Y ahora, comparto con ustedes un nuevo capítulo de Watamote. Y aunque no tiene nada que ver, les deseo a todos una feliz Semana Santa.
Espero lo disfruten.
EDIT- ¡Ups! Me olvidé por completo responder el review del capítulo anterior:
UnUsuarioDeInter: Gracias por comentar. Así es, pobre de la perversa chica de lentes. Quién sabe que cosas ocurrirán gracias a sus deseos de venganza.
Ahora sí, podemos empezar sin nada pendiente.
En la escuela de Tomoko—
Era otro día en esa sala de clases. Lo único que Tomoko deseaba, era que terminara de una vez y que se acabara el año escolar, para dejar de compartir con esas personas tan fuera de sus ideales y pensamientos, que no merecían que les tomara en cuenta. También quería dejar de usar ese traje escolar que le producía mayor decaimiento, la que contenía una particular falda alargada, algo que ninguna otra alumna en la escuela usaba.
La adolescente de pelo negro desordenado y ojeras, durante el recreo, se recostaba sobre su mesa y fingía hacerse la dormida para no relacionarse con nadie. Era uno de esos momentos en que sus pensamientos hacían conflicto en su interior: En un lado, deseaba ser popular porque quería volver su vida tan perfecta como la de los animes y mangas que solía leer; en el otro extremo, sentía que debía cambiar demasiado su propia identidad para ello. Había tratado de hacerlo por todos los medios que le venían a la mente, pero en cada intento, no hizo más que salir avergonzada. Lo peor era que su incapacidad de hablar con la gente se hacía más y más grave con cada derrota moral. Por ello, su única esperanza residía en el posible éxito que su carrera como fanficker le debía traer. Sentía que, si se hacía lo suficientemente famosa con sus escritos, tendría la influencia y los medios necesarios para dedicarse a su objetivo principal: las novelas ligeras.
«He intentado de todo» mentalizó Tomoko, con abatimiento, «y aun así, no logro ser popular. Pero no importa, mis historias están lentamente atrayendo a los usuarios de occidente. Aún así, no se me ocurre nada, he enviado todos los fanfictions que tenía listos y ahora estoy sin ideas… "bloqueo de escritor" parece que le llaman».
Tomoko sintió unos pasos cerca y se detuvieron detrás de ella, mientras fingía estar dormida sobre su escritorio.
—Oye, Hina —dijo la voz de una chica rubia, con un particular moño sobre su frente que asemejaba una piña—, ¿salimos esta tarde a la fuente de soda?
—Tengo una mejor idea, A-Chan —dijo otra voz, proveniente de una chica de pelo largo y coletas— ¿Por qué no vamos al restaurante Jean Juan? Escuché que ofrecen comida franco-mexicana.
—¿Franco-mexicana? Qué extraña combinación. Parece que se inspiraron en un anime de comedia absurda.
—Yo creo que salió de una caricatura de occidente.
Al principio, Tomoko solo oía a ese par de chicas, para burlarse de las conversaciones tan típicas y superficiales que la gente normal mantenía. No obstante, la mención de un anime de comedia y una caricatura occidental alumbró sus pensamientos. Ya sabía la serie a la que escribiría su siguiente fanfiction, pero quedaba un detalle…
«¿Pero de qué se va a tratar?»
—ΜΛΦΛΜ—
En la tarde, Tomoko hizo algo que le parecía casi imposible en sus circunstancias: almorzar a pleno patio, ante la vista de todos los alumnos que pasasen allí y la vieran tan sola. Estaba sentada en uno de los bancos, mientras leía una novela ligera.
«No puedo creer que haga esto por inspiración. Leí por ahí que probar algo distinto ayudaba a encontrar nuevas ideas, también las emociones fuertes, son una ayuda para hacer trabajar el cerebro… Pude probar una mejor idea. Ahora que lo pienso, es detestable que esta gente me mire. Sabrán que soy solitaria y se burlarán de mí en clases.»
En medio de su tiempo de almuerzo, unas 3 chicas estaban caminando cerca de ella. Una de ellas en particular, la más pequeña del trío, era una chica de cabello ondulado color miel, adornado con un broche triangular en su lado izquierdo. Solía sonreír abriendo su boca, lo cual revelaba un distintivo desajuste de su colmillo superior izquierdo, el cual se lo produjo a propósito para seguir una extravagante moda japonesa(*).
