Disclaimer: No soy J.K y tampoco soy dueña de Warner Bross, obviamente Harry Potter no me pertenece, de ser así le cambiaría bastantes cosas.

Esta historia fue hecha para mí buena amiga Rebe Marauder en el juego "Amigo Casi Invisible" del foro Hogwarts a través de los años.


Nadie dijo que era fácil.

-Scientist, Coldplay


Capítulo 7

La presencia de Oliver se había vuelto una constante, ahora era difícil no verlo dentro de Grimmauld Place. Seguía jugando en los Puddlemere, con la única diferencia que todas las tardes después de los entrenamientos volvía a "cuidar de nosotros", según sus palabras.

Mis hijos amaban a Oliver y es que realmente era difícil no hacerlo. Su paciencia era infinita, todos los días sin importar cuan cansado llegará nos dedicaba parte de su tiempo.

Yo había vuelto a trabajar, aunque ahora mis responsabilidades como auror no eran nada similares a las jornadas que mantenía antes de darme de baja temporal. Básicamente me encargaba de la parte administrativa y misiones pequeñas en la mayoría de los casos. Lo cual me dejaba bastante tiempo libre.

Los días y meses avanzaban a velocidades inimaginables. En escasos cinco días celebraríamos nuestro primer aniversario como pareja; le estaba preparando una sorpresa a Oliver, sin embargo, me encontraba en apuros.

Sí, en el tiempo que llevábamos compartiendo sabía muchas sobre él, sobre sus manías y sus gustos, pero no sabía nada después de que nos dejáramos de ver en el colegio, solo que había entrado a las ligas profesionales de Quidditch y eso era todo.

Las últimas semanas mi rutina se convirtió en una investigación exhaustiva sobre su pasado. No porque quisiera saber si ocultaba algo, sino para llevar a cabo su sorpresa de aniversario.

Las largas horas de trabajo como detective iban surtiendo efecto poco a poco y los resultados me tenían cada vez más intrigado.

Supe que mantuvo una relación formal con una cazadora de su mismo equipo y que la relación duró alrededor de cuatro años llegando incluso a planes de boda, pero que a pocos días del evento ella desapareció, dejando a Oliver desolado. Lo que explicaba en cierta medida la pequeña frase tatuada en su piel, justo en la cara interna de su brazo, tan pequeña que dudaba que él supiera que yo conociera de su existencia, pero eso no era lo importante. Moviendo las influencias que tenía en el departamento de regulación de la magia me enteré que su anterior prometida, Emma Roberts se encontraba embarazada de cuatro meses cuando "desapareció". Allí había gato encerrado y estaba dispuesto a descubrir que era lo que no cuadraba en la ecuación.

Mientras revisaba la última información que recibí sobre la dichosa Emma, la puerta de la habitación se abrió y por ella entro mi despampanante novio. Guarde rápidamente el sobre que estaba revisando, bastante obvio si me preguntan, estuve a punto de abofetearme por idiota pero me contuve. Oliver frunció el ceño y miró con recelo el grueso fajo de papeles que mantenía en el buró junto a la cama.

─¿Interrumpo algo?─ preguntó avanzando hacia donde me encontraba. Negué con la cabeza y me levanté para recibirlo.

─Es solo un caso sobre magos sospechosos del norte de Inglaterra─, nada importante mentí y me sabía fatal, si me preguntaban.

Asintió y me abrazó al llegar hasta donde me encontraba, beso mi frente, mis mejillas y termino en mis labios.

─Debe ser aburrido trabajar solo en la parte administrativa, ¿verdad?─ asentí y me acurruque en su pecho. De verdad que mentir me iba fatal.

─Es aburrido al principio, pero después tiene sus cosas interesantes─. Vale, al menos ahora me sentía menos culpable.

─¿Sabes qué día es mañana?─ comentó cambiando de tema. Hice cuentas mentalmente y el resultado casi me provoca un infarto.

─Nuestro aniversario─ murmuré. ¿Cómo demonios me había alejado tanto de la realidad, dejando de lado el regalo que le iba a preparar? La respuesta bailó ante mis ojos, con el rostro de aquella maldita mujer que me estaba volviendo paranoico desde hace dos semanas.

