Hola hola mis encantadoras y pacientes musas, espero no haberlas hecho esperar mucho, pues la ver su amor plasmado en amenazas de muerte en los comentarios me puse a escribir. Espero lo difrunten y pueda hacerles sentir los feels.
En respuesta a MajestyDickhead:
si, ya he escuchado la cancion y me gusta mucho su voz, y mas ese dueto de con Aomine *Aokaga feels* *w*
ADEVERTENCIA: solo posible narracion confusa y horrores de otografia y de redaccion. (hicelomejorquepude)
A LEER
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—Nunca fui un sirviente, es verdad. Pase los primero seis años como un niño de pueblo normal, vivía solo con mi madre.—
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—¡Taiga, ven con mama!—La mujer alza sus brazos hacia ti, como tu apoyo.
—…Mammam…—Tus primeros balbuceos le hacen reír, al fin lograste estar en sus brazos , gateando pero llegaste y ella te alza en aire, riendo contigo y repartiendo muchos besos en tu carita.
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—A mis ojos ella era un Diosa, un ser de lo mas gentil que yo haya visto—
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—Luna y estrellas…magia estelar—La voz angelical de tu madre resuman en las grises paredes de la habitación.—…la lluvia cae… y tu nombre te dirá…—Su dulce melodía te hace sonreír, ella te acaricia la cabeza al compás.—…nubes que brillan… y arcoiris hay…. Conmigo estas… no te vallas ya…—Tu cabecita ladeada le da entender que estas dormido, te mueve delicadamente de su pecho a tu almohada. Pero no estas del todo dormido.
—¿La cantas de nuevo mami?—Preguntas con tu ojitos somnolientos. Ella sonríe.
—Solo una vez mas y a dormir.—Te besa la frente y tu te vuelve a recargar en la almohada.
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—Nunca supe que fue mi verdadero padre, mama dijo que murió, mentía.—Suspiro restando importancia.—Conforme mi crecimiento, me di cuenta de que llegaba muy tarde, a veces no aparecía durante un día, y cuando lo hacia venia con golpes y ojeras muy gruesas.—
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—Ya llegue.—Dijo la voz de la mujer, mas que agotada, apareciste delante ella.
—¡Mami! ¡mami!—Ella se inclina para darte un abrazo débil.—¿Que te paso?—Le señalas mejilla amoratada.
—No es nada bebe—Te vuelve a besar.—Mira lo que te traje.—De su espalda muestra un saco, te mordía la curiosidad y miras en el bolso, hay manzanas y dulces, estos resplandecían como el oro a tu ojos. Para ti, tu madre es una maga, y una muy hermosa.
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—Constantemente me preguntaba en donde trabajaba, que hacia, quien la golpeaba. Entonces una noche…—
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Caminabas por la calle de tu barrio, la zona pobre pero humilde, donde ya estaba anocheciendo. La "tía vecina", como así le llamabas, te estaría buscando, pero unos ruidos te llamaron la atención.
—Asquerosa zorra.—Escuchaste la gruesa voz de un hombre detrás de uno de los muros.— ¡RAMERA!.—Un golpe y alguien que chilla. Entonces el hombre se aleja diciendo mas maldiciones, estaba ebrio, viste el cuerpo que estaba tendido en el suelo que poco a poco se levantaba, era una mujer quien sollozaba en silencio.
—¿Mama?—Preguntaste timido. Y en efecto, esos ojos rojizos y cristalinos te voltearon a ver con sorpresa. No dijo nada solo se acomodo el ya roto vestido que tenia, se acerco a ti, te abrazo, te abrazo fuertemente mientras seguía llorando.
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—Mi madre era prostituta. No mal interprete. De algo tenia que sobrevivir—El emperador trago grueso ante esto.— No me importaba, ella me amaba, me lo decía constantemente y yo a ella. Lo era todo para mi.—"Como toda madre" pensó al verle dar una sonrisa nostálgica.
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—Me pregunto…—Decía la voz de la fémina al peinarte tus rebeldes cabellos rojos.—Como te verías con el cabello un poco mas largo.—Jugo con uno.
