Disclaimer: Twilight y sus personajes pertenecen Stephenie Meyer y su Editorial. La historia que leerán a continuación pertenece a Gisele Maza.

Bienvenidas a esta nueva aventura, espero que disfrutéis de la mano de Gis, sin mas ceremonia os dejo :)


Capítulo 7

La Cita

El fin de semana había pasado rapidísimo, estaba sumamente contenta. Me sentía bien conmigo misma, como hace mucho no me sentía. Y todo era gracias a mi pedacito de cielo.

Así es como le había puesto a Edward, era tan espantoso ese apodo que solo me lo repetía una y otra vez en mi cabeza solo para mí, nunca se lo diría a él.

Pero era tan tierno que hacia que pareciera una de esas niñas enamoradas y poniéndole apodos tontos a sus chicos.

Ayer habíamos tenido nuestra primera cita. El muy maldito me había llevado a un parque de diversiones llamado "Parque de la Costa".

Cuando había llegado a la dirección donde habíamos acordado para encontrarnos, me había percatado y sorprendido, ya que, yo no me había dado cuenta de adonde me dirigía. Hacia mucho que no iba a un lugar como ese.

Cuando estacione mi coche, lo vi, y Dios era simplemente perfecto. Llevaba un jeans color azul oscuros, una playera gris con un estampado de algo referido a Londres en frente; y en sus pies llevaba unas Converse en color gris. En su mano llevaba una chamarra de algodón también en tono gris claro. En cuanto él me vio, camino hacia donde yo estaba, mi sonrisa se agrando de verlo tan contento.

Yo mire mi ropa y la encontré mas que bien, no había errado en nada, llevaba una Vans negras, un jeans negro bien ajustado y una camiseta en color gris con un estampado blanco en frente, oh y obvio mis uñas en negro. No parecía tan grande a su lado, es mas creo que parecía hasta mas joven que Edward.

Me dio un ligero beso, diciéndome al oído que esta preciosa y que nos esperaba un hermoso día. Eso me dejo con un cosquilleo en mi estomago, y el muy desgraciado se rio de la cara que había puesto, tomo mi mano y nos dirigimos hacia la entrada del parque.

Ese no fue un momento muy grato para mi. Un grupo de jovencitas de entre 16 o 17 años, miraron a Edward y murmuraron cosas para luego reírse, ellas vieron que Edward iba detrás de mí, pero como no estábamos tomados de la mano ni nada, ya que nos habíamos soltado para poder hacer la fila, a la vista de cualquier persona parecíamos hermanos o simplemente amigos.

Las chiquillas lo devoraban con la mirada; una había dicho algo y luego todas se empezaron a reír, tenia ganas de patearles la cara pero tenia que comportarme ninguna niñita estúpida me iba a incomodar, así que cuando llegamos a la entrada le di el ticket al muchacho que estaba detrás de una baranda y pasamos, dejando atrás el tema de las mocosas esas de porquería.

Edward era un loco malditamente divertido. Yo aun no podía creer que estaba en un parque de diversiones. Nos habíamos subidos a todas las atracciones que ofrecía el parque, dejando para lo último, la vuelta al mundo, era el típico circulo gigante con sillas en forma de tazas y que podía albergar como hasta seis personas; pero una ves mas él me prometido que subiríamos solo nosotros dos.

Edward había insistido en ir a una de esas cabinas que sacan fotos pequeñas una debajo de la otra, las maquinas estaba distribuidas por todo el parque; no pude decir nada, ya que aunque me hubiera negado hubiese sido imposible decirle que no a él. Edward había tomado mi mano y arrastrado literalmente hasta el lugar; solo le había pedido que por favor guardara muy bien las fotos.

Yo me estaba divirtiendo como una condenada. Edward hacia poses graciosas y yo ponía cara de "que rayos estas haciendo" ganándome grandes carcajadas de él; hasta que en la ultima foto me tomo de la cara con sus manos y me beso.

Esa me la había quedado yo, ya que habíamos salido como dos típicos enamorados. Necesitaba esa imagen para recordarme que Edward lo valía.

Al salir de ahí nos dirigimos hacia la vuelta al mundo. Hicimos la fila que no fue mucho ya que solo había un par de parejas delante de nosotros. Edward se percato de eso y me sonrió con malicia.

