Todos los personajes en esta historia son obra del ingenio de JK Rowling, y solo los que no reconozcan son míos D
Dejen Reviews, espero que les guste el chap
Capítulo VII
La nieve caía lentamente sobre las montañas, tiñendo a su paso el paisaje de un blanco uniforme, que llenaba a quien lo observaba de una paz tan reconfortante, haciendo que todos se olvidaran por unos momentos de que se encontraban en medio de una sangrienta guerra, y que tenían el tesoro que el enemigo tanto ansiaba; Samantha.
-Sigo preguntándome como lograron saber que vivíamos en Elm's Street, si habíamos hecho un Fidelius con Potter, pues dudo que él les haya dicho algo.- Draco se encontraba dando vueltas en la habitación que les habían asignado a él y a Hermione para dormir, y Hermione lo observaba mientras se ponía el camisón para dormir. Ambos habían bajado la guardia tras un rato, logrando que su humor mejorara un poco.
-Yo tampoco lo sé, Draco. Y me preocupa que, de la manera que descubrieron que vivíamos ahí, nos encuentren aquí, y pongamos en peligro la vida de Ron, Emily, y sobre todo el pequeño David.- Hermione se abstuvo de nombrar a los demás, pues hubiera tenido que mencionar a Cole, quien entre ellos dos era por lo general el motivo del inicio de una pelea.
-Hay algo, o alguien alrededor nuestro que, o está bajo un Imperius, o está filtrando información a nuestras espaldas.
-Posiblemente, pero ¿Cómo saber quién?-
Ese era el punto… ¿Cómo? Si supieran como les era informado a los Mortífagos, tal vez todo sería diferente, pues simplemente se anularía aquel medio, pero no lo conocían, y eso era lo que complicaba el asunto.
Draco se recostó y se tapó, mientras observaba a su esposa ponerse el montón de cremas nocturnas que solía usar.
-Voy a la cocina por agua… ¿Gustas algo?- preguntó Hermione, volteando hacia el rubio, quien se sobresaltó al ser descubierto mirándola.
-No, no gracias…- Draco se volteó y se tapó hasta la cabeza, haciéndose ovillo. Hermione se encogió de hombros y salió de la habitación.
Bajó las escaleras con cuidado, pues la madera crujía a cada paso suyo, y temió despertar a David o a Samantha. La casa estaba en penumbras, y la única luz provenía de la cocina. Hermione caminó con cautela, pero su rostro denotó el alivio que sintió al ver que era Cole quien estaba ahí.
-Hola Hermy- dijo Cole en voz baja, por si Draco venía detrás de ella no lo escuchara llamarla de esa forma.
Hermione se sonrojó al oírlo llamarla así, y le sonrió abiertamente.- Hola Cole¿qué haces aquí a estas horas?
-Podría preguntarte lo mismo, pero tú has preguntado primero, así que responderé. Vine… por…- Cole buscó con la mirada algo que explicara su estancia en la cocina, pues en realidad él había bajado por que conocía la arraigada costumbre de Hermione de bajar por agua a altas horas de la noche- Un bote de helado- Tomó un bote vacío que tenía a su lado, pensando que era de helado, y lo mostró a Hermione, quien soltó una pequeña risita.
-Cole, eso es un bote de formula para bebés…- dijo sonriendo. Comenzaba a imaginar el por qué de que Cole estuviera ahí.
-Ah, es cierto. Que chistoso, jeje…- Se hizo un silencio algo incómodo, en el cual no dejaron de mirarse a los ojos uno al otro.
-Hermione, necesito platicar contigo…- dijo Cole rompiendo el silencio.
-Pero aquí nos escucharán…-
-No si utilizamos un Silencius en las paredes.- El chico dijo el hechizo, y la puerta, así como las paredes quedaron silenciadas.
Hermione apareció dos sillas, y las colocó una al lado de la otra, indicándole a Cole que se sentara en una de ellas.
-Bueno, para empezar, quisiera decirte que te he extrañado como no tienes idea, y que me alegro mucho de que estén bien tú y Samantha- Hermione iba a decir algo, pero Cole se puso un dedo en la boca, indicándole que guardara silencio, por lo cual se contuvo.- Y también, quiero recordarte nuestra promesa, por que, lo creas o no… Yo te sigo esperando.-
Hermione sintió como su corazón se aceleraba ante las últimas palabras del chico, quien lo miraba con tanta ternura, que sintió que de un momento a otro se soltaría llorando. Y así lo hizo. Una lágrima brotó de sus ojos, y resbaló lentamente por su mejilla, hasta toparse con la mano del chico, la cual la secó del rostro de Hermione.
