The guilt
Horo no recordaba haber tenido una madre. Eso es porque jamás la había tenido. O tal vez sí. Tal vez por un corto tiempo… Pero muy corto, porque Horo no lo recuerda.
Horo no recuerda a una mujer que le bañase de pequeño, ni le llevase un vaso de leche por las mañanas. Horo no recuerda a una señora que le ayudase en los deberes, y le repitiese, hasta el cansancio, cuánto le amaba.
Horo sabe de una mujer de ojos oscuros, que aparece en las fotos que papá esconde. Sabe de una señora de cabello azulado y sonrisa triste.
Horo sabe de una mujer que renunció a ser su mamá cuando se quitó la vida tras perder a su segundo hijo. Su niña.
Horo sabe de una mujer que le abandonó a su suerte, cuando decidió dejarle solo con papá. Horo recuerda cómo le gustaba que le llamase así cuando se la enterraba hasta el fondo y le hacía llorar.
Horo sabe de una mujer que decidió marcharse, sin importarle cómo se reía papá cuando Horokeu le pedía que parase.
Horo sabe el porqué de la sonrisa triste de la mujer, pero no por qué papá se esfuerza en que la suya sea igual.
Horo sabe que la mujer entendería por qué se marchó, pero no por qué papá lloraba.
Horo sabe por qué a mamá la llama 'mujer', y por qué a un cabrón le dice papá.
Horo sabe que la mujer le abandonó… a él y a papá. Y que él lo repitió… Pobre cabrón.
Horo quiere creer que mamá se equivocó, que no quería dejarle. Que sólo quería dormir un rato, y luego despertarse y acunar a su niño.
Horo quiere creer que mamá se arrepiente, y que lloraría de saber que, por su error, Horo, ahora mismo, está recibiendo de un tío al que no conoce de nada.
Horo entra a la habitación, cansado, con el cabello aún húmedo. Cierra la ventana; comienza a hacer frío, y eso a Ren le molesta. Se sienta en la cama de golpe, sin poder evitar arrugar la nariz, molesto, por la indescriptible punzada que se apodera de la parte muy baja de su espalda. Coge el dinero que el tío al que no conoce de nada le debía de encima de la mesita de luz. Hay diez euros de sobra, y una nota.
Volveré a llamarte. De todos modos, ten mi número…
La rompe antes de acabar de leerla. Se siente un poco molesto: ¿cuántas veces debe repetir que no quiere saber nada de ellos?, ¿que sólo les interesa si tienen dinero?
Da un pequeño respingo cuando la puerta se abre de golpe. Suspira, casi aliviado, al ver que es Ren.
-… Déjalo.
Horo frunce el ceño. ¿Otra vez?
-Déjalo tú.
Ren se cruza de brazos.
-No es lo mismo-contesta, antes de apoyarse en la pared-. A mí no me…
-Ya, ya. Ya lo sé. Déjalo, ¿vale? Ya está- le interrumpe.
Porque Horo, aunque Ren no lo crea, realmente está harto.
Ren guarda silencio un momento. No porque quiera arreglarlo. Es porque quiere decir la verdad.
-No quiero que otros te escuchen lloriquear como un desgraciado pidiendo más.
Horo intenta no sonreír, pero, al final, le enseña el dedo más largo de su mano derecha, mientras le enseña los dientes en una sonrisa.
Horo sabe que mamá estaría feliz.
Aunque este Fic, de momento, sólo tenga dos lectores,
¡gracias por leer!