La vista era espectacular desde la parte mas alta de la rueda, se podía ver todo el parque, mas allá de la ciudad y parte del rio e islas que rodeaban la costa, por algo se llamaba así el parque.

Edward me miraba con adoración mientras yo miraba hacia el horizonte; solo lo dejaba ser. A él no podía negarle nada.

Hubo un momento en donde la rueda quedo inmóvil en la cima, quedando nosotros con la mejor vista, realmente éramos dos privilegiados.

De un momento a otro Edward comenzó a besar mi cuello, para luego tomar mi cara y besarme en los labios tan despacio y tierno, que me mataba. En ese momento no éramos profesora-alumno, en ese momento solo éramos dos personas que se gustaban demasiado, demasiado para su propio bienestar, su lengua roso mi labio inferíos pidiendo permiso, se lo concebí entreabriendo mis labios dejando salir mi lengua para esa batalla que muy bien conocía. Sentía como nuestras lenguas bailaban, debía detenerme pero no podía… simplemente no podía, sin darme cuenta me tomo de los brazos e hizo sentarme a horcajadas sobre él, puso sus manos en mi espalda baja y acaricio ese lugar un momento, para luego meter sus manos debajo de mi camiseta y… maldición, iba demasiado deprisa, yo no quería esto para nosotros, no ahora, si en un futuro, pero definitivamente no ahora. ¡Que me caiga un puto rayo! en este momento, debía parar y detener esto, pero no podía, no, no podía.

Y sin mas sus manos se fueron hacia mi parte delantera; emití un gemido que me lo cayo con su boca, Dios me estaba volviendo loca, ¿Qué mierda estaba haciendo? Jale de su cabello y eso pareció volverlo loco. Me di cuenta de eso ya que un fuerte jadeo salió de su boca. Dios como me gustaba besarlo. Comenzaba a sentir algo duro donde nuestras caderas se unían pero aun así no me moví, él sin embargo presiono mis caderas aún más hacia él haciéndome sentirlo a más no poder y dejándome soltar pequeños gemidos. Me estaba desesperando, él siguió haciendo lo mismo hasta que empezó a levantar sus caderas hacia arriba buscando fricción, atacando mi cuello con besos. Sus manos estaban en mi espalda por dentro de mi camiseta y las sentía bajar cada ves mas hasta que rodearon mi trasero haciendo leves presiones, mientras que yo me deleitaba besándolo y frotando su pecho con mis manos.

Mi mente no pensaba, no reaccionaba, hacia rato que había dejado de funcionar, solo se dejaba llevar, hacía tanto tiempo que no estaba de esta forma con un hombre que ya me había olvidado como se sentía.

Con caricias tímidas sus manos subieron por delante y vacilando en acariciar o no mis pechos. Mordí suavemente su cuello haciéndolo tomar confianza. Solo fue un roce, él pasó sus dedos por encima de mi brasier, pero eso solo hiso que mi lívido se extendiera dejándome prendida a él.

De la nada la maquina comenzó a moverse, haciendo que nos separáramos de golpe y jadeando por falta de aire, algo irónico, porque estábamos al aire libre.

¡Gracias a Dios!, que las sillas del juego tenían vidrios oscuros sobre los bordes de las paredes que simulaban la taza gigante. Nos habíamos dejado llevar y nos habíamos olvidado de que estábamos en un lugar público, yo estaba que prendía fuego, tenía mis mejillas sonrojadas de un colorado muy intenso y mis labios estaban hinchados por la desesperación de nuestros besos. Pero mi pobre Edward no estaba mejor que yo, ya que él tenía un problemita más… importante, por así decirlo, se removía incomodo en su lugar, tenia las mejillas sonrojadas y a pesar de como habíamos estado hacia un momento, eso lo hiso ver demasiado tierno.

Me acerque a el y me senté en su regazo, pero esta ves con mis dos piernas, para un solo lado. Le dije que no se preocupara, que yo no lo sentía ni me arrepentía de lo que habíamos hecho.

Lo mire a la cara y tenia las disculpas en la punta de su lengua, pero cuando iba a hablar lo calle con casto beso, ganándome un suspiro por parte de él.

