Vengadores por una estrella

Derechos: Los Vengadores, Thor, Loki y los mitos nórdicos no son de mi propiedad.

Resumen: Heimdall se convierte en padre y guardián de la reencarnación de Loki, abandonando por él sus deberes con Asgard. Los Vengadores se convierten en sus aliados en el cuidado del pequeño para evitar que termine en el mal camino, pero para ello todos guardaran el secreto de Thor, pues el pequeño con sólo oír los truenos a lo lejos siente temor y aunque no lo conoce tiene pesadillas con un hombre de grandes espaldas, cabellos rubios y ojos cerúleos.

Nota: Me he tardado mucho pero aquí está, nada de esto es lo que yo había pensado, se suponía que Loki iba a empezar con los dientes, pero no ha sido así.
Por favor no se os ocurra seguir el ejemplo de los adultos con sus venganzas, hacer caso al abuelo Furia.

Agradecimientos: A todos los que estáis al otro lado de la pantalla, por seguir leyendo, por tenerme paciencia, por esperar, por comentar y por todo en general.

La anciana y el guardián

La voz masculina suena relajada mientras lee un cuento infantil, es un cuento sencillo en el que se da las buenas noches a todo antes de dormir, el bebé apoyado en su pecho se ha dormido antes de que él termine el cuento, puede notarlo por su respiración, por eso lo cierra cuidadosamente dejándolo en la mesilla de noche antes de mover al pequeño a su lado, le da un suave beso en la coronilla y se asegura de taparlo bien con la sabana, no vaya a resfriarse por el aire acondicionado, apaga la luz y se deja llevar también por el diablillo del sueño.

El hombre no nota las sombras deformes que se arremolinan alrededor de ellos y como una barrera invisible las aparta de ellos, sin embargo siguen arremolinándose en torno a la cama como las moscas a la luz. De la oscuridad de la habitación surge una anciana de cabellos grises con tantas arrugas como estrellas ahí en el firmamento y piel apergaminada, ella ve las sombras, las reconoce como enviadas del señor de las pesadillas y a un movimiento de su mano las expulsa de la habitación mientras se acerca con pasos decididos al niño que duerme, cuando siente algo frio y afilado contra su cuello, no necesita ver para saber lo que es.

– ¿Son buenas sus intenciones? – Pregunta una voz áspera en su espalda.

– Mis intenciones son las que tienen que ser.

– Eso no contesta mi cuestión. – El filo se presiona contra su piel sin llegar a cortarla.

– Lo son.

– Cómo creeros cuando habéis caminado por los caminos de la oscuridad y ocultado vuestra presencia de los ojos de Heimdall el guardián y de los mortales para acercaros a él.

– Acaso no has caminado por esos mismos caminos. – Contesta la anciana sin amedrentarse. – Es mi deseo de verlo lo que me ha traído por esos caminos.

– Bien podíais haberlo hecho en el reflejo del pozo, en las aguas con las que riegas a Yggdrasil.

– Cierto es, pero sentía la necesidad de verlo en persona. Ahora retira tu juguete de mi cuello o tres veces serás maldecido.

Una risa en respuesta antes de soltarla, las dos figuras se observan en silencio, milenios de conocerse, no necesitan muchas palabras para dejar claro que ninguno atacara si no es necesario.

– No te había visto con esa forma desde que naciste.

– No era algo que extrañase, pero es un aspecto útil para esconderse.

– Lo haces por él. – La anciana observa al bebe, este se acurruca como un gato al lado del hombre rubio. – ¿Qué pacto te lleva a gastar tus energías en la protección del Embaucador lengua de plata?

– Vigila tus palabras, no ofendáis a quien aún está por demostrar si merece tal título. No he pactado con nadie, no soy de creer en las palabras de otros, dada mi experiencia. Estoy aquí por mi propio deseo.

– Tu deseo podía haberte traído antes a su lado. – Las palabras eran un ataque claro por las afrentas vividas por el pequeño.

– Incluso antes de que naciera he permanecido a su lado sutilmente, por su bien he debido de contener mis deseos de venganza para quien le hirió.

– La reina de Helheim ha estado más de una vez a punto de tenerlo en su reino, pero tú has cambiado ese destino.

– Tras el sacrificio de la hechicera merece algo mejor que morir ahogado en una bañera.

– Si está predestinado a una muerte tan poco heroica no vas a poder cambiarlo.

– ¿Quién soy yo para cambiar los destinos? – Se mofa el joven, sus dedos de largas uñas acarician con una delicadeza extraña al bebé dormido, el brazo del hombre que lo acompaña en sueños se mueve protectoramente cubriendo al pequeño y traspasando al joven como si fuese un espectro. – Eres tú la que mejor conoce los destinos de dioses y hombres.

– Y sin embargo sólo puedo decirte lo vieja que es el alma reencarnada, mi memoria y mi visión jamás han fallado. Desde la primera vez que nació como un hombre de cabellos de fuego a esta en la que sus cabellos parecen tejidos de la propia oscuridad, jamás he visto que estuviese tan rodeado por el amor.

– Entonces deja que el amor lo cuide y mantente alejada de él hasta que tú y tus hermanas cumpláis la palabra dada a la hechicera.

– ¿Qué sabes tú de ese trato? ¿Y por qué debería cumplir un pacto lleno de engaños?

– Por lo que yo sé, no hubo engaños, ella os entregó algo con la condición de que no lo tomaseis hasta unos segundos antes de su muerte a cambio de que enseñaseis la magia antigua al niño nacido de su vientre.

– Hay comienza su engaño, en el libro estaba escrito que jamás tendría un hijo.

– Lo hecho, hecho está, tres veces jurasteis.

La anciana deja salir un gruñido a modo de queja, él tiene razón, pero eso no quiere decir que le guste haber sido engañada, encima por una mortal, una cosa era hacer tratos con El Embaucador para terminar en algún ardid, pero ser engañada por una simple mortal por muy reencarnación de la primera hechicera que fuese era degradante y estaba claro que con él ahí no iba a poder hacer lo que la había llevado a dejar las raíces de Yggdrasil.

– Has ganado esta batalla, pero no creas que he caído en tu artimaña. – La anciana desaparece por los mismos caminos que llego, entre la oscuridad de las sombras.

De pie ante la cama de Steve, el joven vuelve a estirar la mano para acariciar al niño, pero su magia ahora está demasiado débil como para crear la ilusión de un cuerpo y sus dedos traspasan al pequeño. Se aparta molesto mientras su mirada fija en la pequeña figura en la cama, pestañas negras se baten dejando al descubierto los ojos más verdes que jamás han existido, observándolo en silencio, dejando que se vea reflejado en ellos, la forma en que lentamente desaparece en el aire como si nunca hubiese estado ahí.

Esa noche se escucha un aullido melancólico por todos los Nueve reinos.

Pequeña venganza II

Los cubos de madera estaban desperdigados por todo el salón, Tony no ha desistido en su intento de enseñarle a decir su nombre. Sin mucho éxito por ahora, aunque está orgulloso de ver que si le pide una letra o un número es capaz de darle el cubo correspondiente, no las dice, pero no pierde la esperanza de ser su primera palabra, incluso si no es su nombre, se conforma con que suene remotamente parecido, eso último no lo reconocerá por todas las veces que se ha burlado de los padres orgullosos de que sus hijos los llamasen papas.

– Raichu está en el edificio con la doctora Foster. – Anuncia Jarvis.

– ¿Tenemos salidas libres?

– Sí, he bloqueado los ascensores.

– Iré al parque con él. – Heimdall termina de meter algunas cosas en la bolsa para los paseos.

– Te acompaño, así podemos estrenar el rolls roy.

– Señor, la doctora Foster tiene una cita con usted. – Se escucha decir a la I.A con un tono que parece el de un profesor recordando que has de hacer los trabajos mandados.

– Bruce se ocupara de ello. – Contesta cogiendo al pequeño en brazos y olvidándose totalmente de sus obligaciones y de la regla de recoger los juguetes después de jugar, porque si están aprendiendo, no es jugar ¿verdad?

En cuanto salen al pasillo las puertas del ascensor se abren dejando salir a Bruce con el carrito hecho por Stark, nadie puede negar que es su obra, los dorados y rojos son su firma.

– Me llego la alarma Raichu. – Les dice antes de darle un beso en la frente a Loki. – Nos vemos para comer.

– Nos vemos. – Contesta Heimdall.

– Luego volvemos mamá. – Se burla Tony antes de que se cierren las puertas del ascensor. – Situación Jarvis.

– Raichu y la doctora acaban de coger el otro ascensor y se dirigen hacía el señor Banner. Pepper está haciendo guardia en la puerta de atrás para que no escapes.

– Entonces iremos por la de delante. – Dice colocando a Loki en el cochecito y cerrando todos los cierres para asegurarse de que estará protegido.

El pequeño se remueve en su nuevo sitio, mira arriba molesto con los mofletes hinchados extendiendo los brazos hacía su padre como si estuviese seguro de que lo cogerá, y así es, en cuanto suelta cada enganche. Tony esta ofendido por tal muestra de desprecio hacía su fantástico invento, pero no dice nada cuando la expresión del niño se vuelve una sonrisa radiante en los brazos de su padre.

– Sólo hasta que salgamos del ascensor, tienes que aprender a ir en el carro. – El tono es serio y firme, pero su mirada es cálida. – El tío Tony lo hizo especialmente para ti.

Los ojos verdes se centran en el inventor y le lanza un beso como le ha enseñado. Tony lo atrapa al momento, es mejor que cualquier premio que hubiese recibido por su ingenio.

