Capítulo 7: Revisión y Confrontación

—Tome asiento, señor Potter—Snape hizo un gesto hacia una silla grande.

Nervioso, Harry se sentó.

—Esto no es realmente necesario, señor

—Por el contrario, Potter. Este examen es necesario. ¿Te has mirado últimamente en el espejo? No pareces tener buena salud—espetó Snape y se encaminó hacia una mes que había en una esquina de la habitación, cerca de una sucia ventana.

—¿Por qué le importa?—Harry gruñó y se cruzó de brazos.

Snape miró al negro techo por un instante.

—¿Por qué en realidad?—murmuró—. Eres un mocoso molesto, pero sigues siendo un niño.

—Tengo casi dieciséis años—murmuró Harry.

Snape no le hizo caso y continuó.

—Y si hago caso omiso a tu situación, entonces yo no sería mejor que tu familia.

—¿En mi caso, no puede ignorar a su conciencia?—declaró Harry, con la esperanza de poder salir de la revisión.

—Me encantaría, pero por desgracia, no puedo. Por cierto, ¿cuándo fue la última vez que comió antes de venir aquí? Y no se atreva a mentirme, porque lo sabré si lo hace—le advirtió Snape.

Harry, se quedó con la boca abierta para responder, pero la cerró cuando se dio cuenta de que tenía que decir la verdad.

Maldita sea Snape, lo fulminó con la mirada.

—Ayer por la mañana, señor —respondió duramente y se negó a mirarlo a la cara. Sí tan sólo tuviese diecisiete años, podría utilizar su varita y escapar de allí.

—¿Por qué no te alimentaban con más frecuencia?—Snape hurgó en una bolsa que de repente apareció y sacó un metro y varias botellas, y cada una con un color diferente.

—Se olvidaban—Harry se encogió de hombros y miró las botellas con recelo ¿Cuál era el plan de Snape?

—¿Cómo podían olvidarse de alimentar a su propio sobrino?—Snape enarcó una ceja.

—No tengo ni idea. Sólo sé, que me dejaban solo en mi habitación, para que no molestase. Yo trabajaba para mí mismo—Harry no se atrevía a relajarse. Un segundo descuido, le permitiría revelar más de lo que estaba dispuesto.

—¿Cuál ha sido el motivo de la anterior discusión?

—¿Qué tiene ver esa pregunta con la revisión?

—No sólo estoy examinando su salud corporal, sino también su salud mental—Snape respondió, en busca de pistas en la cara de Harry, para ver lo mal que lo habían tratado los muggles. Por descontado, él lo había visto todo en la mente de los muggles, pero él quería saber cómo Harry se sentía al respecto. Podría utilizar legeremancia, pero Harry se daría cuenta – incluso con su mínima experiencia en el tema – y Snape quería que Harry confiase en él, aunque fuese un poco.

—¡No estoy loco! ¡Mi salud mental, está perfecta!—Harry se sintió insultado.

Snape puso los ojos en blanco.

—No estoy diciendo que esté loco. Pero a menudo, cuando un niño es descuidado, tienden a tener algunos problemas psicológicos.

—Bueno, pues estoy bien. No hay necesidad de preocuparse por mi salid mental—Harry dijo molesto y nervioso. Snape nunca había sido tan amable con él. ¿Por qué le importaba tanto ahora?

—De acuerdo, ahora responde a mi pregunta ¿Por qué estaban discutiendo?—Snape repitió su pregunta.

Harry puso los ojos en blanco.

—Dudley rompió su móvil cuando se sentó encima de él con su gran culo. Naturalmente, me culpó y me defendí. Eso es todo…

—¿Ellos siempre le culpan a usted si pasa algo?

Primero la altura y el peso, entonces puedo decidir qué poción necesita, pensó Snape.

Harry soltó un bufido.

—Está claro que usted es el padrino de Draco. Está haciendo las mismas preguntas.

Snape se distrajo momentáneamente.

—¿Cómo sabe que soy el padrino de Draco?

—Él me lo dijo.

—Ya veo. Ahora, respóndame.

—A mí o al gobierno—Harry respondió aburrido.

—Hn. Póngase de pie, si quiere—Snape dijo y cogió el metro para medir a Harry: 1 metro y 43 centímetros

Hm, no es muy alto para un chico de su edad, pensó Snape.

—Quédese quieto, tengo que pesarle—Snape dijo en voz alta.

