Ciao! Aquí vengo con el siguiente capítulo.

Gracias a quienes sigan la historia :)

Capítulo 6: Amistad

Habían pasado ocho días desde el primer encuentro cara a cara de ambas naciones, ocho días que, a opinión de ambos, habían sido unas jornadas en las que los problemas se desvanecían y en los que tan solo importaba el estrecho lazo de amistad que se iba forjando entre los dos.

Rumanía, feliz de que el búlgaro no fuera como los otros y le ayudara a voluntad propia, había visto una pequeña pero valiosa luz de esperanza en aquella alianza con el mayor, pues eso le ayudaría a incrementar su poder y a obtener apoyo en los momentos difíciles, cosa que él haría en caso del que el más alto lo necesitase.

Bulgaria, por su parte, estaba empezando a cogerle un cariño muy especial al rumano, el cual desde su punto de vista le daba alegría a su vida monótona con su presencia, ahora viva y creativa, sin importarle lo más mínimo que fuera un vampiro, pues no le daba miedo, al contrario, le parecía realmente lindo y adorable.

~...~

Ahora observaba como el menor dormía profundamente en el sofá, acababa de llegar de una reunión con su rey para comunicar la alianza que tenía pensado hacer. Pero aquel hombre, con una idea muy equivocada de quien se había convertido en su mejor amigo, se había negado, algo que molestó a la nación ya que era él quien decidía con quien se uniría y con quien no. Mas eso no parecía importarle a su superior, ya que estaba convencido de la equivocada idea de 'aléjate de él, es un vampiro y es peligroso'. Sin decir nada acerca de que su adorable mejor amigo vivía temporalmente con él, ignoró las reprimendas de su rey y con la misma se marchó enojado de vuelta a casa.

Simplemente, su expresión se relajó al ver al rumano durmiendo profundamente en el sofá.

Cogió una manta cercana y se la puso por encima, pues no quería que cogiera un resfriado.

Observó detenidamente al más bajo, sonrojándose inconscientemente, y acariciando con dulzura el cabello castaño miel del vampiro, sacándole un leve ronroneo que le pareció realmente adorable.

Siguió acariciando al rumano oyendo su dulce ronroneo, riendo levemente a lo lindo que lucía así.

Tiempo atrás, se hubiera maldecido por pensar tales cosas de alguien de su mismo género, pero ya había dado por hecho que no podía resistirse y que, pensasen lo que pensasen, el vampiro era demasiado lindo y adorable.

Entonces, los ojos del menor se abrieron.

- Ya llegaste- murmuró el rumano ronroneando por el tacto suave del mayor.

- Sí, ya llegué- contestó algo apenado y mirando a otro lado- ¿tú has estado bien en mi ausencia, Vladimir?

- Sabes que sí Dèitrin~- dijo con aire feliz, sentándose y dejándole un hueco en el sofá al búlgaro.

El mayor se sentó a su lado, cabizbajo y muy pensativo, ya que no prestaba atención a la llamada del otro.

- ¡BUUUUUUUL!- se desesperó el menor agitándolo con fuerza intentando llamar su atención.

En ese instante, salió de sus preocupaciones y se giró sorprendido hacia el más bajo, algo que lo hizo sonrojar, pues el vampiro estaba de brazos cruzados y con las mejillas infladas, sonrojado por el enojo de que no le hiciera caso.

- Ruma...perdona estaba sumido en mis pensamientos- le respondió en tono tranquilo mientras acariciaba su cabello castaño miel, haciéndolo ronronear y relajándolo.

La nación rumana cerró los ojos e inclinó la cabeza hacia donde el búlgaro le daba las caricias, mientras un pequeño sonrojo se apoderaba de sus mejillas.

- ¿Qué era lo que querías decirme, Vlad?- preguntó cuando estuvo más sumiso, de forma que no montara un espectáculo.

- Mmm~ te decía que...¿qué opina tu rey de la alianza?- dijo mientras se acercaba al peli-negro y apoyaba la cabeza en el hombro del más alto.

Esto hizo que el de ojos esmeralda se sonrojara notablemente.

- Ah...Vladimir...¿q-qué haces?- algo nervioso, siguió acariciando los cabellos del menor.