Los guardias de seguridad tienen la orden de detener al señor Stark y avisar a la señorita Pots, es una tarea mucho más fácil cuando es el señor Rhodey quien se ocupa de ello, pero está fuera de la ciudad cerrando un negocio, sinceramente a ninguno le hace mucha gracia sentirse niñera de Stark, la mayoría de ellos son exsoldados o expolicías con experiencia que han terminado ocupándose de un niño rico consentido por la paga, por suerte no es algo habitual para ellos. Por eso cuando salen del ascensor todos los guardias se dirigen hacia ellos, Tony no sé da cuenta, está colocando al niño en el cochecito asegurándose de que los cierres estén bien puestos y no se puedan soltar, pero Heimdall los ve ir hacía ellos, y la mirada que les dirige los paraliza a todos. Es como mirar a los ojos de un animal salvaje protegiendo a sus crías, los hombres tragan saliva, algunos se pierden en el terror de las memorias de guerra, otros cierran los ojos incapaces de mantenerle la mirada, es sólo cuando sale del edificio que tragan saliva y fingen que nada ha pasado.

El paseo comienza con Loki enfurruñado en su cochecito de paseos, da igual lo brillante que sea, no le gusta no poder ver a su familia, se revuelve en su sitio intentando ver a los adultos, pero no consigue moverse mucho, las correas puestas por Stark le sujetan bien para evitar cualquier posible caída, y el niño se decide a intentar abrir los cierres sin mucho éxito, suelta una especie de gruñido quejicoso al darse cuenta de que no tiene la fuerza suficiente en las manos ni la habilidad para abrir los cierres. Tony se ríe al verlo, sigue resultando adorable con el mohín en su rostro y la ropa de mapache. Heimdall por su parte acaricia la cabeza del pequeño sin dejar de caminar y le pone la capucha para cubrirla del sol. Loki mira arriba intentando ver a su padre sin éxito, pero se le ve más calmado ahora que tiene la seguridad de que está ahí.

– ¿Lo has llevado a jugar en la arena?

– No, sólo hemos paseado por el parque observando el paisaje.

– Le va a encantar. – Asegura guiándolos hacía el parque infantil, ese al que el Capitán América va el primer domingo de cada mes para entretener a niños pequeños repelentes con madres más maquilladas que en cualquier otro día.

Sera porque es un día laboral por la mañana que en el parque sólo hay algunas madres con niños de distintas edades, ninguno parece ser muy mayor, algunos duermen en sus cochecitos mecidos por madres o niñeras que hablan y hablan, otros juegan en la arena o en los columpios. Stark lo agradece, no todo el mundo se deja engañar por unas gafas de sol y una gorra con un dibujo ridículo.

Heimdall es interceptado por una mujer que conoce del supermercado, ella mira a Loki y dice que es un bebé muy bonito como todas las veces que lo ve, por su parte Stark saca al niño del carrito y este sonríe agradecido abrazándose a él como si llevase una eternidad sin verle.

– Bambi, nosotros nunca vamos a dejarte. – Le susurra entendiendo que quizás el carrito puede resultarle aterrador. – Aunque no nos veas, estamos ahí para ti, como los ángeles de la guarda. – Loki le mira atento, sus ojos dejan entrever la curiosidad por las últimas palabras. – Un ángel de la guarda es alguien que siempre estará ahí para cuidarte aunque no lo veas. – Le dice sin saber muy bien cómo explicarlo, quizás a Steve se le daría mejor, a él en este momento le parece que Jarvis puede estar dentro de esa descripción y lo creo él, sonríe al pensarlo, quizás todos estén equivocados y el dios no sea Thor, si no él.

Heimdall se mantiene estoicamente en la conversación insulsa de la mujer, sin embargo no deja de vigilar a su hijo por lo que pueda pasar, él ve como Loki coge la arena entre sus manos y la observa caer de estas lentamente, repite la operación varias veces antes de empezar a construir una pequeña montaña con la ayuda de Stark.

Tony se fija en que en una pequeña tienda cercana venden cubos para jugar en la arena, él decide ir a por uno, le hace señas a Heimdall para que se ocupe del pequeño, pero ni así la mujer se aparta, sigue hablando de cosas sin sentido para el asgardiano y cuando ve que se acerca al niño para jugar con él lo detiene colocando una mano en su brazo.

– Deja que haga amigos, es más fácil sin los padres alrededor. Tiene que ser independiente.

Heimdall entiende, pero su hijo tiene 7 meses y aunque está orgulloso de que puede sentarse sólo y sea muy rápido gateando, tendrá tiempo para ser independiente después de unos siglos de vida, así que sonríe a la mujer cortésmente y se aparta directo a su hijo.

Tony no ha llegado a la tienda, apenas se ha alejado unos pasos a la espera de que Heimdall ocupe su lugar, pero esa distancia es suficiente para que ambos hombres vean como un niño de unos dos años pisa la montaña hecha por Loki antes de vaciar su cubo lleno de arena sobre él. Heimdall tarda segundos en coger a Loki en brazos para sacarle la arena y asegurarse de que no le ha entrado en los ojos.

– No le de importancia, son cosas de niños aprendiendo a compartir. – Le dice una mujer desde un banco con otras mujeres que hablan y miran poco a sus hijos.

Tony vuelve sobre sus pasos, entiende que son cosas de niños, pero una disculpa no habría estado mal, así que sonríe encantadoramente al grupo de mujeres, pero especialmente a la que habló antes, le arrebata el bolso y deja caer todo su contenido sobre ella y después el bolso vacío.

– No importa, estoy compartiendo. – Dice imitando el mismo tono chillón que uso ella.

Heimdall suspira antes de colocar a Loki en el cochecito sin atarle y moverse para atrapar del brazo a Tony y salir de ahí antes de que las mujeres tomen represalias. Por suerte para ellos les da tiempo a alejarse lo suficiente antes de escuchar los gritos de indignación.

Tony no se arrepiente de ello y mucho menos cuando los ojos brillantes de Loki asoman desde detrás del cochecito.

Pequeña venganza III

Por segunda vez en la semana la alarma Raichu suena, Jarvis recuerda que a falta de la presencia del señor Stark la otra vez, Jane recibió una nueva cita, lo cual no estaría mal si Thor no viese la necesidad de acompañarla y terminar sentado en el sofá con sus compañeros de equipo, no es que a ellos les moleste, bueno quizás un poco, porque ya están acostumbrados a las comidas familiares y nunca son lo mismo sin Loki y Heimdall, la otra vez se les echó en falta y estuvieron preocupados por lo que podría comer Loki hasta que Jarvis les recordó que Heimdall había salido preparado además de estar acompañado del señor Stark capaz de pagar una comida decente en cualquier lugar del mundo.

En esta ocasión Heimdall ya está preparado, sólo le falta coger a su hijo y salir por la puerta, está seguro de que la I.A se ha ocupado de prepararles una salida fácil aunque sea por la puerta de emergencias. En cuanto el aesir coge al niño vestido de ranita de los brazos del arquero este salta del sofá declarando que los acompañara.

– ¿Y los cubos? – El tono de Bruce es demasiado parecido al de una madre regañándole por no recoger los juguetes, y la pose de sus brazos en jarras no ayuda a alejar esa imagen mental mientras señala un enorme castillo hecho de cubos justo delante del sofá.

– Ha sido Tony, es él quien no deja de intentar que diga su nombre. – Se defiende el rubio aunque todos saben que él único con el que Loki hace torres es él, además una de las torres tiene escrito su nombre.

– Está bien, puedes ir, pero sólo por esta vez. La próxima tendrás que quedarte y recoger. – Termina con un suspiro al ver como Clint sonríe y corre hacía la puerta apresurando a Heimdall como si temiese que fuera a cambiar de opinión.

– Nos vemos a la vuelta mamá.

– ¡Que no soy vuestra madre! – Grita molesto empezando a recoger.

Steve contiene su risa y se cubre la cara con el cuaderno de dibujo para evitar mostrar una sonrisa divertida, porque desde que Tony empezó a llamarle así Clint se le unió e incluso con la amenaza del hombre grande y verde por salir no han dejado de llamarle de esa forma.

– Steve, si quieres ir con ellos estas a tiempo. – Y esa frase le hace parecer aún más una madre.

– Gracias, estoy terminando unos bocetos para el cuarto.

– ¿Ya te has decidido?

– Sólo la puerta, lo demás aún no estoy seguro. Quiero pintarle un cielo del que nunca se aburra.

Bruce piensa sobre ello un momento mientras va apilando los cubos en la esquina, quizás deberían conseguir una caja para ellos.

– Podrías pintar distintos cielos y Jarvis puede proyectarlos en el techo aleatoriamente, así siempre puedes crear un cielo nuevo.

La mirada azul brilla al imaginarlo, en su rostro una sonrisa que demuestra que está encantado con la idea, permanece incluso cuando deja su cuaderno a un lado y comienza a ayudar al otro con los cubos. Así los encuentra Thor cuando entra sonriente por la puerta.

– Amigos ¿qué tenéis con los cubos? – Pregunta al recordar que es la segunda vez que encuentra a Bruce de esa manera.

Los dos hombres ríen, sobre todo al ver que apenas queda por recoger el nombre de Clint.

– Nada Thor, ¿te apetece si entrenamos un poco? – Propone Steve.

Thor accede, pero sus ojos están fijos en los cubos, es como si estos le dijesen algo y no logra saber el que.

Clint ha decidido que el supermercado es demasiado aburrido para Loki, en serio, no es una excusa para no pasar el tiempo dando vueltas alrededor de comida y otros artículos buscando los cosas de la lista, él señala la juguetería que ahí en la esquina de enfrente y pone su mejor sonrisa cuando pide permiso para llevar a Loki con él.

– Puedes llevarlo contigo, iré a buscaros en cuanto termine la compra. – Que Loki no esté cerca de Heimdall no quiere decir que él deje de cuidarlo, la mirada que durante siglos vigiló Asgard y la familia real ahora es sólo para él.

