Que se sepa entonces que un día de verano, un ángel cayó prendado de un monarca, con su sonrisa y su elegancia, al ángel derribaron.
La calidez del ambiente era realmente gratificante, el aire era cálido, y la alegría era palpable. Un joven príncipe en sus 19 años paseaba por las calles transitadas de gente, de su brazo derecho se aferraba una bonita muchacha morena que con sus ojos de topacio reluciente admiraba cada detalle del lugar. Ella voltea su mirada al príncipe, y le sonríe con cariño. Ella no es princesa, ni es de la realeza, pero para el príncipe, ella es una deidad.
— Nico—llama su atención, el príncipe recibe la mirada de ella, creando conexión con sus obsidianas orbes.
— ¿pasa algo?—pregunta con gentileza
— ¿Te estás divirtiendo?—responde ella con otra pregunta
— Claro, ¿Por qué no lo haría?
— Te noto distraído.
— No, no lo estoy, es sólo que no he visto a Reyna en largo rato—
La ex–centurión asiente, y mira sobre su hombro y en varias direcciones; la princesa de Roma no está por ninguna parte.
— Debe estar... debe estar visitando a la princesa Annabeth.
— Probablemente.
En un movimiento, el viento hizo flotar los rizos morenos de Hazel, haciéndole estorbo y cosquillas a Nicolò, este ríe, y mueve su cabeza mirando en otra dirección. Las personas tan felices pululan por las calles en un intenso ajetreo entre risas y música, ese día, varios nobles de otras comarcas y entre ellos plebeyos del reino celebraban el solsticio de verano, con mucho regocijo que a Nico le preocupaba que el barullo alertara a espías de los Titanes, entre tantas personas, por lo menos una debía ser un espía.
— Deja de preocuparte—le dijo Hazel, Nico la mira, entre la preocupación y una sonrisa nerviosa.
— Sólo pensaba... ¿Qué pasa sí...?
— No hay espías, Nico. No aquí, Atenas es un lugar seguro, tiene la protección de Olympus, la reina Atenea tiene las mejores tropas de soldados.
— ¿y si no son lo suficientemente fuertes como para luchar contra los Titanes?
Hazel hace una mueca de disgusto, "¿Por qué el príncipe debía ser tan pesimista?" se acerca a él para chocar sus palmas enfrente del rostro estupefacto del ángel, quien esquivo rápido el movimiento de la doncella.
— ¿y eso?
— Para que dejes de pensar cosas malas—dice ella, muy seria, y no hace más que causarle ternura a Nico, este ríe, mostrando incluso sus dientes blancos en una radiante sonrisa, Hazel siente calidez, esa sonrisa sólo es para ella. Nico se acerca de regreso y deja un beso en la frente de ella.
— Está bien, no hoy, no aquí—murmura
— Exacto.
Nuevamente ella coge el brazo que Dí'Angelo le ofrecía, siguiendo con su camino; Hades y Perséfone deberían estar en el palacio de Atenea, por lo tanto, el príncipe y la romana podrían disfrutar de un día festivo.
— ¿Qué crees que Bianca esté haciendo?—suelta de repente la morena, Nico la mira, y frunce el ceño.
— Quien sabe, probablemente esté con esa cazadora, Thalia.
— He oído sobre Thalia—murmura Hazel
— Antes princesa de Olympus— espeta Nico— ¿Quién diría que Olympus se viera también en esa situación?
— Quedándose sólo con el príncipe.
— Hubieron muchas princesas sucesoras a reinar que han abandonado su legado y linaje para convertirse en ciervas de la reina Artemisa, la reina de las cazadoras.
— Hylla...— recuerda Levesque—ella, ella era conocida como la reina de las Amazonas.
— Luchaba como una—admite el pelinegro
— Ciertamente, deberías haberla visto, cuando era centurión de la quinta cohorte, yo libré varias batallas en las que ella dirigía a los ejércitos, ella y Reyna. Reyna era como su segundo al mando, de hecho eso era.
Reyna siendo una guerrera más que una princesa, conservando esa elegancia y belleza enigmática.
— Hylla respetaba a Artemisa, pero encontraba algunas cosas sobre su enseñanza un poco anticuadas.
— Algo así, recuerda que algunas de esas muchachas se unieron a su culto para librarse de los matrimonios con hombres que inclusive y les doblaban la edad. Una vez que juraran lealtad a Artemisa, eran inmunes a las leyes regidas en su propio reino.
— Lo sé... lo sé...
Y con esas palabras, Nico recuerda los ojos celestes y la sonrisa sagaz del prometido de Bianca. Nunca lo volvió a ver.
Hazel inclina levemente su peso hacia un lado, llevándose con ella al príncipe, para terminar sentada en un banco de madera.
— Estoy cansada—dice simplemente.
Más Nico ve como un hombre alto y fornido se acerca, vestido con el uniforme de los guardias del palacio de Underworld. Su acompañante, un asiático, que antes fue un pretor.
Frank Zhang, y junto a él, un pelirrojo, con uniforme igual.
— Reyna se encuentra en el palacio.
