¿Adivina Quién Es Normal?
Capítulo 6: ¿Pesadilla o Realidad? (Primera Parte)
Hogar Salazar
Habitación de Rex
El grupo de jóvenes se encontraba reunido y cada uno sentados en diferentes pufs.
Circe: Cuando quieras Rex, tengo una vida por delante.— espetó al ver que el joven no se decidía en buscar un juego de video.
Rex: Vamos a jugar a este.— opinó el moreno muchacho al agitar un videojuego.
Claire: ¿Estás seguro de que quieres jugar a ese, Rex?— cuestionó elevando una ceja.
Rex: ¿Quién es el dueño de la casa?
Claire: Tú. Pero tu mamá te dijo muchas veces que no juegues a ese videojuego. Te trae pesadillas y no puedes dormir por semanas.
Rex: Ah, mi mamá dice muchas cosas. Órale.— exclamó feliz al introducir el CD dentro de la consola.
Claire: ¿Siempre es a tu modo, verdad? Nunca falla.
Una hora después…
Noah: Oye Rex, ¿y ahora ¿por dónde voy?— el muchacho rubio preguntó desorientado sosteniendo el joystick en mano.
Rex: Debes hacer que se empequeñezca, Noah.— sugirió en un tono de fingido cansancio al sostener su mentón sobre en una de sus manos.
Noah: ¿Cómo hago eso?
Rex: Sáquese.— lo echó con gracia al quitarle el joystick y pasar el resto del nivel solo.
Annie: Rex no tiene remedio.
Laumy: Me alegra saber que alguien piensa como yo.
Minutos después…
Rex estaba muy concentrado al mover sus pulgares con velocidad y gracia.
Televisor
El personaje corría hasta una zeta encimada a un cacho de tierra suspendida en el aire, corría manejada por los controles cayendo a un abismo esfumándose como mariposas.
Rex: ¡Rayos!— maldijo al errar por décima vez.
Laumy: ¡Buh, sáquenlo! ¡No sirve!— lo abucheó con una sonrisa mientras Noah, Lola y Circe reían en voz baja.
Rex: A ver güerita, pásalo tú si eres tan lista.— probó su vivacidad cuando Laumy avanzó hasta él con aire ganador.
Laumy: Con gusto.— se sintió triunfadora al tomar el control, sentarse en el suelo y pasar esa etapa con Rex observando cuidadosamente cada movimiento dado por la chica logrando su objetivo. —Servido joven.— pronunció con autosuficiencia al dejarle el control en sus manos.
Rex: Suertuda.— susurró con resentimiento.
Otros cuantos minutos más…
Noah: ¡Debes volar, Circe!
Circe: ¿Pero cómo lo hago?! No sé cómo se activa ese cochino modo de doble vuelo.— se enojó con desesperación al tratar de pasar hasta el otro lado.
En el grupo hablaban todos juntos.
Rex: ¡Tienes que saltar!
Noah: Sí, y luego debes activarlo mientras flotas.
Laumy: Es fácil, Circe.
Circe: Sí, porque ustedes ya pasaron esa parte.— recordó mientras practicaba el truco. Y trataba y trataba pero nunca pudo, hasta que se hartó y sacó una hoja de afeitar de su falda escocesa dando pie para iniciar su sesión de cortes pero en un momento forcejeó con Claire la cual logró frenarla.
Claire: ¡Basta!— la regañó significativamente al mostrarle la hoja que le acababa de arrebatar pero Circe sacó otra y esa misma fue secuestrada por la pelirroja, y así siguieron. —Circe, desembuchalas.— ordenó autoritaria cuando Circe se puso en rebelde. —Circe…— la llamó teniendo ya dos hojas en su poder, la joven gótica bufó accediendo de muy mala gana a la petición de Claire y sacó como diez navajas tirándolas al suelo. —Todas.— ordenó nuevamente al tiempo que la chica de reflejos rojos desenvainó los elementos contundentes restantes, Claire se sintió aliviada. —Que buena chica.— le dijo al darle una palmadita en la mejilla mientras Circe la miraba sin expresión. —Una joven no debe tener ese tipo de lesiones en su cuerpo, es anti estético y ¿no es mejor abstenerse que caer en la tentación?— inquirió dulce al recoger los afilados elementos del suelo.
Circe: Mi única tentación en este momento es dejarte knock out, niñita acomodada.— la amenazó en un susurró.
Walter: Ah, ¿no es hermosa?— suspiró al terminar de admirarla y Annie no podía entender cómo podía gustarle.
Annie: Walter, ¿cómo puede gustarte? Aun no me entra en la cabeza.— manifestó un poco desenfocada.
Walter: Es que tiene ese "No sé qué que qué sé yo."— dijo usando su mejor voz de idiotizado.
12 horas después…
Violeta(mamá): Chicos, ¿quieren comer o tomar algo?— ofreció la dulce mujer.
Grupo: No.— dijeron al unísono sonando como zombies.
Violeta(mamá): Okey.— susurró cerrando la puerta un tanto extrañada.
Rex: Oigan, siempre estamos en el mismo lugar.— renegó viendo la pantalla plana.
Tuck: Algo nos hemos adelantado, es un gran paso.
Circe: Sí, aún faltan cinco niveles para llegar y descubrir el desenlace.
Rex: ¡¿Cinco niveles?! ¡Pero yo quiero llegar ya! Además ya tengo sueño.— replicó y se quejó; sus ojeras demostraban el cansancio.
Walter: Tú quisiste esto, ahora te aguantas.