—Parecería niña.—Hiciste un puchero, ella sonrío.
—Yo no lo creo, te verías muy lindo.—Entonces noto tu sonrojo y ceño fruncido.—Esta bien, te verías guapo.—Siguió peinandolos.—Para mi tu eres muy guapo. Todo un galán—Te hizo cosquillas y no evitaste reír, en una guerra por no dejarte hacer, ambos terminaron abrazados.— Te quiero Taiga.— Te dio un beso en la punta de tu nariz.
—Yo te amo mami.—La imitaste ganándote una risa de su parte. Otra guerra de cosquillas
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— Una noche ella no volvía cuando me estaba quedando dormido. Un ruido me despertó y hacerlo estaba rodeado por fuego, todo estaba en llama. Me ahogaba. Mi madre llego gritando a salvarme.—Las palabras se le hacían mas y mas duras, quería que se detuviera.—Y luego…—
"…Calor…"
"Un calor tan sofocante, imposible de respirar…el olor a azufre inunda tus sentidos y ardía tu vista…"
—Y-y luego…—No podía soportarlo mas, cuando las primeras lagrimas ya estaban apareciendo.
—Taiga no tienes—
—No, estoy bien.—"Es obvio que no" .—Puedo continuar. Ella me salvo, muchos la han visto mal por su profesión y por ser tan vulgar, cuantas veces no fue perseguida y maltratado por eso. Estoy seguro de que fui un error, y estaba cociente de eso. Pero ella me salvo, se sacrifico por mi vida, ella me amaba no importando lo que digan.—Grito desesperado ya hecho un mar de lagrimas al recordar esa parte de su mas profundo ser.
—Taiga—Quería detenerlo, ya no quería verle así,
—No solo mi casa, si no también todo mi vecindario .—Siguió mientras limpiaba su rostro empapado.— Muy poco sobrevivimos, algunas amigas de mi madre se hicieron cargo de mi hasta cumplir la suficiente edad empece a trabajar. He visto muchas cosas y he aprendido mucho.—
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—La ropa se lava a si—Te explicaba una sirvienta de apariencia jovial.
—Entiendo.—Contestaste, haciendo el mismo procedimiento que ella.
—Aprendes rápido para tener doce chico—Te felicita dando una palmada en tu hombro amistosamente.—
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—Primero en casas menores, de ahí a nobles en adelante. Pero había ocasiones en que…—Se mordico los labios.
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—¡Hey mocoso!.—Te gritaba tu amo, ascercandose peligrosamente a toma fuertemente de la camisa—¡¿A esto le llamas te?!—Te lo echa en tu cara, estaba tibio. Te tira con rudeza al piso, tirando a tu lado el jarrón rompiendo en mil pedazos.—Inútil.—Te escupe por ultimo.
No dices nada, eres un sirviente, y los amos no se les reclama. Pero sabes que hiciste algo mal, así que vas a hacerlo mejor la próxima.
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—Y para cuando regrese…—Dijo la señora.—Quiero ver toda la platería bien pulida, si no puedes con esto, te pondré en la calle. ¿Me has escuchado?—Amenazo.
—Si señora.—Contestas, enseguida te pones a hacer tu trabajo.
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—Cada vez se ponía peor.—Te temblaba la voz al recordar…
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—Sabes niño…—La voz del hombre -uno diferente a tus anteriores amos- te llamaba, sonaba borracho.—Se rumorea que fuiste hijo de una zorra.—Esa palabra, como la odiabas.
—No se de que habla.—Fingiste demencia.
—¿Lo hacia bien?—Te detienes la mano empuñando el cuchillo de planta, aprestaste los dientes.—Tenias, por que luego dijeron que quedo bien cocida…—La asquerosa risa del hombre te asqueo, seguía riendo y vociferando, no te quedo de otra mas que retirarte. Tiraste el cuchillo.
