Mil disculpas por la demora! Estuve ocupada con los estudios pero aprovecharé que estoy enferma para escribir todo lo posible de las cosas que debo. Muchas gracias por todos sus reviews! Son lo que me inspira para seguir la historia :3
Con cariño,
Livia.
Magia Negra-Capítulo 6-
El primer bloque de clases pasó de forma anormalmente rápida. Por supuesto, nada tenía que ver con que Arthur estuviese ansioso por el final de las clases. Nunca iba a reconocérselo pero sí estaba con más expectativas de las que creía. Después de todo, hoy comenzaban las clases en conjunto con la japonesa.
En la mañana, había despertado una hora antes de lo habitual y había demorado el doble de tiempo en arreglarse. Había ignorado casi totalmente a su insufrible vecino y amigo de la infancia y ni siquiera Francis con sus chistes pesados había podido sacarlo de quicio.
Cuando estaba por sonar el timbre del primer descanso, recordó que a) no sólo no le había preguntado formalmente su nombre sino que b) tampoco se había presentado aunque suponía que ambos sabían el nombre del otro y por eso no se lo habían preguntado y c) no habían elegido ni la hora ni el lugar. Bufó queriendo dejar caer su cabeza sobre su escritorio. ¿Cómo había pasado por alto cosas tan básicas como la presentación y el lugar y la hora? Ciertamente, sospechaba que tenía que ver con haberse hipnotizado con la sonrisa de la chica una vez que se hubo aliviado un poco y con la paz que transmitía. Negó con la cabeza. "Nada de divagar esta vez" se propuso mentalmente.
Inhaló y exhaló con fuerza. Bueno, eran cosas que tenían solución. Decidió que apenas tocara el timbre del receso iría hasta su clase (que era la misma que la de Francis así que sabía perfectamente dónde estaba) se presentaría y le preguntaría dónde y cuándo tendrían la clase. Desgraciadamente, creyó que tendría más tiempo de preparación mental. A los pocos segundos de haber tomado la decisión, el timbre resonó dentro del aula y por los pasillos del edificio.
-Maldita sea…-masculló en voz baja bajo el desconcierto de su compañero de banco que lo miraba sin entender.
…
Sakura se sintió sumamente aliviada en cuanto sonó el timbre. Luego de que saliera el profesor y los demás alumnos comenzaran a pararse, juntó ambas manos entrelazando los dedos y se desperezó.
-Aww~ Sakura, pareces un gatito~- exclamó la italiana a su lado con una sonrisa tierna. La mencionada rió.
-Felicia, ¿tú entendiste algo?- se les acercó una muy preocupada húngara- Es que yo me distraje en un momento de la clase y me perdí parte de la explicación…-confesó, algo ruborizada, mirando de reojo hacia donde estaba el albino bromeando con otro de sus compañeros de clase.
-La verdad es que no~- repuso la castaña totalmente despreocupada y ambas amigas la miraron sorprendidas.- Después le pediré a Luddy que me explique, ve~- agregó totalmente inocente y ambas suspiraron.
-¡Alguna vez me lo tienes que presentar Feli!- protestó Elizavetha con los brazos cruzados sobre el pecho.
-Lo sé Eli~ Pero a mi hermano no le agrada y si lo ve por aquí le buscará pelea…- ciertamente, Felicia ya les había contado en algunas ocasiones como Lovino, su hermano mayor, había intentado pelearse con su novio y lo había sacado de la casa a escobazos. Ambas chicas suspiraron ante la imagen.
La oriental abrió un par de veces la boca como para decir algo pero no se atrevió. Ella había entendido el tema y quería ofrecerse a ayudar a su amiga pero cuando quería preguntarle la voz no le salía. Temía que fueran a pensar algo malo de ella; que quizás se creía superior y por eso ofrecía clases o algo así. La comunicación siempre fue un problema para ella.
Paseó la vista por el aula mientras ambas castañas seguían hablando hasta que se topó con los ojos verdes del inglés en la puerta. Éste se sobresaltó al haber sido descubierto y la saludó con la mano para luego indicarle que se acercara.