¿Como hiso para salir de ahí con semejante… problemita?, fácil, le había dado mi bolso para que simulara que me lo estaba llevando; refunfuño un momento, pero solo fue un momento ya que su problemita era muy notorio, así que luego de unas palabras de mi parte se relajo y puso mi bolso delante de él.

Luego de ahí y para bajar la temperatura, decidimos ir al patio de comidas a comer algo y relajarnos un poco.

Estábamos sentados en una de las mesas junto a los grandes ventanales que daban una vista hacia todo el parque. Entre risas y bromas por parte de Edward, esperábamos nuestro pedido. A lo lejos pude divisar el mismo grupo de chicas que estaban esa misma mañana en la entrada.

Las muy cara duras se acercaban a donde estábamos nosotros, no lo podía creer, mi cara se había transformado y una de esas chicas al verme dijo algo que hiso frenar al grupo entero, sentándose en una de las mesas. Seguramente esa chica era la mas inteligente de ese grupo de tontas.

La mesera vino con nuestro pedido y comimos, sin hablar mucho ya que las hamburguesas estaban deliciosas.

Al terminar de comer y pedir el postre, me había levantado para ir al baño, necesitaba arreglarme un poco, mi cabello estaba un poco desordenado.

No había tardado más de diez minutos y cuando salí me sentía un poco mas tranquila.

Pero cuando pase la puerta del baño y me dirigía hacia donde estaba Edward, me transforme en algo peor que una leona enjaulada.

Rojo. Todo rojo vi. Una de esas chicas estúpidas estaba con Edward hablando y riendo en mi lugar.

Me acerque a ellos con paso seguro. La chica todavía tenía cuerpo de adolescente, bien formado, pero adolescente al fin. Mientras que mi cuerpo estaba dejando de ser el de una adolescente para dar paso a curvas de una mujer adulta.

Edward estaba de espalda a mí, por lo que no pude ver su cara, pero en cuanto llegue a la mesa me pare junto a él. Este levanto la cabeza, y por su expresión jure que pudo ver la ira en mis ojos. El pensaba, que yo creía que el estaba coqueteando con la mocosa.

-¡Disculpa, estas en el lugar de mi novia! - dijo algo nervioso. Nunca me lleno más de felicidad esa simple palabra como en este momento.

La chica disculpándose, se levanto y se retiro con una mueca de fastidio en su cara.

Yo me había sentado en mi lugar y vi que ya habían traído el postre.

Mientras yo comía en silencio él me miraba, podía sentir sus ojos en mí. No había dicho ni una sola palabra él de seguro pensaba, ¿Que porque no había dicho nada? O ¿Por qué me mantenía tan calmada? simple, yo en esta relación era el adulto y debía compórtame como tal delante de él y de cualquiera; no podía armar un escándalo como si fuera una chiquilla, porque claramente no era así.

Quise romper el hielo que se había formado entre nosotros y hable…

— ¿Edward? —

— ¿Si? —

—Dijiste que era tu novia—levante la vista para mirarlo a los ojos.

—Sí, yo… lo siento si te molesto pero…—le interrumpí.

—Este bien, solo estaba preguntando, no necesitas explicarme cada cosa que digas—él asintió

— ¿Edward? —aventure otra vez.

— ¿Si? — él parecía nervioso

— ¿Qué estabas haciendo anoche cuando me llamaste? —en ese momento se atraganto con el postre y me miro, yo alce una ceja. De pronto se puso muy nervioso.

—Me vas a responder o voy a tener que suponer que me estabas mintiendo y estabas con alguien—su cara se desfiguro, resoplo y me miro por un momento, agacho su cabeza y contesto…

—Yo… yo... yo estaba— él estaba cada vez mas nervioso

—Tú estabas ¿Qué? —me comencé a impacientar

— Bueno te lo diré, pero prométeme que no te enojaras, juro que si no lo hacia me iba a volver loco…—no lo deje terminar

— ¿Qué demonios estabas haciendo, Edward? Habla de una vez—digo exasperada y con mi voz temblando. Dios si me había mentido y estuvo con alguien, no sé qué haría, esos jadeos, esos gemidos y su respiración agitada solo podía ser producto de… de… no él no haría algo así él, él estaba enamorado de mí, me lo dijo, pero aun así no pude evitar que la duda se instalara.

—Tú… tú estabas con… con alguien—sentí como mis ojos que comenzaban a picar terriblemente. Él levanto su cabeza como resorte y me miro con el ceño profundamente fruncido.

