POv Damon

Eres un hijo de la gran puta muy grande Damon. Como no caíste en que esa chica de mirada inocente y carácter tímido, era virgen?.

El diablillo de mi conciencia respondería que tal vez es porque está como un queso y que era prácticamente imposible que no hubiese un hombre en la faz de la tierra que se fijara en ella. Pero el ángel que habita en mi y lucha contra ese mamón pervertido me advertía que cabía la posibilidad. Intenté no pensar mucho en esa opción porque sinceramente era un problema si resultaba así, pero la realidad me explotó en la cara. Que se supone que tengo que hacer ahora?.

- Tú lo sabias?- le pregunté a mi mujer desde la cama.

Era por la mañana, anoche casi huí cuando Elena se confesó y hasta ahora no pude charlar con Kat. Esta se estaba vistiendo para irse a trabajar y yo quería cerrar este asunto de una vez por todas.

- No me dijo nada, pero lo suponía. Me contó que tuvo un lío con uno, pero nunca lo consideró su novio. No es genial?. Una virgen. Si es que soy la mejor esposa del mundo.- se felicitaba divertida mientras se pintaba los labios delante del espejo.

- No voy a desvirgarla!.- le digo con muchísima convicción.

- Oh, venga ya. - se vuelve - Si te mueres por hacerlo.-

- Esa no es la cuestión, Kat. Ya sabes lo que opino al respecto de estos tema.-

- Ya, mi vida. Yo te apoyo, pero vas a tener que hablar con ella. Porque al final aceptó y creo que la pobre tiene que sentirse rechazada ahora mismo. Espero llegar hoy temprano y poder verla esta noche.-

- Si. Tengo que explicarle que esto solo ha sido un error.-

El problema es que yo no lo sentía así y me partía el alma tener que decírselo y alejarme de ella.

Pasé parte de la mañana y la tarde encerrado en mi sótano. Trabajando en mis investigaciones?. Naaaahhh, para qué?. Mi mente prefirió pensar todo el tiempo en lo que le diría a Elena y así era imposible concentrarme.

No le di mas vueltas y subí a la casa para buscarla. Me sentí como el típico adolescente que iba a cortar con la novia e intente por todos los medios que mis nervios no se notaran.

Fui al salón y nada. Hasta la cocina y tampoco. Donde se había metido?. Estaría en su estudio?.

De repente capté un ruido en la planta de arriba que me dio la confirmación de su ubicación. Estaba en mi dormitorio.

Empujé levemente la puerta entreabierta y me encuentro mi cama totalmente desplazada hacia un lado y Elena en el centro subida en la alta escalera que utilizamos para limpiar el espejo del techo. Amorcito, como le gusta llamarlo a Kat.

No se da cuenta de mi presencia al estar de espaldas y aproveché para observarla un poco mas. No me cansaba. Era incesante mi fijación por esta mujer y la visión de su virginal trasero nublaba mi razón.

Me alarmo cuando la veo estirar su brazo a un punto del cristal al que no llega y la escalera se tambalea hasta el punto de hacerle perder el equilibrio. Reacciono ante su grito corriendo hacia allí y con suerte pude llegar a tiempo para cogerla. La cama ayudó amortiguar el golpe y por la inercia de su peso al caer desde una altura de tres metros quede encima de ella.

Blanca como la pared, abría sus ojos de par en par asustada. No se si por la horrorosa caída que podría haber sufrido o por mi.

- Estas bien?-

Asintió repetidamente. La tenia tan cerca que podía respirar el aire que soltaban sus pulmones.

- Seguro?- insisto.

Ya te ha dicho que si maldito capullo. No quieras alargar mas el momento que nos conocemos. Levántate de una puta vez y deja a este ángel caído del cielo en paz.

Frunzo el ceño como respuesta a lo que me dice la parte buena de mi conciencia, porque el diablillo de la parte mala me lo impedía. No podía estar en lugar mejor que no fuera este.

