"Sanzo viene... viene a buscarme..." pensaba el pequeño mono, hecho un ovillo sobre sí mismo, mientras cerraba los ojos con fuerza "todo terminará, esta pesadilla se acabará... Sanzo... ¡Sanzo!"

Ukoku sonrió al ver el estado en el que se encontraba el youkai. Satisfecho, decidió terminar lo que habia empezado: decidió romper para siempre la relación de Sanzo y Goku.

-Dime, pequeño -dijo con un tono de voz sibilante y bajo, haciendo que Goku se diese la vuelta y lo mirase -¿por qué crees que Sanzo viene hacia aquí?

El castaño no se pensó dos veces la respuesta, y , con la voz algo temblorosa, susurró:

-Para matarte.

Ukoku arqueó las cejas, entre incrédulo y divertido.

-¿Y qué más? -preguntó al otro, quien había rehuído la mirada de sus penetrantes ojos negros como la noche.

-Sanzo... Sanzo me quiere...

-Sí, te quiere... ahora. ¿Pero de verdad crees que esto durará para siempre...?- susurró haciendo que Goku se estremeciera- pobrecito... me das mucha pena.

-Él me dijo... el dijo que quería estar conmigo... que me quiere... - dijo el youkai, con el corazón cada vez más encogido.

Ukoku rió, y con una cínica voz apenada, le susurró.

-Goku... no te quiere... no quiere a nadie. Él mismo lo dice... ¿O ya no te acuerdas de su enseñanza...?-

-No... no es verdad- negó el youkai

-Si te encuentras a Buda... mata a Buda....- comenzó a recitar el monje.

-Para....

-Si te encuentras a tu maestro, mata a tu maestro- siguió impasible, con regodeo en su voz

-¡¡No sigas!!- dijo el youkai, tratando en vano de taparse los oídos, más la voz de Ukoku estaba dentro de su cabeza.

- Qué no te atrape ni te ate nada ni nadie.... vive solo por tí mismo...- finalizó- ¿de veras crees que alguien que sigue esta enseñanza, puede amar? No... acabarás siendo una carga para él, Goku, y entonces... te abandonará....

-No, Sanzo no hará eso- sollozó el youkai- él me quiere, ¡Me quiere!

-Lo hará, y lo sabes. Pero... ¿para qué esperar a sufrir tanto... si puedes liberarte ahora de todo?- continuó el moreno-

-¿Qu-qué...?- susurró asustado el youkai

-Puedes acabar con todo ahora, Goku. dejarlo todo atrás y no volver a sufrir. -el youkai le miraba con los ojos desorbitados- ¿Qué es lo que te da Sanzo? ¿Te dice todos los días que te quiere? ¿Que siempre estará a tu lado? ¿Que eres lo más importante para él? Pequeño Goku, pero ¿tú no has notado el timbre de la mentira en su voz? ¿No lo ves fingir?

Goku retrocedió, intentando alejarse de aquel oscuro monje que sólo decía mentiras...

-No... Sanzo no es así... -tartamudeó nervioso.

¿Eran mentiras? ¿Y entonces por qué empezaron a tomar forma de verdades en la mente de Goku?

Ukoku sonrió, complacido.

-No te ama. Sabes que no te ama, Goku. No sufras por él, no lo ames tú.

Goku se llevó las manos a la cabeza, en la que empezaba a sentir agudas punzadas de dolor. De repente, todo lo que decía Ukoku se le antojaba más fácil y placentero... Sanzo no lo amaba, no lo amaba..

-No lo quieres, Goku, él no es nada. Un ser incapaz de amar. Le has dado todo de tí, y lo único que has obtenido ha sido un vacío. No te mereces eso, tienes que desprenderte de esa carga. Repítelo conmigo.

Goku levantó la mirada, y vio al monje oscuro alzado en frente de él, mirandolo con un gesto frío y desapasionado.

-"Sanzo no es nada para mí. No le amo"-dijo Ukoku, destrozando al pequeño que se encogía bajo él. -Repítelo, Goku, di que no le amas.

Goku sentía que la cabeza le iba a estallar de un momento a otro. Dolía. Cómo le dolía, se sentía como desgarrado por dentro, como si le hubiesen arrancado sus sentimientos... Y lo que decía Ukoku parecía tan alentador... Si solo decir esas palabras pudiesen liberarlo de todo su malestar, si sólo esas palabras le hiciesen olvidar todo lo que le dolía amar a Sanzo... Ukoku vio satisfecho como el pequeño youkai se levantaba lentamente, tambalenándose. Una vez en pie, alzó la vacía mirada dorada hacia la oscuridad de los ojos del monje, y repitió, en voz alta y clara, las palabras:

-Sanzo no es nada para mí. No le amo.

-¿Qué...?- resonó en el claro, aunque no llegó hasta el lugar donde se encontraba Goku. Ukoku se dió la vuelta en el mundo real, abandonando momentáneamente las tinieblas. Sanzo acababa de llegar, y miraba la escena con ojos desorbitados- Goku... ¿¿¡Qué coño le has hecho!??

-No le he hecho nada, Sancito... solo le he enseñado unas lecciones de Budismo...- dijo con media sonrisa Ukoku.