—Edward, dímelo, porque si es así… yo… — no me dejo terminar

- ¿QUÉ? - grito, yo mire para todos lados pero había tanto ruido en el lugar que solo unas pocas personas que estaban cerca se percataron del grito.

—Tú crees… Dios, tú crees que estaba con una ¿chica? - hablaba desesperado y con enojo pero aun así le hice frente.

—Estabas gimiendo, jadeando, tu respiración era agitada y tu voz… tu voz era… - no pude terminar porque el me tomo de las manos e me hizo pararme y sentarme en su regazo… Maldición, todavía estaba duro…

—Y no pensaste que todo eso me lo pudo haber causado otra cosa - lo mire a la cara y el me sonrió.

— ¿De qué te ríes? - le pregunto enojada.

—De ti, y de tus celos tontos ¿y sabes? Me encanta - este que se creía. Quise levantarme pero él me lo impidió

—No… tú no te vas a ningún lado, querías saber que era lo que hacia ayer, y ahora te lo voy a decir—me dijo con voz áspera y con un brillo en sus ojos. Lo quede mirando, esperando que hablara, pero ahora no estaba tan segura de sí quería saber…

—Isabella…—me susurraba al oído—sientes como estoy—me presiono contra él—así me puse anoche cuando comencé a pensar en ti, mis manos no estaban quietas y… y comencé a tocarme, a tocarme pensando en ti, pero no, necesitaba mas y decidí llamarte, y al escuchar tu voz sentí el placer mas asombroso de mi vida— no podía creer lo que me estaba contando.

—Tú… tú… tú te estabas ma… mas… - no podía armar oración, las palabras se me habían atorado en la garganta dándome paso al mutismo.

—Tu querías saber, bueno ahí lo tienes—y me beso la mejilla haciendo que me levantara, me sentara en mi silla y lo mirara a los ojos. Yo creo que estaba pronta a sufrir de una combustión espontanea. Mi cara me ardía pero cuando caí en lo que me había dicho estábamos caminando a la salida del patio de comidas, él tomando mi mano y yo dejando llevar boquiabierta.

Me detuve en seco y el se detuvo junto a mí.

—Edward ¿Lo hiciste pensando en mí? — ¿Por qué pregunte eso? No se…

—Isabella, aun no entiendes que me traes como un loco, que respiro el aire que tú respiras… que eres la mujer de la que estoy enamorado - dice con sus manos en mí cara - Perdóname si te molesto, pero… - lo corte con un tierno beso y le digo

—No, no me molesto, quiero decir, solo me sorprendí, yo creí que tu… que… Perdón me había confundido—y lo volví a besar en los labios.

—Pues trata de ya no confundirte de esa forma, no quiero que haya malos entendido entre nosotros, por favor—le sonrió y tomados de la mano nos fuimos.

Nos habíamos sentado en unas gradas que proporcionaba el parque para poder apreciar el cierre del día con fuegos artificiales y dado que ya estaba oscureciendo seria el cierre perfecto para nuestra cita, los fuegos artificiales habían sido lindísimos, y cuando nos estábamos retirando, mi karma volvía a joderme otra vez, a lo lejos pude ver al maldito grupo de chicas que para mi desgracia nos lo habíamos encontrado en todo el parque. Esta vez no lo iba a dejar pasar…

A medidas que nos acercábamos frene a Edward, y al oído le susurre que me levantara. El por un momento pareció dudar pero solo fue un momento, sin más tomo mis muslos y me levanto, yo enrolle mis piernas en su cintura y abrace su cuello.

-¡Camina! - le digo y así lo hace.

Cuando sentí que estábamos cerca de las mocosas babosas esas, lo bese con todo lo que tenía, era un beso de esos que son para marcar territorio, porque si, Edward era mío y yo no iba a luchar más contra eso. Iba a luchar en contra de quien me lo quisiera quitar.

Pasamos junto a esas chicas y en ese momento abrí mis ojos para verlas, todas estaban con sus ojos como platos y sonreí satisfecha porque las había puesto en su lugar.

Mientras llegábamos a los autos Edward comenzó a reír. Oh Dios, ahora me venía la peor parte—. De que te ríes - le pregunte con mis mejillas rosadas por la vergüenza y con el ceño fruncido.