Clint toma el control del carrito para ir a la tienda sin dejar de sonreír.

– Vamos a la juguetería, donde tienen un montón de cosas divertidas como tus cubos. – Le explica al niño, han descubierto que si quieren que este sentado tranquilamente lo mejor es hacerle ver que están ahí. – Y voy a regalarte lo que más te guste de toda la tienda porque tengo una de las tarjetas del tío Tony y no va a importar incluso si me pides un pony de verdad.

La tienda es enorme, está especialmente pensada para los niños, tiene un tren en el techo que la recorre entera y distintas zonas para que los niños y no tan niños jueguen, Loki lo observa todo emocionado, sus ojos brillan y no deja de mirar alrededor, para terminar con la cabeza hacia arriba viendo pasar el tren, estira las manos hacía el juguete como si quisiera cogerlo o que se lo dieran, pero en su lugar Clint puede ver brillos verdes saliendo de las pequeñas manos, él las toma entre las suyas y las besa distrayendo la atención del pequeño.

– Vamos a ver el recorrido del tren. – Tras decirle eso lo coge en brazos y aparca el carrito en una zona específica para ello, ni se preocupa de atarlo como han hecho otras personas, claro que los demás no tienen un carrito que se bloquea y hará sonar una alarma si lo toca alguien que no sea familia.

Siguiendo el camino del tren van viendo los juguetes de los distintos pasillos, Clint no puede evitar notar que la imagen de los Vengadores está impresa en casi cualquier cosa imaginable, se pueden hacer pulseras y colgantes con sus emblemas, pueden jugar a ser ellos y tener su propio escudo del Capitán América, aunque él puede asegurar que el escudo real no lanza proyectiles. Él coge una réplica de juguete de su propio arco y se lo enseña a Loki, pero el pequeño tiene los ojos fijos en algo al otro lado del pasillo.

– Aún eres pequeño para esto, pero en cuanto puedas andar vendremos por uno. – Le dice dejando el arco en su sitio y caminando hacía lo que atrae tanto al pequeño, la zona de peluches.

Hay animales de todo tipo, no hace caso de los osos, ni de los leones, ni de los aliens, él sólo tiene ojos para un enorme y extraño dragón de peluche, cuerpo verde con pequeñas alas rosas y púas moradas.

– Es más grande que tu padre. – Le dice Clint cuando Loki estira los brazos e intenta aferrarse al dragón, al no poder mira a su tío con ojos de cachorrito y el arquero se estira y coge al dragón. – Cumpliré mi palabra si quieres un dragón extraño, tendrás un dragón extraño

– Señor, disculpe, pero el dragón no está en venta. – Informa una voz de mujer.

Barton se gira, sus ojos abiertos por la sorpresa de no haber notado que tenía a alguien detrás y de que el extraño dragón gigante de felpa no esté en venta.

– Es para las obras de teatro. – Explica la mujer, sus ojos pasan sobre el rubio sin mucho interés, pero cuando se encuentran con los verdes del niño, toda ella cambia, su mirada se vuelve más cálida y una sonrisa aparece en su rostro. – Si es mi amigo del parque. – Ella acaricia suavemente los mechones negros. – Lo siento no puedo venderte al leal Jor, sin él no podríamos salvar doncellas de sus madrastras, asustar a los marineros, dar valor a los piratas y los caballeros de brillante armadura no encontrarían a sus mejores amigos. ¿Entiendes?

El pequeño mira a los ojos azul grisáceo como si entendiese que Jor era irreemplazable igual que Jarvis y por eso no podía irse a casa con él, besa a Jor en el morro y le da unas palmaditas de despedida antes de volver a abrazarse al cuello de Clint escondiendo la cabeza.

– No estés triste, seguro que encontramos algo que te guste ranita. – Intenta animarle el rubio acariciándole la espalda.

La joven frente a ellos parece realmente afectada por esa reacción en el niño, pero enseguida su expresión cambia.

– ¡Jor! ¿Acaso quieres atraer a todos los cazadores de dragones? – Al decirlo mira a los lados, como si temiese que alguien lo viera.

El bebé deja de esconder el rostro, para volver a mirar al enorme dragón de felpa que mueve las alas para sorpresa de Clint, Jor parece volar hacia Loki, si es que esas pequeñas alas pueden mantener el peso de su cuerpo relleno, por suerte la joven se apresura a atraparlo como si al aferrarse a él pudiese impedir que vuele lejos.

– Tu nuevo amigo vendrá a verte otro día, – Guiña un ojo cómplice hacía los chicos. – por favor escóndete antes de que los cazadores vengan.

– Él vendrá. – Asegura Clint, realmente tenían que ir, aquella chica actuaba muy bien, hasta él se lo estaba creyendo. – ¿Verdad? – Loki deja salir un gorjeo como respuesta, y todos la dan por afirmativa.

El dragón deja de mover sus alas y la joven lo coloca en su sitio de honor entre los demás peluches.

– Shh… ahora finge que eres un peluche y vigila la tienda. – Su tono es como un susurro, pero lo suficientemente alto para que ser escuchada.

– ¿Cuándo sería la obra? – Pregunta Clint sintiendo al niño mucho más animado, está intentando mantenerlo en sus brazos, pero es muy bueno en escurrirse y él está preocupado por dos cosas, que se caiga o que use magia, no tiene explicaciones para lo último y no soportara lo primero. – Estate quieto. – Loki se retuerce mirándole como si fuese a llorar, han jugado tantas veces a este juego que ahora no sabe explicarle que no están jugando. Clint Barton es uno de los mejores espías de SHIELD, un héroe sin súper poderes capaz de jugarse la vida por salvar el mundo sin pestañear, a torturado a hombres llorando por su vida e implorando por regresar con su familia sin dudar, pero cuando ve el labio tembloroso, la mirada esmeralda al borde del llanto, su corazón se encoge y sabe que ha perdido, deja cuidadosamente al niño en el suelo. – No te alejes mucho. – Pide mientras empieza a plantearse el entendimiento que puede tener un bebe.

– Voy a buscar un folleto. – Contesta la joven mirando hacía el niño atentamente, una sonrisa dibujada en sus labios. – No tardo.

El rubio asiente en respuesta sin mirarla, él sigue al niño vestido de rana que gatea lentamente mientras mira todo a su alrededor, agradece que no hay mucha gente en la tienda, puede contar a los otros clientes con los dedos de una mano y le sobrarían, pero eso es bueno, nadie va a pisar a su ranita y si lo hacían sufrirían las consecuencias.

El tren pasa por encima de ellos una vez más, Loki lo mira fijamente deteniéndose en el sitio, sus ojos siguen el trenecito escuchando el sonido que imita a una locomotora de verdad, por un momento Clint se teme que haga uso de la magia sin notarlo, sólo despide al tren con la mano, provocando en el adulto una sonrisa y ganas de abrazarlo. Viendo lo mucho que le gusta el tren, y estando claro que lo otro que más le ha gustado no se puede comprar, busca desde su sitio un trenecito como el que pasea por la tienda, mientras lo hace puede ver como su pequeña ranita se hace con una pelota transparente con estrellas de colores por dentro, la pelota es más grande que él pero se las arregla para sostenerla y agitar las estrellas de su interior, como un tío totalmente hechizado por su sobrino no puede evitar hacer una foto para mandársela a los demás. Ha terminado de hacerlo cuando ve la caja con el tren en una de las estanterías, no está muy lejos de Loki y podrá vigilarlo en todo momento, así que se va a por ella. No llega ni a un minuto el tiempo en que le da la espalda, pero cuando se gira a mirarlo y enseñarle que van a tener su propio tren ve a un hombre parado frente a al niño.

Los ojos verdes miran con gran interés al hombre frente a él, se había acostumbrado a ver a mucha gente cuando salía, pero podía decirse que eso no quería decir que le gustase todo el mundo, a él le gustaban los de casa y la chica del parque amiga de Jor, pero este hombre no le gustaba. Le mira como todos esos hombres que habían estado con la mujer que le hacía daño, él arrastra su culo hacia atrás para apartarse, su respiración se acelera, sus ojos se mueven buscando a Clint, y entonces el hombre se inclina ante él arrebatándole con brusquedad la pelota y casi haciéndolo caer hacia atrás. No deja salir ningún sonido, pero las lágrimas se le escapan y tiene miedo, no ve a Clint dejar caer la caja del tren y correr los pocos metros que les separan, él siente ganas de romperle la nariz al hombre y cada hueso del cuerpo pero sabe que no estaría bien hacer eso delante de Loki, en su lugar coge al niño en brazos y besa sus mejillas mientras el pequeño se aferra a su ropa como si la vida le fuese en ello.

– Todo va a estar bien, lo siento mucho. – Se disculpa porque si no se hubiese alejado no habría pasado. – Los chicos malos van a recibir su castigo.

Barton saca su starkphone, con Loki escondiendo otra vez la cabeza en su cuello, él le deja, puede notar como va relajando su agarre.

– Jarvis.

– ¿En qué puedo ayudarle señor Barton?

– Desde mi ubicación, consígueme los datos de un hombre con una bata blanca de medico sobre una camisa de cuadros de leñador.

– Sí señor.

Heimdall está en la cola para pagar cuando ve lo que pasa, se le escapa un gruñido que asusta a casi todos los que le rodean incluido a un adolescente que intentaba colarse en la cola y se va en silencio al final de esta, pero permanece en su sitio, él va a dejar que Barton se ocupe por ahora, tiene claro que de una forma u otra ese hombre va a pagar su afrenta y su deshonor.