—Oigan —dijo la chica con el desajuste dental.
—¿Te ocurre algo, Koharu? —dijo una de sus amigas.
Koharu Minami, la chica con el particular colmillo, miró fijamente a Tomoko. Vio lo extraña que era a la vista, lo cual encontró una oportunidad perfecta para burlarse y divertirse. Por lo general, Minami era una chismosa que le gustaba hablar mal de la gente, sea por la razón que fuese, y solía gastar bromas a aquellos que consideraba raros e introvertidos, como veía con su posible objetivo.
—¿Ven a la chica que está sentada? Hace mucho que no me divertía con un rarito, vamos a reírnos un poco de las tonterías que dice, ¿Quieren?
—Qué cruel eres, Minami —dijo su otra amiga, mostrando una sonrisa de burla.
La colmilluda, con las manos en sus bolsillos, camino con toda confianza hacia la chica con ojeras y pelo desordenado, quien se concentraba en su almuerzo con nerviosismo, esperando que nadie la notase. Al ver a Minami, Tomoko se mostró un poco asustada.
—Oye, tú —dijo la colmilluda.
—¡Eh! —dijo la solitaria, mirando a todos lados para saber si se refería a ella—. Eh… Eh… ¿me hablas a mí?
—Sí, a ti —dijo, mostrando una sonrisa fingida—. ¿Qué estás haciendo?
«¿Que "qué estoy haciendo"?» dijo Tomoko en su mente, mientras se levantaba de un respingo. «Almorzando. Creí que era obvio… ¿o acaso notó que estoy afuera por inspiración? ¿Sabrá de mí y no me he dado cuenta? ¿Desde cuándo que me observa?... ¿O solo pregunta algo obvio para iniciar una conversación? Ay, que molesto. Se ve que es una chica popular, que por casualidad, se da cuenta que existo y ahora quiere hablar conmigo. Iniciaré diciendo que es algo de poca importancia… pero debo impresionarla. Lo diré de una forma genial… una forma edgy, como una protagonista de manga de acción.»
—Nada que a ti te importe —dijo la chica ojerosa, con el ceño fruncido.
La sonrisa en la cara de Minami se esfumó luego de escuchar la sorpresiva respuesta de la chica.
—O-oye… —dijo, impactada—. ¿Por qué… me hablas así?
«Eh, ¿lo arruiné de nuevo? ¡Ay, no! ¡Debo arreglarlo pronto, debo explicar el malentendido mientras me mantengo edgy!»
—Solo digo que no gastes tu tiempo en cosas que no llevan a nada, ¿lo entiendes?
Minami sintió un escalofrío. Aunque se burlaba de los introvertidos, era cosa muy distinta con aquellos que mostraban carácter. Ante la más mínima muestra de ímpetu, la colmilluda se frenaba y trataba de amistarse con la persona, a modo de evitar un posible enemigo. Pero que alguien que parecía callado y apocado revelara una actitud agresiva, la tomó por sorpresa. Se quedó sin palabras, dio 2 pasos atrás y volvió con sus amigas, igualmente impactadas por la actitud que mostraba Tomoko y por la cara de espanto de su pequeña amiga colmilluda. Sin decir nada, se devolvieron por dónde vinieron. En tanto, la chica solitaria, notando el resultado, se sentó con sentimiento de derrota en el banco y miró su almuerzo con decepción.
«Ay no, otra oportunidad perdida. ¡Maldición! He descubierto que una chica introvertida como yo le costará hablar con la gente normal, porque no tenemos pensamientos iguales. Es una odisea hablar con ellos, uno que debo superar… Espera…»
Fue ahí que una idea nació en ella, la idea para su siguiente trabajo.
«¡Genial, lo logré! ¡Ya sé qué escribir! Terminaré mi almuerzo para volver a clases, espero pase rápido el tiempo para volver a casa y escribir mi nuevo fanfiction.»