Rex: Nadie los obliga a quedarse aquí, si quieren irse ahí tienen la puertita.— chasqueó los dedos.
Noah: Tú nos retaste a cada uno de nosotros a que por 24 horas teníamos que quedarnos despiertos.
****Flash de Recuerdos****
Rex: Retémosnos a que ninguno de nosotros puede quedarse despierto por 24 horas. El que pierda o se quede dormido por accidente paga medio kilo de helado.
Noah, Tuck, Laumy, Circe, Claire, Annie, Grillo y Lola: Hecho.— dijeron al unísono.
****Fin del Flash****
Claire: Que mala idea.— dio su punto de vista al cerrar por unos segundos los ojos.
Rex: Ah, ¿yo hice eso? …O sea que ninguno de nosotros todavía no va a pagar el helado.
Noah: Ay… dame fuerzas.— se encomendó a Dios tapándose la cara.
A la mañana siguiente…
El grupo de chicos estaba durmiendo placida y pacíficamente. Rex durmiendo profundamente, Claire durmiendo boca arriba usando a Annie como colchón. Laumy, Grillo y Circe estaban durmiendo con sus cabezas pegadas, Walter estaba durmiendo graciosamente con la boca abierta, Tuck durmiendo todo estirado, Lola roncando con la boca abierta y Noah roncando.
Noah: ZzZzZ…ZzZzZzZ…¡ZZZZ!— inconscientemente soltó un fuerte ronquido y al aplicarle un golpe en la cabeza de Rex al moverse para acomodarse.
Rex: ¡Ay! ¡Oye fíjate!.— habló dormido mientras comenzó a molestarse y despertar lentamente. —¡Argh! Que… que pereza…— mencionó un poco adormilado cuando recordó lo de ayer, se levantó. —Órale creo que todos vamos a pagar el helado.— pronunció como si los demás lo escucharan, pero estaban tan dormidos que ni se percataban de nada ni siquiera del temblor que se hizo sentir. —¿Mm? Oh, ¿qué onda…?— paró en seco al observar un curioso paisaje, su cara se endureció, sus ojos se veían graciosamente estupefactos y su cuerpo levemente temblaba de miedo. —Ay no, tiene que ser un sueño…— se convenció al refregarse los ojos y desaparecer ese lugar de su vista, no funcionó. El lugar seguía ahí. —Esto no es nada cool.— pronunció aterrado al pensar unos minutos. —Ay no puedo creerlo.— se acercó y trató de despertar a sus amigos, pero no le fue tan fácil. —Muchachos despierten, tienen que ver esto. Esta de lujo pero da algo de miedo.— comentó sacudiendo primero a Noah, el cual aún seguía dormido. —Noah, Noah, Noah despierta y ve lo que hay aquí.— alarmó sacudiéndolo y Noah aún seguía sin despertar. —Vaya, este chico tiene el sueño pesado.— reconoció rendido. —Mm, ni modo.— agarró muchas piedritas y las arrojó a sus amigos. —Despierten ya, muchachitos.— los llamó aun arrojando las pequeñas piedras.
Claire: ¡Ay!
Annie: ¡No…!
Circe: Oye, ¿qué te pasa?
Laumy: ¡Rex! ¡Basta…!
Rex: ¡Es el fin del mundo! ¡Despierten! ¡Despierten!—alarmó graciosamente continuando el lanzamiento de piedras.
Tuck: ¡Oye viejo, madura!— sugirió al cubrir su rostro con su brazo derecho debido a que la lluvia de piedras no daba su fin hasta que estuvieran todos conscientes.
Rex: Hasta que por fin se dignaron a abrir los ojos. ¿Saben hace cuanto que los vengo llamando? Ya me salieron raíces.— replicó viéndolos a todos por igual.
Lola: Bien, ya lo conseguiste. Ahora ¿qué es lo que te pasa? ¿Por qué tanto alboroto?
Rex: Miren y lloren.— pronunció señalando hacia atrás cuando los demás no podían caer en la cuenta de donde estaban; contemplando el paisaje aun no sabían qué lugar era. —¿Hermoso no?
Grillo: Es… aterradoramente lindo.
Laumy: Huele a azufre. Igual a tu habitación, Rex.— mencionó con espontaneidad.
Rex: Ay sí, porque de seguro tu habitación huele a rositas rococó, ¿no?— la increpó mientras la castaña sonrió segura.
Annie: ¿Cómo llegamos aquí?— la pequeña rubia preguntó investigando el lugar sin alejarse de sus amigos.
Grillo: Este lugar… es… es como si viniera de una pesadilla.
Circe: ¿Pero cómo?
Walter: Chicos, ¿por qué no avanzamos? Quizás podamos encontrar a alguien que nos diga cómo salir. Este lugar me da miedo por más lindo que sea.
****: ¡Oigan todos vosotros!— gritó una pálida chica de cabello negro y con cuchillo en mano, de mirada demencial, vestido azul y delantal blanco con manchas de sangre, logró captar la atención del grupo juvenil. —¿No habéis visto un gato por aquí?
Lola: ¿Gato?— preguntó capciosa.
Rex: Ah, disculpa la pregunta nena pero… ¿cómo llegamos hasta aquí? Queremos volver a casa y no sabemos por cómo.
****: Ah sí. Vosotros debéis ser mis nuevos acompañantes. Sí…la respuesta es muy sencilla, estáis atrapados hasta que concluya el juego.
Rex: ¿Acompañantes? ¿Atrapados? ¿Juego? ¿Es una broma?
