- ¿qué van a hacerle, Houyo? - preguntó con súplica, sentada dentro de un elegante carruaje negro tirado por dos robustos caballos marrones.

Houyo la miró con detenimiento¿sería verdad lo que le decía ella ¿el monstruo ese no le habría hecho nada, no... ¿por qué la señorita Kikyo habría de mentirle?.

- no puedo contestarla porque no lo sé, yo solo acompañé a la señorita Kikyo a avisar a las atoridades.

Kagome se acomodó mejor en el asiento y fijó su vista en el paisaje por la pequeña ventanita. Se mordió el labio fuertemente, se sentía tan mal, sola, triste..., no quería que le hicieran nada a Inuyasha, él nunca le haría daño ¿que cosas horribles habría contado Kikyo, por un momento deseó que nunca hubiera existido, que desapareciera de este mundo, horrorizada por tales pesamientos agitó la cabeza y se regañó a sí misma, no podía desear eso, ella no era así.

- Houyo ¿qué os contó Kikyo?.

El chico se quedó pensando unos minutos – no se como decirselo... - dijo esquivando la mirada chocolate de ella.

- digamelo, por favor, necesito saber – suplicó ella buscando su mirada.

Resignado acabó contandole que Kikyo había llegado un día a su casa, que necesitaba hablar con él urgentemente sobre la señorita Kagome, él asustado la recibió y escuchó atentamente. Le dijo que la leyenda era cierta, que el monstruo que hacía unos meses habían visto unos niños jugando, existía y que esté tenía retenida a la señorita y la iba a obligar a casarse con él. Y para eso, abusaría de ella si no lo detenían pronto.

Kagome al escucharlo dio un grito ahogado ¿abusar de ella¿cómo podía mentir así de su supuestamente ser amado Kikyo, miró a Houyo severamente, cerrando sus delicadas manos en un fuerte puño, como detestaba a esa mujer¿es que no sabía lo que podían hacerle a Inuyasha, aparte de ser diferente, también era acusado de supuesta violación.

- él no me violó – dijo de la manera más fría y cortante que pudo.

Houyo la miró desconcertado – una dama no puede hablar así..., además esa bestia es peligrosa y... - no pudo continuar hablando porque Kagome se levantó y se acercó a él demasiado, el pobre muchacho no podía con sus nervios al tenerla tan cerca, sentir su embriagador aroma, ver su rostro angelical con tanta perfección..., se le escaparon pequeños jadeos que intentó reprimir, Kagome lo miró sosprendida y sonrojada separandose un poco. Carraspeó – bueno, ejem, él no me abusó y tampoco es una bestia, no vuelva a llamarlo así en mi presencia. Y no pueden acusarlo de algo que no tienen pruebas – musitó triunfal – pueden hacerme la prueba para saber si todavía poseeo mi virtud – dijo con la barbilla alta sentandose otra vez en su lugar.

Houyo sacó de su bolsillo un pañuelo blanco de seda y se secó la frente nervioso, tenerla así de cerca y controlarse fue una prueba dura, pensó.

- no hace falta que me diga eso, yo confio en usted señorita, pero en esa bes... en él no – rectificó.

Kagome suspiró derrotada, ya vería que podría hacer, solo necesitaba pensar.

&&&&&&

Lo llevaron hasta un edificio grande y poco cuidado, una vez allí lo metieron en una habitación pequeña y oscura. Tenía una tabla ancha de madera incrustada en la pared con una manta sucia y desgastada, con función de cama. Las paredes con enormes grietas y telarañas en las esquinas daban un aspecto frío al lugar. Le cerraron la puerta provocando un chirrido agudo, haciendo que sus sensibles orejas tuvieran un dolor pasajero. Pudo observar que en la gran puerta de madera oscura, tenía una pequeñita ventana con rejillas tapada con otro tablón de madera, donde se podía abrir desde a fuera para ver el interior.

