Titulo: "Objetivo: Tener vida propia"

Autoras: Aliena88 & MiRuG

Summary: Tengo 22 años, 6 hermanos mayores, una madre sobre protectora y una mejor amiga chiflada, pero... ¿y mi vida propia?

Disclaimer : Nada nuestro, todo de Rowling. No lo hacemos con fines lucrativos, solo por algo de diversión y entretenimiento.

Nota de las Autoras: Hemos tenido problemas técnicos y los exámenes nos han dejado muy poco tiempo para hablar y escribir un ratillo, sin embargo, algo más tarde que de costumbre, pero aquí está el nuevo capitulo. Por otra parte muchas gracias a todos los que han dejado reviews, pero en especial a "Clau" y a "Ruben Estebanez" por tantos reviews! Muchas gracias. En fin, os dejamos con el nuevo capitulo y esperamos que os guste.


Capitulo 7:

- ¡No me lo puedo creer!

- Vamos, Gin, no es para tanto.

- ¿Cómo que no es para tanto¡¡Qué amiga! Gracias por confiar en mi.

- Por favor, Ginebra, solo fue un rollo adolescente, no es como si la vida me fuera en ello.

- ¿Rollo adolescente?

- Si, un revolcón.

- ¡Pero si entonces nuestra vida sexual era nula!

- Habla por ti.- me responde Luna con toda la cara del mundo, antes de sacarme la lengua.

- ¡Serás... serás... serás... no tengo palabras para definirte!

- Te llego a decir que me tiré a Malfoy y no paras de reírte en un año. Además, con lo bueno que estaba, como para desaprovechar la ocasión.

En eso también lleva razón, pero... ¡Tenía que habérmelo dicho!

- ¡Pues por eso mismo! Si hubieras sido una buena amiga me lo hubieras contado para probarlo yo también. No se puede monopolizar así a un hombre. Debes compartir con el resto de las mujeres...

- Si, ya claro... Ginny-estoy-loca-por-Harry-Potter-Weasley (y soy virgen y purísima) teniendo revolcones de una noche con Draco Malfoy. Por favor, Gin, por favor. -me responde ella mientras termina su taza de té.

- A ver guapa, que hubiera hecho una excepción - ella enarca una ceja muy a lo Malfoy. La señalo con un dedo acusatoriamente - ¡Se te han pegado sus gestos y todo¿Seguro que solo te acostaste una vez con él? Y se sincera...

- ¿Te pregunto yo cuantas veces te acostaste con mi novio? (Eso si, dejando de lado que lo sé todo de pe a pa) -me pregunta ella a la defensiva.

- No es lo mismo. - y tengo la decencia de sonrojarme - Yo no sabía que rompería con Harry y que luego tú ibas a salir con él. No tengo ojo interior¿sabes? Venga, respóndeme - apoyo las palmas de las manos en la mesa y me inclino hacia ella - ¿Cuántas veces te lo hiciste con él?

- No es algo a lo que pienso responder.

Vale. Hacerse la dura no funciona. Pasemos al plan B. Me situó detrás de ella y la rodeo con los brazos apoyando mi cara en su hombro.

- Vengaaaaa. Porfi Luna dímelo. ¿Qué te cuesta? Somos amigas¿no? Yo te lo cuento todo...

- No te obligo a que lo hagas.- lo dice totalmente seria, pero algo en sus ojos brilla.- Está bien, está bien... En realidad no llevé la cuenta.

- ¿Qué no llevaste la c...¡Merlín! - me aparto de ella de un salto mirándola alucinada - ¿Quieres decir que mientras yo me mortificaba para llamar una mínima atención de Harry tu estabas por ahí trajinándote a Malfoy¡¿¡Pero porqué soy tan ingenua!

- Creo que has entendido el concepto.- me dice intentando no reírse.- Bueno, Malfoy y yo nunca hemos tenido nada serio, pero hubo una época en la que... yo si que digo¡Merlín!...

- Luna por favor, atiéndeme bien un momento - cojo aire - ¿Me estás diciendo que tengo por jefe a un tío buenísimo (con el que últimamente desnudo más veces de las que debería) y que además es bueno en la cama¡¡¡Eso no me ayuda!

- Hasta que no lo pruebas no sabes lo que te estás perdiendo... Ahora lo único que puedes hacer es imaginártelo, pero eso supera la imaginación...

- No me digas eso... - me paso las manos por el pelo muy nerviosa - ... que me falta esto - y separo los dedos un poquito - para saltar encima de él en la oficina. Sabes, ya no quiero seguir escuchando nada más...

- Y yo que como buena amiga pensaba darte algunos detalles... pero bueno... si insistes en que no quieres...- me dice con un tono algo ausente.

Me muerdo las uñas. La Ginny lujuriosa que me ha poseído estos últimos días puede más que yo y cogiendo aire asiento con la cabeza, esperando que Luna entienda mi gesto. No estoy yo ahora como para pronunciar nada...

- Quizás te sorprenda un poco...- se sonroja notablemente y da un sorbo al liquido que no hay en la taza.- Con Malfoy es con el que descubrí que es lo que era ser una mujer... Descubrí que somos multiorgasmicas... De verdad, la mejor experiencia de mi vida.

Noto como le da un escalofrió que no sé como interpretar.

- Fue una de las mejores noches de mi vida. Que la gente siga diciendo que el sexo sin amor excita menos... Pero... Créeme, Malfoy puede hacer de todo menos ser poco excitante.

Después de recuperarme del electro shock que ha recibido mi cerebro he llegado a una conclusión...

