Entrada de la guarida de los perros diamantes.

En la escena se podía apreciar como un enfurecido y agresivo spike se postraba en frente del perro diamante guardián que quedaba de pie y con un nerviosismo provocado por ver como su compañero anteriormente había caído sin ningún problema "¡demonios! ¿Qué hago ahora? Este maldito se cargó a mi compañero y ni siquiera me di cuenta ¡maldición!, y dudo siquiera que pueda tener la oportunidad de llamar a crusher y a los otros" pensaba indeciso el perro guardián mientras intentaba mantener su postura de ataque y con su lanza apuntándole al dragón.

- ¿y bien? – Pregunto seriamente spike provocando que al perro diamante le dieran unos escalofríos – me dirás en donde esta ¿sí o no? – decía el dragón aun mostrando su mandíbula.

- je, no te sientas tan realizado maldito. Solo porque pudiste entrar y noquear a mi compañero no significa que todos seamos así de patéticos como él *gruñido*. Así que te advierto que si tú no quieres morir será mejor que te des la vuelta y te vallas de una vez o juro que te atravesare con mi arma – sentenciaba el perro diamante no muy confiado de sus palabras mientras empezaba a apuntar su arma en dirección a spike, este último no dijo nada y solo se limitó a seguir parado y firme - ¡ah con que así lo quieres! Muy bien, tú lo pediste – decía preparándose para atacar - ¡TOMA MALDITO! – grito el perro guardián mientras corría hacia spike con su lanza en dirección al pecho del dragón, pero antes de que siquiera estuviera cerca de atravesarlo con su arma, spike solo reacciono haciéndose de lado unos centímetros provocando que la lanza solo lo rosara, "mierda" pensó el perro diamante al percatarse de como spike ahora estiraba el brazo para sujetar el mango del arma que a los pocos segundos fue destrozado a causa de la enorme fuerza que había ejercido el dragón al agarrarla.

El perro solo enmudeció al ver como su arma se había hecho añicos tan rápido, mientras que spike ahora levantaba la mirada con mucha ira – así que eso quieres ¿eh?, de acuerdo, prepárate – decía spike empezando a caminar hacia el perro diamante mientras se tronaba los dedos.

- ¡no, no, no, no, no! ¡Espera, e-espera! ¡Está bien, me r-rindo! ¿Escuchaste? ¡ME RINDO! – suplicaba el guardián mientras soltaba lo que quedaba de su arma y se hincaba para pedir misericordia - ¡por favor! Ten compasión. T-te diré todo lo que quieras, pero por favor no me hagas daño – decía mientras se tapaba el rostro.

Spike al verlo detuvo su caminar para en seguida preguntarle todo lo que quería saber del paradero de twilight – entonces ¡habla!, ¿en dónde está la unicornio que se llevaron del pueblo? – preguntaba sin titubeos el dragón.

- e-ella está encerrada en el calabozo de la guarida, ahí nuestro líder la mantiene vigilada con la ayuda de varios sabuesos – respondía el guardián.

- ¿y cómo llego hacia el calabozo? – preguntaba de nuevo el asistente de sparkle.

- b-bueno veras, este escondiste es un túnel con forma de serpiente (forma de "s") y solo hay tres niveles, ahora mismo estas en la entrada del primero, para llegar al segundo tienes que ir hasta el otro extremo de este túnel y bajar por un agujero. S-solo llegaras al calabozo cuando estés en el tercer nivel – contestaba el perro diamante.

- muy bien eso será suficiente – decía spike mirando el túnel en el que se encontraba ahora.

- e-eso es todo lo que se, ¿me puedo ir ahora? – preguntaba el perro esperando una respuesta positiva.

- no – contesto spike secantemente mientras volvía su mirada hacia él, el perro diamante solo empezó a sudar de los nervios – tu colaboraste con el secuestro de mi amiga, y a pesar de que al final terminaste ayudándome, no puedo evitar pensar en todo el sufrimiento por el cual ustedes la han hecho pasar, así que lo siento pero no puedo dejarte ir simplemente así porque si – contestaba spike mientras preparaba sus puños. La escena cambia mostrando a los dos perros diamantes guardianes inconscientes, mareados y con las caras llenas de moretones y golpes a causa de la gran paliza que le había dado el dragón – muy bien, ya me ocupe de estos – decía spike mientras depositaba a los noqueados perros diamantes en una esquina del escondite – ahora me ocupare de los demás – decía spike para sí mismo mientras se paraba y se prepara para gritar - ¡TWILIGHHHHTTTTTTTT! – grito el dragón con la intención de que todos los perros diamantes fueran hacia el para así no poner la vida de su amiga en peligro, y para que ella supiera que él había venido a rescatarla.

Tercer nivel de la guarida.

Mientras tanto en el último nivel del escondite, en la sección de los calabozos, se puede apreciar como las orejas de un perro diamante se mueven un poco debido a que estas habían sido capaces de captar un sonido proveniente de varios metros más arriba - ¿eh? ¿Pero que fue eso? – se pregunta crusher intentando captar que había sido aquel extraño ruido.

- ¿pasa algo jefe? – pregunta un sabueso que se encontraba a lado de crusher.

- creo que escuche algo, mmmmmm… no lo sé, no estoy seguro. De todos modos, ordena a una patrulla de sabueso que vallan a la entrada y que verifiquen que todo esté en orden ¡rápido! – ordenaba crusher mientras el sabueso levantaba la mano y comenzaba a correr.

Mientras que a unos metros, twilight prestaba total atención a todo lo que acababa de pasar, intentando tener la esperanza de que por fin sus amigas se habían dado cuenta de su ausencia y que venían a rescatarla "¡por favor amigas! Ayúdenme" pensó twilight.

Primer nivel de la guarida.

Una vez que spike había gritado el nombre de su amiga para llamar la atención de todos los perros diamantes, procedió a correr a través del largo túnel que conformaba el primer nivel del escondite para poder llegar hacia el otro extremo y bajar al segundo nivel, pero mientras se apresuraba para llegar a su destino fue capaz de darse cuenta como todo ese lugar estaba perfectamente construido, decenas de pilares que servían como resistencia para mantener la cueva intacta, una altura y longitud considerable y exacta que podía permitir darles a varios individuos su propio espacio, un gran detallismo a la hora de haber escarbado ese túnel le daba la idea a spike de que ese lugar solo había sido construido para realizar tareas muy específicas y delicadas "puede que el lugar este muy bien construido, después de todo fueron perros diamante los que lo hicieron, pero aun así soy capaz de darme cuenta de que si se presenta un derrumbe o una perturbación en su estructura, esta puede caer llevándose todos los niveles abajo" pensaba spike mientras observaba cuidadosamente todo el túnel a su alrededor, si bien este lugar no tenía ningún problema en el diseño que los perros diamantes habían escogido para construirla, el verdadero riesgo se presentaría si spike y los perros entablaban una batalla que pusiera la estabilidad del lugar en un estado delicado.

A cada segundo que pasaba, spike se encontraba cada vez más cerca del túnel que lo ayudaría a bajar al segundo nivel de la cueva, mientras que al mismo tiempo un grupo de sabuesos se preparaban, junto con sus armas y sencillas armaduras de metal, a subir por el mismo túnel por el cual spike debía bajar – de acuerdo, según dijo crusher debíamos revisar la entrada y asegurarnos de que todo estuviera en orden por allá ¿verdad? – se cercioraba uno de los tantos perros diamantes mientras mostraba una cara de fastidio.

- Así es, pero la verdad no le encuentro sentido. Se supone que ya hay unos guardias en la entrada que tienen la tarea de protegerla y de alertar si es que hay problemas *gruñido*, ese maldito solo quiere tenernos trabajando para nada – decía otro sabueso igual de fastidiado que el primero.

- ya, ya, ya, tranquilos mis amigos, no es para tanto, solo subiremos y nos aseguraremos de que todo esté bien, después de eso ¡ahora sí!, que cada quien haga lo que se le su puta gana ¿Qué les parece? – decía un tercer sabueso intentando calmar al resto de sus compañeros.

- sí, si, como sea. Solo hay que terminar con esto de una vez – finalizaba el primer sabueso preparando al resto para comenzar a subir por el túnel que daba hacia el primer nivel de la guarida.

