Hola, Queridos amigos! Aquí estoy nuevamente… Esta vez no tardé mucho, verdad? Menos de una semana… Es que, como ya les dije… lo terminaré antes de entrar a exámenes… Así que los impacientes ya pueden descansar tranquilos… Lo que si les rogaría es que me dejen al menos un review por capítulo, pues no me gustaría perderme aumentar el total de comentarios a mi historia por actualizar muy rápido y que lean todos los capis juntos… ¡Nop!… definitivamente esa no es la idea… Pues el pago para el escritor humilde (como yo), son precisamente sus comentarios… Y yo quiero tener muchos, muchos! Ja ja ja… Un beso grandotote… Chau!
ADVERTENCIA: El siguiente capítulo, pudiera contener escenas no aptas para mentes débiles, reprimidos sexuales, mojigatos, alharacas o menores de edad( digamos… menos de 13?) … ja ja ja… Ya ven… Están advertidos! Pero tampoco se asusten, que no es nada perverso ni del otro mundo… Es solo lo que yo llamo el "clímax" de la historia… Ya saben como dicen… "Si no puedes vivirlo… escríbelo!" Un beso grande… y espero no pervertir sus inocentes mentecitas…
-MvsG-
Capítulo 8: BAILE EN EL ATARDECER.
"¡Ah! ¡Cuán cruel es el intervalo que separa
la concepción de un proyecto de su ejecución!
¡Qué de vanos terrores! ¡Qué de irresoluciones!
Se trata de la vida… ¡No!...
Se trata de algo más: ¡Del Honor!..."
- Schiller-
Harry contemplaba en silencio el perfil de la joven sentada frente al lago, dibujado con los débiles rayos del sol que se ocultaba. Algo había de excitante en aquel rostro pálido de mirada extraña… No era ciertamente una fisonomía de particular belleza… Sus ojos saltones eran más bien graciosos, sus labios pálidos, demasiado delgados para despertar pasiones… Su nariz recta, apenas y tenía gracia… Pero el conjunto… Ese "todo" acicalado de extraños aretes, vestir extravagante y aire soñador, imprimían en ella un toque de individualidad que resultaba, según Harry, mucho más atractivo que el de cualquier otra muchacha. ¿En qué momento había comenzado a verla así? No tenía idea, pero no había sido hasta ese instante, mientras ella hundía su mirada en el lago cristalino, que Harry fue capaz de admitírselo a sí mismo.
- ¿En qué piensas?- le preguntó, desde su ubicación, sentado a estrecha distancia de ella. Luna lanzó un largo suspiro antes de voltear a mirarle.
- En el tiempo…- murmuró en voz baja. Harry le miró extrañado.- En que daría lo que fuera para detener el tiempo…- pestañó.
- ¿Con qué objeto?- La joven de encogió de hombros.
- Adoro los atardeceres… Pero no la noche y su oscuridad…-hundió nuevamente su mirada en el lago.- Sin embargo uno precede al otro, así como la calma a la tormenta… Son parte de un mismo ciclo, tan inevitables como vivir… y morir… Por eso quiero detener el tiempo, en un atardecer eterno…- volvió a clavar su mirada en Harry, y sonrió. El respondió a su sonrisa con otra igual.
- ¿Por qué a veces tengo la impresión de que me ocultas algo?- Ella no sonrió, ni dejó de mirarle. Su rostro adquirió una triste expresión.
- Nada que debas saber…-murmuró bajando la mirada hacia una flor marchita depositada en el espacio de césped que los separaba- Son sólo presentimientos…- acarició la flor con sus dedos.
- Y ¿qué dicen tus presentimientos?- preguntó inseguro, llevando sus dedos a la misma flor, hasta rozar los dedos de ella. En el rostro de Luna se dibujó una sonrisa nostálgica.
- Que la oscuridad se acerca…- a sus palabras siguió un largo silencio, mientras Harry entrelazaba su mano a la de ella.
- No hablas de la noche, ¿verdad?... – ella negó con la cabeza.- Hablas… de otro tipo de oscuridad…-murmuró con voz trémula, y ella asintió. Harry apretó su mano con fuerza.- ¿Aceptarás bailar conmigo mañana, durante el baile?- su pregunta sonaba a ruego.
- Si a Ginny no le importa…- sonrió dolida.
- Si es mi último baile, quiero tenerlo contigo…- sintió su voz quebrarse por a aquella confesión, pero le sostuvo la mirada.- ¿Irás?- ella asintió.
- Iré…
-MvsG-
- Harry…- gritó el pelirrojo al verle llegar a la sala común.- ¿Has visto a Hermione?- El muchacho de ojos verdes frunció el ceño.
- No… No la he visto…- respondió caminando hacia las escaleras.- Seguramente está en la biblioteca…
- No… ya busqué ahí…- se lamentó su amigo.- Pero…- se acercó mas a Harry, hablándole en voz baja para que los demás no oyeran.- ¿Podrías buscarla en el mapa?… Es que en verdad necesito hablar con ella….- Harry le sostuvo la mirada un momento, dudando.