- Decidido. A partir de mañana voy a ir a saco a por Draco Malfoy. Pero que sepas que solo me interesa sexualmente.

Me mira fijamente y se echa a reír. Segundos después me empiezo a carcajear yo también aunque no sé porque, si por seguir a Luna que tiene una risa muy contagiosa o por los nervios. Debe ser un poco de las dos cosas, porque ahora que lo pienso... ¿Qué me pongo mañana? Porque tendré que ir diferente... Me parece que mañana voy a tener que madrugar más de lo normal...


Esto no es normal. Aunque hace tiempo que la palabra normal salió de mi vida... me he levantado a las 5 y media de la mañana. ¿Qué persona humana hace eso si entra a trabajar a las 8¿eh? Solo una desequilibrada mental como yo. Pero es que no se que ponerme...

A ver... tengo que ser sutil, como bien me recuerda el cada vez que me ofusco y lanzo las cosas al suelo en medio de una de mis rabietas infantiles. Así que nada de escotes hasta el ombligo ni de faldas demasiado cortas.

Veamos... este vestido descartado. Y este. Y este también. Y estoy tres también... me estoy planteando seriamente el ir en pijama.

Después de revolver todo mi vestuario, he encontrado el vestido perfecto. Es en su mayoría verde (para que vea que apoyo a Slytherin, aunque sea mentira, claro), y el escote tiene forma de bikini, por lo que no enseño nada, pero dejo entrever dos ligeras curvitas, jijiji. Y de largo es un poco por encima de las rodillas, nada exagerado... no es por tirarme flores, pero voy perfecta.

¿Colorete rosita? Si, me da ese aire angelical tan sexy. Bueno, creo que ya estoy. Ginebra Weasley Prewett, te has marcado un objetivo y por el orgullo y honor de la familia pelirroja que tienes y por el mismísimo orgullo de la casa Gryffindor, lo cumplirás.

- ¿Gin?

- ¿Sí?

- ¿A dónde vas?

- A trabajar.

¿Por qué me mira con esa cara rara de entre "no sé si reírme o felicitarte"?

- Que te vaya bien. Yo no vendré a cenar.- le hago un movimiento con la cabeza, mientras me echo el gloss, para preguntarle la causa.- Ya sabes, Harry.

-Yo tampoco cenaré aquí - observo fascinada mi reflejo: pero que buena estoy. De refilón veo como Luna encarna una ceja (estoy empezando a odiar ese gesto tan Malfoy) - pues si, he quedado con alguien, es solo un poco de sana diversión. No lo conoces - me apresuro a decir antes que me pregunte, básicamente porque todo es mentira.

Es que joder, Luna tiene un novio perfecto (si lo sabré yo, que lo he probado) que la lleva a cenar a sitios caros y luego a pasar la noche en alguna suite. Y yo... ejem... tendré que fardar un poco, aunque sea con un rollo imaginario

- Ciao Lunita. Me voy - le lanzo un beso desde la puerta - ¡Ah! Usad protección. No quiero ser madrina dentro de nueve meses - e ignorando el zapatazo que ha intentado pegarme me marcho feliz a mi oficina, a ver si me ligo a Draco (habrá que empezar a llamarlo por el nombre¿no? Porque si me lo quiero tirar... no queda muy bien eso de los apellidos).

Como Draco aún no se ha dignado a aparecer por aquí, me estoy dedicando a adoptar posturas sexies sobre mi silla pero que no sean muy evidentes (recordad que mi jefe es fan de la sutilidad). Vamos a ver... si cruzo así las piernas y me apoyo con un codo en la mesa mientras curvo la espalda... ¡Aaaaaaaah! Vale, esa postura no es buena, básicamente porque acabas de cabeza al suelo. ¿Porqué todo me pasa a mi!

-Vaya comadreja, no sabía que me quisieras tanto como para recibirme postrada en el suelo.

No por favor. Levanto la cabeza como quien no quiere la cosa y... si señoras y señores, Ginny Weasley espatarrada por el suelo a los pies de Draco-que-cabrón-soy Malfoy. Me incorporo como si esto fuera normal en mí (que lo es) y ignoro su "saludo de buenos dias". Pero que bueno está este hombre. Lleva unos pantalones negros que le quedan de muerte (y que seguramente le marcarán el culo de una forma que...mmmmmm) y una camisa negra también, que por supuesto, también le queda divinamente. Venga Ginny, di algo...

- ¡Pero que Slytherin has venido hoy!

- ¿Estamos daltónicas últimamente, Comadreja?

-¿Hein? - atino a decir. Comprendedme, aun estoy golpeándome mentalmente por la subnormalidad que he soltado.

- Voy de azul marino.- me responde mientras se estira uno de los puños que está ribeteado en azul cielo.

- No si yo lo decía por... - busco, sin el menor resultado, algo verde, negro o plata en todo su ser. Mierda - ¿Qué buen día ha salido hoy, verdad!

- Habría salido mucho mejor si no hicieras prueba de tu sabiduría desde primera hora de mañana.- me dice mientras se encamina hacia su oficina, después de haber cogido un fajo de cartas de encima de mi mesa.

¿Pero por que soy tan tonta? Vamos a ignorar su super sarcasmo, que hoy tengo que evitar insultarle (después de esto tendrán que darme la Orden de Merlín, Primera Clase. Otra, quiero decir. Porque tengo la de la lucha contra... bueno que me desvío). Correteo hasta ponerme a su altura.

-Y dime¿qué tengo que hacer?