—De ti, pensé que no ibas a hacer nada con esas chicas—él se había dado cuenta—.

—No se de que hablas—quise hacerme la tonta.

—Sí, que creíste… que no me había dado cuenta… Bella, mi amor, estabas que morías de celos, no lo niegues, y cuando me dijiste que te levantara y caminara sabía lo que pensabas hacer… - escondí mi cara en su cuello por la vergüenza y él soltó una risa. —

—Perdóname, yo estaba furiosa y no me di cuenta que te use para refregarle en la cara que tu eras mío, yo no tendría que hacer eso, soy adulta y… - no me dejo terminar. Ya habíamos llegado a los autos y el me había puesto sobre el capo de mí coche.

—Shhh no digas nada, me encanta que me hayas usado y mas de la forma en que lo hiciste - me morí de vergüenza y lo abrace volviendo a esconder mí cara en el hueco de su cuello aspirando su delicioso perfume Polo, Dios era tan exquisito…

La misma sensación que había sentido hoy en la vuelta al mundo, la estaba sintiendo en este mismo momento. Edward me estaba besando el cuello.

—Ed… creo que ya deberíamos irnos… no te parece —mis brazos ya habían descendido a su pecho para luego ir a su espalda.

—No, no me parece… por fa un ratito más, solo… solo un poquito más—mierda, cuando me lo pedía así, simplemente dejaba de pelear, porque sabia que era una batalla perdida.

—Oh… Dios, Bella eres tan jodidamente hermosa - por favor el quería quemarme viva.

Llevo sus manos a mi trasero y lo toco como si fuera su dueño. Su boca atacaba mi cuello para luego subir y juntar nuestros labios. Nuestras bocas parecían estar en guerra y su lengua junto con la mía se estaban matando, pero ninguna daba marcha atrás…

Ya estaba oscuro, era aproximadamente las nueve de la noche, y nuestros autos estaban alejados de los demás, en el lugar del estacionamiento más oscuro.

En ese momento sentí como sus manos dejaban mi trasero para meter sus manos dentro de mi camiseta, las llevo hacia mis pechos, los froto tan tiernamente que juro sentía desfallecerme.

Yo estaba sentada sobre mi auto con el entre mis piernas, estaba jodidamente duro y podía sentir perfectamente ese rose que el inconscientemente hacia contra mi centro. Yo estaba perdida. Mis neuronas se habían desconectado de mi sistema. Mi cuerpo se mandaba solo.

Volví a tomar su cabello y a jalarlo, ganándome un fuerte jadeo de su parte… gemí en su boca y en eso el enredo sus manos en mi cabello y lo jalo suavemente haciendo que echara mi cabeza hacia atrás y dándole acceso a mi cuello que fue devorado con besos húmedo por su parte.

El gimió entrecortadamente y una de sus manos soltó mi cabello posándose sobre mi hombro. Me miro a los ojos pidiéndome permiso para lo que quería hacer y pude ver en ellos anhelo, felicidad, alegría, pasión, deseo y amor… si había amor. Algo que me asusto, pero aun así lo deje pasar.

Una sonrisa de mi parte bastaba para que tomara la iniciativa, y no supe el porque, pero de pronto en sus ojos pude ver miedo.

Mirándolo fijamente y sonriéndole tome su mano y suavemente la fui metiendo otra vez dentro de mi camiseta haciendo que tomara mi pecho izquierdo un poco mas fuerte, los dos sin poder evitarlo gemimos a la misma vez cuando su mano hizo contacto con mi sensible piel.

Sentir como presionaba mi pecho, hacia que mis límites se esfumaran completamente.

Pero de la nada saco su mano

.

Lo mire y sus ojos estaban oscuros, mas verdes de lo normal, esto no me podía pasar devuelta.

Yo era bonita para Edward el me lo había dicho, tenia que ser otra cosa.

—Isabella, creo… creo que este no es el lugar, no sé, yo… yo…— suspiro. Que le pasaba ¿Acaso él no me deseaba? —Bella, lo siento—se alejó de mi dejándome sentada encima de mi auto

—Edward ven, que te pasa, pensé… pensé que me deseabas, yo… esta bien, lo siento—me baje del auto y abrí la puerta, cuando sentí que me tomaba de la cintura y apoyaba su pecho contra mi espalda…

En esa posición podía sentir la perfección de su musculatura y lo duro que seguía.