La joven del parque reaparece, hace una mueca de disgusto al ver que su pequeño amigo se ha vuelto a esconder en los brazos del hombre, pero no dice nada, sólo se acerca con el folleto.

– Gracias, ¿puedes acompañarme a la caja? – Pide Clint enseñándole que con un brazo sostiene a Loki y con el otro la caja del tren que ha recogido del suelo.

– Sin problemas. – Contesta intentando volver a ver el rostro sonriente del niño, pero este se niega a sacar la cabeza de su escondite, si fuese un adolescente seguramente estaría incluso con la capucha puesta.

– ¿Tenéis más pelotas transparentes con estrellas dentro?

Ella recuerda ese tipo de pelotas, tenían pocas porque a pesar de su originalidad los niños preferían llevarse las que tenían imágenes de sus héroes o de los personajes de su serie favorita, está segura de que tiene que haber alguna, ella mira el montón de pelotas, pero ninguna es de las transparentes.

– Podríamos tener en el almacén, pero tendría que buscarla. Si me dejas tu número de teléfono puedo decirte algo.

Loki no se despega de Clint en ningún momento, ya no tiene un agarre fuerte, simplemente permanece apoyado contra él escondiéndose del mundo. Cuando el starkphone suena con la canción del principio de "Hora de aventuras", él deja la caja del tren en el mostrador antes de poder contestar, la dependienta se ofrece a coger al niño, pero él niega con la cabeza, no se separara de él otra vez.

– ¿Sí?

– Señor tengo la información que me pidió.

– Envíamela por mensaje.

– ¿Se encuentra bien el señorito? – Jarvis es una I.A, a veces se puede olvidar, pero no deja de ser algo creado por Tony, sin embargo en ese momento Clint siente que está hablando con una persona, un miembro más de su ya de por si extraña familia.

– Sí. – Contesta notando la respiración calmada contra su cuello, si no se equivoca, debe haberse dormido. – Ha tenido un mal momento, pero ya sabes lo que dice Tony.

– Nos vengaremos. – Al escucharlo Clint sonríe, porque justamente eso es lo que piensa hacer.

Sale de la tienda con Loki en un brazo mientras empujaba el carrito, podía sentir la mirada de la dependienta en la nuca, pero se olvida de ella en cuanto la imponente figura de Heimdall aparece ante él.

– Hola Heim. – Saluda al asgardiano sintiéndose algo incómodo, sentía que estaba viendo a través de él.

– Saludos Clint, ¿se ha dormido? – Lo pregunta extrañado, Loki no suele dormirse en los paseos, le gusta verlo todo.

– Él ha tenido un mal momento. – Es lo único que dice al respecto antes de pasarle al niño con sumo cuidado para no despertarlo. – Tengo que hacer una cosa, pero no tardo.

El aesir observa a Clint sin decir nada, acomoda bien al pequeño en sus brazos, y asiente.

Clint saca el starkphone y mira los datos que le han enviado, el hombre de la bata blanca tiene su coche aparcado a menos de cinco minutos si va a buen ritmo, acelera el paso mientras vuelve a llamar a Jarvis.

– ¿Estás seguro de que es el coche del sujeto?

– Sí señor.

Los movimientos de Clint son rápidos y precisos, nadie ve de dónde saca el machete, ni mucho menos sospechan de la forma en que rodea un cuatro por cuatro y regresa sobre sus pasos, pero Heimdall si lo ha visto, ha visto la bolsa de la tienda de juguetes en los asientos traseros del coche, y como Clint ha rallado la carrocería y rajado las cuatro ruedas del vehículo respetando únicamente la de repuesto.

Pequeña venganza IV

Steve se había decidido a empezar a pintar el cuarto de Loki, quería convertirlo en un lugar más acogedor y mágico, según Clint eso iba a ser muy difícil porque lo que hacía a ese cuarto tan especial era el niño que les sonreía cada día. No podía negar que tenía razón, si desde que había llegado junto a su padre se había convertido en algo normal mantener un horario de comidas común y reunirse cada día simplemente para compartir. Aunque reconocía que Thor le daba algo de pena, si él fuera Thor no sabría cómo tomarse la situación si lo descubriera, era como si todos en los que confiaba les estuvieran mintiendo.

El capitán se da cuenta de lo silenciosa que esta la casa, se nota que Bruce está trabajando, Pepper está obligando a Tony a hacer lo mismo y Clint se fue a buscar a Natasha, piensa que padre e hijo pueden estar jugando en Narnia, cuando va hacía ahí le llega el sonido de la voz de Heimdall cantando un arrullo en una lengua extraña mientras sus manos trabajan una masa de algo. No puede evitar sonreír al ver que Loki está sujeto a la espalda del ex guardián por un trozo de tela como hacen algunas mujeres, puede ver que el pequeño está despierto porque una de sus manos fuera de la tela se mueve al ritmo del arrullo.

– Heimdall. – Llama Steve.

– ¿Tienes hambre? – Pregunta girándose con cuidado para no dar a Loki con nada.

– No. – Niega con la cabeza. – Voy a ir a comprar pinturas y he pensado que podrías querer venir.

– Gracias por el ofrecimiento, pero he de amasar el hojaldre cada veinte minutos. – La expresión de Steve es de desilusión al escucharle, parece no estar seguro de que decir, pero Heimdall entiende. – ¿Quieres llevar a Loki contigo? Es bueno que salga. – Está seguro de que él no va a distraerse y no terminara teniendo que vengar ninguna afrenta.

– Sí. – Contesta rápido y sin dudar.

Steve no quiere llevar el rolls como lo llama Tony, es evidente que a Loki no le gusta mucho porque siempre que lo sientan ahí hace un puchero adorable hasta que le hablan o demuestran que están ahí de alguna manera, por eso pide a Heimdall que le enseñe a llevarlo como él. El aesir abre el armario que da a Narnia, pero no pasa por el portal, coge del estante una tela parecida a la que el lleva atada, salvo que los colores parecen gritar Capitán América por todos lados, sobre todo por el estampado de estrellas.

– ¿Se puede atar por delante? – Pregunta pensando que prefiere poder verlo.

– Aye. – Contesta Heimdall desplegando la tela y comenzando a atarla alrededor del hombre de forma que pueda ver como lo hace.

– No estoy seguro de si podre atarlo si se suelta. – Puede notarse la preocupación en cada silaba.

– La abuela los trajo en su última visita, cada hebra de la tela esta entrelazada con magia de protección para evitar que se suelte cuando este atada. – Explica mientras termina de colocar al niño, está claro que ni él ni los abuelos dejan la seguridad del pequeño al libre albedrio.

– Creo que le gusta más ir así. – Dice acariciando una de las mejillas de un sonriente Loki.

– Es el contacto. – Aclara la voz de Jarvis.

Ambos hombres asienten, era cierto; si querías que comiese sin terminar con la comida por encima debías ponerlo sobre tus rodillas y comería sin rechistar, para dormirlo era tan fácil como sostenerlo en brazos y dejar que sintiese tu corazón y cuando no estaba jugando no dudaría en extender sus brazos hacía alguno de ellos para ser cargado.

– No creo que tardemos, ¿quieres que te traiga algo?

Heimdall piensa un momento en ello, había ido a comprar hacía poco con Clint, pero se da cuenta de que si hacía falta algo.

– Mermelada de frambuesa, para los pop-tart.

Steve rio, Thor había terminado con ellos después de su último entrenamiento, preguntándose porque estaban más buenos que los que compraba Jane, estuvo tentado de decirle que era porque no los hacía un aesir con amor.

Antes de salir Heimdall le entrega una mochila, por un momento no entiende pero entonces cae en la cuenta de que Loki puede necesitar un cambio de pañal, o querer agua.

– Vamos a ir primero por la mermelada. – Le dice al niño en el ascensor.

Al salir, saluda a las chicas de recepción y a los guardias de seguridad como hace siempre, estas le miran con curiosidad como han hecho cada vez que ven salir alguno con el niño, al menos ahora sé sabe vigilado, no como cuando vivía en su piso y nada era lo que parecía, ahora si siente que tiene en quien confiar, en su familia y Thor, no se da cuenta de la separación que hace inconscientemente del príncipe de Asgard.

El viaje al supermercado es rápido, Steve se sorprende cuando alguien le toca el culo, al mirar al culpable se encuentra con Darcy.

– Hay otras formas de saludar. – Le dice con un leve rubor en el rostro.

– Esa es de mis preferidas. – Contesta la morena observando al niño. – ¿Eres papá canguro?

– Es mi sobrino. – Aclara.

Darcy se acerca y se pone de puntillas para poder ver bien al niño, incluso le ofrece una galleta, en respuesta los ojos verdes la rehúyen y oculta el rostro en el pecho de Steve.

– Alguien no ha dormido su siesta. – Se ríe la joven.

– Es tímido. – Alega Steve, aunque no está seguro, la chica del parque le gusto y no ha tenido problemas con Pepper.

– Tiene tus ojos. – Las palabras van acompañadas de una sonrisa mientras intenta volver a ver el rosto del pequeño, pero él se mantiene oculto entre la tela y su tío.

Steve sonríe al escucharla, pero no dice nada, es una mentira demasiado obvia, Loki no se parece a él en nada, las palabras de Heimdall vienen a su memoria "No importa si no nos parecemos, si no es sangre de mi sangre ni carne de mi carne, él es mi hijo porque mi alma me lo dice a gritos. No hay nada que me haga sentir lo contrario."

– No, él tiene los ojos más hermosos de los Nueve reinos.

– Pasas demasiado tiempo con Thor, – Darcy rueda los ojos al escucharle. – hablas como él.

Tenía que decir el nombre, Steve se traga su propio gruñido mientras Loki se revuelve y hace un puchero, el rubio lo mira y decide que es el momento de despedirse.