—¿Realmente es necesario?—preguntó Harry, entrando un poco en pánico.

Snape alzó una ceja.

—Potter, ¿realmente tenemos que pasar por esto cada ver que quiera examinarle? Sí, es necesario. Ahora quédese quieto.

Harry suspiró y se mordió el labio nerviosamente, pero obedeció.

Snape movió su varita y murmuró un hechizo en voz baja. Después de cinco segundos, frunció el ceño cuando vio aparecer el peso al lado de Harry.

46 kg, reflexionó. Esto no es bueno. Su peso es muy inferior al normal. ¿Cómo se las arregla para no colapsar? Es un misterio para mí.

—Potter, ¿es consciente de usted de su peso?— le preguntó Snape, con voz suave, pero con tono peligroso. Él estaba furioso porque los muggles no habían cuidado adecuadamente de su sobrino y a Dumbledore por no buscarle una familia mejor.

Harry tragó saliva.

—Euhm, bueno, sé que no estoy gordo, pero bueno, no creo que esté por debajo de mi peso.

—46 kg para una estatura de 1 metro y 43 centímetros. ¿No es un peso inferior al normal, para usted?

—No es como si tuviese en mi poder una báscula—Harry murmuró a la defensiva.

—Parece que Lucius tiene razón: usted no sólo necesita pociones nutritivas y por el aspecto del mismo, también necesita pociones que le ayudaran a ganar algo de peso—Snape dijo—. Necesito una muestra de sangre ¿Tiene alguna objeción?

Harry se pasó la lengua por los labios.

—Euhm, ¿Por qué necesita una muestra de sangre, señor?

—Para saber qué tipo de nutrición carece. Tomar la muestra de sangre es completamente indoloro, se lo aseguro—Snape dijo, preguntándose si tal vez Harry había desarrollado una fobia a la entrega de sangre por lo acontecido en su cuarto año.

—De acuerdo—Harry asintió con la cabeza, dando su consentimiento y fijó su mirada al suelo alfombrado.

Snape asintió con la cabeza y golpeó con su varita en el brazo izquierdo de Harry – evitando deliberadamente el brazo derecho por temor a desencadenar algunos recuerdos desagradables.

Harry no pudo evitar observar fascinado como un pequeño chorro de sangre surgió de su brazo - totalmente indoloro, como Snape había dicho -. Y se depositó en un pequeño frasco que aparecido en la mano de Snape.

Una vez que la sangre estaba en el vial, Snape conjuró un tapón de corcho para cerrar el frasco y lo guardó cuidadosamente en uno de sus bolsillos.

—Al haber examinado la sangre, tardaré tres horas en preparar la poción de nutrición. Normalmente, si todo va bien, tendrá la poción para el final de la jornada de mañana—Snape dijo, señalando las cosas de la lista—. Esta noche, después de la cena, tendrá su primer lote de pociones que le harán ganar eso. ¿Entendido?

—Sí, señor—Harry asintió con la cabeza, ya temía el momento en el que tuviese que tomar las pociones. Odiaba las pociones, eran repugnantes.

Snape escribió más cosas en la lista y al cabo de cinco minutos, no había dicho palabra, Harry decidió que era hora de irse. Se acercó a la puerta y justo cuando empujó la manija hacia abajo, Snape habló con voz suave.

—¿Dónde cree que va, señor Potter?—pidió y se dio la vuelta para hacer frente a Harry, que estaba congelado.

Harry dejó la manija con un suspiro.

—Pensé que habíamos acabado aquí, señor.

—Siento decepcionarle, pero no es el caso. Vuelva a sentarse—Snape ordenó, pero a diferencia de otras veces, él no parecía enfadado.

Harry notó con sorpresa que la voz de Snape tenía un tono casi amistoso y no era evidente. Confundido con ese cambio, Harry se sentó sin protestar.

Snape miró satisfecho y conjuró otra silla para sentarse en frente de Harry. Se sentó y cruzó las manos.

—Antes, cuando hice Legeramancia a los muggles, vi los abusos—comenzó.

—¿Por qué la uso?—preguntó Harry, y se preguntó cómo iba a explicarlo. Si Snape había usado Legeremancia, entonces él lo sabía todo. Harry ya no tenía secretos. Este descubrimiento incrementó su miedo y nerviosismo. Sus manos temblaban cuando pensaba en lo que Snape iba a hacerle. Snape, probablemente se reiría de él. ¿En realidad, cualquier mago que se aprecie, se hubiese dejado tratar como le trataron los Dursley? Eso no era bueno. ¿Qué tenía que hacer ahora?