****: Tengo 17 años y sé perfectamente lo que digo. Me llamo Alice Liddell y estoy buscando al gato Cheshire que supuestamente seréis vuestro guía de ahora en adelante. ¿Lo habéis visto?— comentó cuando miraba a todos lados buscando al susodicho animal mientras Rex levantó un dedo en señal de objetar algo cuando quedó pensativo.
Lola: ¡Eres Alice! ¡Alice Liddell de Alice: Madness Returns! ¡Ay no puedo creerlo! ¿Me das tu autógrafo?— preguntó cuándo sacó del bolsillo de su falda una lapicera y papel cuando Alice quedó mirándola con extrañeza.
Tuck: Lola, es una psicópata asesina no una estrella de Rock.— le aclaró al tiempo que Lola se apenó.
Walter: Oigan muchachos, comienzo a creer que esto no es típico cuentito de Alicia.— mencionó con terror al observar piezas de domino flotantes.
Circe: ¿En que lo notaste Walter?
****: Ya iba siendo hora, Alice.— intervino un espeluznante gato que apareció de la nada.
Rex: Ay.— susurró un grito levemente asustado al ocultarse detrás de Laumy.
Alice: ¡Maldito Gato! ¡No intentes mangonearme! ¡Estoy muy atacada!
Gato: Perrrrfecto. Cuando no lo estas, no nos sirves de mucho.— sonrió
Alice: No me ayudas.
Gato: Pero sabes que puedo hacerlo…
Walter: ¿A ese gato le faltan partes de carne en su cuerpo?— preguntó escondido detrás de la muchacha gótica; de Circe.
Circe: Shhh…
Alice: Me basto yo sola para asustarme, muchas gracias. Tenía la esperanza de huir de todo esto.
Rex: Yo también.— dijo al momento de que Laumy le pegó un codazo en el estómago.
Gato: ¡Abandona esa esperanza! Una nueva ley rige el País de las Maravillas, Alice. Por aquí se lleva la justicia severa. Aquí corremos peligro. ¡Prepárate…Tú y tus amigos…en guardia!—advirtió con una sonrisa antes de esfumarse.
Rex: Ay qué bien, moriremos.
Alice: Bienvenidos a Alice: Madness Returns un videojuego de terror psicológico desde una perspectiva de tercera persona. A través de todo el juego podremos correr, saltar, esquivar y atacar. Preparáis sus armas.— demandó armada con su Espada Vorpal.
Grupo: ¿Cuáles?— preguntaron al unísono.
Alice: Cada uno de vosotros poseéis y utilizad diferentes armamentos. Vuestra arma principal es la Espada Vorpal. Un cuchillo de cocina decorado. La temática de su arsenal es el de objetos cotidianos que usa de manera mortal.
Rex: ¡Órale!— exclamó observando como diez cuchillos caían lentamente del cielo, tomó el suyo en el aire y lo detalló. —Creo que ya tengo el regalo perfecto para mamá para su próximo cumpleaños.
Alice: El Molinillo de Pimienta, sirve como ametralladora para atacar a enemigos a distancia y coleccionar morritos de cerdo.— la muchacha mencionó cuando los molinillos aparecieron en las manos de los muchachos.
Noah: Un buen sazonador para cuando lleguen las vísperas de Navidad. Mis parientes quedarán encantados en la cena.
Alice: El Caballito de Juguete se usa a modo de mazo para infligir un gran daño a los enemigos y romper sus defensas.— comunicó cuando los juguetes se vieron cruzados en las espaldas de los jugadores, sujetos con una correa.
Laumy: Genial, ahora podré ayudar a mi papá cuando quiera romper las paredes cada vez que se dañe una cañería.
Alice: El Cañón Tetera sirve como lanzacohetes, ya que lanza proyectiles que causan un gran daño y destrozan obstáculos.
Rex: Joooo, ¿alguien quiere té?— preguntó al ofrecer mientras sostenía la tetera.
Alice: A través del juego iremos acumulando dientes que suelten los enemigos o escondidos en los niveles, con los cuales podremos mejorar las armas subiéndolas de nivel. Tan sólo no se pueden mejorad el Paraguas y la Bomba de Relojería, el primero debido a que es un objeto de defensa y el segundo a que es una bomba que explota a control remoto o pasado un minuto, pero su principal uso es para accionar interruptores de presión.
Annie: Mm, lindo.— dijo inspeccionando el paraguas con hilado en hermosos detalles.
Alice: La barra de vida estáis representada por pétalos de rosa. Si la barra de vida cae, vosotros y yo volveremos al último punto de guardado. Caer al vacío o chocarse contra líquidos peligrosos no nos causareis daño, pero nos haréis retroceder hasta la plataforma más cercana.
Laumy: Procuraremos dejarte lejos cuando eso pase.— mencionó dirigiéndose a Rex.
Rex: Oh, ¿ya no?
Alice: También está el modo Histeria, un modo en el cual vosotros y yo no sufriremos daño y su fuerza se ve aumentada. El modo sólo puede usarse cuando la barra de vida está muy baja y durante un período limitado de tiempo.
Rex: Buh, eso no es problema, el problema es que Laumy ya tiene el modo histeria incorporado. Sólo hay que rezar porque no se fusionen ambos, eso causaría un gran desastre. Eso no me asusta, lo que me da miedo es que el modo le dure mucho más de lo previsto.
Laumy: Y tú procura no fallar cuando se te diga, bobalicón.
