Vida nueva.
Capitulo 7.
De todos sus más grandes retos, de todos los pesados entrenamientos que desde niña tuvo que soportar, de todos los golpes y heridas, de las incontables misiones y encargos más jodidamente tediosos que había cumplido en sus cinco años de servicio a Kaiba, Azuma Tokaku jamás pensó en encontrarse con una tarea tan imposible de cumplir. Era martes por la mañana, acababa de cometer homicidio con su despertador, y su amada Haru estaba en la cocina preparando el desayuno mientras que ella tenía que vérselas negras con Rin en la sala de estar;resulta que la criaturita había resultado ser más latosa de lo que a ella le hubiese gustado.
-Basta, Rin… Para ¡Oye, no!... ¡Auch!... ¡No hagas eso, duele!— La pobre desdichada, sentada en una esquina de su sofá, sufría al tener detrás de ella a la "pequeña demonio" encaramada en el ancho respaldo del mueble, tirando de los mechones de su cabello. Ya un poco harta, la asesina la agarro para bajarla del sofá y la puso cara a cara— Oye, estate quieta un rato, ¿sí? Puedes lastima…
Sin piedad alguna, Rin uso su muñeco de felpa para asestarle a la asesina un golpe en la mejilla que la dejo confundida. Miro al infante sin poder creérselo ¿¡Acababa de ser abofeteada con un oso de juguete!? Vaya humillación para un asesino de su calibre.
-¿¡Pues qué te has…!?— Otro golpe más, esta vez en la otra mejilla. Indignada, Azuma estuvo a punto de alzar la voz, pero entonces la cría se dispuso a hacer más difícil su trabajo pataleando y gritando para que la bajaran— Vamos, chiquilla, coopera un poco.
-¿Algún problema, Tokaku-san?— Pregunto su pareja desde la cocina.
Poco le falto a la peli azul para decirle a su novia que probablemente estuvieran criando a la nieta del diablo o algo así, pero consciente de que Haru podría pensar que estaba delirando por lo ocurrido anoche decidió no decir nada contra la criaturilla, de quien se acababa de dar cuenta que era bastante lista
-No, Haru. Nada de qué preocuparse, lo tengo todo controlado— Respondió al tiempo en que accedía a los caprichos del mini monstruo dejándola en el otro lado del sofá.
-Rin debe tener hambre, en unos momentos más estará listo el desayuno.
-Está bien.
La asesina entonces se quedo al pendiente de cualquier movimiento que se le ocurriera hacer a la pequeña demonio. Sabía que a esa edad la conciencia no era una de las principales características de los niños, pero demonio o no, Azuma Tokaku debía dejarle claro a quién le pertenecía ese territorio.
-Escúchame, las cosas van a cambiar mucho de ahora en adelante, ¿de acuerdo? Tus padres ya no están y Haru y yo nos haremos cargo de ti. Más te vale, pequeña cría, que sepas valorar lo que tienes ahora.
Pero valiéndole un chorizo, Rin tomo una de las sonajas a su costado y la lanzo directo al rostro de Tokaku, atinándole en la nariz. La peli azul se quejaba mientras que su "hija" aplaudía torpemente con sus manitas al tiempo en que se burlaba de la reacción de la mayor, quien de solo pensar en lo que le deparaba el futuro a lado de ese mini monstruo estaba sufriendo interiormente. Miro incrédula a la pequeña, que seguía riéndose, y justo cuando estaba a punto de regañarla Haru les aviso que el desayuno ya estaba listo. Un poco fastidiada, Tokaku agarro a Rin de la cintura y se la llevo cargando pegada en el costado sin delicadeza alguna hasta llegar a la cocina, casi cayéndosele por los constantes movimientos del monstruillo.
-¡Tokaku! ¿Qué estás haciendo con Rin?— Exclama la pelirroja en cuanto ve la abominable forma en que su novia carga a la niña.
-De una u otra forma tenía que llegar al comedor; es demasiado inútil como para caminar.
-¡Eso es porque es una niña!
-Ya me di cuenta. Por cierto, deberíamos darle verduras o algo así, tiene una estatura digna de un hobbit
-Como se ve que nunca has tratado con niños, Tokaku-san. Dámela antes de que pase algo más— Dijo una resignada Haru extendiendo los brazos para recibir a su hija.
-¿Qué? Pero si estoy controlando todo a la perfección, no hay necesidad de… ¡Rin, por favor, estate quieta!— Dijo al darse cuenta que la niña estaba moviéndose mucho en su costado.
-Es que no la estas cargando bien— En un rápido movimiento la muchacha logro salvar a la pequeña Rin de los inexpertos cuidados de su pareja, quien no lo pensó dos veces antes de dársela, esa "cosa" le había traído problemas desde que se despertó— Ya, ya, Rin, todo está bien. ¿Qué paso? ¿Esa mujer mala te asusto?