Sakura lo miró algo sorprendida y se puso de pie casi por inercia.
-Lo siento, ya regreso- les dijo a ambas y se dirigió a la puerta. Éstas la siguieron con la vista y cuando la vieron reunirse con el rubio no dijeron nada y observaron disimuladamente en silencio con una sonrisa cómplice en el rostro.
…
-B-b-b-buenos días- ¿Por qué ahora estaba tan nervioso? Por mucho que se esforzó en ocultarlo, estaba tartamudeando.
-Buenos días- respondió ella con su sonrisa cortes y estudiándolo con la mirada. Obviamente, sabía que había ido para algo, pero no podía suponer el qué. "Maldita sea" insultó en su fuero interno. Se le había olvidado completamente lo que había ensayado en el pasillo. Respiró profundamente.
-Ayer no arreglamos en qué momento nos reuniríamos…-fue lo único que alcanzó a formular, sonando un poco tosco. Ella lo pensó una milésima de segundo y pudo divisar una chispa de sorpresa en sus ojos al notar que era cierto.
-Es verdad, lo siento. Yo tengo club de arquería hasta las 3, pero después de eso mi tarde está libre- El que la chica estuviese actuando con total naturalidad lo ayudó a relajarse. Su postura se volvió menos rígida y se sentía bastante más calmado como para hablar con mayor facilidad.
-¿Te parece entonces que esté en la puerta 3:15 y de allí vayamos otro sitio? Conozco un bar muy bueno donde no va mucha gente y podremos hablar tranquilos…- la morocha volvió a meditarlo una milésima de segundo y asintió con la cabeza.
-Seguro- la chica ladeó levemente la cabeza mientras sonreía y Arthur pudo sentir la sangre subírsele a la cabeza. Pero entonces pareció recordar algo y él la miró desconcertado.
-¿Estás bien?- Sakura parecía haberse extraviado en el espacio y su semblante había cambiado por uno de espanto. "¿Habré dicho algo malo?" pensó preocupado hasta que la chica hizo una brusca reverencia.
-¡Lo siento muchísimo! ¡Fui realmente grosera!- espetó de la nada y el inglés entendía aún menos a qué se refería.
-No sé de qué…- ella se reincorporó, con una expresión seria.
-Yo no me presenté; eso es una descortesía. Soy Sakura Honda y es un placer- volvió a hacer una reverencia mucha más breve y menos pronunciada que la anterior. Arthur no pudo evitar reírse un poco y ahora era ella quien lo miraba desentendido.
-Yo había pensado lo mismo. También me disculpo por no haberme presentado antes. Soy Arthur Kirkland y el gusto es mío- respondió él, todavía con una sonrisa. La morocha lo miró abstraída y luego rió también. El timbre volvió a sonar, marcando el fin del receso.- Nos vemos más tarde- se despidió rápidamente y emprendió el regreso por el pasillo lleno de gente.
-Sí…nos vemos- dijo más para ella que para que él la oyese.
…
Entró al aula casi a la par del profesor de historia y se instaló rápidamente en su asiento. Felicia la miraba con una sonrisa algo pícara que Sakura no lograba comprender totalmente. Entonces la italiana señaló sus propias mejillas y por acto reflejo la morocha llevó sus manos a sus mejillas, sólo para encontrarse con que estaban más cálidas de lo normal. Revisó su cartuchera en busca del pequeño espejo de mano que solía llevar en ella y de forma disimulada revisó su reflejo. Sus mejillas estaban sonrosadas levemente, aunque resaltaban bastante por culpa de su cutis blanco. Al notarlo, sintió ruborizarse aún más de la vergüenza de haber sido descubierta por la chica junto a ella. La castaña le sonrió con dulzura.
A penas empezó la clase, un papel prolijamente doblado le llegó desde el banco de atrás. Lo desdobló con cuidado y reconoció la letra de la húngara.
"Tienes que explicarme qué es lo que acaba de pasar y de dónde se conocen ustedes dos ;3"
Le contó rápidamente lo sucedido por escrito y pasó el papel. Al rato, obtuvo respuesta.