– He de irme, nos vemos en otro momento. – Acaricia suavemente la espalda de su sobrino, es su forma de decirle que todo está bien.

– He quedado con Jane y Thor, por qué no te vienes.

Ese nombre otra vez, el pequeño ya no le mira, se oculta otra vez pero puede sentir su latido acelerado.

– No puedo, su padre me matara si no se lo regreso pronto. – Dice antes de marcharse dejándola atrás. – Ya paso, ya paso. – Repite para Loki acariciándole la espalda a la espera de que vuelva a mirar todo, y cuando lo hace Steve sonríe, porque cuando esos ojos esmeraldas dejan de ver el mundo con miedo es como ver el arcoíris tras una tormenta.

La tienda de manualidades hace feliz a ambos, Steve no sólo llena el carro con todo lo necesario para empezar el mural, también enseña al niño la que será su primera caja de colores, según lo escrito en ella Loki podría comerse los colores sin peligro de enfermar, aunque está seguro de que es lo suficientemente inteligente como para no comerse los colores.

– Así podremos pintar juntos. – Le dice enseñándole la caja llena de crayolas, y cuando la coge entre sus manitas le hace feliz pensar en todos los dibujos que harán, no necesita ser su primera palabra, se conforma con el tiempo compartido, con todas las sonrisas y besos que le quiera dar.

El carro de la compra está lleno hasta arriba, cuadernos de dibujo, distintos tipos de pintura, lápices, purpurina con formas que ha escogido Loki y que aún no sabe para que usaran pero como a él le gustan a Steve también. El rubio está planteándose si podrá cargar todo eso en bolsas sin que se rompan hasta casa o puede pedir que le lleven una parte cuando la voz de la cajera llama su atención.

– ¿Es cómodo llevarle así?

– Sí. – Contesta sin dudar.

– No se parece en nada a ti, – La cajera mira a Loki y luego a Steve. – es muy pequeño y blanco y espeluznante.

Loki puede sentir el rechazo, ha vivido con el mucho tiempo, las palabras pueden no tener sentido para él, pero la forma en que la dependienta lo mira es desagradable, Steve también lo nota, además las palabras que ha dicho no le han gustado, ella no es nadie para opinar así de Loki, él la mira con una frialdad que probablemente pocos de sus enemigos hallan visto.

Steve podría decir palabras duras, podría romper los cristales del escaparate, gritar y destrozar la tienda asustando a todo el mundo, pero nada de eso tiene sentido para él, no va a cambiar las palabras de la joven, en su lugar el simplemente decide irse, no comprara nada en esa tienda nunca más.

– ¡Oiga! – Grita la chica al verle salir. – ¡Señor!

Steve no regresa, él no va a pisar esa tienda ni aunque su vida dependa de ello.

– Honey. – Su voz es suave, pero decidida. – Tú eres especial, eres importante, eres hermoso, eres un tesoro y cada día doy gracias de tenerte en mi vida.

– ¿Por qué tu no me dices esas cosas? – Pregunta un adolescente a su madre al escucharle.

Steve no se siente avergonzado, ha dicho la verdad y podría decirle muchas más cosas, pero Loki pone una mano sobre su boca y sonríe, una sonrisa sin dientes que hace juego con el brillo de su mirada, le dan ganas de comérselo a besos, en su lugar le devuelve la sonrisa y besa sus manos y su frente.

Cara a la pared

El director de SHIELD llega a primera hora de la mañana a la torre de los Vengadores o de Stark según quien la nombre, su rostro una máscara pétrea, pero Heimdall ha vivido más que todos los habitantes de la casa juntos como para reconocer en el brillo de un sólo ojo cuando viene un sermón.

– Jarvis podrías despertar a todos y pedirles que vengan al salón. – Pide el hombre a la I.A.

Está no recibe órdenes de nadie que no esté programado en su sistema, pero también puede tomar decisiones libremente, así que decide cumplir y llamar a todos al salón.

Heimdall por su parte le sirve un café al hombre.

– ¿Va a desayunar con los muchachos?

Furia se lo piensa un momento, prueba el café, de los mejores que ha tomado en tiempo y sabe que no es sólo por la calidad del grano, la forma en que está hecho también afecta. Además sus espías no han dejado de comentar que desde la llegada del hombre todos comen en familia y él mismo tuvo la oportunidad de probar la comida de Heimdall en su primer encuentro, definitivamente sólo puede dar una respuesta a eso.

– Sí.

Steve es el primero en aparecer, vestido con ropa de calle y el cabello húmedo, da los buenos días a todos y con la mirada busca a su sobrino sin éxito, decide ayudar a poner la mesa para el desayuno, cuando Furia quiera ya les hará saber porque está ahí.

Natasha aparece perfectamente vestida con el más lindo de todos los ornitorrincos en sus brazos, y Furia se pregunta a quién se le ocurriría hacer un pijama de ornitorrinco con lo mal que huelen esos bichejos, la mujer saluda a todos, hace dos noches que regreso y Loki ha estado durmiendo con ella, aunque no se lo ha dicho a nadie lo agradece, agradece que no la guarde rencor por el mordisco y agradece que cuando está con él las pesadillas ni se acerquen por sus sueños.

– He estado hablando con el buen Jarvis, creo que debería aprender a conducir, no quiero depender siempre de que podáis llevarme a los sitios.

– Yo no tengo problema en llevarte. – Anuncia Clint apareciendo en pijama.

– Es lo mínimo que podemos hacer con todo lo que haces en casa.

– Yo te enseñare. – Dice Natasha, es mejor que Heimdall sepa conducir por lo que pueda pasar. – En Asgard ¿qué usáis?

– Naves espaciales y caballos.

– Gran contraste. – Bosteza Tony después de decirlo y se rasca la barriga.

Bruce entra a la casa, sus ropas están desarregladas, su pelo no tiene nada que envidiar a un nido de pájaros y sus ojos están enmarcados por ojeras.

– Esta tampoco ha funcionado. – Dice refiriéndose a sus pruebas para controlar definitivamente a Hulk, visto que no puede eliminarlo para siempre.

Loki extiende las manos hacía él, si fueran otro tipo de familia le dirían que deje descansar al tío. En su lugar Natasha se lo pasa y hacen que se siente en el sofá no vaya a derrumbarse de agotamiento y desilusión.

Heimdall sirve el desayuno en silencio antes de guardar en el bolsillo del delantal el biberón recién hecho y tomar en una mano un vaso de leche con miel, él le ofrece la bebida a Bruce pero este niega con la cabeza pidiendo el biberón para el niño. Antes de dárselo le ayuda a levantarse del sofá y lo guía al cuarto del pequeño con esa delicadeza que se hace extraña en un hombre de su tamaño. Bruce da de comer a Loki y saca sus gases ignorando el vaso de leche a su lado, pero sintiéndose acompañado por el niño y su padre, no hay palabras entre ellos, a veces las palabras no hacen falta sólo la compañía de un amigo en el silencio. Cuando le vuelve a ofrecer el vaso lo bebe con una sonrisa agradecida antes de dejarse mecer por el sueño.

– ¿Has venido por el servicio de desayuno o tienes algo que decirnos? – Pregunta Tony.

Furia saca unas fotos de entre su ropa y las deja caer sobre la mesa, en varias de ellas se puede ver claramente a Tony vaciando el bolso sobre una mujer; en otras se reconoce a Clint rajando las ruedas de un coche, aunque ha tenido el cuidado de que las cámaras no le cojan el rostro es fácil reconocerlo cuando esta con la misma ropa empujando el carrito de Loki.

– ¿Pueden dar una explicación a su comportamiento? – El único ojo atento de los dos hombres.

– Lo volvería hacer, soy un Vengador y estaba cumpliendo una venganza. – Dice Tony sirviéndose otra taza de café.

Clint asiente afirmativamente, él también repetiría otra vez aunque preferiría evitar el motivo de sus acciones.

– ¿Desde cuándo los Vengadores se comportan como matones o pandilleros? – Ninguno de los dos adultos contesta, no piensan dar explicaciones de lo ocurrido, Furia entrecierra su ojo. – Bien, si vais a comportaros como críos entonces seréis tratados como tal. Cara a la pared.

– ¡¿Qué?! – Exclaman los dos.

– Cara a la pared.

– ¡No voy a ponerme cara a la pared! – Grita Tony molesto ante la idea, Clint ni se molesta en gritar, él tampoco piensa ponerse cara a la pared, no tienen cinco años para hacerlo.

– Clint Barton cara a la pared o tu próxima misión será en un lugar que no sabrás ni pronunciar y durara hasta que Loki se gradué de la universidad.

Clint lo mira fijamente intentando averiguar si es un farol, tras unos segundos suspira y levantándose de la mesa coge una galleta para el camino, arrastra los pies hasta una de las paredes al lado del enorme ventanal y se coloca cara a esta a la espera de que le levanten el castigo.

– Lo siento por ti Legolas, pero no pienso ser tu compañero.

– Anthony Stark le voy a dar dos opciones, se pone cara a la pared o le dejo el culo rojo a azotes.

– No se atreverá.

– Pruébeme.

– Usted no es mi padre. – Le dice sonando como un adolescente.

– Cara a la pared.

– No pienso hacerlo.

Furia se levanta de su sitio y Tony sabe que de verdad le van a dar de azotes como no se ponga cara a la pared, se plantea pelear o huir, pero a larga sabe que Furia puede atraparle y no sabe si usara a sus compañeros para obligarle en el degradante castigo que herirá su orgullo de tal forma que duda que todo el alcohol que su hígado le permita beber pueda hacerle olvidarlo. Por lo tanto escoge ponerse cara a la pared, menos doloroso, como una picada de mosquito en su orgullo y más fácil de olvidar, se levanta de mala gana y se coloca al lado de Clint.