Sanzo ignoró al monje y se acercó a donde estaba el youkai, tomándolo por los hombros y zarandeándolo, tratando de hacerlo reaccionar.

-¡Goku! ¡Soy yo, Sanzo! ¡Eh!- más no había respuesta, Goku tenía la mirada perdida y los ojos opacos.- Goku...

-Sanzo... no es nada para mí... no le amo...- repitió el youkai, haciendo que el corazón del rubio se encogiese de dolor.

-Oh, pobre Sancito... debe ser duro que la persona a la que quieres te diga eso- dijo Ukoku con sorna- bueno... os dejo solos, pasarlo bien...- canturreó, mientras se esfumaba en la oscuridad.

Sanzo no reaccionaba ¿Qué le había hecho? Estaba como ido... El rubio cayó de rodillas, sujetando aún a Goku por los hombros, y apoyó la cabeza en su pecho.

-Goku... despierta, por favor... no me hagas esto...- suplicó, al borde de las lágrimas.

-Sanzo... no es nada... para mí... no le amo...- repitió por tercera vez, como un autómata.

Sin poder reprimirse más, Sanzo estrechó al mono contra su pecho. Se percató de que estaba extrañamente frío, como un cadáver. "¿Dónde estás? ¿Dónde está mi mono comilón? Ese que me desespera hasta el punto de pegarle con harisen, ese que hace que me avergüence en público, ese que enerva a los monjes del templo, ese... al que yo quiero" Imágenes de todo el tiempo que había pasado junto a él volvieron a su mente, mientras abrazaba lo que quedaba de Goku.

-Goku... vuelve... te lo suplico...- sollozó el monje. Lágrimas cayeron sobre la mejilla del youkai, que permaneció exánime.

..........

El alma de Goku seguía sentada en aquel foso de oscuridad. Hacía frío. Mucho frío. Y se sentía vacío. "Sanzo... en realidad... no me quiere... nunca lo ha hecho" Se abrazó a sí mismo, tratando de confortarse. Se sentía como atrapado de nuevo en la prisión, y ya nada tenía sentido. "¿Por qué me dió esperanzas? ¿Por qué juega así conmigo?" pensó el youkai, mientras las lágrimas empapaban sus mejillas. Miró hacia el oscuro cielo, donde en realidad no había nada. Y entonces lo vió. Un pequeño punto de luz, que se hacía poco a poco más grande. Una voz llegó a sus oídos, una voz que conocía muy bien y que lo llamaba.

-Goku...

-¿¡Sanzo!? ¿¡Eres tú!?

-Goku... vuelve

-¿Para qué? ¿Para que me abandones cuando te canses de mí? ¡Prefiero ahorrarme eso!

-Vuelve... por favor... vuelve a mi lado...

-Sanzo...- sollozó Goku- no me hagas esto...

-Goku, te necesito a mi lado...

El youkai no soportaba oír la voz de Sanzo, suplicante, llena de dolor como la suya propia. Se levantó, y alzó las manos temblorosas hacia la luz, tratando de alcanzarla. "Aunque sea mentira... aunque no me quieras en realidad... yo... no puedo negar esto...." dijo el youkai, con los ojos cerrados. "Sanzo..."

La luz lo envolvió, y despertó.

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Sanzo seguía abrazando fuertemente al mono, deseando con toda su alma que despertara, tanto así que hasta le pareció volver a oír su voz, como años atrás cuando lo encontró. Trató de contestarle, diciéndole lo mucho que lo necesitaba, que no lo abandonara. Permaneció quieto, pero de repente Sanzo sintió que el pequeño comenzaba a moverse en sus brazos, y muy despacio parpadeó. Sus ojos parecían haber recuperado algo del brillo de antaño, pero estaba confuso y, lentamente, cerró los ojos, perdiendo el conocimiento.

-¡Eh! Goku- lo llamó Sanzo, tratando de despertarlo, más fué en vano. Sin decir una palabra más, lo cargó en sus brazos y lo llevó hasta donde estaban Hakkai y Gojyo.

-¿Qué le ha pasado, Sanzo?- preguntó Hakkai, preocupado ante el estado en el que estaban ambos.

-Creo... creo que ahora está bien. Si me disculpáis...- dijo mientras se alejaba de ellos.- partiremos al amanecer.

Hakkai y Gojyo, sin saber muy bien que hacer, encendieron una fogata y se sentaron al lado, tratando de descansar aunque solo fuera un rato.

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Faltaban solo un par de horas para el amanecer. El viento recorrió los árboles de aquel tibio y cálido bosque, donde los cuatro viajeros del este descansaban... o eso intentaban. Goku se arrebujó entre las mantas, agitándose en sueños. Un sudor frío bañaba su mente, y respiraba agitadamente, presa de su pesadilla. En sueños, la oscuridad lo envolvía por completo. Sanzo se giró hacia él y lo miró preocupado. Había pasado toda la noche apoyado en el tronco de un árbol, con su pequeño mono en el regazo, envuelto en mantas. "Sanzo no te ama Goku... ...¿No oyes el timbre de la mentira en su voz?... es sólo un sentimiento pasajero, y pronto... se cansará de tí" La voz del monje oscuro resonaba con fuerza en la cabeza del mono, mientras que un par de ojos negros como el cielo sin luna se adueñaban de su mente, haciendo que tuviese las más horribles pesadillas. Gimió y se convulsionó en sueños. Sanzo, notando la agitación del pequeño, lo levantó un poco y lo estrechó contra su pecho, tratando de reconfortarlo, como había hecho toda la noche. "Es como la otra vez... Goku medio muerto y yo rogándole que se despierte..." pensó el destrozado monje, pasando una mano por la espalda del castaño "¿Qué coño le ha hecho ese hijo de puta a mi mono? ¿Qué cojones le ha dicho? Goku... ¡Goku!"

