Los personajes son del todo propiedad de Masami Kurumada

Los días pasaban de manera rápida, las horas parecían segundos y había terminado por confundir el día y la noche, el sol y la luna. La vida pasaba, frente a sus ojos, de una manera extraña, sentía que nada duraba lo suficiente, que todo acababa con solo parpadear, sentía su vida pasar demasiado pronto.

Hades sabía todo eso, sabía los sentimientos de Shun; cada tristeza, cada alegría; sentía cada vez que el corazón del peliverde se quebraba, conocía cada cicatriz de su cuerpo y de su alma. El dios del inframundo aprendió que los humanos son complejos, no solo en el mal sentido, sino también de manera fascinante e interesante; comprendió los sentimientos humanos y las emociones que uno de ellos puede sentir en el mismo minuto.
Incluso, después de trece años aprendiendo de la humanidad, sentía que aún faltaba más por descubrir. A veces deseaba estar equivocado, pero al mismo tiempo quería que fuera cierto, quería seguir aprendiendo.

Bueno, antes así era, antes de que le comentara a Shun sobre ello.

Antes de que su "humano preferido" decidiera condenarse a sí mismo a ese destino, infeliz y falsamente infinito, le había comentado todo lo que había aprendido de su especie, también lo que le faltaba por aprender y descubrir. Él esperaba una respuesta alegre o un comentario gracioso o positivo, pero Shun le respondió de manera confundida y seria.
-¿Qué es lo que tanto te fascina? Los humanos no somos diferentes a ustedes, ni ustedes de nosotros.

Eso le había sorprendido bastante, ya que él nunca había pensado de esa manera. A pesar de que Shun también tenía la capacidad de conocer sus sentimientos, siguió hablando, sin una pizca de compasión.
-Sentimos los mismos sentimientos, no de la misma manera, pero sí los mismo sentimientos y emociones. Así como ustedes pelean nosotros también lo hacemos, así como ustedes planean guerras, también los humanos lo hacen. Ustedes desean, los humanos también. No veo la gran diferencia.

No respondió, lo pensó por varios días hasta que por fin terminó de convencerse a sí mismo de que Shun estaba equivocado.

"Te equivocas, los humanos son sorprendentemente fascinantes, completamente diferentes a nosotros, los dioses. De todos los años, ¡Milenios!, que he vivido, nunca había aprendido tantas cosas buenas y malas de algo."

-¿Sabes? Con esas palabras me acabas de dar la razón. Los humanos también sienten, sintieron y seguramente sentirán admiración por los dioses. Es propio de todos el tenerse de menor y sentir admiración por algo o antes, sin darse cuenta de que es completamente igual a sí mismo.

De nuevo, Shun le había dejado pensando por varios días. Esta vez había llegado a la conclusión de que era verdad, que los dioses y los humanos no eran tan diferentes al final de todo.

Una sonrisa se formó en sus labios al recordar todo eso. Se sentía culpable por eso sonrisa, sabía que el hecho de que su cuerpo hubiera regresado era una mala señal.
Acariciaba el cabello de Shun, mientras este se iba quedando dormido poco a poco, apagando sus sollozos.

Habían llegado a un acuerdo, ambos serían felices y se ayudarían mutuamente, siempre y cuando Shun aceptara cómo se sentía, que no ocultara nada. Desde que habían hecho ese trato, Shun había roto en llanto ya tres veces, y eso que solo habían pasado unas cuantas horas.

-Dime una cosa.
La voz de Shun distrajo a Hades de sus pensamientos.
-Ya te hacía dormido. ¿Qué sucede?
-El que tú hayas vuelto a ser…tú, ¿Significa algo malo o bueno?
El ojiazul se quedó en silencio, no quería decirle lo que significaba.
Le dedicó una mirada de ternura y desviando sus ojos hacia el cielo, le dijo.
-Ya te dije que no te preocupes. Yo resolveré todo…Confía en mí.

Había caminado mucho, más de lo que un humano normal hubiera soportado, y aun así no lograba llegar hasta su hermano.

-Supongo que no estás aquí por estar muerto.
Ikki vio a alguien demasiado familiar para él, a alguien que no quería volver a ver nunca en su vida.
-Te creí muerto.
El peliceleste sonrió con sorna y se acercó más al caballero.
-Los dioses no mueren. Ahora, mejor dime qué estás haciendo por aquí.