— ¿Con la princesa?—quiere saber la morena
— Sí—contesta nuevamente Zhang
— Iré también—Hazel se levanta, se alisa los pliegues de su vestido, coge el brazo que Frank le tiende. —volveré pronto, le daré tus saludos a la princesa.
— Claro—asiente Nico
La morena se va, dejando a Nicolò solo con el guardia.
— ¿Le apetece pasear, su majestad?— pregunta el de ojos limón.
— Detente con tus formalidades—dice Nico, levantándose y se dirige al contrario, este suelta una suave risa, que casi y hace las comisuras de los labios del ángel crisparse a una sonrisa.
— Está bien— dice el pelirrojo, se quita el sombrero con la visera y pasa una mano enguantada en tela negra por sus rizos de fuego, sacudiéndose el calor que siente, y dejando su cabello aún más despeinado.
— Elijah, quiero caminar, alejarme de todo y todos.
— Pero yo iré con usted.
— Será una excepción—
Elijah vuelve a colocar su gorra sobre su cabeza, y Nicolò se levanta para caminar aún lado del guardia.
— ¿Cordelia está con Reyna?—pregunta Nico
— Sí, se quedó con ella— el pelinegro asiente, a la rubia le hacía falta un poco Bianca.
Caminaron por un rato, no importaba a donde se dirigían, el silencio y la sola presencia del otro era suficiente.
— He visto momentos antes al príncipe Will, de las Tierras del Sol. Preguntó por ti.
— ¿en serio?
— Vaya que sí. Está interesado en ti.
— Sí, claro— Nico da una mirada hacia los lados, como si buscara algo, o a alguien.
La sola idea de que el príncipe Will, pueda estar interesando en su persona, se le es tan, equivocado. Ya había visto antes a Will Solace, era un sujeto sumamente apuesto, de porte y elegancia. Pero sin embargo...
— No es tan raro ver a un hombre interesando en otro—
— Lo es cuando se trata de la realeza, Elijah—
— No lo creo—sonrió el pelirrojo
— Dime a un miembro de la realeza, príncipe o princesa, que se haya fijado en uno de su mismo sexo.
Elijah parece meditar, y sonríe otra vez.
— Apolo— Nico había olvidado al rey Apolo —Aquiles.
— Sí, bueno, Apolo al parecer hace sus propias reglas.
— Oh, vamos. Es así, y no es tan malo.
— Estábamos hablando de su hijo, recuerda.
— Cierto, no creo que Will vea de una mala forma a ese tipo de relación, aun cuando su propio padre se ha visto envuelto en romances, con otros hombres.
— Eso no significa que a mí me gusten los hombres.
Elijah parece estar entre un ataque de risa y una tos, elije por la tos y luego suelta una risa; a Nico se le antoja fresca, le hace ver tan jovial, e instintivamente se regaña mentalmente.
— No puedo estar en desacuerdo, supongo; en cuanto tengas a tu lado a Hazel, hacen bonita pareja.
— Hazel es mi hermana.
— ... igual hacen bonita pareja.
— Dijiste lo mismo cuando me viste con Cordelia, y con Reyna.
— Haces bonita pareja con todos... inclusive conmigo.
Nico ríe, y el guardia sólo asiente, también riendo. Era tonto pensar en eso.
— Pensaré en una buena candidata, para ser mi reina; y quien sabe, quizá podría tener un rey. Uno de ojos verdes.
— ¿pelirrojo?
— Probablemente.
Y se equivocaron.
El ángel se detiene a las orillas de uno de los muelles, que daban a las aguas del mar, inhala el aroma salado y el viento cálido le golpea el rostro con suavidad, en un instante tiene a Elijah a su lado.
— No me dijiste lo que pensabas de Aquiles—dice el otro, Nico le mira, está de perfil contemplando un punto lejano, su mirada yace perdida, pero su atención está en Nico.
— Aquiles, el más grande héroe, ¿Qué quieres que te diga?
— Sobre el haberse fijado en alguien de su mismo sexo.
— No sé qué decir sobre eso.
— Él encontró a su Ágape—
— Lo sé.
— Tú también encontrarás a tu Ágape, no importa quien sea, lo vas a encontrar.
El de brunos mechones también contempla un punto lejano, y suspira.
— Pero no confundas a un Ágape... con un Eros.
— No lo haré...
— Eso espero.
Y se volvieron a equivocar.
Nico puede ver más allá de los otros barcos que están anclados a los muelles, esperando la hora de partir a sus patrias otra vez.
Elijah se comienza a alejar, caminando lejos de él, y sólo atina a seguirle, cuando voltea el aire se le escapa, un par de ojos verdes le miran directamente, su figura alta se recorta contra un cielo de un atardecer dorado, está más lejos de él, pero puede verle perfectamente. De cabellos negros y sonrisa radiante, que poco a poco se ensancha más a medida que le ve, el oji-verde se dio cuenta que él notó su presencia.
Siente una opresión, y es como si el sujeto tuviera algún tipo de fuerza de atracción, no puede alejar sus obsidianas de sus esmeraldas. No le ha visto nunca, y no es para mucho, Nico casi no conoce a otros príncipes, él asume que es un príncipe, tiene que serlo.
