Capitulo 5
Al entrar en el restaurante para despedirme, los ojos de Gray se encuentran con los míos desde el otro lado del lugar. Estaba mezclándose con sus clientes, pero los dejó para venir hasta mí.
—¿Estás bien? —preguntó.
Negué con la cabeza, las lágrimas amenazando con derramarse de nuevo, pero me puse mis bragas de chica grande y dije:
—En realidad no, pero voy a estarlo. Resulta que Rufus no estaba bromeando cuando dijo que estaba pasando alguna mierda mala. Me acabo de enterar que una vieja amiga fue asesinada por Cobra.
Él contuvo el aliento.
—Mierda, nena. ¿Por qué?
Me encogí de hombros.
—¿Quién sabe por qué Cobra hace todo lo que hace? Pero el club piensa que es porque ella intentó dejarlo.
Sus ojos se abrieron con comprensión.
—Entonces, creen que vendrá detrás de ti ahora porque lo dejaste. ¿De eso se trata todo esto?
—Sí, creo que sí. Aunque, conociendo a Rufus y a S, probablemente hay mucho más de esto que no me están diciendo.
—¿Qué vas a hacer? ¿Ir a casa?
—Necesito tiempo para pensarlo, pero tal vez. La hija de mi amiga está sola ahora, así que quiero ver cómo está. Solo tiene diez, Gray. ¿Cómo diablos puede alguien hacerle eso? Llevarse a su familia así —ahora realmente me estaba afectando—, no puedo creer que salí con él. Me hace sentir enferma.
Él me dio un abrazo.
—Hay algunas personas retorcidas por ahí, pequeña. Estoy aquí para ti. Lo sabes, ¿verdad?
—Sí, cariño. Sé que siempre puedo contar contigo —respondí, asintiendo.
Al salir de su abrazo, regresé a la mesa donde estaban nuestros amigos. Todos estaban observándonos atentamente, probablemente preguntándose qué demonios estaba pasando. Les sonreí y dejé a Gray para ir a verlos.
Yukino se levantó y vino hacia mí con un abrazo enorme.
—Has estado llorando. ¿Qué demonios te dijo? —Estaba enojada en mi nombre y eso me encantaba de ella.
—Te pondré al tanto más tarde, ¿de acuerdo? —Asintió y continué—: Ahora me voy con S, así que te veré cuando llegues a casa.
—¿Quieres que vaya contigo? —preguntó. Le sonreí.
—No, estoy bien con él. Además, se ve agotado y probablemente solo se vaya a dormir. Necesito un poco de tiempo a solas para pensar.
—Muy bien, pero no llegaré a casa demasiado tarde.
—Gracias.
Me despedí de Kana y Lyon, y luego volví a salir otra vez hasta S. Estaba sentado en su moto esperando por mí, todavía luciendo tan cabreado como cuando llegó hace un momento.
—¿Estás lista? —preguntó.
—Sí, pero no estoy tan segura de ser capaz de subir a tu moto con este vestido.
Él sonrió.
—Nunca antes te detuvo, nena —dijo, sus ojos recorriendo mi cuerpo, y aunque odiara admitirlo, eso me excitó.
Mierda, ahora estaba nerviosa.
—Solo pásame un casco —dije bruscamente.
Hizo lo que le pedí y luego se dio la vuelta, acomodándose en su asiento mientras yo intentaba subir mi vestido lo suficiente como para poder sentarme en la moto detrás de él. No me preguntes cómo, pero de alguna manera me las arreglé, aunque sentía que tenía el culo al aire a la vista de todos.
Sus manos agarraron mis piernas y me llevó más cerca de él. Maldita sea, mi coño ahora estaba prestando atención, y esa no era una cosa buena. No en lo que se refiere a S, porque si dejo que tome el control de la situación, Dios sabría dónde acabaríamos.
Envolví mis brazos alrededor de él y me aferró mientras salíamos a toda velocidad en la noche. Quince minutos más tarde nos detuvimos en mi entrada. Supuse que Rufus le había dado mi dirección. Soltándolo, hice todo lo posible para bajarme de la motocicleta sin mostrar demasiado y alisé mi vestido rápidamente hacia abajo antes de quitarme el casco y devolvérselo.
Sin una segunda mirada en su dirección, entré y me dirigí a la cocina, encendiendo las luces a medida que iba pasando. No era una de esas personas que intentaban conservar la energía o el dinero al nunca encender las luces; me encantaba la casa iluminada. Girando el grifo, llené el hervidor de agua y empecé a hacer café. ImaErzando que a S le vendría bien la cafeína, también le busqué una taza, pero luego me detuve cuando fui a llenarla. Había pasado un tiempo desde que le había hecho café, tal vez ahora lo toma de manera diferente.