-¿Perdón?— Contesto algo indignada Tokaku— Ella es la que no ha querido estar cerca de mi toda la mañana.
-La pones un poco nerviosa, pero no te preocupes, ya verás que con el paso del tiempo serán más cercanas; todavía no se acostumbra a estar con nosotras.
-Yo no veo que te oponga resistencia.
Algo curioso que Ichinose no había notado desde la llegada de la pequeña Rin era que de entre las dos, la pequeña parecía sentirse más a gusto con la pelirroja, y la noche anterior fue lo único que necesito la asesina para darse cuenta de que por algún motivo la niña se alteraba cuando la agarraba o estaba cerca. Con Haru, por otra parte, se calmaba y se estaba quieta, lo deducía tanto por el olor y observación.
-Bueno, Haru piensa que eso es porque la estabas cargando mal— Dijo la sonriente muchacha.
-Cree todo lo que quieras creer, pero estoy casi segura de que esta niña me odia.
-Es demasiado pronto para juzgar. Deja que el tiempo corra, Rin aun no tiene consciencia y creo que estando acostumbrada a sus padres debe ser difícil tener que aceptar a otras personas diferentes.
-Sigo creyendo que deberías estarme tirando con muebles ¡Lo que hice es imperdonable! ¿Cómo te lo tomas tan a la ligera?
-Por que se que no lo hiciste con ninguna mala intención. No lo sabías, Tokaku, por lo tanto no es tu culpa.
-Rin tampoco lo sabía ¿Era de ella la culpa?
-No digas eso, por supuesto que no lo es. Fue un… accidente, y estas tratando de enmendar tu error criando a su hija como si fuera nuestra. Eso debería corregirlo todo — Compadecida del claro sentimiento de culpa que su pareja estaba volviendo a experimentar, Haru se acerco y poso una mano en su mejilla en su intento de tranquilizarla.
Los ojos azules de Tokaku se posaron en los suyos, y la peli azul no pudo hacer más que sonreír, su novia siempre sabía cómo ponerla de buen humor. Acerco su rostro para darle a su dama un beso en la frente, que esta le devolvió dándole uno más en la mejilla, demostrándole el infinito cariño que aun le tenía y que tendría por la eternidad.
-¿Quieres desayunar? Hice curry.
En respuesta la chica asintió y fue a sentarse en la mesa, donde tuvo que volver a hacerse cargo de la niña en lo que Haru serbia la comida, volviendo a los jalones de pelo y sintiendo las pequeñas manos inquietas de su hija palpando torpemente su rostro. Al principio la muchacha intento apartar el rostro porque de lo contrario no podría ver si a Rin se le ocurría empezar a jugar con un cuchillo o algo con lo que pudiese hacerse daño, pero sus intentos cesaron cuando por alguna razón la pequeña latosa logro burlarla para jalarle el pelo de forma tal que ahora Tokaku estaba viendo directamente al rostro de la niña.
No supo ni cómo ni porque, pero algo en la inocente carita de esa niña despertó en ella un sentimiento que tenía rato que no había sentido. Puso más atención a sus rasgos y noto que tenía un curioso parecido con Haru y ella, aunque solo fuera en el cabello y los ojos, sin embargo hubo otra cosa que le llamo la atención: su sonrisa.
Si bien era cierto que la sonrisa de un niño estaba entre las cosas más bonitas del mundo, Tokaku acababa de dar fe de ello. De repente un extraño sentimiento de calidez le invadió el cuerpo, ahí se dio cuenta que esa extraña sensación era parecida a la que sintió cuando conoció por primera vez a Haru, cuando entro en el aula de la Clase Negra y la encontró sentada leyendo los nombres de los miembros en la lista, sonriendo, como si le importara poco que pronto se encontraría rodeada de personas que intentarían matarla. Más al final no lo lograron, y eso fue porque Tokaku siempre estuvo ahí para ella, porque la protegió de los once sin importar lo mucho que le costó, porque ver a Haru feliz, sonriendo, con vida, era lo único que importaba en aquel entonces, y sigue importando.
La sonrisa de la niña en sus brazos le recordó aquel sentimiento de protección, aquella necesidad de mantenerla segura, de que nadie le hiciera daño, de protegerla sin importar todos los jalones de pelo que quiera darle. Y quiera o no, no le quedaba de otra. Ya se había ofrecido a cuidarla, ahora tenía que cumplir con su palabra.
-Yo puedo darle de comer, si quieres.
La muchacha asintió y espero a que su pareja tomara al infante porque le quedaba bien claro que si intentaba darle ella de comer el departamento iba a terminar en llamas o algo así.
