Hola! Aquí reivindicándome poco a poco, revisando no sólo los pendientes del trabajo sino los literarios :P

Muchas gracias por seguir leyendo, apesar de mi inconstancia! Sé que es difícil retomar la lectura cuando lleva mucho tiempo de no ser actualizada (uno va perdiendo el hilo)

Como siempre, un pequeño reconocimiento a las personas que alegran mis días con sus reviews y mensajes: bermone (mucho Guruclef..salen y salen líneas del personaje, y me quedo asombrada! jejeje) Danguita (gracias por escribir! yo encantada que te guste) AscellaStar(Dan es pura dulzura jajaja. Pobre de mi Latis, digo, nuestro Latis, digo..Latis de Lucy ...) y claro, Okamiaka (gracias por tus PM, juegan un papel muy importante en mi ánimo! gracias por leer!)

Canciones, como siempre hay alguna por ahi rondando mi cabeza, las cuales sirven de inspiración..por ahora, "Radioactive" de Imagine Dragons, "Clarity" de Zedd Ft Foxes y "Rather be" de Clean Bandit.

Sigamos! Bienvenidas sus opiniones! Si me dejan un review no me pongo brava (sinónimo de pleease dejen un review! :D)


TORMENTA

Cuando un portal se abría, Céfiro lo percibía ligeramente. Para algunos habitantes era un suave temblor; otros aseguraban que escuchaban un sordo rumor en las entrañas mismas de la tierra, pero había algunos que sentían como la presencia misma de las personas que habían cruzado se mezclaba con el ambiente del planeta.

Kabura era uno de ellos. Posiblemente Guruclef también habría advertido la tormenta que llegaba a Céfiro en forma de tres seres. La diferencia radicaba en qué decisión hubiera tomado Guruclef con esa información.

Sin embargo, no era Guruclef quien recibía a los viajeros.

Y eso, marcaría el destino de todos.


SINFONIA

Dentro de los planes de Kabura no estaba el hecho que alguien más pudiera abrir portales hacia Céfiro. Por eso, su intriga aumentó cuando observó cómo se abrían las dos enormes puertas rojas del gran salón para dar paso a Latis y a una atribulada Anaís a quien le costaba aguantar el llanto.

Eric Colt está muerto y Dan encerrado ¿Quién abrió el pasaje?

Poco trabajo le había costado convencer al voluntarioso Dan que la solución a todos sus problemas se resolvería deshaciéndose del viejo Darren, el cual sólo por cuestiones del destino había heredado tan misterioso y deseado poder a través de la muerte de Eric, derecho que sin duda no podría recaer en manos de una persona tan conservadora, la cual jamás se atrevería a hacer lo que se necesitaba para restaurar el puesto de la familia en la sociedad Cefiriana.

"En Céfiro el poder pertenece a los jóvenes, porque ese lugar corresponde a los que tienen suficiente energía para hacer progresar al planeta. Darren es el guardián, no lo niego, pero dudo que el consejo lo tome en serio. Nos duele en el corazón que Eric haya muerto y que sus poderes no pasaran a una persona...distinta. Pero no te preocupes Dan, tal vez con el tiempo, en unos 15 años, quizás menos, algo del poder de tu familia se manifieste en otro guardían, quien sabe…" – y con ese discurso ridículo había bastado para que el pobre viejo sufriera un incómodo accidente mientras dormía.

Cuando el muchachito confesó el crimen, -valiéndose por supuesto de un suero de la verdad que el mismo Kabura había preparado-, no le quedó más remedio que enviarlo a una improvisada (pero muy segura) celda de la cual no saldría en mucho tiempo, a menos que estuviera dispuesto -como guardían de portales en el cual se habría convertido- en entregarle al magnánimo Guruclef el poder para controlar esa esquiva magia.

Y bien sabía Kabura que esto era posible…¿no lo había hecho el desquiciado Amati anteriormente? Una forma debería haber sin tener que invocar los oscuros poderes que habían vuelto a Amati tan poderoso.

Sin embargo ahora, si existía otro capaz de abrir portales, no obtendría la exclusividad que buscaba. Suspiró con desazón.

A pesar de todo, un hecho importante llamó su atención: Latis sostenía en sus brazos a la guerrera de fuego, completamente desmadejada, y la guerrera del agua no estaba con el grupo.

Trató de sonar empático, mientras desaprobaba aquel remolino imparable y peligroso que emanaba del aura del alto discípulo de Guruclef.