- Gracias...- espeta en un hilo de voz.

- Tienes que pedir ayuda para estas cosas. No puedes hacerlas sola.-

- No quería molestarlo.-

- Tú no me molestas, Elena.-

Evité por todos los medios pensar que se encontraba debajo mía ni que nuestros cuerpos estaban tan pegados que la posición que compartíamos era todo menos adecuada, tampoco en lo que me hacia sentir en la zona baja de mi vientre. Me concentré mas bien en sus adorables y puros ojos de color chocolate que me miraban sin pestañear. De repente los fija en mis labios, sin rastro de miedo, sin rastro de duda, y espera...

Para no caer en la tentación de hacerla mía, cierro los míos y respiré hondo dejándome caer a un lado.

Boca arriba, pudimos ver nuestro reflejo en el espejo del techo. La estampa no era para estar orgulloso y seguro que ahora el mas avergonzado era yo. Se supone que soy mas mayor, el adulto por así decirlo, el maduro, felizmente casado y con las ideas claras. Pero entonces porqué me siento con un estúpido niñato hormonado?.

- Por que no me lo dijiste?.-

No quería sonar egoísta, pero aunque fuese increíble de creer, la virginidad de Elena era un problema para mi.

- Tampoco es que tenga que ir con un cartel que diga `` Atención, soy virgen ¿ Quieres deflorarme?´´- su broma me toma por sorpresa y me río.

- Ya. Lo siento por mi despedida de anoche.-

- Dígame un cosa.- se coloco de forma relajada mirando al techo y con sus manos en la barriga.- Que problema hay? Por que no esta saltando a la pata coja como cualquier tío que se le presenta la oportunidad?-

- Porque yo no soy cualquier tío, Elena. Para mi esto es mas importante de lo que crees.-

Me cansé de mirar su reflejo y preferí apoyar mi codo en el colchón para mirarla directamente. Ella ladeo la cabeza hacia mi y esperó paciente a que le explicara.

- La primera vez, y mas para una mujer, debería de ser especial. Algo que debe de ser recordado toda tu vida. Que el minuto antes de tu muerte sea uno de los mejores momentos que te lleves a la tumba. Es lo único que podemos llevarnos con nosotros, el recuerdo.-

- Y no se ve capaz de hacerlo?-

Su ingenuidad me saca otra sonrisa.

- Elena ...- llevo mis nudillos a su mejilla- La dulce y virginal Elena...Contigo soy capaz de eso y mucho mas.- consigo hacerla enrojecer- Pero no te mereces comenzar así. La primera vez tiene que ser con la persona de la que estas enamorado. - fui pasando mi dedo indice por su linea del mentón- Con sentimientos es mucho mejor. Cuando haces el amor, y mas por primera vez, una sensación indescriptible se apodera de ti y te lleva a levitar, a vivir en una nube de la que no quieres bajar jamas.-

- Entonces el sexo es alucinógeno como una droga?- cuestiona con la respiración entrecortada.

- Mucho mejor. Por lo menos mas natural.- jugueteo con mi dedo entre las puntas de su cabello.

- Sigue sin responderme- traga saliva.

- Yo no puedo darte eso, Elena.- lamenté- Y te repito para que quede claro. Quiero que vivas ese momento con la persona adecuada y cuando lo hagas, sabrás de lo que te hablo. Metafóricamente hablando veras fuegos artificiales y te darás cuenta de que el mundo deja de existir a vuestro alrededor. Entonces será uno de los días mas felices de tu vida.-

Intenté convencerla de que lo mejor que le podía pasar. Me repateaba hacerlo, pero era por su bien. Lo que le decía era verdad. No se merecía ser deshonrada por un hombre casado y con pretensiones puramente sexuales.

- Supongo que lleva razón.- volvió su vista al frente y formó una linea fina en sus labios.

Los apretaba conteniendo seguramente el llanto y resopló para girar de nuevo su cabeza hacia mi.