Se sentó en la "cama" suspirando para evitar sollozar, no podía creer que hacía unos minutos tenía entre sus manos a su dulce Kagome. Ahora estaba solo, en un lugar horrible donde lo juzgaban por actos que no había cometido, por ser diferente..., de la impotencia retenida golpeó la pared fuertemente con su puño, donde segundos después, brotaba un hilillo de sangre, no quería estar ahí, no quería sentirse así, no quería...

&&&&&&

Kagome bajó rápidamente del carruaje sin esperar la ayuda del cochero para bajarla, se levantó un poco la falda del vestido y corrió en dirección a la casa donde le había llevado Houyo, la casa de la amiga de su madre.

La encontró esperandola en la entrada con un pañuelo en las manos y los ojos llorosos de a ver llorado. Antes de que Kagome pudiera hablar, la madre la abrazó fuertemente lamentandose por su hija, la pelinegra la separó lentamente – mamá tu sabes que él no me ha hecho nada, lo sabés – dijo mirandola directamente a los ojos, la madre le pusó las manos en su rostro – hija dime que no te hizo nada y te creeré.

- no me hizo nada mamá, tu viste como es él, nunca me haría nada – dijo convencida - diselo a Houyo por favor – dijo con la mirada suplicante.

La madre pudo ver en sus ojos el amor que sentía, su hija le decía la verdad, confiaba en ella. Volteó hacia Houyo – mi hija no miente, él no le ha hecho nada, lo he conocido y es un buen hombre – dijo seria.

- ¿hombre? - preguntó burlón - señora discúlpe mi atrevimiento, pero eso no es un hombre, es un monstruo y se llevó a su hija, estuvo conviviendo con ella durante un largo período, pasaron tiempo solos sin doncella para proteger su reputación, pero como yo la amo tanto, aceptaré casarme con ella con reputación o sin ella – dijo convencido. Kagome negó con la cabeza a más no poder. No iba a casarse con él, ella quería casarse con Inuyasha, al que amaba de verdad, al que daría su vida por salvarle.

- lo siento señor, pero mi hija desea casarse con ese joven y así será, no es un monstruo que devore gente o que tenga garras con que pueda hacer daño a mi hija, se aman y serán felices, nadie los separará si yo puedo evitarlo – dijo decidida, al decir esto se despidió cortésmente y entró a la casa llamando a su hija.

Kagome dudó un momento pero al final entró después de despedir a Houyo, que seguía de pie mirandolas fijamente callado, las palabras de la señora Higurashi le llegaron al corazón, quería tanto a su hija, tanto que aceptaba que se casara con un monstruo, y Kagome, oh Kagome, era de corazón tan noble y puro, que se enamoró de un ser extraño, ahora mismo sentía envidia y rencor contra ese monstruo llamado Inuyasha. Tenía que hablar con Kikyo de esto.

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Dos días sin ver a Inuyasha, dos días sin sus besos, sus abrazos, sus enfados. Se apoyó en la pared y lentamente cayó al suelo de rodillas llorando, quería verlo, quería estar con él, ahora que podían ser felíces pasaba esto. Lloró desconsolada en la parte de atrás de una de las casitas del pueblo para que nadie pudiera verla.

Quería salvarlo, quería volver a verlo, intentó visitarlo varias veces pero no le dejaban, no le decían si estaba bien, no le decían nada.

Como le gustaría que la Luna los ayudara, tenía que a ver una manera de salvarlo, ya le habían realizado la prueba a ver si había sido tocada, pero no sirvió de nada, porque Houyo repuso que había sido intento de abuso y eso no se podía demostrar, y encima el golpe en su rodilla, podía dar indicios de ello cuando lo vio Houyo y el doctor. Ella negó cuanto pudo y su madre también pero no sirvió de nada, de nada.