Ambas se sentaron en la mesa, Haru cargando a la niña en su regazo dándole leche en el biberón que su pareja había echado en la maleta, hablándole con una voz tan tranquila, haciéndole gestos y caras para lograr que se riera, haciéndole gracia a la mismísima asesina incluso. Y ahí, durante el pequeño lapso de tiempo que duro el desayuno entre las tres, Tokaku vio reflejado en el rostro de Haru lo que pensaba que era el cariño de una madre a su hija.
…
Pasadas unas horas la pareja se dio cuenta de algo de vital importancia; ahora que una tercera persona había llegado al departamento ¿en donde se supone que iba a dormir? Por fortuna la residencia tiene una habitación extra que a veces Tokaku usaba para guardar cosas que podrían serle útiles para el trabajo, pero también podía encontrarles algún lugar en el garaje así que no había que preocuparse tanto por la habitación, el verdadero problema era la comodidad de la niña. Y fue así, luego de una discusión entre dejar que Rin durmiera con ellas o no, se decidió que llegaría un momento en que ella crecería, necesitaría un lugar donde ella pudiese adaptarse a gusto y saber apreciar la privacidad, cosa que a su vez llevo a la "peculiar familia" a comprar todo lo necesario.
Gracias a los aceptables salarios que Kaiba le ofrecía a su agente por las misiones, más la herencia que había dejado la familia Azuma, el dinero no era problema. Lo difícil era que Haru se decidiera entre tonos claros u opacos para el color de las paredes.
-Haru, tenemos media aquí y Rin no deja de moverse ¿Puedes decidirte ya?
-No me tardaría tanto si Tokaku-san tuviese la consideración de ayudarme a elegir un color— Dice Ichinose, un poco molesta por la escaza comprensión de su novia ¿¡Que esa mujer no sabía que estaba pasando por una crisis!?
-¿Tan importante es, es serio?— Pregunta Azuma con un digno semblante de absurdez pura.
-¡Por supuesto que es importante! Rin debe crecer en un ambiente apropiado para su edad, de lo contrario crecerá siendo amargada, seria y fría… Sin ofender, amor.
-¿¡Eh!?— Como si hubiese entendido la conversación, el pequeño demonio comenzó a carcajearse desde el asiento del coche de mercado puesto que la expresión de la peli azul le había parecido graciosa— Tú dedícate a hacer burbujas de baba.
Ante ello, Haru no pudo evitar dejar escapar una risilla.
-¿Por qué no la llevas a dar un paseo? Así pueden conocerse mejor, yo estaré aquí unos momentos más.
-No pienso dejarte sola y rodeada de gente desconocida.
-Voy a estar bien. A veces te preocupas demasiado— Despacio, Haru se acerca a la mujer más alta para frotar con suavidad sus hombros y, a continuación, le regala también un beso en la mejilla— Anda, ve.
¿Qué clase de monstruo sería capaz de negarse a esos ojitos brillantes?
Aprovechando el momento, Tokaku tomo la mano de su chica y la llevo a sus labios plantando ahí un beso cual respetuoso caballero.
-Como quieras, mi dama.
E Ichinose por supuesto que no pudo evitar que sus mejillas ardieran al rojo vivo; la condenada de su novia podía ser jodidamente sexy si se lo proponía.
-Regreso enseguida.
Sin más preámbulos, Tokaku empujo el carrito hacia adelante en una dirección cualquiera mientras que, sin darse cuenta, la niña sentada en el asiento para bebes asomaba su cabecita por un lado del brazo de la asesina mirando a Haru, quien con un gesto de manos y una sonrisa le dijo adiós; Rin respondió el gesto devolviéndole la sonrisa a quien ya consideraba su madre.
¡Hola!
Muy bien, entiendo que quieran usar esos tridentes y antorchas contra mi, pero tengo una hermosa excusa para ustedes *música epica de suspenso*: la escuela. (¡AY, COMO ODIO A LA MALNACIDA!) Perdónenme, pero eh tenido muchos proyectos y tareas que mis "amados profesores" han tenido la consideración de dejarme a mi y a mis compañeros de clase. Ademas me ha faltado inspiración, tengo un pequeño bloqueo de escritor y lamento si el capitulo fue corto para la barbaridad de tiempo que me tarde en subirlo... Uff.
¡En fin! Cualquier critica o comentario es bienvenido y por cierto seria hermoso que me ayudaran con algunas escenas graciosas entre Tokaku y Rin ¡Los quiero, y me largo a ver YellowMellow! Adios.
Riux, Chaitooo.
P.D- Por cierto, en el capitulo pasado cometi un error al decir que Haru podia amamantar a Rin. A mi también me daba la impresión, pero como quería que la escena fuese graciosa dije: "Ay, a la mierda. Lo pongo" Perdonad mi ignorancia ignorante. ¡SOY IMBECIL, LO SE!