No supe como, pero al ver que estaba a punto de llorar, mi cuerpo se fue inclinando y cuando me miró estaba peligrosamente cerca.

- En este caso me gustaría no llevarla, pero ...-

- Siempre existe un pero.- entonó triste.

Asentí embobado en su proximidad y pensé por un momento que no seria tan mala idea volver a probar sus carnosos labios. Me lo pedían a gritos, lo se.

No, no, no, no, no... Basta!. No puedes confundirla mas. Sal de aquí ya!.

- Lo siento.- me levanto y tiro para el cuarto de baño a encerrarme.

Ni eché la vista atrás, porque sinceramente si lo hubiese hecho nunca dejaría que esa chica saliera de mi cama. Y aparte, tenia que bajar la puta erección que amenazaba con explotar mis vaqueros.

Después del incidente del espejo pasaron algunos días. Días con los que tuve que aguantarme verla por todos los rincones de mi casa.

Katherine habló con ella. Quedaron en olvidar todo esto y empezar de cero. Actuaban como si hubiese pasado nada, pero a mi me resultaba mas difícil porque me toco la parte complicada. Prácticamente no cruzábamos palabra y era una tortura en toda regla, porque la podía mirar, pero no tocar. Eso me tenia inquieto todo el tiempo, lo que significaba que mi concentración se iba al traste y con ello mis investigaciones.

Pasaba una mañana como otra cualquiera sumergido en mi trabajo cuando escuche unos tacones paseando por el suelo de la planta de arriba. El sonido de las pisadas no eran de Katherine, ademas hacia un rato que se fue a la revista, por lo que mi curiosidad me llevo a subir.

Sin abrir la puerta del sótano, una voz femenina comenta la asombrosa que es la casa. Era Caroline Forbes, estaba seguro.

- Y donde esta tu jefe?-

- Shhh, abajo. Esta trabajando. Vamos a la cocina y hablamos allí.-

Mmmmm, se que es de mala educación escuchar conversaciones ajenas, pero como una maruja cotilla quise enterarme de que hablarían. Le habrá contado nuestra proposición?. No lo creo. Conociendo a la rubia, hubiese venido con una metralleta a matarme.

Con cuidado para no hacer ruido, abrí la puerta y llegué al pasillo.

- No sale nunca de allí, no?-

- Esta muy ocupado. Se tira todo el día metido ahí y cuando sale solo es para picar algo o descansar.-

- Joder. Tiene que ser un rollo estar encerrado y solo trabajar, trabajar y trabajar.-

- Supongo que por eso tienen la fortuna que tienen.- responde ella sin darle la mas mínima importancia.

Le notaba en la voz que no quería tocar mucho mi tema.

- Bueno, cuéntame eso que me no me podías decir por teléfono.- le decía la amiga entusiasmada.

- He conocido a alguien...-

- Ah!. A quien?-

- Bueno... digamos que es una persona que me presentó Katherine.-

- Lo conozco?-

La rubia se moría de la curiosidad igual que yo...

- Por ahora no voy a desvelar su identidad.-

- Osea, que lo conozco.- dio una palmada de felicidad.

- La cuestión es que he salido un par de veces con él y me gusta mucho.-

Cuando ha salido ella de casa para una cita?. Kat no me a dicho nada. Y tampoco lo de que le presentó a alguien.

- Y...?-

- Pues que de un momento a otro puede surgir que estemos solos y ... ahm... ya sabes...-

- Elena Gilbert!. Estas pensando perder la virginidad con un tío que acabas de conocer?.-

- Estaria tan mal si te digo que si?-

- Para nada!. Esperar al matrimonio para perderla esta pasado ya de moda.-

Maldita seas rubia, dile que no, que es una pésima idea!. Como me gustaría gritarles ahora mismo.

- Es que me gusta mucho. Es atento, amable, muy educado, tiene unos ojos de infarto...-

Seré yo?...

