Disclaimer: Los personajes de Free! y Yuuri On Ice! pertenecen a sus respectivos creadores. Solos nos pertenecen la historia, el tiempo y nuestras miserables computadoras.
Capítulo VI
Un trato es un trato
El agua caía sobre él, deslizándose por todo su cuerpo, logrando que sus músculos se relajaran, junto con el vapor que lo hacía perderse en su mente. Al menos esa era la parte buena de esas noches; disfrutar del agua caliente y poder limpiarse, aunque sea superficialmente.
Después de un rato de quedarse contando los azulejos, al fin decidió salir y afrontar de nuevo la realidad. Miró su reflejo en el espejo, no le gustaba lo que veía; las marcas eran muy evidentes y le escocían un poco, las ojeras eran mucho más notorias y sus ojos se veían cansados, pero a pesar de todo, su cuerpo comenzaba a acostumbrarse al trato que le propinaba Rin con cada una de sus "visitas". Suspiró, esas marcas no desaparecerían en un buen rato.
Se vistió con la muda de ropa que tenía preparada y, armándose con el poco valor que le sobraba, volvió al cuarto. Matsuoka no se encontraba ahí como de costumbre, esta vez la habitación estaba completamente sola.
"Menos mal" pensó con alivio.
Nagisa guardó sus cosas y comenzó a bajar las escaleras para irse de una buena vez, intentaba provocar el menor ruido posible, lo cual… fue en vano, en el momento en el que llegó a la sala, escuchó su voz.
-No me agrada que te vayas a estas horas, puede ser peligroso… incluso en un barrio como este- comentó el pelirrojo desde el otro lado de la sala mientras acomodaba unos papeles.
-Debo irme, ya casi es hora de las medicinas de mi hermana.
-A propósito de eso- rebuscó entre los documentos para finalmente tenderle un sobre-. Aquí está el cheque para que pagues los servicios del hospital, las medicinas y… lo que haga falta. Adjunto viene el carnet y tu pase de familiar.
Roxanne tomó el sobre entre sus manos, Rin ni siquiera levantó la mirada de lo que estaba haciendo, así que Hazuki simplemente se dirigió a la puerta. Estaba totalmente exhausto, ya era tarde, quería dormir por lo menos un par de horas, pero antes de que su mano tocara siquiera el pomo de la puerta, Rin volvió a llamarlo:
-Una cosa más Roxanne...no olvides el trato. Nos vemos la próxima semana.
Él sólo asintió con la cabeza y se fué. Una vez dentro del elevador, dejó salir un suspiro para poder controlar su respiración y así presionar el botón que lo llevaría a la planta baja.
Mientras el ascensor bajaba con mucha lentitud, Nagisa se dio cuenta de que ya había pasado un mes desde que empezó todo, recordó lo difíciles que fueron los primeros días y pensó en el trato que mencionó el mayor:
"Los días que pasaron después de la primera noche con Rin, no fueron fáciles. Tuvo que tener mucho autocontrol para no ponerse a llorar, intentó sonreírle como siempre a sus hermanas para que no se concentraran en sus ojos rojos, alegando que solo era debido a la falta de sueño. Era obvio decir que Fuyumi no le creyó.
Dentro del club fue igual; todo el mundo no podía evitar preguntar por su bienestar (no era normal que su baja energía se prolongará por días, considerando lo optimista que era), él solo les respondía que se encontraba perfectamente.
Pero en el momento que estuvo a solas con Yuuri y Yurio no pudo evitar llorar todo lo que había guardado, son las personas en las que más confía y necesitaba de su apoyo. No les contó sobre lo que pasó con Rin, solo les dijo que su vida estaba totalmente jodida. La vergüenza lo dominaba, tenía miedo de escuchar de sus labios esa palabra que lo definía en esos momentos.
Ambos entendieron que lo mejor era que se desahogara. Aunque estaban sumamente preocupados por su amigo, no indagaron al respecto, respetaban el silencio de Hazuki. Y éste no paro de llorar en los brazos del pelinegro, hasta que sus lágrimas se convirtieron en unos simples sollozos que se fueron calmando por las manos tibias de sus amigos que acariciaban su cabello.
El tacto de Yuuri le recordaba a su madre.
Y eso era lo que Nagisa necesitaba…las palabras suaves de su madre que le recordaban que todo estaría bien.
