Nota de Autora: Pude hallar algo de tiempo libre para publicar éste One-Shot, el cual lo tenía sepultado desde hace mucho.
Para ser honesta, aún me encuentro reticente a publicar éste One-Shot, porque definitivamente es el más depravado que he escrito en mi corta carrera como ficker. Sin embargo, debido a que lo tenía abandonado desde hace tiempo, decidí darle una pequeña actualización y publicarlo. Advierto que es muy probable que no sea del agrado de todos, y que algunos pueden hallarlo potencialmente ofensivo.
Pareja: SasuSaku.
Clasificación: M
Advertencias: Sexo descrito; efebofilia (de nuevo); incesto entre padre e hija.
Larga-historia-corta: Les invito a leer el capítulo anterior, para entender el porqué escribo sobre Sakura pequeña y Sasuke de adulto (además de que me encanta Sakura pequeña con el Sasuke adulto por supuesto lol). Yo no apoyo el abuso infantil; por el contrario, lo condeno como el crimen que es. Ésto tan sólo es ficción y así se debe quedar. La gente es responsable de lo que lee y practica.
.
.
My Baby Girl.
Sakura Uchiha era una pequeña de doce años, con una historia peculiar. La pequeña pelirrosa esperaba a la salida de la escuela en su uniforme escolar, que consistía en una blusa blanca con moño en el cuello, un suéter azul marino con el escudo de su escuela en la parte superior izquierda, una falda a cuadros corta, sus medias stockings hasta la mitad del muslo de tonalidad negro y con un moño adornando en las mismas, y unos zapatos escolares con un tacón un tanto alto, de aproximadamente unos diez centímetros. Todo aquello era complementado por un par de anteojos de marco un poco grueso, aunque aquello se debía más a la ligera deficiencia visual que Sakura tenía, apenas menor pero que le impedía leer a distancia.
En un principio, a Sakura le molestaba el tener que vestir con aquel uniforme, pues los zapatos eran demasiado altos y le cansaban al estar de pie por un tiempo prolongado, además de que la falda era bastante corta, incluso algunos centímetros por encima de sus stockings negras, que prácticamente si se agachaba de frente iría mostrando el trasero por doquier. Sin embargo, pronto a Sakura le fascinaría el vestir constantemente de ése modo, incluso fuera de horario escolar, principalmente en su casa, porque Sakura sabía que a él le encantaba cómo lucía ella en su pequeño uniforme escolar.
¿Quién era él, se preguntan? Su querido padre, Sasuke Uchiha.
Sakura vestía con aquel bonito uniforme, el cual la hacía ver muy hermosa, tierna y a la vez ligeramente "atrevida", porque a su amado padre le encantaba cómo lucía ella, desde el día en que su papá, Sasuke, le dijo que amaba cómo se veía ella en uniforme. Aquel día, casualmente cuando Sakura se estaba quejando de que su uniforme era incómodo y que odiaba los tacones, aún cuando eran más cómodos que otras escuelas, Sasuke la abrazó, la besó en la mejilla y le dijo que a él le encantaba cómo lucía ella en su uniforme escolar. Sakura se quedó completamente abochornada, con el corazón palpitando a mil por hora y con su mirada brillante de emoción.
De tan sólo recordar cómo se sentían los labios de su amado padre en su mejilla hacían sonrojar a Sakura, e incluso la pequeña pelirrosa se llevó instintivamente su pequeña mano izquierda a la mejilla zurda, riendo dulcemente por rememorar el contacto de los labios de su padre en su mejilla. Cada que Sakura era abrazada o besada de aquella manera por su amado padre, la ojiesmeralda sentía un cosquilleo en su pequeño vientre y sentía cómo sus mejillas se coloreaban de una tonalidad escarlata. Si algo sabía Sakura era que amaba a su papá... en todo el sentido de la palabra.
La pequeña pelirrosa se reacomodó su largo cabello rosa hasta la cintura, pues el viento soplaba con ligera fuerza y le impedían ver el trayecto del tránsito vehicular en donde pronto aparecería el Mercedes Benz Slr McLaren de su padre. Normalmente, un chofer contratado por su padre la traía y llevaba a la escuela en una lujosa limosina, pero aquel día, viernes, su amado padre Sasuke le avisó que pasaría por ella, por lo que Sakura no podía evitar estar sumamente emocionada de pasar todo el día con su papá, el hombre de su vida, literalmente hablando. Incluso Sakura se balanceaba sobre sus pequeños pies, de adelante para atrás, mientras sostenía su elegante e increíblemente cara bolsa escolar en su espalda baja con ambas manos. Una preciosa sonrisa adornaba el pecoso y naturalmente sonrosado rostro de Sakura.
Pronto, Sakura reconoció el agresivo sonido del motor V8 del auto de su padre, por lo cual Sakura levantó la mirada a la calle frente a su caro colegio y se le iluminó su precioso rostro al ver el absurdamente caro vehículo de su amado padre. Sasuke era un economista de clase mundial, además de que era dueño de toda una cadena de telecomunicaciones que operaba en todo el globo y que difícilmente tenía competencia en el mercado. Prueba de su absurda riqueza era aquel Mercedes Benz Slr McLaren, edición limitada de apenas cien unidades en todo el mundo, que su amado padre utilizaba como vehículo de turismo. Quizá aquel auto valía más que la escuela donde asistía Sakura.
Pronto, el ridículamente caro vehículo se orilló a la posición donde estaba Sakura, y ésta alegre corrió en dirección al vehículo, pues finalmente el hombre de su vida, el único hombre de su vida, había llegado por ella. Pronto, después de que Sasuke operó el seguro electrónico de su coupé de dos puertas, Sakura abrió rápidamente la puerta del copiloto y subió al vehículo, que tenía ventanas polarizadas de lustre espejo al exterior, por lo cual no se veía lo que sucedía adentro del vehículo. A Sakura le convenía aquello, pues así podía mostrarse "cariñosa" con su amado padre.
Sakura cerró la puerta del copiloto, dejó su bolsa escolar en un pequeño compartimento detrás de su asiento y se aproximó a su padre. Sakura se sentó en las piernas del hombre de su vida a horcajadas, lo abrazó por el cuello y lo besó en los labios, tal y como una amante lo hace con su hombre. Sasuke abrazó a su pequeña niña de doce años por su diminuta cintura y la besó apasionadamente, comiéndose a besos a la sangre de su sangre, entretanto que Sakura acariciaba con sus pequeñas manos la barba y melena perfectamente peinada de su padre.
