Devil: Muy buenas a todos, mi querido público, aquí su amigo Devil trayéndoles un nuevo cap de este fic el cual es un pedido de un amigo.

La verdad no hay mucho que decir así que solo vamos con el capítulo, no sin antes pedirles que dejen un comentario sabiendo que opinan sobre la historia y su apoyo a la misma.

Vamos al cap.


Welf había estado los últimos minutos observando los materiales que su nuevo contratista le había suministrado, debía decir que tenía sus dudas, pero más era su curiosidad.

Al pelirrojo le gustaba hacer armas y armaduras clásicas, ósea sin magia, mejor si eran hechas con materiales obtenidos de la mazmorra o de los propios monstruos de la misma.

Pero...

Welf tomo las garras entre sus dedos y la estudió con más detalle.

-(No es normal)- Se dijo a sí mismo.

Normalmente las garras o pelo de las criaturas tenían algún tipo de suciedad y/o sangre por como las extrajeron, muchos de los aventureros habían sido bestiales a la hora de extraerlos, incluso a pedazos de ser necesarios.

El podía saber que estos fueron extraídos con cuidado y estaban en muy buen estado, incluso los pelos tenían un leve olor a moras, además del claro hecho que no reconocía de que criatura se habían extraído.

-¿Dónde lo conseguiste?- Pregunto Welf a Bell.

El joven comenzó a sudar un poco, no esperaba preguntas de este estilo, solo quería hacer el pedido y listo.

Pero supo que algo andaba mal cuando reviso sus uñas y olio su pelo, ahora maldecía ese shampoo a base de moras que le había dado su diosa.

Era fresco y quitaba todos los olores de la mazmorra... pero justamente en esta situación fue la peor opción.

-Lo obtuve de un monstruo, jeje.- Dijo Bell encogiéndose de hombros.

-Eh~

Welf no sonaba convencido en lo más mínimo, mas no tenía como demostrar lo contrario.

Después de un rato, el pelirrojo asintió.

-Está bien.- Dijo de pronto.- Pero tengo una condición.

El joven parpadeo sorprendido, eso fue rápido, quizás demasiado, el medio demonio entrecerró lo ojos antes de preguntar.

-¿Que deseas?- Pregunto Bell.

Welf sonrió mientras dejaba las garras en la mesa, antes de poner su mano sobre su propio pecho.

-Quiero unirme a tu grupo.- Dijo Welf.

La sorpresa de Bell fue palpable, pero no se iba a negar a un nuevo miembro después de la charla con Eina hace unas horas.

-Claro.- Dijo no pudiendo negar su solicitud, si con eso bastaba para que le construya su armadura.

-Perfecto.- Dijo Welf caminando hacia la parte de atrás de la tienda donde tenía su equipo.- Mañana por la noche iremos a la Mazmorra.

Bell parpadeo.

-¿Por la noche?- Pregunto.- ¿Estás seguro?

Ser era bien sabido que muchos de los monstruos asumían un comportamiento más agresivo durante la noche, muchos aventureros, incluso los experimentados, que evitaban ir a la Mazmorra por la noche, eso y por otras razones.

-Así es, no tengo los materiales indicados para fabricarte una armadura de buena calidad.- Dijo el pelirrojo mostrando en una esquina que solo tenía hierro.

Bell se llevó la mano al mentón, era una oportunidad muy riesgosa, sí, pero la ganancia era bastante alta igual. Habían monstruos especiales que solo salían de noche, era su mejor oportunidad para obtener materiales raros.

Su armadura tenía que ser capaz de fundirse con él en su modo Devilman, por lo cual era prueba y error, pero cada error sería muy costoso.

-Bien.- Dijo Bell cediendo ante la petición.

Después de decir eso, Bell comenzó a salir.

-¿Ya te vas?- Pregunto Welf reuniendo sus materiales.

-Sí, tengo que hacer unas cosas.- Dijo Bell.- Nos vemos mañana por la noche.