Te sentías sucio, te temblaban los hombros, el nudo en tu garganta era grande, quieres reprimir el llanto, ya no puedes. Tantos sentimientos, rabia, coraje e impotencia. Lo dejas salir. Aun recuerdas la sonrisa de tu madre, se te vienen a la mente todos esos buenos ratos que pasaste con ella, y tratas de recordar su canción. Esa noche no paraste de llorar.
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—No hubo ningún momento feliz en mi vida hasta que llegue aquí.—Le dijo aun con sonrojo y los caminos húmedos de las lagrimas.
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—Señor…—Reverencio el hombre castaño—He venido desde muy lejos en busca de ayuda…—Explico.
—¿Que clase de ayuda?—Cuestiono tu amo. El décimo en cuatro meses. Tu espiabas desde una puerta corrediza de la cocina.
—Un trueque.—Escuchaste el sonido metálico contra la madera.
—¿Que es lo que busca?—Sonaba interesado.
—Unos cuantos sirvientes, nada mas. Es por—Fue interrumpido.
—Hecho.—Se levanto y por los sonidos, sonaba que tomaba la suma enseguida.—¿Sabe que esto es mas bien compra no?—
—Yo prefiero el termino trueque o intercambio, suena menos fuerte.—Dijo amable el castaño.
—Como quiera.—Respondió desinteresado.—Le daré a los mejores que tengo.—Diciendo esto, tú te retiraste de tu escondite hacia tu alcoba.
Tu estomago se revolvió cuando fuiste escogido junto con otros, no sabias el motivo, solo era un intercambio mas. ¿Por que sentirse ansioso? No sabias que aventuras te esperaban.
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—He sido tan feliz desde que pise por primera vez estas tierras, y he encontrado la calidez familiar que tanto he buscado. —Se sonrojaba cuanto mas decía. —Entonces apareció usted y los reyes.—Le sonrío por fin para mirar esos ojos cristalinos.—Nunca había sentido tanto gozo durante estos últimos días y quiero que siga así.—Se limpio las lagrimas secas.—Lamento dejarme lleva por mis sentimientos, no volverá pasar.—
Todo, absolutamente toda parte de su ser se estaba rompiendo, con cada palabra dicha por el sirviente. Mantuvo su postura serena.
—Taiga.—Le llamo con tono suave, como acariciase cada letra de su nombre con su voz, tomó en sus brazo la cabeza roja, guiandola hasta dejarla caer en su regazo.—No tienes que disculparte por tus sentimientos, son lo que nos hacen humanos.—Una punzada en su cerebro se implanto al referirse.—No los reprimas, si no te hará mas daño por el resto de tu vida.—Lo dice por experiencia.
—¿Le puedo confesar algo?—Recibió un "mmm" en afirmación.—He escuchado que le suelen decir "el emperador cruel" el hombre sin sentimiento y ser despiadado. Sin ofender.—Hizo una mueca divertida a los ya acostumbrados rumores.—Pero yo se que no se ciertos. Yo creo que usted tiene mas corazón que cualquiera de nosotros. Usted, Akashi sama tiene sentimientos, así que no haga caso a esos rumores, estoy seguro de que son por envidia.—Podría escuchar como todo lo decía con una sonrisa, sonrisa que le inundo de una calidez tan extraña y embriagante. Se tenso al sentir unos brazos rodearle la cintura.
—Duerme Taiga.—Le acaricio dulcemente la cabeza.—Ha sido un día agitado para ti…—Esa sedosa voz le arrullaba, los ojos le pesaban y finalmente se dejo vencer por el sueño, sonriendo al sentir la calidez del cuerpo del emperador.
Al verle caído y rendido en su lugar entre las sabanas, no podía sentirse mas dichoso y la vez tan dolido. Tenia tiempo de pensar en cada fragmento de lo que le relato su sirviente. Como le dolía el corazón al recordar su rostros bañado en lagrimas.
—Prometo que nada ni nadie te hará daño.—Seguía en sus brazos, lo atrajo un poco mas.—Serás feliz y nadie lo impedirá te lo juro.—Prometiendo esto se dejo vencer también por el sueño aferrandose al cuerpo del pelirrojo, como si fuese a desaparecer si lo soltara.
