Hola a todos... si lo sé... soy una ingrata que no actualiza..., pero no he podido hacerlos realmente aunque el capitulo ha estado a la mitad en lap por meses y meses, no podía terminarlo porque simplemente... no podía, estaba bloqueada... no los entretengo más y les dejo leer.

Todos los personajes de este fic son propiedad de Rumiko Takahashi y no escribo con fines de lucro.

CAPITULO 6

FELICIDAD

Un viernes por la tarde Kasumi se dirigía al consultorio del Doctor Tofu con una pícara sonrisa. Hasta la fecha no podía creer como habían avanzado tanto en su relación, todo había sido gracias a la partida de su hermana, cayendo en cuenta en lo cierta que es la frase "no hay mal que por bien no venga". Aunque le doliera en el alma que su pequeña hermana, a la que ella consideraba como una hija, se fuera de casa, tenía que admitir que ese suceso hizo madurar a todos los miembros de la familia. Ranma admitió por fin lo que sentía por Akane y quiere formalizar su unión cuanto antes, su padre está más pendiente de las necesidades de sus hijas y ya no tanto en el mismo. Nabiki ya no crea problemas a costa de su hermana y cuñado, ni tampoco chantajea a la familia. La tía Nodoka y el tío Genma, bueno siguen siendo la tia Nodoka y el tío Genma. Y ella...

Su relación con Ono explotó en un mar de sentimientos, sensaciones, expresiones, y sucesos que la marcarían de por vida. Con una sonrisa pícara en los labios como cuando alguien se recuerda una travesura, rememorando lo que sucedió en cuanto su hermana se fue.

Ese día lloro tanto que su tía Nodoka tuvo que llamar al doctor para que le recetara un calmante, Tofu se enteró de todo, y sentía el sufrimiento de Kasumi como el suyo propio, después de todo él estuvo enamorado de ella por años. No se separó de su lado en toda la noche y vigiló su sueño y descanso como un león que vigila a su familia.

Cuando Kasumi despertó al día siguiente y lo encontró durmiendo incómodo en una silla, su corazón empezó a latir con fuerza, nunca había entrado un hombre a su habitación. En tanto hizo el intento de levantarse, Tofu despertó e indico a Kasumi que debía descansar un poco más. Ese día él le atendió con tanto esmero que dejo una huella muy profunda en el interior de Kasumi, nunca la habían atendido de esa forma y menos un hombre en su propia casa, en su propia habitación. Fue ahí cuando Kasumi tomó conciencia que Tofú era un hombre, un hombre que le atraía, del cual no podía despegar la vista de sus manos, tan fuertes como para hacer trabajos muy varoniles, pero tan delicadas a la vez como para curar una herida sin causar dolor innecesario.

Esa tarde cuando él se marchó a su consultorio dejando a una Kasumi ya recuperada, ella sintió un vacío en su corazón, no quería que se fuera, quería pasar más tiempo con él, conversando o tan sólo observando cómo se comporta a su alrededor.

Al día siguiente no pudo resistir la tentación de su compañía y con el pretexto de agradecer su ayuda, le llevo un platillo preparado por ella. En cuanto llegó a su consultorio este le recibió con su típica sonrisa y ella sintió mariposas en el estómago, nunca antes las había sentido y era raro, no sabía si continuar como si nada pasase dentro de ella o correr al baño a vomitar. Charlaron toda la tarde, hasta que Kasumi se percató que él no estaba atendiendo a sus pacientes sólo por acompañarla.

-Doctor Tofú, perdone, le he quitado mucho tiempo, no he dejado que atienda a nadie por venir a conversar con usted.- Se puso de pie y mientras se reverenciaba para despedirse continuo.-Le prometo que no volverá a pasar.-

-Al contrario Kasumi, me agrada mucho tu compañía, y me gustaría que pudiéramos conversar más, dejaría cualquier cosa por atenderte.-

-No es necesaria tanta amabilidad doctor. Será mejor retirarme de una vez y dejarlo continuar con sus quehaceres.-

-No es amabilidad Kasumi... dejaría todo sólo por contemplar tu sonrisa.- Por fin. Lo había dicho, la partida de la menor de los Tendo le hizo pensar en lo corta que es la vida, que podría pasar cualquier cosa si no aprovechaba el hoy y el ahora, y si no exteriorizaba sus sentimientos nunca sabría si le correspondería.