-San..zo -murmuró el pequeño, entre espasmos y delirios-... no te.. olvides... de lo que yo... siento por ti, no... no lo olvides...

El rubio se quedó helado al oír lo que decía Goku. Completamente mudo, sin poder decir una palabra, abrazó más al saru, al tiempo que las lágrimas volvían a mojar sus mejillas.

-No lo olvido, Goku, no lo olvido- susurró el monje en su oído- pero no te vayas... vuelve... por favor, vuelve a mi lado.

Los espasmos cesaron en el cuerpo del youkai, y su respiración se tranquilizó. Muy despacio, abrió un poco los ojos, y se encontró con una mirada violácea y vidriosa mirándole.

-Así que... de verdad... has venido...- dijo en apenas un susurro, esbozando una cansada sonrisa- tenía...miedo... mucho miedo, Sanzo.

-Tranquilo, ya pasó todo... -murmuró éste, ayudando a Goku a incorporarse un poco- ahora estás conmigo...

-Pérdoname.

El monje abrió los ojos de par en par ante lo dicho por el mono.

-¿Por qué me pides perdón?-preguntó Sanzo, sorprendido- ¿Qué es lo que ha pasado?

-Tengo miedo...- susurró el youkai- Nunca había tenido tanto miedo, Sanzo, ni siquiera en la cueva.

-¿De qué tienes miedo, Goku? ¡Dímelo!- dijo Sanzo, con desesperación al no poder confortar a su mono.

-De que me abandones... él... él me dijo que acabaría siendo una carga... y que me dejarías atrás... que esto no era más que un sentimiento pasajero...- dijo en un susurro, aunque bastó para que Sanzo pudiera notar el dolor en su voz.-

-¿¿Y te lo creíste??- dijo Sanzo, abrazándolo más fuerte- Goku, yo...

Sanzo se quedó callado al sentir algo húmedo en su túnica: Goku había comenzado a llorar. El youkai se había aferrado a él, con miedo a que pudiera desaparecer. El monje percibió que temblaba.

-Sanzo... yo te quiero... eres lo que mas quiero... -dijo el pequeño entre sollozos, mientras el rubio lo abrazaba- pero... pero es que...

-¿Pero que? -inquirió Sanzo, preocupado, notando como temblaba el pequeño, como las lagrimas acuaban el dorado de sus ojos.

-Si alguna vez dejas de quererme... se sincero y dímelo... no quiero vivir en una mentira...

-¡GOKU! -exclamó el monje, comenzando a ponerse nervioso ante las palabras que salían de la boca del mono- ¡escúchame bien!

Tomó al pequeño por los hombros y lo obligó a mirarlo a los ojos. Goku seguía temblando, pero no pudo evitar perderse en la inmensidad violeta de los ojos del rubio, como siempre que lo miraba, y de alguna forma, sentía.. paz.

-Escúchame bien, Goku: no quiero que dudes, ni ahora ni nunca, que te quiero, y que te voy a seguir queriendo siempre, maldito mono idiota -Sanzo seguía con el semblante serio, y deseando volviese en sí de una puta vez; no tenía ni idea de que le había hecho Ukoku, pero él se encargaría de arreglarlo.- Y... lo que dijiste antes... por favor, no vuelvas a decirlo.

-¿Qué es lo que...?- comenzó a decir el youkai, y de pronto volvió a su mente la frase "Sanzo no es nada para mí, no le amo".

Pasó los brazos alrededor del cuello de Sanzo, abrazándolo con cariño, aspirando su característico olor a tabaco.

-Lo siento...- le susurró, mientras hundía la cara en su cuello.

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Gojyo estaba sentado al lado del fuego, observándolo con la mirada perdida. Un momento después, notó como alguien se sentaba a su lado. Salió de su ensimismamiento para encontrarse con los verdes ojos de Hakkai.

-¿Crees que estarán bien?- le preguntó el moreno, desviando su mirada al centro del crepitante fuego.- Goku estaba... como en trance.

-Seguro que ese puto monje encuentra la manera de hacer que vuelva, ya lo verás. - dijo Gojyo, encogiéndose de hombros.

-Nunca había visto tan afectado a Sanzo como cuando Ukoku se llevó a Goku...- dijo distraídamente Hakkai.

-El que se lleven a la persona que más quieres supongo que afecta a cualquiera- comentó Gojyo, sin apartar la vista del fuego. Pronto amanecería.

-¿Y a tí Gojyo? ¿A tí te afectaría... si algo me pasara?- preguntó despacio Hakkai.

Gojyo miró sorprendido a Hakkai: le había pillado por sorpresa.