- Oh, dios mio!. Ya se quien es. Es Matt Donovan. El chófer de la comunidad.-

- Caroline, lo estas estropeando todo.-

- Vale, vale. Me callo. Esperaré a que me lo cuentes.- soltó una risita, pero yo me quedé con la duda.

Era Matt Donovan o se refería a mi?. Llevábamos casi una semana sin hablarnos y no sabia nada de su vida. Se que ella salia frecuentemente a sus clases en la comunidad, por lo tanto la estaba llevando y trayendo en su vez en ese lapso de tiempo pensó en mis palabras y se fijó en él?.

Una punzada se aloja en mi estomago. La he lanzado a los brazos de ese gilipollas?.

En la noche, me arreglaba frente al espejo de mi cuarto de baño. Katherine estaba en el tocador pintándose y dándose los últimos retoques en el cabello. Saldríamos esta noche, era nuestra noche.

Una vez cada cierto tiempo nos damos el placer de desinhibirnos por las calles de New York. Frecuentando lugares llamado mágicos y perdiéndonos en las experiencias de compartir con otras parejas.

Mientras me anudaba la corbata, le pregunté desde la distancia.

- Oye?. Que es de Elena?. Como le va en la comunidad?.-

- Por fin te interesas por ella. Tampoco la chica tiene la peste para que la rehuyas así. Su reacción a sido muy madura.-

- Sabes que lo hago para no incomodarla.-

- Pues que te voy a contar. Sigue con su vida como si no hubiese pasado nada.-

Ya... eso lo escuché ``accidentalmente´´ esta mañana.

- Y ha conocido a alguien?-

- A mi no me ha dicho nada. Pero si le llega a gustar alguno ese es Matt Donovan, el chófer.-

- Por que estas tan segura?-

- Ese chico tiene unos ojos de infarto y se tiran miraditas todo el tiempo.-

Si no fuera por que me estoy ahogando con mi propia corbata no reacciono. Salgo hasta la habitación y me pongo tras mi mujer mirándola a través del espejo.

- Entonces crees que el será el elegido?-

- Espero que si. Así lo hace mas rápido y podemos proponer un intercambio de parejas.- se levanta y se pone enfrente.- No seria divertido?.- me afloja el nudo de la corbata para ponerla al derecho acompañado de su clásica sonrisita burlona.

Me adelanto a mi mujer y bajo las escaleras para esperarla en la entrada. Aun no termino de pisar el ultimo escalón y me encuentro que Elena y Caroline vienen por el pasillo.

- Donde tienen pensado llevarnos?- preguntaba ella.

- Ni idea...- se encogía de hombros la rubia.

Al verme, ambas se quedaron quietas. Aunque las dos estaban espectaculares, Elena sin lugar a dudas se llevaba la palma con un espectacular vestido negro palabra de honor que le llegaba a la altura de las rodillas y bien ceñido a su cuerpo de pajarito.

Creo que involuntariamente relamí mis labios porque los tenia húmedos cuando decidí decir algo.

- Que guapas!-

- Gracias.- respondieron al unisono.

- Vais a salir?-

- Si, tenemos la noche libre y hemos decidido ir a tomar algo.- dice Car adelantándose a su amiga.

- Que bien.-

- Mi amor, has cogido mi bolso?- apareció Kat por la escalera.- Oh, madre mía. Pero que guapa que estáis!- baja a toda prisa para llegar hasta ellas.

- Muchas gracias, señora Pierce.-

- Caroline, que te he dicho de lo de señora?-

- Lo siento.- se disculpa avergonzada.- También esta preciosa. Su vestido es...-

- Y los vuestros. Se parecen mucho a unos de Dior. Donde lo habéis comprado?-

- Ahm, los hago yo...-

- En serio?. Que talento tienes para la confección, Caroline.-

Mientras se entretienen en hablar entre ellas, yo solo tengo ojos para Elena. Ella sigue en silencio, con sus manos cruzadas y su mirada al suelo.

- Y donde tenéis pensado ir?- les pregunta mi mujer.