De regreso con spike, se podía apreciar como el dragón iba frenando poco a poco su proseguir cuando de un momento a otro fue capaz de escuchar un singular ruido proveniente a tan solo unos metros de donde estaba el. El sonido era muy parecido al mismo que generaba un tumulto de personas quejándose por la mal paga que les daban por trabajar arduamente y sin descanso. Spike inmediatamente se paró firmemente con su mirada clavada hacia el fondo del túnel, en la espera de que aquellos que provocaban tan peculiar escandalo se mostraran de una vez por todas.

- ¡rápido holgazanes! Que ya me quiero ir a tirar barra un rato – se escuchaba decir una voz – espera un poco idiota, hay que esperar a los demás – se escuchaba otra voz - ¡diles que se apuren! ¡Maldición! Parece como si nunca hubieran pasado por un agujero – se quejaba otra voz que claramente ya estaba muy cerca del mismo lugar en donde spike se encontraba esperando.

Una vez que la escasa luz que se filtraba dentro del escondite se posiciono sobre los individuos que yacían subiendo del segundo nivel, fue cuando spike puso darse cuenta de que los que originaban tal escandalo eran solamente seis sabuesos con armaduras muy sencillas y unas armas que más que parecer amenazantes, solo parecían de muy mala calidad.

Después de que el dragón los tenía visualizados muy claramente, los perros diamantes aun no eran capaces de darse cuenta que frente a ellos estaba una criatura que no pertenecía a los suyos – jajajaja como sea, te lo digo y te lo repito. Por más que busquemos, no vamos a encontrar nada en la entra… – dejaba inconclusa la palabra uno de los sabuesos al darse cuenta que frente a él, a tan solo cuatro metros, estaba un ser de aspecto serio y con una cara que denotaba muy poca paciencia.

- … -

- … -

- … -

- … -

- ¡EEHHHHHH! – gritaba un sabueso a causa del asombro logrando romper el silencio que se había originado hace tan solo segundos - ¡¿quién eres tú?! ¡¿y-y que haces aquí?! – preguntaba un poco nervioso uno de los perros diamantes a causa de que no creía que alguien fuera capaz de estar en su escondite tan repentinamente.

- eso no es nada que les importe – decía spike mientras mantenía su postura seria y firme - de acuerdo, seré breve, sé que tienen secuestrada a una unicornio y también sé que está en el tercer nivel de este lugar, así que solo les daré dos opciones, o me llevan con ella y me la entregan pacíficamente – comentaba mientras levantaba el dedo índice – o se meten en mi camino arriesgándose a que acabe con cada uno de ustedes – volvía a hablar con el ceño fruncido y ahora levantando un segundo dedo en muestra de indicar las dos opciones que acababa de dar.

Todos los sabuesos estaban expectantes ante la situación en la que ahora estaban, no eran capaces de creer que un intruso hubiera podido infiltrarse en su guarida tan fácilmente y sin siquiera enterarse, "¿Qué acaso los guardias no habían podido con él?" se preguntaban mentalmente cada uno de los perros diamantes - ¿y-y ahora que hacemos? – preguntaba uno de los sabuesos dirigiéndose hacia el resto de sus compañeros – no tengo idea, pero… por alguna extraña razón no tengo intenciones de meterme en su camino – contestaba otro sabueso sujetado con más presión su arma – pero por otro lado, si no intentamos detenerlo y dejamos que llegue al último piso en donde esta esa pony, ¡tengan por seguro que crusher nos cortara las bolas a todos! – Se estremecía otro sabueso al imaginarse el terrible castigo que sufriría si dejaba pasar al dragón por el túnel - ¡tienes razón!, además, nosotros somos seis y él es solo uno. Lo que significa que tenemos una enorme ventaja en número, así que no es probable que él pueda con todos nosotros – decía muy confiado y con una extraña sonrisa otro sabueso mientras intentaba darles valor a todos sus camaradas.

Mientras que spike por su lado, aún seguía esperando a que los perros diamante se apartaran de su camino, pero después de darse cuenta que ninguno de ellos parecía ceder ante alguna de las dos opciones que había dado, fue cuando se dispuso a apartarlos por la buenas o por las malas – lo lamento, pero no tengo su tiempo. Por lo tanto, asumiré su falta de decisión como una respuesta a que me dejaran pasar sin causarme ningún problema – declaraba spike mientras recuperaba el paso dirigiéndose directamente hacia los seis perros diamantes que aún seguían dudando.

- ¡D-detente ahí, imbécil! ¡Y-ya lo decidimos! Y no te dejaremos pasar – aclaraba uno de los sabuesos adelantándose y poniéndose en medio de spike y el túnel que conducía al segundo nivel - ¡sí! Así es. No te dejaremos pasar por ningún motivo, así que será mejor que te largues antes de que nos arrepintamos de dejarte ir – secundaba otro sabueso mientras imitaba la misma acción que el primero. Una vez dicho estos los seis perros diamantes se posicionaron uno detrás de otro, con una pose amenazante y las armas desenfundas, en la espera de que el intruso recobrara el camino en sentido contrario a donde estaban ellos.

Pero como era de esperarse, spike ni se había inmutado ante las vagas amenazas que le hacían los sabuesos a su persona, y esta reacción no era solamente provocada por la gran furia que sentía el dragón por dentro, sino que se debía en parte a la confianza que tenía al creer que podría acabar con los perros diamantes fácilmente, después de todo, él y sus amigas ya se habían enfrentado en el pasado a unos enemigos de la misma raza. Inclusive en ese entonces se dio cuenta de que si una pequeña pony era capaz de lidiar con estas bestias, lo más lógico sería que el también fuera capaz de hacerlo sin ningún problema.

Una vez que el asistente de twilight se había asegurado de que los sabuesos no se iban a mover para cederle el camino hacia los calabozos, fue cuando decidió optar por dejar de estar parado y comenzar a caminar lentamente en dirección a los seis perros diamantes. Una vez más los sabuesos se tensionaron al no saber que hacer frente a un enemigo del que no tenían idea de que era capaz.

- ¡b-basta! ¡Deja de avanzar! – presionaba un sabueso intentando detener al dragón, pero este último lo ignoro y siguió caminando - ¿e-en serio quieres morir desgraciado? – Preguntaba algo nervioso mientras apuntaba su espada en contra del intruso - ¡Muy bien!, ven aquí si es que tienes valor entonces… ¡ahhhhhh! – finalizaba el mismo sabueso, el cual ahora iba en dirección hacia spike con su arma en mano y de manera eufórica. Pero antes de que el perro diamante tuviera la oportunidad de empuñar su arma contra el cuerpo del enemigo, este ya había sido recibido por un puñetazo justo en la cara, provocando no solamente que su sencillo casco se rompiera, sino que además todo su cuerpo fuera impactado contra la dura pared de piedra del cual estaba hecho esa guarida.

- … - el resto de sabuesos no se lo podían creer. Su compañero había quedado fuera de combate de un solo golpe, ni su pequeña armadura había servido de nada ya que la fuerza del impacto entre el cuerpo del perro y la dura pared habían sido suficiente como para dejarla hecha pedazos - ¡ah! y-yo i-iré a llamar a l-los d-demás – decía el sabueso que se encontraba al final de la formación mientras corría y se escabullía dentro del agujero que daba al segundo nivel.

- ¡d-de acuerdo! En lo que esperamos los r-refuerzos, tendremos que e-evitar que siga avanzando – decía un perro diamante extremamente nervioso y dudando en sí deberían seguir reteniendo al dragón, mientras que al resto no les quedo de otra que aceptar el arriesgado plan que proponía su compañero.

- ¡maldición!, ya vieron que su amigo no fue capaz ni de tocarme y aun así piensan seguir estorbándome *rugido entre dientes*. Entonces no me dejan opción. Acabare con ustedes uno por uno – sentenciaba spike apretando los puños y mostrando sus grandes dientes.

Los sabuesos por otra parte, permanecían en sus respectivos lugares temblorosos y con el corazón acelerado a causa del miedo que provocaba el intruso solamente con su mirada. A los poco segundos uno de los sabuesos hablo - ¡escuchen cabrones! Tal vez si todos atacamos al mismo tiempo, podríamos tener más posibilidades de matarlo ¿asique que dicen? – Proponía uno de ellos –… ¡de acuerdo! – respondía el resto al ver que no tenían opciones.