EN LA MAÑANA
Kagami despertó lentamente de su cama, ¿"su cama"?, la suya no era tan grande, al levantarse se dio cuenta de en donde estaba. Entre mantas finas y sabanas. Se estiro los brazos y la espalda, busco con la vista en toda la habitación sin encontrar rastro del emperador. Probablemente ya era tarde y el heterocromatico ya se levanto para su desayuno. Entonces el también se levantaría.
Pasando todo el día, Kagami no fue llamado ni una sola vez por Akashi sama, es mas, el mismo trata de verse con él apropósito, necesitaba verlo, pero este lo evitaba, no le hablaba. Cada vez se sentía como si una daga le atravesara el corazón de solo pensar en que quizás, tan solo quizás le estaba evitando por repugnancia hacia su pasado.
Tenia el consuelo de no haberlo dicho a alguien mas. Por que se sentía tan frágil, con tan solo un pequeño toque se desplomaría hasta quedar polvo y ya.
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—Kouki—
—Si Akashi sama—
—Quiero que me consigas esto…—Le muestra un pedazo de papel que no duda en tomar. abriendo para leer el contenido.
—¿Algo mas?—
—No, esta será mi ultima petición.—Con un movimiento de mano el castaño sale en busca de lo que pidió.
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—Akashi kun—Le atrapo en medio de su acción.
—¿Que pasa, Tetsuya?—Su tono de voz sonaba tan natural que al ojiceleste preocupo.
—Lamento que tengas que irte tan pronto.—Akashi suspiro pesado. Si, era hora de volver.
—Oh vamos Tetsuya, apuesto a que darás de brincos y harás una fiesta en el momento en que ponga un pie fuera de este templo.—Dijo irónico o mas bien trataba de sonarlo, lo noto.
—Eso no es verdad.—Frunció el ceño.—Sabes que eres mas que bienvenido las veces que quieras.—Sonaba muy a la defensiva.
—Ya veremos si es así.—Se acomodo su ultima prenda de las telas mas finas. Muy elegantes a su humilde opinión. Le daba un vistazo a la habitación y su aliso. Ambos sentían la tensión, quien seria el que la rompiese.
—¿Que has decido?—Soltó la bomba. El pelirrojo solo bufo y camino hasta donde el rey de Teiko. Con una sonrisa muy extraña a. Se detuvo por un segundo
—Puedes estar tranquilo, no haré nada…—Avanzo hasta toparse con su hombro muy cerca de su oído.—…aun..—Por como lo dijo estaba sonriendo macabramente, ya lo intuía.
—No parece divertido Akashi kun—
—Tomalo como quieras.—Se alzo de hombro y finalmente dejo solo al rey fantasma pensativo y preocupado. Si así iba a ser tendría que tomar medidas.
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Era oficial, ya le han dado un golpe, lo suficientemente fuerte como para no dejar nada, y es solo porque Akashi sama se ha marchado. Ahora se contraía mirando por la ventana de su cuarto. Pensaba en que quizás se fue por los asuntos de su reino, solo para darse esperanzas.
Debía de mostrar una buena cara, se dio un golpe mental, es decir, el emperador no era nada suyo como para impedirle irse, sin embargo le dolía el hecho de no avisarle o despedirse formalmente, eso le dolía aun mas. Mil y una cosas se le agolpaban en la mente, cosas nada bonitas.
UN DIA DESPUES
—Espero hayan disfrutado su estancia.—Dijo cordialmente Riko.
—Moo~ Taigachii.—Kasamatsu trataba de quitar al rey empalagoso y llorón para que soltara a al tigre, al que tenia muy bien sujeto.—No me imagino lejos de ti, mi querido petirrojo.—
¿"Petirrojo''? pensaron todos al mismo tiempo. Este rey si que era tan melodramático y hasta poético.