Ninguno de los supo cómo fue que se enamoraron el uno del otro, pese a que eran padre e hija, pero ahora Sasuke y Sakura mantenían una clandestina relación incestuosa, mas no por ello sucia o degenerada, pese a que sí que tenían momentos sumamente íntimos entre ambos. Sakura no se dio cuenta del cómo terminó enamorada de su padre, pero cuando se percató de ello, se sentía sumamente celosa de las "lagartonas" que siempre le querían quitar a su hombre. En un principio, Sakura pensaba que se trataban de simples celos de una hija para con su padre; sin embargo, pronto Sakura se dio cuenta de que los celos que sentía por su padre no eran los de una hija que protegía a su progenitor, pues siempre terminaba llorando intensamente en su enorme habitación del tamaño de una casa grande, cuando escuchaba salir a su padre en una cita. Odiaba a aquellas mujerzuelas que querían robarle al amor de su vida, pues ella era su hija y tenía más derecho a su papá que cualquier otra zorra.
Sasuke, aún besando y acariciando el respingón y el perfecto trasero de su niña, recordó perfectamente cómo es que terminaron enamorados. Todo fue a raíz de cierto evento...
.
.
Un día que la cita de Sasuke se fue al diablo, al sentirse fastidiado el moreno de tener que lidiar con una auténtica mujerzuela promiscua y alcohólica, sin mencionar drogadicta, el azabache volvió furioso a su mansión, dispuesto a tomar una ducha y a descansar en sus aposentos, quizá con algunos tragos de fino licor y un puro, pero a Sasuke se le ocurrió pasar a ver a su "bebé", por lo que el moreno subió las largas escaleras de su mansión a la habitación de su hija, a la cual escuchó llorando intensamente y maldiciendo el nombre de la mujer con la cual salió Sasuke, no muy soez claro pues la educación de Sakura era la de una auténtica damita, que en ése entonces había sido una mujer pelinegra llamada Kin Tsuchi.
Sasuke paró la oreja contra la elegante puerta de madera de la enorme habitación de su Cerezo y escuchó constantes lamentos del porqué su padre no la podía amar a ella, tal y como Sasuke "amaba" a otras mujeres. En realidad, el azabache únicamente intentaba quitarse de su mente su incestuoso romance por su pequeña hija, porque ciertamente Sasuke estaba cayendo rendido a los pies de su propia hija y sabía que aquello estaba mal, al menos en aquel entonces, por lo cual comenzó a salir con distintas mujeres que únicamente hacían reafirmar su amor por su amada hija.
No el amor de un padre hacia su pequeña, sino el amor de un hombre hacia una mujer. Incluso cuando Sasuke se estaba cogiendo a la zorra en cuestión con la cual salía, como siempre terminaba llamando a los fracasos de citas que él tenía, Sasuke varias veces se sorprendió a sí mismo gimiendo el nombre de su hija, siendo insultado por las perras con las cuales dormía, para únicamente Sasuke agarrar y largarse de las lujosas suites en las que se cogía a sus amantes, dejándolas incluso desnudas y a medio acto, no sin antes insultar a las zorras, claro.
Sasuke decidió investigar qué era lo que sucedía con Sakura, por lo que golpeó levemente la puerta de la habitación, sorprendiendo a la ojiesmeralda.
— ¿Cerezo? — le llamó Sasuke, con su voz grave y con aquel mote afectivo que siempre usaba con ella — ¿Puedo pasar?
Sakura se limpió de inmediato sus lágrimas, sintiéndose algo ilusionada de que su padre, por primera vez en mucho tiempo, volvía a casa relativamente temprano, pues actualmente eran más de las once de la noche. Sakura se alegró un poco.
— E-Esto... Sí, papi — contestó la ojiesmeralda, reacomodándose lo más que podía su cabello rosado largo y ligeramente enmarañado.
Con la aprobación de su hija, Sasuke abrió la puerta de su habitación e ingresó calmadamente a la misma. Al azabache le sorprendió hallar a su hija, aún con el uniforme escolar puesto, pues imaginaba que ya estaría en sus pijamas y con el cabello debidamente recogido para dormir. Sasuke siempre se preguntó el porqué a su hija le fascinaba el usar el cabello tan largo, pues su ahora difunta esposa, una verdadera zorra que únicamente lo usó a él por su dinero, insistía en cortarle el cabello a la pelirrosa, pero en parte Sasuke agradecía que Sakura usara el cabello tan largo, dado que a él siempre le fascinaban las mujeres con cabello largo, pues era estatus de feminidad y elegancia.
— ¿Por qué estás despierta a tan altas horas de la noche, princesa? — preguntó curioso Sasuke, usando otro de los tantos apodos que le gustaba usar con su pequeña — Tal vez mañana no tengas escuela, pero aquello no implica que tengas que estar levantada tan tarde.
Sakura agachó un poco la mirada, al darse cuenta de que su padre se percató de las lágrimas que escurrían por sus ojos, y la pelirrosa ocultó su precioso rostro de las obsidianas de su amado padre. Sasuke, sin embargo, no estaba dispuesto a pasarlo por alto y a ignorar aquellas marcas de lágrimas por el hermoso rostro de su pequeña Flor de Cerezo, por lo cual se acercó a la cama de su hija y se sentó en ella, para después tomar a su Cerezo y sentarla en su regazo.
— Sakura, ¿Por qué estabas llorando? ¿Te pasó algo en la escuela hoy? ¿Algunas bravuconas te molestaron? — preguntó Sasuke, sintiendo hervir su sangre de tan sólo imaginar que algunas tipas busca pleitos hayan acosado a su hija, pues Sakura iba a una escuela solo para niñas.
Sorpresivamente, Sakura negó.
— No... No es nada — replicó la ojiesmeralda, suspirando levemente.
— ¿Lloras por nada, Cerezo? — preguntó Sasuke, remarcando lo obvio, que Sakura tenía un problema.
Sasuke estrechó a su única hija entre sus brazos y la abrazó con un poco de fuerza contra él, besando su pequeña frente en el proceso.
— Vamos, Cerezo. Puedes confiar en tu viejo — le aseguró Sasuke, mirando los ojos empañados de humedad de Sakura.
Sakura se mordió el labio, no sabiendo qué contestar. Realmente no quería hablar de ello, pues suficiente ya tuvo con el hecho de que su padre salió otra vez con una mujerzuela, seguramente a revolcarse, y Sakura sentía sucio a su padre de la porquería de "esencia" de aquella bruja con la cual llegó a dormir, a pesar de que su padre aún olía a su colonia masculina y el moreno no tuvo nada de "acción" aquel día. Sakura realmente odiaba el haber recibido la clase de educación sexual, porque ahora sabía lo que su padre hacía cada vez que salía en sus citas.
La pelirrosa estaba tentada a responderle hostilmente a su padre, pero se contuvo y se mordió el labio de nuevo, pues lo amaba más que a cualquier otra cosa, su vida incluida, y no quería estar enojada con su papá. Además de todo, el ser una señorita de su clase implicaba siempre ser honesta, decir la verdad y confesar sus más íntimos secretos con el hombre de su vida.
Sakura tomó aliento y miró con sus hermosos ojos a su papá.