Kasumi se volvió más roja que un tomamte, no sabía que contestar a esa declaración, pero se dio cuenta que si bien ella lo veía como hombre, él la veía como mujer, de pronto su corazón empezó a latir con mayor fuerza y sentía que estaba a punto de salir disparado por toda la habitación. Sólo pudo sonreírle de una manera que jamaz había sonreído, sin darse cuenta le había lanzado una sonrisa coqueta que ella no sabía que tenía y mientras se daba la vuelta para retirarse completamente del lugar termino por decirle.

-¿Te parece bien si te traigo la cena a las seis, Ono?.-

-Me parece estupendo- La sonrisa del doctor no podía ser más grande, estaba lleno de alegría y su corazón le hacía competencia al de Kasumi.

-Genial.-

-Genial.-

Esa noche ambos estaban ansiosos por verse, cenaron, hablaron de cosas sin sentido, hablaron de la importancia de la vida, de cómo pasa el tiempo, de Akane. Para Tofu era casi un sueño poder contar con la compañía de Kasumi, para ella era un júbilo descubrir nuevas emociones y contar con alguien que la apoye en la angustia que sentía en el momento. Terminaron de cenar. Tofú acompañó a Kasumi a su casa, se despidieron con una reverencia en la puerta y repitieron la misma rutina diariamente por dos semanas más.

En la segunda semana cuando estuvieron a punto de dejar el consultorio para dirigirse al Dojo, Kasumi caminaba hacia la puerta seguida de Tofú, de un momento a otro recuerda que se olvidaba una de las cajas de comida en el consultorio y no quiere dejarla. Paro en seco a la vez que se voltea para ir por ella, lo que ocasiona que Tofú se diera de bruces con ella. Ambos se tambalean y para equilibrarse entre ellos se cogen de los brazos mutuamente. Sus miradas se conectaron inmediatamente y paso lo inevitable. Tofú besó a Kasumi lentamente, suavemente, como en las viejas películas romanticas en donde la protagonista levanta un pie por la emoción de ser besada.

El primer beso de Kasumi, para ella fue tan perfecto, el momento ideal junto a la persona ideal, de la forma ideal, tan cliché. Por supuesto que ese no era el primer beso de Ono, pero si el primero que daba a alguien de quien se había enamorado, tuvo que hacer un esfuerzo sobre humano para no abalanzarse sobre Kasumi, meter su lengua en su boca hasta quedarse sin aire, alzar sus piernas a los lados de su cadera y arremeter contra ella para poder sentir el placer que hace tanto tiempo se había negado al andar ilusionado de una sola mujer, la mujer que ahora le estaba correspondiendo un beso tan tierno, Ono se dio cuenta que ella no sabía besar, que ese era su primer beso, así que no quería comportarse como un animal frente a ella y aguanto las ganas de saborearla de una vez, debía ir lento y sin asustarla, muy a su pesar terminó el beso y le dio dos más en cada mejilla.

Kasumi se encontraba más roja que nunca y no podía quitar la sonrisa boba de su cara. Tampoco sabía que decir, todo el trayecto hasta su casa lo hicieron en silencio.

En cuanto llegó a su casa y continuaba con la cara soñadora, toda su familia la veía con consternación y se preguntaban qué habría sucedido para que se viera tan feliz, sabía que iba a visitar al Doctor Tofú, y entre cuchicheos llegaron a la conclusión que entre ellos dos había pasado algo, y por mutuo acuerdo y muy a pesar de Soun no se iban a meter en nada, después de todo no querían espantar otra hija.

Así paso un mes entero de abrazos ligeros y castos besos. Hasta que una mañana mientras Kasumi cocinaba y Nabiki no tenía nada mejor que hacer que molestar a su hermana le pico la curiosidad de un beso fogoso, de las relaciones prematrimoniales y de la pasión.

-Nabiki!... Ohhh …. Qué cosas dices… no eres… virgen?... sabes lo que hará papá si se entera…. Te casará de inmediato…. Además del hecho de no haber esperado al matrimonio.-

-Bahhh hermanita, el matrimonio puro es cosa del pasado, como vas a poder comparar si te atas a una sola persona para siempre.-

Una variedad de colores se instalaron en el rostro de Kasumi, no sabía dónde esconder la cabeza, sólo se le ocurrió que sería más interesante remover el contenido de la olla que mirar a su hermana a los ojos mientras le habla.