Le dolía la garganta de llorar, pero no podía parar de hacerlo, iban a matarlo, se lo escuchó decir uno de las autoridades a su compañero, que podía hacer, necesitaba tenerlo cerca, quería formar una familia con él, tener un bebé suyo y no de otro hombre. Hacerlo felíz.

El elegante joven caminaba junto a su prometida por las calurosas calles del pueblo, ella con un bonito vestido naranja apagado a juego con un gracioso sombrero, él con traje de chaqueta gris y camisa negra debajo , iban charlando tranquilamente cogidos por el brazo, giraron la esquina de una casa para cruzar la calle, pero el chico oyó un llanto. Soltándose de la mano de su prometida que lo miraba sin entender, se encaminó hacia la procedencia de ese llanto tan desgarrador.

Se encontró con una muchachita sentada en el suelo con las rodillas flexionadas y el rostro escondido entre ellas, se podía apreciar el movimiento agitado de los hombros causados por el fuerte llanto. Le dio tanta pena que se acercó hasta ella tocándole suavemente el hombro.

- ¿se encuentra bien jovencita? - preguntó con lastima al oírla así ¿qué le habría sucedido?. Kagome levantó el rostro y se encontró con una mirada celeste conocida. El joven abrió los ojos al ver esa chica de rostro porcelana, ojos chocolate ahora enrojecidos de llorar y sus mejillas cubiertas de innumerables lágrimas.

- ¿Kagome¿eres tú¿qué te ha pasado? - preguntó preocupado mientras le secaba las lágrimas con su pañuelo. La chica lo miró agradecida – señor Kouga, oh, no sé que hacer, no sé que hacer – dijo abrazándolo, necesitaba apoyo, necesitaba que la consolaran, no pudo evitarlo y siguió llorando en el hombro de Kouga que la abrazaba con ternura.

Una mujer peliroja de ojos esmeraldas los miraba con celos, fingió toser para llamar la atención de los jovenes, pero ni caso, harta carraspeó fuertemente, eso los hizo mirar.

- oh Kagome, esta es Ayame, mi prometida, Ayame, esta es Kagome una conocida mía – dijo sincero ya que no se conocían mucho. Kagome se levantó y la saludó adecuadamente.

- ¿solo conocida¿seguro? - preguntó desconfiada la pelirroja.

- ¡Ayame! - regañó Kouga, esta puso cara de no haber hecho nada.

- no pasa nada Kouga, si, soy solo una conocida – dijo con la mirada triste, ella también se puso celosa cuando apareció Kikyo y eso que todavía no eran prometidos, se mordió el labio nerviosa, oh Inuyasha se te hace tanta falta.

Kouga vio como kagome intentaba aguantar las lágrimas – Kagome ¿qué ocure, cuéntame por favor – dijo cogiendo sus manos sin importar la mirada de hielo de Ayame. Kagome lo miró directamente a los ojos, necesitaba un amigo para contarle todo, necesitaba gritar todo lo que sentía.

- mi prometido..., está...esta en la prisión acusado de algo falso, el pueblo quiere que lo maten por solo ser diferente, y ... y... yo no sé que hacer para detener eso Kouga – el chico se quedó perplejo intentando entender toda la información – y ¡oh no sabe como me siento, me esta destruyendo por dentro, todo se ve tan gris sin él..., lo tienen preso por mi culpa, solo yo soy la culpable y no puedo hacer nada por salvarle, nada – decía entre lágrimas. Se cubrió el rostro con las manos, no podía estar así, tenía que ser fuerte por él, si, solo por Inuyasha.

Kouga y Ayame se miraron entre ellos conmovidos por la chica, la entendían, se quedaron toda la tarde con ella apoyándola y consolándola como podían.

Porque cuando sientes un amor tan grande y verdadero, al perderlo sientes como todo se derrumba, como se destruye, por eso, en esos momentos se necesita a alguién que te apoye en todo, porque al fin y al cabo, es difícil de superar, sobretodo sola.