Momentos después de haber acordado su arriesgado plan, los perros diamantes procedieron a formarse horizontalmente y con sus armas apuntando en todo momento al dragón, una vez hecho esto comenzaron a acercársele muy cuidadosamente y con paso lento, al mismo tiempo, dos de los cuatro sabuesos que quedaban se adelantaban un poco más rápido llegando a ubicarse por detrás de spike. Al final el dragón término acorralado tanto por detrás como adelante por los cuatro sabuesos, estos últimos se veían un poco más confiados y seguros, ya que tenían a su víctima sin ninguna vía de escape.

- je, ¿Qué te parece infeliz? Ya no tienes a donde huir. Te tenemos atrapado como a una maldita rata – decía un sabueso mientras apuntaba con su arma a la cara de spike, los otros tres sabuesos imitaban su acción con sus respectivas armas.

- aun pareces tranquilo. ¿Qué acaso aun no te das cuenta de que no puedes contra todos nosotros? – preguntaba un poco más confiado otro de los sabuesos.

Pero por más amenazantes y dominantes que se vieran los perros diamantes, estos no lograban cambiar el semblante de ira e impaciencia que tenía el dragón desde hacía rato.

- ¡grrrrrrr! En ese caso ¡muereeeeeeeeeee! – gritaba a todo pulmón uno de los dos sabuesos que se ubicaban frente a spike. Casi inmediatamente de haber gritado esa última palabra, el resto de los perros diamantes se dispusieron a atacar al mismo tiempo al dragón, el cual en esos momentos agudizaba todos sus sentidos preparándose para el ataque grupal de todos los perros que lo rodeaban. Lo último que se vio de la escena fue la pupila dilatada de spike mientras veía a los cuatro sabuesos en dirección hacia él.

Segundo Nivel de la Guarida.

En cuanto al sabueso que había huido hacia el segundo nivel. Se podía apreciar como este llegaba agitado y nervioso con el resto de perros diamantes que en esos momentos se encontraban flojeando y perdiendo el tiempo en cosas que ni debían de hacer - ¡rápido! ¡rápido! ¡Muevan el culo! ¡hay un intruso en el primer nivel! ¡rápido! – gritaba desenfrenadamente al mismo tiempo que movía sus brazos de arriba hacia abajo apuntando hacia arriba de su cabeza.

- … - toda la jauría solo reaccionaba a mirarlo extraño y a burlarse.

- ¿q-que no me escucharon? ¡hay un intruso arriba! ¡hay que apurarnos a detenerlo antes de que crusher…! – pero el sabueso no termino de explicar, debido a que uno de los perros diamantes presentes lo había interrumpido bruscamente.

- ¡deja de decir estupideces idiota! Ya sabemos que solo tratas de hacernos una jugarreta porque solo estas aburrido – juzgaba uno de los tantos sabuesos que se encontraban en ese nivel reunidos.

- ¡demonios raff, no es ninguna broma! Es en serio. Ahora mismo hay una maldita lagartija gigante ahí arriba, y está pateándoles el culo a nuestros camaradas – aseguraba el sabueso.

- *gruñido* ¡ya deja de estar jodiendo! Si en serio piensas que te voy a creer una estupidez así estas muy equivocado – alegaba el mismo perro diamante – ¡sí! tiene razón, solo tratas de hacernos una maldita broma – decía otro perro dándole la razón al primero – mejor regrésate a olfatear traseros a los otros imbéciles jajajaj – se burlaba un tercero.

- ¡que! ¡E-es en serio!. ¡¿Qué demonios tengo que hacer para que me crean?! – se quejaba el sabueso al ver que por más que intentara, nadie le creía.

Después de eso, todos los perros diamantes comenzaron a burlarse y a acusarlo de mentiroso – jajajaja, buen intento pero no funcionara imbécil – se burlaba uno – ¡ya deja de molestar y déjanos descansar en paz! – Se quejaba otro – ve a buscar a alguien que le interese, no sé como por ejemplo… ¡a crusher!, je, veamos si con el tienes las bolas suficientes para mentirle – justo después de ese comentario, todos los perros comenzaron a empujar al sabueso en dirección a su líder con la intención de ver si este último tenía la paciencia de soportar una broma estúpida como esa.

Al final, al pobre sabueso no le quedo de otra que aceptar esa idea y arriesgarse a que su líder le cortara el cuello por su incompetencia y estupidez, además no importaba por donde viera el lado bueno de cualquier decisión, al terminar, el resultado sería el mismo. Pero antes de que todos los perros diamantes continuaran con su bullicio y burlas hacia su pobre compañero, un enorme estruendo que parecía provenir del primer nivel se había hecho presente por todo el túnel creando un gran eco en todo el segundo nivel, ese inesperado sonido no solo causo que todos los sabuesos guardaran silencio por varios segundos, sino que además provoco que toda la estructura del lugar se estremeciera haciendo parecer que cualquier momento la guarida se caería en pedazos.

- ¿q-que demonios fue eso? – se apuraba en cuestionar alarmante uno de los perros diamantes, pero como era obvio, ninguno de ellos tenía ni la menor idea del origen de aquel gran ruido, ninguno menos que el sabueso que había ido a advertirles desde hacía rato.

- n-no lo sé, pareció una explosión – contestaba igual de intrigado otro sabueso.

- ¡que no se dan cuenta idiotas! Es la mega lagartija del que les hable – respondía con un tono irónico el sabueso mientras se liberaba de sus compañeros – ahora mismo ya debe de haber terminado con los sabuesos que me acompañaron. ¿Ahora si me creen estúpidos? – Preguntaba mientras recibía varias miradas escépticas – bueno pues que esperan, ¡deténganlo mientras le aviso a crusher de que tenemos a un intruso! – ordenaba el sabueso mientras comenzaba a correr en dirección opuesta a los otros perros, para llegar al agujero que conducía al tercer nivel.

Después de que el sabueso se marchara con la intención de avisarle a su líder. El resto de perros diamantes procedieron a ponerse sus sencillas armaduras y a preparar sus armas ya que no sabían a que se enfrentarían en el primer nivel. Una vez que estaban listos, comenzaron a caminar hacia el agujero que conectaba el segundo nivel con el primero. Por unos momentos parecían dudar en si debían subir a encarar a la criatura que había invadido su guarida, o si era mejor esperar a que su camarada regresara con crusher para que de esa manera tuvieran un poco de ventaja.

Poco a poco los perros se acercaban nerviosos hacia la entrada del agujero - ¡esperen! antes de seguir avanzando hay que revisar que no nos esté esperando dentro del hoyo – sugería uno de ellos - ¡muy buena idea! Yo te apoyo – secundaba otro sabueso mientras empujaba al otro hacia el pequeño camino que conducía hacia arriba – ¡e-espera! ¡En ningún momento dije que lo haría yo infeliz! – pero ya era demasiado tarde, el perro diamante se encontraba a un escaso metro de distancia del agujero mientras que el resto de perros diamantes se hacían para atrás al mismo tiempo, al final el sabueso con una gran gota en la cabeza suspiro rendido al comprobar que ningún otro perro tomaría el riesgo que él estaba tomando " ¡malditos cobardes! Cuando esto acabe, yo me llevare el crédito " pensó el perro mientras se pasaba un último trago de saliva y comenzaba a acercarse cuidadosamente hacia la entrada del agujero. Paso a paso, el perro diamante sujetaba con mayor fuerza su arma intentando darse seguridad a sí mismo y de lo que hacía, más cuando por fin estaba a un paso de quedar exactamente debajo del agujero, pudo escuchar como algo era arrastrado desde arriba – maldición – dijo casi en un susurro al imaginarse lo que podría haber allá arriba.

- ya ¿Qué esperas? Fíjate si es seguro subir por allí o no – reprochaba un sabueso ya fastidiado por la cobardía de su camarada.

- ¡hey cabrón! Si tanta prisa tienes por que no te fijas tú mismo *gruñido* maldito imbécil, agradece que no estás en mi lugar – maldecía el sabueso volteando a ver al resto. Pero justo en el instante en el que el sabueso regresaba su mirada hacia la entrada del agujero, un enorme bulto había caído enfrente de él provocando que pegara un enorme grito y que retrocediera de un salto - ¡que carajos! – dijo mientras se reunía con el resto.