-Además, el día que el doctor te de un beso como es debido, estoy segura que te hará perder la cabeza por completo y te tiraras de inmediato a su brazos por más que un simple beso.-

-Nabikiiii!...pfff…¿tu crees que Ono no sepa besar?, nosotros nunca hemos avanzado más que un beso suave sobre los labios, ni siquiera hemos llegado a un beso de novelas… tal vez no tenga mucha experiencia.-

-Te equivocas hermanita, mis fuentes me afirman que "Ono" sabe mucho más que sólo besar.-

A Kasumi se le cayo el cucharon de las manos y volteo rápidamente a prestar atención a su experimentada hermana.

-Que me estas queriendo decir Nabiki.-

Nabiki haciendo un poco la interesante medito su respuesta mientras se miraba las uñas.

-No pienses mal hermanita, sólo digo que "Ono", no es un niño, es un hombre en buena edad que ha vivido solo por mucho tiempo, desde que llego a Nerima y te conoció no ha tenido novia ni ojos para nadie más, pero eso no quita las atentas miradas que le dan algunas mujeres de por aquí. Además mis informantes me contaron que antes de ejercer aquí y en la universidad las mujeres le llovían, y el no les era indiferente, debe tener suficiente experiencia como para volver loca a cualquiera, probablemente se contenga contigo porque…. –Nabiki mira de arriba abajo a su hermana para expresar bien sus palabras. -Por obvias razones que todos sabemos tu no tienes nada de experiencia y no quiera asustarte. Pero al fin y al cabo es hombre. Estoy segura que si prestas más atención vas a notar que se contiene o que no se pega a ti demasiado para que no notes como lo entusiasmas.- Termino de decir esto con un guiño de ojo y una pequeña carcajada.

Kasumi avergonzada nuevamente se volvió a revolver la olla.

Esa misma noche cuando se dirigía al consultorio, Kasumi recordaba todas las palabras de su hermana y se cuestionaba si sería buena idea seguir como hasta ahora o hablar con Ono para saber porque no la besaba como ella había visto se besaban las parejas con pasión, aun así no sabía cómo abordar el tema si sentirse avergonzada. Cuando llegó a la puerta del consultorio y la tocó no había llegado a ninguna conclusión. Se sentía un poco contrariada por querer más de su relación pero no saber cómo llevarla a cabo.

-Hola Kasumi, que bueno que llegaste.- Tan pronto abrió la puerta el doctor Tofu jaloneó a Kasumi del brazo para ingresarla a su casa. –He preparado un pastel y quiero que me des tu opinión de cómo me quedo.- En cuanto hubo entrado y cerrado la puerta el doctor la soltó y siguió su camino hacia la cocina, sin percatarse que Kasumi se había quedado en paralizada en la puerta. En cuanto se dio cuenta de ello, devolvió sus pasos hasta donde se encontraba ella.

-Kasumi. ¿Te encuentras bien?.-

-Si.-

-Entonces ¿Por qué sigues parada ahí?.-

Kasumi no sabía que responder, pero sí sabía muy bien lo que quería.-No me has saludado.-

Ono sonrió por la inocencia de su petición y la beso de la manera más tierna que podría hacerlo. Por su lado Kasumi le devolvió el inocente beso con los ojos abiertos, pensando en que Nabilki tenía razón y Ono nunca la besaba con pasión. Decidió en dejarse llevar por su instinto y abrió la boca para sacar ligeramente la punta de la lengua y pasarla por los labios entreabiertos de él. Ese gesto le supo a gloria, y tal como Nabiki le explicó después, que un beso es como una cerilla que sólo necesita rozar a su contraparte para hacer combustión y arder hasta consumirse. Kasumi volvió a repetir el gesto con mayor seguridad e introdujo esta vez la lengua en la boca de su ahora paralizado novio. Tofu nunca pensó que Kasumi se atreviera a hacer algo así. Eso lo confundió, se conocía y sabía que su autocontrol no aguantaría mucho. Decidió terminar el beso antes que terminara sobre ella. Se despegó poco a poco ante una acalorada Kasumi.

-Uauu…Kasumi…eso fue…fue..-

No pudo terminar de decir lo que estaba pensando porque Kasumi se lanzó sobre él, lo apreso entre sus brazos y lo beso con toda la pasión que causó la combustión de su cerilla. Y como estúpido enamorado Ono no pudo distinguir entre la razón y la pasión, arrasó con los labios de Kasumi, la aprisiono entre él y la puerta, ambos gimieron entre sus labios cuando chocaron su pelvis en un golpe tan rudo pero tan necesario para dos personas que se contienen de actuar como realmente quieren siempre.

