¡OH POR DIOS! Cuánto tiempo sin pasar por aquí. Seguro ya ni me extrañan): les debo una disculpa enorme, pero he estado tan ocupada con la universidad y con los problemas personales, que ya me estaba volviendo un poco loca. No les voy a mentir, he estado tan desmotivada que no sabía como continuar la historia, pero aquí les traje la conti (aunque realmente no quedó como quería, siento que debía ser así) y espero que les guste y me lo dejen saber por medio de sus lindos reviews.

Quiero gradecer a mis nuevas lectoras, esas que me han llenado de reviews, de favs y de follows, jamás pensé que esta historia gustaría tanto, entonces ya he ido pensando todas las sorpresas que les tengo por ahí, ya van a ver.

No les puedo mentir con alguna fecha próxima a una actualización, pero trataré que sea lo más pronto posible, lo prometo. Sin más que decir, de nuevo muchas gracias y espero que les guste. Muchas cosas fuertes se vienen, no desesperen.


Capítulo 7.

-Ino-

Estaba contemplando el ser más hermoso que había visto en mi vida. Su cabello estaba alborotado, su camisa abierta, sus brazos y piernas tendidas y abiertas en la cama, sus ojos cerrados y sus labios entre abiertos, sonriendo. Tomé el último trago de mi segunda botella de Vodka y sonreí, porque estaba borracha, Sasuke drogado y podía hacer lo que quisiera con él.

Me arrodillé entre sus piernas abiertas, y empecé a pasar mis uñas por todo su torso y sentí como su piel se estremecía, como buscaba a medias mis manos y yo disfrutaba viendo como temblaba, porque por primera vez Sasuke estaba siendo mío.

Llegué a su pantalón y solté el botón, reí un poco por lo torpe que era y por lo muy borracha que estaba. Bajé el cierre y me levanté de la cama para sacar el pantalón por los píes. Lo volví a contemplar, con sólo su bóxer puesto, tan sexy, tan bello.

Me senté a horcajadas en su estómago y empecé a besarle el rostro, primero la frente, luego la nariz, la barbilla, las mejillas, el cuello y por último los labios. Sentí su potente erección palpitar cerca de mis nalgas y me sentí poderosa, porque por fin un hombre iba a tomarme en serio, con ganas.

Me tomó el cuello con su mano y profundizó el beso, llenándome de un deseo que no sabía que podía sentir. Y lo dejé hacer lo que quisiera, porque era mío esa noche.

Drogado o no, era mío.


-Sasuke-

Estaba totalmente frustrado. ¿Cuándo se había salido todo de control? No lo entendía. Salí de la oficina de Sakura hecho nada. No podía pensar en algo coherente.

Nada de esto debió de haber pasado, nada. Suspiré, mojé mi rostro una vez más con el agua del grifo del baño privado, cuando sentí unos pasos detrás de mí. Me sequé con una toalla rustica y al girar choqué con Itachi. Su semblante era serio, más serio de lo que lo había visto nunca y la preocupación se pintó en mi rostro.

-¿Qué sucede? –Le pregunté.

-Eso mismo debería preguntarte a ti. ¿Qué demonios está pasando, Sasuke? Porque no entiendo nada. Primero la escena en tu oficina, luego el semblante de Sakura cuando le dije que Ino estaba embarazada, ¿Porque crees que fuiste el único que se dio cuenta? También la conozco, trabaja conmigo, genio. La conozco lo suficiente. Y de repente ella negándose a comer nosotros, saliendo corriendo y tú detrás de ella. ¿Qué se supone que está pasando entre ustedes? –Más que molesto, él realmente lucía anonadado con su propio descubrimiento. Y, a pesar de toda la preocupación que tenía encima, no pude evitar darme cuenta de que Itachi también conocía bien a Sakura y una punzada de celos me atacó.

-No es momento ni lugar para hablar de eso. Ino nos está esperando afuera. –Miré mi reloj para hacerle entender y él sólo asintió, serio, iracundo y extrañado.

Demonios.