— Papá... Yo... Quiero pedirte que hagas algo por mí... Y quiero que lo hagas desde el fondo de tu corazón — le pidió Sakura a su amado padre, mirándolo a sus ojos con sus esmeraldas.
Sasuke sonrió cálidamente, maravillando a Sakura con aquella sonrisa que era adornada por la barba del moreno, y se sintió un poco más segura y confiada de abrirse a su querido papá.
— Por supuesto, pequeña. Todo por la hermosa princesita de papi — aseguró Sasuke, besando la frente de su Cerezo.
Ya con mas confianza, Sakura tomó del rostro de su papá, acariciando con cariño su espesa barba, y lo besó en la mejilla, pese a que tenía unas tremendas ganas de hundir su boca en los labios de su padre.
— Ya no quiero que andes saliendo con mujeres — pidió Sakura, mirando directo a los ojos de su papá — Quiero que te quedes únicamente conmigo.
Sasuke abrió levemente sus ojos, quedándose pasmado con la petición de Sakura. En realidad, no era propiamente la petición de su Cerezo lo que lo hacía incomodarse levemente, sino lo que se imaginó Sasuke cuando Sakura le pidió que se quedara con ella. Su cerebro operaba suciamente y le decía que realmente se quedara con Sakura, mas no como un padre quería quedarse con su hermosa hijita, sino como un hombre quería estar con una mujer. No solamente era degenerado, por ser una relación incestuosa, sino que era un crimen porque Sakura apenas tenía doce años recién cumplidos y él ya era un hombre maduro de treinta años, pese a que lucía bastante joven a pesar de la barba.
Sasuke, sin embargo, se aclaró la garganta a carraspear apenas audiblemente y sonrió tiernamente a su pequeña hija.
— Pero, ¿No te gustaría tener una nueva mamá? — preguntó el azabache, haciendo a la pelirrosa entrecerrar su mirada en enojo.
Sakura gruñó irritada, totalmente inaudible, y negó.
— No. No quiero tener nueva mamá, ni tampoco quiero verte rodeado de mujeres — admitió Sakura, haciendo un mohín de molestia.
Ahora sí que Sasuke se quedó intrigado, pero su mente le estaba traicionando y dándole a entender cosas sucias. El moreno ignoró aquello y sonrió de nuevo.
— Sakura, nosotros los adultos tenemos necesidades — le comunicó Sasuke, mientras que a Sakura no le gustaba el rumbo de la conversación — Hay necesidades que los adultos únicamente podemos satisfacer con otros adultos.
Y oficialmente, Sakura detestaba la conversación, pues su padre usaba palabras sugestivas, queriendo disfrazar lo obvio, pero en educación sexual le enseñaron a Sakura todo lo que necesitaba saber. La pelirrosa, por otro lado, comprendió de alguna manera que su amado padre necesitaba de una mujer con la cual satisfacer sus necesidades carnales y sus necesidades sentimentales, pues su papá era un hombre adulto joven, con necesidades que únicamente una mujer madura podría satisfacer. No obstante, aún con ello, Sakura odiaba el tener que compartir a su papá con alguna mujerzuela que, por lo general, únicamente estaban interesadas en su capital y sus enormes riquezas.
Aún con ello, comprendiendo la situación de su padre, Sakura tomó una decisión, por lo cual encaró a su padre.
— Papá... Yo voy a darte lo que tú necesitas — aseguró Sakura, mirando directo a los ojos de su hombre.
De nuevo, aquellos pensamientos sucios traicionaron la razón de Sasuke, aunque el moreno se controló lo suficiente para no hacer algo por lo cual Sakura le odiaría por el resto de sus días. Sasuke se forzó una sonrisa y rió levemente, acariciando el largo cabello de su hija.
— Cerezo... Hay cosas que ni tú podrías darme, pequeña — reafirmó el moreno, mientras que Sakura se sentía cada vez más frustrada — Papá necesita una mujer con la cual tener intimidad. Papá necesita a una bella dama a la cual pueda besar, abrazar y con la cual despertar cada nueva mañana. Te amo, y siempre voy a amarte, Cerezo, pero tu papá también tiene derecho a salir con una bella mujer, enamorarse de ella y tenerla a su lado como su mejor amiga y amada.
Sakura tensó sus pequeños dedos, apretando en los hombros de la camisa negra que su padre llevaba puesta, agachó su mirada y tensó sus dientes, sintiendo unos tremendos celos de imaginar que su papá sería tocado por otra zorra.
La pelirrosa sollozó del enojo y la tristeza, incluso derramando una fugaces lágrimas.
— ... ¿Por qué...? — murmulló dolida Sakura, aún sin encarar a su padre.
Sasuke entrecerró con consternación su mirada, mientras retiraba un mechón de cabello del rostro de su hija.
— ... ¿Por qué no puedes entender mis sentimientos? — dijo Sakura, finalmente encarando a su padre, con su mirada llorosa, igualmente sorprendiendo al moreno en el acto.
— Sakura... ¿De qué hablas? — preguntó aún preocupado el moreno.
— ¡¿Por qué no entiendes que te amo?! — bramó llorosa la ojiesmeralda, dejando en completo shock a Sasuke — ¡¿Por qué no comprendes que me siento tan celosa de que salgas con otras mujeres, con las cuales te acuestas, y me haces a un lado?! ¡¿Por qué no puedes amarme a mí, de la misma manera que quieres amar a otra mujer?! ¡¿Por qué no me aceptas a mí como tu mujer?! ¡¿Por qué no me dejas amarte?!
El impacto en Sasuke fue tan severo que ni pudo reaccionar debidamente cuando Sakura enredó sus brazos en el cuello de él, ni cuando le plantó un beso en los labios. No obstante, el subconsciente de Sasuke reaccionó por sí solo y pronto enredó mecánicamente sus brazos en la cintura de su pequeña hija, a la cual besó como nunca antes había besado a otra mujer. Aún con su difunta esposa, con quien le obligaron a casarse, jamás tuvo un momento tan íntimo y romántico con ella, pues aquella chica era una mujer caprichosa y ambiciosa, a quien únicamente le interesó las enormes riquezas de Sasuke. En aquel entonces, Sasuke tuvo un encuentro con aquella bruja de mujer, y de ése encuentro nació Sakura, de quien Sasuke se enamoró perdidamente en algún momento.
El beso que Sakura inició era torpe, pues era el primer beso de la pequeña ojiesmeralda, además de que únicamente había visto en películas los besos que los adultos se daban. Su padre, sin embargo, fue todo lo contrario y devoró sus labios con ansias, dándole un apasionado y sensual beso que la encandiló de inmediato. Sasuke incluso usó su lengua para jugar con la pequeña de Sakura y con ello Sasuke hizo gemir a su pequeña hija. La hija que se había convertido en su mujer desde aquel momento, aún si Sasuke no lo aceptaba conscientemente.