- ¿Qué ha ocurrido? – preguntó con real curiosidad, añadiendo un tono de lástima para que los demás no notaran que la pregunta deseaba satisfacer su ignorancia al respecto de la situación, mas no una preocupación real por aquellos que aguardaban en frente-

- Ayúdala –dijo el espadachín, demandante, grave-

Paris corrió para abrazar a la guerrera del viento, quien realmente parecía necesitar que alguien le tomara en brazos. El llanto entrecortado de la muchacha no cesó aunque su prometido trató sin éxito de brindarle consuelo. Aun así se las arregló para hablar

- La mafia, bu..scaba a Lucy y a Latis…Ma..rina, Eric..¡Tengo que volver!-Anaís se revolvió en los brazos de Paris- Pensé que tal vez acá podría hacer algo con mi..magia porque Lucy! Lucy! pero..pero.. y Marina…

Ignorando el balbuceo de la chica, un tanto fastidiado, Kabura fijó sus ojos en Latis. Había temido que ese hombre hurgara en sus pensamientos cuando se encontraran frente a frente, pero tal como estaba, no sería un inconveniente para preservar su identidad.

Latis caminó rápidamente hacia el mago, quien a medida que se acercaba podía captar con mayor claridad el vendaval que eran las emociones del hombre, a punto de salirse de control, a punto de estallar. Sin decir nada, depositó con cuidado el cuerpo inerte de la chica al frente del maestro de cabellos violetas

Kabura estaba intrigado por la actitud del guerrero. Poco sabía de Latis, pero si algo había supuesto, era que el rio de sentimientos sin cauce que notaba no podía ser propio de un ser como aquel. Toda esta situación le recordó lo frágil del nuevo sistema, sistema que esa chica había instaurado. Sin embargo… una idea tomó forma en su mente.

- No prometo nada –recitó Kabura, midiendo sus palabras, ocultando sus intenciones- percibo algo; pero puede no ser suficiente para traerla de vuelta

- Inténtalo –las palabras salían hoscas y muertas de su boca-

- No puedes permanecer en Céfiro, lo sabes.

Los ojos de Latis se abrieron un poco más, pero ni un músculo se movió en su cara.

Todos los reunidos en el salón callaron de inmediato.

Kabura sonrió internamente. Si había otra persona que abría portales, lo descubriría inmediatamente.

El espadachín mágico tomó unos segundos en responder, en comprender.

- Permaneceré aquí hasta que la cures –decidió-

No no no, lejos de ella, lejos de Céfiro, lejos de mí.

- Estoy seguro que en alguna parte de Céfiro los cielos se han oscurecido sólo por el hecho de que has puesto un pie en el planeta. Latis ¿Qué pasaría si finalmente no hay nada que pueda hacer? ¿Puedes controlarte? Puede que ella no vuelva.

El silencio se prolongó por lo que pareció una hora, pero no habían pasado sino unos pocos segundo cuando Latis se inclinó hacia la pelirroja.

Kabura le pareció ver en este gesto al loco Amati, besando a su egoísta guerrera de fuego en la frente. De inmediato rechazó de forma rotunda la relación entre el expilar y el espadachín.

Cuando finalmente Latis se irgió, el mago sintió que la temperatura del salón había bajado unos 3 grados.

El hombre giró, dándole la espalda. Hizo una pausa y luego caminó hacia la guerrera del viento.

- ¿Colt espera tu regreso? ¿En cuánto abrirá el portal de nuevo?

El hechicero movió bruscamente la cabeza para escuchar la conversación, sorprendido por las palabras de Latis.

- ¿Eric Colt? ¿Está vivo? –el Guru alzó la voz, demandando con el tono una respuesta inmediata, pero los dos aludidos no se percataron-

Anaís se soltó del abrazo de Paris, y se acercó para tomar la mano de Latis, quien permitió el contacto, pero no se inmutó.

- Latis…pero...

- Haré lo que pueda por Marina –mencionó perdiendo la mirada en el vacío, inflexivo-

- ¿Está VIVO? – atrás, Kabura dio un paso hacia adelante, con la intención de caminar hacia ellos-

Anaís susurró algo que el mago no alcanzó a escuchar, Latis asintió y salió precipitadamente del salón.

Kabura, intranquilo, decidió caminar unos pasos, rodeando como quien esquiva un fardo el cuerpo de Lucy

- ¡Anaís! – exigió- ¿Eric Colt está vivo? ¿Está con Marina?¿¡Dónde están!?

La guerrera del viento se quedó mirándole de forma extraña, arrugando su frente. Supo que se había extralimitado. Debía remediarlo. No podía permitir que sospecharan de él. Ansioso, se dirigió a la única persona que no cuestionaría su proceder, cegada como estaba por sus propios sentimientos.

- Presea, por favor, toma a Lucy en brazos.

La armera hizo lo que le indicaba, diligente como siempre, con ayuda de uno de los guardias. Kabura volvió sobre sus pasos y apretó el cetro plateado que llevaba en la mano derecha.