- ¿Q-qué demonios es eso? – preguntaba uno de ellos mientras que al mismo tiempo intentaban acercarse en grupo para inspeccionar la cosa que había caído hacia solo unos segundos. Pero para sorpresa de ellos, lo que había caído no era solamente un bulto cualquiera, sino que se trataba de uno de los sabuesos que se habían quedado en primer nivel a enfrentar a spike, solamente que este perro diamante estaba lleno de golpes en el cuerpo y en un estado inconsciente del cual parecía que no iba a salir muy pronto.

- ¿p-pero quién demonios hizo esto? – preguntaba al aire uno de los sabuesos del montón mientras movía a su compañero a un lado para poder apoyarlo contra la pared.

Todos estaban impresionados, por no decir que asustados, ante la situación que ahora se les presentaba, ninguno estaba seguro de querer enfrentar a lo que sea que fuera la criatura que estaba arriba de ellos - ¿y ahora que hacemos?. Y-yo no quiero ir a pelear con esa cosa – decía un ahora asustado perro diamante.

- ¡ni yo tampoco! Ya vieron como dejo a ese pobre infeliz – decía otro mientras señalaba al perro diamante inconsciente.

Y a partir de ahí, comenzaron las discusiones entre los perros para decidir si debían ir o no. Todo ese escándalo hacia parecer que al final ninguno de los sabuesos se atrevería a ir tras el intruso que se encontraba en el primer nivel. O al menos eso se pensaba hasta que de un momento a otro, uno de los perros diamantes salía corriendo y gritándole a todos los demás - ¡al diablo con esto! Iré allá arriba y yo mismo matare a ese maldito. Ustedes quédense temblando como unas perritas asustadizas, yo me encargare de esto – decía el perro diamante mientras corría y tomaba su arma con todas sus fuerzas.

Mientras tanto, ahora los perros diamantes no solo habían dejado de discutir, sino que al igual que su compañero, ahora comenzaban a tomar cada quien sus respectivas armas. Al parecer esta extraña actitud de valentía que mostraba el sabueso había sido lo suficientemente inspiradora como para animar al resto de los perros a hacerle frente al enemigo - ¡si, vamos tras ese bastardo! ¡Acabemos con el! ¡No podrá contra todos nosotros! ¡No saldrá de aquí con vida! – eran algunos de los tantos gritos que emitían los perros diamantes mientras se dirigían al agujero.

Pero cuando por fin toda la jauría de sabuesos estaba a unos pasos de llegar a la entrada del agujero, una enorme llamarada verde había caído sin previo aviso obstaculizándoles el camino a los perros diamantes y ocasionando que estos últimos retrocedieran por temor a ser quemados vivos - ¡que carajos! ¡mierda! ¡casi me quemo, no jodas! - decían simultáneamente los perros en muestra de que se habían salvado por muy poco - ¿f-fuego? ¿p-pero que criatura es capaz de hacer algo así? – preguntaba nuevamente asustado un perro diamante mientras visualizaba las llamas que se habían acomodado justamente debajo del agujero que conducía al primer nivel.

– no tengo ni puta idea. Lo único que sé, es que ya no podremos subir por allí – contestaba de regreso uno de los sabuesos.

- tienes razón, tal vez ni siquiera esa cosa pueda bajar ahora hacia acá – decía otro sabueso empezando a mostrar una sonrisa de alivio.

Después de unos momentos, todos los sabuesos presentes comenzaron a suspirar aliviados porque al final de cuentas, ya no había necesidad de enfrentar a la criatura que se encontraba arriba, debido a que esta se misma se había bloqueado el paso con esa enorme montaña de fuego que cubría el camino. Al final, todos los perros diamantes empezaron a relajarse y a sentarse en el piso del segundo nivel, a la espera de que llegara crusher para que los ayudara a matar a la criatura de una vez por todas. Lamentablemente para ellos, spike no tenía ninguna intención de esperar a que llegara su líder para que lo intentara retener por más tiempo.

En la escena se podía ver como los sabuesos retiraban la tensión que se había originado hace solo unos momentos e intentaban tranquilizarse por todo lo que había pasado. Pero en un momento de descuido, algunos de ellos fueros capaces de percatarse como algo de considerable tamaño había caído por el agujero, y lo había hecho justamente sobre las enormes llamas que aun cubrían el área - ¿v-vieron eso? – preguntaba incrédulo un sabueso.

- ¿uh? ¿Ver qué? – preguntaba otro perro confundido.

- a-algo acaba de caer del agujero y está escondido en ese fuego – contestaba de vuelta el sabueso empezando a notarse nervioso.

- ¡si, tiene razón! y-yo también vi algo – apoyaba otro sabueso a su compañero.

Entonces sin perder el tiempo, todos los perros diamantes comenzaron a tomar una vez más sus armas y a posicionarse en modo de combate.

- ¡s-sal de allí cabron! ¡s-sabemos que estas allí! – retaba un sabueso esperando a que su enemigo se manifestara frente a todos.

Por otra parte, spike ya estaba harto de perder el tiempo con todos esos perros diamantes, así que al final había tomado la decisión de encararlos de una vez por todas.

- ya…dejen…de…¡estorbarme! – gritaba un endemoniado spike mientras saltaba de las llamas que lo ocultaban de la vista de todos los perros diamantes.

Todos los sabuesos solo atinaron a retroceder por el enorme susto que el gran reptil había provocado con su sorpresiva aparición.

- así que tú eres el miserable que se coló a nuestro escondite y que ha estado pateándole el culo a nuestros compañeros ¿verdad? – cuestionaba un sabueso, mientras intentaba acercarse con arma en mano, al dragón que permanecía expectante ante cualquier reacción que pudiera tomar el perro diamante - ¡je! Ahora que te veo frente a mí, no soy capaz de entender cómo nadie ha sido capaz de detenerte. ¡Si! admito que das algo de miedo, pero, no pareces ser realmente una amenaza. Así que porque no solo te das la vueltas y te vas por donde entr… - pero antes de que el sabueso fuera capaz de concluir esa última palabra, spike se había adelantado con un puñetazo justo en la cara del sabueso, lográndolo enviar con una gran fuerza hacia el resto de perros diamantes que estaban parados a solo unos metros.

A causa de la gran fuerza aplicada, el cuerpo noqueado del sabueso había logrado llevarse de paso a otros dos desafortunados perros diamantes, provocando que estos últimos quedaran muy heridos por el choque de cuerpos. Todos la jauría de sabuesos miraba con los ojos bien abiertos lo que ese dragón había logrado hacer con un solo golpe - ¡EEEHHHHHH! – gritaban los sabuesos simultáneamente.

- ¡oigan ustedes! – Llamaba spike a los sabuesos – ¿me dejaran pasar o también quieren unirse al resto de sus compañeros? – preguntaba desafiante spike mientras sujetaba su puño derecho con la palma de la izquierda. Todos los perros diamantes solo contestaron con un gruñido y con una mirada amenazante – ni siquiera se para que pregunto. ¡De acuerdo! ¡VENGAN AQUÍ! – finalmente spike desafiaba a los sabuesos, mientras estos últimos emprendieron el ataque armados en contra del dragón.

Tercer Nivel de la guarida.

Mientras tanto, aun ajeno ante el caos que se desarrollaba arriba de él, se podía ver a crusher sentado y aburrido en frente del calabozo que mantenía recluida a la poseedora del elemento de la magia - *suspiro* ¡demonios! Si hubiera sabido que el estúpido mensajero tardaría tanto en traerme indicaciones, me hubiera traído me baraja de solitario para perder el tiempo en algo más productivo – se quejaba el enorme perro diamante mientras jugueteaba con el adorno de su collar. A lado de él estaba otro perro con una espada y una armadura sencilla. Y por supuesto, en la celda se encontraba twilight aun amordazada y recostada en el frio piso - ¡ahhh! Estoy aburrido. Como desearía que pasara algo más interesante como…¿eh? ¿Qué fue eso? – preguntaba al vacío crusher al notar como en el fondo del túnel se llegaban a escuchar unos murmullos que se dirigían justamente en donde se encontraba el.