Tras besarse apasionadamente por aproximadamente unos cinco minutos, Sasuke y Sakura se separaron el uno del otro. Sasuke, al ver lo que había hecho, intentó apartarse de su hija, además de que no se atrevía a mirarla, pero su pequeña lo atrapó al estar sentada a horcajadas sobre su regazo y estrechó a su amado padre en un abrazo, impidiéndole la escapatoria al hombre del cual se enamoró. No era que Sasuke no tuviese las fuerzas suficientes para apartar a Sakura, pues él era un hombre fuerte y musculoso, gracias a sus sesiones diarias en el gimnasio y durante años, aunque usar la agresividad con su hija estaba descartado. Sasuke jamás le haría daño a su pequeña, sea física o mentalmente.
— Dios... ¿Pero qué he hecho? — se lamentó Sasuke, pasándose una mano por su melena actualmente suelta y algo revuelta por las pequeñas manos de Sakura — Dios mío... Eres mi hija. No debí haberte besado... Soy un maldito enfermo...
Sakura, sin embargo, tomó el rostro de su padre, lo besó de nuevo, aunque ahora con un corto y dulce beso, y lo miró a los ojos.
— No, papá. Yo te amo. Siempre te he amado — aseguró con total adamancia la pequeña pelirrosa, dejando sorprendido a Sasuke — Y por el beso que me diste, sé que tú también me amas, de la misma manera en que yo te amo. A mí no me importa que seas mi padre, porque yo en ti no veo a mi progenitor, sino al hombre que me robó el corazón y al que detesto ver con otra mujer que no sea yo.
— Sakura... Tú... Dios... — susurró incoherente Sasuke, no dando crédito a lo que su pequeña Flor de Cerezo decía.
La pelirrosa selló de nuevo sus labios con los de su amado padre, besándolo con la misma intensidad que lo hizo hace unos minutos. Por puro reflejo, y por como le dictaba su alma, Sasuke besó de nuevo a su pequeña hija de orbes esmeralda, devorando de nueva cuenta aquellos labios tonalidad rosa pálido de su pequeña Flor de Cerezo. Ésta vez, sin embargo, las manos de Sasuke fueron a las nalgas de Sakura, levantaron su falda a cuadros e ingresaron dentro de las pequeñas bragas de algodón color verde claro de Sakura. Sasuke acarició con suavidad las nalgas de su hija, amasándolas hábilmente y palpando con la yema de sus dedos el pequeño ano de Sakura. La pelirrosa únicamente gimió sensualmente, siendo abrumada por el poderoso libido de su padre, aquella sensualidad única de los Uchiha.
De nuevo, Sasuke y Sakura se apartaron del beso, mirándose con ojos infinitos de amor, entretanto que Sakura acariciaba con cariño los cabellos de su papá, mientras aún sentía las manos de él en sus nalgas. Pronto, Sakura besó de nuevo a Sasuke, además de que comenzó a desabotonar la camisa que llevaba puesta su sumamente apuesto padre, revelando aquel ligeramente velludo y musculoso torso en el acto. Sasuke, sin embargo, trató de detenerla, pero Sakura tan sólo necesitaba besarlo para doblegar a su papá y retirar las manos de su progenitor de las suyas.
— Sakura... Por favor... Detente... O no podré contenerme yo mismo... — suplicó Sasuke, entre los besos de su Cerezo.
— No lo hagas, papi — pidió de vuelta Sakura, volviendo loco a Sasuke con su infantil y dulce voz, en aquel momento cargada de sensualidad — Déjame darte lo que siempre has anhelado de una mujer. Déjame amarte de la misma manera que una mujer amaría a su hombre...
Sin poderse controlar más, Sasuke pronto se vio a sí mismo desvistiendo a su hija y haciéndole el amor como nunca lo había hecho con ninguna mujer, incluida su odiosa ex-esposa fallecida. Sasuke tomó la virginidad de su pequeña hija, la penetró con pasión y suavidad, verdaderamente haciéndole el amor, y eyaculó tanto dentro de su pequeña vagina y ano. Sakura apenas y pudo aguantar el enorme pene de su padre, de veinticinco centímetros, pero se entregó en cuerpo y alma a su amado papá.
.
.
Aquel era el recuerdo más hermoso que tenía Sakura, del día que hizo el amor por primera vez con su amado Sasuke-kun, su papá. Aquella vez, Sakura apenas y podía seguirle el ritmo a su amado padre, mientras que Sasuke le demostró porqué tenía aquella fama de ser un auténtico semental macho alfa, al hacerle el amor de una manera tan pasional e intensa que Sakura prácticamente quedó inconsciente cuando Sasuke le hizo explotar en múltiples y fuertes orgasmos.
Después de besarse durante unos minutos, Sasuke apartó a su Cerezo, aunque la pequeña insistió en besarlo, y la miró con una dulce sonrisa.
— Cerezo... Tenemos que ir a casa. Ya es un poco tarde — pidió amablemente Sasuke, acariciando las piernas de su pequeña hija.
Sakura hizo un mohín, pero comprendió, por lo cual besó una última vez a su papá y se sentó en el asiento del copiloto, poniéndose el cinturón de seguridad. Sasuke sonrió y acarició una vez más las piernas de su hija, pero pronto llevó su mano a la palanca de velocidades, pues a él le fascinaba manejar en standard su auto y sentir que estaba completamente al mando de su auto.
Durante el resto del camino, Sakura le contaba sobre su escuela y múltiples otros temas. A Sasuke le fascinaba tener a Sakura no solamente como su mujer y su amante, sino como a una compañera con la cual se podía abrir y confesar sus preocupaciones. Su propia hija era todo lo que había anhelado Sasuke en una mujer, y jamás en su vida había sido tan feliz, pues Sakura era su todo. Era la hija que siempre quiso tener y era la mujer que siempre había soñado.
Eventualmente, Sasuke y Sakura llegaron a su mansión, siendo recibidos por la mayordomo de la casa. Aquella mujer sabía de primera mano el tipo de relación que llevaban Sasuke y Sakura, padre e hija, pero ella comprendía de primera mano al Uchiha, pues además de ser una empleada de confianza de Sasuke, sino que era una buena amiga, en el buen sentido, del azabache, además de que también comprendía los sentimientos de la pequeña pelirrosa por su amado padre.
Sasuke detuvo su auto a unos metros de la entrada de su mansión, descendió del vehículo y vio cómo el chofer que él había contratado le abría la puerta del copiloto a Sakura, quien también descendió. Sasuke le arrojo las llaves a su trabajador, quien saludó al moreno y después se llevó el auto del azabache al garaje, donde tenía su colección de vehículos de lujo, la mayoría alemanes e italianos. Sakura corrió hacia su padre, lo abrazó y se acurrucó en su pecho, mientras que el moreno sonrió.
Sakura miró a su padre a los ojos y estiró sus brazos a Sasuke.