─Si y también es el último partido de la temporada, así que después del juego, iremos todos juntos a cenar y más tarde─, dijo levantando mi mentón viendo directamente mis ojos ─los niños se irán con la tía Hermione y nosotros tendremos una noche como Merlín manda.

Sonreí ladinamente, olvidando por un momento toda la mierda que me venía acompañando.

─No puedo esperar a mañana entonces─. Bese sus labios y mordí levemente su mentón ─¿Qué te parece si comenzamos hoy con el aperitivo?

Sentí que mis pies se despegaron de la alfombra y enrede mis piernas alrededor de su cintura.

─Me encanta la idea, pero en silencio─, dijo el muy sinvergüenza ─no queremos despertar a los niños.

Golpeé su hombro juguetonamente y jale su cabello con fuerza, exponiendo la dulce área de su cuello. Mi boca se aferró a aquella parte como si se tratara de un oasis en medio del desierto.

La noche nos esperaba ansiosa y nosotros, sus peones la honraríamos como se merecía.


A la mañana siguiente tuve que preparar un regalo precipitadamente pues la idea original se había ido a la basura.

Hable con Hermione y le pedí que cuidara a los niños dos días más de lo estimado, ella aceptó sin ninguna queja, deseándome suerte antes de terminar la llamada.

Preparé unas pequeñas vacaciones a Venecia, un lugar que sabía significaba ROMANCE con mayúsculas, muy cliché pero era lo que había por olvidadizo.

El juego estaba programado para las tres de la tarde, por lo que a las dos en punto ya nos encontrábamos en el estadio donde se llevaría a cabo la final de la temporada de Quidditch.

Ron, Susan (su esposa), Hermione y Draco Malfoy (pareja sorprendentemente de mi amiga, bueno no tan sorprendente), también eran invitados preferenciales a petición de Oliver. A las tres menos quince todos los jugadores de ambos equipos salieron a calentar. Teddy y James que ya había comenzado a caminar y a hablar un poco, gritaron emocionados cuando vieron a su "papá buena onda" volar por enfrente de donde nos encontrábamos, nos saludó y siguió con su vuelo.

El partido comenzó poco después de las tres y rápidamente los Puddlemere se posicionaron a la cabeza con unos más que sorprendentes anotaciones de los cazadores y unas aún más sorprendentes paradas de mi flamante guardián favorito. El equipo contrario, las avispas de Wimbourne no atinaban ningún tiro.

Todo paso a cámara lenta, la atención de Oliver se desvió un momento a donde estábamos y al regresar su vista al campo de juego, se detuvo a unas filas por encima de donde nos encontrábamos, la sangre de su cuerpo se esfumó en segundos, como si hubiera visto a un fantasma o algo peor, desvié mi vista hacía donde él miraba y ahí la vi, mi corazón se detuvo por un momento y mis manos comenzaron a temblar, ¿qué hacía esa mujer allí? Emma Roberts, la antigua prometida de mi pareja se encontraba a unas cuantas filas de distancia, y un niño de la edad de Teddy aproximadamente la acompañaba.

Los gritos de la audiencia me regresaron a la realidad, volteé mi vista hasta donde momentos antes se encontraba Oliver, pero él ya no estaba, mis manos comenzaron a sudar y viendo al campo del estadio lo vi inconsciente y siendo atendido por varios medimagos.

─¡¿Qué sucedió?!─ pregunté al borde del colapso.

─Una bludger le golpeó en el pecho, sacándole el aire y tirándolo de la escoba─, hablo un preocupado Ronald, mientras Hermione y Susan cargaban a mis hijos, tranquilizándolos.

Bajé corriendo hasta el campo del estadio y me acerqué hasta donde mi novio se encontraba, ya había recobrado el sentido y sonrió en cuanto me vio. Tomé su mano con fuerza y le besé el dorso de la misma.

─Tranquilo cariño, todo estará bien─. Le dije al oído. Su mirada estaba perdida entre las tribunas, buscando a alguien y yo muy bien sabía quién. Cuadre la mandíbula, apretando con fuerza los dientes y mordiéndome la lengua en el proceso, pues no quería decir nada aún sobre el asunto.