- Lo siento, Ron… Pero no tengo el mapa… Lo dejé por accidente dentro de un libro, en la cabaña de Hagrid…- Su amigo inclinó la vista desilusionado…- Pero, seguro que está por llegar…
- Si… tienes razón… la esperaré… Gracias de todos modos.- Le dedicó media sonrisa nostálgica antes de volver a tomar asiento frente a la chimenea. Harry siguió su camino hacia el dormitorio.
Algo que a Harry no dejaba de molestarle, era verse en la necesidad de mentir a su mejor amigo, cada vez con más frecuencia, para evitarle un arrebato de furia, que sería la reacción más obvia, al saber de la verdadera ubicación de Hermione. Él mismo había sido presa de una creciente ira el día en que la vio por primera vez, a través del mapa, en el baño de Prefectos junto a Malfoy.
Había intentado, desde entonces, en innumerables ocasiones, sacarle información al respecto, pero sin atreverse a enfrentarla francamente. Después de todo, no tenía más pruebas que sus sospechas, y la frecuencia de las desapariciones de la chica. Además… podía tratarse simplemente de un habitual intercambio de insultos entre su amiga y el "hurón", al cual Hermione hubiese preferido no hacer alusión. Pero… ¿Por qué no haberles hablado de ello, cuando siempre lo hacía?
Se dirigió a su baúl, decidido a rebatirse a si mismo… Sacó el mapa… No había dejado que Ron lo viera por temor a lo que pudiera encontrar en el, pero quería pensar… necesitaba pensar, que sus miedos eran infundados, de modo que pronunció las palabras mágicas para tener frente a él, el panorama completo del castillo, y… dejando escapar una maldición, vio como la motita con el nombre de "Hermione Granger", estaba justo al lado de la de "Draco Malfoy"…
-MvsG-
En verdad había sido un encuentro fortuito. Mientras Hermione caminaba hacia su sala común, jamás pensó en encontrarse con Draco… Pero ahí estaba. Y el parecía tan sorprendido como ella del encuentro. ¿Cómo es que el destino conseguía reunirlos siempre que no había más testigos que el silencio del pasillo? Era algo que se preguntaban ambos.
Draco fue el primero en detener su paso. Hermione le imitó, quedando justo frente a él, mirándole insegura de sí misma, sin saber bien porqué se habían detenido. El rubio le dedicó una sonrisa de medio lado, echándose las manos a los bolsillos y apoyándose en la pared. Ella le respondió con un suspiro.
- Nuevamente solos… - rió él. A Hermione le pareció sincero, y rió también. Compartieron un largo instante de silencio.
- Luces bien…- el la miró confundido.- Me alegra que superaras lo de tu madre…- sonrió amena. Hubo otra pausa incómoda.- Debo irme ya…
- Yo también…- ella comenzó a caminar.- ¡Granger!- la llamó haciéndola detenerse y voltear a mirarlo.- ¿De qué color será tu vestido?- la joven le miró sin comprender.- ¿Irás al baile no? ¿De qué color será lo que uses?
- Rojo…- respondió, aún confundida. El sonrió y dio unos pasos, acercándose a ella.
- Lo supuse…- sacó su mano derecha del bolsillo, empuñando algo. Con la otra, tomó la mano de Hermione, y depositó en ella el objeto. La joven le miró sorprendida al descubrir un delicado prendedor de cabello con incrustaciones de rubíes destellantes.- Pensé que podría servirte…
- No puedo aceptarlo…- negó con la cabeza intentando devolverlo, pero el volvió a depositarlo en su mano.
- Ayudará para domesticar tu cabello…Así no tendrás que alisarlo…- sonrió malicioso. Ella se mordió el labio, confundida.
- ¿Por qué me das esto?- el joven se encogió de hombros a modo de respuesta.
- Supongo que me gusta tu cabello enmarañado…- murmuró mientras su mano ascendía hasta el pelo de ella, y jugueteaba con un rizo.- ¿Irás con Weasley?- preguntó en un tono frío. Ella asintió, dando inicio a una nueva pausa entre ambos.
- Debo irme…- dijo al fin, y la mirada gris lo consintió, viendo como ella comenzaba a caminar, y luego se detenía a unos pasos.- ¡Draco!- exclamó volteando nuevamente.- Gracias…- y sin esperar respuesta por parte de el, se perdió por el pasillo, mientras el se preguntaba a si mismo, ¿qué diablos había sido aquello? ¿Podía ser que en verdad al tomar aquel prendedor de entre las cosas de su madre, hubiese pensado en Hermione? ¿Por qué si no lo había tomado?... Algo extraño estaba ocurriendo en su interior… Algo extraño que no se podía explicar… que no quería explicar…
Comenzaba ya a caminar de regreso a su propia sala común, cuando, una voz de alerta dentro de el, lo hizo detenerse, recordando las últimas palabras de la joven… "¡Un momento!", abrió los ojos sorprendido. "¿Me ha llamado "Draco"?"… ¿Por qué algo así podía hacerlo sonreírse tontamente?... Negó con un movimiento de cabeza, intentando seguir su camino. "¡Amor!…", murmuró para sí. "…¡En qué locuras consigues hacernos hallar placer!". Y nuevamente detuvo el paso, pero esta vez aterrado. ¿Había dicho "Amor"?.