"Buuu… Creí que me encontraría con un chisme más jugoso. Pero ¿Segura que es sólo eso? Él parecía nervioso y a ti el rubor te sienta maravilloso :3"
Podía sentir el calor en sus mejillas de nuevo. "Por favor, absténgase de imaginar cosas que no son, Elizavetha-san" respondió y devolvió el papel casi ofendida ante la insinuación.
Pudo escuchar la risa de la castaña al recibirlo.
Las clases siguieron como si nada y llegó la hora del almuerzo. A penas tocó el timbre y la profesora de física dejó el salón, Lily se asomó tímidamente por la puerta.
-¡Lily!- llamó la húngara de pie junto al banco de Felicia ondeando una mano. La rubia entró al aula y se acercó al trío de chicas.
-¿Qué tal han ido las clases?- preguntó ella con su sonrisa dulce. La castaña de pie hizo un gesto despectivo con una mano.
-Un plomo… No veo la hora de irme a casa…-
-Yo quiero salir pronto~ Es bueno que después del almuerzo sólo nos quede una clase más y terminemos…- agregó la italiana, para luego bostezar.
-Hablando de almuerzo, deberíamos ir a comer- exclamó la castaña alejándose del banco de Felicia hacia la puerta. Todas fueron tras de ella, conversando animadamente. Sakura las seguía de cerca, en silencio pero con una sonrisa.
Una vez que entraron en la cafetería, se instalaron en una mesa y, una vez que se sirvieron, se dispusieron a comer mientras charlaban. Todo iba bien hasta que la expresión de Elizavetha se volvió sumamente triste y clavó los ojos en su plato.
La japonesa, que estaba sentada frente a ella, volteó para ver disimuladamente sobre su hombro. Allí estaba Gilbert, conversando con una chica de otro curso. Éste reía divertido mientras la chica, unos años menor, sonreía también y se ruborizaba. Otra vez desvió la vista hacia su amiga. La húngara había forzado una sonrisa e intentaba seguir como si nada pero la morocha podía leer perfectamente a través de su expresión.
-…¿Estás bien, Eliza-chan?- le preguntó en un tímido hilo de voz que sólo ellas podían escuchar. Levantó la vista con ojos algo vidriosos y una sonrisa triste.
-Sí, Saku, no te preocupes… Después de todo no puedo hacer nada sobre eso…- confesó con cierta tristeza y se dispuso a seguir charlando con Felicia y Lily.
Le hubiera gustado poder darle un consejo o reanimarla, pero no estaba segura de cómo hacerlo. Desde que era niña, la habían educado para pensar antes de todo; razonar por sobre todas las demás cosas. Así que no estaba segura de qué hacer para animarla.
Siguió pensando en ello en el camino de regreso al salón. A la par, escuchaba atentamente lo que conversaban. Un grupo de música que no conocía, algunos CD's y libros y sitios de internet que no recordaba haber oído antes. A veces deseaba que tuvieran más cosas en común.
Finalmente, las clases terminaron. Se despidió de sus amigas en la puerta y se dirigió al dojo donde funcionaba el club de tiro con arco.
Pasó a los vestuarios y se dispuso a cambiarse. ¿Realmente no había nada que pudiese hacer por su amiga? "Focaliza, Sakura. Sé que puedes" se dijo a ella misma, ya con la ropa correspondiente y con el arco estirado entre sus brazos mientras apuntaba al blanco.
…
Estaba insultando por lo bajo en inglés; había llegado casi media hora antes de lo previsto y daba vueltas frente a la puerta del instituto.
-¡Si sigues así acabarás haciendo un surco, Iggy!- le gritó Alfred mientras se alejaba con sus amigos y compañeros de club.
-Muérete imbécil- le había respondido no tan alto como hubiera querido.
¿Qué se suponía que hiciera ahora? Se detuvo mirando hacia el interior del campus. Podría aprovechar e ir a ver el final de la práctica ¿no? Para cuando terminó de razonarlo y llegó a la conclusión de que no era necesario, ya estaba frente al dojo.