-Es... algo que me ronda la cabeza ultimamente...- añadió el moreno- no paro de pensar en todo lo que nos está pasando...y... bueno, son solo tonterías mías, no me hagas caso- dijo con una sonrisa.

De repente, Gojyo se levantó y se encaró a Hakkai, clavándole su mirada rojiza, con el semblante extrañamente serio. descendió sobre el moreno, lo acercó hacia él, y lo besó. Hakkai se sorprendió un poco ante el inesperado beso del pelirrojo, pero enseguida cerró los ojos y disfrutó la calidez, dejándose llevar por el maravilloso contacto. Pasados unos instantes, se separaron por la acuciente encesidad de respirar. El pelirrojo se agachó hasta el moreno, y pasó los brazos por su cintura, rodeándolo y acarcándolo más a el.

-No pienses más, ¿quieres? -susurró Gojyo en el oído del moreno- no sabemos lo que va aocurrir mañana, asi que deja de pensar tanto en algo que desconocemos. Es una completa gilipollez.

-Pero Gojyo... -se quejó Hakkai, levantado la vista hacia el pelirrojo.

-Pero nada -le cortó éste- si pasa algo, que pase, y a lo solucionaremos. Todo tiene arreglo.

Hakkai sonrió.

-Típico de tí -murmuró por lo bajo, aunque Gojyo lo oyó.

-¿Qué dices?

-Que es típico de tí solucionar los problemas de esa manera...-dijo el moreno mientras le besaba con cariño en la mejilla, apoyando después la cabeza en su hombro.- Gojyo...¿Me quieres...?

Gojyo se sorprendió con la pregunta. Le abrazó con más fuerza y acercó sus labios a su oreja.

-¿Por qué lo preguntas? ¿Acaso no es obvio?-susurró.

-Sí, pero... estuvistes con tantas que yo... no puedo evitar pensar en... en que...- murmuró tristemente el moreno.

El pelirrojo se quedó de piedra. ¿Hakkai pensaba que solo era uno más? ¿Que no le quería? ¿Cómo podía pensar algo tan estúpido?

-Hakkai... -murmuró Gojyo, entre fastidiado y apenado por lo que pensaba de él la persona a la que amaba.-¿qué es lo que quieres que te diga? ¿que fué solo sexo?

El moreno desvió la mirada, y Gojyo mantenía su gesto serio, tan inusual en él.

-Porque es la verdad. Sólo fue sexo. No hubo nada más. Nunca he estado con una mujer más de una noche. Era sólo un desahogo.

Hakkai sintió una opresión en el pecho, y alzó la mirada hacia Gojyo.

-¿Un desahogo? ¿Un desahogo para qué?

Ahora el que desvió la mirada, completamente sonrojado, fue Gojyo.

-Para olvidarte, Hakkai, para olvidarte -respondió el pelirrojo, en un susurro casi inaudible.

El moreno se quedó completamente inmóvil, helado, aunque sentía que sus mejillas ardían. estuvo un rato en silencio, hasta qu efinalmente se atrevió a preguntar:

-¿Que... que quieres decir con eso?

Gojyo cerró los ojos y echó la cabeza hacia atrás, al tiempo que suspiraba pesadamente. A su mente recurrieron recuerdos de años atrás, de la noche que vio a Hakkai por primera vez, de todos los días que han pasado juntos, de todos los sentimientos que Gojyo había enterrado por temor a hacerle daño... El pelirrojo volvió a suspirar. "Bien -penso- si Hakkai quiere saberlo, se lo diré. " con esta afirmación tajante, Gojyo se volvió hacia el moreno, resuelto a contarle su más intimo secreto.

-Tu me has gustado siempre, Hakkai. Desde aquel dia que te encontré bajo la lluvia... Siempre, siempre te he querido

Hakkai levantó la vista, con los ojos brillantes por la emoción.

-¿Ha-hablas en serio?- Gojyo le miró a los ojos y sonrió.

-Si, Hakkai, muy en serio.- bajó el rostro y le besó suavemente en los labios.

-¿Por qué no me lo dijiste antes?- susurró el moreno, separándose un poco de él.

-Pues... porque tu acababas de perder a Kannan... y porque soy un cobarde- dijo, desviando un poco la mirada.- pensé que me rechazarías...

-Gojyo...- dijo Hakkai, abrazándolo con fuerza- eres adorable.

El pelirrojo vió como una amplia sonrisa cruzaba el rostro de Hakkai. Hacía tiempo que no lo veía tan feliz. No pudo evitar sonrojarse y ladear la cabeza.

-Eso no se le dice a un hombre, Hakkai.

El moreno estalló en carcajadas, separándose un poco del cuerpo del otro. Gojyo lo miró. Le gustaba oírlo reír. Hakkai acercó sus labios a los del kappa, y justo antes de besarle, susurró.

-¿Y esto... tampoco se le hace a un hombre...?- dijo casi sobre sus labios, haciendo estremecerse a Gojyo.

El moreno se abalanzó sobre él besándolo con pasión y lujuria contenida. Gojyo lo tomó por la cintura acrecándolo más a él, haciendo el roce más intenso. Hakkai había empezado a bajar por el cuello del pelirrojo, dándole pequeños y ávidos besos. Luego, subió de nuevo hasta la oreja del otro, entreteniéndose en morder el lóbulo.