Sirene y Lilith tendrían que irse unos días de vuelta a su hogar en lo profundo de la mazmorra para poder hablar con los altos mandos y preparar todo para la reunión explicando lo sucedido, ya que Bell había revelado su existencia de modo involuntario.

Bell sabía poco o nada de política, había crecido en un pequeño pueblo después de todo, por lo cual le dejaría estas cuestiones a las que sabían del tema.

Tuvo que volver a la zona central de la ciudad para poder comprar elementos para la cena, algo de carne y unos vegetales, hoy le tocaba cocinar, pero para poder llegar a tiempo debería tomar unos atajos.

-Creo que un estofado estaría bien.- Se dijo a si mismo con una bolsa de tela en mano mientras caminaba hacia abajo por unas escaleras de piedra.

De pronto unos pasos llamaron su atención a su lado, el dueño de los pasos y el medio demonio cruzaron caminos de muy mala forma.

Una pequeña figura de pelo marrón rojizo chocó contra lo que solo pudo describir como una pared, ella cayó al piso llevándose la bolsa de Bell en el proceso completamente expuesta.

El peliblanco la miro y a su bolsa de víveres con el orégano derramado por el piso haciendo que todo el lugar huela a esto, antes de que pudiera maldecir siquiera otra cosa fue oída.

-¡Oye!

El joven rápidamente reaccionó generando desde su antebrazo derecho una cuchilla de hueso negro, no solo para detener la hoja que se balanceaba hacia su persona si no para cortarla y golpear con su otro trazo al atacante.

Este era un hombre adulto de mediana edad con rasgos orientales de pelo negro y recogido, con una gabardina de color rojizo y una espada con la cual había intentado balancear hacia Bell.

Pero ahora dicha espada estaba rota y el atacante con la nariz rota.

-¡¿Que mierda te pasa?!- Pregunto con rabia el hombre desde el piso mientras se sujetaba la nariz.

-¡¿Que esperabas cuando balanceas tu espada hacia otra persona?!- Le contestó Bell.

Este intercambio era observado por la joven que había caído al suelo, ella vio como la cuchilla negra había surgido de debajo de la chaqueta del joven y había cortado un arma de metal como si nada.

Pero esta era su oportunidad para escapar.

-¡No te apuntaba a ti, si no a la chica!- Le contestó el hombre al joven. -¿La conoces?

Bell se permitió levantar una ceja y miró al rededor, ya no estaba aquí, sea quien fuere había escapado y no podía olerla por el orégano, bueno, de todas maneras no era su problema.

-No tengo idea de quien era.- Respondió mientras se agachaba a recoger la bolsa de sus víveres, por suerte solamente esa especia se había derramado.

Pero cuando el joven terminó de juntar sus cosas, el oriental también se había recompuesto lo suficiente y no estaba feliz.

-Vas a pagarme por la espada, mi nariz y haber dejado escapar a esa Prum.- Le dijo.

Bell simplemente puso una mirada molesta.

-Trataste de atacarme, no te voy a pagar nada.

-Maldito mocoso.- Dijo mientras desenfundaba su espada ahora con la mitad de tamaño.

-Créeme que no quieres hacer esto.- Dijo Bell mientras mostraba su cuchilla en su antebrazo.

Las palabras de Bell contradecían a lo que él deseaba, realmente se preguntaba su nivel con relación a otros aventureros, los monstruos no siempre eran un parámetro confiable para medir su poder.

Quizás él pueda darle un buen duelo.

-Deténganse.

Ambos se tensaron por unos instantes al oír la voz antes de mirar de dónde provenía, pero solo Bell relajó su postura sabiendo de quien se trataba.

-No debería haber duelos con espada en plena ciudad.

Cierta elfo de pelo rubio había llegado justo a tiempo evitar una desgracia, vestida con su traje de camarera acompañada de una bolsa de papel con unos víveres.

-No te metas en esto.- Gruño el humano.- Desaparece...

-Silencio.- Dijo Ryuu.

Sus palabras no daban lugar a ningún tipo de discusión, absolutas, fueron la mejor manera de describirlas.