Mientras la besaba con pasión desmedida, acariciaba su cintura, sus caderas, su baja espalda, lo que siempre quiso hacer, Kasumi se dejaba llevar por las caricias de Ono, pero aun así ella sabía que esas caricias eran contenidas y que él nunca haría nada que ella no permitiese, se dio cuenta que en su relación tendría que dar siempre el primer paso, sólo el primero para desatar la masculinidad guardada que llevaba siempre el pasivo Doctor Tofu.

Kasumi bajó sus brazos y acarició su espalda, llego a su cintura y poso sus manos en ambos lados de su cadera, con un pequeño jalón volvió a juntar sus cuerpos y esta vez pudo sentir la excitación de Ono que terminó por volverla loca de pasión. Se frotó contra el sin saber bien lo que hacía pues guiaba por puro instinto. Ono suspiro en sus labios, dejo escapar el animal que tenía dentro del él, el cual nadie conocía, cogió a Kasumi del trasero para levantarla y hacer que ella enrede su piernas en su cintura. Ambos separaron sus bocas al mismo tiempo mientras gemían con las frentes juntas. Ono empezó a embestirla por sobre la ropa, cargó con ella y la sentó en la barra de la cocina, siguió embistiendo entre sus piernas mientras Kasumi le empezaba a quitar la ropa.

-Esto… esto está mal… aun no…-

-Yo lo… siento… demasiado bien… ahhh.-

-Ohhh Kasumi.-

Tofu empezó a recorrer las piernas de Kasumi por debajo de la falda, su piel quemaba y sentía demasiado suave a su tacto, necesitaba más de ella, verla y sentirla sin nungun estorbo, contemparla y adorarla, saciarse en cada rincón de ella.

No pudo evitar desvestirla rápidamente como su impulso le mandaba, ninguno de los dos era suave con el otro, muy diferentes a sus comportamientos diarios, ambos sabían que serían una explosión en la cama.

Cuando Ono termino de desvestirla, se quedo contemplándola por unos instantes mientras respiraba agitadamente, después de un eterno minuto se abalanzó directo a su boca, su cuello, sus pechos. Kasumi no podía creer lo que estaba viviendo, sentía que estos momentos es cuando se siente mujer. Termino de desvestirlo y sin miedo alguno toco su virilidad. Lo cual hizo que Ono emitiera un gemido muy audible, le mordiera deliciosamente un pezón y embistiera descontroladamente contra su mano.

Kasumi no podía ver la hora en que Ono embistiera de esa forma en su interior, sentía que no iba a aguantar más, verlo en ese estado tan erótico estaba a punto de provocarle un orgasmo. Tofu se dio cuenta del estado y aprovechó en quitarse del placentero agarre de Kasumi para dirigirse inmediatamente entre sus piernas, no pensaba dejar escapar ese orgasmo, lo quería para él, beberlo, sentirlo, explorarlo y consumirlo. Dirigió su lengua por toda la zona limpiando y bebiendo toda la humedad que encontraba hasta que llegó a su zona más sensible, estaba tan hinchada y sensible que tan sólo de un lametazo provocó una explosión de dimensiones inimaginables en Kasumi, la cual no pudo evitar gemir como una gata salvaje.

Antes que terminaran todas las papitaciones Ono ya se había situado entre el lugar al que sentía que pertenecía y de una fuerte y rápida embestida la penetro lo más profundo que le permitieron, Kasumi no sintió dolor, estaba demasiado excitada como para sentir cualquier otra cosa que no sea placer, gimió alto y le pasó la lengua por el cuello, provocando embestidas potentes cargadas de placer. Tofu la alzó en vuelo mientras la seguía embistiendo, cuidadosamente pero a la vez ágilmente la recostó en el suelo, con él encima de ella sin romper en ningún momento su conexión.

Ya en el suelo, la embiste con un salvajismo que nadie se imaginaría que tuviera el siempre pasivo doctor Tofu. Le ocasionó dos orgasmos más antes de tener el suyo propio. Al terminar ninguno de los dos podía creer lo que había pasado, no se imaginaban que, aun conociéndose podía explotar de esa manera. Tofu rodo a un costado de Kasumi y mientras aún intentaban normalizar su respiración, desnudos en el piso de la cocina y con las piernas aun enredadas entre si Ono empezaba con las muestras de arrepentimiento.