Entró en la cocina y me volví hacia él, sosteniendo el café y una cuchara.
—¿Cómo tomas tu café en estos días? —pregunté.
—Igual que antes —respondió, apoyándose en el marco de la puerta y cruzando los brazos.
Me sentía un poco cohibida con él mirándome así, pero el infierno se congelaría antes de admitírselo, así que seguí con la tarea de preparar el café. Nos quedamos en silencio esperando que la tetera hirviera. Era incómodo y deseé que S simplemente dijera algo, pero no lo hizo. Eventualmente terminé de hacer el café y se lo di antes de que ambos tomáramos asiento en la mesa de la cocina. Y, una vez más, hubo un silencio total. Normalmente, me gustaba el silencio, pero con S, en este momento, se sentía muy incómodo.
Por lo tanto, me obligué a decir algo.
—¿Cómo diablos terminó Jenny con Cobra? —Ambos padres de sus hijos habían sido motociclistas que la habían jodido, así que lo último que supe era que había renunciado a los motociclistas.
—De lo que pude entender, se volvió loca después de lo sucedido con Dan y se metió en algunas mierdas malas. Con el tiempo, dirigiéndola a Cobra. Creo que él se fijó en ella.
Mi mente estaba corriendo y podía sentir mi ansiedad aumentando. No quería hablar de Dan y S me habían tomado por sorpresa incluso al sacar el tema. Mi mano rozó la cicatriz en mi brazo sin darme cuenta, hasta que vi los ojos de S moverse a ella. Levantó la mano y fue a tocarme.
—No —espeté, y arrastré mi silla hacia atrás bruscamente para poder ponerme de pie.
—Mierda, Lucy. Todavía estás lidiando con eso, ¿verdad? —S se levantó y se acercó a mí, pero ya estaba retrocediendo de modo que alargó su brazo y lo enganchó alrededor de mi cintura, empujándome hacia él.
Alcé mis palmas a su pecho intentando detener su avance a unirnos.
—No me hables sobre lidiar con eso. Maldita sea, lo tengo. No tienes idea de lo que he pasado con toda esa mierda, así que no creas que lo sabes todo. —Traté de empujarlo, pero era demasiado fuerte y me sostuvo cerca.
—Podrías haberte ocupado de tu consumo de alcohol y, maldita sea, realmente espero que lo hayas hecho nena, pero puedo decir que no te has encargado de algunas de las otras mierdas en tu cabeza —espetó.
—No te incumbe. Dejaste perfectamente claro que no estabas interesado cuando me dijiste que me fuera —siseé, y le di otro empujón. Esta vez, cedió y me dejó ir.
El rostro de S estaba desencajado con rabia y se pasó los dedos por el cabello.
—Bien. De todos modos, no quiero entrar en esta mierda ahora mismo —me señaló con el dedo—, pero marca mis putas palabras, hablaremos de eso.
Oh, Dios mío. Todavía era un hijo de puta mandón.
Me di la vuelta y miré la hora en el reloj de la mesita de noche. Tres de la mañana. Mierda, iba a ser una noche larga; me había despertado cada hora desde que
fui a la cama a media noche. Las revelaciones de la noche habían despertado sentimientos reprimidos hace mucho tiempo y no podía detener los recuerdos que venían a mí. Tomé mis cigarrillos y encendí uno, dando una calada larga y fuerte. Cerré los ojos a medida que llenaba mis pulmones y el olor golpeó mi nariz; se sintió jodidamente bien y di otra calada, intentando bloquear las imágenes de Jenny sufriendo a manos de Cobra desesperadamente.
Jenny era mi mejor amiga al crecer. Su padre también era miembro del club y habíamos sido inseparables. Era unos años mayor que yo y siempre me cuidó. Jenny quedó embarazada a los diecisiete años, y yo la ayudé a cuidar de Eve cuando él nació, y más tarde, Wendy. Pasamos por muchas cosas juntas y siempre habíamos jurado que nada se interpondría entre nosotras, pero después de ese fatídico día que cambió mi vida, algo se interpuso entre nosotras y no hubo vuelta atrás de eso. Jenny me cortó de su vida y tuve que aprender a vivir la vida sin el apoyo incondicional de una mejor amiga. Incluso después que Cobra me jodiera ella no pasó a comprobarme; me odiaba tanto. Pero nunca dejé de amarla y mi corazón roto se agrietó aún más al darse cuenta que nunca más la volvería a ver.