Alice: Mientras avanzamos por los niveles, podremos encontrar secretos. La mecánica principal del juego es empequeñecerse para avanzar por sitios pequeños, como cerraduras, activando el Contrasentido, lo que nos permite ver plataformas y caminos invisibles. Sin embargo, el Contrasentido sólo nos sirve mientras estemos reducidos, teniendo que recordar donde se encontraban estas plataformas y caminos.— dijo con un acento español cerrado.
Circe: ¿Oíste Rex? Es el momento de poner en practica tu cerebro.
Rex: Otra. ¿Saben? Las dos deberían de ser gemelas, porque diciendo amenazas son igualitas.
Alice: Los Morritos de cerdo, los cuales podréis detectarse al oírseles, pueden ser atacados con el Molinillo de Pimienta, lo que revela caminos secretos. Las caracolas, que también estáis escondidas a lo largo de los niveles, nos dan un reto, ya sea intelectual o de combate, para así ganar un bote de pintura rosa. Cuando se consiguen cuatro, la salud de vosotros y la mía aumenta en una rosa.
Laumy: Otro momento para ratificar la existencia de tus sesos.
Rex: Sí… y también para que tú me enrostres lo intelectual que eres.
Laumy: Ay, ¿eso te molesta mucho, verdad Salazar?
Alice: Otro coleccionable son las memorias, pequeñas conversaciones que diferentes personajes me dijeron a mí, revelando la trama del juego y para completar todo el juego, podemos empezar en el modo Plus, lo que permite empezar el juego con las armas y mejoras con las que se acabó el juego.
Tuck: Por estar loca, se expresó mejor que un político en la explicación del videojuego.— susurró para todos.
Alice: Bien, a partir de ahora… vosotros me acompañarais en cada viaje que haga a través de este mundo ¿Alguna duda?
Rex: Laumy, negocia con ella. Quizás pueda hacer una excepción y nos deje salir sin necesidad de poner en peligro nuestras pequeñas e insignificantes vidas.
Laumy: Habla por ti. Yo seguiré las reglas si quiero volver a mi casa, y si hay una forma de que te quedes encerrado aquí… tal vez logre convencerla.
Rex: ¡Que chido! Siempre quise estar atrapado en el juego de una chica psicópata.
Laumy: Oye Alice, ¿no existe la posibilidad de dejar a este idiota encerrado en el juego?
Alice: No estaréis hablando en serio ¿o sí?
Noah: ¿Ya ves, Rex? Hasta para los locos eres una carga. Sin ofender.— se disculpó al momento que Alice hizo un gesto de dejarlo pasar.
Laumy: ¿Cuál es el primer paso, Alice?
Alice: Sólo síganme y copien lo mismo que yo haga ahora.— informó cuando salió corriendo e hizo un salto para llegar al otro lado de un sendero; usando como modo flotante su vestido.
Circe: Ay ese maldito salto, será mi martirio en todo el recorrido.
Alice: ¡Vamos!— alentó la muchacha agitando una mano.
Rex: Oigan, ¿vieron que todos vestimos como ella?— mencionó revisándose su atuendo en Modo Historia.
Grillo: ¡Camina Rex!— demandó empujando a su amigo.
Rex: ¡Oh!
Laumy: Disculpa Alice, ¿pero en donde estamos exactamente?
Alice: El Valle de Lágrimas.
Rex: Con razón desconocía el ambiente... ¡¿Qué?! ¡¿En dónde?!
Alice: El juego se ha activado en modo pesadilla.
Rex: Esto cada vez me da más miedo. ¿Entonces es verdad que estamos atrapados aquí?
Circe: Y… ¿por qué se le llama así?
Alice: Sólo esperéis y lo averiguarán.
Walter: ¿Vamos a morir?— fingió llorar. —Esperen, ¡vamos a morir! No, y ni siquiera di mi primer beso. Y tampoco voy a ver llegar mi fiesta de 18 años.
Claire: Walter, no es por ofenderte pero a veces creo que Rex te gana en inteligencia.
Laumy: Bueno Claire, tampoco es mucho decir.
Rex: Cuando encuentre por donde escapar, no me lloren cuando estén cerca de morir y necesiten de mis chistes para poner un poco de humor.
Grillo: Ja, es lo último que te pediríamos.— dijo siguiendo al grupo.
Rex: Ah, ya van a venir. Luego no se quejen.
Bosque
Nuestro grupo caminaba por las entrañas de eso terrorífico ambiente en colores verdes y de otros colores variados, siguiendo a nuestra heroína.
Walter: ¿Falta mucho?— preguntó cansado.
Alice: Recién iniciamos, así que a caminar.
Walter: No contestaste mi pregunta.
Circe: Sí Walter, falta mucho.
Annie: Este lugar me da escalofrío por más pintoresco que se vea.— dijo temblando.
Alice: Acostúmbrense.— dijo volteando y notando que falta un compañero. —¿En dónde está el chico más alto?— se alarmó cuando el grupo lo buscaba con la mirada.
Rex: ¡Oigan chicos!— los llamó feliz desde un punto cercano, el grupo volteó viéndolo saltar sobre una seta. —¡Miren lo que me encontré!
Annie: ¡Rex baja de ahí, es una seta venenosa!
Rex: ¡Que…— exclamó saltando. —di…— dio otro salto. —ver…— dio otro más. —tido!— gritó más al bajar y volver a saltar mucho más alto.
Laumy: Dame una piedra, lo haré bajar.— pidió encontrando una pequeña y paso a seguir le pegó en la cabeza haciéndolo caer hacía atrás.