-MvsG-
Ron Weasley, de la mano de Hermione, hacía su ingreso al Gran Comedor que, dispuesto para el Baile de Fin de año, lucía esplendorosamente decorado. Los gemelos le habían enviado una nueva capa, de las más elegantes encontradas en Diagon Alley, con la que el joven lucía más seguro de si mismo, como si la imponente tela que lo cubría, pudiera sumar dignidad a su persona… Pero ni aún con esa costosa capa sobre sus hombros, se sintió a la altura de la joven que llevaba del brazo. Y es que, Hermione Granger, con su largo vestido rojo, de hombros descubiertos, y sin más adorno que un lujoso prendedor asido a su maraña de cabellos, atraía las miradas de todo varón que se preciara de serlo, aquella noche.
Los comentarios en torno a la pareja, no fueron pocos, y si a esto se suma el creciente rumor de un romance entre ambos personajes, se podrá entender por qué todas las miradas estaban fijas en ellos mientras descendían por las escaleras del salón, algunos mirándoles enternecidos, otros con incredulidad, y unos pocos, finalmente, con notoria envidia.
- ¿Por qué tardaron tanto?- preguntó Ginny, indicándoles que tomaran asiento en la mesa que Harry y ella ocupaban. Ron se encogió de hombros con cierto nerviosismo, y Hermione se mordió el labio. Lo último que deseaba en el mundo era explicarle a sus amigos que el pelirrojo había escogido precisamente esa noche para declararle su recién descubierto amor por ella, a lo que ella respondió evadiendo un nuevo beso, y pidiéndole tiempo para pensarlo. Aunque alegó estar confundida en cuanto a sus sentimientos, y que la noticia la tomaba de sorpresa, lo cierto era que lo último que quería en el mundo era arruinar la noche al pelirrojo, contestándole con un "no" rotundo, que habría sido su respuesta más sincera.- ¿Y bien?- volvió a preguntar exigiendo una respuesta.
- Tuve problemas con mi cabello…- mintió ella, mientras Ron hundía la cabeza entre sus hombros, maldiciendo para sus adentros la curiosidad de su hermana. Ginny les dirigió una mirada escéptica, pero, dirigiendo su mirada hacia el centro del salón, donde algunas parejas comenzaban a bailar, cambió el tema.
- Me encanta esta canción…- murmuró en una clara indirecta para Harry. El muchacho de ojos verdes, con el rostro inclinado hacia delante, y jugueteando con un cubierto de la mesa, parecía sumido en algún profundo pensamiento.- Harry…- El soltó el objeto y volteó a mirarla, con cierta indiferencia.- ¿No quieres bailar?- Hubo un largo instante de incómodo silencio, en que el aludido analizaba la situación, así como las posibles consecuencias de su respuesta, hasta que, finalmente, decidió arriesgarse, negando con un movimiento de cabeza. Una fugar sombra se posó en los ojos de la pelirroja, pero aún así sonrió, desviando la mirada nuevamente hacia los danzantes, pero sin verlos.
Ron estaba demasiado preocupado de lo que pudiera ser la futura respuesta de Hermione a su proposición de amor, como para notar aquel rechazo hacia su hermana, pero la castaña, en cambio, como toda mujer con un lado femenino bien desarrollado, comprendía perfectamente las palabras ocultas en el silencio de la pareja sentada frente a ellos, y, aunque comprendía en parte los motivos de Harry, habría querido golpearlo ahí mismo por herir tan profundamente a su amiga.
- Iré por algo de beber…- comenzó Hermione con una idea fija.- ¿Me acompañas, Harry?- se apresuró antes que el pelirrojo pudiera ofrecer sus servicios.- Ron cuidará de Ginny, ¿si?- y, con aquella facilidad con que las mujeres pueden comunicar sus pensamientos a través de palabras disfrazadas, Ginny comprendió las intenciones de su amiga y le sonrió con cierto agradecimiento, alentando a Harry a obedecer.- Harry…- comenzó cuando estuvieron ya a cierta distancia de los hermanos.- ¿Por qué lo hiciste?
- ¿Qué cosa?- bufó el, recorriendo el panorama en busca de alguien, indiferente a ella.
- ¿Por qué le has invitado si es otra persona con quien querías estar?- el le clavó la mirada, sorprendido. Poco a poco, esa sorpresa se fue tornando en seriedad.
- Por la misma razón que tu has aceptado a Ron…- algo en el interior de Hermione tembló.
- ¿De qué hablas?
- No querías estar con el, realmente… Pero no has tenido más opción… Ya sea por cobardía o raciocinio…
- Mi caso es muy distinto al tuyo… Tu pareces empeñado en amargar la noche a Ginny como castigo por haber aceptado ser tu pareja… Yo, en cambio…
- Tu querías venir con Malfoy…- Hermione contuvo el aliento intentando procesar aquello, mientras Harry volteaba la vista, lentamente, clavando sus ojos en ella… Dos profundos ojos verdes en que se leía claramente el mensaje: "Yo conozco tu secreto"…
- ¿Estás loco?- la negación es el primer escudo del ser humano frente a la falta inflingida.- ¿Cómo puedes decir que yo…?
- Olvídalo…- masculló Harry, volviendo a perder su vista entre los danzantes, con una mirada nostálgica.- Este podría ser el último baile, ¿sabes?...