-Esto no debió pasar así Kasumi… tú no te merecías esto.-

-No lo hagas porfavor… no pudo ser el mejor momento, ni el mejor lugar, ni la forma más perfecta. Te amo Ono y me gustó tal y como paso.- Kasumi se volvía de costado y se sostenía de un solo brazo para poder mirar a Ono a la cara.

-Te amo Kasumi, pero pensé que cuando pasara esto deberíamos estar casados… - El doctor se apoyo en un codo también y con su brazo libre empezó a acariciar su rostro y sus labios. -No sabes cuánto he necesitado controlarme cerca de ti. Quería que fuera romántico y perfecto.-

-Ono, sólo el haber sido contigo, y todo lo que me hiciste sentir, lo vuelven perfecto.-

Empezaron a besarse nuevamente y la necesidad de acoplarse el uno con el otro volvió, pero esta vez Ono se puso de pie y la cargo para llevarla a su futón. No salieron de su dormitorio por el resto de la tarde.

Mientras caminaba hacia el consultorio, Kasumi reía recordando su pequeña primera travesura con Ono, las que le siguieron fueron igual de explosivas, Ono era un excelente maestro y le había enseñado muchas maneras de sentir y provocar placer, además de enseñarle a explorarse y conocerse por si misma, ambos dejaron atrás los miedos y vergüenzas para cuando estaban solos. Esta noche lo invitaría a cenar a su casa, se reuniría nuevamente la familia, sabía que él tenía intenciones de pedir su mano, ya se lo había comentado solo esperaban que volviera a estar la familia unida para hacerlo formal, pensó que esa noche sería perfecta, después de todo ninguno de los dos podía vivir ya sin el otro y ambos se querían juntos en una cama sin tener que ocultarlo a los demás.

Ranma se encotraba en el tren de camino a buscar a Akane, apenas había terminado las clases no esperó ni el almuerzo, quería llegar a sorprenderla, a verla, a besarla, a sentirla, abrazarla y no separarse más de ella, esperaba que este fin de semana la convencieran del todo que vuelva a su casa, que pensaran en su futuro juntos. Hacerla su mujer.

Durante la semana visitó en varias ocasiones al Doctor Tofu, necesitaba consejo que obviamente no podía pedir a su padre ni a su suegro, quería tener intimidad con Akane, pero no quería que ella recordara malos momentos. El doctor le aconsejó, que siguiera su instinto, que no la presione, que dejara fluir el momento por sí sólo. También le pidió consejo sobre como otorgar placer, puesto que no tenía nada de experiencia en el tema y tenía todas las intenciones de volverla loca por él. Otro de los consejos que pidió fue el de posiciones, tenía miedo aplastar al bebé o hacerle daño. Realmente las pláticas con el Doctor Tofu fueron muy educativas. No podía esperar a poner en práctica todo lo aprendido.

Po su lado Akane se sentía muy consternada, dividida entre dos sentimientos que analizándolos después, era lógico que los tuviera, por un lado tenía miedo de sentir nuevamente el dolor, la impotencia que sintió la única vez que Ranma la forzó. Por el otro lado sentía deseos y quería experimentar con Ranma. Sabía que si no se quitaba ese miedo de encima nunca iba a poder llegar a ningún lado con él.

Estaba decidida a intenarlo, sólo esperaba no paralizarse en el momento.

-Akane ¿Por qué tan pensativa?.- Ayumi había encontrado a la peliazul con la vista perdida cuando pasaba por su habitación.

-Ayumi… no… nada.-

-Pareces consternada, ¿estás segura que no pasa nada?.-

-Ayumi, ¿tener relaciones siempre duele?.-

-Mi primera vez, dolió mucho, y no fue tan bonito, la verdad no llegue a ningún lado, estaba más preocupada del dolor que de disfrutar. Las siguientes veces sí estuvieron muy bien, el papá de Mey era muy bueno en ese sentido, realmente tenía experiencia.-

-Entonces… si Ranma no tiene experiencia, ¿me podría volver a lastimar?.-

-No lo creo, por lo que me contaste de las travesuras que estuvieron haciendo la semana pasada, me parece que te preparó muy bien como para continuar sin dolor.-

Akane se había puesto más roja que un tomate, le había contado los pormenores de lo que había pasado entre ella y Ranma la semana pasada, se encontraba muy confundida y necesitaba su consejo.