-No quiero recurrir a la violencia, siempre termino excediéndome.- Para Bell sus palabras parecían en cierto aspecto... tristes.

-Demonios.

Con un gruñido el sujeto recogió su el resto de su espada y se alejó con el rabo entre las patas.

El medio demonio soltó un suspiro antes de sonreír a la elfo.

-Me salvaste. Gracias, Ryuu.

-Crannel-san.- Dijo en un tono neutro.- Ambos sabemos que él era quien corría más peligro aquí.

Las palabras de la elfo no sonaban maliciosas y tampoco estaban destinada a serlas, simplemente eran honestas, ella dejo que su mirada viajase hasta la cuchilla que sobresalía del antebrazo del joven.

Este se sintió un poco incómodo con su mirada calculadora e hiso que la cuchilla desaparezca.

-Creo que a diferencia tuya, a mí me gusta recurrir a otros medios.- Se dijo viendo las palabras que le había dirigido al hombre hace tan solo unos instantes.

-Es una habilidad interesante.- Dijo la elfo.

-Hazme un favor y no lo cuentes.- Le dijo Bell.

-¿Puedo preguntar por qué?- Ella no lo diría, aunque no se lo había dicho, dudaba que hiciera algo para lastimar a Syr.

-Aún no es tiempo.- Fue la respuesta vaga de Bell.

La elfo miro su reacción con suma cautela, ya había visto actuar al Señor Crannel con anterioridad y ella estaba intrigada por muchas cosas que lo rodeaban.

-De acuerdo.- Dijo después de unos segundos.- Solo contésteme algo... ¿Qué es usted?

Bell la miro unos segundos antes de darse vuelta.

-Realmente... creo que un error.

Ryuu abrió los ojos ante esas palabras mas no dijo nada simplemente se le quedó mirando mientras que se alejaba por las calles.


-No puedo creer que lo hicieran.- Mencionó Bell caminando hacia la mazmorra con su equipo regular, mientras se rascaba su cabeza con su pelo... ¿Blanco?

Hestia, Sirene y Lilith se pusieron de acuerdo para mantener un bajo perfil mientras hacían todo lo posible para zanjar esta situación, por lo cual no harían nada innecesario o resaltante.

Entre las cosas por hacer era devolverle a Bell su color natural de pelo para no levantar mas sospechas de lo necesario, fue una experiencia algo tortuosa para el joven.

Fue una extraña combinación de productos de belleza y cuidados para el pelo con magia, por lo que aunque se moje o se corte el pelo, este seguiría siendo de mismo color.

Finalmente Bell había llegado cerca de la entrada de la torre acompañado de una niebla espesa demostrando que aún era muy temprano. Mirando a su alrededor podía notar como algunos aventureros eran acompañados por personas con grandes maletas.

Quizás no se había dado cuenta antes de lo necesario que podían ser.

-Un apoyo, ¿eh?- Se preguntó.

-¡Oye, chico de pelo blanco!

Bell en un principio no escucho ese llamado, aún se sentía algo raro tener su antiguo color de pelo. Solo reaccionó cuando sintió un pequeño tirón en su traje.

-Te estoy hablando a ti.- Dijo nuevamente.

Esta vez, el joven tuvo que darse vuelta para ver a una joven chica de baja estatura con una especie de gabardina con capucha que cargaba una gran maleta de color verde.

Bell parpadeo un par de veces.

-¿Nos hemos visto antes?- Pregunto.

No podía decirlo con total certeza ya que el orégano que se había derramado el día de ayer había estropeado toda oportunidad de tener una manera de identificar a la chica de ayer, incluso no podía recordar el aroma de ese otro sujeto.

Ella pareció mirarlo de forma confundida.

-Creo que se equivoca.- Dijo ella antes de quitarse la capucha revelando unas orejas de animal.- Soy una Teriomorfa, mi nombre es Liliruca.

Bell entrecerró los ojos mientras se acercaba y levantaba una mano para tocar las orejas, eran reales, pero no solo eso, eran calentitas, peludas, suaves y esponjosas.