- ¿Perderte? - me sugiere con una ceja levantada. Me giro totalmente ofendida y empiezo a andar hacia la puerta.- ¡Weasley! Era broma... Si mal no recuerdo, deberías sacar todos los apuntes que tenemos sobre Financias Regire S.L. ... Tenemos que hacer un acuerdo entre la empresa y uno de los empleados. No te lo he dicho antes, porque mi padrino me traspasó el caso ayer, después de que te fueras. La reunión es mañana a las 2 de la tarde.


Se podría decir que el día ha mejorado. Se podría decir. Resulta que el padrino de Draco ha decidido que mañana cerremos el puto contrato y claro, como no tenemos nada echo¿qué nos toca hacer? Exacto, horas extras. Y aquí estoy yo, en el suelo rodeada de miles de papeles, documentos y demás impresos mientras intento ordenar datos como una loca. Yo es que en el suelo trabajo mejor¿sabéis?... Yo creo que es porque de pequeñita me tocaba hacer los deberes en el suelo por eso de que en mi casa éramos tropecientos mil y solo habían dos mesas. Pero bueno, que me vuelvo a desviar... Lo que quería contaros es que he perdido toda la sutileza que he ido almacenando a lo largo del día. Mi pelo, que estaba perfecto, ha acabado echo una boñiga roja y mi maquillaje ha decidido que esta mejor embadurnado por mis mejillas que en su sitio, por lo que me he tenido que desmaquillar con un golpe de varita.

Pero bueno, lo que si que puedo decir es que Draco Malfoy, empieza a ser amigable, lo que ya es un gran avance. Ahora mismo está igual de despatarrado que yo (eso si, con mucha más elegancia) y ordenando papeles. Cualquiera diría que empiezo a caerle bien. Aunque seguramente será el hecho de que el trabajo es muy importante para él, lo sé.

- ¿Weasley, quieres tomar algo?

- ¿Hablas en serio?

- ¿Tengo pinta de bromear?

Le miro indecisa... No creía que viviría para ver el día en el que Draco Malfoy fuera considerado hacia mi persona.

- ¿Un batido de chocolate?

¿Qué queréis? Se me ha antojado... No, no estoy embarazada. Asiente mientras va andando hacia el ascensor, se agarra el cuello y se estira fuerte. Llega el ascensor y le veo desaparecer. Bueno, unos cuantos minutos para descansar... ¡qué digo! Venga, Gin, a trabajar, así igual le das hasta una alegría...

Ahí vuelve, está para comérselo. Se ha desatado los primeros botones de su camisa. Viene con un gran batido de chocolate que habrá ido a buscar hasta la cafetería de enfrente, y para él... No sé que es, pero para mi que es otro batido. ¡Eh¡Qué el suyo tiene nata por encima! No es justo...

- Toma.

- Gracias, jefe.

- De nada.

Estamos tan estresados por el trabajo que directamente ya ni nos molestamos por picarnos entre nosotros. Cuando el señor Stewards le encargó este trabajo a su ahijadito le dejó bien claro que no quería que nada fallase. ¡Eh! Que tampoco es como si de costumbre fallase, con el jefe que tengo, cualquiera hace un fallo...

Me parece que se ha dado cuenta de que miro lujuriosamente la nata de encima de su batido... Porque el muy, muy, muy, muy, es que ya no sé si definirlo como un cabronazo o el tío más seductor y sexy del planeta, está comiendo lentamente la nata y saboreándola, para que yo vea que él tiene y yo no. Grrrrrrrrrr. A mi que no se me ponga en ese plan... Porque os aseguro que me lo como a él con la nata. Deja momentáneamente el batido en el suelo, se echa el pelo hacia atrás, en un gesto que sé es muy suyo y se concentra en los papeles.

Como impulsado por un resorte, se levanta y se acerca hasta la "biblioteca" de su despacho, aparece con varios tomos sobre leyes y se pone a buscar.

- ¿Necesitas ayuda con algo?

- Nada que tú puedas resolver.

Le miro con mala cara.

- Que tú pases por alto que soy tan abogada como tú, no quiere decir que no lo sea.

Levanta una ceja.

- Apuesto a que estás buscando el decreto del ministerio del año 1876 sobre contratación de vampiros.

Si, gente, hay tanto revuelo porque el futuro empleado es un vampiro. Normalmente no se suelen salir de sus, donde sea que vivan, pero el jefe de la empresa fue él personalmente a pedirle que trabajase para él. Debe de ser que se le dan muy bien las transformaciones a no sé que nivel... Y ahora nos toca a nosotros hacer que la situación sea regular. Draco por su parte sigue con la ceja alzada. ¡Bien! Acabo de impresionarle. Si, Ginebra, eres genial, absolutamente genial. Os explico: en la universidad estuve de practicas en un bufete y el primer caso que traté era sobre vampiros. Creedme, aun me acuerdo de todas las leyes que usé aquel día, trajeada, totalmente profesional.

- Ahí no lo encontrarás. Prueba aquí.

Me levanto despacio, dejo que el vestido haga lo que quiera, si total, ya está hecho un desastre. De lo que no me doy cuenta es de que la tela del vestido se ha quedado enganchada en el forro (que llega justo para tapar mi zona intima) y enseño casi la totalidad de mi pierna derecha. Me acerco hasta mi jefe y paso el dedo por los lomos de los libros hasta que encuentro el que estaba buscando. Lo saco. Lo abro.

- ¿Pagina 160 o 170?- murmuro para mi misma mientras me muerdo lentamente el labio.

Lo hago totalmente inconsciente de que mi jefe está teniendo problemas para mantener la compostura al lado mío. Tras varios minutos de búsqueda encuentro el maldito decreto y me acerco a Malfoy.