- Estaré con ustedes en un momento

Golpeó el suelo con el báculo, inundando de luz el salón, transportando a Presea y a Lucy fuera de la vista de todos los allí reunidos.

- ¿Adónde las has enviado? –Paris se acercó con Anaís al mago-

- Al antiguo cuarto del pilar

- Pero allí ya no hay magia –increpó Anaís- Guruclef…¿estás bien?

- Es la única oportunidad que tenemos. –dijo Kabura, reacio a ahondar en el tema- ahora, ¿qué ha pasado con Marina? Te veo muy preocupada, y no sólo es por Lucy. –mencionó, tratando de averiguar por el destino del guardián a través del paradero de la otra guerrera-

- Marina desapareció, Guruclef –soltó Anaís, con dolor evidente- puede que quisiera vengarse, pero… siento que está en peligro. Creo que alguien se la llevó.

Su cerebro emitió un pulso irregular, y la visión se le nubló como quien se sumerge de golpe en el agua fría tras caer por un peñasco de 20 metros.

Alguien se la llevó Alguien se la llevó Alguien se la llevó Alguien se la llevó Alguien se la llevó

No podía pasar, no podía pasar ahora. ¡Tenía muchas cosas de las qué ocuparse!

Alguien se la llevó Alguien se la llevó Alguien se la llevó Alguien se la llevó Alguien se la llevó

Alguien se la llevó Alguien se la llevó Alguien se la llevó Alguien se la llevó Alguien se la llevó

Alguien se la llevó Alguien se la llevó Alguien se la llevó Alguien se la llevó Alguien se la llevó

Alguien se la llevó Alguien se la llevó Alguien se la llevó Alguien se la llevó Alguien se la llevó

Kabura no pudo alejar esa sinfonía críptica, repetitiva y dio un paso atrás… espiritualmente. Su aura se combó sobre sí misma como una envoltura y sin poder hacer nada por evitarlo, regresó a su cárcel metálica.


PERFECTO

- Que hizo ¿QUÉ? – Orville se había puesto rojo, su sangre hervía-

Los hombres a su alrededor se alejaron automáticamente unos centímetros

- Dijo que volvería, que su negocio necesitaba una mano –dijo atropelladamente el pobre muchacho, a quien la mala fortuna había nombrado mensajero de la noticia-

- Una mano le echaré yo cuando vuelva – amenazó el hombre de cabello rubio, casi blanco-

Justo a Siro se le daba por desaparecer cuando su plan, "el plan perfecto", había demostrado que no era más que una bolsa de problemas. Camile se lo había llevado la policía al encontrar en su chaqueta una colección de cuchillos de caza, y los objetivos habían escapado. ¡Un plan "perfecto"! ideado por un perfecto imbécil que ahora se las daba de empresario. Lo único que había salvado el día era que después de meses en prisión, por fin estaba libre.

Pero maldita sea, su aniversario había quedado como una fiesta infantil sin piñata.

- Jefe… - se atrevió a decir el chico-

- Busquenlos y elimínenlos, no me importa cómo ni cuánto cueste pagaré MUY bien, traiganme sus cuerpos. Rueden la voz por la ciudad –Orville se rascó la cicatriz en su cabeza- y a Siro -hizo una pausa- traiganlo, no me importa si pierde un dedo o dos en el camino.


EXILIO

- No esperaba verte a ti –Eric fue sincero una vez cruzaron el portal. S-

Latis no respondió. En el templo, la tarde caía salpicando de colores naranjas el cielo otoñal.

Eric pasó saliva. No quería entrar en conflicto con su amigo. No especialmente después de todo lo que había pasado. Pero no podía quedarse callado.

- ¿Qué ha pasado? ¿Qué dijo Guruclef? ¿Hay algo que…?

Su amigo calló. Eric hizo una mueca. Eso no le gustaba nada de nada. Volvió a insistir, con muuucho cuidado. Le preocupaba la reacción que podría generar si hablaba de más

- Pensé que querias quedarte con ella, así no... -el castaño intuyó que había algo más en todo eso-

- Lo que yo quiera no es importante

- Eso...es...humm..reconfortante –mintió- ¿y Anais..?

- Hay que encontrar a Marina –sentenció el espadachín, mirando al frente-

- Claaaro. Una misión. Te encomendaron esa misión. Muy considerados, de verdad, sabiendo que seguramente tendremos a la mafia pisándonos los talones-Eric seguía convencido que había algo más, algo que Latis no le estaba contando; pero como iban las cosas, dudaba que pudiera sacarle la información. Parecía que en Céfiro no habian encontrado buenas noticias- y por qué no volvemos, y hacemos un plan, masss... -Eric abrió sus manos e inclinó el cuello, alargando su última palabra, a la expectativa, esperando que de alguna manera Latis comprendiera su punto-

El espadachín caminó por el prado, en dirección a la salida

Eric torció la boca en una expresión de disgusto

- Eso nos deja el método tradicional ¿eh?. Al menos hubo tiempo para que Anais nos curara.