-Hakkai... -suspiró Gojyo entre gemidos, sin poderse creer la iniciativa que tomaba el moreno.

-¿No te gusta? -preguntó el moreno con algo de sarcasmo y risa contenida, clavando su mirada verde en los profundos ojos del pelirrojo, quien tenía las mejillas del mismo color que su cabello.

-¡Coño! ¿Cómo no va a gustarme? -protestó el kappa, notando la creciente excitación de su entrepierna... y eso que el moreno sólo le había besado... -pero joder ¡el que hace esas cosas soy yo!

El moreno volvió a estallar en carcajadas, mientras Gojyo fruncía el ceño e intentaba recuperar su papel de activo, mas Hakkai se lo impidió, poniendo sus manos en su abdomen.

-Quiero hacer esto -soltó el moreno, con la desición reflejada en su cara. Gojyo volvió a estremecerse, y tambien volvió a notar como la presión en su pantalón le molestaba más y más...Antes de que pudiera replicar, Hakkai se había abalanzado sobre él, besándolo y desabotonando su camisa con avidez. El moreno paseo sus manos por el torso bien formado del kappa, mientras este temblaba de excitación. Luego Hakkai acercó su boca hacia el pecho de Gojyo, y lo empezó a besar y a morder levemente, dejando un hilito de saliva en su piel.

-Ha... kka... i... -logró articular el pelirrojo, echando la cabeza hacia atrás, ruborizándose aún más- quiero... preguntarte algo...

El moreno dejó su quehacer un momento y miró a Gojyo, expectante.

-¿El que?- susurró, abriendo mucho sus ojos verdes.

Gojyo sonrió. Era su turno de poner la situación a su favor.

-Antes de ser pareja... -bajó el tono de voz, dándole un matiz lujurioso y sensual- ¿te masturbabas pensando en mi?

Hakkai se quedó un momento estático, mirando al pelirrojo. Luego, inmediatamente, su cara se volvió de color rojo intenso. Gojyo sonrió, complacido, y cuando iba a abalanzarse sobre el moreno para hacerle gemir como nunca lo había hecho, este lo interrumpió de nuevo, besándole. El pelirrojo disfrutó del contacto hasta que se les fué el aire, entonces Hakkai, separandose un poco de él, le susurró al oído, con voz cálida y sensual:

-Me he corrido pensando en tí muchas muchas veces... más de las que imaginas...

El cuerpo de Gojyo se estremecio de arriba a abajo, en una electrizante oleada de placer que le proporcionaban laas palabras del moreno. No pudo evitar sonreír, entre nervioso y excitado, a la vez que venían a su mente pensamientos nada castos ni limpios. Hakkai tambien le sonrió a su vez, y empezó a bajar sus manos por todo el cuerpo del pelirrojo, masajeándolo suavemente, hasta que llegó a la dura entrepierna del pelirrojo.

-¡Ah! ¡Joder! -gimió Gojyo, echando la cabeza hacia atrás- ¿pero tu que coño te has tomado hoy?-preguntó, completamente excitado, ante la actitud que estaba tomando el moreno, tan inusual en él.

-Nada, Gojyo -susurró Hakkai, divertido, en el mismo tono de voz que hacía temblar de placer a su pareja-solo quiero recompensarte por lo que me hiciste la otra vez.

Gojyo abrió los ojos de par en par, repentinamente horrorizado. ¿Le había hecho algo a Hakkai? ¿Cuando? ¿A que se refería? No sabia por que, pero no entendia nada. Que jodido se veia...

-Hakkai... ¿qué...? yo...- balbuceó Gojyo, incapaz de hacer una frase coherente.

El moreno en respuesta lo besó de nuevo, introduciendo la lengua dentro de la boca del pelirrojo, sin parar de masajear su entrepierna. Viendo que la erección de Gojyo crecía por momentos, Hakkai dejó de torturarlo y le desabrochó el pantalón para bajárselo junto con la ropa interior. Después llevó de nuevo su mano y comenzó a masturbarlo.

-Ha...kkai- dijo entrecortadamente Gojyo, cerrando los ojos y llevando sus manos a la camisa del moreno, tratando de quitársela. El moreno le ayudó, y pronto su pantalón y el resto de la ropa estuvo fuera. El moreno seguía en la entrepierna de Gojyo, hasta que este exclamó entre gemidos- ¡Para...Hakkai! ¡Para... o.. voy a...!

Pero no le dió tiempo a terminar la clase, ya que Hakkai aumentó repentínamente el ritmo y Gojyo se corrió en su mano.

-Aaahhh -el pelirrojo no podía articular palabra, completamente excitado como estaba, pero quería decirle a su pareja que parase, que le hacía sentir demasiado...

-Ha estado bien... -sonrió Hakkai- pero no es esto exactamente lo que yo quiero, Gojyo.

El pelirrojo, que trataba de incorporarse y normalizar su respiración, se quedó estático de repente. Su cerebro procesaba a toda velocidad lo dicho por el moreno, y ahora si que lo empezaba a entender.