-No sientas pena Akane, es normal hablar sobre estos temas, más bien creo que deberías hablar con profesionales que te ayuden afrontar tus miedos, además también deberías ver a alguna ginecóloga si piensas tener una vida sexual, es tu estado debes cuidarte más que en otros momentos.-

-uhmmm… si hablaré con mi doctor para que me recomiende a alguien.-

-No sientas miedo Akane, si realmente lo amas, el momento el lugar y el acto serán perfectos. Pero no te fuerces a ti misma si no estás segura-

-Gracias Ayumi.-

Mientras se dedicaban una sonrisa cómplice, tres personas asomaron sus cabezas por la puerta del dormitorio de Akane. Eran la señora Mey que traía en brazos a la pequeña Mey junto a Ranma.

-Akane, Ranma ya vino por ti.-

-Hola.- Saludo Ranma embobado de verla más hermosa que nunca, tenía un pequeño vestido de verano blanco que le llegaba por arriba de las rodillas, era boludo y sólo las tiras lo sostenían por sus hombros.

-Hola.- Contestó Akane contemplando lo varonil que se encontraba.

-Hola Ranma… Señora Mey, me acompaña al parque a llevar a la pequeña Mey… además me he olvidado comprar los pañales, no quiero salir a media noche a recorrerme todas las tiendas en busca de pañales.- Termino su diatriba guiando a la señora Mey a la salida y guiñándole un ojo a Akane.

-Probablemente nos demoremos un buen rato. No olviden cerrar con seguro antes de irse.-

Este comentario originó una competencia de sonrojos entre Ranma y Akane, pues sabían las intenciones que ponía Ayumi en esa oración. Una vez que escucharon la puerta exterior Ranma fue a sentarse en la cama al lado de Akane.

-¿Cómo te sientes?. Le preguntó tocando ligeramente su rostro para atraerla suavemente a sus labios.-

La besó tiernamente, le mordisqueaba el labio inferior suavemente y la volvía a besar acariciando sus labios, no adentró en su boca, no quería presionarla ni espantarla, iría todo lo calmado que pudiera para que ella se sintiera cómoda. Se separó de ella pero pegó sus frentes, realmente quería besarla con mucho entusiasmo, pero se contenía enormemente por ella.

-Estoy bien, comiendo mejor, he ganado peso en esta semana.-

-Me alegro… deberíamos irnos…- Ranma Sabía que si continuaban juntos sentados en una cama, no iba a poder controlarse.

-Sí, deberíamos irnos.- Por más que Akane le dio la razón, no hizo ningún esfuerzo por pararse de esa cama.

-Si es un viaje muy largo.- Mientras terminaba su frase, su boca se dirigía nuevamente a la de su prometida.

Empezaron a besarse como el beso anterior, suave y sin profundizar, pero a ambos le costaba contenerse. Akane no aguantó más, no sabía si se debía a las hormonas extras que su cuerpo generaba o el gran deseo que siempre había sentido por Ranma, le pasó suavemente la punta de la lengua por los labios de su prometido, el cual emitió un gemido y provocó que su pequeño amigo le diera un gran tirón al pantalón y quedase más duro que una roca. Atacaron sus bocas al mismo tiempo, una semana sin verse y ya no podían dejar de besarse ni tocarse.

Ranma cargo a Akane y la sentó sobre él, Akane pudo sentir la dureza de su prometido, la hizo jadear de la expectación, la separación de sus labios se aprovechó para seguir con el cuello, lo lamió como si fuera un manjar a punto de acabar, una de las manos del joven viajó a través del vestido, levantándolo lentamente hasta llegar al inicio de la ropa interior. El acariciar directamente la cadera de su prometida era el cielo. Akane se encontraba perdida en el mar de sensaciones que estaba experimentando, en ningún momento se sintió insegura ni dio origen al miedo. Se sentía segura, amada, deseada, peor a la vez sentía que podía ejercer su voluntad, que si ella lo deseaba Ranma dejaría de tocarla.

La mano de Ranma abandonó su cadera para viajar por encima de la ropa y posarse en uno de sus pechos, suavemente y a través de la tela podía sentir lo erguidos que se encontraban, metió la punta de los dedos por encima del vestido con la intención de bajarlo un poco para poder atrapar uno de ellos, peor sólo consiguió meter los dedos por dentro de vestido, antes que lo jalase hacia abajo Akane mencionó que debían irse.

Ranma podía sentir entre la punta de los dedos, el pezón que deseaba morder, pero no iba a forzar la situación, desde un principio se prometió que llegaría hasta donde ella le permitiera llegar, así que tragando fuerte sacó la mano de donde la tenía.