—Ya ya kise sama.—Trataba de deshacer el abrazo pero no lo movió ni un centímetro.—Kise sama…—Idea, canturreo.—Ryouta sama, es hora de partir.—Eso funciono muy bien pues por fin le soltó para verle con ojos llenandose de lagrimas y un sonrojo. Pero los demás estaban que les caía la mandíbula
—¡Kyaaaa! Tagachii te voy a extrañar.—Suspiro ante este ultimo abrazo,el ultimo, los soltó finalmente. Los sirvientes miraron como si de una trama interesante se tratase y Tatsuya miraba detenidamente cada movimiento. En tanto los reyes ardían en celos, le dijo por su nombre, ¡SU NOMBRE!.
—Aparta Kise.—Le tomo del cuello de su camisa para lanzarlo lejos ignorando las protestas del regente llorón.—No es un adiós…—Le acaricio los cabellos rojos.—Si no un hasta luego…—Termino con una sonrisa coqueta.
—Aomine sama, ya le dije que esa coquetería no funciona conmigo.—Respondió con suficiencia y una sonrisa mas arrogante que la del propio moreno, vaya que ese tigre le encendía.
—Pero no te puedes resistir esto…—Con un movimiento rápido con su brazo lo rodeo de la cadera para atraerlo en un beso. El pelirrojo ya lo tenia previsto y cerro fuertemente los labios, la unión se acorto.—Eres un tramposo. —El menor rodó los ojos divertido e inocente.—Ya veras, alguna día caerás rendido a mis pies.—
—Lo que usted diga…—Se separo, no sin antes darle un beso sorpresa en la mejilla.—Daiki sama…—El moreno estaba en blanco, si, ambos se entendían en su propio juego y quien dijo que no se puede jugar sucio.
"Se va a la lista negra por veinteava vez" Dijo mentalmente su hermano mayor con furia graba en los ojos.
—Bueno, yo…—Era el turno de Shintaro, a como pudo con su cara roja. Takao se aguantaba la risa de la emoción que le inflaba el pecho con tal de escuchar lo que diría, y esperaba que fuera algo romántico—Nos veremos luego.—Y ahí se va el ambiente rosa de Takao, gimió de desesperación.
—Cuidese mucho Midorima sama.—Aun le tenia respeto como para llamarlo por su nombre. Pero no tanto como para no atacarlo con un abrazo.—Gracias por todo.—Susurro, el corazón del peliverde golpeaba sin parar, no sabia que hacer. Y el pelinegro gritaba en bajo, lamentos Tai-chan salvo su ambiente. Que adorable, Shin-chan estaba mas rojo que un tomate. ¿Eso fue una rima?
—Taichin, te extrañare.—Ahora Atsushi era el que lo estrujaba en entre sus brazos, sin lastimarlo claro.
—Yo también. Ah, tome.—Saco de sus ropas una pequeña bolsa de terciopelo en color rojizo, se la entrego en mano.—Algo para su viaje y también…como recuerdo.—Esa vista de Taiga, sonrosado y sonriente, era demasiado, se tiene que ir antes de cometer una locura ahí mismo en la entrada principal. Acciones que el hermano sobre protector no iba a permitir y su aura lo advertía.
Los regentes se marchaban con sus posturas solemnes, pero Ryouta no se estaba quieto, sin parar blandir el brazo como despedida hacia el tigre y gritaba su nombre. Muchos bufaron por sus actitudes, pero que podían hacer? así era de enérgico y risueño. Para Kagami, el gesto era enternecedor y vergonzoso a la vez.
—Al fin se han marchado—Se estiraba la espalda al bostezar.—Ire a tomar una siesta.—
—Yukio-chan no seas amargado.—Lo detuvo en su andar tomandolo por los hombros.—Habra una pequeña fiesta esta noche, ni se te ocurra faltar.—Le pico una mejilla.
—No eres quien para ordenarme,bakao—Se lo aparto de encima y continuo su camino hacia la puerta.
—Habra licor y juego de damas.—Dijo por lo bajo, y miro de reojo como se detenía.
—¿A que hora dijiste que era?—Mordio el anzuelo. Sonrío pícaro.