-¿No querrás...? ¡Joder, Hakkai! -exclamó, completamente ruborizado, con la voz cortada y el sudor recorriendo su cuerpo. Estaba nervioso, y la sonrisa lujuriosa de Hakkai no lo ayudaba en nada a tranquilizarse.

-Eso mismo- dijo el moreno por toda respuesta -pero tranquilízate para que lo disfrutes más...

Gojyo casi ahogo un grito.

- ¡¿Pero cómo que me tranquilice, Hakkai!? ¿Pero tu te estas oyendo? -exclamo exaltado, intentando ponerse en pie -tu te has tomado algo raro, ni pienses que yo voy a dejarm--

El moreno lo hizo callar de la mejor forma que sabía, besándole.

Gojyo se resistió un poco, pero finalmente cedió ante la insistencia de los labios y de la inquieta lengua de Hakkai. Este acabó por separarse un poco de él despues de darle un suave beso en el entrecejo, que el pelirrojo había fruncido, acercó dos dedos a su boca.

-Por favor...- le pidió Hakkai. Ante esto, Gojyo desvió la mirada, pero comenzó a lamerlos y a cubrirlos de saliva. Hakkai volvió a besarlo en el mismo sitio, justo entre sus dos ojos- no te enfades... ahora te toca a tí disfrutar...- dicho esto, sacó los dedos de la boca de Gojyo y los llevó a su entrada.

-Definitivamente, hoy estás más salido que... ¡Agh!- exclamó al final de la frase, ya que Hakkai había introducido ambos dedos y los movía en semicírculos, dilatando la entrada de Gojyo.

-Relájate...- le susurró Hakkai a su oído, mientras retiraba los dedos y comenzaba a penetrarle.

-¡Agh! ¿¡Cómo... cojones...quieres que me... relaje!?- dijo el kappa entrecortadamente, hundiendo el rostro en el hombro de Hakkai.

-Pronto se pasa el dolor, ya lo verás... -le volvió a susurrar el moreno, acariciando la espalda del kappa, besando su cuello para mitigar su dolor.

Gojyo lanzó un gemido ronco de su garganta, arqueó su espalda, y abrazó a Hakkai con fuerza. Le dolía, cómo le dolía su inacostumbrada entrada, pero... no podía negar que aquello se empezaba a tornar increíblemente placentero... El moreno jadeó y gimió tambien, completamente poseido en esa sensación nueva para él.

-¿Te... gusta...? -le preguntó a Gojyo de manera provocativa, besando su hombro.

El pelirrojo gimió, a modo de queja.

-¡¡¡Joder...!!!... ¡Cállate y sigue! -ordenó, sintiendo el miembro del otro tan ardiente en su interior, cómo le gustaba esa sensación , aunque odiaba reconocerlo, se sentía bien, increíblemente bien...

Se abrazó con fuerza al cuello de Hakkai y hundió la cara en su hombro, mordiéndolo ligeramente. Gojyo no podía creerse lo que estaba pasando, el como habían cambiado tan fácilmente los roles. Pero aún así... quizás no era tan terrible. "Eso sí, la próxima vez me tocará a mi, Hakkai" pensó para sus adentros, más su mente se puso en blanco al notar como Hakkai comenzaba a moverse, al principio suavemente, pero aumentando el ritmo de las embestidas rápidamente. Gojyo no podía para de gemir, y si seguía mordiéndole así el hombro acabaría por sangrar. Oleadas de placer recorrían el cuerpo de ambos, hasta que finalmente Gojyo volvió a correrse, esta vez sobre el abdomen de Hakkai, y este en el interior del kappa con una última embestida. Hakkai, derrotado, salió de su interior y se dejó caer sobre Gojyo, abrazándolo.

-Gracias...- le susurró mientras le besaba.

-¿Gracias? ¿Por qué, Hakkai?- preguntó extrañado el pelirrojo.

-Por dejarme hacer esto

Gojyo lo miró unos instantes, y luego se inclinó sobre él para besarle con ternura.

-No tienes que darlas... -murmuró tras el beso.

-Ya, claro, como te ha gustado.. -respondió el otro, con una sonrisa picantona de medio lado.

Gojyo se ruborizó de nuevo.

-No es verdad -mintió el pelirrojo- me deje hacer sólo por que tú me lo pediste, pero a mi eso no me gusta -añadio, mirando hacia otro lado.

-Si te gusta, sólo había que oírte gemir -Hakkai se abrazó mas a él y recorrió su espalda con sus manos, sintiendo la calidez del otro.

El pelirrojo ladeó su cabeza para mirarle, y con el rostro del color de su cabello, exclamó:

- ¡Pero será pervertido... ! -Hakkai se echo a reír- ¡Esto yo no me lo esperaba de ti, que conste...! ¡Eh, deja ya de reirte!...

Hakkai se tapo la mano con la boca, intentando reprimir las carcajadas.

-Perdona, pero es que estabas tan mono.... -murmuró, separandose un poco del pelirrojo.

-¡Hakkai! ¡Que esas cosas no se le dicen a un hombre! -protestó el aludido, visiblemente ofendido.

-¡Oh, venga! No empieces otra vez con eso- dijo Hakkai, divertido- tú y tu estúpido orgullo.