- ¿De qué hablas?
- Puedo sentirlo… Y Luna también…
- ¿Querías venir con Luna, verdad?- El joven asintió.
- Y tu con Malfoy…- Ella asintió, respondiendo a la sinceridad de su amigo.- ¿Sabes que es un mortífago, no?
- Quiero creer que es solo un rumor…- inclinó la cabeza.- ¿Cómo lo supiste?
- El mapa…- masculló. Hermione se sintió realmente tonta… ¿cómo no pensó nunca en ello?- Eso y que no ha dejado de mirarte en toda la noche…- Hermione dirigió la vista en la dirección en que Harry señalaba, y ahí lo vio: magnífico en su amplia capa negra, cogiendo elegantemente una copa, con su expresión altanera, de desenfadada aristocracia. Y… sus ojos grises… clavados en ella.- Debes tener cuidado, Hermione…
- Lo sé…
- Tu corazón puede enamorarse de una piedra… Pero eso no significa que la piedra ame…
- Lo sé…- sonrió nostálgica, despegando la mirada del rubio y devolviéndola a su amigo.- No te conocía ese lado filosófico…- bromeó, y el le sonrió de vuelta.
- Nunca hemos bailado juntos…- confesó al aire. Y ella comprendió.- ¿Qué me dices? ¿Bailamos?...- rogó, conociendo de antemano la respuesta, y ella le tendió su mano, sonriendo.
-MvsG-
Pansy seguía marcando el compás de la música con su pie, mientras Draco, de pie a su lado, ignoraba descaradamente la indirecta. Estaba demasiado absorto en resolver el misterio de sus propios sentimientos, con los ojos clavados en un vestido rojo.
- ¿Por qué la sangre sucia baila con el cararrajada?- preguntó Blaise a su lado, con su jocosidad alcohólica.- Creí que la cosa era con Weasley…
- Seguramente le gustan los tríos…- agregó alguien mas, ganándose una carcajada general por parte del resto de la mesa. Draco volteó la mirada hacia los suyos, que seguían lanzando comentarios que culminaban en atronadoras carcajadas. De la nada, una sonrisa se dibujó en su rostro- ¿De qué te ríes?- preguntó Blaise dando otro trago a su vaso.
- De ustedes…- respondió tranquilo, depositando su propia copa sobre la mesa.- de que están borrachos, hablando en un modo trivial, pero con el aire y el tono de quienes pronuncian las palabras más maravillosas e interesantes…- Goyle recorrió los rostros de sus compañeros, para comprobar que estaban tan atónitos como el frente al comentario.- Subjetivamente, claro, tienen la sensación eufórica de estar "el la cumbre del mundo", pero en realidad, no es más que un estado de "autoinflación"…- dicho esto, volvió a sonreír, echándose contra el respaldo de la silla, con aquella superioridad que tanto irritaba a Zabbini. Un silencio incrédulo recorría el rostro de los aludidos, que, con sus neuronas trabajando lentamente, aún no captaban el mensaje.
- Creo, mi querido Malfoy…- comenzó Zabbini, con aire ponzoñoso.- que "la misión" que se te ha encomendado, ha acabado subiéndote los humos a la cabeza…- Draco dejó de reír.- Solo espero… Por tu propio bien… Que tengas las agallas para llevarla a cavo… O seré el primero en mostrarte el castigo para los que fracasan…
- ¿Piensas vengarte de todos estos años estando a mi sombra?- sonrió incrédulo. Los demás les miraban en un ambiente tenso.
- Sí.- respondió con convicción, relamiéndose los labios.
- ¿Y me podrías decir cuáles son esos castigos?... Así tendré una idea de cómo tratarte cuando nos metas en problemas por tus placeres personales…
- ¿Te refieres a Granger?- La expresión de Draco cambió instantáneamente frente a aquel nombre… Blaise lo notó.- No te preocupes… la dejaré entera para cuando tengas tiempo de divertirte con ella… Porque estoy seguro, y creo no equivocarme, que tu tarea en esto te tomará más tiempo del que tú crees… Pero… ya sabes como dicen… Con grandes cargos, vienen grandes responsabilidades… ¿No era así la frase?- ¿Cómo podía Zabbini resultarle tan absolutamente repulsivo, era algo que Draco no entendía. Su impulso innato durante todo aquel discurso de su compañero, habría sido golpearlo hasta matarlo… Hacerse tragar sus palabras… Hacerlo desistir de su idea de meterse con Granger…. Granger… Y así, la "sangre sucia" volvía a su mente, y con ello un mar de sensaciones contradictorias y pensamientos imposibles que amenazaban con estallar dentro de el.
- Si… Así es la frase…- respondió, aparentando una tranquilidad que no tenía.- Lástima que tu nunca sabrás lo que es un gran responsabilidad…- masculló aparentando ironía, pero en realidad su pensamiento ya no estaba ahí. Se puso de pié en dirección a la mesa de los refrescos, sin decir mas.
- ¿De qué misión hablan?- preguntó Goyle, sin comprender.- ¿Qué es lo que tiene que hacer Malfoy?
- Matar a…- había comenzado Crabble, siendo interrumpido por un fuerte golpe sobre la mesa.