—Yo quiero saber exactamente lo que los muggles le hicieron—Snape contestó, sin darse cuenta del pánico de Harry.

Cuando vio oyó la pregunta, Harry fue presa del pánico y no quiso escuchar más. Sus ojos buscaban desesperadamente una salida, y no se daba cuenta de que estaba hiperventilando. ¡Tenía que irse ahora!

Se sobresaltó cuando cálida mano se posó en barbilla y le obligó a apartar la cara de la puerta. Harry comenzó a luchar contra la retención.

—Potter, cálmese. Cállese. Necesita calmarse, Harry. No voy a reírme o humillarlo. Cállese, Harry—Snape lo calmó, adivinando el motivo de angustia de Harry, pero sin darse cuenta de que había utilizado el nombre de pila del muchacho.

Harry, sin embargo, sí se había dado cuenta, además del suave tono utilizado.

—Bien, respiré lenta y profundamente. Inhale y exhale—Snape le indicaba, cuando vio que los ojos de Harry se posaron en él. Todavía no había dejado libre a Harry.

Harry hizo lo indicado, y poco a poco se calmó. Su rostro se puso rojo cuando e dio cuenta de que Snape no había soltado su rostro. Si él no se avergonzaba de su episodio anterior, sin duda, ahora sí.

—¿Mejor ahora?—Snape le preguntó suave y le acarició la mejilla de manera inconsciente con el pulgar

Harry asintió con la cabeza, pero no se atrevió mirar a la cara a Snape. ¿Por qué tenía que entrar en pánico delante de Snape? ¿Y desde cuando Snape lo reconfortaba? Demasiadas preguntas sin respuesta, y de repente Harry sintió dolor en la cabeza.

—Lo siento—el murmuró, y retorció las manos.

Snape suspiró y cerró sus manos sobre las de Harry.

—¿Por qué?

—Por… por entrar en pánico. Y por actuar como un crio— Harry susurró avergonzado.

—Harry, no se comportó como un niño, y no tiene que pedir disculpas por entrar en pánico. Es normal en alguien con su situación. ¿Crees que me podría decir lo que ellos le hicieron? —Snape le preguntó y poco a poco dejó libres las manos de Harry.

Harry se mordió el labio ¿podría? Para ser honesto, realmente no quería hablar de los Dursley en ese momento. Esa tarde había sido una de las mejores. No quería echar a perder ese gran sentimiento, por hablar de su familia.

—O simplemente, podemos esperar para hablar, hasta que esté listo para ello—Snape sugirió, sintiendo el nerviosismo de Harry.

Harry asintió aliviado.

—Prométame, que hablará con alguien acerca de sus parientes. Puede ser Lupin, el chucho o incluso…—Snape dudó un segundo, pero lo pensó: ya he metido la pata, lo he llamado Harry—. Yo—finalizó

Harry lo miró sorprendido.

—¿Usted, señor?

—Sí, creo que podría… relacionado a su situación, por así decirlo—Snape respondió con cuidado.

—Oh, de acuerdo.

Snape se puso de pie y desapareció la silla.

—Puede marcharse ahora.

—Gracias—Harry sonrió y se levantó. Se acercó a la puerta, pero se detuvo en el centro de la habitación—. Señor, ¿puedo preguntarle algo?

—Adelante—Snape dijo arrastrando las palabras.

—¿Sabía usted que mi madre lo había nombrado como uno de mis tutores?—preguntó Harry con cuidado

—No, fue una sorpresa realmente. Y al parecer, su padre no lo sabía tampoco. No creo haber visto su cara tan ultrajada—Snape hizo una mueca.

De mala gana, Harry soltó una risita. Luego se armó de valor y le preguntó.

—¿Me hubiese cuidado, de no ser enviado con los Dursley?—esperó, aguantando la respiración.

Snape lo miró sorprendido por un momento y luego respondió.

—Bueno, creo que…

Pero fue interrumpido por un grito.

—¡Tú, hurón miserable!

Harry y Snape se miraron y luego abrieron la puerta para ver lo que pasaba afuera.


Después de que Harry desapareciese dentro de la habitación, Draco había pasado el tiempo mirando el pasillo. Además de la habitación en la que Harry se encontraba, habían otras cuatro y todas las puertas cerradas. La única luz que había en el pasillo, era de las pocas velas que había en la pared.