El medimago levitó la camilla de Oliver hacia la zona de recuperación mágica.

─Se ha fracturado el tórax y tiene una fisura en su diafragma─, me dijo una vez que preparaba las pociones necesarias para atender a mi novio estará bien después de que descanse.

Asentí agradecido y dejé que continuara con su trabajo.

El partido no duró mucho más, el buscador de los Puddlemere atrapó la snitch pocos minutos después del accidente, por lo que la diferencia de puntos logró que ganaran la copa de la liga, con apenas veinte tantos por arriba de los rivales.

Mis amigos y sus respectivas parejas bajaron diez minutos después y los niños se quedaron más tranquilos cuando vieron que Oliver estaba estable y fuera de peligro. Intercambiando una mirada con Hermione le pedí que se llevará a mis hijos, ella asintió y pidiéndole a Draco que cargará a Teddy, se desaparecieron, Ronald los siguió enseguida y al fin me quedé a solas con mi maltrecho novio.

Bonito aniversario estábamos teniendo, pensé.

Me senté a un lado de la camilla y espere pacientemente a que el despertara. Dos horas pasaron cuando él comenzó a abrir los ojos lentamente, parpadeó varias veces para acoplarse a la luz que entraba en la estancia.

Me miró y sonrió débilmente.

─¿Qu…que me pasó?─ preguntó articulando una mueca de dolor al hablar.

─Shhh...─ lleve mis dedos a sus labios y sonreí tranquilizándole ─Vaya susto nos diste, amor. Te distrajiste un momento y una bludger furiosa te golpeó con fuerza en el pecho, te fracturaste el tórax y algo con el diafragma, pero todo está bajo control. El medimago ya te reconstruyó los huesos y te dio una poción con esencia de díctamo para regenerar el músculo fisurado.

Asintió y llevó su antebrazo hasta cubrir sus ojos, mi vista se fijó en aquel tatuaje y como un balde de agua fría recordé el porqué de la situación.

Unos golpes en la puerta nos sacaron de aquel silencio en el nos habíamos sumergido.

─Adelante─. Dije inmediatamente.

La puerta se abrió sigilosamente y por ella entró un niño de aproximadamente ocho años, detrás de él una mujer alta y rubia se internó también en la estancia. Mis nudillos se tornaron blancos, al enterrarme las uñas en las palmas, sentí el escozor pero no le di importancia.

─Oliver…─ dijo ella y tuve que hacer uso de todo mi autocontrol para no levantarme y sacarla de la habitación arrastrándola de los cabellos.

Mi novio abrió los ojos sorprendido y volteó la vista rápidamente hasta donde la mujer se encontraba. Una mueca desconcertada se plasmó en su rostro.

─¿Qué haces aquí?─ preguntó, con lo que supuse era un tono de reproche, aunque era difícil identificarlo en ese momento.

Ella se acercó, siempre con el niño por delante.

Cobarde, pensé, usa a su hijo para tapar toda su escoria.

─Tenía que verte─ continuó, mirándome significativamente. Oliver lo notó, y tomó mi mano con fuerza.

─Él, es Harry Potter, y es mi pareja─ aclaró.

Ella asintió no tan sorprendida como esperaba.

─Supuse que seguirías con tu vida y me alegra que sea con la persona que realmente siempre has amado.

Sentí que mi corazón latía desbocado en mi pecho y un calor agradable se extendió por todo mi cuerpo.

─Así es, Emma. Oliver─, me apretó la mano y sonrió reconfortándome ─Aún no me has dicho qué haces aquí.

Ella jugaba con sus manos nerviosa y suspirando habló al fin.

─Él es Albus─, tomó el hombro del niño que miraba sin comprender a todos a la vez, mi atención se centró en el señalado y tragué saliva impactado, era una copia exacta a Oliver. O al menos así creía que lucía de pequeño ─es tu hijo.

Mi novio se tensó completamente y podría apostar que se le olvido como respirar por un momento.

─Mi amor─, dijo la blonda ─¿puedes salir un momento?