- Cuando queramos hacer públicos nuestros planes, Crabble…- expuso Theodore Nott con su voz fría de ultratumba.- Serás en el primero en saberlo… Por ahora… ¡Cierra la boca!...- El joven de ojos negros volvió a tomar asiento, mientras Pansy volvía lentamente sus ojos a Draco, y de ellos, al objeto de la atención del chico…
-MvsG-
- ¿Te molestaría devolverme mi pareja?- murmuró Ron a espaldas de Harry, aparentando enojo. A su lado estaba Ginny.
- ¡Lástima!...- exclamó Hermione entre risas.- Justo que comenzaba a aprender a no pisarme…- los cuatro amigos compartieron una sonrisa, mientras el pelirrojo ubicaba su brazo en la cintura de Hermione, y comenzaban a bailar.
Ginny, en su sencillo vestido azul, tenía un aire verdaderamente tierno. Harry no pudo evitar pensar que, antes de ser una pareja indeseable, fue su amiga y compañera… Y la quería.
- ¿Bailas?- le preguntó, ganándose una sonrisa por parte de la joven, que tendió sus manos, aceptando. La música era lenta, agradable, pero algo impedía a Ginny apoyar su cabeza en el hombro del joven. Un sensación interior de no estar haciendo lo correcto, de que aquello, aunque fuera lo que siempre había anhelado, no estaba bien.
Harry se detuvo abruptamente, en medio de la melodía, y aún antes de que Ginny volteara la cabeza para mirar a quien llegaba, supo la razón: Luna Lovegood.
¿Desde cuándo el corazón de Harry palpitaba tan rápidamente con la sola presencia de la joven? ¿Desde cuando sentía la boca secársele al verla? ¿Desde cuando lo embargaba aquella sensación de que, de no estar con ella, estaba sumido en la más profunda soledad, eran preguntas que mortificaron a Harry en aquel instante, al comprobar que ella había llegado. Pese a todo, había ido, aún exponiéndose a ser nuevamente la burla de los otros, con su cabello en un moño extraño y desordenado, su vestido, demasiado grande para resaltar algún atributo, demasiado sencillo para atraer atenciones, y su extraña forma de moverse como si caminara entre nubes, con paso soñador… Un par de bailarines notaron su presencia, y los murmullos empezaron a correr… Luego las risitas burlonas, que tanta gracia causan en algunos, y tanto dolor generan en otros… Y aún así, había ido…
- ¿Sabes, Harry?- comenzó Ginny a su lado, aún manteniendo el compás del baile, pero casi sin moverse. El volteó a mirarle, pero sin perder de vista al objeto de su repentina desesperación.- Creo que no hicimos bien en venir juntos solo por que Parvati nos insistiera…- Harry la miró. Eso no sonaba a reclamo, como el esperaba, sino a disculpa.- No quiero ser desagradable, pero lo que me gusta de los bailes es precisamente bailar, y contigo… bueno… en realidad… aparte de recibir golpes en mis pies…- sonrió nerviosa.- Creo que, será mejor que le pregunte a Terry si quiere bailar… Después de todo, se suponía que estábamos de novios, y cuando he aceptado venir contigo, el pobre se ha quedado sin pareja…- volvió a sonreír. ¿Por qué sonreía tanto, si mostraba tan poca convicción en lo que decía?- Además…- siguió, frente a la mirada incrédula de Harry.- Creo que Luna necesitará una pareja para cerrarle la boca a todos esos habladores… ¿Y quién mejor que el "Gran Harry Potter" para ello?- volvió a sonreír, mientras Harry se preguntaba si la joven quería decir lo que el pensaba que quería decir…
- ¿Estás segura?- preguntó conmovido. Ella asintió desviando la vista.
- Y será mejor que te apresures porque ella parece haberse aburrido ya…- señaló a la joven que comenzaba a abandonar el gran comedor, saliendo por la puerta. Harry volteó a mirar una última vez a Ginny, sonriendo.
- Gracias, Ginny…- y dándole un beso en la mejilla, salió corriendo tras de Lunática Lovegood, dejando el Gran Comedor.
- ¿Qué pasó?- preguntó Ron, acercándose a ella. La joven se encogió de hombros.
- Que me he cansado de que Harry me pisara, así que lo he echado a volar…- sonrió. Hermione advirtió sus ojos vidriosos.- Iré por Terry…
- ¿Por Terry?
- Si… A ver si me perdona…- torció el labio, y se dirigió a la mesa de este. Ron y Hermione observaron en silencio como la joven convencía rápidamente al muchacho, y salían a bailar.
- ¿Tu también me echarás a volar si te piso?- preguntó curioso. Hermione sonrió negando con la cabeza.- ¡Habérmelo dicho antes! Me he agotado más intentando no pasarte a llevar que bailando... ¿Te molesta si voy al baño? Necesito refrescarme el rostro.- solicitó suplicante, y Hermione asintió divertida.
La joven intentó caminar hacia su mesa, de regreso, pero cometió el error imperdonable de contactar sus ojos con los de "el", y en tal forma, que siendo presa de la imprudencia propia de los enamorados, no volvieron a dejar de mirarse.