— ¿Me cargas? — pidió la pelirrosa, con aquel rostro de ángel que siempre doblegaba a Sasuke.
— Creo que aveces te consiento demasiado — dijo el azabache, tomando a su pequeña de las nalgas y cargándola contra su torso.
Sakura enroscó sus piernas en la espalda de Sasuke, enredó sus brazos en el cuello de su papá y lo besó pasionalmente en los labios, aunque Sasuke apartó pronto los labios de su hija de los suyos, pues no quería hacer una escena frente a sus trabajadores.
— Buenas tardes, señor Uchiha — le dijo la mayordomo de la mansión, cuando llegaron ante la puerta, además de que les abrió la misma.
— Buenas tardes, Dalila — contestó el Uchiha.
— ¡Hola, Dalila! — le saludó alegremente Sakura a la encargada de la mansión.
— ¡Hola, Sakura-chan! — respondió la mayordomo, acariciando con cariño la cabeza de la pequeña pelirrosa.
Posteriormente a ello, Sasuke y Sakura finalmente ingresaron a la mansión. Sasuke se encaminó al comedor de la mansión, pues ninguno de los dos habían comido, entretanto que Sakura lo besaba constantemente en los labios y su rostro.
— Vamos a comer, Sakura, y después saldremos a dar una vuelta por la ciudad. ¿Te parece? — sugirió Sasuke.
Sakura sonrió, pero después besó con pasión los labios de su padre, logrando excitar un poso a Sasuke. La ojiesmeralda acarició suavemente, con sus pequeñas manos, el torso de Sasuke y le desabotonó la camisa.
— Mejor aún... ¿Por qué no vamos a nuestro cuarto a hacer cositas? — sugirió sensual Sakura.
No era común el ver a una niña de tan sólo doce años actuar como una auténtica pervertida, pero las experiencias sexuales que Sakura tuvo con su amado padre, Sasuke Uchiha, le enseñó a desear a su amado Sasuke-kun, como ella ocasionalmente le decía a su papá en la cama. Por otro lado, Sasuke se quedó un poco pasmado, por la sugerencia tan picante de su hija, pero después recuperó su semblante tranquilo.
— Sakura... Ninguno de los dos hemos comido nada — argumentó Sasuke.
Sakura sonrió traviesa y besó de nuevo a su hombre.
— Pues... Cómeme a mí, papi — susurró sensual la pelirrosa, durante el pasional beso que le dio a su padre, incluso usando su lengua en el proceso.
Sin poder contenerse más, Sasuke pronto fue escaleras arriba, aún con su hija en brazos, y la llevó a la habitación que ahora compartían el moreno y la pelirrosa, la cual era la habitación original de Sasuke y su ahora difunta esposa, muerta por estar metida en mafias. Cuando llegaron a su habitación, Sasuke dejó caer a Sakura en la cama, mientras se retiraba su chaqueta de algodón y su camisa. Sakura retrocedió en la cama, aunque más como parte del juego sexual que compartían ambos y luciendo la timidez única que mostraba cuando estaba en la cama con su amado Sasuke-kun.
Apenas Sasuke se quitó su camisa, revelando su musculoso y bronceado torso, el azabache se subió a la cama y se acercó a Sakura, para entonces besarla y acariciarle su pequeño pero precioso cuerpo. Las manos de Sasuke viajaron por las piernas de Sakura, a las cuales acarició con suavidad y pasión, llevando sus manos desde las rodillas hasta la entrepierna de Sakura, acariciando la entrepierna de su niña con sus pulgares, por encima de sus bragas de algodón. Sakura gimió y acarició los cabellos de su padre, sintiendo cómo Sasuke continuaba acariciando su cuerpo.
Las medias stockings de Sakura comenzaban a ser molestas para Sasuke, pues no podía acariciar libremente las piernas de Sakura a su antojo, por lo que el azabache prácticamente arrancó aquellas stockings negras de Sakura y las arrojó lejos, no importándole donde quedaban. Una vez que lo hizo, las manos de Sasuke ahora acariciaban libremente las bonitas piernas de Sakura, porque si algo había heredado Sakura de los Uchiha era un precioso cuerpo y bonitas piernas. Sasuke se dedicó a acariciar suavemente las preciosas piernas de Sakura.
Eventualmente, la excitación de ambos aumentó y Sasuke llevó sus manos al suéter de Sakura, quitándoselo pronto, y después llevó sus manos a la blusa escolar blanca de Sakura, a la cual también desabotonó y le quitó el moño que llevaba en el cuello. En cuestión de segundos, Sakura quedó en su sujetador que combinaba con sus bragas de algodón, y la mirada de su amado padre se oscureció. Sasuke llevó sus manos a los pequeños senos de Sakura, a los cuales acarició suavemente, y el moreno frotó sus pulgares contra los pezones erectos que se asomaban a través del sujetador.
Tal y como pasó con su blusa escolar y su suéter, el sujetador de Sakura desapareció y sus pequeños pechos quedaron expuestos ante la mirada de su papá. Sasuke no perdió su tiempo y llevó su boca a los pequeños senos de Sakura, a los cuales succionó con su boca, lamió los pezones con su lengua y prácticamente se amamantó de ellos, como un bebé hambriento por la leche de su madre. Sakura gemía cada vez más fuerte y seguía acariciando los cabellos del hombre de su vida, tan sólo disfrutando de las atenciones que Sasuke tenía para con sus senos.
Sasuke succionó el seno izquierdo de Sakura, haciendo que éste se estirara un poco, y después soltó el seno, viendo cómo aquel pecho de su pequeña se agitaba como si estuviese hecho de gelatina. Una mano de Sasuke, la izquierda, masajeaba constantemente el otro seno de Sakura, entretanto que la otra se dirigió a la entrepierna de Sakura, acariciando la vagina ya empapada de la pelirrosa, por encima de las bragas de algodón que también se empaparon como si Sakura se hubiese orinado.
La ropa era sumamente estorbosa para Sasuke, por lo que el moreno descendió en un camino de besos, a través de la piel de Sakura, y llegó ante su falda escolar, a la cual le bajó el cierre en el costado y la retiró del cuerpo de la pequeña ojiesmeralda. Al quedarse únicamente en bragas Sakura, Sasuke hundió su nariz en las panties de la pelirrosa e inhaló el dulce aroma de sus fluidos vaginales, lo cual incrementó aún más su excitación. Sasuke restregó su rostro contra las bragas de Sakura, causando una fuerte excitación en la ojiesmeralda al sentir el rostro de su padre contra su vagina, pues sus bragas estaban tan empapadas que prácticamente sentía la nariz de su padre contra sus pliegues vaginales.