Verás, Jenny había estado saliendo con Dan para el momento en que él me atacó. Habían estado juntos durante un par de años, y aunque a menudo había coqueteado conmigo, pensé que era inofensivo. Resultó que estaba lejos de ser inofensivo. Después que S lo mató, y Rufus y él enterraron el cuerpo, Jenny se sintió descorazonada por su desaparición. Sin embargo, no era estúpida y sospechó que el club tenía algo que ver con ello porque Dan y el club siempre habían tenido problemas. Amenazas habían sido hechas contra él por lo que ella asumió que el club finalmente había cumplido con esas amenazas. Y cuando él no volvió a aparecer otra vez, y yo no la había ayudado a encontrarlo, se volvió contra mí diciendo que me había puesto del lado del club. Si tan solo supiera la verdad. Pero no podía decirle la verdad porque implicaba a S.
Apagué mi cigarrillo y salí de la cama. No tenía sentido intentar dormir cuando simplemente no iba a suceder. Vagando a la cocina vi la luz encendida y me di cuenta que S estaba despierto. Estaba sentado en la mesa y levantó la vista cuando me oyó. No habíamos hablado mucho después de discutir. Le había buscado una almohada y una manta, y luego me encerré en mi habitación. Para ser honesta, no confiaba en mí con él todavía. Estaba confundida acerca de lo que sentía por él; pensé que lo odiaba después de la forma en que me trató hace años y sin embargo allí estaba este casi alivio al verlo otra vez. ¿Por qué diablos iba a sentir alivio de todas las cosas?
—Rufus llamó. Los jodidos novatos perdieron a Cobra. Estamos en ello, pero aún no lo hemos encontrado —dijo S mientras caminaba junto a él para conseguir un
vaso de agua. Su voz sonaba ronca de dormir y estaba sentado allí en tan solo sus pantalones. Sin una maldita camisa. S era fácilmente el hombre más apuesto que he conocido y tener esos músculos delante de mi cara en este momento de la mañana, cuando había dormido poco, estaba haciendo que mi cerebro se incendiara sin orden ni concierto. No era seguro estar tan cerca de él cuando estaba vestido solo con jeans. ¿Y era ese mi tatuaje todavía en su pecho? No, seguramente no; seguro había hecho que lo quitaran. Sin embargo, no iba a quedarme mirando para confirmarlo.
—Tus chicos son ingeniosos, así que estoy segura que lo encontrarán pronto—dije, distraídamente, porque todavía estaba intentando no enfocarme en su pecho y brazos.
—¿Estás tomándote esto en serio, Lucy? —preguntó, bruscamente.
Su tono me molestó y todos los pensamientos de su cuerpo desaparecieron.
—Por supuesto que sí —espeté.
—Bueno, maldición, no parece así. —Ahora me estaba fulminando con la vista, esperando mi respuesta.
Todavía estaba de pie en el fregadero y decidí que era probablemente mejor evitar el resto de esta conversación. Después de terminar mi bebida puse mi vaso vacío en el fregadero y di la vuelta para salir de la cocina.
—Voy a volver a la cama. Necesito más horas de sueño para poder hacer frente a esto, S.
Sus ojos penetraron los míos cuando pasé junto a él y no estaba segura de lo que vi en ellos. Parecía lujuria, pero probablemente era ira y frustración. La falta de sueño a menudo me llevaba a conclusiones erróneas.
Me dirigí a la puerta de mi habitación y estaba cerrándola cuando él la abrió de nuevo. No había luz aquí dentro, así que solo podía distinguirlo bruscamente, pero la energía que nos rodeaba estaba cargada.
Permaneció en la puerta, y mientras me acostumbraba a la oscuridad, me di cuenta que estaba deslizando sus ojos sobre mi cuerpo. Había estado en lo cierto en la cocina; estaba irradiando lujuria. Y maldita sea, me puso húmeda. Lo deseaba de una manera en la que no había deseado a un hombre durante años. Claro, me gustaba el sexo y lo ansiaba, pero S sacaba a flote deseos carnales en mí que nadie más parecía capaz de hacerlo.
—S… ¿qué estás haciendo? —exhalé.
Dio un paso hacia mí y extendió la mano, rozando su pulgar por mi mejilla.
—Casi había llegado a un lugar en el que no pensaba en ti cada puto día — murmuró, sorprendiéndome por completo.
Sus palabras me sacaron de mi trance alimentado con lujuria y aparté su mano de mi cara.
—¿Qué demonios? —dije. ¿Por qué me estaba diciendo esa mierda? Él fue quien dijo que no me amaba más, que me alejó. ¿Por qué todavía estaría pensando en mí?
—No tienes ni idea, nena. Ni idea… —murmuró y salió de la habitación, dejándome confundida y molesta. S era una contradicción andante para mí, y sentía que este era solo el comienzo. Acontecimientos del pasado iban a empezar a ponerse al día conmigo y no podría detenerlos.