- ¡Aquí está! Ves... "Decreto ministerial, trabajo de vampiros".- leo yo.- Está claro.

Me mira un segundo a los ojos y baja la vista hasta el libro.

- Gracias.

- De nada, Malfoy, de nada. Mi trabajo depende del tuyo.-le comento mientras me giro.- Y de ti depende que este a gusto... ¿Te importa que me quite los zapatos? Me están matando.

- Por mi no hay problemas.

Mejor... Porque estos zapatos me están matando realmente... ¿Diez centímetros de tacón de aguja? Algún día tendré que admitir que soy bajita y que mi jefe es un gigante en comparación. Me contoneo suavemente hacia mi sitio... Estoy cansadísima, tengo la cabeza que me va a estallar, de verdad. Respiro hondo. Me siento.

El trabajo continua en silencio.

- ¡Hurón...!

- ¿Qué quieres, comadreja?- me pregunta concentrado en su trabajo.

- Mira esto.

Le paso un papel y le señalo un párrafo. Esto es casi irreal, hemos estado redactando un contrato para un vampiro, y de repente me acabo de dar cuenta de que las cláusulas que estábamos añadiendo, no sirven, porque hay una cláusula mágica de principios de siglo que las anula. A mi me va a dar un sincope.

- Llevamos dos horas de trabajo para nada.- sentencio yo con pesadumbre.

Los ojos de mi jefe centellean, enfadados contra él mismo y contra el mundo. Suspira.

- Weasley, es tarde, son las 10. Mañana ya terminaremos, francamente para lo que nos queda, podemos hacerlo mañana. Vete a casa.

- ¡Ah, no! No te vas a quedar tú aquí haciendo las cosas.

Será un cabrón, pero tengo sentido del compañerismo.

- Está bien. Te invito a cenar algo, por las horas extra.

- Genial.- le agradezco con una sonrisa.


Si alguien me hubiera dicho hace tres meses que iba a estar paseando tranquilamente con Draco Malfoy buscando un sitio donde cenar, seguramente lo hubiera mandado de una patada a San Mungo (previamente me hubiera descojonado, claro). Pero bueno, no todo puede ser perfecto (aunque claro, con lo guapa que soy yo y lo bueno que esta este, estamos a pocos pasos de alcanzar la perfección... ¿eso a sonado muy Malfoy? Bah...) porque no hay ni un asquero bar abierto.

- ¡Weasley! Aquí.

¿Ein? Pero de que estará hablando este tío... ¡Ah, si! Para cenar... Espera, espera, esto es un... ¡McDonnald's! Noooooooooo. Me niego, rotundamente no. ¿Pero se puede saber que he hecho yo para merecer esto? Además, tenía que ser justo en el McDonnald's en el que trabajé... ¡Qué no hombre, que no! Me parece que esto de que le mire con cara de besugo no le hace especial gracia.

- ¡Weasley, reacciona! Vamos, venga entra...

- ¿Pero que dices! Yo no entro ahí - me mira con cara de no-hay-otro-sitio-en-100-km-a-la-redonda y como no, levanta una ceja - Además, siempre dices que eres la elegancia personificada. ¿De verdad quieres comerte una hamburguesa grasosa con las manos?

- Vamos¿quién es el estirado ahora? No me vengas con esas Weasley, que te criaste en un sitio llamado "La Madriguera" con mil y un hermanos y no será la primera vez que te ensucias las manos al comer... Además, quiero experiencias nuevas. - me dice mientras arrastra, muy elegantemente, de mi.

- Nooooooooooooooooo - y me engancho a una farola.

Lo siento por todos los tímpanos de Londres pero es que acabo de ver en la barra a una ex compañera mía, y la verdad, paso de que Draco se entere de que trabajé aquí.

- Entonces, señorita estirada... ¿Dónde esperas que nos den de cenar? Y que como plus tenga lo de ser una experiencia nueva para tu querido y amado jefe... ¿Eh?

- Pu.. pues en... - piensa, piensa, piensa - ¡vamos a mi casa y llamamos a un chino! Y no me digas que comer en el apartamento de la "pobretona" no es una experiencia nueva para ti...

- ¿Un chino? Con palillos y esas cosas... Será interesante ver como haces el ridículo...

- Lo que será interesante es ver como te comes los tallarines mientras evitas que se te escurran de los palillos y te manchen la camisa - y con una sonrisa triunfadora le adelanto y me voy a mi casa... suerte que Luna salía a cenar por ahí con Harry.

- Perdona, comadreja. Pero... soy muy capaz de comer con unos palillos, cosas de etiqueta sabes... Un Malfoy tiene que estar preparado para hacer frente a cualquier tipo de situación y salir elegantemente de ella.

Si me llego a girar cuando decía eso, quizás no me habría perdido la sonrisa traviesa que ponía, al recitar las palabras que su madre le repetía sin cesar en su infancia.

- Te aseguro que como puedas mostrar elegancia con una mancha en plena camisa, me como el sofá... Es que joder, destilas elegancia hasta para destapar los bolis!

¿He dicho eso último en voz alta? Pues supongo, porque como soy imbecil.

- Me gustaría poder decir lo mismo de ti, pero como consuelo te diré que ese vestido te sienta lo suficientemente bien.

-Ya lo sé.

Hace un ruido extraño y se pone a mi altura.

- ¿Y dónde vives, comadrejita?

- Tú sígueme - y se lo digo bajito como si estuviéramos en alguna peli de espías.

Él simplemente hace un intento de sonrisa y luego rueda los ojos. Supongo que cree que soy infantil... pues mira, yo estoy de lo más a gusto con mi personalidad.