Annie: Lo mataste.— dijo llevando sus manos a la boca.
Laumy: No creo que el golpe le haya afectado mucho. Por desgracia es inmune.
Alice: Es… bastante agresiva.— reconoció sorprendiéndose de la pequeña castaña. Y eso que Alice daba mucho miedo.
Tuck: Más de lo crees. A veces nos asusta.— admitió por todos cuando los mismos asentaron.
En alguna parte del Valle de Lagrimas…
Rex: Ay.— se quejó en susurros cuando sin querer dio su cabeza contra un árbol y cayó sentado. —Ay, ¿otro golpe más?— dijo mirando a la planta.
Laumy: ¡Deja de rascarte los piojos y muévete!
Rex: Oye en primer lugar no me grites. Y en segundo lugar no tengo piojos, son liendres.— admitió rascándose la nuca mientras Laumy rodó los ojos.
Walter: ¿Quién es esa señora?
Alice: La Duquesa.— informó caminando hasta la "casa."
Rex: Se parece a mi abuela Nachita.
Grillo: Sigámosla.— compartió caminando por la "casa" de la gran mujer.
Jardín Trasero
El grupo cruzó la puerta llegando hasta Alice y ruidos extraños comenzaron a sentirse. Algo así como zumbidos.
Annie: Son… ¿libélulas?
Alice: Pernónulas.— indicó la demencial joven.
Tuck: Acabar con esas cosas no será nada comparado a cuando Rex se cayó en el lago, ahora, manchado de sangre. Claro, tuvimos que socorrerte entre los 9 para sacarte de ahí. Y apropósito de eso… Oye Rex, pesas mucho.— el muchacho de hermosos ojos azules y cabello negro le reprochó.
Rex: Sí Tuck, gracias por recordármelo. Ahora huelo a glóbulos rojos malvados mezclados con agua cochina.
Annie: Fue… toda una odisea rescatarte.— recordó cuando Laumy río en silencio.
Alice: Okey chicos, basta de tonterías. A pelear.
Rex: Hace mucho que no peleo.— admitió mirando la espada con cierta duda.
Circe: Es lo mismo, sólo que tienes que usar la espada en lugar de tus puños y pies.
Rex: Tengo que inspirarme para eso.
Laumy: Piensa en los nerds de economía.— le dio inspiración inexpresiva.
Rex: ¡ATAQUEN!— salió corriendo rompiendo las alimañas voladoras.
Tuck: Está mucho más mal que a los 10 años.— reconoció con toda la sinceridad observando la feroz pelea de Rex contra las pernónulas. —¿O no será una casualidad que estando encerrados aquí le haya afectado más de lo debido?— trató la coincidencia de su locura innata con la parapsicología del juego.
Circe: No Tuck, no seas idiota. Rex es tarado de por sí. Y no quieras buscar otra opción porque no la hay.— ratificó inexpresiva con su voz algo nasal.
Noah: Pobres del Señor y la Señora Salazar.— dijo sintiendo pesar por los padres del joven.
En algún otro lugar…
Walter: Esa casa está flotando.— sospechó al mirar estupefacto una especie de castillo con engranes gigantes.
Circe: Tu capacidad de intuición me deja atónita, Walter.— dijo mordazmente.
Alice: No se separen chicos. Aún faltan muchos niveles y no quiero perderlos a mitad de la partida.
Rex: Aw nos quiere.— dijo con encanto.
Alice: Vengan.— los llamó subiendo una plataforma y luego a otra para avanzar hasta un megáfono continua con ellos.
Rex: Y… ¿es un auto servicio?
Laumy: No seas bobo, es un megáfono.— comunicó cuando Alice llamó al tranvía; tembló un poco el lugar.
Rex: Definitivamente este juego no se está poniendo nada chido.— dijo al momento que una tetera gigante aterrizó en la plataforma de abajo; siguió al grupo y a Alice.
En algún lugar de la casa…
Walter caminaba con nerviosismo y con cara de preocupación.
Claire: ¿Qué te pasa?
Walter: Quiero ir al baño.
Claire: Hubieras ido detrás de una de las tantas rocas que pasamos.
Walter: Pues yo no controlo mis riñones, ¿sabes?
Claire: No hubieras tomado tanta agua del río, de esa forma nos estaríamos ahorrado tus quejas.
Alice: Hemos llegado.— mencionó la muchacha vestida como una gótica mecánica.
Circe: Que hermoso lugar. Se parece al desván de tu casa Tuck.— mencionó con agudo humor.
Tuck: Tu hogar no es precisamente la mansión de Play Boy, Circe.
Walter: Sí, más bien se parece al castillo de Drácula en Transilvania.
Circe: Ya estuvo bueno, basta los dos.
Tuck: Oh, tú empezaste, ¿no?— reprochó al instante en que Circe, Walter y él se hicieron graciosamente frente los unos a los otros junto con gruñidos de perros.
Laumy: Ay, Dios mío.— masculló mientras los otros dos seguían gruñéndose. —¡Tuck! ¡Walter! ¡Circe! ¡Basta! O le diré a Alice que los eche a la lava hirviendo.
Tuck, Walter y Circe: Ya.— dijeron al unísono una vez que se calmaron.
Rex: Órale, somos como Evanescence con… un estilo muy personal.— reconoció con una sexy voz. —Okey, ahora en ¿dónde estamos, nena?— preguntó a la macabra muchacha.
Alice: Los Dominios del Sombrerero.
Rex: Me agrada.