Una noche, cuando su turno en Husain's hubo terminado, se encontró con una desagradable sorpresa; el mayor lo estaba esperando a las afueras del edificio abandonado.
El rubio se asustó, no quería verlo y mucho menos entablar una conversación con él. Aun se sentía completamente sucio, no podía verse en el espejo sin sentir asco por sí mismo. Intentó evadirlo, pero éste no se lo permitió.
-Quiero hablar contigo.
-Se supone que no debo de hablar con los clientes, señor.-respondió con falso orgullo.
-Bueno, ya te acostaste conmigo, ¿qué más da?
El comentario por obvias razones no le causó gracia, era increíble el grado de cinismo que tenía ese hombre, dignos de un verdadero hijo de puta.
-Si sólo vino para humillarme aún más, entonces le pido de la manera más atenta que se ahorre sus palabras. En estos momentos no tengo tiempo.
-Supongo que no quieres oír la nueva propuesta que tengo para ti
-Al fin estamos de acuerdo en algo.
-Te pagaré bien.
Contuvo las inmensas ganas de golpearlo, ya era suficiente con que se tirara mierda a sí mismo, cómo para tener que soportar más humillaciones.
-No necesito el dinero, con lo que ya me había dado es suficiente-exclamó molesto, sus manos estaban hechas puños, clavándose las uñas para evitar hacerle algo.
-Mira, no sé qué demonios hagas con el dinero o en qué lo gastas, pero sí sé que lo necesitas. Hagámonos un favor mutuamente y cerremos el trato, como un negocio.
Nagisa se quedó callado por un segundo, asimilando todo lo que decía. El otro tenía razón. No pasará mucho tiempo para que el dinero se acabe, para que los medicamentos se terminen y nuevos gastos surgieran.
Odiaba con toda su alma tener que pasar por esta situación.
-No es sólo el dinero lo que necesito…- murmuró-. Bueno sí, pero…
-¿Qué es lo que quieres?
Por un momento dudo en responder, no le gustaba hablar de ese tema.
-Seré honesto- suspiró-. Mi hermana está enferma.
-¿Tienes una hermana?
-Dos, en realidad-corrigió antes de sacudir su cabeza- pero ese no es el punto. Lo importante es que la menor de ellas está enferma, y ni con el trabajo de diez vidas, podré pagarle un hospital privado.
-¿Tan malo es?
-VIH.
Matsuoka no respondió, solo bajo la mirada por un momento. Por lo que Nagisa prosiguió:
-Si no recibe una buena atención médica, ella no podrá sobrevivir por mucho más tiempo. Aunque claro, no espero que eso a usted le importe.
-Yo también sé lo que se siente el saber que puedes perder a alguien, Roxanne.
Por un momento pudo notar algo de tristeza en esos ojos carmín, ya no se veían fríos o crueles, solo eran… los ojos de alguien más.
Era extraño tener que contarle esa clase de cosas a la persona que más miedo le causaba, normalmente solo tenía a los del club para hablar de sus problemas económicos, y aún así no les contaba todo, pero ahora no pudo evitar decirlo.
No era un misterio saber que el empresario quería volver a follárselo, por lo que deducía, éste había desarrollado una clase de capricho por él. Y, aunque se sentía la escoria más grande del mundo, sabía que podría sacarle provecho a la situación.
-Le propongo un trato, señor Matsuoka.
-Escucho.
Incluso si tenía que volverse su puta personal.
-Mi cuerpo a cambio de la salud de mi hermana. "
Y así fue como se convirtió en el principal "socio" del señor Matsuoka, teniendo sexo con él cada fin de semana o las veces que el otro quisiera. A cambio, Ukyo podría tener por fin la atención que merecía.
No fue sencillo inventar una excusa a sus hermanas del cómo logró conseguir el dinero para pagar un hospital tan caro como al que ahora va Ukyo y el porqué tenía que volver tan tarde los fines de semana. Y estaba completamente seguro de que Fuyumi no le había creído en lo absoluto.
El sonido de la puerta del elevador al abrirse interrumpió sus pensamientos. Eso ya tampoco era sorpresa, justo como cada sábado, el ascensor debía detenerse tres pisos abajo para dejar pasar al mismo hombre de siempre, el que le regaló el pañuelo aquella primera vez.