-Permíteme ir al baño antes.-

-Sí, pasa.-

Con mucha dificultad Ranma se levantó de la cama, le costó mucho caminar, realmente la carpa que tenía en sus pantalones y que le causaba un dolor a su miembro no lo dejaba caminar tranquilamente.

En la cena en la casa de los Tendo, todo era caos y felicidad, estaban en plena celebración por el anuncio de compromiso entre Kasumi y el doctor Tofu, y de paso celebrar formalmente el compromiso de Ranma y Akane.

-Pero les digo que sea una boda doble, estoy seguro que su madre se sentirá orgullo de que se casen dos de sus hijas y al mismo tiempo.- Soun ya estaba al límite de embriagarse.

-Papá, mira yo...-

-Con todo respeto tío, quiero que nuestra boda sea única.- Ranma lo dijo lanzando una mirada de complicidad a Akane, la cual se encontraba muy sonrojada, aun no se acostumbraba a que su prometido expusiera sus sentimientos delante de toda la familia.

-Ranma...-

-Yo opino que Ranma y Akane deben casarse lo más pronto posible, mientras Akane pueda usar un vestidito que disimule o resalte un poco su barriguita, si se demoran no podrá caminar al altar.-

Toda la familia estalló en risas, poniendo mas colorada aun a la peliazul con el comentario de Nabiki.

-Además Kasumi podría preparar su boda con tiempo, ¿no es como que tengan apuro no?.-

Nabiki miró sugestivamente a su hermana alzando las cejas. Como siempre su labor de provocar a las personas era lo primero en su lista.

-Nabiki, no… no tenemos apuro… pero si queremos casarnos cuanto antes.-

-Bueno, entonces si deberían considerar una boda doble, y rápida, por lo visto estos chicos están apurados por casarse, ¿no lo cree usted Saotome?.-

-Por supuesto Tendo, la casa se llenará de fiesta, y muy pronto de niños…. Que ilusión tener nuevos pequeños que entrenar.-

-Querido, ni pienses que voy a dejar que te lleves a entrenar a ningún niño.- Nodoka terminó la conversación mientras sacaba su Katana y todos reían de la felicidad que compartían.

-Familia alto... suficiente... están apresurando demasiado las cosas.- Una vez que hubo llamado la atención de su familia se dirigió a su prometido. -Ranma,... yo... esto es demasiado... estas asumiendo cargas que no tienes que y...-

-Akane creo que...-

-no me interrumpas, déjame terminar... creo que te estas entusiasmando con la idea de una familia, de un nosotros, pero cuando todo se complique vas a arrepentirte de haberte lanzado a algo tan grande y haber desperdiciado tu vida conmigo... creo que estas apurando las cosas y no piensas con claridad... no creo que sea buena idea una boda, es decir... recién estamos aceptando algo entre nosotros... que de por sí ya es difícil cuando tengo otras responsabilidades... no fuerces una boda de la cual podrías arrepentirte luego...-

-Akane... no confundas las cosas… hablemos arriba… por favor…- Ranma se encontraba consternado, sentía que su oportunidad de estar con su marimacho se encontraba en la cuerda floja, necesitaba convencerla de que el matrimonio era la mejor opción para los dos.

-Terminen de cenar, Akane necesitan alimentarte como es correcto.- Nodoka intervino ante el incómodo momento. -No discutan ahora, Kasumi y el Doctor Toffu nos acaban de llenar de buenas noticias, debemos festejar el momento, cualquier discusión lo tendrán más tarde, en un lugar más íntimo, deben aprender a discutir como pareja también.- Terminó el comentario con una sonrisa, después de todo, sentía que esa discusión iba a dar muchas vueltas pero iba a terminar en un mismo punto.

-Si tía, Kasumi, Doctor Toffu, lo siento tanto.- Akane se encontraba muy abochornada .

-No te preocupes hermanita.-

Ya terminada la cena, la familia se dirigía a sus habitaciones a descansar, excepto Kasumi y el Doctor que se encontraban viendo televisión en la sala de estar.

Ranma se dirigió a la habitación de Akane, no tenía la intención de dormir ahí como habían sugerido sus padres, pero si quería terminar la conversación pendiente.

La espero mientras ella se encontraba en el baño, cuando Akane volvió se sorprendió de encontrarlo en su habitación y los colores se le subieron al rostro al pensar en lo que pueden pensar la familia de ellos al saber que están encerrados en una misma habitación, con una cama muy cómoda, y con las hormonas alteradas.