Sasuke quiso deshacerse de la última prenda de vestir de Sakura, por lo cual tomó las bragas de Sakura, por el borde superior, con sus dientes y descendió las panties de la pelirrosa lentamente, eventualmente liberando la empapada vagina de la ojiesmeralda ante su mirada. Sasuke no dilató más el tiempo y tomó las piernas de Sakura entre sus manos, las colocó en sus hombros y atrapó entre su boca los pliegues vaginales de su hija, comenzando a succionar y a beber de la vagina de su Cerezo, entretanto que Sakura se retorcía de placer y gemía sensuales "papi" que volvían loco a Sasuke.
Sasuke tomó el pequeño clítoris de Sakura entre sus labios, lo succionó y lo lamió con su lengua, como si se tratase de una paleta, causando que su hermosa hija se retorciese de placer ante aquellas caricias de parte de Sasuke. El pene del azabache ya estaba como roca, y no cabía dentro de sus bóxers y sus pantalones. Sakura apenas y se daba cuenta de lo que sucedía a su alrededor, dado que su excitación era tan fuerte que su cabeza le daba vueltas. Sus pezones seguían siendo estimulados por las manos de su Sasuke-kun, entretanto que la lengua de su padre continuaba lamiendo sus pliegues vaginales, los cuales al mismo tiempo eran estirados por la boca del azabache.
Tantas succiones y lamidas a su vagina y clítoris causó que Sakura sintiese cómo su orgasmo estaba próximo, por lo cual apretó el cabello de su padre y lo estiró, aunque no al grado de causarle una lesión al cuero cabelludo de Sasuke. Sin embargo, justo cuando Sakura estaba a punto de explotar en un orgasmo, Sasuke se detuvo de golpe, dejando a medias a la pelirrosa y provocando que Sakura soltara un quejido de protesta ante la interrupción abrupta de su orgasmo. Sasuke había aprendido a saber las reacciones de Sakura, y a predecir sus orgasmos, por lo que ocasionalmente los usaba para su ventaja particular.
— Aún no, pequeña. Quiero que tengas un orgasmo cuando yo esté dentro de ti — aseveró Sasuke, con su voz cargada de excitación.
Sasuke succionó una última vez de los fluidos de Sakura, bebiéndolos de inmediato, y después se incorporó para retirarse sus últimas prendas de vestir, que básicamente consistía en sus pantalones, su cinturón y sus bóxers negros. El moreno pronto quedó como Dios lo trajo al mundo, con su enorme verga dura como roca y completamente erecta de la excitación. Sakura se relamió los labios al ver el colosal pene de su padre, sintiéndose aún más húmeda de tan sólo ver aquel monstruo de verga. Increíble que aquel gigante de pene que tiene Sasuke entre en su vagina, pues Sakura jamás se explicaba cómo es que sucedía aquello.
Sasuke no quería perder su tiempo, así que simplemente se acercó a Sakura, la tomó de su trasero y la sentó a horcajadas sobre su regazo, de modo que su pene se restregó contra la pequeña vagina de Sakura. La pelirrosa atrapó de nuevo los labios de su padre, además de que acarició el cabello de su amado Sasuke, entretanto que éste la colocaba contra la punta de su pene, dispuesto al evento final.
— No sabes cómo me muero por estar dentro de ti, pequeña — siseó excitado Sasuke, empujando levemente dentro de la vagina de Sakura.
La pelirrosa gimió fuertemente, cuando sintió cómo su vagina era abierta tan deliciosamente por el cabezón y grande glande de su padre.
— ¡Ahhh...! ¡Papi... ! — gritó Sakura, cuando el glande de Sasuke colisionó contra su cérvix, enviando una brutal ola de placer que la pelirrosa apenas pudo contener.
Con ello, Sakura finalmente llegó a su orgasmo, apretando con fuerza sus paredes vaginales contra el pene de su padre, entretanto que Sasuke gruñó fuertemente y ahogó los gemidos de placer de Sakura en sus labios. El azabache, sin embargo, apenas había comenzado con todo, por lo que recostó a Sakura sobre la cama, colocándose él a las espaldas de ella, pero jamás salió de la pequeña pelirrosa. Sasuke llevó una mano a los senos de Sakura, pasando su fuerte y velludo brazo izquierdo por debajo del cuerpo de Sakura, mientras que la otra acariciaba el clítoris de Sakura, provocando aún más excitación en la pequeña de cabellos rosados.
Sasuke comenzó a embestir adentro de su hija, besándola al mismo tiempo en los labios, y Sakura apenas se limitaba a retorcerse de placer y a acariciar los cabellos de su amado padre. El pequeño cuerpo de Sakura, de apenas un metro treinta y cinco, se retorcía de placer, cada que la pelirrosa recibía el enorme pene de Sasuke dentro de su vagina, y cada que la mano izquierda de su padre acariciaba sus senos de manera pasional. Sasuke jamás separó sus labios de la pequeña boca de cereza de su hija, pues besó y besó a su pequeña Sakura durante las embestidas de su pene, dentro de la vagina de Sakura.
Siempre que hacían el amor, que prácticamente era diario, dos veces al día al menos, Sasuke siempre trataba a su Sakura como si se tratase de un objeto de cristal sumamente delicado, porque en parte la ojiesmeralda lo era. Sakura era pequeña y delicada, con una piel blanca como la nieve, labios rosa pálido carnosos y ojos que cautivaban a cualquiera, además de que, a pesar de su edad de tan sólo doce años, Sakura ya tenía una figura femenina que se había desarrollado aún más debido a los encuentros sexuales con su padre, Sasuke-kun. Sasuke sabía que su bebé algún día sería una hermosa mujer, y él simplemente estaba marcando su territorio en su hija, pues era de él y de nadie más.
De hecho, Sasuke siempre le hacía a Sakura decirle a quién le pertenecía.
— Eres mía, Cerezo — rememoró Sasuke, penetrando dentro de la vagina de su hija lo más que podía, aunque lo hacía suavemente para no lastimar a su pequeña con su enorme verga — Eres mía y de nadie más.
Sakura, a pesar de perder la noción de todo lo que le rodeaba, podía escuchar a la perfección la voz grave y templada de su papá. Porque en aquellos momentos en los que ambos hacían el amor, eran únicamente Sakura y Sasuke.
— Dí que eres mía, pequeña — ordenó Sasuke, penetrando un poco más rápido dentro de Sakura.
— S-Soy tuya, papi... Tuya y de nadie más... — articuló con dificultad Sakura, pues la excitación era tremendamente fuerte — Te pertenezco solamente a ti... Tu eres el único hombre que tiene derecho a tocarme...
— Sí, Sakura. Eres mía... Únicamente mía — gruñó Sasuke, pues la vagina de su hija era sumamente apretada — Eres mi mujer y también vas a ser la madre de mis hijos — aseveró con el libido por los cielos, y sin pensarlo siquiera — Vamos a tener una familia y tú serás mi esposa.
— Sí, papá... Yo seré tu esposa y te daré una familia... — apoyó Sakura, igual sin pensarlo, además de que se retorció del placer, pues su cuerpo era muy pequeño y Sasuke ya era todo un hombre.