Algo había en aquel mudo intercambio de miradas… Una necesidad creciente, un mudo lenguaje… Un deseo mutuo que ya no quería esperar… Que buscaba al otro, y se negaba a soltarlo, que deseaba fundirse en un plano más intenso… En el secretismo de la noche, en la cadencia de la música, y en la prisa del tiempo que se muere…
El hizo un gesto casi imperceptible. Ella se mordió el labio y asintió. Ambos caminaron a un punto fijo, pero por caminos diferentes, entre los danzantes inconscientes del mundo peculiar de aquellos dos que se deslizaban entre ellos hacia la salida.
Draco fue el primero en atravesar la puerta, y apoyado en el dosel esperó. La sombra se acercaba… El extendió su mano, hasta sentirla estrechar la suya. Una nueva mirada, un quemante beso, un acuerdo silencioso, y echar a andar, inconscientes de que dos pares de ojos contemplaban el espectáculo, refugiados en las sombras de la escala, donde habían participado de un baile prometido…
- No lo entiendo…- masculló Harry viéndolos perderse asidos de la mano.- ¿Cómo ha podido ocurrir algo así?- Luna a su lado suspiró romántica.
- El amor no busca la igualdad, Harry… La crea…
- ¿Amor?- bufó.- Eso no puede ser amor… El es un maldito mortífago… Lo sé… Puedo sentirlo…
- ¿Y?
- Y ella es Hermione… ¿Sabes qué ocurrirá el día en que deban enfrentarse?
- No…- respondió tranquila- ¿Lo sabes tu?- Harry no respondió.- Hay cosas que simplemente no podemos predecir… Si el destino les quiere juntos es por algo…
- ¿Por algo? ¡Para romperle el corazón a ella!
- O bien para salvarla…- Harry le miró sin comprender, pero desistiendo de rebatirla.
- Espero que tengas razón, Luna…- murmuró volteando a mirarla.
- Yo también lo espero…- sonrió ella, entrelazando sus dedos a los de el, y encontrando sus ojos…
-MvsG-
El camino hasta la sala común de Slytherin, tenía un trayecto sinuoso, pero ella no se percató de nada. Le seguía, como lo había hecho otras veces, sumida en su bendita inconciencia, hasta que el se detuvo frente al retrato de las serpientes. Se quitó su capa, besándola nuevamente, y la puso sobre los hombros descubiertos de ella, acomodando su cabello tras la negra tela, ocultándola de miradas indiscretas. Murmuró la contraseña, la puerta se abrió, y ni el frío arremolinado a la entrada de la sala, pudo hacer mella en los jóvenes, o en su creciente deseo. Había un par de muchachos de primero sentados en un sofá frente a la estufa. Miraron a Draco, y a la encapuchada junto a el, para volver a sumirse en sus libros y propias cavilaciones, mientras ellos ascendían por las escaleras.
- Espera…- murmuró Draco, sacando su varita y apuntando con ella a la puerta de su cuarto.- "Elen síla lúmenn' omentielvo"…- Una brillante luz verde destelló por un efímero instante a través de las rendijas de la puerta, para luego abrirse sola, permitiéndole el paso a Hermione, quien, a medida que entraba, se quitaba la capa, recorriendo con la mirada aquel cuarto individual, tan solitario como su dueño. "Cuartos separados…", pensó. "¡Típico de Slytherin!".
-¡Qué contraseña tan rebuscada!- se burló.
- Lo sé…- bufó con desagrado.
- Es lengua élfica, ¿verdad?- Draco asintió mientras corría las cortinas de los amplios ventanales de su cuarto para cerrarlos.- ¿Y qué significa?
- " Una estrella brilla a la hora de nuestro encuentro"…- Hermione le sostuvo la mirada un momento con incredulidad, pero el joven no rió.
- Eso es muy….
- Ridículo…- afirmó Draco en un bufido, y Hermione disimuló una sonrisa.
- No… es solo que…no es precisamente algo esperable en Draco Malfoy…- rió.
- No…no lo es… pero es efectiva a la hora de dificultarle la entrada a Pansy…
- ¿Con que Pansy, ah?- Draco terminaba de acomodar la luz de un par de velas cuando una sonrisa se posó en sus labios al advertir los celos de Hermione.- ¿Pasa mucho tiempo por aquí?
- No…solo lo necesario… El objetivo de la contraseña es precisamente mantenerla lejos…- Hermione alzó una ceja incrédula.- ¿Celosa?- sonrió mientras recogía la capa que Hermione dejara en el piso y la dejaba sobre un perchero.
- ¿Tengo motivos para estarlo?- preguntó aparentando bien poco su molestia, mientras el caminaba de regreso hacia ella mordiéndose el labio, divertido.
- Si… Y no solo de ella…- comenzó a soltarse la corbata.
- No eres precisamente romántico, ¿sabes?
- Contigo no puedo serlo…- Ella frunció el ceño aparentando enojo.- Eres demasiado inteligente como para tragarte un fingido romanticismo… Sabrías que miento…
- Supongo…- suspiró no muy convencida.
