resultado: mi primo no quiere volver a Chicago tampoco.

Hoy se cumple un mes desde esa aciaga noche en que temí por la vida de la mujer que amo. He pensando en prepararle algo especial en la habitación presidencial del hotel, para sacarla de este departamento y ver si logra dormir… aunque si he de ser honesto no quiero que duerma.

La pasaré a buscar temprano porque está saliendo de un turno de noche.

Horas más tarde

La mujer que duerme a mi lado es la más hermosa del mundo y la amo. Profundamente, intensamente, con pasión, con locura. Esta noche me ha demostrado ser una mujer apasionada y extremadamente vivaz. Hemos hecho el amor de una forma increíble, nos hemos entregado en cuerpo y alma, aunque creo que esto ya lo compartíamos.

Me ha dicho que sólo le queda un mes del curso y que no está segura de seguir trabajando en el hospital. No se queja de los médicos, de sus compañeras, ni de la carga de trabajo o de los pacientes. Pero no quiere vivir esto de nuevo, el miedo la atenaza aún y huye al más mínimo movimiento.

Yo la adoro y no estoy dispuesto a ver cómo su vida queda marcada por este maldito sismo. Así que apenas termine el curso nos vamos. Se lo dije anoche, cuando su respiración volvía a la normalidad.

- No dejaré que te quedes, así te tenga que llevar amarrada, regresa conmigo a Chicago.

- No necesitas atarme amor, si tu vas a Chicago, yo iré contigo. No pienso alejarme de ti nuevamente.

Rodamos juntos por la cama, besándonos, llenos de felicidad. Toda la familia está feliz de saber que estamos juntos de nuevo. Mañana es su día libre así que lo aprovecharemos al máximo.

Por primera vez en meses me siento completamente feliz, tengo todo lo que quiero y más. Es extraña esta sensación cuando ves que a la puerta del hotel todos los días llega un grupo de gente a pedir los restos de la comida o buscar empleos.

Los colegios aún no vuelven a la normalidad, hay varios con daños y otros aún están en reparaciones, los niños lo han pasado mal. Pero una fundación de médicos al estilo Patch Adams les trajo juegos y eso ha servido para disminuir el impacto de la realidad en su vida.

Mi Candy, ahora sí puedo afirmar que es completamente mía. Y no la quiero compartir, con nadie. Está bien, soy un poco egoísta pero esa noche fue tan eterna, que cuando la recuerdo aún tiemblo al pensar en lo que podría haberle pasado. Mi Candy…

- Buenos días amor, ¿cómo estás?

- Bien cariño y tú.

Feliz mi Albert, feliz.


Nota al margen:

y bueno queridas lectoras aquí parte Esperanza, o continúa Miedo... como ustedes quieran :)

Espero les guste como su predecesora y hay capitulos de todas extensiones.

Cariños y gracias por sus reviews.

Cota