Sasuke no pronunció más palabras y únicamente se dedicó a hacerle el amor a su pequeña hija, mirando maravillado cómo su pequeña Sakura gemía su nombre y cómo arqueaba la espalda como una cuchara, disfrutando incluso más que él el sexo. Sakura a cada momento le decía lo rico que se sentía el pene de él dentro de su vagina, además de que devolvía como una experta los besos que Sasuke le daba. Apenas tenían algunos meses que se habían confesado su amor, y Sakura ya se había vuelto una experta en hacer el amor con su amado Sasuke-kun. Por supuesto, Sakura jamás permitía que ningún otro hombre se le acercara, e incluso agradecía que Sasuke la inscriba únicamente en escuelas para puras niñas, pues así no tendría que lidiar con tontos que, eventualmente, intentarían coquetear con ella.
Las penetraciones constantes que su padre le daba dentro de su vagina provocó que Sakura sintiera cómo un nuevo orgasmo se aproximara a su cuerpo, pero en ningún momento Sasuke detuvo sus embestidas dentro de la pequeña vagina de la pelirrosa. Por el contrario, el moreno deseaba llevar al Firmamento a su pequeña, y que gritara sensualmente su nombre, aunque siempre decía un erótico "papi", por lo regular. El saber que le hacía el amor a su hija, y que la llevaba al orgasmo, era tanto sumamente erótico y sucio como era perfecto para Sasuke, pues no podía haber mejor mujer para él que su pequeña Sakura, su pequeña hija. El mismo caso era para Sakura, pues amaba profundamente a su papá, Sasuke, pese a que la sociedad e incluso en la escuela le decían que el incesto era algo sucio y pervertido, además de que su papá sería demonizado si se enteraban de que mantenía una relación clandestina con ella. Ella jamás lo acusaría, porque lo amaba con toda su alma, de la misma manera que Sasuke la amaba a ella.
Sasuke embistió unas cuantas veces más dentro de la vagina de Sakura, causando fuertes espasmos de placer en la pelirrosa y que se retorciera como un gusano. Sakura pronto sintió aquel calor que le recorrió desde la cabeza hasta su entrepierna y apretó con fuerza su vagina sobre el enorme pene de su padre, haciendo que Sasuke gruñera fuertemente y que hiciese un poco más de esfuerzo para el saca y mete de su pene dentro de ella.
— ¡Ahhh...! ¡Papi...! — gritó Sakura, sintiendo cómo su padre aumentaba la velocidad de las embestidas.
Sakura, tras recibir varias embestidas dentro de su vagina por parte del pene de Sasuke, finalmente llegó al orgasmo, explotando en un húmedo éxtasis. Sasuke se calentó demasiado cuando después escuchó a su hija gritar su nombre, por lo que su orgasmo también fue inminente. La apretada vagina de su hija, combinado con los fluidos vaginales de la vagina de su Cerezo embalsamando su enorme pene, causó que finalmente Sasuke llegara a su propio orgasmo, por lo cual el moreno gruñó el nombre de su pequeña hija y finalmente llegó al clímax.
El semen de Sasuke pronto fue disparado de su pene e inundó completamente el útero de Sakura y su vagina, que debido a su pequeño tamaño el semen de Sasuke se desbordó de la vagina de la pelirrosa y se escurrió a través de las piernas de la pelirrosa. Sakura simplemente mantuvo sus ojos cerrados, recibiendo tanto los besos que le daba su papá, las caricias a sus senos y clítoris que el moreno le daba con sus manos, además del semen que Sasuke depositaba dentro de la vagina de ella. Sakura constantemente gemía fuertemente y acariciaba con su pequeña mano izquierda los cabellos de su padre, entretanto que Sasuke seguía el mete y saca de su pene dentro de la vagina de su Cerezo.
Después de un tiempo, Sasuke dejó de eyacular dentro de la vagina de su hija, así que tan sólo se dedicó a besarla y a acariciar su desnudo cuerpo. La pelirrosa se giró un poco, aunque no completamente, y besó con todo su amor a su padre, Sasuke, el hombre de su vida. Se sentía tan feliz de ser la mujer de su padre, porque así ninguna otra mujerzuela le quitaría a su Sasuke-kun. Sasuke era de ella y de nadie más, tal y como ella era de su papá y de ningún otro. Sakura estaba ansiosa en algún día formar una familia con su amado padre, y estaba segura de que el mismo caso era para Sasuke.
Al final, después de eyacular todo su semen dentro de su hija, Sasuke vio cómo Sakura comenzaba a caer en un sueño profundo, por lo que acobijó a ambos con las cobijas de la cama y abrazó a su pequeña, aunque jamás sacó su pene de ella.
— Te amo, papi... — musitó Sakura, antes de acurrucarse contra el pecho de su padre y quedarse completamente dormida.
Sasuke sonrió y besó la frente de su hija.
— Yo también te amo, pequeña — enunció Sasuke, justo antes de que Sakura quedara completamente dormida.
Sakura sonrió levemente y finalmente cayó dormida, a causa del intenso sexo que tuvo con su amado padre.
.
.
Un año después...
De aquel encuentro sexual, y ante la sorpresa de ambos, Sakura quedó embarazada. Sakura ya había tenido su primera regla antes de que siquiera le confesara a su padre que lo amaba, y se le olvidó completamente que estaba ovulando en aquella ocasión. Dado que Sasuke era un auténtico semental, Sakura quedó embarazada de su padre, aunque obviamente se enteró pasadas varias semanas, al haber tenido un retraso y síntomas relacionados al embarazo, los cuales generalmente se limitaban al cansancio y algunas náuseas leves.
Cuando Sasuke se enteró, sin embargo, sintió que el mundo se le venía encima, pues Sakura aún era una niña de tan sólo doce años y, si alguien se enteraba de ello, Sasuke habría terminado en la ruina, pues la sociedad no toleraba ésa clase de situaciones. Por otro lado, Sasuke tuvo que mantener en secreto absoluto el embarazo de su hija, al grado de haberla sacado temporalmente de la escuela y darle educación particular por tutor en casa, pues incluso el colegio levantaba importantes sospechas. Afortunadamente, gracias a algunos nexos importantes que tenía Sasuke, muy influyentes, el asunto no pasó a más y su hija pudo mantener en secreto su embarazo.
Actualmente, el hijo de Sasuke finalmente había nacido, Daisuke Uchiha. Era prácticamente una copia exacta de él, pues tenían los mismos ojos, el mismo color de cabello, el mismo tono de piel... Todo. Sakura, pese haber pasado por algunos momentos difíciles durante su embarazo, no podía estar más feliz. Quizá por un tiempo recibiría educación en su hogar, y estaría relativamente aislada de la sociedad, pero la pelirrosa estaba fascinada con su hermoso bebé, tan parecido a su amado Sasuke-kun.