-Hablaremos, créeme. –Empezó a caminar a la salida, pero cuando tomó el pomo de la puerta con su mano derecha, se detuvo y sin girar hacia mí, habló. –Sasuke, soy tu hermano, te conozco y sé que no serías capaz de hacer daño a nadie, si algo está pasando, debe tener una razón, y puedes confiar en mí siempre. ¿Lo sabes, verdad? –Su rostro estaba ladeado y vi un deje de sonrisa en él. Sentí un leve alivio recorrer mi cuerpo y asentí, aún cuando no me vio. Terminó de salir del baño y caminamos por el pasillo en completo silencio.

-Ay no… -Itachi estaba susurrando haciéndome volver de mis pensamientos. Seguí su mirada y me detuve a su lado. Me tensé. Ino y Sakura estaban hablando a unos metros de nosotros. Ino sonreía pero Sakura estaba moviendo su píe de forma constante, apresurada, queriendo huir de ahí.

-Definitivamente algo está pasando. –Mi hermano volvió a susurrar y quise devolver el tiempo para reiniciar este maldito día.

De repente, Sakura volteó y sus ojos cristalizados se toparon con los míos por un segundo y luego miró a Itachi y giró nuevamente. De repente empezó a caminar dando pasos muy largos, apurados, hacia el ascensor. Ino en cambio se despidió de ella y empezó a caminar hacia nosotros. Me obligué a quitar mi mirada de la pelirrosa y a sacar las ganas de correr tras ella de mi cuerpo. La rubia me abrazó y le pasé un brazo informal y distraídamente por la cintura, volviendo a fijar mi mirada en las puertas cerrándose del ascensor, con una Sakura destruida adentro.

-¿Ya nos vamos a comer? –Itachi le sonrió a Ino y asintió. Yo hice lo mismo, por inercia, y caminamos a la salida.

Dios, ayúdame.


-Sakura-

Entré en mi oficina y me desplomé en la silla. Aún era temprano, pero no quería seguir en la casa. Tenía todas las emociones revueltas y no sabía si volver a llorar o gritar hasta quedarme sin voz. Estaba tan asustada hace unos minutos, pero tan asustada. No podía evitar preguntarme qué hubiese pasado si estuviese embarazada. Decidí sacar ese pensamiento de mi cabeza y empecé a teclear en la computadora, terminando fichas, documentos y… un pequeño chillido salió de mis labios.

¡Había olvidado a Hinata! Con todo el desastre de la mañana, olvidé que debía comer con ella. Entonces recordé que la vi antes de irme y tampoco me dijo nada, ella estaba buscando a alguien y pensé en Naruto. Quizás a ella también se le olvidó y lo estaba esperando, pero no pude evitar el sentimiento de culpa. Busqué en mi bolso el teléfono y le dejé un mensaje disculpándome, esperando que ella entendiese un poco la excusa barata.

Seguí abriendo documentos, revisando papeles, hasta que me di por vencida al leer los párrafos por tercera vez. No estaba prestando atención, mi mente divagaba y no me dejaba concentrar. Había tomado la decisión correcta, pero algo no se sentía bien.

Me puse a pensar en que ellos debían estar en estos momentos celebrando por el hijo de Sasuke. Su hijo. Un bebé. Cerré los ojos y aspiré hondo. Venía en camino un niño que no tenía la culpa de nada, ¿cómo podía destruir yo una familia así? Y, aunque me cueste horrores admitirlo, Ino era una buena chica. No merecía que le sean infiel, era bonita, atenta, amable, ¿en qué demonios estaba pensando Sasuke? ¿Y yo, en qué?

Lancé el documento que tenía en la mano y me fijé en la hora. Ya habían pasado dos horas, eran las 4:14pm y yo no estaba avanzando nada. Mi estómago estaba reclamando la falta de alimentación y me di cuenta de lo agotada que estaba, tanto física como mentalmente, me sentía agotada.

Eché la silla para atrás y me fui a la puerta. Antes de poder abrirla, ya alguien más la había abierto. Di un respingo hacia atrás y puse una mano sobre mi pecho. Itachi estaba entrando a la oficina riendo por mi reacción.

-¿Te asusté? –Preguntó con un deje de diversión y yo entrecerré los ojos en su dirección.