&&&&&&

Cuatro días habían pasado desde que habían detenido a Inuyasha, le alimentaban muy poco, solo el desayuno que constaba de un vaso de leche y un trozo de pan sucio, y en la cena un caldo asqueroso, si él les decía algo, acababa siendo herido por palizas de las autoridades, se sentía mal, muy mal, los crueles insultos le herían, la falta de comida lo debilitaba y lo que más lo tenía en un estado lamentable era la soledad, necesitaba ver a Mioga, Kaede, al enano de Shippo –sonrió– y a su querida Kagome, como ansíaba besarla y abrazarla eternamente.

Oyó la puerta y se levantó esperanzado, quizás era Kagome que había venido a visitarlo, pero sus esperanzas cayeron al ver a un alto guardia con sonrisa burlona y mirada inquisidora - ¿cómo estamos bestia¿nadie te visita? - rió cínicamente dejando en un hueco de la mesita un plato con pan y dos o tres pastitas – aquí tienes un regalito¿sabes que el pueblo pide que te sacrifiquen, han oído rumores de que abusaste de una muchacha inocente y que si te soltamos lo intentarías con otras – dijo sin quitar la sonrisa de su cara. Inuyasha gruñó dandole la espalda – lárgate – musitó entre dientes.

- como desees, su alteza – dijo un burlón el guardia cerrando fuertemente la puerta. ¡Malditos, como los odiaba a todos, maldijo furioso, tenía que escapar, pero ¿cómo?...

- dejenme verle por favor, soy su prometida, no me hará daño, de verdad, lo he dicho cientos de veces, han pasado muchos días, necesito verle – decía Kagome en el descuidado edificio. Los grandes hombres se miraron entre ellos y luego le negaron – señorita, disculpenos, pero tenemos órdenes de no dejar verlo a nadie – se atrevió a hablar uno de ellos. Kagome los miró con odio y se dio la vuelta para irse, encontrandose con Kikyo, vestida con un sotisficado vestido beige con vuelos en las mangas y con escote pronunciado.

- tú... ¿qué haces aquí? - dijo seria Kagome.

- la pregunta te la debería hacer yo a ti niña entrometida, vengo a ver a mi Inuyasha – contestó ella. Kagome apretó los puños conteniendose – no es tu Inuyasha, no hables así de él, por tu culpa lo van a condenar a muerte, por tu culpa, por tu envidia y tus mentiras – gritó con lágrimas en los ojos – como te odio¡no sabes cuanto te odio Kikyo! - volvió a gritar. Kikyo se quedó pálida¿iban a matar a Inuyasha por su culpa, no..., no..., miró al guardia para que le afirmara si era verdad, y así lo hizo. Volteó la mirada a Kagome y la miró sin creerlo – no pueden hacer eso, la culpa es de esta mujerzuela, él no tiene la culpa, no lo matarán ¿verdad, no pueden – decía Kikyo dando vueltas por la sala.

Kagome aprovechando el despiste de los guardias intentando calmar a Kikyo que gritaba histérica, corrió hasta el pasillo, caminó sin hacer ruido y llegó hasta una sala que se dividia en puertas, ahora había que buscar la de Inuyasha. Rápidamente empezó a abrir ventanitas y cerrarlas al ver que no pertenecían a Inuyasha.

Siguió buscando hasta que lo encontró sentado de espaldas, lo pudo distinguir por su cabello plateado y sus tiernas orejitas, ahora solo tenía que abrir la puerta, pero no tenía la llave, echó un vistazo en la sala y pudo ver un guardia dormido apoyando sus pies en una mesa clásica. Ahogó un grito, no se había dado cuenta de que había un hombre "vigilando", dio gracias al cielo de que estuviera dormido, se acercó sigilosamente y cogió con cuidado las llaves de su cintura.