– Ahí no, a la otra pared, no quiero que os pongáis a hablar. – Dice cual profesor de guardería.

– ¿Y cuánto se supone que piensas tenernos en esta ridícula situación? – Masculla Tony escuchando la risa contenida de Steve.

– Cuanto menos hables, menos tiempo estarás ahí.

Tony lo maldice y se muerde la lengua, la situación es ridícula y quiere despotricar sobre ello y maldecir, pero no quiere estar horas cara a la pared.

– Confió en que vosotros dos y el doctor Banner seáis capaces de comportaros. – Dice sirviéndose otra taza de café y cogiendo uno de los pop-tarts caseros. – Entiendo que con los niños pequeños pueden ocurrir muchas cosas pero tenéis que comportaros civilizadamente y maduramente ante esas situaciones, pensar que también estáis dando ejemplo.

Natasha sabe igual que Furia porque los hombres han actuado así, si lo pensaba seguramente la primera vengadora de Loki había sido ella rompiendo la nariz de aquella harpía egoísta, mira a Steve preguntándose si él también tenía alguna pequeña venganza, pero no se imagina al rubio asustando señoras o destrozando coches, y Bruce, bueno Bruce estaba demostrando ser el más protector si alguien hiciera daño a Loki seguramente terminaría siendo masticado por Hulk, aún conserva en su starkphone la imagen del gigante verde acunando al niño.

– Siento interrumpir, pero Raichu está en camino. – Anuncia Jarvis.

Todos miran hacía el armario, Tony sale de su posición dispuesto a llevarse a Loki a cualquier otro sitio, Clint salta de su sitio.

– Cara a la pared. – Les repite Furia sin inmutarse.

– Heimdall me ha pedido que os diga que todo estará bien, se quedaran en el cuarto hasta que Raichu se marche. – Explica Jarvis.

No era la primera vez que Loki estaba en la casa con Thor ahí, pero preferían mantener la distancia entre ellos.

El rubio llega por la ventana, es curioso verle blandir a Mjölnir en ropas midgardianas.

– ¿Tenemos que luchar contra alguien? – Pregunta al ver al director de SHIELD en la mesa con sus compañeros.

– No, sólo vine por el servicio de desayuno.

Thor no entiende a que se refiere, pero se hace con algunos más que deliciosos pop-tarts preguntándose una vez más porque sabían mejor que los que compraba Jane.

– Amigos ¿por qué estáis mirando la pared?

Natasha se ríe abiertamente al ver la expresión de confusión de Thor e imaginándose la expresión molesta de los otros dos, el aesir la mira intentando entender la broma, está seguro de que la pelirroja no está haciendo mofa de él, eso es cosa de Stark.

– Ellos están meditando sobre sus acciones. – Contesta Furia.

– Entiendo.

Thor abre el portal a Narnia y todos lo miran disimuladamente, incluso los que deberían estar mirando la pared, tragan saliva al ver como deja a Mjölnir en el suelo del armario y cierra la puerta de este.

– ¿Vamos a entrenar? – Propone Steve.

– Aye. – Contesta, ha ido especialmente para eso y para quitarse la obsesión como dice Hela, pero no está funcionando, es como si Loki le dijese "Estoy aquí, pero no para ti."

– ¿Puedo ir? – Se escucha la voz de Clint esperanzada, estar cara a la pared es aburridísimo.

– Medita un poco más. – La voz de Furia es clara y Tony que piensa que él también se va a librar ha dejado de mirar a la pared para ver como el hombre le indica con un gesto de su mano que volviese a mirar la blanca y aburrida pared.

– Sabes, si no fuese porque todos somos hombres rectos, juraría por las nornas que están recibiendo un castigo. – Steve no puede aguantarse la risa en respuesta.

Tras hacerlo sufrir un poco más Clint recibe el fin de su condena, el arquero no tarda en correr a vestirse y salir por la puerta unirse a sus compañeros, siente que necesita moverse más que otros días.

– ¿Y qué pasa conmigo? – Se queja Tony.

– Él llevaba más tiempo y no se ha quejado como un niño de mamá.

Tony gruñe en su desesperación, por una vez quisiera que viniese Pepper a buscarlo, pero él no sabe que Jarvis le ha contado a la pelirroja la situación y ella también cree que el castigo le vendrá bien.

Heimdall sale del cuarto en silencio, no cierra la puerta tras él, prefiere dejarla abierta por si Loki necesita algo o Bruce dado su estado, tiene cuidado de no tropezar con Mjölnir, no puede evitar preguntarse qué pensaría el Padre de Todo si viese el arma encantada guardada con los abrigos en lugar de un sitio de honor como le correspondía.

– ¿Bruce? – Pregunta Natasha.

– Duerme, necesita el descanso. Quizás podría hacer algo aparte de su investigación. – Sugiere pensando que incluso en las grandes batallas se hacían altos, y entonces los guerreros celebraban la vida, bailaban, cantaban o recitaban poemas, recordaba haber visto Balder subido en un barril medio desnudo arpa en mano cantándoles a todos sobre la mirada más hermosa que jamás había visto, capaz de hechizar con un pestañeo y de atravesar corazones como el arma más afilada.

– ¿Ya? – Pregunta Tony que empezaba a mover los pies algo nervioso o quizás era el baile del pipi.

– No. – Contesta Furia sin inmutarse. – Pensaremos en algo para ayudar al doctor Banner. – Mira a Tony, sí decididamente el hombre está haciendo el baile del pipi. – Ya. – No hace falta más, Tony corre al baño más cercano.

Loki se despierta acurrucado al lado de Bruce, le da un beso en la mejilla suavemente para no despertarlo y simplemente aparece en el suelo al lado de Mjölnir, sus dedos siguen los glifos antes de dar un beso al martillo como si saludase a una persona, Tony lo ve al salir del baño y enseguida lo levanta del suelo apartándolo del arma.

– Bambi eso es asqueroso, sabes la de villanos que ha machacado Miumiu, ni siquiera sé si Raichu lo limpia después, más vale que no te pongas malo por tocar esa cosa.

Pequeña venganza V

Tras pensar sobre ello y varias ideas, muchas de ellas totalmente absurdas habían decidido que lo mejor era que Loki aprendiese a nadar con Bruce como su acompañante a cargo, mientras Natasha enseñaría a Heimdall a conducir, no podía costarle mucho si era capaz de pilotar naves espaciales, bien pensado una cosa no tenía que ver con la otra.

– Queréis que aprenda a nadar, en una piscina rodeado de desconocidos. – Repite Bruce cuando se lo comunican mirando a todos y preguntándose cómo podía ser que incluso Heimdall no viese el problema en la situación.

– Le servirá para superar su miedo.

– Y cuando congele la piscina podemos llamar a los hombres de negro para que borren la memoria de los presentes.

Tony tiene que reconocer que esa era una buena mención, y está seguro que SHIELD debe tener un trasto parecido y si no lo tienen debe inventarse.

– Eso no va a pasar. – Asegura Heimdall.

– No podemos saberlo. – Insiste Bruce.

– He hablado con él, no pasara. – Sus palabras son firmes.

– Es un bebé. – Añade intentando hacer ver el punto.

– Es inteligente, él entiende.

Heimdall no habla de la conversación, casi un monologo si no se cuentan los gorgoritos y sonidos de respuesta que ha tenido con su hijo. Él le ha explicado con palabras simples que su tío necesitaba esas clases y por eso debía ser un buen niño y controlar sus impulsos, además Bruce no haría nada para herirle jamás y el niño había asentido en respuesta porque amaba a Bruce.

El doctor sigue sin estar de acuerdo, claro que Loki es inteligente, nunca lo pondría en duda, no porque sea la reencarnación del otro Loki, sino porque puede verlo, la forma en que se comporta y su entendimiento de las cosas, pero eso no cambia nada, no le gusta la idea y no cree que sea algo bueno.

– Probaremos, pero como vea chispas de magia o algo que no me guste se terminó, no más clases de natación.

Las clases eran dos veces por semana y ya tenían todo preparado para que empezasen, estaban seguros de que todo iría bien, pero las cosas siempre pueden convertirse en algo inesperado.

La profesora resulto ser muy amable al igual que sus compañeras de clase con sus bebés, y Loki resulto ser todo timidez y curiosidad, escondiéndose entre sus brazos y mirando con ojos curiosos pero sin atreverse a acercarse a los otros niños.

– Como algunas ya sabéis yo soy Med y seré vuestra profesora, me gustaría que todos os presentaseis.

Los nombres iban sonando, Bruce no estaba prestándoles atención, acababa de darse cuenta de algo, en el tiempo que Loki estaba con ellos pocas eran las veces que lo habían llamado por su nombre, sin contar a Heimdall y los abuelos el resto usaban apodos cariñosos. Hablaría sobre ello, no quería que Loki lo interpretase como una forma de rechazo hacía él, pero ahora estaba claro que debía dar un nombre. Se decide por el que consta en sus papeles, Loki será su identidad secreta, sólo para la familia.

– Bruce y este pequeño es Serrure.

Las mujeres les sonríen, les resulta adorable la forma en que Loki se aferra a él como un gato erizado temeroso del baño, está claro para todas que la idea de meterse en toda esa agua no le gusta nada. Sin embargo ellas no saben cómo Bruce que Loki podría congelar toda esa agua y sin embargo no lo hace, le anima susurrándole que lo harán juntos, desconociendo que el pequeño sólo está en esa situación porque lo quiere bien y si eso le va a hacer feliz se meterá en el agua, no es divertido cuando no es agua que cae y se junta alrededor.

La primera en entrar en el agua es la profesora que pide a sus alumnas que la sigan sin mojar a los niños.