En el suelo, había una alfombra azul y negra con el escudo de los Black bordado en oro, la cual en su tiempo habría sido hermosa, pero ahora estaba cubierta de polvo y suciedad. Las paredes no estaban mejor. Era difícil decir si las paredes eran negras, o si la suciedad las había cubierto.

Draco se sorprendió un poco, cuando de repente, la puerta más lejana al final del pasillo se abrió con un crujido. Un ser pálido con el pelo blanco que salía de sus orejas, murmuraba en voz baja, sin mirar hacia arriba. Cuando esa cosa estaba tan sólo a unos metros de distancia de Draco, vio que se trataba de un elfo domestico. Parecía muy viejo y loco, Draco se dio cuenta y no se pudo evitar preguntarse por qué su primo no había mandado al elfo loco, lejos. No era como si el elfo limpiase la casa ni hiciese nada en ella, a juzgar por el estado de la casa

Draco levantó una ceja cuando se enteró de lo que el elfo doméstico estaba murmurando.

—Sangre sucia, sucia ¿Por qué ella piensa que es bienvenida aquí? ¡Oh, mi pobre ama! No sólo su hijo es un inútil y una decepción para toda la familia, si no que ahora tiene que compartir su noble casa con mestizos y sangres sucias. ¡Oh, qué vergüenza!—murmuró el elfo domestico, no consciente de la presencia de Draco.

Un momento, pensó Draco. El elfo seguía murmurando, pero ahora estaba en un armario que estaba en la esquina. Este elfo ha dicho algo de una sangre sucia en esta casa. ¿Quería decir que Granger se encontraba allí? ¿Qué estaba haciendo allí?, se preguntó. ¿No tiene que pasar las vacaciones con sus padres?

En sus manos, llevaba trozos de pergamino con direcciones de red Flu escritas en él. Frunciendo el ceño, miró los restos y una vez más, maldijo el hecho de no poder hacer magia en vacaciones. Cuando conociese a la persona que había inventado esa estúpida ley, se aseguraría de que se arrepintiese de esa ley.

Mientras tanto, él se quedó con los pergaminos, hasta que encontró una chimenea. De mal humor, miró a la pared opuesta.

—Oh, ¿Cómo reaccionaría la ama si se enterase de que el inútil del amo es libre? ¡Oh, qué vergüenza!—el elfo loco siguió murmurando

La cabeza de Draco se puso en marcha, cuando tuvo uno idea. Su madre era Black, este duende pertenecía a los Black, por lo que el elfo no escucharía a nadie que no tuviese sangre Black. Draco Malfoy, era la mitad Black. Era una apuesta arriesgada, pero tal vez pudiese darle órdenes al elfo. No perdía nada por intentarlo.

—Casa de los elfos—dijo Draco, y chasqueó los dedos para llamar la atención del elfo.

El viejo elfo miró hacia arriba y sus grandes ojos estaban a punto de salirse de sus órbitas cuando vio a Draco.

—¿El joven amo Malfoy, ha llamado Kreacher? ¿Qué puede hacer Kreacher por el honorable amo Malfoy, señor?—dijo el elfo con voz ronca.

—Destruye esos pergaminos, por favor—Draco le ordenó a Kreacher.

Kreacher hizo una reverencia tan profunda que su nariz casi tocaba el sucio suelo y murmuró:

—Por supuesto, joven amo Malfoy, Kreacher destruirá estos de inmediato—Y con un golpe corto con los dedos, los pergaminos fueron pasto de las llamas, quemándose hasta quedar solamente en cenizas.

—¿Puede Kreacher hacer algo por el joven amo, señor?—El elfo domestico le preguntó, casi con entusiasmo.

—No, eso es suficiente, Kreacher—respondió Draco, inmensamente feliz de que las direcciones Flu hubiesen desaparecido. Brevemente se preguntó, si Harry hubiese querido salir con alguna de esas chicas, pero se le hubiese visto más emocionado y se habría acordado de coger las direcciones Flu. Dado que no era el caso, Draco no había hecho nada malo.

Kreacher asintió y desapareció detrás de una esquina, murmurando acerca de los traidores a la sangre en la casa de su "pobre" ama.

Draco sacudió la cabeza y vio la puerta de nuevo. Tenía la esperanza de que Harry estuviera bien.