Sin quererlo el joven comenzó a no solo rascar las orejas, sino a jugar un poco con ellas, era como tener una masa en su mano, tenía que decir que era muy adictivo.

Había comenzado a jugar más rudo con ella, llegando al punto de frotarla con sus dedos y pellizcar la punta.

-Hyaa~

Una combinación de un suspiro y un gemido hiso que rápidamente retirara su mano solo para ver como la apoyo tenía un profundo sonrojo y algo de baba en la comisura de su labio.

-(Oh, mierda).- Pensó Bell ya que al parecer ella era de esas personas que tenían las orejas sensibles.

Esto era algo común, como encontrar a una persona muy susceptible a las cosquillas a diferencia de otros que no le sacas ni una sonrisa.

Y había estado jugando con un punto sensible en plena calle y con alguien que incluso podría ser menor de edad.

Solo le quedaba una alternativa.

-Ejem... ¿Ya desayunaste?- Desviar la atención.

Rápidamente el peliblanco la tomo de la mano y la llevo hasta uno de los puestos cercanos a la torre, estos normalmente vendían el desayuno para los aventureros, un buen negocio en realidad.

Bell pidió dos cafés y una rosquilla para cada uno, después de pagar fueron hacia la fuente y se sentaron en el borde de esta. El joven miraba hacia los lados esperando que nadie haya visto eso, no pensaba ir a la cárcel.

-Bueno...- Comenzó Bell tratando de mantener la compostura.- ¿Por qué me hablaste, Liliruca?

-Bueno...- Ella también se estaba recuperando de eso también.- Parecía que estabas solo y es raro ver a un aventurero con una mochila, así que pensé...

-Ya veo.

-¿Y qué dices?- Pregunto ella.- ¿Te gustaría tener un apoyo?

-La verdad es que si, haría más fácil las mazmorras.- Comentó distraídamente mientras mordía la rosquilla y bebía algo del café.

-¿Enserio?- Pregunto la joven con algo parecido a felicidad.- Entonces, ¿Podrías llevarme?

Bell asintió mientras mordía nuevamente la rosquilla y bebía el café.

-Soy pobre... y quizás no tenga mucho para sobrevivir.- Mencionó tratando de usar el chantaje emocional para asegurar que la contraten.

El joven asintió distraídamente, ya la iba a contratar, ¿Que más quería?

-Y luego que un chico tocara algo tan importante para mí... tienes que hacerte responsable.

GAH

El aventurero comenzó a atragantarse con la rosquilla por las palabras de la joven, ¿Que había hecho? ¿Dónde ella había aprendido a decir esas cosas?

-¡Bell-sama!- Dijo Lili mientras trataba de ayudar a su contratista que se estaba ahogando.

Finalmente el pedazo de rosquilla había salido de su garganta quedándose flotando en la fuente.

-Solo vamos a la mazmorra de una vez.- Dijo Bell limpiándose la baba.

Pero sin que se diera cuanta, su nuevo apoyo esbozó una sonrisa enigmática.


-¡RAAAAH!

Bell se lo estaba pasando de maravilla.

Gracias al nuevo miembro de su Party, sin contar a Welf, su trabajo se había reducido justo a la mitad concentrándose solamente en aplastar a los monstruos que tenía enfrente.

Ya sea usando sus manos desnudas o su Kenabo los monstruos desaparecían con suma facilidad, bueno no es como que estuviera en una zona que representaba algún tipo de desafío, había decidido que iría algo suave para ver la capacidad de su apoyo.

Habían pasado el piso de las hormigas hace unas horas y se estaba enfrentando ahora a uno que otro perro del infierno, eran aplastados antes de que pudieran lanzar fuego.

-¡Bell-sama es increíble!- Dijo Liliruca desde atrás.

El aventurero soltó un suspiro de satisfacción al ver como uno que otro perro le gruñía y retrocedía para perderse en las sombras de la mazmorra, guardo en su espalda su arma para respirar unos segundos.