- ¡señor crusher! ¡es urgente señor! ¡rapido necesitamos su ayuda! – gritaba sin respirar un pequeño sabueso mostrándose agitado y nervioso frente a su líder.

- ¡qué demonios haces aquí! ¿Qué acaso no di ordenes exactas de tu y los otros idiotas cuidaran la entrada de la guarida? – reprimía crusher a su subordinado con una cara de fastidio e ira.

- d-de eso se trata señor, u-un intruso ha logrado entrar y viene hacia aquí por… - pero antes de que el sabueso terminara de hablar, crusher se había apresurado de tomarlo por el cuello y comenzar a asfixiarlo.

- ¿Qué tratas de decir? Que un cabrón cualquiera se metió a la guarida y acabo con ustedes sin ningún problema. ¡jajajaja! O él es muy fuerte o ustedes son muy estúpidos – se burlaba crusher mientras seguía sosteniendo con firmeza al pobre sabueso. Twiligh por su parte, ahora comenzaba a prestar atención a todo lo que decían los perros, "¿s-serán mis amigas? Por favor, ¡por el amor a celestia que si sean ellas!" deseaba con todo su corazón la unicornio pensado en la posibilidad de que todas sus amigas habían ido a rescatarla.

En cuanto a crusher y al sabueso, este último se empezaba a poner morado a causa del poco aire que era capaz de pasar por su nariz y hocico. Tras ver que faltaba muy poco para que el pobre sabueso terminara perdiendo la conciencia, crusher había decidido soltar al pequeño perro diamante y ahora preguntar acerca del individuo que se había filtrado a su escondite - ¡aaahhh! ¡muy bien! ¿y de quien carajos se trata? – Preguntaba crusher mientras el subordinado trataba de recuperarse del gran daño que había sufrido a manos de su líder

- *cof* *cof* n-no lo sé *cof* *cof*. S-solo sé que se trata de un lagarto enorme *cof* y morado - respondía con mucho trabajo el sabueso.

En ese instante twilight se había quedado pasmada al pensar en la identidad del intruso que ahora se encontraba en el segundo nivel. Crusher despistadamente dirigió su mirada a la unicornio dándose cuenta de que posiblemente esta última conocía la identidad del lagarto – jajaja está bien, yo me hare cargo – declara crusher con una gran sonrisa mientras twilight sparkle le daba una mirada de furia - ¡hey tú, holgazán! ¿ya está lista mi armadura? – preguntaba crusher al perro diamante que hasta esos momentos había estado quieto y callado.

- s-si señor, ya está lista, p-pero tardara un poco en ponérsela toda – contestaba nervioso el sabueso.

- bueno ¿y a qué esperas?, ¡tráemela enseguida¡ - ordenaba crusher al perro, mientras este se alejaba lo más rápido que podía a una de las tantas celdas que había en ese nivel – mientras tanto, intenta ser algo útil y refuerza al resto de sabuesos hasta que yo llegue, no quiero que ese infeliz llegue hasta aquí ¿entendido? – aclaraba crusher al otro sabueso que había estado a punto de ahogar.

- s-si señor – respondía mientras empezaba una vez más su marcha al segundo nivel.

Después de eso, crusher había comenzado a acercarse poco a poco a la celda de twilight – no sé quién demonios habrá venido por ti, pero ten algo por seguro. Una vez que me lo tope, no tendré piedad de él jajajajajajajajaj – se burlaba crusher mientras observaba satisfactoriamente como twilight se atormentaba por lo que decía.

Segundo nivel.

Spike se encontraba paciente desde su lugar observando como poco a poco la gran jauría de perros diamantes se acercaban para atacarlo con sus armas y mandíbulas dignas de un canino. "debo mantener mi distancia. Si todos me atacan al mismo tiempo, será muy complicado acabar con todos" pensaba spike mientras tragaba una cantidad inmensa de aire para enseguida lanzar una llamarada que provoco que la manada de sabuesos retrocediera sin dudarlo por segundo.

- ¡m-maldición! – decía un sabueso cubriéndose la cara a causa del gran calor que era emitida por el fuego del dragón. Varios perros diamantes imitaron la acción debido a que el calor se estaba propagando demasiado dentro del túnel. Debido a eso, spike aprovecho esa oportunidad para salir de la llamarada y comenzar a incapacitar a varios perros diamantes.

- ¡tomen esto! – gritaba spike al mismo tiempo que golpeaba en la cara a los sabuesos que se encontraban más cerca de él.

- ¡muere miserable! – gritaba un perro desenfundando su espada con la intención de atravesar el cuerpo de spike. Pero este último había sido más rápido, logrando detener el brazo del sabueso con la mano izquierda, una vez que lo tenía asegurado, con la ayuda de su mano derecha había logrado alzar al perro diamante para enseguida lanzarlo con todas sus fuerzas contra el resto de sus compañeros.

El choque del cuerpo del sabueso había conseguido hacer retroceder unos pasos a los sabuesos, así que ni flojo ni perezoso, spike tomo la iniciativa de pegar un salto hacia el techo del túnel, una vez allí con la ayuda de sus garrar aprovecho el techo de tierra para sujetarse y no caer hacia la confundida jauría.

- ¡baja de allí cobarde! ¡acaso tienes miedo estúpido! ¡maldita lagartija superdesarrollada! ¡espera a que bajes y te daré tu merecido! – eran solo algunos de los gritos que pegaban los sabuesos intentando provocar al dragón para que este bajara del techo.

- ok, allí les voy – decía finalmente spike soltándose del techo y dejándose caer hacia los sabuesos. Pero antes de que siquiera el dragón estuviera cerca de pisar el suelo, este ya había comenzado de nuevo a escupir fuego logrando separar a toda la bola de perros diamantes que esperaban su caída.

Una vez que spike había caído totalmente en el suelo, corrió con todas sus fuerzas en dirección a un sabueso para poder golpearlo en el rostro con su puño, mandándolo a volar hasta la pared del túnel. Otro sabueso había visto esto, así que usando su hacha corrió hacia spike para poder atacarlo en el pecho, afortunadamente el dragón lo había visualizado justo a tiempo logrando detener el filo del hacha con las dos manos, el perro diamante se sorprendió al ver la fuerza del reptil. Entonces para quitarse al perro de encima, spike soltó una patada justo en el estómago del perro diamante haciéndolo estrellarse contra otro perro que venía en esa misma dirección.

- ¡vamos, eso es todo lo que tienen! – provocaba spike a los perros para que se acercaran a él.

- ¡allí esta! ¡Contra él! – decía un sabueso, indicándole a sus compañeros la posición del dragón.

Una vez que otro puñado de sabuesos había dado con la ubicación de spike, estos arremetieron todos juntos contra él. Spike por su parte seguía mirándosele enojado y serio – esto está tardando demasiado, porque no solo se quitan de mi ¡CAMINOOOO! – gritaba eufórico spike mientras que, para sorpresa de los sabuesos, corría justamente hacia ellos sin mostrar ninguna emoción de miedo o angustia.

- ¡en serio estas tan urgido de morirrrr! – decía el perro diamante que encabezaba el ataque. Pero antes de que este sabueso y spike se encontraran frente a frente para pelear, el dragón había dado un salto lo suficientemente grande como para sobrepasar la altura de los perros diamantes. Los espectadores inmediatamente habían quedado sorprendidos debido a que spike había aplastado con sus patas traseras el frágil cuerpo del canino que se encontraba hasta delante del grupo.

- ¡m-maldición…! – decía el sabueso que se encontraba enseguida del primero, solo para que a los pocos instantes recibiera un puñetazo en la cara haciendo que cayera inconsciente justo en el acto. Después de eso el dragón tomo el cuello al sabueso más cercano a él y lo azoto contra el piso dejando la armadura del perro toda abollada, sin estar satisfecho con eso spike decidió dar un pisotón sobre el torso del sabueso ocasionando que este quedara sofocado por la falta de aire.

Tras ver esto, los perros diamantes empezaban a dudar acerca de si era posible ganarle a este formidable rival solo con sus armas y mordidas. Spike por su parte ahora los visualizaba dedicándoles una mirada salvaje.