No estaba seguro de que fuese una buena idea el poner a Harry y a Severus en un cuarto sin supervisión. A pesar de que no habían tenido ningún problema hasta ahora, ya que Draco no había escuchado gritar a nadie. Tal vez podrían dejar sus problemas a un lado y ser cortes delante de los demás. Eso sería genial, pensó Draco sonriendo.

Se tensó al escuchar las voces de Granger y Weasley que se acercaban a él.

Genial, justo lo que me faltaba, pensó Draco sarcástico. Una confrontación con los amigos de Harry, pero sin Harry para actuar como pacificador. Será interesante ver cómo van a jugar a esto.

—¿Dónde crees que han ido Sirius y Remus hoy? Ellos parecían, no sé ¿felices?—preguntó Weasley.

—Sí, me he dado cuenta de eso. Me pregunto si tiene que ver con Harry—reflexionó Granger.

Sus pasos sonaban más fuerte, definitivamente se acercaban a Draco.

—Bueno, no lo sabremos hasta que Harry llegue y eso será en tres semanas más, probablemente—respondió Weasley

—¿Crees que Harry estará bien, viviendo con los Dursley?—preguntó Granger preocupada.

—Claro. Sabes que no le va a pasar nada. Dumbledore sabrá si algo le pasa—dijo indiferente Weasley.

Draco bufó a la ligera, no podía creer lo ingenuos que eran. Bueno, al menos Harry no lo era.

—Lo que… Malfoy, ¿Qué diablos estás haciendo aquí? ¿Cómo has entrado? Este lugar está protegido —Weasley dijo enfadado

Draco suspiró y miró hacia arriba para ver a Weasley y Granger de pie a pocos metros de él.

—Estoy esperando a Harry y en cuanto a cómo llegué… bueno, esta casa tiene una puerta, lo que naturalmente, la he usado para entrar—Draco arrastró las palabras de

—¿Por qué esperas a Harry? Si le vas hacer daño, te lo juro Malfoy, te vas a…—Weasley comenzó a amenzarlo

—Estoy esperando a Harry, porque ahora, somos amigos. ¿Por qué iba hacer daño a mi amigo?—preguntó Draco, retorico.

—¿Vosotros dos amigos? ¿Desde cuándo? ¿Por qué Harry no nos ha informado?—Granger le preguntó, mirándolo amenazadora.

—¿Qué? ¿Amigos?— Weasley escupió.

—¿Cuándo ha tenido tiempo? Ha estado ocupado todo el día. Además, él no tiene que informaros de todo lo que sucede a su alrededor. No eres su madre, Granger—a Draco le estremeció ese pensamiento—Doy gracias a Merlín por eso.

—Somos sus amigos, Malfoy. Nos preocupamos los unos por los otros— Granger de nuevo.

Si fueseis realmente sus amigos, entonces, ¿Por qué no hacéis un mayor esfuerzo por ayudarlo?, pensó Draco, sarcásticamente, pero se abstuvo de decirlo en voz alta. Le había prometido a Harry hacer un esfuerzo para ser cortés con sus amigos. A pesar de que le estaban haciendo difícil la tarea de ser cortés.

—¿Por qué quieres ser amigo de Harry, de repente? ¿Qué quieres de él, hurón?—preguntó Weasley suspicaz. Su cara empezó a teñirse ligeramente de rojo.

Draco suspiró con impaciencia

—Debido a que estar asociado con Harry, será bueno para los Malfoy. ¿Satisfecho?

—¡Ja! ¡Lo sabía! ¡No te importa Harry! ¡Sólo lo estás usando! ¡Fuera de aquí antes de que te parta la cara, hurón!—Weasley se quebró, pero aun así parecía triunfante.

Por el amor de… ¿Cómo puede soportar Harry estar a su lado?, Draco pensó irritado.

—Para tú información, comadreja, estaba usando sarcasmo cuando te contesté a la pregunta. Pero supongo que con ese pequeño cerebro tuyo, es normal que no lo reconozcas—Draco arrastró las palabras—. Es increíble que hayas llegado a quinto curso. Pero supongo que se debe a la ayuda de Granger, por descontado. Claro que por tu propia cuenta, no habrías alcanzado ni tercero.

Weasley estaba ahora, muy furioso. Su rostro era aún más rojo que su pelo. Una proeza que impresionó a Draco.

—¡Tú, hurón miserable!

—¿Qué está pasando aquí?—Harry abrió la puerta y se sorprendió al ver a Ron y Hermione de pie junto a Draco—. Hola chicos.