-Hola… buenos días- saludó Nagisa con una sonrisa.
Si a las cuatro y media de la madrugada se le podían considerar como "buenos días".
-Hola de nuevo, caballero. Creo que ya se ha vuelto una costumbre encontrarnos aquí.
-Supongo que es mi buena suerte.
Ninguno volvió a mencionar nada, dejando que la música del elevador fuera el único sonido que reinará en el ambiente. El menor no sentía ese silencio como algo incómodo, simplemente le parecía normal.
Después de la vez que el otro le diera su pañuelo para secar sus lágrimas, nunca más volvió a sacar a relucir el tema, a pesar de que siempre lo veía.
Roxanne lo miró de reojo por unos momentos. Apostaba que sus ojos se verían muy bonitos sin las gafas puestas (algo que le recordaba mucho a Yuuri, ahora que se ponía a pensarlo). Moría de ganas de preguntar su nombre, pero tenía miedo de que éste igual se lo pidiera. No quería ser conocido como "Roxanne" fuera del club, y no confiaba en decir su verdadero nombre en el mismo edificio en donde vivía Matsuoka.
-¿Usted cree que es "buena suerte"?- bromeó, cubriendo su sonrisa con el dorso de su mano.
-Supongo que es el destino.
-¿Destino? ¿Cree en eso, caballero?
-No veo por qué no- respondió, encogiéndose de hombros mientras le sonreía. En realidad, Nagisa no era muy religioso, pero en algo en lo que sí creía era en el destino, sea bueno o malo. Era bueno pensar que en un futuro algo mejor lo estaría creemos en algo, ¿usted en qué cree?
-Soy una persona un poco más simple para eso. Me limito a creer en lo que puedo ver.
-No podemos ver el amor, pero aun así lo sentimos y… lo creemos real.
-Usted es muy romántico, me recuerda a mi novia. A ella igual le gusta pensar así.
Un ligero "oh" salió de sus labios, sonando un poco desilusionado. Era de esperarse que el contrario tuviera una relación, pero no sabía por qué eso le había dolido un poco.
-Puedo suponer, por la forma en la que habla, que debe tener a alguien muy especial a su lado.-comentó el hombre con gafas.
Nagisa quiso soltar una carcajada sarcástica. Nunca había estado ni cerca de tener a alguien "especial", al menos no en el sentido romántico.
-De hecho, tengo dos.
-¡¿Dos?!
El rubio se rió por la expresión sorprendida de su rostro.
-Sí. Dos hermosas mujeres a las que me gusta llamar… mis hermanas.-Su comentario logró que al otro le causará gracia.
-Ah...debe de quererlas mucho.-aseguró.
-Son mi adoración. Haría lo que fuera por ellas.
Literalmente.
-Palabras fuertes, no sé si yo sería capaz de hacer lo mismo.
-¿Tiene hermanas o hermanos? ¿Algún pariente muy cercano a usted?
-No.
-Entonces no sabe lo que es querer que ellas estén por encima de todo.
El ascensor finalmente se detuvo. Los momentos de tranquilidad se acaban muy rápido, teniendo que volver afrontar su realidad.
-Bueno… una vez más nos separamos.-se despidió Nagisa antes de salir del elevador.
-Lo veo el siguiente sábado.
Y así cada uno tomó un camino distinto.
(...)
Tan solo puso un pie en Husain's y ya se sentía exhausto. Estaba cansado, quería un baño, y pensar que la verdadera jornada de trabajo apenas iba a comenzar, lo fatigaba aún más. Pero alguien debía de llevar comida a la mesa.
Al llegar a los camerinos se encontró con sus compañeros aún en su ropa civil y hablando en grupo sobre cosas que no tenía ni idea, lucían un poco preocupados o ansiosos.
Se acercó a la bolita de gente y preguntó qué sucedía:
-¿Está ocurriendo algo especial?
-¡Mocoso, hasta que al fin llegas!-saludó a su manera Yurio, sus brazos estaban cruzados y su semblante era serio-. Al parecer nuestro querido jefe tiene algo importante que decirnos. Chris nos citó a la sala de reuniones.
-¿Ha pasado algo malo?- preguntó con cierta preocupación.
-No lo sabemos, pero debe de ser algo importante si Pichit también estará ahí- respondió ahora la pelirroja.