Se apresuró a la puerta de Inuyasha y probó a abrir la puerta con todas las llaves que había. Una vez conseguida la adecuada abrió y se metió rápidamente en la habitación cerrando la puerta sin hacer ruido.

Nada es para siempre amor,
hoy nos toca compartir la misma luna,
y mañana quien sabra
si hay una separación o habra fortuna,
nadie sabe amor,
nadie sabe que podra pasar mañana
quiero amarte hoy
quiero abrir todas las puertas de mi alma

- largate – dijo Inuyasha pensando que era uno de los hombres que venía a burlarse de él. Kagome sonrió y se acercó a él, inclinó su cuerpo hasta estar cerca de su oído - ¿quieres que me vaya? - susurró. Las orejitas de Inuyasha se movieron rápido al captar el sonido de su voz, provocándole una risita a la chica.

Inuaysha volteó deprisa y la vio ligeramente inclinada con un vestido granate, sus cabellos sueltos y bien peinados, sus mejillas sonrojadas, sus ojos brillantes y su sonrisa, aquella sonrisa que conseguía alegrarle el corazón.- ¿Kagome¡oh Kagome!- dijo con el corazón en la mano,se abrazó a ella fuertemente sin soltarla, besandola con hambre, con necesidad y ella le correspondió de igual manera.

Te quiero hoy
quiero abrirle al corazón una ventana,
esto es amor
y es tan grande que no caben mis palabras,
quiero amarte hoy
quiero amarte hoy
por si no hay mañana,
quiero amarte hoy
yo quiero amarte hoy
por si no hay mañana.

- oh Inuyasha, por fin puedo verte, no me dejaban visitarte, te he echado tanto de menos – decía desesperada Kagome abrazándolo por el cuello. Inuyasha sonrió – Kagome siento tener este aspecto, pero no puedo hacer nada, tengo muy poco para asearme – dijo avergonzado. Kagome le levantó en rostro – así sigues estando tan atractivo como siempre – musitó dandole un corto beso en los labios – Mioga y Kaede te echan de menos, Shippo no ha parado de llorar desde que se enteró, oh estabamos tan preocupados por ti – explicaba acariciando un mechón de cabello plata que le caía al ojidorado – tienes... que escapar,... te quieren... te quieren... - balbuceaba – quieren matarte... - sollozó aferrandose al pecho de este, Inuyasha aspiró el dulce aroma de la chica – lo sé – dijo sin más.

Somos como arena y mar
somos mas que una ilusión porque no hay duda,
y esta historia de los dos
es tan linda como nunca hubo niguna
nadie sabe amor
nadie sabe que podra pasar mañana
quiero amarte hoy
quiero abrir todas las puertas de mi alma.

Kagome alzó el rostro – como puedes estar así de tranquilo Inuyasha, tu no has hecho nada, no pueden acusarte – dijo angustiada. Inuyasha acarició su mejilla mirandola con ternura – con verte una vez más me basta Kagome, ya puedo estar tranquilo – susurró atrapando sus labios, Kagome lo correspondió con las lágrimas recorriendo su mejillas – dejame tocarte kagome, quiero acariciarte una vez más – dijo con voz ronca, kagome asintió besándolo con fervor, rodeó con sus brazos el cuello de él y se dejó tumbar, Inuyasha recorrió con sus manos la bien formada figura de ella – eres tan hermosa..., suave..., te quiero tanto kagome – decía besando su cuello, Kagome respiraba agitadamente, dejandose llevar por las caricias de él, se aferró más a él al sentir como este desabrochaba su vestido, cuando quedó en corsé se sonrojó deliberadamente – no te avergüences, eres preciosa – dijo apartando algunos cabellos del rostro de la chica, ella lo besó con dulzura, lo necesitaba, quería estar con él, necesitaba estar con él, ella se entregaría a él, solo sería de él y de nadie más.

te quiero hoy
quiero abrirle al corazon una ventana,
esto es amor
y es tan grande que no cabe en mis palabras, quiero amarte hoy
quiero amarte hoy
por si no hay mañana,

quiero amarte hoy
quiero amarte hoy
por si no hay mañana.