Noah: Mejor que el Valle de Lagrimas una y mil veces.
Alice: No estéis tan jocosos mis amigos, esto cada vez se ira poniendo peor. Ya habéis oído al Gato.— les recordó dando unos pasos.
Walter: Ay ese gato macabro.— mencionó temblando como una hoja. —¿Alice?
Alice: ¿Qué ocurre?
Walter: ¿Hay algún baño o un lugar donde pueda regar las margaritas?
Alice: A…— señaló hacia atrás donde se veían una pared.
Walter: Gracias.— dijo corriendo graciosamente hacia el sector.
Rex: Desearía que pudieras ver esto, César.
Alice: Si ven un interruptor, disparadle para activar caminos. No olviden encogerse, eso también sirve para las rutas invisibles.
Rex: Además de loca, mandona.— susurró para todos.
Noah: Alice, no hay… interruptores.— informó viendo a todos lados.
Alice: El Contrasentido ayuda.
El grupo activó el Contrasentido y lograron divisar plataformas que subían y bajaban a destiempo.
Grupo: Allá.— apuntaron a su izquierda al volver a la normalidad al tiempo que Alice caminó y fue seguida por el grupo de adolescentes.
Circe: Hay que hacer el doble salto… no quiero caerme. No lo he practicado.— mencionó temerosa.
Alice: ¡Es fácil, niña!— gritó desde una plataforma firme.
Circe: ¿Que tiene oídos biónicos?
Rex: Órale Circe, ¡hazlo!— alentó al empujarla.
Circe: ¡Ay!— dejó salir un gritito cuando casi cae al vacío y fue sorprendida por ella misma al estar usando el doble salto; logró pisar una plataforma. —¿Lo hice?— susurró sorprendida, sonrió luego de unos segundos pero se acordó de autoestima más baja que el suelo y volvió a su depresión para no alarmar a sus amigos. —Lo hice.— festejó sin expresión.
Rex: Bien hecho, Circe. Ahora con las demás.— gritó apuntando hacia al frente.
Circe: Ay.— masculló en gruñido.
Nivel 2
Era un sitio oscuro y el grupo de nuestros aventureros estaban abrazados unos a los otros a causa del frío lugar.
Rex: Hace mucho frío, hay aurora boreal y… ¿sale de esa Luna que está fumando?
Lola: ¿Vieron? Podemos respirar bajo el agua.— dijo feliz cuando muchas burbujas salieron de su boca como signo de oxigeno.
Noah: ¿Dónde estamos, Alice?
Alice: Tundralandia.
Noah: Es algo irónico que en cada segmento estemos más próximos a ser aplastados como cucarachas.
Rex: Oigan, ¿por qué tengo que usar este ridículo traje de sirena? Ya sé que me veo muy sexy pero esto es poco atractivo en un hombre.
Claire: ¿Qué no te acuerdas? "Que el País de las Maravillas decida cómo debe vestir Alice."
Rex: ¿Y eso?
Circe: Que nosotros también estamos a la orden de el País de las Maravillas. Él nos viste.
Rex: Ay qué bien, o sea que debo vestir como una nena sólo porque el País de las Maravillas lo dice.
Noah: Ay Rex no empieces…
Rex: A ver País de las Maravillas ¿cómo no me diste un vestuario más acorde a mi estilo?—preguntó hablando solo.
Laumy: Rex, no seas idiota, es un mundo imaginario no una persona.— trató de hacerlo razonar, pero fue inútil.
Rex: ¿No me contestas, eh? ¿Sabes por qué? Porque sabes que Rex Salazar es demasiado para ti.— se sintió orgullo y al terminar de actuar como inepto el silencio reinó unos segundos.
Laumy: Me cuesta creer que se vista solo.
Rex: Oye no estoy enojado. Es más, ¿quieres ver mi sonrisa interior?— preguntó al quitarse toda la ropa con los colores del océano y quedar desnudo frente a sus amigos.
Chicas: ¡Ah!— gritaron espantadas al taparse los ojos y darse la vuelta.
Walter: Amigo no conocía esa sonrisa interior.
En algún lugar de Tundralandia…
Circe: ¿Realmente tenías que hacerlo?— la gótica chica le preguntó siguiendo al grupo.
Rex: No lo hice a propósito.
Laumy: Quedar desnudo y en ridículo frente de todas las personas del fondo del mar, ¿no? Además de que casi me quedo ciega.
Rex: Este… país me provocó. Además ni se parece al cuentito clásico.
Laumy: La verdad no sé quién de los dos es más bruto, si tú o Walter.
Walter: ¿Qué tal… un empate a cero?— inquirió ingenuo.
Claire: Tiene razón, es un empate. No hacemos uno de dos.
Alice: No se queden atrás, andando.— demandó y los chicos siguieron sus pasos con un Rex que quedó atrás caminando y rascándose el pecho, el joven rubio lo notó.
Noah: ¿Que te traes?
Rex: Este trajecito de Ariel, La Sirenita me aprieta. Además de que no deja nada a la imaginación.— comentó refiriéndose a ciertas partes de su cuerpo, las cuales se marcaban inevitablemente.
Annie: Déjame aclararte de nuevo por octava vez. No eres una sirena, eres un tritón.
Rex: Okey, me queda claro. Bájale la espuma a tu chocolate, rubiecita. Bien, ¿ahora en dónde estamos?
Alice: El Cementerio.— comunicó cuando los chicos quedaron patitiesos incluso Rex pudo jurar que estaba gritando de terror por dentro.