Mientras Tomoko se sentaba en el banco, satisfecha de su cometido, no se percató que alguien la observaba desde el edificio de la escuela. En el tercer piso, una chica de segundo año la veía con cierta intriga. Se trataba de la estudiante más destacada de su promoción, la presidenta del consejo estudiantil, Megumi Imae. Era una chica de cabello negro alargado, con una vocación altruista, tanto que fue de las pocas que notó la presencia de Tomoko. Se había propuesto la misión de acercarse a ella y mantener una relación estable. Pero por diversos motivos, relacionados a sus responsabilidades en la escuela y a la incertidumbre de saber si la chica solitaria la aceptaría, no podía cumplir su cometido. Solo pudo tener contacto con ella unas contadas y breves ocasiones.
—Siempre almuerzas sola, ¿verdad? —dijo Imae en voz baja, imaginando que se dirigía directamente a Tomoko.
Imae sintió que era la ocasión perfecta para mantener una larga charla, así que se levantó para ir hasta las escaleras y llegar con ella antes de que terminase su almuerzo. No obstante, detrás de ella escuchó una voz:
—¡Imae-San!
La chica de preparatoria se sintió asustada por el repentino grito de su nombre. Miró a la persona a la que llamaba. Era una muy familiar voz profunda de mujer. Se alegró por ver una cara que no veía hace tiempo.
—Vaya, maestra Ogino.
La maestra Ogino era una profesora, principalmente, de educación física. Era una mujer de cabello corto, que vestía muy habitualmente con buzo deportivo, como en aquella ocasión. Tenía una personalidad muy extrovertida, aunque eso le generaba problemas con sus alumnos, al ser tan directa y poco considerada al platicar con ellos.
—Que agradable el ver a la mejor alumna que tuve en primer año.
—Gracias, maestra—dijo Imae con una sonrisa—, pero no es para tanto.
—Te veo muy pensativa, ¿Qué te ocurre?
—Ah es que... Solo veía a esa chica.
La maestra miró hacia donde iba la vista de la alumna destacada, descubriendo a Tomoko en completa soledad.
—Ah, es mi alumna en la clase de educación física. Es Kuroki-San, de primer año. ¿Tienes alguna relación con ella? ¿Eres su senpai(**)?
—Kuroki…
Imae se mostraba distraída al ver a Tomoko desde lo lejos. La maestra Ogino la miró atentamente.
»…No. Apenas hemos hablado unos pocos minutos en todo el año.
—Je. ¡Es de esperarse! Los profesores coincidimos respecto a ella: Kuroki-San es una chica tan solitaria, que no ha hecho ningún amigo en todo el año. Gente como ella no merece que le presten atención.
La alumna no se sintió a gusto con el comentario de la profesora.
—Maestra, no puedo creer lo que está diciendo.
Ogino miró con cierta sorpresa el acato de Imae.
»Siento que la está menospreciando. No puedo decir que la conozco, porque no es así, pero siento que ella desea compañía. Necesita alguien que esté con ella y la comprenda. Busca algún amigo, pero por alguna razón que desconozco, no lo ha logrado.
La profesora, impactada, se quedó sin palabras.
»Ahora está sufriendo en esa soledad. No he encontrado el momento ideal para acercarme a ella, quisiera ser yo su senpai, o mejor, su amiga, alguien quien la acompañase todo el tiempo posible.
Imae y Ogino miraron una vez más hacia donde estaba Tomoko, pero la última ya no se encontraba en el banco. Imae se molestó un poco por ello.
—¿Sabes, Imae-San?... Te pido disculpas por mostrar desprecio a un alumno, hablé sin pensar.
Imae se calmó y sonrió lentamente. Al igual que muchos alumnos, ella también tuvo inconvenientes con la falta de tacto de la profesora, por lo que verla disculparse por ello le daba algo de satisfacción.
»Y creo que tienes razón. Esa chica necesita ayuda. Haré todo lo que tenga a mano para que ella se relacione con sus compañeros de clase.
—Gracias profesora, pero debería dejar que Kuroki lo haga por sí misma.
—Para nada, Imae-San. Pediré al consejo de profesores que el otro año me dejen en la misma clase que Kuroki-San. De hecho, hasta podría dejarla como líder de su grupo, en la excursión escolar del año siguiente.
—Maestra, ¿no cree que está exagerando un poco con lo de ayudar a Kuroki?
La maestra le guiñó un ojo a Imae, la última no entendió el significado de aquello.