Decide sonreír también para el azabache, una sonrisa de lado, ¿coqueta? Quizá. Elijah posiblemente y ya esté en otro lugar, no ha notado su ausencia, es raro, pero qué más da.
En pocos minutos, Nicolò tiene frente a él al otro muchacho, es más alto que él.
— Buen día— saluda el más alto, con su sonrisa y sus ojos chispeantes.
— Buen día.
— ¿disfruta del festival?— se posa a su lado, y los dos avanzan.
— No mucho, el verano... no es mi estilo, mucha luz, no me agrada lo suficiente.
— Ya veo, a mí me encanta, es muy agradable, las mejores cosas siempre pasan en verano.
— O las peores...
— Lo que diga—ríe— nunca te he visto, ¿eres un príncipe?
— Sí—admite Nico, y el otro se detiene para extender su mano hacia él, y la estrecha.
— Príncipe Percy, de Atlántida.
— Las Tierras de Mar—espeta el pelinegro
— Así es.
— Por eso te gusta el verano.
— No más que a los del reino de las Tierras del Sol.
— Soy Nico Dí'Angelo, príncipe de Underworld, Italia.
— Un placer conocerte— sonríe Percy, y Nico piensa si no le duelen las mejillas
— Igualmente.
Al retomar la caminata, Percy retoma la conversación, atrayendo nuevamente la atención de Nico.
— ¿Sabes? mi padre y la reina Atenea no se llevan demasiado bien, es un alivio y una gran sorpresa que aún ella no haya mandado a apresarme, sólo por pasear un rato por aquí.
— Algo así he oído.
— No estamos en tiempos para rivalidades.
— Exactamente. Pero son reyes, ya sabes como son.
— Lo sé.
— Mi hermana menor me ha dejado advertido sobre que no debo pensar en nada de amenazas de Cronos este día, no hoy.
— Vaya, suena igual a mi madre— carcajea un poco
Y entonces, Percy suelta aquellas palabras.
— Eres... sumamente interesante...
— En mi vida me han dicho algo así— espeta divertido Nico, y voltea a ver a Percy, quien al parecer le ha estado mirando todo este tiempo —¿debo sentirme halagado?
— No lo sé, ¿Cómo cree que debe sentirse?
— Supongo que halagado, viniendo de parte alguien también tan llamativo.
— ¿Llamativo?—es el turno de acongojarse de Percy.
— Llamativo, llamaste mi atención, es ya decir mucho.
¿Estaban coqueteando? Nico no sabría decirlo con exactitud. Pero le agrada la sensación que tiene ahora en su estómago, vagas mariposas que revolotean con sus alas esqueléticas.
Terminan con Percy muy cerca de él, que está recostado contra un pilar. Siente el aroma marino del príncipe, y siente su pudor en sus mejillas, tan ardientes.
— Supongo que es aquí donde debes apartarme de ti de un empujón.
— Algo así—concuerda Nico
— Es raro.
— ¿Y me lo dices a mí? Había estado hablando con mi escolta sobre lo raro que se me hacía un romance entre dos hombres. Además, debo informarte que...
— ¿estas comprometido?
— No... te acabo de conocer.
— ¿y eso importa?
— Mucho.
Percy se aleja de él, y luego con una reverencia planea retirarse, no sin antes haber plantado un beso en la mejilla pálida de Nico.
— Hasta otra ocasión, querido ángel, sé que nos volveremos a encontrar.
Nico sólo asiente, y el otro se marcha. Con su capa ondeante y desaparece en una esquina.
El príncipe italiano vuelve a tratar de asimilar, lo raro que se le ha hecho el conocer a Percy. Y es mejor que regrese a buscar a Elijah, Frank y a sus hermanas.
¿Qué había dicho Elijah?
No confundas a un Ágape con un Eros...
Al parecer... estaría a punto de hacerlo...
Y que se sepa entonces que en un día de verano, aquel monarca hizo que el ángel se equivocara, todos se equivocaron, y su sentencia fatal firmaron.
El capricho fue más fuerte de lo que pensaron...
¡Hola fantasmitas!
No hay mucho que decir, salvo que no voy a actualizar en mucho tiempo debido a que esta semana y la otra tengo exámenes (mañana 7 de septiembre tengo 5 exámenes, la dvd xd) y bueno, eso...
Este capítulo es~ antes de todos los sucesos que han pasado hasta ahorita, cuando se conocieron nuestros tórtolos y eso. No quedó muy bien. Y sobre Hazel/Nico... es que... me encantan, no puedo evitarlo xd
El personaje Elijah (Mi versión de él, por así decirlo) está inspirado en el personaje de DontMessWithMyShip (De Wattpad) de su historia "Percico into Tartarus" (muy buena sí uwu) (Me encanta Elijah aunque no haya aparecido aún xd) (espero no morir por ponerlo aquí xd)
Y mi amada Cordelia, sí, es una pequeña mención, pero ella aparecerá, es una de los protagonistas de "House Of Secrets" me gustó bastante ese libro.
Ya no tengo nada que decir, así que... nos leemos la próxima.
— Simon