Rex: Bien, eh… ¿se supone que debo llorar o reírme?— preguntó con una voz un poco entre afónica y nerviosa.
Alice: Llorar o reír es para los débiles.
Rex: ¿Que me recomienda doctora?
Alice: El miedo… nos ayuda a enfrentar a nuestros más horribles temores. Nos hace valientes.— la joven y tenebrosa muchacha uso unas palabras tranquilizantes para sus acompañantes pero Rex quedó procesando cada palabra sin llegar a un resultado.
Rex: Ah claro.— dijo riendo mordazmente y prestando poca atención. —No entendí nada.— susurró para el grupo.
Laumy: Quiere decir que no seas un bebé.— simplificó inteligentemente.
Rex: Ah bueno, poniéndolo de ese modo es más sencillo de entenderlo. Ya que no nos servirá de nada porque somos un par de gallinas.
Annie: ¿Que…que está pasando?— preguntó con susto al sostenerse de Claire.
Alice: Preparaos chicos.— advirtió sacando su mejorada espada cuando algo gigante emergía del suelo, el grupo retrocediendo lentamente.
Annie: ¿Alice… cómo le llamas a eso?— preguntó viendo la mortífera monstruosidad hecha de petróleo con brazos y cabezas de muñeca.
Alice: Tres palabras.— pronunció cuando la grandísima forma rugió furiosa. —La Ruina Colosal.
Rex: ¿La Ruina Colosal?— preguntó elevando una ceja. —Pues dejara de serlo ya que con mi súper caballito pasara a ser un escombro.— alardeó tratando de atacar a esa bola de petróleo cuando la ruina lo lanzó lejos en modo de defensa, el chico quedó estampado contra la pared hecha de huesos de varios peces; tenía el mundo al revés. —Ay qué poca…— masculló dolorido al levantarse lentamente y observando como todos ayudaban a Alice a vencer esa gran masa de petróleo, pero siempre pone su especial atención a la chica que "molesta" diariamente. —¡LAUMY DEBES ACUCHILLAR A LA BOLA DE PETROLEO NO AL AIRE!
Laumy: ¡¿Y QUE CREES QUE ESTOY TRATANDO DE HACER, TONTO?!— gritó con desesperación tratando de dañar a la masa amenazadora.
Rex: Ay, por el amor de Dios.— masculló cuando salió de su lugar para ayudarla. —¡A UN LADOOOO!— gritó valeroso al momento de hacer un giro en el aire sobre sí mismo usando el caballito; el juguete relinchó antes de que el mismo pegue en el suelo y provocar un terremoto de un segundo.
Laumy: Ay, ni siquiera le diste, babotas.— reclamó al mismo tiempo que Alice usaba su modo histeria debido a que la ruina le sacó varia ventaja de vida; todo parecía en cámara lenta por dos segundos a causa de la morbilidad de la chica.
El grupo de jóvenes retrocedió graciosamente rápido por el pavor de la escena, sus rostros eran todo una escena de comedia.
Rex: Órale.— exclamó sorprendido viendo como Alice derrotó solita a la monstruosidad.
Walter: Muchachos, no es por alarmarlos pero…— tragó saliva. —Creo que ya me ganó.— dijo refiriéndose a una humedad que se hizo en su pantalón.
En algún sitio del océano…
Rex: Que teatrito tan extraño tiene este océano.— comentó con gracia elevando una ceja.
Laumy: Rex, ¿de casualidad no te has golpeado la cabeza cuando eras chiquito?
Rex: Me resigno, no me acuerdo.
Laumy: Con razón.
Rex: ¿Por qué preguntas?
Laumy: Porque hace más de una hora que estamos este tétrico lugar y… recién ahora te das cuenta de que este mundo es extraño después de haberlo recorrido.— explicó con un poco de enredo.
Rex: ¿Qué?
Laumy: Ay no, ni sé lo que estoy diciendo.
Alice: Oigan ya cálmense, la función va a empezar.— espetó viendo al frente y de repente otro temblor se presentó; el teatro comenzaba a derrumbarse.
Rex: Ay no, tiene que ser una broma.— dijo cansado.
Nivel 3
Alice: ¡Esta maldita Ruina! ¡Corrompe todo el País de las Maravillas!
Gato: ¿Refugiándote de este perverso mundo? Quizás las cosas solo "parezcan" que se han ido al infierno.
Alice: No eres tan buen embustero ni yo tan estúpida, aunque algunas catástrofes menos serían bienvenidas.
Gato: Este incontenible desastre es cosa tuya. Y aun será peor. Tú Tren cumple un infernal horario. ¡Ponte en marcha! El tiempo no espera a nadie. El cambio ha comenzado…
Tuck: ¿Que es ese tal "Tren"?
Rex: ¿No lo sé? Aun sin haber llegado al ante último nivel no sé muy bien de que se trata. Tal vez si mi mamá no desenchufara cuando llego a esa parte… lo sabría. Aunque… nunca he llegado al ante último nivel… siempre me quedo en el primero.
Laumy: ¿Que el Tren no es invención de ella?
Grillo: ¿Cómo lo sabes?
Laumy: ¿No sé? Es un suponer.— mencionó asustada. —Alice está loca ¿recuerdan?— susurró para todos.
Rex: Si cerebrito lo dice… debe ser verdad.— con un poco de superioridad le dio la razón, Laumy lo miró semi cansada ante el comentario.
Alice: Es cierto que el Tren me aterroriza, Gato. Deberías buscar otro trabajo. ¿De verdad hay poca esperanza?