Se quitó la camisa y luego desató el corsé de ella tranquilamente, a Kagome se le erizó la piel al sentir a Inuyasha besar el nacimiento de sus senos, ella jadeó aferrandose a su espalda, clavandole las uñas al sentir como le quemaba la piel por donde pasaba la boca de Inuyasha. De pronto él paró y la miró fijamente con sus ojos dorados - ¿estás segura? Kagome, no debería tocarte, puedes rehacer tu vida, cuando yo... - respiró hondo - sino te toco, podrás casarte y ser feliz..., rehacer tu vida – cogió el corsé del suelo y fue a ponerselo con la cabeza gacha, pero kagome de un manotazo tiró el corsé al suelo, Inuyasha le miró confuso - yo quiero amarte hoy, por lo que pueda pasar mañana, quiero ser tuya, solo tuya y de nadie más Inuyasha – dijo reprimiendo las lágrimas – solo tú me tocarás, te amo Inuyasha y quiero estar contigo hoy, quiero que me ames como si no hubiera mañana, por f...- iba a decirle por favor, pero la boca de Inuyasha se lo impidió atrapando sus labios con pasión – no me lo tienes que pedir, yo te lo daría todo kagome, todo – susurró en su oído, provocando que la chica temblara de deseo.

Recorrió la silueta de Kagome sin dejar de besarla – te amo Inuyasha – dijo ella cuando él paso de su boca a sus hombros. Inuyasha exploraba el cuerpo de Kagome, provocandole escalofríos, de pronto ahogó un grito al sentir rozar la virilidad de Inuyasha adentrandose en ella.

- Inu...I...Inuyasha... - tartamudeaba nerviosa sin poder terminar la frase. Inuyasha la besó el los labios y la miró fijamente.

- tranquila, sé ques la primera vez para ti – la chica se ruborizó – también es la mía – dijo con voz tierna a la chica que lo miraba asombrada. La siguió besando – iré despacio, confía en mí.

Kagome se dejó llevar por los ardientes besos de Inuyasha y poco a poco sus nervios diciparon, Inuyasha al notarlo, aprovechó y entró en ella, Kagome se mordió el labio aguantándo el dolor mientras apretaba la espalda del chico, poco a poco fue acostumbrándose, el dolor se fue reemplazado por una extraña sensación, el placer.

quiero amarte hoy
quiero amarte hoy
por si no hay mañana.

Jadeando, el chico la embistió una última vez, llenandose los dos de una agradable sensación. Cansados, se recostaron en la supuesta cama abrazados.

- no te dolió mucho ¿verdad? - preguntó preocupado, Kagome solo pudo pronunciar un no atrastrado por el cansancio.

- pase lo que pase, siempre te querré Kagome – dijo besándole en la sien – me has hecho el hombre más felíz, te has entregado a mí, a pesar de que no estamos casados, sabiendo las habladurías que habrá – dijo sonriendo esto último acordándose de aquel día que la observó dormir, parecía un ángel. Kagome rió recordando aquel día que le pidió matrimonio.

Iba a volver a bersarlo, pero se acordó de donde estaban, su rostro adquirió un notorio sonrojo, Inuyasha ladeó la cabeza sin entender porque la chica se encontraba así.

- ¿sucede algo?.

- de...debería vestirme, si aparece un guardia y nos ve así...¡oh que vergüenza! - se avergonzó la chica, levantándose y alcanzando sus ropas. Inuyasha sonrió, era tan inocente, tan dulce, la quería tanto..., se vistió junto con ella.

Una vez vestida Kagome abrió despacio la puerta, creo que sigue dormido dijo al chico.

- con los gritos que diste me resulta imposible de creer¡auch¿qué haces mujer? - dijo manoseandose el brazo tras el golpe que le dio la chica.