-Akane…., déjame hablar sin interrupciones, sólo por esta vez, después de eso, tú decides…. Y lo que decidas… lo aceptaré…-

-Si.-

-Me enamore de ti casi desde que te conocí, y mi mejor defensa para que nadie se enterara era insultarte o dejarte en ridículo frente a los demás, nunca tome en cuenta tus sentimientos, ni como eso repercutiría en nuestra relación de prometidos. Cuando me enteré que estabas embarazada, sentí que todo era mi culpa, el pensar que te habías enamorado de otro hombre… el que ya no te fijarías en mí, sentí que el mundo se me venía encima… cuando te volví a ver, no pude seguir molesto contigo, te había extrañado tanto, reconocí cuanta falta me hacías, no a la casa, no a tus hermanas, no a tu padre, sino a mí, cuanta falta me hacía tus ojos, tus expresiones, tu sonrisa, el que miraras, o simplemente el que me golpearas, pero te necesitaba a mi lado, te necesito a mi lado, no porque quiera una familia, no porque me ilusione con la idea de formar parte de algo, Akane… tu eres mi todo, sin ti…. no hay nada que formar, no hay nada porque vivir, no quiero casarme contigo por salvarte, por aprovechar la situación ni nada por el estilo, quiero casarme contigo porque te amo, porque se me hace insoportable pasar el día sin ti, las noches sin ti, te quiero como mi amiga, como mi amante, como mi mujer, como mi esposa, no me importa si no llegamos a ningún lado de forma intima, me importa dormir viendo tu mirada y despertar sintiéndote a mi lado, el bebé que viene, es un plus, una bendición que nos está llegando, quizá para crecer como personas, como padres… Akane… esta será la última vez que te pregunte esto… después de hoy no volveré a tocarte el tema más…. Akane Tendo ¿Quieres casarte con este fenómeno que no merece tu amor?-

Akane que había dejado libre sus lágrimas hace mucho rato, sólo pudo asentir con su cabeza y lanzarse a los brazos de su, ahora sí, oficial prometido. Lo besó con una desesperación propia del amor contenido. Ranma pausó el beso y se separó de ella lo suficiente para sacar de su bolsillo un pequeño anillo, muy simple, pero para Akane era la joya más hermosa jamás vista, sus lágrimas se multiplicaron, no podía creer lo que estaba viviendo. Ranma también soltó unas lágrimas de felicidad, no podía creer que por fin estuviera sucediendo.

-Te amo tanto Akane.-

-Te amo tanto mi baka.-

Sin decir nada más, simplemente colocó el anillo en su dedo, la abrazó y besó su frente.

-No te vuelvas a arrepentir, por favor, no lo soportaría.-

-Perdóname amor, creo que el embarazo y todas las emociones del momento, me alteran mucho.-

-¿Cómo me llamaste?.-

-¿Qué?.-

-Me dijiste amor… oh Dios Akane… te amo tanto.-

Sin más se lanzó a sus labios, la beso con pasión y desenfreno. De igual manera Akane le correspondió el beso con entusiasmo, mientras sus manos vagaban mutuamente por el cuerpo del otro. Mientras Ranma acariciaba su espalda y su cintura, Akane acariciaba sus brazos y su pecho. Sin querer presionarla el pelinegro terminó el beso y muy a su pesar descanso su frente contra la de su prometida.

-Es mejor que descanses… necesito que mañana empecemos a planear el resto de nuestras vidas.-

La sonrisa de Akane se incrementó casi hasta doler.

-Si tienes razón.-

-Buenas noches amor.-

-Buenas noches amor.-

Sin ganas, Ranma empezó a alejarse de su marimacho, pero fue detenido por la mano de su prometida.

-No te vallas, quédate a dormir… sólo a dormir.-

-Si.-

Ranma ayudó a Akane a acomodar la cama para dormir, se acostaron abrazados y se durmieron pensando en lo bien que se sentía estar así, se acoplaban tan bien, definitivamente ese era su lugar.

Gracias a todos por leerme, no saben lo mal que me siento por haber tardado tanto en actualizar, a todos los que me escriben y los lectores silenciosos, muchas gracias, y disculpen si no respondo reviews, es difícil ingresar desde un celular. Trataré no demorar tanto en actualizar, pero no prometo nada...

Besos y abrazos

Amarilis666