—Isabella… tú te mereces a un hombre con experiencia y yo…—por Dios, no podía ser, él… él era virgen.

Dios como pude ser tan estúpida, me quería patear la cabeza por no haber pensado en eso, debí parar la situación cuando fue necesario. Pero aun así no quería que el se despreciara por ser puro, el era mi tesoro y yo lo iba a cuidar.

Ahí mismo tome la decisión y decidí hacerle saber y dejarle bien en claro que yo lo quería a él, solo a él, y lo deseaba, como jamás me imagine hacerlo por un hombre y que sabría esperarlo, pero por sobre todo le mostraría que él era perfecto para mí.

Sin darme la vuelta tome sus manos y sin basilar las lleve hasta mis pechos eh hice que me los acariciara por sobre la tela de mi camiseta. Estaba segura que podía sentir cuan duros estaban mis pezones, esa parte de mi pecho estaba sumamente sensible al tacto. Arquee un poco mi espalda quedando bien contra la puerta del auto y frote mi culo contra su pelvis y… Dios se sentía tan bien.

Él no dejo de tocarme y hacia movimientos con su pelvis hacia adelante, haciéndome sentir su duro miembro.

Llevo una de sus manos hacia mi cintura y la envolvió con su brazo presionándome contra él. Apoye mi cabeza en su hombro eh hice que escuchara mis gemidos, todos producidos por él.

Bajo su otra mano a mi cadera eh hizo aun mas fricción entre ambos, comencé a sentir como se formaba ese inconfundible hormigueo en mi bajo vientre, Dios necesitaba… lo necesitaba a él, pero tenia que ser cuidadosa, esto se trataba de él, no de mí.

—Isabella… mi amor… no aguanto mas… —me decía mientras se frotaba contra mi trasero ya no tan suave, — Isabella… estoy por… - me di la vuelta y lo mas rápido que pude, dejando mi pudor y vergüenza de lado desabroche sus pantalones y metí mi mano para darle una liberación digna.

Mientras el me miraba con asombro, pero no por eso menos gustoso, saque su miembro y… ¡Jesús! Mi nenito estaba muy bien dotado

.

Empecé a acariciar su hombría de arriba hacia abajo ejerciendo presión. Solo pude mirarlo a los ojos y recordarle que él era él que yo quería…

-Tu eres perfecto para mi amor, no quiero a otro… te quiero a tí - él me sonrió con esa sonrisa que hacia que mis piernas temblaran. Y en ese mismo momento sus ojos se cerraron con fuerza mientras apoyaba sus manos en la puerta de mi auto a ambos lado de mi cabeza, esa fue mi señal, el estaba apunto de llegar a su orgasmo, acelere y presione un poco mas su miembro y…— Ah… ah… Joder Bella—gruño sobre mis labios y sentí el temblor de su cuerpo mientras se dejaba ir en mi mano, bañándola con su líquido blanquecino y tibio. Solo unos movimientos mas y se liberaba completamente.

Apoyo su cabeza en mi hombro e hizo que mi mano soltara su miembro ya semi erecto, limpio mi mano en su jeans, sin importarle que se ensuciara.

—Tranquilo, eso fue para que aceptes que tu eres él que yo quiero - él levanto su cabeza y me miro a los ojos - sí, ya no voy a luchar mas mi amor, yo… yo estoy enamorada de ti, no se como paso o que hiciste, pero me enamore y no quise, lo juro, pero paso…- y lo bese, lento y pausado. Él se separa de mí y me dice

—Te quiero Bella, y no te das una idea de lo feliz que me haces—y me besa dulce y tiernamente.

—Ed amor, tenemos que irnos—le digo mientras él me suelta y acomodaba su pene en sus bóxers

—Isabella… lo que me hiciste fue… fue grandiosos, ¡Eres la mejor amor!— me da un beso.

—Edward anda… vamos, que te sigo con mi auto y te acompaño hasta tu departamento—sí ya era suficiente por hoy, teníamos que separarnos o no seria consientes de mis actos.

- ¿QUE? No, claro que no, yo te sigo a ti y yo te acompaño al tuyo… donde has visto que la novia lleva al novio a su casa… claro que no - dijo riendo—anda sube que te sigo—y con eso se alejó.