Gato: Incluso menos… y si el miedo los paraliza a ti y a tus amigos, estamos perdidos.— advirtió desapareciendo.
Rex: Ay qué bien, que buen consejo.
Alice: ¿Alguno de vosotros queréis preguntadme algo antes de comenzar la batalla?
Walter: ¿Hay otra?
Rex: Yo.— levantó la mano agitándola como un bobo. —¿Quién controla el juego y como es que sabes tanto si apenas sabes cómo te llamas?
Alice: Vosotros y yo. Y esa pregunta no es de tu incumbencia.
Rex: Definitivamente este videojuego esta embrujado.— dedujo pensativo. —Y ella… es linda pero está loca.
Annie: Alice, ¿qué es este lugar?
Alice: El Valle de La Muerte.— comunicó cuando pedazo de música tenebrosa se escuchó por unos segundos.
Lola: ¿De dónde sale la música?
Walter: Este mundo cada vez me da más pánico.— mencionó observando los remolinos que giraban sin un fin.
Alice: ¡Preparéis sus armas!— alarmó sacando su cuchillo a la vez que tres monstruos de petróleo emergían de la tierra y sus ayudantes ejercían distintos armamentos.
Rex: Ay, ¿pero que son esas cosas?
Alice: La Ruina Colosal y Ruinas Insidiosas.
Annie: Rex, juegas todos los fines de semana a este psicótico juego, ¿y aun no sabes cómo se llaman esas asquerosidades?
Rex: Tengo… amnesia colectiva. Y no, no juego todos los días. Recién voy por el nivel fácil.
Claire: ¡Cuidado!— gritó cuando la ruina más grande lanzo una bola envuelta en fuego.
Annie: Ay que divertido.— mencionó con ironía una vez que se encontró pecho a tierra junto con sus amigos.
Circe: Alice, ¡¿qué hacemos?!
Alice: ¡Usad sus armas para vencedlos!— aconsejó cuando se encontraba acuchillando a la ruina insidiosa.
Rex: Ah, ¿no que no?— sonrió victorioso sacando el cañón tetera, apuntó y el impulso del lanzamiento lo hizo dar tres vueltas carnero dejándolo muy lejos. —Ay… espero que nadie me haya visto.— se lamentó estando doblado con las patas para arriba.
Noah: Ni siquiera le diste cerca.— comentó disparándole con el molinillo a la ruina colosal.
Rex: Intenta disparar a una bola de petróleo mientras eres agredido por esferas de fuego y luego me dices.— pronunció al usar nuevamente el cañón tetera.
Alice: ¡Derribad a esa Ruina, niño!
Rex: ¿Tenemos que seguirla en cada nivel?— preguntó al intercambiar el cañón tetera por el caballito de juguete.
Laumy: Si queremos salir de aquí, con vida, sí. Además de que hay que deshacernos de los que están rotos.— mencionó lanzando una bomba de relojería que fue destruida por la bestia.
Rex: Juro que si llego a pasar un minuto más en este macabro lugar, seré yo quien este roto.— mencionó al pegar una patada en una columna, logró derribarla y aplastar a las ruinas en un solo intento. Alice quedó impresionada al igual que el resto de los chicos, inclusive él mismo. —No puedo creer que funcionara.
Tuck: Wow… tres pájaros de un tiro. ¡Bien hecho, amigo!— alentó desde otro punto.
Grillo: Al menos sabemos que una de las virtudes de Rex servirá para algo. Ahora podemos usar su impulsividad y bestialidad como un arma de alto calibre.
*Risas*
En alguna parte del Valle de La Muerte…
Rex: ¿Una pipa? Alice, fumar es perjudicial para la salud.
Alice: Debo hacerlo si queremos seguir adelante.— aspiró y soltó el humo activando un nuevo camino.
Tuck: Tranquilo Rex, nuestra amiga sólo activó un camino.— señaló una piedra flotante, siguió a la chica junto con los demás.
Rex: Lo sospeché desde un principio.
Alice: Sólo faltas tú, niño bonito.
Rex: ¿Por qué siempre las chicas lindas resultas ser las más locas? Pasar demasiado tiempo con el amor de mi vida le está afectando.— dijo cuando Laumy le lazó una piedrita. —¡Auch! Ya voy, ya voy.
En alguna otra parte del Valle de La Muerte…
Laumy: Aw, que hermoso.— viendo una especie de mini jardín japonés en medio de esa tierra psicótica; los bonsáis daban un poco de paz.
Oruga: ¿Te suena el dicho "fumar atrofia el crecimiento"?— la oruga le preguntó a Alice como siendo una especie de acertijo, Laumy sólo se vio tentada a decir algo cuando su sonrisa malévola atrajo la atención del moreno.
Rex: Ibas a decirme alguna maldad, ¿verdad?— descifró ingenioso con una sonrisa torcida.
Laumy: Pues… iba a preguntarte que si por casualidad cuando eras pequeño te convidaron alguna sustancia que atrofiaría tu crecimiento. Pero deduje que no porque ya lo hizo todo la naturaleza.
Rex: ¿Para qué pregunté?
Alice: Los adultos martirizan a los niños con ese dicho, normalmente mientras tienen una pipa en la boca.
Oruga: No te pediré que te tragues el humo. Tan sólo deja que te envuelta.— sugirió mientras unas aureolas achicaban a la pequeña Alice y al grupo.
Rex: Aquí llega la parte donde nos encogemos como calzones de bebé de nuevo.— puso un poco de humor al comentario.