-Bah- dijo Gojyo, enfurruñado dándole la espalda a Hakkai, que no pudo evitar volver a sonreír.

-Bueno, bueno, no volveré a decirte lo mono que eres...- Gojyo se dió la vuelta y lo miró con la boca torcida en un gesto infantil- aunque lo seas...

-Calla- dijo dándose otra vez la vuelta, tratando de dormirse, susurrando antes- pervertido...

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Algo alejados de Gojyo y Hakkai se encontraban Sanzo y Goku, ambos tumbados en la hierba, abrazados. Goku reposaba la cabeza en el pecho de Sanzo, mientras este le acariciaba suavemente el cabello, mirando distraídamente las pocas estrellas que aún se divisaban en el cielo. Goku se encontraba relajado abrazado por Sanzo, pero aún así la culpa lo reconcomía. Había creído las palabras de Ukoku, había llegado a desear no amar a Sanzo, había estado dispuesto a abandonar sus sentimientos...

-Sanzo...-dijo Goku, levantando el rostro para mirar a Sanzo.

-¿Hm?- contestó el rubio sin desviar la mirada.

-Mmm verás... yo...- murmuró Goku y cuando Sanzo clavó la mirada en sus ojos, el mono la desvió- lo-lo siento...

- ¿Otra vez? ¿Por qué me pides perdón?- preguntó el monje, tomándolo por el mentón y obligándolo a mirarle.

-Pues... es que... ¡Creí a Ukoku! ¡Creí lo que me dijo!- exclamó Goku, sin poder aguantar más.

-Goku...-comenzó el monje. Más el youkai se separó de él y cerró los ojos para continuar.

-¡Te he hecho daño, lo sé! ¡Te dije que no te quería! ¡Y todo porque soy estúpido y le hice caso!- concluyó el mono- yo... de verdad, lo siento, lo siento mucho Sanzo...

Sanzo suspiró hondo, se paso una mano por al cara, y permaneció unos instantes en silencio, pensando.

-Mono idiota... -dijo al fin, sin mirar al pequeño, cuyos ojos estaban vidriosos. -¿Cuántas veces tengo que decírtelo? Me jode repetir mucho las cosas, ¿sabes?

-Sanzo... -susurró el apenado mono, pero el otro lo cortó poniendo su mano en sus labios. Goku miró al monje rubio, parpadeando confundido.

-A ver, mono -dijo el rubio con aplomo - te quiero y punto. Se que lo que dijiste no lo hiciste por voluntad propia, se perfectamente lo que te hizo ese maldito hijo de puta... tú no tienes que pedir perdón, ¿entendido?

Goku apartó la mirada, empezando a ruborizarse levemente. La cálida mano de Sanzo seguía sobre sus labios. El youkai cerró los ojos y disfrutó del contacto. Después, tiernamente, rodeó la mano del monje entre las suyas.

-Sanzo... yo tambien te quiero... -murmuró el pequeño, emocionado.

El rubio le sonrió, en uno de esos lindos gestos que solo guardaba para Goku, para su pequeño mono.

-Ya lo sé... -le dijo despacio, acercándose a su rostro.

Goku se estremeció. Había compartido muchos besos, caricias y hasta contacto corporal con Sanzo, pero no podia evitar que una oleada de placer invadiese su cuerpo cada vez que el rubio le tocaba. Cerró los ojos y esperó el tierno momento. Cálido, primero, al sentir sus labios. Luego, húmedo. La lengua de Sanzo recorría su boca, primero suavemente, y despues, con lujuria. mientras le acariciaba la espalda con ambas manos, llegando hasta su cabello y volviendo a bajar hasta su cintura. Goku rodeó el cuello del monje con ambos brazos, y profundizó el beso. El rubio poco a poco se colocó encima de Goku, metiendo las manos por debajo de su camisa y acariciando el pecho del youkai, arrancándole profundos suspiros. A Goku le encantaba tener así a Sanzo, explorando su cuerpo mientras no paraba de besarle, más reparó en un detalle.

-Sanzo... nos... van a... oír- dijo entre besos el youkai, desviando la mirada hacia donde estaban sus otros dos compañeros, que aunque no se les veía, estaban a unos cien metros de ellos.

-Que nos oigan- dijo tajantemente Sanzo antes de continuar con su tarea.

El mono supo que no había discusión que valiera, así que decidió olvidarse de todo y centrarse en besar a Sanzo y en acariciar su espalda, mientras trataba de quitarle la camiseta. Se retiró hacía atrás y se la quitó él solo, así como sus pantalones y ropa interior, para luego abalanzarse sobre el youkai y desnudarle por completo. Goku comenzó a rozar su cadera contra la de Sanzo, haciendo que sus miembros se rozasen y excitasen más. El rubió gimió ante la placentera sensación que el pequeño le producía.

-Go.. Goku -susurró despacio, con la mente casi en blanco. El pequeño sabía cómo hacerle gemir... "Maldita sea -penso el monje-cómo lo lograba? "

Goku levantó la mirada hacia Sanzo, y al verlo excitado, sonrió. Empezó a arrodillarse lentamente, hasta llegar a la dura entrepierna del rubio.

