-¿Te parece descabellado no es así? A mí también pero es para proteger a tus hijas, si te casas conmigo Eliza y Annie te dejaran de molestar.

-¿Casarnos sin amor?-le preguntó Candy poniendo atención en la reacción que él tendría.

Al escuchar la frase de los labios de Candy se le endureció el corazón.

-No es por tu bienestar que lo haré, bien sabes que a mí no me interesas-le dijo Albert con desprecio

-Eso lo supe siempre- contestó Candy doliente

-¿Que se van a casar? ¿Pero a que están jugando? ¿Acaso Candy será mujer de todos los varones de la familia Andrew? Primero fue novia del tío William, luego se casó con Anthony, y ahora se casará con el tío William, la gente no cesará de hablar de nosotros- reñía Eliza

-Tiene razón Eliza-la apoyaba Annie

Albert intervino diciendo: No quiero ser grosero con ustedes Annie y Eliza pero creo que son las menos indicadas para juzgarnos a Candy y a mí por nuestro proceder, ella será mi esposa, así debió ser desde un principio, quizás los designios de Dios fueron que Anthony no se quedara sin descendencia, es por eso que permitió que pasáramos los tres por todas esas situaciones, ahora hay que seguir adelante, haré mi mujer a la viuda de mi sobrino, y no quiero que la recriminen por esto.

A Candy le dio un vuelco el corazón al escucharlo, se quemaba por dentro. No pudo explicar lo que sentía dentro de sí, Annie y Eliza no dijeron ni una palabra más pues no querían ganarse la desaprobación de Albert.

Ese momento vívido hizo que Candy recordara el día que Anthony y ella se presentaran como esposos a la familia.

Retrospección

Todos estaban emocionados, conocerían a la esposa de Anthony, era nochebuena, la mesa estaba servida, tenía media hora que habían llegado del servicio navideño en la Iglesia, cada uno ocupó su lugar.

Dieron gracias por los alimentos, se escuchó el timbre, Dorothy fue abrir, no aguantaba la curiosidad de conocer a la susodicha que había cautivado el corazón de Anthony, cuando abrió la puerta se quedó impactada.

Todos en la mesa estaban conversando amenamente cuando escucharon la voz de Candy:

-Buenas noches Dorothy ¡Feliz navidad!

Se miraron unos a otros estaban expectantes de ver si era verdad lo que escucharon sus oídos, efectivamente la esposa de Anthony era la misma que meses atrás había salido con Albert.

-¿Pero qué broma de mal gusto es esta Anthony? - dijo Albert disgustado.

-Buenas noches, les presento a mi esposa, aunque ya todos la conocen-dijo Anthony con una sonrisa.

Vieron el vientre abultado de aquella mujer, todos reclamaron al mismo tiempo.

-¿Acaso estás loco? ¿Por qué te casaste con la amante del tío William? ¡Esa mujer no tiene principios!, primero anduvo con el tío William como no lo pudo atrapar con sus artimañas, envolvió con zalamerías al sobrino.

Era un escándalo, hablaban al mismo tiempo y no se entendía lo que decían, Albert se levantó de la mesa y se fue de la casa, atrás de él se fueron los demás, dejando así la mesa servida, la única que no se quitó fue la señora Elroy.

Ella vio que no quedó ninguno de sus sobrinos, miró a los jóvenes rubios y les dijo:

-Este banquete quedó solo para nosotros, ¡nos daremos un festín! mientras cenamos quiero que me cuenten como se enamoraron, la noche todavía comienza y quiero escuchar su relato.

-Gracias tía- dijo Anthony abrazándola.

-Acércate tú también Candy, bienvenida a la familia.

-¡Gracias Señora Elroy! –dijo Candy con la voz quebrada.

Fin de la retrospección

Tiempo actual

Llegó el Domingo, Los Andrew entraron a la Iglesia, Candy miró al hombre que la ayudó con el carrito en el centro comercial y lo saludó de lejos , Albert miró al tipo.

-¿Lo conoces?- cuestionó a Candy

-Sí, me ayudó a llevar el carrito cuando fui de compras en el centro comercial.

-Te prohíbo que hables con desconocidos

-Pero es simpatizante de la Iglesia, el…

-¡Ya te dije que no hables con desconocidos! No importa que te digan que son pastores o ancianos de la Iglesia, o que es el papa o hasta él mismo presidente, te prohíbo hablar con gente desconocida, pronto seré tu esposo y deberás sujetarte a mi.

Tomaron su lugar en las bancas , Albert le pasó la niña a la señora Elroy, en cuanto vio que estaban distraídos con el orden del culto, se acercó al asesino de Anthony.

-¿Qué haces en la Iglesia?- le cuestionó Albert

-Los asesinos podemos arrepentirnos de nuestros pecados.

-¡No quiero que llegues a la misma Iglesia que yo! Ve a otra pero aquí no, no quiero que te vuelvas acercar a esa mujer, la haré mi esposa.

-Como usted diga Doctor Andrew, no volverá a ocurrir.

El hombre salió asombrado: ¡Era su familiar!–pensó- ahora se casará con la viuda.

El asesinato de Anthony lo dejaron como caso sin resolver, no había pistas que los llevara a su ejecutor.

Pasaron los cinco meses y la Residencia de la señora Elroy estaba repleta de invitados, Candy tenía 6 meses de embarazo.

-Con el poder que me otorga la ciudad de Chicago, los declaro marido y mujer-dijo el juez.

Albert miró a Candy, sabía que todos esperaban que la besara, se acercó a ella y tomó sus labios.

Chicas lindo inicio de semana.