Sasuke llegó de su trabajo, entregando las llaves de su Slr McLaren a su sirviente, y se encaminó a ver a la mujer de su vida y a su hijo. Sasuke subió a su habitación, ansioso de ver a su familia, y vio ahí a su amada Sakura, amamantando al pequeño Daisuke. Sakura fue la que eligió aquel nombre para el primer hijo de ellos, mientras que Sasuke le hubiese gustado que fuese una niña, a la cual habría llamado Sarada. Quizá más adelante, cuando Sakura tuviese más edad y la relación de ambos no fuese tan estigmatizada, podrían ampliar la familia. Por ahora, convenía mantener la familia relativamente recluida, apenas conviviendo con amigos cercanos.
Sakura vio a su padre, o mejor dicho a su esposo, pues ésa era la verdadera relación entre ambos, y se le iluminó el rostro, al verlo ahí tan apuesto y galante como siempre. Y pensar que Sakura finalmente cumplió su sueño de formar una familia con su padre.
— Estoy en casa, Cerezo — dijo Sasuke, al ingresar a la habitación.
— Sasuke-kun... Bienvenido a casa, amor — dijo la pequeña de actualmente trece años, quien aún amamantaba a Daisuke.
Desde que nació Daisuke, Sakura dejó de llamar a Sasuke "papi", pues de todos modos habría sido sumamente incómodo y bochornoso llamar a su padre de ése modo, cuando Daisuke eventualmente haría lo mismo. Además de todo, Sakura actualmente era la esposa de Sasuke Uchiha, al menos en secreto, por lo cual un cambio de ademanes no venía en mal. Por otra parte, Sakura ahora se había inventado un sin fin de apodos cursis y ridículos para dirigirse a su amado Sasuke-kun, así que era relativamente irrelevante.
El pelinegro, por otro lado, se acercó a Sakura, se sentó al lado de ella y la besó en los labios, para después mirar embelesado cómo su hijo se amamantaba de su madre. Era un niño fuerte y apuesto, tal y como él, quien por suerte no heredó ningún gen recesivo, pues siempre existía ése riesgo en las relaciones incestuosas. Una amiga de confianza de Sasuke, llamada Shizune, fue la que se encargó del embarazo de Sakura y quien se encargaba de monitorear la salud del pequeño Daisuke. Para suerte del clandestino matrimonio Uchiha, Daisuke era un bebé sano y fuerte, así que no había mayor preocupación para ambos.
Sakura miró a su bebé y soltó una risilla.
— Ouch... Tranquilo, bebé. Te amamantas tan fuerte como lo hace tu papá — dijo dulcemente Sakura, acariciando los cabellos de su pequeño — Hasta en éso te pareces a tu papi, ¿Sabes?
Sasuke sonrió y abrazó a su Cerezo contra él. Ahora que Sasuke había llegado a la vida de ambos, Sasuke también abandonó el llamar a Sakura como su hija, y en cambio únicamente le llamaba por su nombre o como "Cerezo", pues aquello nunca caía en desuso. Sasuke se extrañó un poco al escuchar un suspiro de consternación de Sakura, quien miraba con algo de angustia a su bebé, por lo que Sasuke besó los labios de su pequeña y le obligó a mirarle.
— Hey... ¿Qué pasa, Cerezo? — preguntó igual de preocupado Sasuke, mientras que Sakura negaba.
— Nada... Es sólo que... Me preocupa que Daisuke algún día sepa toda la verdad — admitió Sakura, con su corazón en un puño — Soy inmensamente feliz, y no podría pedir nada más, pero tengo miedo de que Daisuke nos rechace cuando sepa que su madre también es su hermana, y que padre e hija lo procrearon en un acto de amor que él puede demonizar como inmundo y degenerado.
Sasuke comprendió la preocupación de Sakura. Ciertamente, a él también le preocupaba aquello, al grado de que le causaba en ocasiones noches de insomnio, pero siempre que tenía a Sakura a su lado, su mujer, Sasuke se calmaba. Si de algo estaba seguro Sasuke, era que no permitiría que nadie le apartara de su amada Sakura, porque para él Sakura no era más su hija, sino que era la mujer de la cual se enamoró, aún sin que él mismo se diese cuenta de ello. Sasuke jamás abandonaría a su Cerezo.
Sasuke estrechó a Sakura contra él y la besó en su frente.
— Algún día tendrá que comprenderlo, Cerezo — le aseguró Sasuke, desde el fondo de su alma — Algún día tendrá que entender que nosotros no elegimos enamorarnos el uno del otro, y que nuestro amor es tan único y auténtico como el de cualquier otra pareja.
— Pero...
— Sakura — le interrumpió Sasuke a su amada, tomando suavemente del mentón de ella con su mano izquierda — Afrontaremos lo que sea juntos. Incluso si el mundo nos llega a odiar, yo siempre voy a amarte, como siempre lo he hecho. Te amaré, hasta que la muerte nos separe...
Sakura se sintió conmovida por las palabras de su amado Sasuke-kun, incluso derramando un par de lágrimas, pero la pelirrosa acercó sus labios a los de su amado Sasuke y lo besó desde el fondo de su corazón. Su padre y amado tenía razón: Ambos afrontarían al mundo entero, e incluso sabían que no sería fácil confesarle a Daisuke la realidad y la historia que ellos tenían juntos. Dos seres enamorados el uno del otro como cualquier otra pareja en la sociedad. El amor de ellos era tan puro como el de cualquier otro. Sasuke tenía toda la razón.
Bueno... Había algo en lo que Sasuke no tenía la razón...
A ellos no los separaría ni la muerte.
.
.
...
Wow... No cabe duda de que éste es el Lemon más depravado y controversial que he escrito. Ni yo misma puedo creer que escribí tanta perversión.
A todos mis estimados lectores que siguen ésta historia, les pido que se vayan acostumbrado al constante lolicon, pues una buena parte de los fics serán de ésa clase, o por lo menos un buen número de los que sean SasuSaku. Admito que tengo un extraño fetiche de Sakura de pequeña, de doce años, con Sasuke grande (la culpa la tiene pixiv lol) y más si involucra Lemon del más duro entre ellos. Simplemente me encanta ver a Sakura pequeña (genin en el Universo Naruto) con Sasuke de adulto. Son tan lindos 3
Igualmente, muchos One-Shots involucrarán temáticas controversiales o tabú, por lo que les recomiendo que lean a discreción. Ciertos detalles también serán recurrentes a lo largo de mis fics, como Daisuke Uchiha siendo el primogénito del SasuSaku, la apariencia corpulenta y velluda de Sasuke, junto con su barba, al igual que su enorme... paquete.
En fin. Sin más que agregar por el momento, nos vemos en el próximo episodio, linduras, y la próxima semana para los que leen "A Fairy Tale".