Por su parte Lili no sabía cómo reaccionar, solo podía decir que su contratista era fuerte, monstruosamente fuerte.

Llegaron a este piso en un tiempo record y el solo estaba haciendo el trabajo de un grupo de 5 tal vez 6 aventureros de nivel 1 y 2.

-¡Lili!- Grito Bell corriendo hacia ella.

Rápidamente la tomo de la agarradera de su mochila antes de dar un salto para incrustar sus dedos en una de las paredes a unos 2 metros del suelo, la joven no había entendido lo que pasaba ya que solo había visto cómo donde había estado hace unos instantes ahora estaba un monstruo de mazmorra.

-¿Estas bien?- Pregunto el aventurero a su apoyo.

-Ah... si.- Respondió insegura, ya que seguía asimilando la idea de que un aventurero la había salvado.

El joven la levantó y la acercó a su persona para que ella se sujetara de su espalda y así lo hizo, ella rodeo con sus brazos y piernas el cuerpo del aventurero.

Con eso hecho, le dio la oportunidad de tener una mano libre para sacar nuevamente su arma.

-Sujétate.- Dijo Bell con una sonrisa de dientes afilados.

-¡Espera!

El aventurero dio un salto para apartarse de la pared mientras tomaba con ambas manos su arma y la levantaba sobre su cabeza.

Su objetivo... la cabeza del monstruo.

Su fuerza fue tal que no solo aplasto al monstruo, si no que agrieto el piso bajo sus propios pies y no solo el piso ya que su arma había comenzado a tener grietas por el continuo uso.

Lili abrió los ojos y boca por el sombro al poder sentir de primera mano la cantidad de musculo y fuerza que ejercían sobre el monstruo, aunque ahora no podía saber de forma exacta quien era el verdadero monstruo de mazmorra.

Si el que estaba muerto o aquel al cual se aferraba.

-Creo que es suficiente por hoy.- Mencionó Bell.- ¿No te parece?

-Si.- Fue lo único que ella pudo decir.

Comenzaron a juntar las piedras mágicas antes de comenzar a emprender el camino hacia la superficie.


Bell recibió la bolsa de piedras de Lili y las cambiaron en el edificio del gremio.

-¡58,000 valis!- Dijo Lili sorprendida, bueno no demasiado ya que había estimado una suma próxima, pero igual era sorprendente.

-Muchas gracias.- Dijo Bell ya que había sido un día productivo.

-¡Fácilmente juntaste lo que un grupo le llevaría todo el día!

-Juntamos.- Le corrigió Bell antes de entregarle la mitad en una bolsa de tela.- Ten.

-Eh... Bell-sama.- Dijo sorprendida.

-¿Si?- Pregunto.

-¿No vas a tratar de quedarte con todo? ¿O lo dividirás mal?

El joven abrió los ojos al escuchar esas palabras, pero rápidamente entendió el contexto, los apoyos normalmente tenían mucha menos fuerza que un aventurero, por lo cual era normal que se aprovecharan de eso.

Bell levantó su mano y Lili retrocedió instintivamente, pero se sorprendió al sentir un toque áspero pero no maligno el cual simplemente revolvía su pelo.

Ella levanto su rostro para ver al aventurero el cual le sonreía mostrando sus colmillos.

Bell saco su mano de la cabeza de la joven y la extendió frente a ella.

-¿Te gustaría ser mi apoyo?

Ella tímidamente estrecho la mano.

-Qué raro eres.

Bell ignoró esto y simplemente sonrió mientras veía a su apoyo retirarse hacia lo que podría ser su hogar. Cuando ella ya había desaparecido de su vista, el aventurero enfureció su expresión.

Rápidamente volvió dentro del edificio del gremio y comenzó a recaudar información sobre Soma Family.

No pudo encontrar mucho ya que muchos de los aventureros seguían en la mazmorra, incluso los miembros del gremio sabían poco o nada, pero sí pudo ver como algunos de estos aventureros parecían desesperados.

Y él sabía bien lo que era la desesperación.