- Pues Matt, el chófer de la comunidad, nos han invitado a un garito cercano de la agencia. Dicen que se pone muy bien.-

- A si, el Sunset. Nunca he entrado allí. Y vais con Matty?.-

Katherine se supera cada dia mas con sus nombres.

- Perdón por el atrevimiento, pero les gustaría venir?. - nos invita la amiga para el sobresalto de Elena.

- Car, seguramente ellos ya tendrás sus planes.- se apresura en decirle bajito.

- Tampoco teníamos nada definido. Puede ser divertido. Que te parece, Damon?-

- Vamos demasiado elegantes para ese sitio. Ademas, querrán disfrutar a solas...- me invento cualquier excusa para no fastidiarlas.

- Esta de broma?. Poder ir de fiesta con K. Pierce es un sueño hecho realidad.-

Katherine rie con los alhagos de la rubia y me echa una mirada de perrito abandonado.

- Vamos, mi vida. Tengo ganas de cambiar de aires.-

La verdad que enterarme de que Donovan va con ellas me ha provocado ir a mi también. Quiero comprobar si en realidad es el elegido.

Por arte de magia, volvimos al dormitorio y nos cambiamos. Algo mas cómodo con mi chaqueta de cuero y los jeans, bajamos al vestíbulo a pillar los taxis.

En el coche, agarro mi móvil y avisé a la persona que mas necesitaba en ese momento. Si íbamos de fiesta era al primero que tenia que avisar, si no ya tendría que ir despidiéndome de mi penosa existencia.

Al llegar a la entrada del bar, mi deseo se hace realidad cuando lo veo.

- Enzo!-

- Que pasa tío?- me choca el puño.- No me lo podía creer cuando me llamaste para decirme que venias aquí. Pensaba que hoy era la noche pervert.-

- Cambio de planes.-

- Y la razón?.

Me hago a un lado y le muestro a esos tres bellezones que esperaban en la cola para pagar.

La cara de asombro de Enzo fue para enmarcarla y aunque yo seguía igual que él, no tuve mas remedio que reírme.

- Estas en un verdadero problema.-

- Ni que lo digas.-

- Encima te traes a la rubia?. Tu me quieres matar, tío.- se enfadó.

- Ves en lo que me mete mi mujer?.-

Fuimos hasta ellas y Katherine corrió hacia Enzo para darle la bienvenida.

- Que grata sorpresa verte.-

- Lo mismo digo, Katherine. Elena, que guapa estas- repartió besos hasta que le llegó el turno a Caroline.- Señorita Forbes...- para esta ultima su saludo fue mas frío.

- Bueno...- di una palmada para interceder- Entramos?.-

El local estaba concurrido, o a tope como diría esta juventud. Joder Damon, tampoco eres un chaval, pero hasta hace poco tú también eras como ellos. No me quejaba, es más, este ambiente me gustaba. Pero no me sentiria tan fuera de lugar si tuviese cinco años menos.

Lo peor era que alguna de esas personas me reconocieron y comenzó a escucharse un murmullo.

- Señores Salvatore. Que hacen aquí?- reconocí esa chirriante voz de niñato en seguida a mi espalda y me volví.

- Kol Mickelson. Y tú que haces aquí?-

- Trabajo en la comunidad. Este es el sitio donde vienen los trabajadores, no los jefes.-

- Eh, tio. Hablas con el heredero de la comunidad.- salta Enzo a la defensiva- así que ten cuidado.-

- Stefan es el heredero. Damon renunció, recuerdas?.- espetó con chulería y di un paso hacia él antes de que mi mujer se metiera en medio.

- Mi amor, mírame. Amor...- coge mi rostro y me obliga a desviarme de mi objetivo.- Vamos aquella mesa, anda.-

- Hola, Katherine!- la saludó como si no pasara nada.

- Cállate Kol y vete a dar por culo a otra parte.- le soltó dándome empujoncitos para que andara.