- ¡rápido, rápido! Tenemos que reagruparnos y atacar en grupo – indicaba un sabueso a varios de sus camaradas que se encontraban alejados varios metros de spike y los otros sabuesos, obviamente se mantenían ignorantes ante lo que acontecía con el otro grupo. Antes de que el perro diera más ordenes, pudo escuchar perfectamente como varios de sus amigos gritaban de dolor y agonía - ¡pero que mierda! *ladrido* tenemos que acabar con el ahora – decía para sí mismo el sabueso mirando la dirección en la que había escuchado los gritos, pero debido a las flamas que aún permanecían por toda la zona, no lograba ver nada. De inmediato todos los sabuesos que deambulaban por allí comenzaron a reagruparse para crear otra horda de perros diamantes – vamos, vamos, ¿Qué esperan? Necesitamos socorrer a nuestros compañeros – decía el mismo perro en la espera de que todos estuvieran formados.

- ¡oigan! ¡esperen! – se escuchaba decir a un sabueso que parecía provenir de la entrada al tercer nivel de la guarida.

- ¿eh? ¿Por qué tardaste tanto? ¿Ya informaste al señor crusher de la situación? – preguntaba el sabueso al otro que acababa de llegar.

- y-ya, ya lo hice. D-dijo que los esperáramos mientras se preparaba para la batalla – respondía el sabueso ya demasiado cansado por correr y por el castigo que le había dado crusher anteriormente.

- claro, que se tome su tiempo. No hay problema – decía irónicamente el perro – de acuerdo, prepárate, iremos a atacar al maldito todos juntos – ordenaba al pequeño perro mientras le pasaba una arma.

- p-pero yo… n-no creo que podamos con el – se oponía sin mostrar mucha confianza a sus camaradas.

- eso piensas ¿ah?. Entonces espera a crusher y dile que no quisiste pelear porque eres un cobarde – respondía el sabueso enfatizando la parte en la que vendría crusher.

Casi de inmediato el perro diamante recupero la postura y firmemente sostuvo su arma - ¡de acuerdo! En donde esta ese maldito – decía el sabueso ya recuperado mientras volteaba a todas partes.

- je, eso fue rápido – dijo finalmente el perro diamante al ver que había logrado inspirar a su amigo con sus palabras - ¡todos! Hay que rodear el fuego por ambos lados para acorralarlo, una vez que lo tengamos, lo atacamos sin piedad. Ahora ¡al ataque! – declaraba el perro comandando cerca de quince sabuesos que ejercían las ordenes que había dado.

Después de que los dos grupos de sabuesos se dirigieran hacia lados opuestos para intentar cerrarle el camino al dragón, nunca se imaginaron que una vez que llegaran al lugar en donde se suponía debía estar spike con el resto de perros diamantes, solo estaban los últimos mencionados llenos de golpes y moretones, y por supuesto, todos inconscientes. Pero lo que dejo más confundidos a los perros fue la obvia ausencia del dragón en la escena.

- ¡c-carajo! ¿en dónde está ese miserable? – cuestionaba al aire el sabueso que había comandado al resto.

Pero antes de que algún sabueso le intentara responder a su vacía pregunta, una voz proveniente de las llamas había respondido a su pregunta de una manera cortante y fría - ¿me buscabas? – se escuchaba decir desde las enormes llamas, para que acto seguido una mano saliera de repente sujetando fuertemente el cuello de la armadura del perro diamante que había hablado hacia unos momentos.

- ¡ahhhh! – el perro se encontraba pasmado por la sanguinaria mirada que se lograba filtrar a través del ardiente fuego, dándole un aspecto casi salido del mismo infierno. Todo el resto de sabuesos no parecían tener la intención de hacer algo al respecto, cada uno de ellos empalidecía ante la escena que ahora se desarrollaba frente a sus narices.

- les advertí en varias ocasiones que no se metieran en mi camino. Pero no, decidieron dejarle mis palabras al viento, ahora tendrán que enfrentar las consecuencias – enjuiciaba spike por fin dándole un demoledor golpe al estómago del perro diamante ocasionando que incluso su armadura cediera ante la gran fuerza que portaba el ayudante de sparkle. Después de eso spike simplemente dejo caer el cuerpo noqueado del perro al frio piso del túnel.

- ¿q-que hacemos? ¡no podremos con él! ¡e-estamos acabados! ¿a qué horas llegara el señor crusher? ¡no es un lagarto es un demonio! – todo eso se preguntaban y decían los sabuesos intentando al mismo tiempo conservar su calma y compostura.

Pero en esos momentos ya no importaba que tanto dudaran en si debían continuar peleando o si simplemente debían dejar que el dragón pasara por el túnel. Y todo eso se debía a que a spike ya no le importaba en lo más mínimo lo que eligieran esos perros diamantes. Así que sin previo aviso, spike ayudándose de sus fuertes patas, tomo un increíble impulso y se dirigió con un rodillazo a un pobre sabueso que se encontraba muerto del miedo, el golpe había sido directo y limpio, el pobre can solo logro escupir algo de sangre a causa del enorme impacto.

- ustedes lo quisieron de esta manera. Así de esta manera se los voy a dar – decía spike tomando del cuello a otro perro para inmediatamente después estrellarlo contra la pared y darle varios golpes en los costados. Todos los perros enmudecieron ante lo que veían, esa criatura ya no se miraba como antes, ahora parecía expulsar un aura demasiado oscuro, tan grande y tan poderoso que incluso los perros diamantes eran capaces de percibirla con sus sentidos (hay que recordar que algunos perros son muy sensibles a sentir energías, y que incluso son capaces de percibir peligros o desastres).

Cuando por fin spike se había dado cuenta de que el pobre sabueso estaba fuera de combate, tomo la decisión de simplemente soltarlo y dirigir su nueva y aterradora mirada a los próximos que en la lista. Todos los sabuesos por simple instinto, atinaron a apuntar sus armas contra el furioso dragón – supongo que no hay de otra. Ahora que caiga el que tenga que caer – declaraba un perro diamante aceptando por fin que no había manera de salir de esa situación.

En seguida de que spike escuchara esas palabras provenir del sabueso, corrió con todo lo que tenía hacia la pobre manada de canes que se moría de los nervios al ver que no tenían escapatoria. Entonces spike con todas sus fuerzas mando a volar a todos los perros diamantes alrededor de todo el túnel. En un ataque spike se dirigió a un sabueso que tenía un mazo, este por lógica empezó a levantar su arma con el objetivo de herir gravemente al dragón, pero spike había sido más rápido y consiguió detener el brazo del sabueso, de inmediato dio varios golpes al rostro del perro dejándolo "k.o." casi al instante. Después de eso, spike había decidido tomar el mazo del perro y arrojarlo con todas sus fuerzas a otro enemigo que empezaba a acercarse, el golpe había sido efectivo ya que había logrado romper la sencilla armadura del sabueso.

Spike tomando una vez más carrera, se dirigió a toda velocidad contra otros tres perros que estaban a unos metros. Spike corría sujetando todo su brazo y presionándolo contra su cuerpo, y una vez que estuvo muy cerca de los tres perros, dirigió su ataque que consistía en una embestida con todo su hombro en el cuerpo de uno de los tres sabuesos. El golpe había sido tan fuerte que solo se podía ver como el sabueso chocaba violentamente contra la pared provocando algunos destrozos.

Luego de haber ejecutado ese ataque, spike se había dado la vuelta mirando a los otros dos perros que temblaban al no saber como atacar. Spike una vez más tomo la iniciativa y se dirigió preparando su puño para darle justo en la cara a uno de los dos sabuesos, al final el perro no logro esquivar el ataque así que había recibido de lleno el golpe. Pero mientras spike se concentraba en atacar a ese sabueso, el otro aprovecho la oportunidad para atacar al dragón justo por la espalda con una espada - ¡ahora te tengo! – decía casi triunfante el perro al creer que tenía la batalla ganada, pero para su mala suerte eso no iba a ser así, ya que spike había hecho uso de su gran cola para darle un golpe seco justo en las costillas del sabueso provocando que de fondo se escuchara un crujido debido a la fractura de los mismos.