-No llores, mi Hermione, no quiero que tu cara esté triste.
-Cole, no sabes lo que he llorado en las noches por ti, esperaba tan ansiosamente que me dijeras esto, pues temía que tanto tiempo te hubiera alejado de mí, y veo con toda la alegría del mundo que no es así, que sigues a mi lado, y eso me llena de una felicidad tan enorme… como el amor que aún siento por ti.
Cole la tomó entre sus brazos, y la abrazó contra sí, acariciando con una mano su ondulado cabello.- Me alegra tanto oír esas palabras salir de tu bella boca, pues me has dado con ellas la fuerza y la voluntad para seguirte esperando el tiempo que sea necesario, con tal de volver a estar junto a ti…- Se miraron fijamente a los ojos, y sin preocuparse por si alguien pudiera entrar en ese momento a la cocina, sus rostros se acercaron hasta que sus labios se unieron en un tierno beso, que se hizo cada vez mas profundo, pues en él descargaban todo el dolor y el sufrimiento del que habían sido víctimas por tanto tiempo.
Sin embargo, ambos fueron lo suficientemente racionales, para saber que no debían de pasar a la siguiente etapa de ese beso, pues si eran descubiertos les conllevaría a varios y serios problemas, por lo cual tras unos minutos se separaron por completo, y llorando con una mezcla de tristeza y felicidad, Hermione y Cole subieron a sus respectivas recámaras.
-¿Por qué tardaste tanto?- preguntó Draco al entrar Hermione a la habitación, y al ver que lagrimas surcaban su rostro, la miró preocupado.- ¿Qué pasa¿Por qué lloras?
-Me tardé por que me quedé pensando en Samantha, y todos los riesgos a la que la estamos exponiendo- mintió.- Y eso es lo que me sucede, que estoy muy preocupada por ella…
Draco la miró, sin sospechar que, por primera vez en sus años de matrimonio, Hermione le mentía sobre algo que, de saberlo él, le hubiera ocasionado severos problemas.
Hermione evitó mirar directamente a los ojos a Draco, pues a pesar de que a él no lo quería más que como a un amigo, y a Cole lo amaba, sentía que aquello había sido equivalente a un engaño. Se recostó de su lado de la cama, y se tapó con las cobijas, sin dejar de pensar en lo que había sucedido en la cocina minutos antes, y sintiéndose llena de ánimo para seguir adelante.
…
Al día siguiente lo primero que escucharon los huéspedes de los Weasleys, fueron los berridos del pequeño David, pues al parecer Samantha le había dado una galleta que mordía.
-¡Samantha!- la regañaba Hermione, tomándola de un brazo bruscamente- ¡¿Por qué haces eso?!-
-No sabía que era una galleta que mordía mami, en verdad, yo quería darle una galleta normal…- Samantha fingió llorar, sin embargo Hermione la conocía perfectamente, para saber que, ni estaba llorando en realidad, y que si le había dado las galletas, sabiendo que mordían.
-Vamos con Papá, para que le digas lo que hiciste. Y vete olvidando de que te compraré otro juguete que agreda…-
Samantha miró a su mamá con los ojos como platos, pues sabía que Draco la castigaría por hacer maldades como esa, aunque generalmente, él era el que le compraba aquellos juguetes.
Emily mientras tanto había dado una galleta de verdad al pequeño, y lo cargaba en su regazo.
-Hermione, de paso ¿podrías despertar a los demás, y decirles que el desayuno está listo?
-Por supuesto, ahora mismo subo a decirles.
Tras dejar a Samantha con Draco, quien la regañó y al igual que Hermione, le prohibió los juguetes agresivos que tanto le gustaban, se dirigió a la recámara de Haylee y Harry, encontrándolos a ambos profundamente dormidos.
-Haylee, Harry¡despierten!- los llamo desde la puerta, golpeándola con los nudillos, hasta conseguir que la rubia abriera los ojos.- Está listo el desayuno, dice Emily que ya bajen.
-Ahora bajamos. Por cierto¿Por qué lloraba David?, me despertó con sus bramidos, y me dejó sin ganas de tener hijos…
Hermione rió- Sam le dio una galleta que muerde a quien intenta comérsela.
-Vaya, se parece a mí de pequeña.