Sentados, las chicas permanecían en silencio y Enzo no paraba de farfullar sobre ese puñetero niñato. Yo tenia completamente el rollo cortado y Katherine me tranquilizaba acariciando mi pierna.

- Quien quiere bailar?- levantó la mano una Caroline deseosa por irse de aquí.

- Yo!- se le une Elena.- Katherine, te vienes?-

- Ahm...- me mira.

- Estoy bien. Ve con ellas.- la tranquilizo.

- No quieres venir?-

- Ya sabes que no me gusta bailar.- me excusé.

Se fueron a la pista de baile y Enzo corrió a sentarse a mi lado para observarlas desde mi posición.

- Hacia tiempo que no te veía tan enfadado. Se puede saber que te tiene así?.-

- Ya lo has visto. Ese gilipollas me desquicia.-

- Si, no se que se cree. Aunque pienso que a ti te pasa algo mas...-

- Lo que me pasa lo tienes frente a ti.-

Elena bailaba entorno a Caroline y Katherine. Se lo pasaba muy bien y con cada movimiento mostraba su resplandeciente sonrisa. Yo solo podía pensar en como seria probar esas curvas que descolocaba a todos los tíos que la rodeaban.

Para mi infortunio, uno de ellos era Donovan. Le tocó en el hombro y la saludo cariñosamente con dos besos. Lo hizo también con Car y Katherine, aunque con esta ultima fue mas cortes.

Después de los pertinentes saludos, el rubio se concentró en Elena de nuevo y la cogió de la mano para bailar.

- Eh tío!. - me llama Enzo- Deja de tirar del tapete. Vas a caer las copas.-

- Que?-

Me fije en mis manos y formaban un puño aferradas al mantel. Al abrirlas incluso tenia las marcas de mis uñas clavadas en las palmas.

- Estas celoso?- preguntó con guasa.

- No digas tonterías.- agarré mi copa y me la bebí entera para disimular mi enfado.

No eran celos, para nada eran celos. Yo no soy celoso, maldita sea. Lo que pasaba es que ese tonto lava de Matt no me caía bien, eso era todo.

- Pufffff- resopla- Fíjate en la rubia, se cree guay.- dice asqueado- Iría hasta allí solo para fastidiarla y ...Espera!- me da un golpe en el hombro reincorporándose en la silla.- Kol está hablando con ella!- se alteró.

- Eso son celos?-

- No digas tonterías.- se enfurruña cruzando los brazos y reclinándose en el respaldo.

Yo seguía sin quitar ojo de encima a esos tortolitos que bailaban frente a mi. Me repatea el estomago cada vez que se ríen de cualquier chorrada que el rubio le susurra al odio y ni que decir de las veces que la cogía por la cintura para compaginar sus pasos. Se notaba que había mas confianza entre ellos.

- Pero mírala!. Le sigue el rollo a ese imbécil de Kol. Es que Dios los cría y ellos se juntan.- cabreado, Enzo dejó de mirar a la pista y se tomó su bebida mal humorado.

Aquí cada loco con su tema...

La canción acabó y parecía que volverían ya a la mesa, pero para mi desilusión pusieron otra. Mierda!.

De repente Caroline deja de hablar con Kol para llamar la atención de Elena y mostrarle su teléfono móvil. Su alegría se tornó en seriedad absoluta y apretando el mentón le quitó a su amiga el aparato de la mano. Habla con Katherine de algo y esta asiente antes de que se retire para la salida de la discoteca. Donde va?.

Hago el amago de levantarme, pero antes de seguirla me cercioro de que mi mujer no me ve.

- Ahora vengo.-

- No iras detrás de ella, no?-

- Solo voy a ir al baño.-

- Ajá- asintió sin creérselo, pero no dijo mas nada.

Una vez en la calle la busco entre la multitud que se apelotonaba en la entrada. La diviso a lo lejos adentrándose en un callejón y se apoya en una de las esquinas para mirar la pantalla del teléfono. Se lo pone en la oreja y hace una llamada.