-¿Pichit?- Ahora si se estaba preocupando, era algo raro que el moreno sea parte de las juntas, normalmente él solo aparecía para hacer tratos con los clientes o para algún evento en especial.- Yuuri, ¿tú sabes algo?
Eros negó con la cabeza.
-Ni siquiera sabía que había vuelto de viaje.-confesó extrañado-. Aunque supongo que sólo nos quiere para arreglar horarios, coreografías o salarios.
-Lo más seguro es que así sea- comentó Nagisa optimista después de unos segundos en silencio. Mientras que en su mente rezaba para no perder un buen empleo.
-Mejor nos apresuramos antes de que Sousuke se desespere.
(...)
La sala de reuniones se ubicaba en el segundo piso del local. Era apenas un poco más grande que la oficina de Sousuke y, en comparación con el resto del lugar, ésta era un modesto cuarto sin más decoración que unas cuantas lámparas modernas y una extensa mesa de conferencias.
Todo el personal se encontraba dentro, para ellos era normal ser parte de las reuniones, pues su jefe siempre les decía que todos formaban parte elemental de Husain's y que cada opinión era importante.
Nagisa estaba sentado justo enfrente de Yuuri y Pichit, teniendo una plática entretenida con este último, contándole sobre su último viaje a Tailandia.
Seguía igual como lo recordaba; una persona de lo más amigable y un total amante de las selfies, que a pesar de llevar años en un negocio tan peligroso como el que tenía, aún conservaba su enorme sonrisa. Nadie pensaría que el mejor amigo de Yuuri, fuera el encargado de conseguir los tesoros de Husain's.
Pichit, como de costumbre, le pedía a todo ser viviente una selfie para su colección. Logrando que se olvidara de averiguar el motivo de su visita.
- ¡Roxanne, no puedes huir de mí! ¡Quiero mi foto! -exigió con su selfie stick en mano.
Nagisa ni siquiera tuvo tiempo de formular una respuesta ya que había sido cegado por el flash de la cámara.
-Pichit…- interrumpió Sousuke, mientras entraba a la habitación-, recuerda que eres un empresario, compórtate como tal.
El silencio se hizo al momento, todos dejaron sus conversaciones para prestar su atención a su jefe.
-Gracias por el silencio.-Yamazaki se sentó en la cabecera de la mesa, su presencia imponía respeto.- Como sabrán, cada cierto tiempo realizamos una reunión para discutir e informar sobre todo lo que pasa en Husain's.
Agape levantó la mano, como era costumbre para pedir la palabra. Era un hábito en esas juntas, nadie quería hacer enojar a su superior.
-Ya conocemos la rutina, jefe...lo que nos preguntamos es, ¿qué hace el chico selfie aquí?
-Todo a su tiempo, Agape. Hagamos esto en orden; para empezar, ¿alguno de ustedes recuerda a los hermanos Crispino?
Todos respondieron afirmativamente, algunos más emocionados que otros.
Roxanne recordaba con claridad a Michelle y Sara Crispino, un par de mellizos adinerados provenientes de Italia que se enamoraron de Husain's tan solo lo vieron, y sin siquiera pensarlo se volvieron los principales accionistas del club. Siempre visitaban el lugar, manteniendo una muy buena relación con todos.
-A partir de la siguiente semana, la señorita Crispino se incorporará al club como parte de los bailarines.
Todos empezaron a opinar en voz alta, haciendo casi imposible que Yamazaki siguiera hablando.
Esa era una gran noticia, pero no una sorpresa. Sara amaba tanto el lugar que no era de extrañar que tarde o temprano se uniera a la familia, pero era raro que su hermano con lo sobreprotector que era, le hubiera permitido involucrarse más allá de lo administrativo.
El dueño trataba de calmarlos a todos alzando cada vez más la voz, pero al ver que estaba siendo ignorado completamente, aporreó las manos sobre la mesa. Al instante, la multitud guardó silencio.
-¡Gracias!- comentó con un suspiro- Chris, confío en ti para que le enseñes lo necesario a Sara; Mila, sé que tú y ella llevan una buena amistad…
-Si…"amistad".-murmuró Plisetsky con doble sentido, haciendo que la mencionada se ruborizara levemente.