- Eso es precisamente lo que te hace especial…- Hermione alzó la mirada sorprendida para encontrar sus ojos grises a escasos centímetros de ella.- Contigo puedo ser yo mismo porque conoces todo lo malo que hay en mi… y no te importa…- tomó el prendedor de incrustaciones rojas del cabello de Hermione y se entretuvo desordenando su melena- Así como yo conozco ese lado tuyo que te empeñas en ocultar a los demás… Un lado que te avergüenza, porque te haría perder aquella imagen de perfecta rectitud frente a tus amigos…- se acercó más buscando su cuello, apoyando su cabeza en el hueco del hombro de Hermione e inhalando su aroma- Temes que si te mostraras tal cual eres frente a ellos, los perderías…- La atrajo hacia su cuerpo.- Temes que ellos vean lo que yo veo… Que conozcan la intensidad de tus pasiones… Que vean el deseo en tus ojos… Un deseo que es mío… porque solo conmigo eres tú misma…- el joven se deslizaba por su cuello, recorriendo el cuerpo de ella con sus manos, presionándolo contra el suyo.
Hermione había comenzado a tirar de la camisa de él, sacándola de su pantalón, para luego quitarla, sin desabotonar nada, por encima de la cabeza rubia. Draco colaboró de buena gana. Le parecía divertido que fuese ella quien comenzara a quitarle la ropa. Hecho esto, los ojos avellana se separaron del abrazo, contemplando detenidamente el pecho descubierto, alumbrado en la penumbra. Su mano trémula viajó al lugar donde debía estar el corazón del rubio, y luego apoyó su oído, lentamente, en el mismo punto, disfrutando de los latidos que aumentaban su frecuencia, a medida que la respiración de el se hacía mas profunda, y recorría su delgada espalda, descubriéndola de la delicada tela del vestido.
Abrazados, de pie, junto a la cama, compartieron un instante eterno, hasta que ella alzó la vista, en busca de sus ojos, y sus alientos se fundieron en uno. El vestido terminó por caer al piso, y entre caricias, besos, y delicados movimientos, el la tendió sobre la cama, permaneciendo inclinado, con las rodillas aún en el piso junto a ella, contemplándola. Le pareció divina, con aquellos ojos café chispeantes, clavados en él. Sus labios rojos entreabiertos, parcialmente mordisqueados en su extremo. La cabeza apoyada sobre uno de los brazos, hacía que ese cuello se torciera en una grácil curva hasta alcanzar su pecho, que subía y bajaba, lentamente, en un armonioso compás.
Hermione mantenía su otro brazo arqueado sobre esta región, cubriendo parcialmente sus senos… Dejando percibir lo justo y necesario para que el deseara ver más de ese cuerpo recostado de lado, que con una de sus piernas cabalgada sobre la otra, acentuaba su cintura, dando paso a un amplio monte de caderas. La mano de Draco se aventuró a recorrer aquel camino, ascendiendo desde sus piernas, en la penumbra de las velas, lentamente, con paciencia, hasta llegar a su pecho, donde se deshizo del molesto brazo de ella, y sonrió complacido del espectáculo completo.
Hermione soltó una sonrisita nerviosa, y Draco comenzó a incorporarse sobre la cama, tendiéndose junto a ella, también de lado, con la mirada perdida en sus ojos avellana, y su mano apreciando la exquisita suavidad de sus caderas, pero ansiosas de ascender… Y el les concedió el deseo, envolviendo los pechos de la joven, mientras sus labios se ocupaban de los de ella, que se acomodaba de espaldas sobre la cama, y lo jalaba hacia si… sobre ella.
El tiempo transcurría, pero no en el mundo de aquella pareja fundida en caricias, palpándose, conociéndose en todos los modos en que pueda hacerse, hasta que… en una nueva mirada… comprendieron que necesitaban más…
A Draco en verdad le sorprendió sentir las manos de ella desabrochando su pantalón, mientras, mordiéndose el labio, pedía permiso con la mirada. Sonrió complaciente, ayudándole en su tarea, pero sin despegar sus ojos de mercurio de los avellana de ella. Quería prolongar ese momento, hacerlo eterno… Mirarla a los ojos… sentirla respirando agitada bajo su cuerpo… Recorrerla lentamente con sus manos… Rozarle el rostro con besos casi imperceptibles, y volver a mirarla…
Hermione comenzaba a desesperarse, a medida que el ritmo de su respiración aumentaba en frecuencia e intensidad… ¿Por qué tardaba tanto? ¿Por qué no terminaba de remover la última prenda que los separaba? Habría querido apremiarlo, exigirle que acabara de una vez con aquella tortura, pero algo de pudor le quedaba aún, y no quería ser ella quien desesperara de deseo… No le daría ese gusto… Pero… ¿por qué demonios tardaba tanto, volvió a preguntarse, y el sonrió divertido… ¡Divertido!... ¿Acaso había entendido sus mudos pensamientos?... Seguramente así fue, pues la mano del joven se deslizó a su abdomen… Se entretuvo un rato por encima de la prenda, desesperándola mas… y… finalmente, sin saber como… ya nada interfería entre ambos, y el joven, apoyando en sus brazos, la contempló entera… y volvió a sonreír, mientras los colores se subieron a las mejillas de ella, que corrió la vista avergonzada… ¿De qué? No estaba segura.