-Pensé que las personas tocaban antes de entrar. –Bien, esa quizás no era la respuesta que debía darle. Él dejó de sonreír y me miró extrañado.

-Eso hice, Sakura, toqué antes de abrir. –Abrí los ojos de la impresión y me giré, para que no notase mi falta de atención hacia las cosas que me rodean.

-Lo siento, no lo escuché. –Hice una pausa y me senté en el sillón de la esquina- ¿qué necesitabas?

-Saber cómo estabas. Te he notado cansada y extraña estos días. ¿Necesitas algo? –Su tono de voz era extraño, como si estuviese juzgándome por algo y el terror hizo un nudo en mi garganta.

-Só.. sólo he estado agotada, no estoy durmiendo ni alimentándome bien, es todo. –Él no se lo tragó. Se sentó en la esquina de mi mesa y suspiró. Tenía ganas de decir algo, pero cerró la boca, me miró durante unos segundos más y decidió hablar, con el semblante más calmado pero no menos peligroso.

-Cuando el cielo se te viene abajo, tú sólo tienes que buscar la salida entre las nubes. –Él rió un poco entre dientes, negando con la cabeza y yo no entendí el dicho del todo. –Lo que intento decir, Sakura, es que no importa cuan mal estés, siempre habrá manera de salir de ello. –Más desconcertada aún, sentía que algo no estaba bien. Él se levantó de la mesa y giró sus píes para salir de la oficina, pero la desesperación aún me estaba erizando la piel y lo detuve.

-¿Por qué dices todo eso? –Él se giró, se acercó hacia donde estaba parada y colocó un mechón de cabello detrás de mi oreja, con calma, pero nada me preparó para sus palabras.

-Sea lo que sea que te suceda con Sasuke, tiene solución. –Y se me llenaron los ojos de lágrimas. Aún en lo borroso, vi como abría su boca con impresión y me abrazaba, cambiando el semblante cínico por uno desconcertado. -¿Sakura? –Negué con la cabeza, aún con los brazos a mis costados y di un paso atrás. No había soltado ni una sola lágrima, pero no faltaba mucho para que eso pasara.

Itachi sabía lo que pasaba entre Sasuke y yo, me iba a despedir, le iba a decir a Ino, iba a ser la zorra que se acostó con el hermano de su jefe y nadie más nunca confiaría en mí. Sasuke me iba a odiar por destruir su matrimonio, su familia y su reputación. Dios.

Caminé directo a la puerta y la abrí de un tirón saliendo apresuradamente, chocando fuertemente con una camisa y un perfume que yo conocía demasiado, alcé la mirada y vi a Sasuke viéndome con preocupación. Escuché como decía mi nombre, como movía su mirada hacia Itachi, escuchaba a medias una breve discusión y quise salir de ahí. La mitad de mi cerebro estaba dejando de funcionar, la vista estaba más y más borrosa, quizás por las lágrimas, quizás porque me estaba desmayando, pero fuese por la razón que fuese, sentí un gran alivio cuando por fin dejé de escuchar, porque por fin había dejado de sentir.


Desperté y lo primero que vi, cuando por fin pude abrir los ojos, fue una bolsa de suero colgando muy cerca de mí y volví a cerrar los ojos no queriendo ver que estaba conectada por una vía en mi muñeca. Odiaba las clínicas, las inyectadoras, la sangre, todo.

-¿Te duele algo? –Abrí completamente los ojos y giré mi rostro hacia la voz que tenía a mi izquierda. Sasuke estaba sentado con los hombros caídos, el cabello alborotado y los dos primeros botones de su camisa abiertos. Lucía tan cansado que me pregunté cuando tiempo tenía sentado ahí.

-¿Qué pasó? –Intenté moverme pero estaba mareada, todo el cuarto empezó a dar vueltas y volví a mi posición inicial. Lamentablemente recordé lo que había pasado y las palabras de Itachi y quise volver a desmayarme.

-Te desmayaste. –Ya lo sabía, quise responderle, pero yo había preguntado.

-¿cuánto tiempo llevo aquí?

-Dos horas. –Volví a mirarlo y él sólo estaba viendo el suelo, pensativo. Sentí una profunda tristeza en el fondo de mi alma al verlo así.