Los pocos perros diamantes que quedaban ya no sabían que hacer, estaban muertos del miedo, no tenían escapatoria, por más que intentaran atacar al enorme reptil, este siempre terminaría dejándolos con heridas graves – ¡al diablo con esto, yo me voy! – Decía un perro soltando su arma y empezando a correr hacia donde se encontraba el túnel que llevaba al primer nivel - ¡e-espérame, no me dejes con este monstruo! – decía otro sabueso en la misma situación que el anterior. Casi al instante todos los sabuesos que se encontraban aun consientes empezaron a tomar el mismo camino que habían tomado los dos primeros.

- ¡en serio creen que se pueden ir ahora! – Gritaba spike desde el fondo del túnel ocasionando que todos los perros pararan en seco – el tiempo que perdí con ustedes ya no lo recuperare. Así que lo mínimo que pueden hacer es quedarse hasta el final conmigo – finalizaba spike mostrando todos sus colmillos. Casi después de haber dicho esto, el dragón corrió nuevamente hacia donde se encontraban los sabuesos huyendo. Solo de fondo se podía como decenas de golpes parecían chocar contra muros de carne y hueso, incluso también se llegaba a escuchar como los perros chillaban a causa del dolor.

Tras pasar algunos momentos. La imagen nos apunta a un dragón morado que se encontraba cubierto con un poco de sangre y que se ubicaba encima de un moribundo perro diamante, al cual aún golpeaba en el rostro "¡malditos! Eso les pasa por estorbarme. No podían simplemente dejarme pasar. ¡Claro que no! tenían que estorbarme" pensaba spike mientras aun golpeaba al pobre sabueso "¡vamos! ¡vamos! Que aún no me siento satisfecho. Tengo que hacerles entender que nunca jamás deben de estorbarme" seguía pensando el dragón, pero ahora por alguna extraña razón había parado sus golpes dejando al sabueso muy herido "así es mi amigo, justo lo que creía. Ya estas empezando a darte cuenta de que cuando haya alguien estorbándonos en el camino, lo mejor que podemos hacer es matarlo sin ninguna piedad" se escuchaba en la cabeza spike, pero este rápidamente se dio cuenta de que ese pensamiento no era suyo - ¿d-de que hablas? Yo no he matado a ninguno de estos perros – decía spike empezando a confundirse (y tiene razón, hasta ahora en lo que va de la pelea contra los perros diamantes, spike aún no mata a ninguno, solo los ha dejado inconscientes o muy mal heridos. Y esto es porque a pesar de estar enojado, el sigue creyendo que puede salvar a twilight sin caer en algo tan grave como la muerte).

"por supuesto que no mi amigo. Pero toma por ejemplo al pobre infeliz que tienes ahora mismo. Si me lo preguntas ya le falta muy poco para que termine dentro de una tumba" decían sus pensamientos, consiguiendo que spike entrara en cuenta en lo que estaba haciendo

- ¡p-por celestia! ¿Qué estoy haciendo? – se preguntaba a sí mismo el dragón al ver como tenia al perro diamante cubierto de golpes y sangre toda la cara. También voltio a su propia mano para ver como esta estaba llena de sangre – no, no, no ¡debo parar! – decía spike comenzando a levantarse del sabueso.

"¡QUE! ¡PARAR! Pero si falta poco. Vamos, matar a alguien no es nada. Es como matar a una planta o un insecto. Puede llamársele asesinato, pero al final no importara porque ¡simplemente son seres vivos insignificantes!" decían los pensamientos de spike provocando que este se empezara a desesperar.

- ¡cállate! ¡cállate! ¡CALLATE! ¡NO SOY UN ASESINO! – gritaba spike intentando silenciar a su propia cabeza.

"¡ja, en serio crees eso! Confía en mi niño, yo sé perfectamente que no solamente puedes matar. Sino que además eres capaz de hacer cosas peores" decía la voz captando la atención de spike "¡mira a ese gusano! ¡Acaso me vas a decir que no tienes ganas de acabar con el! Le estarías haciendo un favor a este maldito mundo así que porque no lo matas de una vez. Vamos ¡mátalo! ¡mátalo! ¡mátalo!..." empezaba a repetir una y otra vez la voz que se enocntraba dentro de los pensamientos del dragón

- ¡no, no, no lo hare! ¡Déjame en pazzz! – gritaba spike.

"¡mátalo! ¡mátalo! ¡mátalo! ¡mátalo! ¡mátalo! ¡mátalo! ¡mátalo! ¡mátalo! ¡mátalo! ¡mátalo! ¡mátalo! ¡MATALOOOOO!" gritaba finalmente la voz provocando que spike también gritara a causa del tormento que representaban esas palabras.

Así que sin perder el tiempo, spike se dio media vuelta y miro con mucha ira al débil sabueso que había estado golpeando hace solo unos instantes. Apretó su puño, estiro en reversa su brazo, apretó los dientes, y con un rugido final se dispuso a dirigir ese puñetazo justo en la cara del semiconsciente perro diamante - ¡AHHHHHHHHHH….! – el sonido se propago más rápido que un incendio por el bosque. Todo estaba tranquilo, se podía incluso apreciar como las pequeñas ondas de aire pasaban con mucho esfuerzo a través de los túneles.

Spike solo permanecía allí, con algunas lágrimas en los ojos, con sus mandíbulas fuertemente cerradas creando un ligero flujo de sangre a través de sus colmillos, y por supuesto, con su puño clavado justamente en el objetivo que tenía fichado desde el preciso momento en que se había dado la media vuelta.

Spike retiro su puño, cubierto de sangre y algunas pequeñas piedras. Uno a simple vista pensaría que había matado al sabueso que se encontraba ahí tirado, pero no, este aún se encontraba herido y por supuesto vivo. Lo que en realidad había golpeado spike había sido el duro suelo que se ubicaba a un lado del perro, por ese motivo el puño de spike estaba cubierto de sangre, debido a que el golpe había sido tan fuerte que spike se había lastimado.

En los pensamientos del dragón ya no se escuchaba nada, ni siquiera sus propios pensamientos. A decir verdad, el dragón tardo algunos minutos en recordar a que había ido a ese lugar en primer lugar, así que con mucho esfuerzo recupero la compostura y comenzó de nuevo su caminata hacia el tercer nivel, no sin antes dirigir una última mirada al sabueso tirado solo para asegurarse de que aún seguía con vida.

Túnel que conduce al tercer nivel.

Spike por fin había llegado al final de la cueva, y allí en frente de él se encontraba el estrecho camino que lo llevaría hasta twilight - *suspiro* por fin estoy aquí. Espera un poco más twilight, ya voy en camino – decía spike mientras se preparaba para bajar por ese lugar.

Pero antes de que el dragón tuviera la oportunidad de poner un solo pie en ese túnel, una extraña voz proveniente de a un lado capto la atención del dragón - ¡hey maldito! Te olvidas de mi imbécil – se escuchaba una voz mientras al mismo tiempo spike se daba la vuelta para ver al poseedor de dichas palabras. Pero lo único que encontró fue un gran puñetazo que lo mando a volar a varios metros en dirección opuesta al túnel por el cual iba a bajar.

- ¡m-maldición! ¿eh? – decía adolorido el dragón tras recibir tremendo golpe de un desconocido.

- valla, valla, valla, ¿pero que tenemos aquí? Así que tú eres el maldito que vino al rescate de esa puta poni ¿verdad? – preguntaba un enorme individuo de casi dos metros de altura y el cual parecía tener una gran armadura, conformada por un gran casco troyano, unos guanteletes, coderas, hombreras, incluso unas grandes botas. Y todo eso parecía estar recubierto de un material tan extraño que parecía asemejarse a unas piedras negras.

- y ti debes ser el maldito infeliz que la secuestro ¿no es así? – respondía con otra pregunta el dragón mientras empezaba a recuperarse.

- je, supongo que esto será divertido – finalizaba crusher mientras se tronaba las manos, aun a pesar de tener guanteletes.

Ponyville, parte del pueblo destruido por la hydra.

Mientras tanto, en la parte que aún se encontraba destruida del pueblo en ponyville. Se podía apreciar como las princesas del sol y la luna caminaban con un pequeño potrillo a un lado, y como estos intentaban acercarse a uno de los tantos guardias que aún permanecían en el área ocupándose de los daños.