-¿Que vas a... ?- intentó preguntar éste, aunque sabía de sobra lo que el mono iba a hacerle... inspiró hondo.

-Te quiero, Sanzo... quiero hacerte esto... -dijo sonriente Goku.

-No tienes por qué... ¡Ah!- gimió al sentir los labios de su mono en su miembro, besándolo y lamiéndolo. Cerró los ojos.

El rubio llevó una mano a los cabellos del youkai y empujó ligeramente, instándole a ir más rápido. Goku trató de seguir lo mejor que pudo el ritmo, hasta que llegó a un punto en el que Sanzo se vió obligado a tratar de apartar a Goku. Este lo miró a los ojos, preguntándole:

-¿Lo... lo estoy haciendo mal, Sanzo?- preguntó confuso.

Sanzo no pudo más que enternecerse debido a la inocencia del youkai. Lo tomó por el rostro y lo besó dulcemente en los labios.

-Lo haces de maravilla... pero si sigues así, terminaré antes de tiempo...- le susurró al oído mientras le acariciaba la mejilla. Goku sonrió, feliz de que a su sol le hubiera gustado.

-Ahora me toca a mi, Goku -murmuró el rubio pícaramente

Goku se sonrojo icluso mas de lo que ya estaba, con la mirada fija en Sanzo. Por su mente pasaron lod recuerdos de la noche que compartió su intimidad con el rubio... Ladeó la cabeza, pensando que deseaba repetir todo aquello

-Acuéstate... -le susurró Sanzo al oído, y el pequeño mono, obediente, se tumbó sobre la hierba, esperando anhelante al rubio.

Sanzo sonrió tiernamente, agachándose sobre Goku, quien se estremeció al instante de sentir la suave piel del rubio.

-A-ah... Sanzo... -gimió el youkai cuando el mayor comenzó a llevar sus manos por su cuerpo, besándole en el abdomen con cariño y algo de lujuria.

Luego bajó las manos, tocando la cadera del moreno; y mordió con delicadeza sus pezones, arrancándole un gemido de placer. Sanzo disfrutó al tener al mono tan expuesto y excitado.

-¿Ya estás así de duro? -susrró sensualmente, mientras masajeaba el erecto mienbro de Goku, logrando que gimiera más.-y eso que todavia no he hecho nada...

Goku se sonrojó más aún de lo que ya estaba al oír esto, y bajó la cabeza, avergonzado. Sanzo rió al ver la timidez del mono. Subió su rostro y lo besó en la frente, provocando que Goku lo abrazara con fuerza. Sanzo acercó dos dedos a la boca del youkai, y despacio susurró:

-Lámelos- dijo con suavidad. Goku abrió la boca y comenzó a pasar la lengua por ellos, cubriéndolos de saliva. Cuando estuvieron suficientemente húmedos, Sanzo los dirigió hasta la entrada del mono, comenzando a dilatarle. Goku frunció un poco el ceño en señal de molestia, pero solo era eso, ya que no llegaba a dolerle. Poco a poco, comenzó a moverse al ritmo de los dedos, mientras cerraba los ojos. Finalmente, Sanzo retiró la mano para comenzar a penetrarle, lentamente. El youkai se abrazó con más fuerza al cuello de Sanzo, y hundió la cara en su cuello. El rubio le besaba en la cara y en los labios, a fin de relajarle. Goku cerró los ojos con fuerza, y respondió a los besos del monje... Sanzo empezó sus embestidas dentro del pequeño, primero lentamente, para acostumbrarle, luego, con más fuerza, jadeando de placer. Goku gimió con fuerza, gritando en su placentera agonia el nombre del rubio, quien se movía más rápido para satisfacerle.

- Sanzo, me voy a ...- susurró el pequeño, con el poquito de voz que le quedaba.

Sanzo se acercó más a él, besándolo de nuevo, sonrojado y cansado. Goku se corrió tras unos segundos, completamente agotado.

-Aaah.. Goku...- Sanzo se vino momentos después, en el interior del youkai.

Cuando su respiración se normalizó, Sanzo salió del interior de Goku, tumbándose a su lado. El youkai abrió por fin los ojos, y se giró, quedándose de medio lado, observando a Sanzo. Estaba felíz, ciertamente lo estaba, pero no podía dejar de sentir remordimientos... pensar que había intentado renunciar a él... Goku depositó un suave beso en la mejilla del rubio, para después abrazarse a él con fuerza. Sanzo bajó el rostro para mirarle, y vió un deje de tristeza en los ojos del mono.

-Goku... ¿qué te ocurre?- dijo mientras le acariciaba la mejilla.

-Solo... pensaba en que cuando Ukoku me dijo eso... quise renunciar a tí, porque dolía... y ahora... me siento culpable por ello- dijo el mono.

-Basta ya- dijo seriamente Sanzo.- es normal... envenenó tu mente para manipularte, no es tu culpa, se perfectamente que me quieres, al igual... que yo te quiero a ti. Así que deja de martirizarte, ¿quieres? Me gusta cuando sonríes...

Ante esto el pequeño no pudo evitar dedicarle la más radiante de sus sonrisas, mientras apoyaba la cabeza en su pecho, contento de librarse por fin de los remordimientos en brazos de su sol.