PERDIDO

La mirada de Presea se clavaba en su nuca. La presión de esos ojos, esperando por algún milagro era suficiente para reanudar el dolor de cabeza.

Guruclef no podía reconocerlo frente a nadie, pero no tenía la menor idea de que hacer. Empezando porque aparentemente antes había formulado algún tipo de plan, el cual todos parecían conocer la generalidad, menos él.

Pero algo había quedado claro y rondando en su mente, que no dejaba de presentarle ambivalencias respecto a lo que debía hacer a continuación.

¿Tratar de salvar a Lucy o ir tras Marina?

- Guruclef – inició Presea- ¿qué debemos hacer? ¿Hay algo en lo que pueda ayudarte?

Hacía mucho tiempo que no estaba en aquel cuarto. La última vez que se había parado en frente de la pileta de agua clara, había tenido la convicción inquebrantable de proteger al castillo. Ahora se sentía perdido.

Posó su mirada en Lucy. Había tratado con toda la magia de sanación que conocía, pero los resultados habían sido vanos. La muchacha que tanto había dado por Céfiro estaba muerta, y nadie podía revivir a los muertos. Ni un pilar. Amati lo había hecho, pero aquello era llegar demasiado lejos.

En cambio, si podía hacer una diferencia con Marina.

- Presea – cerró los ojos y bajó su cabeza, negando-

- Pero…tu…dijiste que había una posibilidad, que en este cuarto…

- No puedo revivir a los muertos, no tengo ese poder. No podemos hacer nada por Lucy. Es importante ahora buscar a Marina.

Presea se agachó y tomó la mano inerte de Lucy. Comenzó a sollozar en silencio.

- Dile a Latis que venga, tiene derecho a…llorar su pérdida – los ojos de Guruclef se aguaron, pero no derramó lágrimas-

- ¿Latis? – la armera se limpió con el dorso de la mano las mejillas, confundida- Tú insististe que debía dejar Céfiro, que era peligroso

Guruclef levantó su frente de improviso, sorprendido por lo que Presea decía.

- No ¿yo dije eso? –llevó su mano a la frente, sudorosa. Imágenes de una jaula espinosa, llena de barrotes puntiagudos llegaron de repente- Debo buscar a Marina.

- ¡No puedes irte! –espetó Presea- desde el asesinato de Darren Colt las cosas han tomado un tinte extraño. Hay murmullos en los pasillos, los guardias dicen que la familia se trae algo entre manos. Dicen que Dan actuó bajo influencia de alguien más. Ráfaga hace mucho está muerto, Caldina regresó a Chizeta, Ascot se radicó en la tierra, Latis dejó Céfiro, Paris y Anaís piensan irse…y Lucy…-cerró los ojos, conteniendo el dolor. Respiró profundamente y susurró- No lo hagas por favor, Céfiro te necesita.

La jaula era una visión clara, y la sombra de alguien dentro negaba con su cabeza. Escuchó un susurro claro: "Céfiro siempre te necesitará, porque el sistema es imperfecto. Nunca serás libre"

- Debo ir por ella Presea

- Por favor, envía a alguien más –suplicó ella-

- No, iré yo –comenzaba a dejar de ver al hombre envuelto en sombras, y sin saber por qué, el dolor de cabeza comenzó a amainar-

Cuando finalmente se disponía a regresar, un fuerte estallido se escuchó en el exterior del castillo. Rápidamente, Guruclef creó una superficie sobre el aire con su báculo a modo de visor, que le permitiera ubicar el origen del sonido.

Presea y el presenciaron la puerta quemada y destruida de la celda que ocupaba Dan. La gente corría, los guardias se apresuraban a llegar hasta los heridos. El castillo en cuestión de segundos se transformaba en caos.

- ¡Son los Colt! –dijo Presea- ¡debemos volver ahora mismo Guruclef!

La sombra del hombre de la jaula volvió a hablarle: "Céfiro siempre te necesitará"

Presea tuvo que tomar a Guruclef del brazo para hacerlo reaccionar. Sin embargo, el mago completamente calmado, le devolvió una sonrisa sosegada.

- ¿Trajiste el "Origo" contigo? – preguntó Kabura-

- ¡El palacio! ¡Debemos volver! –instó la mujer, con el corazón galopante, sospechando-

- Los guardias se ocuparán, les daré instrucciones a través de Nicona. –le dijo abrazándola de una forma cariñosa, rozando su boca con el cuello- No te preocupes, estoy acá.

- Guruclef –Presea enrojeció levemente, y correspondió al abrazo-

- Manos a la obra. Hay que salvar a Lucy.