- ¿Cómo puedes ser tan linda?- preguntó él, en un murmullo, reencontrando sus ojos, y, volviendo a besarla, acabó de una vez con el martirio de la joven, pegando su cuerpo al de ella, fundiéndose en uno.
Lo primero que Hermione sintió, fue el nerviosismo ante lo nuevo… el temblor medroso al sentirlo separar sus piernas. Luego vino la impaciencia… ¿Por qué se empeñaba en hacerla sufrir de aquella forma, sintiéndolo tan cerca?... El buscó sus ojos nuevamente… ¿Por qué se mordía el labio? ¿Por qué temblaba? Parecía… ¿Nervioso?...
- ¿Qué ocurre?- preguntó ella al fin, algo asustada.
- Soy el primero, ¿verdad?- preguntó con la voz quebrada. Ella asintió sin comprender.- ¿Estás segura de esto?- Hermione sonrió. ¿Le estaba pidiendo permiso? ¿para qué? ¿Que acaso no sabía que ella había dado su consentimiento desde el instante mismo en que cruzó aquella puerta?. Volvió a besarlo y le sonrió, a modo de respuesta. Draco comprendió, acabando de una vez por todas con la desesperante espera de la joven, pero tan lenta y cuidadosamente que el dolor al que ella temía, apenas y duró unos segundos, siendo superado por un mar de sensaciones nuevas que se arremolinaban en su interior, buscando una escapatoria… y al fin la encontraron… en su garganta… en un sonido amortiguado por la boca de el sobre la suya, capturando su aliento…
Draco se deslizó, apoyándose de lado sobre la cama, junto a ella, que seguía con su respiración agitada y superficial, los ojos cerrados, y los labios entreabiertos. Le parecía tan inocente y vulnerable en aquella posición, intentando juntar sus piernas con lentitud y gran esfuerzo… La contempló unos segundos en silencio, meditando… ¿Por qué seguía respirando así? Se mordió el labio… Respiraba con tanto apremio… parecía a punto de ahogarse…
- Relájate…- le susurró él al oído, colocando su mano sobre el abdomen de ella, que se tensó frente al contacto… Draco se mordió el labio, tentado… Se dirigió a su boca, donde depositó un beso corto, para no robarle el poco aire que llegaba… Descendió a su cuello, a su pecho… y siguió descendiendo, entreteniéndose en las espinas de sus caderas, jugueteando con sus labios sobre estas. Hermione arqueó la espalda ahogando un quejido, y el sonrió, descendiendo más…
Para cuando la joven comprendió las intenciones de el, no le quedó más que aferrarse a una almohada para ahogar sus voces delirantes… Aunque la vergüenza que aquello le provocaba no impidió que sus piernas se acomodaran obedientes al juego del muchacho… Hermione sentía que algo dentro de ella estallaría de un momento a otro, que necesitaba hacerlo parar… Pero si Draco hubiese mostrado intenciones de detener aquello, lo habría matado con sus propias manos… Estrujó la almohada sobre su rostro, casi ahogándose… Pero un quejido logró escapar por algún lado, haciéndose sentir… tensó su cuerpo un largo instante, y, sintiendo que el alma se encapaba por su garganta, dejó que todo acabara…
Su cuerpo caía muerto, mientras Draco se reincorporaba junto a ella, quitándole la almohada. Poco a poco, Hermione fue recuperando el aliento…
- "Le petite mort"- susurró el a su oído, sonriendo divertido. Ella volteó a mirarle, abriendo lentamente sus párpados, sin comprender.- "La muertecita"…- aclaró el.- Así llaman los franceses a lo que estás sintiendo…- Hermione se preguntaba cómo podía reír tan encantadoramente después de haberla hecho sufrir aquello...
- ¿Y qué mas te han enseñado los franceses?- masculló entre susurros, aún débil, y el estalló en una sonora carcajada, en una infantil risa cantarina.
-MvsG-
Aclaraciones para mis queridísimos lectores: "Le petite mort", o "la muertecita" no alude a las últimas acciones de mi querido Draco en las partes íntimas de Hermione, sino al orgasmo en si… Supongo que después de esto, estarán con la boca abierta, y la temperatura corporal un poquito aumentada… Lo sé porque yo misma terminé así cuando acabé de escribirlo… ¿¿¿Me creerían si les dijera que escribo sin saber realmente de lo que escribo? Ja, ja, ja… Bueno… ¿Les gustó el capi? ¿Lo encontraron muy fuerte? ¿Creen que merezco el infierno o algo así? Espero que no… Como sea… porfis déjenme sus comentarios, para saber si voy bien, o mal, o regular, o si me estoy poniendo demasiado…. ¿Cómo decirlo?... ¿Descriptiva?... En todo caso, no se preocupen, que este es el capi más fuerte (El clímax de la historia)… Los próximos van bajando en intensidad… Recuerden que nos acercamos al final… Un beso grandote… Y mis más sinceras adoraciones para quienes me dejan sus maravillosos reviews! Los quiero mucho, mucho, mucho! Con cariño… Alex.
DUDA EXISTENCIAL: ¿Por qué el Pato Donald, que nunca usa pantalones, cada vez que sale de la ducha lo hace con una toalla en la cintura? (Dirigir sus teorías a mi correo electrónico, o adosarlo en su comentario…)