- ¿T-Te molesta?- quiso saber ahora poniéndose él también nervioso y sonrojado, pues temía que la confianza aún no fuera suficiente y que por aquel movimiento instintivo lo fuera a echar de la casa.

Mas eso no formaba parte de los pensamientos del mayor.

- Para nada...- murmuró pasando su brazo por los hombros del más bajo, atrayéndolo hacia sí impidiendo que se fuera y acariciando su cabello nuevamente por el lado contrario, notando el ronroneo en su hombro y haciendo sonrojar al rumano- es solo que no me lo esperaba...

- Gracias Dèitrin, eres un buen amigo- dijo sonriente, pues el búlgaro era muy amable en cuanto a dejarle hacer lo que quisiera.

Bulgaria sonrió, acariciando con dulzura al más bajo, consiguiendo sacarle un lindo ronroneo haciéndole incrementar el sonrojo a ambos.

- Entonces...¿qué te dijo?- quiso saber el menor abriendo los ojos un poco.

El búlgaro pensó detenidamente las palabras correctas para decirle lo que les esperaba.

- No le he dicho nada de que estabas aquí...- murmuró prosiguiendo con las caricias al menor que tenía los ojos rubí mirándole atento a lo que le iba a contar- es decir, no quise decírselo porque...no quiere aceptar la alianza.

Un silencio incómodo inundó la sala, con un Bulgaria cabizbajo y sintiéndose culpable, y con un Rumanía con los ojos abiertos de la impresión, pero no por la respuesta del rey del búlgaro, lo cual ya se lo esperaba, sino por la reacción de culpabilidad del mayor.

- D-Dèitrin...- dijo en un susurro mientras observaba como el puño del más alto se cerraba y su rostro mostraba un enfado hacia su superior y hacia sí mismo- no te culpes...tú no tienes la culpa de nada de esto.

Y en ese momento, los ojos esmeralda del mayor se encontraron con los rubí del menor.

- Vlad...- acarició una de sus mejillas- te prometo que formaremos esa alianza cueste lo que cueste- susurró serio, mirando fijamente a la nación vampira sin dejar de acariciar su mejilla y colocando un mechón de su cabello cariñosamente tras su oreja.

El rumano se sonrojó notablemente ante esto, ronroneando y sacando una reluciente sonrisa.

- Sería estupendo si pudiéramos forjarla Bulgaria~- canturreó finalmente.

- Sí...- pensó por un momento- ¡ya sé! ¡Mañana lo volveré a intentar!- proclamó seguro de sí mismo- ¡seguro que si se lo explico todo lo lograré convencer de que los rumores sobre ti son falsos!

Un extraño brillo encendió los ojos del mayor mientras el más bajo sonreía sin percatarse de esto.

- ¡Seguro que sí~!- dijo esperanzado el castaño, confiando plenamente en el otro.

Fue entonces cuando la nación búlgara revolvió cariñosamente sus cabellos soltando unas palabras muy significativas para el de ojos rubí.

- "Te prometo que todo saldrá bien Rumanía"- le había dicho con expresión seria y con un brillo de sinceridad en los ojos.

Y hasta aquí el capítulo 6...

ACLARACIONES:

*El nombre humano que he usado para Bulgaria ha sido una pequeña invención mía, y para que se sepa ya, Dèitrin Zigakova es el nombre completo (acepto tomatazos, piedras, yunques...etc, para mi disparatada e ilimitada imaginación).

*El hecho de que Rumanía ronronee, ha sido como una pequeña idea mía, ya que siempre he pensado que al ser un poco mimoso en cierto sentido y ser vampiro, ronroneara cuando le acariciaran (como un gato sí, también acepto arrojamiento de objetos de todo tipo por esto otro).

Lamento si algunos aspectos de la historia no son de su gusto *hace varias reverencias, intentando disculparse por su descontrolada imaginación*.

En cuanto al comentario de carolina, he de confesar que cuando estuve revisando el capítulo 5, también me acordé de la canción 'Rise Like a Phoenix' xD, pero bueno, es Polonia y su fabulosidad no tiene límites (?).

Bueno, espero seguir actualizando diariamente como hasta ahora.

Bye, Bye!