Fijo su mirada en la lejanía donde se formaban nubes de tormenta para ver como lentamente estaba comenzando a oscurecer, no quedaban más de 10 minutos para que todo quede en penumbras.

Sería una noche agitada y con truenos.

Quizás podía hacer una vuelta rápida.


Liliruca Arde era una Teriomorfa la cual había desarrollado un profundo odio por los aventureros, ella solo les servía ya que era la única manera de poder sobrevivir.

En varias ocasiones llegaba a robar a sus contratistas para poder obtener un margen rentable de ganancia ya que casi siempre le pagaban con migajas.

Ella apretó la bolsa de monedas que tenía en sus manos cuando la imagen de Bell apareció en su mente.

Ese aventurero no era normal, ella llego a pensar en robarle su arma pero rápidamente descarto la idea cuando descubrió que no podría levantarlo, su contratista era un monstruo en toda regla.

Su estilo de pelea era bestial, su instinto animal le decía que comprarse con él, fácilmente era como comparar un lobo a un conejo.

Ridículo.

Tendría que mantener la fachada de apoyo hasta encontrar una manera de reducirlo y poder tomar todo lo que podría de él.

Rápidamente alguien le arrebató el dinero de sus manos.

-Es más que lo de costumbre, ¿No es así, Arde?

Un sujeto fornido mitad animal, posiblemente un Tanuki, vestido con un equipo de aventureros de buen nivel y acompañado por dos secuaces.

Lili apretó sus puños sutilmente mientras su expresión cambiaba a miedo, no por verdadero miedo, sino simplemente para darle una falsa sensación de poderío a estos aventureros.

Siempre le robaban lo poco que ella podría recaudar, era algo usual en este punto, pero esto no hacía más que aumentar su odio por ellos.

El aventurero del centro se acercó a ella y colocó su bota en su cara con claras intenciones de patearla escaleras abajo.

-¿Quién permite que un inútil apoyo como tu siga en la Soma Family?

Ella apretó los dientes antes de contestar.

-Los aventureros.

-Si... los aventureros.- Dijo con una sonrisa mientras gotas de lluvia comenzaban a caer.- Si lo sabes entonces trabaja hasta que mueras.

Pero justo cuando estaba por patearla algo pasó.

El sonido de los truenos fue escuchado mientras que la lluvia golpeaba con fuerza los adoquines del piso, toda esta sinfonía era completada por un aleteo de un ave muy grande.

FLAP

-¡AHHHH!

De pronto uno de los secuaces del fondo desapareció cuando la iluminación del relámpago se apagó, asi mismo con su grito cesó demasiado rápido.

El hombre animal quito su pie de la joven y miro donde había estado su amigo.

-¿Que esta...?

De pronto con un sonido fuerte el cuerpo inconsistente del desaparecido cayó sobre un montón de basura con muchos moratones y cortes.

Ambos aventureros se acercaron para cubrirse las espaldas dejando a Lili a su suerte, la cual no se podía mover por la tensión que sentía.

-¡Sea quien seas no te conviene meterte con nosotros!- Dijo el Tanuki.

-¡Arriba!- Dijo su compañero.

Los tres levantaron su vista para ver como un relámpago iluminaba el cielo dándoles por unos instantes una imagen que quedaría grabada en sus memorias.

Era un demonio con las alas extendidas que posaba como una gárgola con una clara expresión de enojo que sintonizaba con sus brillantes colmillos y ojos.

Rápidamente este se lanzó a uno de los aventureros secuaces y rodaron hasta meterse en la penumbra de uno de los callejones del lugar, fue tan rápido que no se pudieron oír gritos, solo el sonido de golpes y algo quebrándose.

El hombre Tanuki rápidamente tomo a Lili de rehén colocando una daga cerca de su cuello.

-Un paso más y la mató.

De entre las sombras solo unos ojos brillantes podían ser vistos, era como si su cuerpo estuviera cubierto por un manto de sombras, rápidamente el demonio le lanzo algo cerca de el para desestabilizarlo.