—Harry, ¿Qué estás haciendo aquí?—preguntó Ron sorprendido.

¿Siempre es tan lento?, pensó Draco, rodando los ojos.

—Sirius, tiene ahora mi custodia—Harry respondió sonriendo y salió de la habitación, y se puso al lado de Draco.

—¡Qué! ¿Quiere eso decir, que no tienes que volver a casa de los Dursley?—preguntó Ron.

—Sí, es fantástico, ¿no?—Harry respondió feliz.

—¿Pero que hay acerca de la protección de Dumbledore, de la cual te hablé? ¿Cómo ha conseguido Sirius la custodia? Quiero decir, todavía es un fugitivo—preguntó Hermione, confundida y frustrada, ya que, por una vez, ella no sabía de inmediato la respuesta.

—No, ya no lo es. Fuimos hoy al Ministerio, y con la ayuda de Lucius, ha sido declarado inocente. Todavía tengo que agradecérselo a Lucius—Harry reflexionó.

—¿Por qué querrías darle gracias a un Mortífago?—preguntó Ron disgustado.

—Ron. Lucius ya no es un mortífago. Él ya no trabaja para Voldemort—Harry resopló.

—¿Y si es un truco? ¡Tal vez está a la espera de una oportunidad para secuestrarte y llevarte con Ya-sabes-quien!—dijo Ron entre dientes, después de hacer una mueca y recuperarse al escuchar el nombre de Voldemort.

—No, no es un truco, Ron. Ha estado conmigo toda la tarde y no ha intentado ni siquiera una vez hacerme daño—respondió Harry, empezando a sentirse molesto—.Esto me recuerda, Draco, aunque no me guste admitirlo, muchas gracias por ayudarme hacer las compras—sonrió Harry, con un ligero rubor en sus mejillas.

Draco sonrió, satisfecho de haber hecho feliz a Harry.

—No tienes por qué darlas.

Sólo entonces Ron y Hermione, se dieron cuenta de que su amigo no iba vestido con las ropas de gran tamaño que siempre usaba, sino más bien una buena camiseta y nos pantalones de mezclilla que no escondían su cuerpo. ¡Además de no llevar gafas!

—¡Harry, ya no llevas gafas!—Hermione gritó sorprendida.

—¡Estás usando ropa nueva!—gritó Ron, sus ojos azules casi salían de sus cabeza.

—Tu capacidad de observación me sorprende—Draco arrastró las palabras y aplaudió con las manos.

Harry le dio una ligera palmada.

—Hay que ser agradable, Draco—Harry reprendió, pero se podía ver un brillo de diversión en sus ojos.

Draco chasqueó la lengua.

—Lo intentaré, pero no puedo prometer nada.

Harry puso los ojos en blanco, pero una sonrisa tiraba de las comisuras de su boca,

—¿Por qué eres tan amable con Malfoy?—preguntó Ron sospechoso.

—Porque ahora, somos amigos—respondió Harry con lentitud.

—¿Por qué quieres ser amigo del hurón?—preguntó Ron con disgusto en la voz

—No lo llames así, Ron. Su nombre es Draco—Harry dijo, desaprobándolo—. Además, si lo conocieses, sabrías entonces que es un tipo realmente bueno.

—Merlín, Harry, ¿te estás escuchando? El Harry que conozco, nunca se le ocurriría ser amigo de un aspirante a mortífago—dijo Ron en tono acusador.

Harry se estaba empezando a sentir muy molesto. ¿Por qué Ron tiene que ser tan difícil?

—¿¡Quieres dejar de llamarlo así!? ¡No es un mortífago y nunca lo será!—dijo Harry alzando un poco la voz. Luego le preguntó inseguro—. ¿No es así, Draco?

—Por supuesto. No tengo ningún deseo de inclinarme para un loco—Draco se burló—.Un Malfoy no se inclina ante nadie.

—Parece que tu padre tenía otros pensamientos acerca de eso, ¿verdad, Malfoy?—Ron dijo con sorna.

—¡Deja a mi padre en paz, comadreja!—Draco se quebró, sus manos estaban cerradas, formando un puño

—Oh, ¿he tocado fibra sensible, cara de hurón?—Ron se burló

—¡Ron! ¡Te estás pasando! ¡Discúlpate con Draco!—Harry gritó enfadado.