—Okey y ahora Tai cha-…—Volteo su vista en todas partes, la cabeza roja no estaba.—¿Y Tai chan?—
EN OTRA PARTE
La noche había caído y el bullicio del personal de la Torre de Marfil se escuchaba desde su lugar, se encontraba en la azotea del traga luz, mirando toda la cuidad, la arena y mas allá estaba el mar. Sentado y abrazando sus piernas apoyando su cabeza en estas. Pensando en todo y en nada.
—Tigre.—Era la voz de Alex, quien la recibió con una media sonrisa.—Tatsuya te ha estado buscando como loco por todos lados. Ese chico si que que se preocupa deberías…— Poso sus manos en la cintura al ver el estado de su hijo, no respondía. Se acerco hasta estar a su lado.—¿Tigrillo, estas bien?—Sin respuesta.—¿Quieres un poco de compañía?—Asintió, la mujer se hinco con cuidado acomodando las telas de su vestido. Se acerco un poco mas, mirando al horizonte con su tigresito.
—¿Por que me siento así?—Soltó de repente.—¿Por que siento como si… como si me hayan robado algo? y ahora siento un vacío.—Por como se miraba estaba herido y desesperado, la rubia le miro con ternura, y entendió completamente a que se refería.
—Oh mi bebe.—Lo rodeo con los brazos en abrazo de confort que no fue rechazado.—Es algo muy normal. Y es por que estas enamorado.—Eso le cayo de peso, abrió ampliamente los ojos y podía sentir su cara calentarse.—Descuida los vas a volver a ver.—Se separo del chico y le dio beso en la nariz, algo que le provoco risa.—Esa es la sonrisa que quiero. Así que ya no te desanimes. ¿Si?—
—Si, gracias Alex.—Se dejo revolver los cabello por ella.—Si quieres puedes volver a bajo. Te alcanzo después.—
—¿Seguro?—
—Lo estoy, ve que ya te alcanzo.—Alexandra apreso los labios, tal vez quería otro momento a solas, entendía completamente. La soledad le curara un poco, sin mas se retiro dejándolo con la compañía de la luna.
Tal vez la compañía de sus compañeros de trabajo y familia le harían olvidar un rato ese sentimiento, ya esta decidido. Se levanto de su lugar sacudiendose las ropas, y antes de cerrar la puerta miro el cielo una ultima vez.
No se la paso tan mal, al llegar fue recibido con los brazos abiertos. Takao le insistió en que probase el licor extraído del vino entonces apareció Himuro y se arrepintió. Se partío de risa al ver a Kasamatsu embriagarse y hacer una rabieta por no poder ganarle a Furihata en un juego de damas, si, fue una buena opción el bajar, pues se divirtió y olvido el por que estaba tan triste.
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—Nijimura san—
—¡Kuroko sama!.—Se agarro fuertemente el pecho, respirando agitadamente.—¿Podría dejar de hacer eso?—
—No se que habla.—Shuzo tomo una fuerte bocanada de aire para calmar los nervios y el corazón.
—¿Ocurre algo Kuroko sama?—
—Nada grave solo…—Se quedo pensando en las palabras correctas.—… que ya me retiro, cuidense y que pasen buena noche.—Dio una inclinación de cabeza y camino hacia la puerta.
—Deje lo acompaño.—Ofreció el pelinegro para correr a su lado.
En el trayecto reinaba el silencio entre ellos, mas que el sonido de los pasos disparejos que resonaban en el pasillo hasta la entrada principal.
—Gracias por haberme aceptado.—Dijo Kuroko dando una sonrisa muy poco visible.
—No diga eso, es bienvenido cuando quiera.—Le devolvió la sonrisa, el fantasma le miro serio.
—Cuide bien de Taiga.— Se dio la vuelta saliendo del recinto, Nijimura le miro alejarse para luego perderse, miro extrañado. ¿A que se refería con eso? tal vez él también le tomo cariño y se preocupaba o tal vez…no no puede ser. Deben ser paranoias suyas. Aun así se aseguraría de la guardia nocturna.
UNA SEMANA DESPUES.