La castaña salió del cuarto, y se dirigió al de Ron, a quien encontró ya poniéndose la camisa. Le sorprendía lo que podía cambiar una persona al tener la responsabilidad de un matrimonio, pues cuando estaban chicos, ni cuando esperar que Ronald Weasley se despertara antes de que lo llamaran, o sonara el despertador, lo que sucediera primero.
Finalmente, fue a la recámara donde dormía Cole, y al verlo así, dormido, con el cabello desacomodado sobre su almohada, y con esa expresión de tranquilidad en el rostro, no fue capaz de resistirse a despertarlo de la manera antigua. Silenció la puerta mentalmente, pues no llevaba su varita, cerró la puerta con un hechizo que el Alohomora no pudiera abrir, y se acercó a él, sentándose en la orilla de la cama.
Comenzó a acariciar el cabello del chico, mientras pasaba su otra mano por su mejilla, acariciándola suavemente, hasta que el chico abrió los ojos, impresionándose con lo que sus ojos le mostraban.
Sin decir palabra alguna, Cole la tomó de la parte de atrás del cuello, y la acercó para besarla tiernamente, a lo cual Hermione no opuso resistencia alguna, al contrario, se recostó a su lado, sin dejarlo de besar suavemente.
Cole la tomó de la cintura, acercándola contra él, y después pasó su mano desde sus hombros, bajando por la curvatura de su cintura, y llegando a su cadera, la cual sujetó firmemente, pegándola aún más contra él, y logrando un contacto entre sus partes más íntimas.
Hermione sintió aquello como un choque de electricidad, pues llevaba años deseando aquel momento, pues aunque estaba casada con Draco, nunca habían tenido alguna relación íntima, a excepción de aquella vez en el lago. Y, sin oponerse a todo aquello, pasó sus manos por el cuello de Cole, acariciando su cabello, y enredándolo en sus dedos.
Aquel beso de "buenos días" comenzaba a intensificarse, pues sus lenguas se buscaron furiosamente, hasta hacer contacto, y unirse una con la otra entrelazándose, y excitando a ambos cuerpos, quienes comenzaban a sentir que toda esa ropa era un estorbo.
Pero, de nuevo la razón reinó ante ambos, y cuando comenzaron a sentir que aquello iba volviéndose cada vez demasiado, pararon, pues sabían que levantarían sospechas si ninguno de los dos bajaba, y la puerta de la recámara donde se encontraba Cole estaba cerrada con hechizo.
-Te amo- dijo Hermione en un susurro a Cole, besándolo de nuevo, para después levantarse y acomodarse lo que no estuviera en su lugar- Y, por cierto, a está listo el desayuno.
Cole sonrió y asintió con la cabeza, con una sonrisa.- Ahora mismo bajo, solamente me pondré la bata.
-De acuerdo.- Hermione salió de la habitación, para toparse con unos ojos grises, cuyo dueño acababa de salir del cuarto de baño, y al ver a Hermione salir de la recámara de Cole, brillaron con enojo.
-¿Qué hacías en la recámara de Boyd?- preguntó fríamente, provocándole escalofríos a Hermione.
-Emily me pidió que les dijera que el desayuno estaba listo.- respondió la castaña, y no mentía, simplemente no había revelado toda la información.
-Hmm…- Draco bajó las escaleras, seguido de Hermione, y ambos entraron al comedor, donde se encontraban ya Harry, Ron, Emily, Haylee, Samantha y David.
-¿Y Cole?- preguntó Harry mirando a Hermione.
-Dijo que nada mas se ponía su bata y bajaba- contestó la castaña, sentándose al lado de su esposo, quien con la sola mención del anterior, había mostrado una cara de profundo enojo.
Apenas iba a decir Harry algo relativo a la bata, cuando una lechuza se posó en la ventana golpeándola con el pico. Haylee se apresuró a abrirla, y recibir a la lechuza, notando con cierto temor que se trataba de una lechuza negra, como las de la mansión Malfoy.
-¡Jillian!- exclamó Samantha, saltando de su silla.
Draco reconoció de inmediato esa lechuza, era de su madre, Narcissa Malfoy.
-¡Samantha!- dijo elevando la voz- ¿De quién es esa carta?- preguntó con agresividad.
La niña miró asustada a su padre, y con un hilo de voz, dijo la respuesta de todas las preguntas que anteriormente se habían formulado en la cabeza de sus padres, y la cual dejó a todos helados.
-De mi abuela, Narcissa…-