-Damn it…- se dijo a sí mismo. Todavía no era tarde como para escabullirse, pero desgraciadamente uno de los miembros del club abrió la puerta.
-¿Buscas a alguien?- le preguntó el joven amablemente.
-Sa..Sakura Honda- trató de recomponerse del susto. El chico le sonrió y señaló hacia el interior por sobre su hombro con su mentón.
-Todavía está dentro practicando. Ya debería estar por terminar, si gustas pasa- le dijo y se despidió con una mano. Arthur dio unos pasos dentro luego de sacarse los zapatos y la vio.
Estaba concentrada, con los ojos negros clavados en el blanco. Vestía el atuendo típico del club, en blanco y negro. Llevaba el cabello sujeto en una cola alta. Pestañeó lentamente y liberó la flecha, que se incrustó con afilada precisión en el centro del círculo. Se quedó mirándola anonadado; parecía una persona totalmente diferente.
-Increíble…- dejó escapar y ella volteó hacia donde estaba.
-¿Arthur-san?- preguntó ella, retomando su sonrisa cortes. Él notó que se había quedado mirándola en silencio, ahí de pie.
-I'm sorry… - se le escapó en su idioma natal, agitando las manos frente a sí con nerviosismo- El chico que salió antes me dijo que podía pasar. Lo lamento, no pretendía espiar ni nada semejante- ella le sonrió.
-Está bien. Iré a cambiarme y podremos irnos- dejó el equipo en su lugar y se dirigió a los vestuarios. En cuanto estuvo lejos suyo, Arthur suspiró aliviado.
…
-¿Esperaste mucho?- le preguntó ella al salir, nuevamente con el uniforme reglamentario, y encontrarse con los ojos verdes del inglés. Este negó con la cabeza.
- ¿Vamos yendo?- preguntó mientras se ponía de pie y avanzaba unos pasos. La chica asintió y se adelantó hasta quedar a su par. Empezaron caminando en silencio hasta que el rubio decidió quebrarlo.-¿Cómo está tu hermano?-
-Bien… ¿Conoces a onii-san?- preguntó, ladeando la cabeza.
-Sí, a través de nuestros padres. Ellos tienen algunos negocios juntos y nos conocimos un tiempo atrás…- le comentó como si nada.
-Ya veo…- "Eso explica mucho, entonces" pensó al recordar como su hermano, últimamente había insistido de sobre manera en que le contara cosas de la escuela. –Y… ¿A dónde vamos?- preguntó luego de unas cuadras de camina.
-Allí está…- señaló con la vista y una sonrisa tranquila a un bar unos metros más adelante. Se instalaron en una mesa. Y con una taza de té cada uno, empezaron la clase.
Recién casi sobre las 18 hores se detuvieron. Pagaron la cuenta y él la acompañó hasta la estación de trenes.
-Entonces, ¿pudiste entender todo?-
-Sí, es fácil entender lo que explicas, Arthur-san- le sonrió, bastante más aliviada, pero aún así con cierta formalidad.-¿Crees que pueda aprobar el examen?-
-¿Con el ritmo al que aprendes? Claro que sí. You're pretty smart, has anyone told you that before?- al estar cómodamente usando su idioma natal, no notó que se le había escapado un halago. Pero la verdad era la verdad. Podría haber jurado que sus mejillas se sonrojaron levemente.
-Iie… Arigatö Gozaimasu- le respondió en lo que era casi un suspiro. El tren se detuvo delante de ellos.-Entonces… Hasta mañana- lo despidió con una sonrisa y se subió al vagón.
-Yeah…Nos vemos mañana- la puerta los separó y se despidió con la mano. Las cosas marchaban como rieles.
Sí, lo sé. Es básicamente relleno. Ya veremos avanzar las cosas un poco más rápido después. Nuevamente, mil disculpas por la demora.
Como leí en otro fic, reviews are lovely~ así que si tienen unos minutitos dejen uno por favor!
Con afecto,
Liv.