Su propio compañero.

Además del traumatismo por este golpe, se podía ver claramente que su brazo derecho estaba roto, esta imagen asustó al aventurero generando una apertura así. Antes de que se diera cuenta algo lo había sujetado por el cuello y lo estaba elevando sobre el suelo, sujetar la muñeca de su captor era lo único que le permitía respirar.

-Monstruo.- Fue lo que dijo al tener al demonio tan cerca de él.

Una gutural risa pudo ser oída que brotaba desde el fondo de su garganta.

-Si yo soy un monstruo... tú eres menos que una mierda en el camino.

El demonio deslizo su mano bajo la armadura de aventurero y con la fuerza de una mano fue suficiente para romperle algunas costillas, este trato de gritar pero su garganta estaba sujetada con tal fuerza que casi no podía respirar.

El Devilman lo sujetó sobre las escaleras que ahora estaban totalmente empapadas por la lluvia y sonrío lobunamente.

-Recuerda eso.

Acto seguido lo soltó dejando que por su propio peso y heridas hagan el trabajo sucio si es que moría, que mal.

Bell se quedó así unos segundos antes de girar lentamente para ver a Lili petrificada, con un paso lento comenzó a acercársele.

Como si fuera un animal acorralado ella retrocedió hasta que chocó contra una pared de piedra, sus ojos estaban enfocados en esta criatura y el pelo de su nuca estaba erizado totalmente al sentir el aura que desprendía.

Cuando estuvo a menos de 2 metros de distancia, ella cerro los ojos sin saber que sería capaz de hacerle a ella, si venció con tanta facilidad a estos aventureros, ella no le serviría de aperitivo.

Lo único que le quedaba era cerrar los ojos.

Pero lo único que pudo percibir fue el sonido del tintineo de unas monedas entre ellas, esto la confundió por lo cual abrió sus ojos.

Solo para ver que frente a ella estaba la misma bolsa de monedas que le habían quitado y no solo eso, si no otras que pertenecían a sus matones, además de eso había un silbato de cobre.

Sin saber que hacer exactamente quedo unos minutos antes de tomar las bolsas y el silbato para irse de allí, pero sin que se diera cuenta era vigilada por Bell desde los tejados.


Un nuevo día había llegado, uno bastante húmedo por la lluvia del día anterior y nuestro protagonista nuevamente se dirigía hacia la mazmorra con un semblante pensativo.

El dia de ayer no solamente había descubierto los problemas que tenía Lili, su nueva apoyo, si no que alguien más sabia de su secreto.

Welf Crozzo.

El día de ayer habían caído en una emboscada por unos monstruos y el arma de Bell se había roto, por lo cual solo le quedaba transformarse para poder sobrevivir.

Si bien el pelirrojo lo tomó mejor de lo que esperaba, tenía toda la intención de reunirse con el hoy a la tarde para aclarar todo. Habían logrado conseguir los materiales y el pelirrojo ya se había puesto a forjar.

Bell quiso tomar esto como una buena señal ya que seguía trabajando para la creación de su equipo.

Solo esperaba que nada malo pase.

El peliblanco comenzó a esperar a Lili cerca de la fuente para empezar su travesía, eso claro si aparecía después del número que montó ayer, puede que se haya excedido un poco.

Si su secreto se llegaba a saber, una guerra entre familias sería la única solución.

Pero los pensamientos del joven fueron interrumpidos cuando alguien lo levanto como si fuera un saco de patatas.

-¡Oye!- Grito Bell claramente enojado.

Pero justo cuando estaba por golpear al sujeto lo reconoció y sus siguientes palabras petrificaron al joven.

-Mi diosa desea conocerte.- Dijo Ottar, el capitán de la Freya Family.


Devil: Y CORTEN

Bueno eso ha sido todo por ahora, les pido disculpas por el retraso en la actualización y veremos que actualizamos la próxima semana, recuerden que siempre pueden mandarme un PM con una petición, consejo o demás.

Y recuerden…

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BYE