- no digas esas cosas tan vergonzosas – dijo enfadada pero en un tono bajo para no despertar al hombre. La única respuesta que pudo escuchar fue el característico ¡feh!.

- ahora sígueme sin hacer ruido – avisó la pelinegra cogiéndolo de la mano.

Cruzaron facilmente el pasillo, se ocultaron apoyados en la pared y Kagome se aseguró que en la entrada no hubiera nadie. Perfecto, Kikyo y los guardias no estaban. Siguieron caminado, faltaba un metro para la salida, Kagome arrugó el entrecejo, era demasiado fácil para una prisión.

- Kagome mira, por fin seré libre, huíremos yviviremos felices, te haré la mujer más feliz, te lo prometo – dijo ilusionado cruzando la puerta.

- ¡Inuyasha espera¡es una trampa! - alertó la chica, pero él cruzó y no sucedió nada, parpadeó extrañada, imposible algo pasaba ...

&&&&&&

Los guardias la tranquilizaron, después de actuar un poco, ellos volvieron a vigilar en la entrada, sonrió triunfal. Fue hasta el pasillo donde se encontraban las celdas.

Buscó la celda de Inuyasha, al encontrarla se quedó de piedra, lo poco que se veía en las rejillas era suficiente para saber lo que sucedía dentro. Su Inuyasha estaba besando con pasión a una pelinegra que se encontraba en corsé abrazándolo fuertemente, supo quién era la pelinegra sin verle el rostro. ¡Maldita seas kagome¡maldita sea el día que apareciste en la vida de Inuyasha, maldijo entre dientes Kikyo.

Giró sobre sus talones y se dirigió a la salida, informaría de esto al chico se dijo con una sonrisa cínica. Inuyasha solo podía ser de ella, él vendría solo a ella cuando quisiera, no una cualquiera como la niña, eso nunca¡antes muerta!.


Hola, jejje vaya se acerca el final, quiero pedir disculpas por el horroroso lemon, pero no me sale, es la 1º vez que lo hago, con lo pervertidilla que soy, no se como no me salió,perdonenme, en mis proximos fics lo haré mejor, tambiénperdón si ven que no han entendido algo de la trama, me preguntais y yo aclaro, ok?. ¿os habeís dado cuenta que llevo 3 capis acabando con una escena de kikyo¡que fuerte¿qué me esta pasando? 0-0..., en fin... gracias por los reviews, Inujocelyn, hola jiji cuanto tiempo eh? xD, gracias por tu comentario, de verdad que alegran mucho, ampis me rio mucho con los cumplidos que das a Kikyo (muajaja a mi tb me cae "tan bien" xD) gracias tb, Inu-Killua ¡hola, me alegro que te haya gustado, me da mucho gusto, muchas gracias por tu review , Kisa-Chan-sohma, jejej gracias por tu review, en verdad no fui muy descabellada, bueno un poquito... pero el amor tiene que superarlo todo, o eso espero... no se si estaran juntitos ya se verá jeje (sorpresa), ah! bonito nombre el de tu musa , Lieli gracias por tus palabras (siempre pongo review hay que cambiar ¿no?), saludos a ti tb, bueno a todas en realidad jeje, se que me extiendo mucho hablando (bueno escribiendo), pero no me canso de agradeceros a tds por los reviews, besos a todas, y a los que leen y no dejan comentario tb jeje que se que los hay ¬ ¬, jejej , que tngan un buen día, ya que creo que mñn actualizaré.¡ah! la canción que sale en el fic se llama : nada es para siempre de luis fonsi, tngo una amiga que es super fan tiene tds sus disco y escuché esta canción que tenía ella y me enamoré, para mi es muy linda, entonces se me apareció la pareja (inu y kag) diciendose eso, y si se fijan más o menos la letra le va a este capi, ya que puede que no haya mñn para inuT-T ahora si besitos