– Entrar lentamente con los pequeños en alto, iremos sumergiéndolos lentamente para que se acostumbren y no le tengan miedo.

Cuando hasta la última de ellas está en el agua y van a empezar a acostumbrar a los bebes les llegan gritos de miedo a través de las puertas, el sonido de disparos y de golpes, no tienen tiempo de salir de la piscina ni de esconderse cuando las puertas se abren bruscamente dando paso a unos hombres enmascarados con ropas militares y fuertemente armados que rodean la piscina.

– ¡Todas con las manos en alto! – Les grita uno de ellos.

– Se les caerían los bebés, idiota. – Le dice otro con un pasamontañas que hace parecer que tiene barba de pulpo.

La tensión y el miedo era palpable, las mujeres se juntan entre ellas abrazando a los niños contra sus pechos e intentando cubrirlos todo lo posible con su cuerpo, algunos niños comienzan a llorar.

– ¡Hacer que se callen! – Grita el que les mando poner las manos en alto apuntándolas con una ametralladora.

Bruce está repitiendo el número pi en su cabeza mientras Loki se aferra a él, intenta sopesar la situación y se pregunta si alguno de sus compañeros vendrá al rescate o será sólo la policía de Nueva York.

Med encara a sus secuestradores, ojos desafiantes.

– Estáis asustándolos y empeorara si siguen en el agua.

Cara pulpo la escucha y hace un chasquido con la lengua molesto.

– Ven aquí.

La profesora sale de la piscina y encara al hombre sin temblar aparentemente, Bruce ve que mantiene los puños apretados hasta dejarse los nudillos blancos, pero no hace nada, deja que el atacante la coja como si cualquier cosa y la ponga un cuchillo de caza al cuello.

– Podéis salir de la piscina y envolver a los niños en toallas, pero si noto algo raro adiós profe.

Todas obedecen, Bruce es el último en salir, las mujeres están nerviosas y los bebés lo notan, es difícil calmarlos y más cuando ellas mismas tienen lágrimas recorriendo sus rostros o están intentando mantener su miedo bajo control entre hipidos nerviosos.

– La prensa esta fuera. – Dice un hombre. – Coge a esa mujer y vente a dar el comunicado.

Cara pulpo mira a Med, una mujer como rehén ante las cámaras llama la atención, pero entonces el intento de las mujeres de calmar a los bebés le da una idea, la gente adora a los bebés, y más atención van a recibir para su causa, les darán todo cuanto pidan mientras los tengan.

– Tu. – Dice señalando a Bruce. – Ella va a ir por tu bebé y se lo vas a dar para mí.

No ha escogido a la ligera, no quiere dar su comunicado acompañado de un berrido molesto, Loki es el único bebé que no está llorando y a ratos saca la cabeza de su escondite dejando ver sus ojos verdes, le gusta, es un niño bonito que las cámaras van a adorar.

Esas palabras hacen los ojos de Bruce brillar y se le escapa un gruñido mientras aprieta a Loki contra él, pero la idea de que otros bebés sean usados tampoco le gusta.

– Cuando os lo diga, correr. – Susurra a las mujeres, algunas asienten entre hipidos mientras se abrazan entre ellas intentado proteger a los niños.

Med avanza lentamente hacía él como si en lugar de metros tuviese que recorrer kilómetros.

Heimdall está aprendiendo a cambiar de marchas cuando sus ojos se oscurecen, su expresión se vuelve dura y su cerebro parece llenar los huecos con lo que ha visto hacer a Natasha, él conduce casi como un loco esquivando coches hacía el gimnasio en el que son las clases de natación.

– Han apresado a Bruce y Loki.

– Para el coche, será mejor que conduzca yo. – Pide la pelirroja sacando su starkphone y dejándolo en manos libres para la llamada. – ¿Tienes más datos?

Él la hace caso frenando en seco en medio de la carretera y escuchando las malas palabras dedicadas por los otros conductores, pero en cuanto cambian de lugar la pelirroja pone una sirena de la policía en el techo a funcionar y si la conducción del asgardiano era la de un loco, la de ella es la de un piloto de carreras temerario y psicópata.

– ¿Si?

– ¿Buenas?

– El señor Stark…

– Han secuestrado a Loki y a Bruce. – Suelta la pelirroja sin darles tiempo a entender que están en una llamada grupal. – Heimdall nos dará toda la información que pueda.

– Son siete hombres, uno está esperando fuera en una furgoneta verde, hay dos grupos dentro de tres personas, uno en la entrada y otro en la piscina con los prisioneros, nueve niños, diez mujeres y un hombre. Las armas que llevan son dagas de caza al cinturón por al menos dos de ellos… – Los datos que da son tan exactos que queda claro porque era el guardián del Bitfröst, le falta decirles el color de la ropa interior de los atacantes.

Las mujeres se susurran palabras de ánimo mientras el valor les dice que no van a dejar que cojan a ningún bebé, sea el que sea.

– ¡Silencio! – Grita el hombre que les había hablado primero levantando su arma y apuntando al aire, por desgracia sus pies resbalan por el agua de la piscina y en lugar de disparar al techo sus disparos van hacía las mujeres que chillan asustadas mientras se encogen intentando proteger a los niños. Med corre hacía a ellas temerosa de recibir un disparo o aún peor de ver a un niño morir ante ella.

Las balas son desviadas de cualquier ser vivo por la magia que hace que se incrusten en el hormigón, los ojos de Bruce relucen mientras intenta concentrarse en mantener el control, pero entonces una de las balas pasa tan cerca de ellos que juraría que puede ver el chisporroteo mágico antes desviarla, aunque no evita el roce del propio viento cortando la blanca piel, pequeñas gotas de sangre caen de la mejilla de Loki y Bruce sabe que se está perdiendo a sí mismo.

Se escucha un único disparo y ruido seco de un cuerpo caer, los ojos de todos se abren de par en par al ver el cuerpo del hombre que disparo contra ellas caer, Bruce agradece haber cubierto a Loki en cuanto se hizo el corte para que no pueda ver nada, él no quiere que estas imágenes bañen sus pesadillas.

– Si le he matado a él que era mi camarada, pensar en lo que os hare a vosotras. Ahora tráeme al bebé y no se os ocurra ir de héroes.

Med no es capaz de extender los brazos y reclamar al niño envuelto en la toalla de animalitos, no puede mirar a ninguna de esas personas y pedirles que entreguen algo tan preciado a un lunático armado, la profesora se sorprende cuando es Bruce el que avanza hacia la piscina, sus movimientos no se parecen a los tranquilos de antes de toda aquella pesadilla, parecen los de una bestia.

– ¡Correr! – Su voz es como un gruñido, en el se va lo que queda del doctor Banner.

El puño del hombre cambia de color y crece en tamaño en lo que tarda en golpear el agua de la piscina haciéndola saltar como si fuese un muro de agua, y la magia lo congela creando uno de hielo con puntas afiladas como colmillos de una bestia hambrienta de sangre, las madres no lo ven, ellas corren a los vestuarios porque es la única zona sin asaltantes, Med es la única que mira atrás, no hay rastro de Bruce y Serrure, ella sólo ve a un gigante verde con expresión demoniaca antes de encerrarse con las demás mujeres y ponerse junto a ellas a crear una barricada en la puerta mientras se disculpa por dentro por dejar a los que faltan fuera.

El hombre que había permanecido en silencio y casi mimetizado con la habitación dispara por la espalda a Hulk para descubrir que son menos que picadas de mosquito, aun así Hulk se gira, ojos brillantes de rabia le hacen temer por su vida, sin embargo el hombre no retrocede, recarga su arma y antes de que pueda volver a disparar el puño de Hulk le da tan fuerte que atraviesa la pared, no le da tiempo ni a gritar de terror por última vez.

Los hombres del grupo de fuera se sorprenden pero no dudan en unirse para atacar a la masa verde que los golpea como a moscas mientras gruñe enfadado.

Llega un momento en que sólo quedan dos hombres y Hulk, Cara pulpo y Cara demoniaca por los pasamontañas que cubren sus rostros, ambos llevan cuchillos de caza al cinto, aunque Cara demoniaca que se ha quedado sin balas no duda en sacar otro de su bota. Ellos se hacen señas el uno al otro intentando mantenerse lejos de esa bestia, saben que no pueden vencerle y sólo buscan una forma de salir vivos de ahí.

Cara Pulpo se da cuenta, toda la destrucción de Hulk ha sido hecha con el brazo derecho, el izquierdo se mantiene firmemente en la misma posición como si sujetase algo contra su pecho, entonces chasquea su lengua dándose cuenta de que lo tienen, sólo tienen que conseguir que mueva el brazo, debe estar protegiendo un bebe, si se hacen con él aún podrán salir triunfantes de la situación, se lo comunica a su compañero y este asiente.

Cara demoniaca se mueve ágilmente como si bailase en torno al gigante verde, sus cuchillos buscan la carne sin éxito, la hoja se astilla al tocar la piel sin poder cumplir su cometido y cuando el hombre está demasiado cerca del lugar en el que Hulk sujeta a Loki, es pateado con fuerza contra el muro donde los colmillos de hielo se clavan en la carne alimentándose con su sangre.

En el momento que la mirada gamma se fija en Cara pulpo, este sabe que no tiene escapatoria, no va a ver un nuevo día, y no importa cuánto luche, ese demonio verde lo va a perseguir hasta el infierno si hace falta.

– No dañar bebé. – La voz de Hulk resuena en la estancia mientras sus pasos rompen el suelo que pisa y se acerca al último agresor.

El edificio ha sido rodeado por la policía que no se atreve a entrar dejando que Hulk lleve la situación a la espera de que llegue cualquier otro Vengador, por suerte para ellos no tarda mucho más.