—Me diste una nueva perspectiva. No solo ayudaré a Kuroki-San, sino también a otros chicos solitarios que estén bajo mi tutela. Ningún chico o chica se sentirá en soledad, mientras yo sea su maestra.
Imae sonrió incómodamente. Ogino no solo se mantendría como profesora de poca consideración, sino que ahora se volvería una profesora que se metería, más de la cuenta, en la vida de sus alumnos. Al menos, la alumna destacada no creía que lo que decía la maestra fuese a trascender tanto como lo proponía.
—ΜΛΦΛΜ—
Como un juego
Fanfiction de Dr. Slump(***)
Creado por WATA-MOTE
"¡Iiiiiiiiiiiiii! ¡Cabezazo!"
De nuevo, la pequeña Aralé mandó a lanzar al espacio a otro Robot Caramelo, enviado por el malvado doctor Mashirito para conquistar la Aldea Pingüino. Eran 20 Robots en total, pero la niña de lentes, una robot humanoide de la que nadie sabía de su naturaleza, derrotó fácilmente a 5, quedando demostrado que no eran suficientes para vencerla.
"¿Qué pasa? ¿Por qué no le ganan?" dijo el doctor Mashirito, con preocupación.
"¡Vamos, Aralé!" dijo el doctor Senbei, científico rival de Mashirito y creador de Aralé.
Mientras tanto, iba otro de los Robots Caramelo por la espalda de la niña robot, para darle un ataque con su brazo mecánico y mandarla a volar. Sin embargo, no fue lo suficientemente rápido, porque Aralé dio vuelta con rapidez y le sonrió antes de darle una patada doble para lanzarlo a unos cuantos metros de altura. La primera tomó impulso para correr y se ganó por debajo, con una velocidad extraordinaria, para saltar.
"¡Iiiiiiiiiiiiii! ¡Cabezazo!"
Con su ataque, lo mandó a kilómetros de la Aldea Pingüino.
"¡Qué divertido!"
Aralé lo tomaba todo como un juego, por lo que se divertía atacando a esos peligrosos humanoides mecánicos. Por lo cual no medía su fuerza, porque creía que no les hacía daño.
Cuando volvió al suelo, otro Robot Caramelo la esperó para así atacarla, sin embargo, recibió un inesperado shock eléctrico. El ataque provino de parte de las antenas de un niño volador, que era amigo de Aralé.
"¡Gatchan!" exclamó la niña robot, sonriente.
Gatchan, como era llamado el niño con alas, sonreía cerrando sus pequeños ojos.
"Rayos, si sigue así, me puede destruir" dijo el doctor Mashirito. "¡Ah! Pero tengo un as bajo la manga. ¡Robots Caramelo! ¡Practiquen el plan!"
Los Robots Caramelo restantes rodearon a Aralé y a Gatchan.
"¡Es hora de utilizar la técnica de aquel legendario maestro de artes marciales!"
"¡Aralé, Gatchan! ¡Cuidado!" dijo el doctor Senbei.
El dúo de pequeños estaba viendo como los robots los rodeaban, juntaban sus manos mecánicas y las llevaban a uno de sus costados, haciendo una pose de artes marciales. Pero, en medio de estas manos, se empezó a formar una particular y temible bola de energía color azulado.
"Kame…" dijeron los robots, con una voz de citófono. "…Hame…"
"¡Qué divertido!" dijo Aralé con emoción. "¡Les brillan las manos!"
Los Robots Caramelo llevaron sus palmas hacia la niña robot para lanzar esa energía que estaban juntando.
"¡HA!" gritaron los Robots.
Las ráfagas de energía estaban a punto de llegar, cuando de repente...
NOTAS
*Esa particular moda japonesa es llamada Yaeba, en donde los participantes se realizan ese mencionado desajuste dental.
**Por lo que entiendo, un senpai (en japonés, «compañero de antes») viene a ser alguien de cierta experiencia, que actúa como el tutor de un recién llegado (llamado kouhai, «compañero de después»), en donde su relación es muy personal y se produce de manera obligatoria. (Pueden corregirme si estoy equivocado.)
***Dr. Slump es un conocido manga y anime creado por Akira Toriyama, el mismo autor de la archirrequeterrecontrarreconocida saga Dragon Ball. Como curiosidad, ambas sagas han hecho crossovers en el pasado.