Después de comprobar con un rápido vistazo que la casa está presentable (no sería la primera vez que Harry va andando por el pasillo y se tropieza con alguna montaña de ropa de Luna y de mí) le mando a la salita mientras yo llamo a los chinos.

- ¡Huróooooon¡¡¿Puedes ir poniendo la mesa! Es que los chinos me han puesto la musiquilla esta para que espere. El mantel, las servilletas y todo eso están en el primer y segundo cajón de la derecha - oigo una especie de gruñido. Supongo que será un sí.

Hay que ver los chinos lo cortitos que son... ya podrían aprender un poco mejor el idioma. He estado media hora para explicarle que no pongan mucho aceite en el rollito. A Draco seguro que le ha dado tiempo a fabricar la comida...

- Malfoy¿me puedes explicar que haces?

- ¿Poner la mesa?

Claro, tendrías que ver a lo que se refiere el niño con poner la mesa... Oriental ha quedado, eso desde luego. Las servilletas sirven de mantel, y el mantel está... Bueno, no sé donde está el mantel... ¡Si! Ya lo veo... está... ¿de alfombra en forma de bola en el suelo?... ¿Porque hay una copa rota al lado de la tele?

- Estooo... ¿Malfoy¿Me explicas porqué las cosas están en todas partes menos en el lugar donde les corresponde? - y me agacho a recoger un tenedor que está medio enterrado debajo del sofá.

- Esto es trabajo de elfos domésticos, Weasley.- me dice con los dientes apretados y una altanería que da miedo.

Entonces lo comprendo: no ha puesto una mesa en su vida. Es capaz de recitarte las leyes más rebuscadas de los magos pero no sabe poner una mesa. Y claro, pasa lo que pasa. Que me descojoné. Unas risas... llorando por el suelo y todo. Y voy y le suelto (entre risas):

-¿Qué le ha pasado al mantel¿Os habéis peleado? - y explosión de risas.

- Mira Weasley, porque me haya podido permitir el tener unos elfos domésticos que me hagan todo no hace falta que te rías de mi. Es más si lo prefieres me voy a mi casa.

- No, no. No te vayas - ¿ha sonado muy desesperado? Le suelto el codo que previamente había cogido para que dejara de andar - Es que ya he pedido la comida y claro... yo sola no me la puedo comer - en realidad si me pongo sí me la comería: mi estómago y yo somos Weasleys.- Si te quedas te enseño a poner la mesa - y le pongo mi sonrisa número tres: divertida pero sincera. Me encantan mis sonrisas.

- Bien, digamos que lo hago porque hay que aprender algo nuevo todos los días.- me suelta y relaja la expresión...

- ¿Preparado para la clase? - asiente y sonríe de medio lado. Después mira a la mesa, como si ésta fuera la causante de todos sus problemas y suspira, como temiendo que nos pasemos aquí toda la noche poniendo y quitando tenedores – Atención¿eh? No me gusta repetir las cosas dos veces - carraspeo y... saco la varita - ¡Mensa momento!

- Weasley.- parece totalmente desesperado y con ganas de matarme a mi, a la mesa, a los tenedores y a todo el mundo en general.- ¿Me tomas el pelo? - me pregunta arrastrando las palabras tanto que casi me cuesta entenderle

-¿Yo? - pestañeo. El pone cara de estar reprimiendo las ganas de gritarme un Avada - querías que te enseñara a poner la mesa... pues ale –

Con otro movimiento de varita hago desaparecer todo. Draco me asesina varias veces.

- Ahora tu - y lo digo muy feliz.

Saca la varita y murmura las palabras con insistencia. No hay duda de que va a poner la mesa rápidamente. Jajajajajajajaja. ¡Esto es de película muggle! Creo que se me olvido comentar que el hechizo es ... digamos que varia en función de la persona... Como os lo explico, si mi mesa habría sido blanca, la de Draco sería negra. ¿La mía pequeña? Pues la suya gigante... Básicamente mi mesa tenía un toque desenfrenado y moderno... Y la suya... Un toque, mmm demasiado clásico. Candelabros de plata, mantel doble y hasta el suelo,... solo falta una lámpara de cristal en el techo para completar el conjunto.

-Obviamente me gustaba más la mía... - Draco, que está mirando su varita un tanto extrañado, se gira hacia mi a la velocidad del pensamiento - ... pero esta no está mal...¡Si vives en el siglo XVIII!

Y estallo en carcajadas. En realidad no es por la mesa, sino por todo en general. Es que la situación es tan rara que... porque a ver, explicadme que hago yo enseñando como poner una mesa a Draco Malfoy... esto, o te lo tomas en broma o de tanto pensarlo se te fríe el cerebro, creedme.

Sonríe con superioridad.

- La mía por lo menos tiene algo de clase.

Me limpio una lagrimilla.

- Perdone mi alteza -y hago una reverencia - Ahora mismo llamo a los criados para que sirvan la cena. Yo mientras, iré a mis aposentos a cambiarme el vestido, no está a la altura de las circunstancias.

- Todo el mundo tiene alguna parte ridícula, pero lo tuyo es un don, Weasley.

- Gracias, Malfoy.- le miro mal.

- De nada, lo digo de corazón.- y me sonríe ampliamente.

Me giro ofendida y le digo con un tono de voz aspero:

- Espera aquí Malfoy, voy a por la cena.

- De eso nada, Weasley, pago yo.

- ¡Vale! - y le tiendo la palma de la mano para que me de dinero. El rueda los ojos - ¿Que¿No quieres pagar tú?