-Así que hazla sentir como en casa- concluyó el jefe, ignorando por completo el comentario.
Alim, aún con las mejillas rojas, aceptó con alegría, Nagisa sonrió por lo tierna que se veía su compañera de baile.
-Bueno… por otro lado, aún queda una cuestión que discutir, la cual es la verdadera razón por la que los cité hoy, incluyendo al señor Chulanont. Se trata de un tema un poco más serio a tratar…- hizo una pequeña pausa- Se ha estado filtrando información de Husain's.
El silencio se hizo absoluto en la sala y el ambiente se volvió pesado. Por un momento, Hazuki apartó de su mente sus problemas personales para enfocarse en asuntos más peligrosos.
No entendía cómo era posible que tuvieran una fuga de información si se suponía que la seguridad era una prioridad, era difícil o prácticamente imposible quebrantar el sistema. El pánico se hizo notorio en todos y las preguntas surgieron de a montón.
El jefe intentó volver a calmarlos, pero le era duro controlar a todos a la vez. Hasta que Pichit, con voz calmada tomó por fin la palabra, captando la atención de los empleados.
-No seamos tan fatalistas.- se levantó de su lugar y comenzó a dar unas vueltas por la habitación-. Afortunadamente esta información no se considera más que unos simples rumores.
-Pero… ¿qué pasará si todo esto llega a oídos de la policía?-preguntó angustiada una mesera.
-Tenemos bastantes contactos como para "eliminar" toda clase de rumor.- afirmó cambiando su tono amigable por uno más sombrío.
El chico de los ojos amatista no era tonto, sabía muy bien lo que en estos casos significaba "eliminar", y no le gustaba que así fuera como se manejara todo.
-Todos sabemos muy bien cómo funciona este lugar, aunque no está de más repetirlo.-volvió a tomar la palabra Sousuke-. Husain's es algo más que un simple club de entretenimiento, aquí se hace todo tipo de tratos, tratos que no siempre se les puede considerar como algo legal. El anonimato es esencial, por eso es tan necesario saber quiénes son nuestros clientes; conocer a quién le estamos abriendo la puerta. Una vez están dentro, se crea una relación cliente-servidor donde ambos nos comprometemos a guardar nuestros secretos.-comenzó-. A cada persona que logre conseguir entrar se le investiga de forma especial para asegurarse de que no hable si es que no desea que nosotros también hablemos.
-Para obtener una membresía es necesario que el propio club considere al interesado como indispensable y que éste deje algo a cambio.- complementó Pichit-. Prácticamente estás firmando un contrato de por vida.
-Recuerden que ustedes, los bailarines, al final son sólo un espectáculo. Entreteniendo mientras se llevan a cabo los verdaderos negocios.
Momentos como este le recordaban a Nagisa en qué estaba metido, que no solamente era un simple bailarín, él decidió ser parte de todo esto y lo que conllevaba. En otras palabras, él era tan ilegal como Husain's.
Sintió un escalofrío recorrerle la espalda, si alguien los descubría todo se acababa para él… y para sus hermanas.
Notas de autor:
Primero que nada…no nos maten, sabemos que nos tardamos más de medio siglo en actualizar y nos avergüenza demasiado. No tenemos excusas para defendernos, y sabemos que merecemos la pena de muerte. Pero si aún quieren saber que mierda le pasará a la pobre y emo vida de Nagisa, no nos deben asesinar…aunque no tenemos muchos lectores c:
Jynkyousha: Te amamos, fuiste nuestro primer comentario y esperamos que aun sigas aquí. Logramos nuestro objetivo, ¡alguien sintió pena por nuestro Roxanne!, tranquilo no todo en su vida es gris y será feliz…por un tiempo. Tú sigue apoyándolo, tal vez y Ukyo siga con vida :v
Kiba-Chan: Yo no soy Chio, yo soy Carlos Santana.
Esperamos que les haya gustado y nos volvemos a disculpar por tardar tanto, intentaremos remediar eso.
Dejen comentarios, pueden alegrar y salvar la vida de estas miserables escritoras. Y si alguien quiere apoyar a Nagisa con su pobre vida, aquí le dejamos su número…ah no, que es muy pobre para tener celular, #PrayforNagisa.
Les ha hablado Shio y Censura-chan y les desean, muy buenas noches.
O tardes.
O días.