— ¿Edward? —

— ¿Sí? —

—Acabas de volver a llamarme novia…—digo de vuelta asombrada por sus palabras.

—Lo siento, creo que no lo eh hecho bien… - dice acercándose y tomándome de la cintura, pega nuestras frentes y habla.

— ¿Cómo? — Dios mi pulso se acelera y mi corazón parece querer detenerse. Él inhala aire y habla.

—Bella… sé que es demasiado pronto y que yo aun soy menor de edad pero lo necesito… te necesito, no se porque pero lo hago así que… ¿Qui-quieres ser mí no-novia? - Oh Dios Mío.

Que le decía, era verdad, era demasiado pronto… pero… a la mierda todo, por una puta vez iba a dejar que mis sentimientos controlen mi vida, iba a arriesgarme, sabia que mi corazón estaría en juego, pero lo haría… Edward lo valía.

—Si — susurro sin dejar de mirar sus ojos, en ese momento una ola de felicidad me embarga sin que yo me dé cuanta y varios sucesos ocurren a la misma vez. Risas por parte de ambos, besos, abrazos y vueltas en el aire… él era mío.

—Te Quiero—

—Y yo a ti, Edward Cullen—besa mis labios tan desesperadamente que me falta el aire en un minuto.

—Anda sube de una vez, que si no buscare una celebración con una de tus manitos - dijo agarrando mi mano con la que lo había tocado y la beso sin pudor alguno, haciéndome sonrojar…

— ¡Edward! —digo en tono de advertencia, mientras me doy vuelta y abro la puerta de mí vehículo. Siento como besa mi cabeza y se va a su auto a seguirme hasta mi departamento.

Cuando llegamos me estacione en mi lugar de siempre, frente a las puertas de mi edificio y vi por el espejo retrovisor como el estacionaba detrás de mí.

Bajamos y el se acerco a mi, me tomo de la cintura y me abrazo…

—Gracias —Susurro sobre mi mejilla

— ¿Por qué? —

—Por regalarme el día más feliz de mi vida— sonrió

—Entonces yo también te doy las gracias por lo mismo — le doy un beso casto y hablamos por un momento mas.

Nos despedimos y le dije que me llamara en cuanto llegara a su hogar… y así lo hizo. Luego de veinte minutos había recibido su llamada diciéndome que había llegado bien, hablamos un rato y nos despedimos prometiéndonos vernos al otro día en el instituto, habíamos acordado ser mas discretos y el estuvo de acuerdo. Ahora mas que nunca debíamos ser cuidadosos.

….

Estaba llegando al instituto cuando mi celular comenzó a sonar… me puse el manos libres y lo conecte a mi BlackBerry…

— ¿Hola? —

— Hola profesora ¿Aun no llega? — amaba cuando me decía profesora.

— mmm, no ¿Por qué? —

— Porque te extraño, quiero verte - oh así de rápido se le había ido de juguetón, reí por su comportamiento y aclare mi garganta…

—Edward, nos vimos ayer, no te basto con lo de ayer—reí a carcajadas, estaba descubriendo que a mi nenito no le gusta nada que me riera de él cuando pretendía ser serio.

—La verdad… no. Quiero volver a repetirlo— ¿Qué? Claro que no, este chico solo me quiere sacar de quicio.

—Que no se te haga costumbre, eso fue solo por ayer—dije sonrojándome como una tonta, recordando el ataque de pasión que me había dado en ese momento en el estacionamiento.

— ¿Qué? ¿De que hablas? Eres una mal pensada, yo te hablo de la salida, podemos ir a tomar un helado luego del instituto… que te parece—podía escuchar cómo se reía.

— ¡Eres un maldito! —

—Profesora, que es ese vocabulario, ese es el ejemplo que quiere darme… mmm… creo que tendremos que hacer algo al respecto, ¡No le parece! - él se estaba mofando de mi, niño pervertido…

—Adiós Edward, nos vemos dentro del edificio—y corte

— ¡Ahhh! definitivamente, me tiene en sus manos… soy una tonta - me digo en voz alta con una estúpida sonrisa… solo a él le permitía esas indiscreciones…

Solo necesitaba llevar las cosas despacio y todo saldría bien, sí… estaba segura de eso.