Y saca delante mio varios billetes , que dan una suma de 70 libras. Pero a donde irá este... Que he pedido al chino... Me cobrarán 25 libras como mucho...

- ¿Pasa algo Weasley?

- No sabía que dejaras tanta propina...

- ¿Perdona?- me mira sin entender.

- A ver guapo, que he pedido la comida a un chino, no a un restaurante de 5 tenedores¿eh? Si le doy esto al chino, me besa los pies.

- Mira, así ya tendrás a alguien que lo haga.- y me cierra el dinero en la mano, antes de abrir la puerta de la entrada, como si estuviera en su casa.

- ¿Pero se puede saber que te has creido¿Que te crees, que con el dinero puedes ser extremadamente feliz? - él mientras tanto me ignora y hace gestos al chino, aunque le puedo ver super seco, oye atentamente lo que le dice el hombre bajito.- ¿Lo tienes muy creído verdad? Pues déjame decirte que eres exasperante, un borde, un desagradable, un niño de mamá y... eres horriblemente feo. ¡Malfoy, hazme caso! -le digo yo dándole golpecitos en el pecho con mi dedo índice.

Vale, pasa más de mi. Lo que hay que aguantar con estos hombre de hoy en día. Eso si, mientras yo decía eso me coge la mano, y se la tiende de mi parte al chino. Esto es una escena surrealista, de verdad.

- ¡Malfoy! - me quejo yo cuando me pone encima de mis brazos actualmente cruzados un par de cajas de tallarines, muy calientes.

Le sigo hasta el salón, diciéndole de todo, mientras el pasa de mi y comenta lo bien que huele la cena.

- ¡Malfoy! - dejo caer con ruido las dos cajas que me ha encasquetado y me cruzo de manos, me doy cuenta de que sigo con parte del dinero en la mano y se lo tiendo.- Coge tu dinero.

- Weasley, cómprate amigos.- me responde él sin inmutarse mientras abre una de las cajas y rompe el envoltorio de papel que rodea los palillos.

-Cómprate tú, un loro y cuéntale tus penas, estúpido engreído. ¿Y te importaría esperar a que todos estemos en la mesa? Esta es mi casa, por si se te había olvidado.

- Weasley, había olvidado el dolor de cabeza que puedes crear a una persona con más de una neurona.- me suelta ácidamente, mientras se levanta y espera a que me acerque.

Suelto un bufido y me siento enfurruñada, aunque el cabreo se me pasa pronto cuando el olor de los tallarines inunda mi nariz.

Sonríe al ver como mi ceño vuelve a su estado normal y me pasa la caja de tallarines, sin poder evitarlo, mis tripas crujen. Y los dos nos miramos antes de echarnos a reír.

- La comida se enfría.- digo yo mientras abro el envoltorio de cartón y enrollo con manos hábiles los tallarines en los palillos.

Los dos estamos varios minutos degustando la maravillosa comida china, hasta que Malfoy me recuerda amablemente que no hay bebida.

- Hurón.-le digo yo sin ningún tipo de cinismo.- Busca en el frigorífico... Coge lo que haya.

- Está bien, iré yo porque tengo el sentido de la caballerosidad desarrollado inversamente proporcional a tu sentido de anfitriona.

Se levanta y me pregunta:

- ¿La segunda puerta, no?

- Si.

Sale tranquilamente y me fijo en su culo con total descaro. ¡Mi jefe está buenísimo (y yo bastante salida)! Asi se hace Ginny,... Eres absolutamente genial... Malfoy cenando en tu piso... ¡Cualquiera lo habría imaginado!

- ¡AHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHH!

Y se oye simultáneamente:

- ¡POTTER!

- ¡MALFOY!

Un segundo de silencio y:

- ¡LUNA!

- ¡WEASLEY!

Dime que no es verdad... Dime que Harry y Luna no están en casa. Cabezazo contra la pared. No puede ser verdad... Se iban a ir por ahí. Soy una desgraciada. Me acerco lentamente a la cocina. Y sin poder evitarlo me fijo en los abdominales de mi futuro "cuñado"... ¡Qué bueno está, joder! Me gano una mirada desaprobatoria por parte de mi jefe... Si creo que tendré que cerrar la boca y limpiarme las babas, será lo mejor.

- ¿Me puedes explicar esto, Weasley?

- Gin.- me pide Harry, que está en ropa interior (menos mal que no ha salido desnudo, la verdad, Harry siempre ha tenido extrañas manías...)

- ¿Ginny¿Qué haces aquí?

- Lovegood... Estás tan buena como recordaba.- Malfoy mira de arriba abajo el cuerpo desnudo de mi mejor amiga, que apenas está cubierto por una sabana fina de verano.

- Gracias, Malfoy.- le responde ella sin cortarse ni un pelo, con lo que se gana una mirada incrédula de su novio.- Es decir, no... no me digas esas cosas.- dice ella no muy convencida.

- ¡Qué hacéis vosotros aquí?- le respondo yo de mala manera, ignorando el intercambio de palabras anterior.

- ¿Vivo aquí?- me responde ella como si hablaría a una niña pequeña

- Yo también...- le respondo yo mirándola mal.- Y tápate, por el amor de Merlín.

- No eres mi madre.- parece que va a decir algo más, pero creo que considerando la situación prefiere callarse.

- ... ¿Alguien me puede explicar que hace Draco Malfoy en la cocina de la casa de mi novia?- pregunta Harry intentando contener la ira que le provocaba que Malfoy estuviera allí y lo que le había dicho a su chica.