No hace falta decir que Ikki no quería seguir perdiendo su tiempo con el dios de la muerte, él necesitaba seguir buscando a su hermano.
-Escucha bien. No me importa si estás vivo o muerto, dios u humano…Solo quiero que te quites de mi camino.

A Thanatos le sorprendió mucho la respuesta del caballero de Fénix, esperaba que quisiera pelear o por lo menos a discutir.
-¿Qué tanta prisa tiene, Fénix? Estoy muy seguro de que tu diosa no está aquí.
-No busco a esa diosa, busco algo más, algo que no te interesa.
-Así que buscas algo que no me importa…¿Puedo saber de qué se trata?
-No tengo tiempo para perder.
-¿Qué podrá ser aquello que el caballero de bronce más fuerte y frío busca? Te puedo asegurar que en los Elíseos no hay nada que pueda importarte.
Ikki pasó junto al dios, apartándolo con una de sus manos, y dijo:
-Lo que yo busco…no está en los Elíseos.

Thanatos se sorprendió con la respuesta del peliazul. Después de unos segundos de pensarlo, le respondió:
-Hades ya no podrá ayudarte…Pero, si lo deseas, puedo decirte la manera de llegar hasta donde quieres.

Ikki, que ya iba un poco lejos, se volteó sorprendido y desconfiado de las palabras serenas del dios de la muerte.
-¿Sabes cuál es el inicio de los Campos Elíseos?
-Lo sé, yo mismo me vi obligado a llevar al caballero de Andrómeda hasta él.
Ikki tenía muchas razones para duda de Thanatos, pero a la vez, no tenía más opciones que le pudieran ayudar para encontrar a su hermano. Además, el dios parecía saber mucho a cerca del asunto, sabía que era Shun a quien buscaba.
-No tengo paciencia para mentiras. Si es verdad lo que dices, entonces habla.
-¿Sabes? Siendo el dios de la muerte, puedo saber los sentimientos que tienen las personas antes de morir…Fueron muchas veces las que estuve a punto de tenerte en entre mis manos, y durante esas veces, tuve la oportunidad de saber cuánto quieres a tu hermano.
Ikki se quedó en silencio un momento, recordando muchas veces en las que estuvo dispuesto a morir por Shun, sabiendo que lo volvería a hacer una y mil veces más. Pero, si lo volvería a hacer, ¿Entonces por qué había llegado a olvidar eso?
-También conozco el cariño que él te tiene. Aunque no lo creas, soy capaz de comprender esos sentimientos.
-¿Por qué me ayudarías?
-¿No me estás escuchando? Aprecio mucho a las personas fuertes pero que son fuertes para proteger. Además, ustedes fueron capaces de vencernos.
-Bien, ayúdame.

El dios soltó un gran suspiro y apartó la mirada de Ikki.
-Es complicado…No es fácil llegar a donde está; pero es aún más difícil hacer que él también llegue a donde debe llegar.
-¿A qué te refieres?
-Ese lugar no está ni antes ni después de los Elíseos, ese lugar se encuentra más allá mucho más allá de estos campos.
-No entiendo…y no tengo tiempo para desperdiciar en tratar de entenderte. Si me vas a ayudar, entonces ayuda bien.
-Ningún humano normal puede llegar a ese lugar, es más, nadie además de Shun ha llegado jamás. No podemos llegar hasta él, pero él si puede llegar hasta nosotros.
-Pero Hades dijo…
-Hades te dijo la verdad, pero no te la dijo completa. Hay un lugar donde los Campos se conectan, de alguna u otra manera, con ese lugar.
-¿Dónde está ese lugar? ¿Dónde se encuentra con ese lugar?
-Ese es el problema, el lugar donde está tu hermano es eterno, y su entrada, si le podemos llamar de esa manera, se mueve.
-¿Entonces, cómo lo encuentro?
-Se siente una brisa tranquila, fresca; las flores despiden un aroma embriagante y los capullos se abren, convirtiéndose en las flores más hermosas. Esa misma brisa lleva y trae las palabras…y las almas.

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Notas: Holi! Bueno, apareció el bello y hermoso Thanatos tratando de ayudar a mi odiado/apreciado Ikki!

Espero les haya gustado el capítulo! De adelanto les deseo un feliz día del amor y la amistad, ya que ustedes son otra clase de amigos para mí!

Dejen sus bellos comentarios, animan mucho!
Bye y feliz san valentín!