La semana transcurrió tranquila desde que los reyes se marcharon, Para Kagami era algo nuevo ver todo ese ambiente tan amena cuando no hay trabajo de por medio. Pero no estuvo solo, contaba con las locuras de su ahora amigo Takao, y también con quien se entiende muy bien, Sakurai, pues ambos son maestros en la cocina. Su hermano y Alex, esta ultima le decía varias veces que si venia a las practicas de danza y cortésmente respondía: No. De vez en cuando venia el rey de Teiko de visita, charlaban principalmente, preguntas ocasionales entre otras extrañas, referentes hacia los reyes. Creyendo que era tan solo ocurrencias de su rey las ignoro o no les dio importancia. Un semana muy relajada, demasiado.
EN LA NOCHE
La paz y serenidad de la noche reinaba sobre el la torre de servicios, el silencio y tranquilidad se respiraba en los pasillos y el centro. Se encontraban dormidos, cada niño, mujer y hombre en sus camas y cuartos. Los elite, cuatro de ellos dormidos.
Y en la habitación del cuarto piso estaba un tigre durmiendo con la mitad de la manta, la luz de la luna bañadolo y su respiración serena y acompasada. Esta visón era observada por una sombra que no dejaba que la luz del exterior le iluminase, esperando.
—Taiga…—Entre sueños pudo escucharlo, y por parte del espectador, vio el ceño fruncido al oír su voz. Lentamente se acerco, al estar a cerca del chico, tomo uno de sus cabellos jugando con él sutilmente y sin despertarlo.—…Taiga…—Le susurro nuevamente, al ver el movimiento de su cabeza abandono su lugar y volvió a la oscuridad.
—…mmmh…—Gimio al inetar abrir los ojos.
—Despierta Taiga.—
Volvió a escucharlo, se irguió aun somnoliento girando a todas partes…
—Aqui Taiga.—Un escalofrío le recorrió la espina al escuchar esa voz, no estaba lejos, fijo su vista desde el punto de donde provenía, contuvo la respiración al verlo ahí parado.—No te asustes, soy un amigo…—Al escuchar esa voz, de alguna forma le tranquilizo, era tranquila con clase y sedosa.
—¿Q-Quien eres?— La voz le temblaba, el misterioso hombre emitió una risilla.
—No estas en peligro, si eso es lo que estas pensando.—Parpadeo, no no era un sueño pero parecia uno. El hombre camino unos cuantos pasos en una distancia prudente, ninguno se movió de su lugar.—Si te pidiese que me acompañaras a un viaje, ¿que responderías?—
Le pudo apreciar mejor, esta emcapuchado con una capa que le cubría muy bien, y su rostro era cubierto por una mascara, esa mascara… le era extrañamente familiar y esos ojos…
—¿y si contestase que si?…—Se levanto sin romper el contacto, que sentir que le estaba viendo a través de esa cuencas negras de la mascara, los colores rojo y dorado.
—Te respondo con otra pregunta: Entonces ¿que estamos esperando?.—Le extendió la mano hacia su persona.
Dudoso la extendió también, aun pensando si aceptar o no, quien era o quien pretendía ser, mas ese porte le inspiraban confianza y familiaridad.
Una mano abierta en espera de la otra para ser tomada, la contraria se acercaba lento aun indecisa. Alguien tendría que ceder.
Con seguridad, la poso sobre la suya.
Nadie se habría de dar cuenta cuando dos figuras sigilosas pasaban por sus puertas hasta llegar a la entrada trasera, donde habría unos caballos y escolta en su espera. Una cabeza castaña con mascara resguardaba la puerta. Aun creía que era un sueño, y prefería que se quedara así.
No se dio cuenta en cuando llegaron al muelle y ahí una embarcación, la única. Una vez mas fue incitado si quería hacer el viaje, no dijo nada solo dio un paso enzima de la tabla.
Si, no hay vuelta atras.
Espero le haya hustado, tratare de actualizar este viernes. Por favor dejenme sus hermosos y sensuales reviews :)
Aqui mis datos curioso (queanadielesimporta:P)
Sabias que...si pones Maji tenshi en le buscador de google te aprecera Kagami con alas OwO
Si yo lo hice y me dieron diabetes, en fin.
See tou next time!