Luna me mira, Draco (ya sabéis, hay que tratarlo con familiaridad) me mira, Harry me mira. Parece que soy el centro de las miradas... ¿Como que parece? Lo soy. Les sonrio incomoda y apoyo todo mi peso en una de mis piernas y luego en la otra. Llevo las manos a mi coleta y la deshago. Harry al ver que nadie respondia, reclama impaciente:

- ¿Y bien?

- ¿Tenéis hambre? Hay un montón de comida china en el comedor - para que mi intento de irme por la tangente no funciona. Tres pares de ojos me traladran. Auch. Voy a hacerme la ofendida, a ver si cuela - ¡Luna! Me dijiste que no ibais a venir aquí... no puedo creer que me mintieras - y niego con la cabeza - que mala amiga..

-¡Ginny por favor! - Luna descruza los brazos y los alza al cielo. Se decide por volver a cruzarlos al ver que se le cae la sábana - ¡que tú me dijiste lo mismo! Además... no es nada raro que Harry se quede a dormir conmigo... - nos mira alternativamente a mi y a Draco, que sospechosamente está muy callado. No me gusta - lo raro es que vosotros estés aquí... juntos...cenando en plan parejita feliz

- Luna, el hurón es solo mi jefe. Relación totalmente oficial y profesional.- le respondó yo quizás un poco demasiado tensa.

Parece que lo de Hurón no ha hecho más que cabrear al rubio cañon, k me mira con mala cara.

- Perdona Lovegood, pero a Weasley no le hacía yo nada... Con la de mujeres que hay en el mundo quedarme con algo asi... Y tu alguna vez me has visto a mi con... ¿una parejita feliz? Bueno igual feliz no... pero satisfecha sexualmente... Seguro que si, tú misma puedes atestiguarlo

Silencio... esa es la palabra para definir esta situación. Harry, que acaba de darse cuenta de lo que esas palabras implican está intentando freír a Luna y a Draco. Este último pasa ampliamente de Harry y mira a Luna regodeándose por su jugada y yo... yo estoy que echo humo.

- ¿Que es eso de "quedarme con algo así"! Encima que te aguanto en mis horas libres, vamos por favor. Y no me digas que soy un adefesio porque no cuela... si fuera tan fea, no hubieras venido a cenar conmigo, hurón.

- Existe algo llamado caridad.- me responde con una sonrisa torcida.

Mientras no le quita ojo a Luna, que se remueve incomoda, no por la mirada llena de indirectas de Malfoy, sino porque detrás de aquella mirada, ve a su actual novio, que empieza a parecerse a un león enjaulado.

- Vamos, vamos. Un poco de tranquilidad.- la vena inefable serena y madura de Luna ha salido a relucir.- No llegamos a nada así. Voy a cambiarme y tu Harry deberías hacer lo mismo. ¿Chino habéis dicho? Yo me apunto.

Sale de la habitación contoneando las caderas suavemente, en un gesto que parece descuidado.

Harry nos fusila a Draco y a mí con su mirada verdosa y se va siguiendo a su novia (posiblemente a ponerse ropa encima). Me giro a mi jefe y le digo, pero como si estuviera comentando el estado del tiempo:

-Parece que vamos a tener compañía en la cena...

Él simplemente rueda los ojos y se va al comedor mientras lo oigo murmurar: quién me manda meterme en estos líos.

Eso digo yo, quién me manda A MI meterme en estos follones, porque de verdad, no he salido de un problema y ya me estoy metiendo en otro. Ahora solo espero que la cena sea tranquilita.

Una voz en mi interior me dice: "Ja, no te lo crees ni tu..." Eso es... tú dame ánimos.


- Desde luego las cosas son mucho más fáciles cuando no se usurpa el sitio de la gente y uno se contenta a ocuparse de sus propios asuntos.- dijo Harry refiriéndose a Draco en la empresa de su tío, él se suponía que organizaba su fortuna y invertía en nuevos proyectos.

- Desde luego, nada mejor que hacer las cosas a la antigua y vivir sin preocupaciones.- respondió Malfoy con su habitual sonrisa cínica, antes de beber un poco de vino.

- ¿Nadie quiere más rollito de primavera? - intervengo yo intentando poner paz. Llevamos diez minutos de cena y las indirectas van mas directas que yo que sé. Llevo un estrés...

- Yo si. Pásame la salsa también.- me dice Luna que parece que está apunto de llevarse las manos a la cabeza.

- Y bien... ¿Qué tipo de relación mantenéis tú y la hermana de mi mejor amigo?- pregunta Harry mientras se sirve unos cuantos tallarines más.

Yo me atraganto con el pollo.

- La normal entre un jefe y su asistenta.- responde el otro, sin entrar a las provocaciones del moreno.

- ¿Eso quiere decir que te la tiras?- interroga Harry con ojos critico, mirándome a mi directamente.

- ¿Y si lo hiciera, qué? - provoca el Slytherin mientras deja caer con fuerza moderada la servilleta encima de la mesa.

- Te partiría la cara.- dice con cara de pocos amigos Harry.

- Es que en realidad siempre me ha gustado montármelo con los grupos de amigas, especialmente con las que son mejores amigas... Normalmente tienen ciertas técnicas iguales... Y como de éstas ya lo he hecho con una... -deja Draco en el aire, sin prestar atención a la amenaza del Gryffindor.

-¡Nadie quiere más agua! - en un intento por desviar la conversación casi tiro la jarra pero me da igual. Luego hablare con Harry sobre eso de insinuar que me tiro a mi jefe.

- Parece que alguien necesita apagar su fuego interior.- me dice Draco con una mueca en la boca irresistiblemente sexy.

Yo vuelvo a atragantarme.