—¡No pienso disculparme con él!—Ron le gritó enfadado, un escupitajo salió volando de su boca. Su rostro se volvió rojo de nuevo—. ¿Estás loco?

—Debe estarlo, para que te haya elegido como su mejor amigo. Por otra parte, me acaba de elegir como su amigo, por lo tanto no puede estar tan loco—Draco reflexionó, tratando de controlar su ira para evitar un brote de magia. No estaría mal, que su magia dañase a la comadreja, pero Harry estaba demasiado cerca y no quería hacer daño al que pronto será su novio.

—¡Bastardo! Voy a… voy a…—balbuceó Ron, incapaz de poner fin a su amenaza, porque estaba demasiado enfadado.

—¿Qué? ¿Vas a correr con tu mamá? ¿Quejándose de que un gran Malfoy ha sido malo contigo?—Draco se burló.

Harry lo cogió del brazo, pero no dijo nada.

—¡Por lo menos tengo una madre! ¡La tuya se escapó a principios de verano! ¡Supongo que se ha cansado de ti!—dijo Ron con sorna.

Draco movió un poco su lengua, y desvió la mirada, por una vez, no tenía respuesta. Ese comentario le había escocido. Él no se preocupaba mucho por su madre, pero aún así…

Harry empezó a temblar de rabia.

—Eso ha sido bajo, Ronald. Realmente bajo. ¿Cómo puedes decir una cosa así? ¿No tienes vergüenza?—dijo Harry entre dientes

—¡Harry!—Hermione jadeó sorprendida.

—¡Ni Harry, ni nada! Ron se ha pasado de la raya. Pídele disculpas a Draco de inmediato—Harry le ordenó.

—Harry, no te molestes—Draco le calmó, estaba feliz de que Harry lo defendiese delante de sus amigos. Ahora bien, si no estuviese preocupado de que la magia de Harry no destruyese el pasillo.

—¡Nunca le pediré disculpas a ese imbécil! No he cruzado la línea, solo he resaltado un hecho—Ron gruñó, con su cabeza, casi purpura.

—¿Sólo resaltar un hecho?—repitió Harry con incredulidad—. Estabas atacando a la madre de Draco. A eso le llamo pasarse de la raya. No puedes dañar a la gente a través de su familia. Dime, ¿cuándo estés enfadado conmigo, vas a utilizar a mi madre para insultarme?—escupió Harry, su magia comenzaba a crepitar.

Durante un minuto hubo silencio.

El labio de Hermione estaba temblando y ella estaba nerviosa y se retorcía las manos, obviamente, no sabiendo cómo manejar la situación.

Ron ahora estaba pálido.

—Claro que no, Harry, tu eres mi amigo. Hay una diferencia entre su madre y la tuya—trató de explicar.

—No le veo la diferencia. Hemos perdido a nuestras madres. Cierto, la madre de Draco está viva, pero no hay ninguna otra diferencia. Ahora discúlpate—Harry le ordenó de nuevo, todavía furioso.

—No. ¿Por qué insistes en que le pida disculpas?—preguntó Ron, su genio volvió a aparecer.

—¡Por qué es mi puñetero amigo y no se merecía ese comentario!—Harry gritó

Antes de que Ron pudiese reaccionar, sucedieron dos cosas: un jarrón estalló unos metros atrás de Draco y dos fuertes estruendos se escucharon, un piso por debajo de ellos.

—Eso ha venido de nuestras habitaciones, Mione ¡Vamos!—Ron gritó y salió corriendo por las escaleras, Hermione yendo detrás de él.

—¿Qué ha sido eso?—preguntó Harry sorprendido, respirando con fuerza para contener su magia.

—Eso ha sido…

—Hemos creado una distracción para ayudarte…

—De nuestro pequeño hermano—dos voces hablaron detrás de ellos.


Unos minutos antes, en la cocina.

Sirius miró hacia el techó cuando escuchó los gritos.

—Parece que Ron ha descubierto a Draco—hizo una mueca cuando de golpe escuchó a Harry gritar—. Pensé que Snape lo estaba revisando.—Se relajó cuando los gritos se detuvieron—. Bueno, ha sido mejor de lo esperado. Yo pensaba que no habría más gritos.

Justo, en ese momento, oyeron a Harry y Ron gritar de nuevo.

—Tal vez deberíamos comprobar antes de que las cosas se les salgan de las manos. Vamos, Sirius—Remus propuso y se levantó—. Estoy sorprendido de que Molly no haya intervenido—Él murmuró.