- caminen con cuidado. Ahora el mismo el pueblo se encuentra en un estado delicado. Cualquier movimiento que pueda ser brusco, podría resultar en un accidente – advertía celestia viendo el estado deplorable en la que se encontraba el pueblo. Una vez que uno de los guardias había captado la presencia de las princesas en la zona, este ni dudo un segundo en acudir hacia ellas para recibir cualquier orden que le pudieran encomendar.

- ¡sus majestades! ¿Puedo ayudarlas en algo? – preguntaba servicialmente un guardia pegaso mientras saludaba con su casco en la frente.

- ¡muchas gracias por su atención joven recluta! Y de hecho sí. Creo que si puede ayudarnos en algo. Dígame, ¿por fin terminaron las tropas de revisar toda el área? – preguntaba la princesa en un tono un poco bajo para que el pequeño grayball no escuchara nada de la conversación. Aunque en realidad no era necesario ya que convenientemente el pequeño pony se encontraba jugando con la princesa de la noche.

- así es princesa. Ya terminamos de recolectar todos los destrozos de los hogares de los ponys, así como la estructura destruida del ayuntamiento – contestaba el guardia.

- ¿y los sobrevivientes? – preguntaba en un tono aún más bajo que el anterior.

- afortunadamente dimos con varios sobrevivientes que se encontraban escondidos entre los escombros de sus hogares. Ahora mismo están por allá recibiendo atención médica y algo de comida para recuperar la energía – contestaba el guardia apuntando con su casco a un lado.

- ya veo – dijo celestia mientras visualizaba a los ponys para ver si llegaba a ubicar a la madre del potrillo.

- ¡princesa! ¡princesa! ¿ya encontraron a mi madre? – preguntaba de repente el pequeño grayball atrayendo repentinamente la atención de celestia.

- aun no pequeño. Solo espera un poco. Mmhh ¿luna podrían venir un momento? – llamaba la princesa del sol.

- ¿ocurre algo querida hermana? – respondía la princesa de la noche.

- sí, veras. La guardia real pudo encontrar algunos sobrevivientes entre los escombros del pueblo, y ahora mismo están por allá recibiendo algo de ayuda – decía celestia mientras le señalaba a su hermana la ubicación de los ponys – Dime hermana ¿no te gustaría llevar al valiente grayball con ellos para ver si logra encontrar a su madre? – ofrecía celestia dirigiéndole una esperanzadora mirada al pequeño.

- claro. Será un placer hermana mía. Ven, sígueme joven grayball – decía luna llamando al pequeño potro para que lo siguiera.

- ya voy princesa – respondía el pequeño para en seguida dirigirse a celestia – princesa, antes de irme, quería agradecerle todo lo que ha hecho por mí. En serio no sabe cuánto lo aprecio ¡muchas gracias princesa celestia! – agradecía finalmente el pequeño mientras abrazaba los largos cascos de la princesa.

Esta por su parte, solo sonrió y devolvió el gesto abrazando al pequeño con sus enormes y albinas alas. Al final el pequeño se dirigió con la princesa de la noche para ir con los sobrevivientes. Pero antes de que continuara su recorrido, el pequeño tuvo el leve impulso de voltear hacia atrás para decirle adiós a la princesa, pero lo único que vio fue como esta última mencionada se marchaba del lugar con una cara de preocupación total y acompañada del guardia con el que había hablado hace unos momentos "¿pero a donde ira la princesa? Y ¿Por qué estará tan triste?" se preguntaba el pequeño en la cabeza al mismo tiempo que empezaba a sentir curiosidad.

- entonces ¿también encontraron cuerpos sin vida de varios ponys verdad? – preguntaba seriamente celestia al guardia mientras caminaban juntos a un lugar ubicado a unos metros de donde estaban.

- así es princesa. Pero como no queríamos conmocionar a los sobrevivientes o a todos los ponys que buscan a un familiar, decidimos formar los cuerpos de los fallecidos en este lugar – decía el guardia mientras señalaba con la cabeza una pequeña fila conformada por cerca de diez mantas, en las cuales cada una cubría el cuerpo de un pobre pony que había fallecido en el accidente de la hydra.

La princesa solo guardo silencio. A pesar de que no quería confirmar las sospechas que había tenido desde ya hacia buen rato, debía hacerlo porque solo enfrentando la verdad, sería la única manera en la cual podría ayudar al pequeño potrillo si lo llegara a necesitar – dígame soldado. ¿Ya tienen identificados a todos ellos? – preguntaba algo dudosa la princesa.

- solo a unos cuantos. Pero si busca a un pony en especial y me la describe, tal vez sea capaz de decirle si está aquí o no – respondía el guardia dirigiéndose a la princesa.

- de acuerdo – respondió celestia. Después de eso, la princesa del sol procedió a describirle al soldado las características que el pequeño grayball había dado sobre su madre en el hospital. Una vez que la princesa había terminado de describir a la yegua que tanto buscaba, el guardia solo reacciono poniéndose su casco en el mentón.

- espere un momento – solto simplemente el guardia mientras se dirigía a las sabanas, que por cierto algunas estaban llenas de sangre, y empezaba a revisar una por una en busca de la pony que le había descrito la princesa.

A celestia le parecía una eternidad el tiempo que se tomaba el soldado para revisar cada uno de los cuerpos. Ella intentaba no pensar en eso, pero por más que quisiera, no podía evitar caer en la cuestión de no saber qué haría si sus sospechas llegaban a confirmarse.

De repente, los pensamientos de celestia explotaron de impacto debido a que el guardia la había llamado para que se acercara hacia él. Por un momento realmente dudo en si debía acercarse o no, pero después de pensarlo unos momentos sabía que tenía que hacerlo, no por ella, sino por el pequeño.

- encontramos su cuerpo sobre varios escombros pertenecientes a una vivienda. Al principio creíamos que estaba inconsciente, pero cuando nos acercamos confirmamos que ya había fallecido. ¿Es ella a quien busca princesa? – preguntaba el guardia destapando el cuerpo completamente.

Celestia solo miro a la yegua que se encontraba ahí tirada en piso. Reviso uno a uno cada uno de los detalles que había descrito el pequeño, el pelaje, la crin, la cutiemark, ¡todo! todo parecía encajar con esa yegua. Celestia solo cerró los ojos decepcionada para enseguida después dar un gran suspiro – si…. si es la que buscaba – respondió seria la princesa provocando en el guardia un increíble sentimiento de tristeza por el simple hecho de ver a su querida princesa de esa manera.

Celestia permaneció así por varios minutos. Le costaba mucho creer en la situación en la que estaba involucrada ahora. Como le contaría al pequeño potro toda esa situación. Era solo un niño, un niño que había depositado toda su confianza en ella. Y ahora que más la necesitaba, simplemente fallo a su promesa – ¿Qué hare ahora? – se preguntaba la princesa.

Desafortunadamente para ella, esto no parecía acabar así. De una manera tan repentina celestia pudo escuchar como su hermana gritaba desde un lugar aproximado a donde estaba ella y el guardia - ¡grayball no vayas para…! – el grito de la princesa no pudo concluir debido a que justo en el momento en que la princesa celestia se daba la vuelta para mirar a luna. Allí frente a ella estaba el pequeño con una mirada de terror total y una gran cantidad de lágrimas que se había acumulado rápidamente. Tanto Celestia como luna se voltearon a ver solo para confirmarse con sus miradas que ya era demasiado tarde.

- ¿m-mama…? – se escuchó preguntar el pequeño al aire que ya solo soplaba mandando a volar la sabana que cubría el cuerpo de su madre.

Continuara…

No amigos, no estaba muerto, andaba de parranda XD. Bueno, ya en serio, lamento el tiempo que tarde pero es que la escuela se puso algo difícil, y además el tiempo libre no era suficiente, pero al menos por fin lo termine para que si quieren le den una leída.

Cabe resaltar que pensaba que este fuera el ultimo capitulo, pero como vieron ya era muy largo, así que supongo que tendré que hacer otro. Pero no se preocupen, no tardare lo mismo debido a que ya solo me falta la pelea entre spike y crusher así que supongo que el capítulo deberá de ser más corto que los anteriores.

Bueno, sin más por el momento, ya se la saben, reviews, consejos, opiniones, todo es bienvenido. Nos vemos.