- ¿Y si hablamos del próximo partido de Quidditch, eh? - golpeo a Luna con el codo y le susurro - Ayudameeeee

- No, esto es más interesante - eso lo ha dicho Luna. Mi ex-amiga. La odio. Oigo como Draco suelta una risilla y Harry se atraganta (al parecer no soy la única).

- Vale, está bien. ¿Queréis hablar de esto? Pues bien, hablemos - me limpio con la servilleta y la tiro sobre la mesa - Draco y yo solo mantemos una relación profesional. Está cenando aquí porque hemos estado trabajando toda la tarde y necesitábamos desconectar. Punto y final. ¿Seguimos cenando?

- ¿Crees que he nacido ayer? Puede que tus intenciones sean esas, pero con lo buena que estás - turno de Luna para entrecerrar los ojos con mirada amenazadora.- seguro que esta serpiente quiere hacerte de todo. Cualquiera diría que te has criado con séis hermanos... Eres tan inocente como el primer día.

Vale, Harry se está extralimitando.

- Extremadamente inocente, igual que cuando casi la penetran en la mesa de la oficina delante de mis narices- suelta sarcásticamente mi jefe.

- ¡Pero bueno¡Que estoy delante¿Os importa dejar de discutir sobre si soy inocente o la tía más salida del mundo? - me ignoran. Genial.

- Perdona, Ginny sería incapaz de hacer eso.- retoca Harry.

Esto es insuperable, ahora los dos me miran fijamente esperando que responda.

Si respondo afirmativamente, Harry hará lo que sea, como buen Gryffindor, para mantener mi honor intachable. Si le niego eso, se verá extremadamente desilusionado... Pero tendré más oportunidades con el cañón hombre que está sentado a mi lado.

A ver... sopesemos los beneficios para ambas opciones. ¿Que prefiero¿Mantener mi honor o tirarme al rubio sexy?

¿No se puede las dos? Es que solo pensar en los brazos fuertes y las manos estilizadas de Malfoy. ¡Ginny¡¡¡Las hormonas! Pero parece que mi jefe se ha tomado esto como una cosa personal, que no tiene casi nada que ver conmigo, porque se levanta lentamente y se pone justo detrás mío. Apoya una de sus frías manos encima de mi hombro derecho y la otra la deja colgando demasiado cerca de mi escote. Creo que esto está llegando demasiado lejos.

- ¿Admitirás lo de tu chico italiano? - me susurra lentamente a la oreja, tras haber bajado su cara hasta mi oído. ¡Merlín! Voy a morir de placer... Qué dios rubio.- Si te digo la verdad, solo he oído gemir así a pocas personas sin estar conmigo... Y de las que han estado conmigo, a un grupito en exclusiva.- y mira derecho a la hija del jefe del departamento de misterios que se sonroja hasta las orejas.

La verdad es que pensar con las manos de Draco acariciando suavemente tu cuello no es algo fácil. Afortunadamente Harry interviene salvándome de contestar. Merlín lo ampare en su gloria.

- Luna, espero que lo que ese sujeto subversivo está diciendo no sea verdad - Harry hace tiempo que nos está mandando rayitos verdes por los ojos - Contéstame.

Lovegood pasa de un color rojo sonrosado a tener la cara tan inexpresiva que habría sido admitida en Slytherin con los ojos cerrados. Abre la boca para soltar alguna barbaridad pero se retiene a tiempo y cierra la boca, mira una milésima de segundo a Malfoy y vuelve sus ojos a los verdes de su novio.

- Parece que confesar evidencias no es lo vuestro.- suelta Malfoy con una sonrisa socarrona.- ¿O me dirás que has olvidado aquellas noches en el cuarto del prefecto en jefe?

Al parecer no lo ha olvidado porque se ha vuelto a sonrojar. Grrrrr... y que yo no pueda probarlo.

- ¿Qué? - Harry parece totalmente ofendido, parece que Luna ha cometido alta traición. ¡Yo también me apunto (si tan solo pudiese, aunque con las indirectas que ha lanzado antes, me parece que no estoy lejos de ello)!

Hay varios segundos de silencio, en los que la pareja no se quita los ojos de encima. Parece vacilar, pero Harry sigue hablando:

- Lo único que me faltaba, mi novia se ha tirado a Malfoy.

Ese tono de asco se lo había oído contadas veces a Harry, es más sino se trataba de hablar de algún episodio especialmente escabroso de Voldemort, él no se dirigía de aquella manera a nadie.

Luna se levanta con toda la furia del mundo concentrada en su persona. Ahora sé porque es inefable.

- ¡Harry, estás hablando de mi¡Que más da con quién me haya acostado¿Te he pedido yo una lista de todas las furcias (esto no va por ti, Ginny) a las que te has tirado? - Harry esta petrificado. No me extraña, Luna me está dando miedo hasta a mí - Te recuerdo que hubo un momento en tu vida en el que pensabas que ibas a morir a manos de Voldemort y decidiste disfrutar de la vida... nada menos que follandote a todo bicho viviente. Se supone que me quieres y por lo tanto no debería importarte con quién he estado antes. Si tanto asco te doy no deberías estar conmigo - y después de este discursito ha cogido y se ha marchado del apartamento pegando un portazo.

- Estarás contento, Harry. Acabas de decirle a tu novia que te da asco...

El Salvador del mundo me mira con sus ojos verdes centelleantes, entre la furia y la estupefacción.

- Tú y yo tenemos una conversación pendiente.

Dicho esto, saca un pequeño medallón de entre su ropa muggle y dice el nombre de Luna. Desaparece al instante.