Sus continuos aspavientos con las manos me hacen preocuparme y camino hasta ella. Estaba de espaldas y demasiado entretenida en la discusión que mantenía con la persona que tenia al otro lado para percatarse de mi presencia.

- Te lo vuelvo a repetir. Este numero no es mio. No llames más.- toma una breve pausa para escuchar- No!- gritó- Olvídate de mi, olvida de que existo. Yo ya lo hice...-

Nunca la había visto tan irritada. ¿ Quien la estaba poniendo así?.

- Joder, déjame en paz de una vez!- colgó y de la rabia tiró el móvil al aguantó el golpe y el cacharro se rompió. - Mierda!- lanzó el insulto al cielo con la voz temblorosa y se agachó para recoger los pedazos.

Supe que empezó a llorar cuando se limpiaba la cara con las mangas de su rebeca. Un impulso me llevó hasta ella y me puse cuclillas para ayudarla.

- Elena...-

- Señor!- se asusta- No debería estas aquí.- se pone nerviosa y evita mirarme con sus ojos repleto de lagrimas.

- Elena, dime que te ocurre.-

Se pone a negar repetidamente con la cabeza baja y mis brazos la entierran en mi pecho para consolarla. Creía que me empujaría o algo así, pero se aferró a la camisa como si fuese un clavo ardiendo.

Pasamos dos minutos abrazados y de rodillas en el suelo hasta que paró de llorar. A mi mas bien me parecieron solo dos segundos y cuando tomó distancia lentamente de mi, el que se quería poner a llorar era yo.

- Estas mejor?-

Asentía aun sin poder articular palabra.

- Gra...Gracias.-

- Elena...- le subo la barbilla para que me mire.- Puedes contar conmigo para lo que te haga falta, lo sabes, verdad?.-

- Lo siento, no quería que me viera así, yo...- volvió a ponerse a llorar.

- No, no, no.- le cojo el rostro con mis manos.- No llores, por favor.- le ruego antes de que mi mente se nuble por su tristeza y sucumbo al descontrol de darle un pico en sus labios para calmarla.

Su sorpresa contrasta con mi pasmosa tranquilidad. Tan solo por fuera, porque lo que era mi interior se volvía loco por repetirlo.

- Lo siento...- me disculpo arrepentido, aunque para nada lo estaba.

La suelto y ella solamente se limita a mirarme confusa. Frunce el ceño y se toca los labios.

- Damon!- la voz de Enzo interrumpe haciéndonos poner en pie.

- Joder- chisto.- Estoy aquí.-

- Donde te metes?. Katherine te esta buscando... Up!- vio a Elena.- Perdón.-

- No pasa nada.- dijo ella recomponiéndose el cabello y la pintura.- Nos vemos dentro.- se marchó sin mirar atrás.

Enzo esperó a que estuviese lo bastante lejos y se giro hacia mi con su ceja levantada.

- Que coño habéis estado haciendo?. Tío, se que tu mujer te permite algún escarceo, pero ten cuidado con lo que haces. Es una buena chica.-

La ultima frase de mi amigo me acompañó hasta el camino de regreso a casa. Enzo, Kat y yo nos volvimos antes, supongo que por eso de que no llevamos ya el mismo ritmo. Y para empeorar el maldito día y la maldita noche, Caroline y Elena se quedaron con sus compañeros en la discoteca. Incluido el rubiales.

Ya está Damon... Era Matt. Estaba cantado. Él la hará suya y es cuando la perderé.

Llegamos a la entrada y mi mujer soltó sus tacones en el suelo dirigiéndose a las escaleras.

- Mañana ya hablamos sobre Kol. Vamos a dormir...-

- Yo creo que me quedaré jugando al billar y tomaré algo antes.-

Se encogió de hombros y me dio un beso como despedida antes de subir.

No podia irme a dormir. Cualquiera pegaba ojo sabiendo que ese hijo de puta estaría tocando a Elena en este mismo momento.