-Itachi lo sabe, ¿no es así? –No pude evitar sentir desesperación al preguntar aquello pero necesitaba saberlo. Él por fin me miró y vi la misma preocupación en sus ojos.

-Algo así. –Suspiró, irritado- En realidad no lo sé. No me ha dicho nada, pero supongo que te habrá dicho algo para que te pusieras así. Él está afuera hablando con los médicos, buscando una razón para la reacción de tu cuerpo, se siente increíblemente culpable. ¿Cuánto tiempo llevas sin comer, Sakura? –Bien, ahora me estaba regañando y yo fruncí el ceño porque todo era su culpa.

-No lo sé. No he tenido tiempo de hacerlo. –Me estaba reprochando. Su mirada era intensa, sabía que estaba mintiendo pero no dijo nada, quizás por miedo a que me diese otro ataque y aproveché para seguir hablando.

-Quiero irme. Quiero que me quiten la vía y todas las cosas punzantes que estén en mi cuerpo y quiero irme. Ahora. –Sonrió. Él estaba sonriendo con una ceja alzada, viéndome con gracia, aún cuando en sus ojos estaba pintada la preocupación, él se estaba burlando de mí y me mordí la lengua para no sonreír también. –Estoy hablando en serio.

-Lo sé. –No dejaba de sonreír. –Cobarde.

Giré mi rostro del suyo y no dije más. Detrás de toda la histeria, el dolor físico y el dolor emocional, una pequeña e irracional parte de mí, estaba en paz porque él estaba aquí conmigo. Pero entonces recordé que él no tenía porque estar aquí y recordé a Ino y a su hijo. Lo miré completamente seria y él me imitó, dejó de sonreír y se preparó para lo que iba a decir. Me salió un hilo de voz, apenas un susurro pero él escuchó, atento.

-Vas a tener un hijo, Sasuke, y esa es la bendición más bonita que no todas las personas tienen la dicha de tener. Te felicito, por el bebé y por tu esposa. Sé que lo pasó entre nosotros ha sido totalmente impulsivo y ridículo, un error, y realmente deseo olvidarlo. Sacar de mi mente los recuerdos, ignorar todo lo que ha pasado y entablar una verdadera relación profesional, como debió ser siempre. Itachi quizás lo sabe, en realidad estoy segura de que lo sabe y lo más probable es que me despida o me mande a otro sitio, y lo entiendo, tengo que asumir mis errores, pero necesito que tú me dejes en paz y sigas tu camino como debió ser siempre, sin mí. Porque yo no formo parte de tu vida realmente, Sasuke, yo sólo formé parte de tu cama unas veces, nada más que eso. Y no es sano. –Tomé aire sin quitar mi vista de él- Yo seguiré mi camino sin ti, le pediré a Itachi que no diga nada a nadie y así no destruir un hogar, y todo estará bien. Yo tendré una pareja y tú una hermosa familia. Todo estará bien, sí, será como si nunca hubiese pasado. –Por fin cerré la boca y miré hacia el otro lado, recostando completamente la cabeza en el colchón, cansada, triste… pero más que eso, emocionalmente rota, porque sabía que no podría estar bien con eso, con nada.

Y no quería ver sus ojos, ni quería que el viese la debilidad en los míos, así que los cerré esperando oír sus pasos alejándose y la puerta cerrándose. Y lo hice, escuché como se levantaba, escuché sus pasos en el suelo pero nunca escuché la puerta siendo abierta o cerrada. Pero aún así lo sentí. Sentí su cuerpo en la cama, su muslo rozar mi antebrazo, su mano acariciar mi cuello y sus labios sobre los míos.

Lo sentí, a todo él, y ya no supe que hacer. Porque me estaba besando como nunca lo había hecho y me dejé hacer, porque seria el último beso, el último.

Y entonces, por fin, escuché como la puerta se abría y se cerraba.


¿Qué tal?

¿Reviews o algún tomate que deseen arrojar?

Por favor, déjenme saber todas sus opiniones, lo que deseen decirme, estaré leyendo todo. Acepto ideas, críticas constructivas, lo que quieran. Ahora sí, hasta la próxima.