Albus asintió y salió de la habitación, dejándonos a los tres solos.

─No pensaba contarte sobre él nunca. Pero…─ hizo una pausa e inspiró profundamente ─me detectaron cáncer terminal hace unos días.

─¿Cáncer?─ preguntó Oliver, sin saber de lo que ella hablaba. Era obvio, se trataba de una enfermedad muggle, y rara vez los magos y brujas la desarrollaban.

Asintió y siguió explicando.

─Al parecer es heredada de mi padre muggle. Es una enfermedad que poco a poco te va a consumiendo por dentro. Los doctores me dijeron que es un cáncer muy raro "leucemia" cáncer en la sangre─. Terminó ella.

─¿Cuánto tiempo?─ intervine por primera vez.

─Según ellos, no más de tres meses─, me apene por ella, es decir, nadie se merecía lo que estaba sufriendo ─tengo que comenzar las quimioterapias en breve, mis padres fallecieron y no tengo a nadie más que pueda velar por Albus.

─¿Cuánto tiempo, de qué?─ preguntó Oliver.

─De vida─, completo ella ─no quiero que mi pobre hijo sufra por mi, él es un niño muy hermoso, feliz y con esta enfermedad solo lograré opacar su alma.

Oliver asintió, entendiendo los planes de Emma.

─Dejános un momento a solas, Emma. Por favor.

Ella se apresuró a salir de la habitación, cuando nos encontrábamos la tensión se volvió distinta, algo muy denso nos envolvió.

─Harry, ¿qué opinas?

Suspiré y apreté su mano transmitiendo todo mi cariño y apoyo.

─Es tu hijo y no lo dejarás a su suerte─, me acerqué y besé sus labios ─a parte estoy seguro que Teddy y James estarán muy felices con un nuevo hermanito.

Sus ojos se empañaron por mis palabras y algunas lágrimas traicioneras rodaron por sus mejillas.

─Te amo, Oliver. Y amo todo lo que tenga que ver contigo.

Uní mi frente con la de él y limpie sus lágrimas con mi pulgar.

─Tengo miedo─ susurró.

─Hey─, le apremie mírame así lo hizo ─no temas, no tienes nada que temer. Ese niño te amará tanta o más de lo que te aman tus otros dos hijos, eres un papá genial y ellos lo saben.

Me regaló una sonrisa y asintió convencido.

─Dile que pase, por favor.

Me levanté y caminé hasta la puerta de entrada, cuando salí para buscar a Emma, ella ya no estaba, solo se encontraba Albus dormido en el suelo del pasillo y una nota sobresalía del bolsillo de su pantalón.

Lo cargué sin ninguna dificultad y entré nuevamente a la habitación.

─Creo que tú amiga tiene un gran problema para despedirse─. Bromeé a lo que mi novio solo asintió tristemente y me pidió que le entregara al pequeño en la cama.

Dejo esto con él extendí la nota y se la entregue en sus manos. Negó.

─Por favor, léela.

"Querido, Oliver.

Lamento tener que hacer esto, pero realmente temo que te niegues a cuidar de nuestro hijo y yo me tenga que ver en la necesidad de darlo en adopción.

Mi salud ya no va a mejorar y de verdad me duele muchísimo lo que estoy haciendo, pero es por el bien de Albus.

Lo he dormido con un leve hechizo y le he borrado todos los recuerdos que tenía conmigo, te he puesto a ti en todos y cada uno de ellos.

Por favor, cuida de él, es un buen niño y estoy segura que lo vas a amar.

Pd. Nunca le hables de mí, por favor. Es mi único deseo.

Te deseo toda la felicidad que te mereces y espero que Harry ame a este nuevo hijo que les obsequió.

Atte.: Emma Roberts.

─¿Es un buen momento para decir, feliz aniversario?─ dijo él, solté una carcajada y asentí.

─Feliz aniversario, Oliver.

─Feliz aniversario, Harry.


He aquí el final de la historia, esta noche estaré subiendo el epilogo.

Dejen reviews y agradezco infinitamente a los que siguieron la historia.

Es todo por ahora, nos leemos más tarde.

Besos.