Antes de que los dos hombres pudiesen salir de la cocina, dos PLOP, sonaron y se dieron la vuelta para hacer frente a Fred y George, que sonreía como los gatos Cheshire.

—Bien, bien, hermano. Parece que acabamos de tener una sensación de déjà vu.

—Si te refieres al hecho de que una vez más, oímos la encantadora voz de nuestro pequeño hermano, con el cómplice Harry Potter, entonces sí, tienes razón—Uno de los dos, probablemente George, respondió

—¿Cómplice?—Remus articuló hacia Sirius.

Sirius se encogió de hombros.

—Ahora, podemos preguntar: ¿Porqué…

—Nuestro encantador hermano está gritando y a quién?—dijo Fred terminó la pregunta

—Creemos que él está gritando a Ron, ya que Ron se habrá dado cuenta de la amistad de Harry con Draco Malfoy—Remus explicó.

—¿Harry ahora es amigo de Malfoy?—Fred le preguntó sorprendido.

—Qué fascinante—George llegó a la conclusión, llevándose el dedo a la barbilla.

A la vez, el brillo apareció en ambos ojos de los gemelos.

Remus, quien comenzó a sospechar al ver esa mirada, preguntó:

—¿Qué está…—pero fue interrumpido por Lucius, quien entró en la cocina.

—¿Por qué Harry y Weasley se están gritando?¿Y por qué no está interfiriendo nadie?—Lucius le preguntó, levantando la ceja.

—Bien, Remus y yo sólo…—Sirius comenzó, pero fue interrumpido por los gemelos.

—Oh, no, déjanos interferir a nosotros—Fred hizo una mueca.

—Sí, por favor sentaos. Nosotros queremos ver…

—Cómo nuestro hermano pequeño, nuestro quiero Ronniekins, mete la pata esta vez—dijo Fred terminando y sonriendo como un gato, y los ellos desaparecieron con un chasquido.

—¿Qué crees que quieren decir con 'cómplice'?—Sirius preguntó curioso y se sentó en la mesa de nuevo.

Remus suspiró y se sentó también.

—No lo sé. Ahora, estoy más preocupado por lo que están planeando hacer.

Él mismo se respondió cuando escuchó dos fuertes gritos y mucho más.

Remus suspiró.

—Bueno, eso responde a mi pregunta—Sirius rió entre dientes.


Mientras tanto, en el piso de arriba…

Harry se dio la vuelta para ver a Fred y a George con una sonrisa.

—¿Los dos habéis tenido algo que ver con esas explosiones que acabamos de escuchar?—le preguntó divertido.

—Por supuesto, ¿por qué, querido Harry?—comenzó George.

—Hemos decidido que íbamos a ayudarte.

—Después de todo, no queremos esta casa destruida.

—Sólo porque Ronniekins, decidió ser un imbécil—Fred terminó la frase

—Chicos, gracias por vuestra ayuda—dijo Harry agradecido.

George hizo un gesto con la mano.

—No hay necesidad de darlas, Harry.

—Ha sido un placer—Fred se volvió hacia Draco—. Bueno, supongo que tendremos que ser amable contigo ahora.

—Al ser amigo de Harry, los amigos de Harry, son nuestros amigos.

—Son nuestros amigos—los gemelos le dieron una palmada en la espalda—. ¡Ya nos veremos, Draco!—agitaron la mano y desaparecieron de nuevo.

Draco parpadeó.

—Bueno, eso ha sido interesante.

Harry se rió entre dientes.

—Sí, bueno, esos son los gemelos para ti

De golpe, Snape apareció en la puerta y con un movimiento de varita, el jarrón se reparó—. Es casi la hora de la cena ¿Por qué los dos no van a la cocina mientras le doy el último retoque a la pociones para usted, Potter?—sugirió Snape

—Sí, por supuesto, señor. Lo siento, por haberle molestado—Harry se apresuró a decir.

—No es culpa suya, el señor Weasley decidió actuar como un niño. Ahora, márchese—Snape se dio la vuelta y cerró la puerta.

—¿Qué pasó cuando estabas en la habitación?—Draco le preguntó cuando se dirigían a la cocina.

Harry le contó todo, pero dejó fuera su ataque de pánico. Draco no tenía por que saber eso. Ninguno de los dos muchachos se dio cuenta de que Harry todavía mantenía agarrado firmemente con su mano el brazo de Draco.


Gracias por leer y comentar.