Una hora escasa pasa cuando el timbre del ascensor suena y los nervios me comen por dentro. Doy un sorbo a mi bourbon y opto por mirar hacia el ventanal.

- Buenas noches.- me dice desde la puerta.

La observo y aunque el rimmel lo tenia un pelin corrido, estaba de una pieza. Ni su vestido arrugado y ni el cabello alborotado. Buena señal.

- Buenas noches.- la serenidad vuelve a mi.

- Se lo ha pasado bien?- entra al salón con un par de pasos firmes.

- Se puede decir que la noche va mejorando.-

- Quería darle las gracias. Tendré que comprarle un móvil nueva a Car, pero gracias.-

- No hay de que. Es que no me gusta verte así. Si algún día necesitas algo, házmelo saber.-

Preferí cambiar de tema porque de nuevo todos los caminos nos llevaban al mismo destino. Comernos con la mirada y querer correr hasta el otro para fundirnos en un profundo beso.

- Y tu qué?. Quitando el incidente del teléfono, te lo has pasado bien?.-

- Si. Dentro de lo que cabe Katherine es muy divertida. Hasta se puede hacer pasar por una de mi edad.-

Como ella habla de mi mujer, voy a sacarle yo el tema de su ``novio´´.

- Bueno, también Matty te lo ha echo pasar bien. Se nota que te interesa.-

- Que me interesa?-

- Si. Habéis bailado en la pista muy pegados.- mi sarcasmo empieza a resurgir.

Bufa una risa y rueda los ojos.

- Somos amigos.-

- Pues me da la sensación que el quiere algo más.-

- Es probable.-

- A ti te gusta?. Te ha pedido salir?.- me da igual si me paso con las preguntas, pero ansío saberlo.

- Es guapo y ... si, me lo ha insinuado algunas veces.- confiesa para mi decepción.

- Bueno yo no lo veo tan guapo.- he sonado envidioso?- Y sus ojos para nada son de infarto, como dice Katherine.- disimulo yendo al minibar a servirme mas alcohol.

- Sus ojos son bonitos...- sin previo aviso da unos pasos hasta ponerse delante- Pero no son esos ojos los que me parecen de infarto.- su declaración me hace muy feliz y solo rezo para que este refiriéndose a los míos. Por favor, que sea así.- Ademas, aun no estoy preparada para mantener un relación sentimental. No puedo darle lo que él quiere.-

- Y tú que es lo que quieres?.-

Me roba el vaso de las manos y toma el poco liquido que había. Carraspea arrugando la cara y suelta una risa. Puede ser mas tierna?.

- Lo que no quiero son fuegos artificiales o recordar la perdida de mi virginidad hasta el día de mi muerte. Lo que necesito es probar los placeres que tiene por ofrecerme la vida, sin tener que pedir perdón por ello, sin ataduras y sentir la sensación de libertad.-

Vaya... y ahora quien le discute?.

- Una chica como tú no se merece comenzar con el sexo así.-

- Puede ser...- deja el vaso sobre el minibar y puso una mano en mi pecho- Pero confío en que puedas hacerme sentir especial.-

No se si me ponía más su contacto o el hecho de tutearme.

- Eso si puedo conseguirlo.- me dejo arrastrar por su decisión.

- Y ahora...Me haces el favor de terminar el beso que diste en el callejón?-

- Por supuesto.- acepté sin objeción alguna.

Rodeo su cintura con mis brazos y atrapo su boca con la mía. Ella metía sus finos dedos entre mis cabellos y me devoraba hambrienta de deseo.

- Espera!- me vino una idea a la mente.- Si vamos hacerlo, hagamoslo bien.-

Dobla su tímida sonrisa y se pasa un mechón detrás de la oreja. Oh... me mata con ese gesto...

- ¿ Que tienes planeado?- pregunta con mucha intriga.

Arqueo mi ceja divertido y la dejo con la duda.


XDDDD.

Gracias por leer ;)