Los truenos resuenan y Thor aterriza frente a la barricada de coches, el policía a cargo le da la explicación pertinente antes de cederle el control de situación, para cuando el aesir entra en la zona de la piscina ya no quedan villanos con los que luchar, es sólo su compañero saltando sobre un amasijo de carne y sangre entre gruñidos.

– ¡Hulk! – Brama Thor llamando su atención a la vez que camina hacia él.

Piel verde machada de rojo, mirada brillante fija en su compañero, él recuerda que no ha de dejar que se acerque a Loki, él es malo para el bebé. En cuanto tiene a Thor lo suficientemente cerca lo golpea lanzándolo a través de la habitación provocando que el aesir traspase la pared del vestuario en el que se ocultan las mujeres con sus hijos.

– Damas. – Las saluda con una inclinación de cabeza mientras se levanta.

Él ve como Hulk rompe la pared que da al exterior y se marcha, decide dejarlo ir, primero tiene que asegurarse que los rehenes están bien.

– Nosotras estamos bien, ¿dónde están Bruce y Serrure? – Pregunta Med poniendo voz a todas las mujeres.

Entonces Thor entiende porque Hulk estaba ahí antes que nadie, y lo que es peor, no necesita que le expliquen que Serrure es un bebe, les indica que salgan y vayan junto a la policía antes de volar en persecución de Hulk, no es difícil encontrarle la gente corre lejos de él hasta dejar la calle desierta salvo por él.

– ¿Dónde está el bebé? – Pregunta no dispuesto a atacar hasta saber que el niño este a salvo.

Un rugido por respuesta, antes de dar un puñetazo al suelo haciéndolo temblar y abriendo una grieta en la carretera. Thor puede ver un trozo de la toalla saliendo de entre el brazo de Hulk y sospecha que mantiene al pequeño con él protegiéndolo con su cuerpo, el ruega a las nornas porque el niño siga vivo.

– Hulk por todo lo sagrado, sólo deseo el bien para el infante. – Le grita siguiéndolo de cerca.

Para sorpresa del dios se detiene encima de un autobús vacío, no lo hace por él, es por Loki que hace un sonido de disgusto y se remueve en su sitio, por un momento la criatura se mira a sí mismo; viéndose manchado de sangre y con algunos trozos de carne pegados a él, no es algo que quiera que el niño vea, le gusta cantarle, le gusta cuando el pequeño le besa la nariz, le gusta cuando sonríe o hace que nieve sólo para ellos. También le gusta cuando Heimdall se sienta en el suelo con ellos y les narra cuentos, no quiere que Loki le tema, él puede ver el miedo y olerlo. El sonido de disgusto suena de nuevo, Hulk cambia su forma de cogerlo, se diría que incluso lo hace con miedo, entonces nota que no es esa emoción lo que huele, es la necesidad de ser limpiado y cambiado a un pañal, claro que ahora mismo sólo lleva un bañador y la toalla.

Thor se acerca con cautela, no puede golpear con Mjölnir si tiene al niño y no quiere que Hulk vuelva a huir sembrando destrucción y miedo a su paso, para su sorpresa el gigante salta del autobús acercándose a él.

– Limpia. – Le dice cuando aterriza a su lado, el rubio no entiende de que habla. – Limpia. – Repite ofreciéndole que coja al bebé.

Loki se revuelve al verlo, patalea, llora e intenta regresar a su escondite, pero Hulk lo mantiene cerca de Thor, con cuidado de que no caiga al suelo, espera para que limpien al niño. Ha visto a Heimdall hacerlo antes, es quien le ha explicado la importancia de mantenerlo limpio para evitar que enferme o le salgan heridas en la piel, por eso se olvida de que huía de Thor y le reclama que lo cambie.

Thor no está muy seguro de que hacer, el niño parece asustado y Hulk está dándole la oportunidad de ponerlo seguro así que lo toma entre sus brazos con cuidado, el olor le llega a la nariz haciendo que lo aleje un poco de él por ello, ahora entiende las palabras de su compañero que lo mira esperando a que lo limpie.

– No puedo limpiarle aquí, no tengo un pañal ni agua. – Explica por no decir que tampoco tiene idea de cómo hacerlo.

Hulk le mira molesto, como si se negara a creer en ello, no entiende la dificultad de lo que pide, y decide solucionarlo a su manera, él coloca una de sus manos sobre el hombro de Thor sujetándole con fuerza mientras con la otra mano arranca la capa ondeante a su espalda y se la da.

– Limpia.

Thor se guarda las maldiciones para no empeorar la situación, pero esa capa era de sus favoritas y no importa que puedan parecer iguales entre ellas, no lo son. Además el niño no para quieto y le golpea con las manos como si prefiriera caer al suelo que ser sostenido por él. Hulk ve la boca de incendios y le da una patada destrozándola y dejando salir el agua, ya tienen todo lo necesario.

– Limpia ahora. – Exige mirándole amenazadoramente.

El príncipe se resigna a cumplir la petición, tampoco cree que sea bueno dejar al niño sucio por más que se niegue a estarse quieto. Lo coloca encima de un coche y sujeta a este usando la toalla y a Mjölnir para que no caiga mientras rompe su capa en dos partes, una parte para limpiarle y otro para usarla de pañal.

Ante la atenta mirada de Hulk, Thor limpia como buenamente puede al pequeño, agradeciendo que se haya calmado sin notar que es la mano pegada a Mjölnir lo que mantiene tranquilo al niño, como si la propia energía de la estrella moribunda con la que se forjo el arma estuviese trabajando para tranquilizar al pequeño.

Thor deja sobre el capo del coche la toalla y el bañador sucio junto al trozo de su capa, entonces coge al pequeño en brazos y este le tira del pelo molesto e intenta irse con Hulk, si no tuviese los mechones rubios en las manos seguramente estaría extendiendo los brazos hacia la masa verde. Thor intenta que le suelte y le tararea algo para que se calme, él mismo se sienta sobre el techo del coche en que le cambio por miedo de que entre tanto forcejeo por parte de la criatura se le caiga y al volver a sentir a su lado a Mjölnir Loki va calmándose.

Hulk se sienta en el coche de al lado aplastándolo, mira a Thor una vez más y le hace una nueva exigencia.

– Cantar.

– ¿Ahora? – Pregunta incrédulo.

– Cantar a nosotros.

El Dios del Trueno sabe que no va a ir a ninguna parte y por ahora Hulk está tranquilo, es mejor cantarle que pelear o que le pida al pequeño de regreso. Ninguna canción viene a su mente en ese instante, mira al infante entre sus brazos y su corazón se encoge al ver en él al recuerdo de su hermano, no sólo por la piel de nieve o el pelo como el manto de la noche, son los ojos, ese verde atrayente y mágico, él sacude la cabeza alejando la idea, es su mente otra vez jugando con su cordura.

Él canta, canta el arrullo que su madre le canto a él y a su hermano en su infancia, su voz es ronca y potente, no resulta oscura y brutal es más como el aviso de que no importa toda la destrucción, no importa el caos o el dolor, porque al final otro día llegaría y habrá nuevos comienzos para los corazones heridos, nuevas oportunidades para sonreír. Hulk se duerme escuchándolo, pero Loki no, Loki no dormirá en unos brazos que no le sean seguros y Thor no es seguro.

Los ojos de Heimdall han seguido todo lo ocurrido, él ha narrado los acontecimientos a los demás, gracias a ello Clint se ha ocupado de atrapar al conductor antes de unirse a ellos para atrapar a Hulk, al final no ha hecho falta de todas formas el propio Heimdall dejo claro que Hulk no haría daño a Loki, es familia y sabe que tiene que cuidarlo.

El helicóptero de Stark llega cubriendo con su sonido la voz de Thor que ha bajado el tono confiando en que el pequeño también se dormirá. Antes de que aterrice Natasha y Steve saltan al suelo corriendo hacia donde están ellos, los ojos verdes se fijan en ellos y Thor juraría que lo ve sonreír por primera vez.

– Buen trabajo. – Dice el Capitán América palmeándole el hombro, Loki extiende los brazos hacia él y no duda en cogerlo en sus brazos, el niño se abraza al cuello del súper soldado y le da un beso en la mejilla y Thor siente una punzada de celos.

Natasha ha recogido las telas sucias y las ha metido en una bolsa de plástico, no piensan dejar ninguna evidencia del pequeño en el lugar.

– Nosotros nos ocupamos, su padre lo espera. – Dice cuando ve una moto acercarse a ellos, puede reconocer a Clint en la distancia. Le pasa la bolsa al Capitán y toma al niño en brazos.

Thor observa en silencio, la forma en que Serrure se abraza a ellos sin pataletas ni tirones de pelo, no dice nada al respecto. Se acerca a despedirse del pequeño antes de que se lo lleven, acaricia sus cabellos con suavidad, pero no recibe ni una mirada de regreso y no puede explicar el motivo pero le duele en el alma ese rechazo.

Al final de la calle donde la destrucción no ha llegado Heimdall espera en el coche y mientras Steve coge a Bruce que se tambalea para ayudarlo a subir al helicóptero, el científico se aferra a su compañero con desesperación, Thor puede jurar que la ve claramente en sus ojos cuando pregunta.

– ¿Él está bien?

– Gracias a ti, gracias a ti Bruce. – Dice Steve sin esconder la emoción de su voz.

Continuara…

Nota: Si estás leyendo esto has llegado al final del capítulo y si eres capaz de adivinar quién es la chica del parque y el guardián de Loki podrás tener un garabato hecho por mí.
Un acierto un bebe Loki con el pijama de tu elección.
Los dos aciertos un bebe Loki con el pijama y el familiar que escojas.

(Oferta valida sólo para los tres primeros que lo adivinen.)