Cap 7. "Solo fue un pequeño desliz".

Nota del autor: Este es el Flashback concatenado de Misa con el de Hikaru. Aquí formalmente terminamos el pasado y continuamos con nuestra historia en el Cap 8. Pero aclaro que mas adelante habrán algunos Flashbacks futuros, pero no tan largos como este.

Roy se dirige a su casa. Cercana a la academia, camino a Kyoto. Una vez llegado a su morada, ingresa por la puerta principal

-Misa. ¿Dónde estás? Ya llegue- No había respuesta.

La puerta de su cuarto estaba abierta y escucha la ducha. "Se debe estar duchando. OK, voy a tomar un pequeño descanso"

Roy se recuesta en su recamara y toma una siesta. Por su parte, Misa estaba bañándose. Mientras se enjabonaba su esbelto cuerpo, pensaba sobre la situación del día de hoy. "Nunca voy a poder defenderme sola. Soy una inútil para desenvolverme en la vida. Cada situación que sucede a mí alrededor me afecta, no sé cómo actuar. Por suerte pude zafarme y evitar que esos degenerados no me hagan cosas peores. Pero tengo que aprender a defenderme". Cierra la ducha y empieza a secarse el pelo con su toalla. Sale de la misma y se peina su cabello frente a un espejo en el tocador
Mientras se peinaba, observaba el raspón que tenía en su cuello. Le generaba repugnancia, que la hayan tocado, sentía asco por cualquier hombre. Menos por Roy, que la defendió como correspondía. Con el paso de estos 3 años, a Misa se le mezclaban los sentimientos. Admiraba a Roy, por su valentía y su hombría. Pero cada tanto, fantaseaba con la idea de quién sabe ¿no? Algún desliz casual. Roy le llevaba unos años pero sentía que él quizás no la miraba como una chica con quien pasar una noche en vela. Misa no había estado nunca con un hombre, ni siquiera ha besado alguno. Francamente su autoestima era muy baja, porque durante su infancia no tuvo amistades duraderas y como resultado de eso, cada vez se sentía más solitaria.

Era la cuarta vez que pasaba la noche en la casa de Roy. Generalmente él no estaba mucho tiempo en su casa. Solía salir mucho por las noches, con alguna chica que conocía o algunos amigos de la academia. Su fama de mujeriego y picaron, contrastaba con el de aquél defensor de las mujeres.

Roy amaba a las mujeres. Pero se comportaba con cada una de forma diferente. El trato hacia Misa fue siempre sobreprotector pero sin intenciones de llegar a nada más allá que una amistad. La respetaba demasiado como para intentar algo fuera de lugar.

Quizás ella entendía que por respeto a su padre, Roy no le tocaría un pelo. Pero la necesidad Maslowiana de Misa de satisfacer su necesidad sexual con un hombre aunque sea por primera vez, iba cada vez en aumento. "No sé. Quizás si me pongo algo un poco más provocativa, puede ser que Roy me vea con otros ojos."

Sale del baño apenas con una toalla que le cubría su cuerpo. Para ir a su cuarto si o si tenía que pasar por la entrada de la habitación de Roy. Apenas camina por el pasillo se encuentra que estaba descansando, recostado en su cama.

El ver esa imagen, se le cruzaron varios sentimientos fantasiosos.

Ingresaba al cuarto de Roy despojándose de su toalla, se acostaba al lado de él mientras le daba besos en la mejilla y él la abrazaba y también le devolvía una señal de cariño fraternal hasta tocar sus labios. Esa sensación electrizante que apenas era parte de su imaginación, culminó con ella parada frente a la puerta de su cuarto mirándolo con cariño y admiración.

"Ni los sueñes Misa. Tú no eres así".

Resignada se dirige a su cuarto para ponerse ropa más cómoda y terminar de secarse completamente.

Roy se despierta y se levanta de su cama.

-Misa.

-Estoy en mi cuarto Roy.

-Ok. Voy a ver que tengo en la nevera.

Roy se dirige a la cocina y abre la nevera. En su interior algunas cervezas, jugo de naranja, algunas sodas, verduras y frutas. En el freezer unas pechugas de pollo congeladas.

"Bueno, tengo una idea."

-¡Hey Misa! ¿No quieres pollo al Wok con verduras?

Roy escuchaba sus pasos acercándose a la cocina. Vestía unos short negros pero cortos y una remera suelta. Los pechos de Misa, generaba un tipo de volumen en la remera que tenía puesta. Por supuesto tenía unos braiser.

-Claro. ¿Por qué no?

-Ok. Entonces cortaré el pollo en trocitos y si quieres, puedes ayudarme con las verduras

-Bueno. Está bien.

Roy, no la dejó de prestar atención en la forma en la que estaba vestida. Ella generalmente, no usaba shorts tan cortos. Fue a abrir la nevera a buscar algunas verduras.

-¿Desde cuándo usas esos Shorts?

-Quise innovar un poco.

-Sí, bastante supongo. La Misa Hayase que conozco no usa ese tipo de atuendo. Aunque tienes buen gusto para vestirte pero vestimenta de entrecasa, bueno… debo decir que esos short te quedan pequeños.

Misa lo mira de forma sarcástica.

-Esta es mi vestimenta oficial de las puertas para adentro.

-Ja ja ja ja. Se nota que hace mucho que no nos vemos.

-Sí. Hace como 1 mes más o menos- Mientras cierra la nevera y empieza a lavar las verduras.

-¿Quiénes eran esos idiotas?

-Estudiantes de la academia

-Esos tipos tenían menos pinta de estudiantes que mi abuela.

-Eran unos imbéciles. Por suerte pude escaparme.

-Que les habrás dicho para que te traten así.

2 días antes.

Misa estaba por ingresar a una de las tantas clases que asistía en el instituto militar. Todos los estudiantes vestían uniforme. El de Misa, consistía en una Falda blanca con una chaqueta blanca, medias negras y zapatos negros. Su pelo estaba recogido.

Aunque no lo parezca, Misa se veía muy atractiva frente a otras chicas que asistían a clase. Eso llama la atención de Sato. Un tipo mujeriego, soberbio y fanfarrón que lo único que hacía era llamar la atención.

-Oye princesa. ¿Me devuelves una sonrisa así me acuerdo lo hermosa que es?

Misa no le devolvió ni siquiera la mirada. Siguió caminando como si nada.

Sato no esperaba ese tipo de reacción. Aunque tenía su atractivo, era un imbécil. Tenía fama de ser mujeriego y de no tratar a las mujeres con respeto. Se pone delante de ella.

-Hey. ¿Cómo te llamas?

-¿Qué te importa?- Le decía Misa de mala gana mientras lo intentaba esquivar. Pero sorpresivamente Sato la toma del brazo

-Escúchame mujerzuela. A mí nadie me contesta así. Así que retráctate por lo que acabaste de decir.

Misa reacciona pegándole una cachetada. Sato gira su rostro y este la toma de ambos brazos apretándola

-¡Suéltame bruto!

-Ahora vas a conocerme.

En ese momento, un chico intenta separarlos.

-¡Hey! ¿Qué sucede aquí? Termínenla.

-Voy a descubrir quién eres maldita. No me voy a olvidar de tu rostro.

Misa se lo queda mirando atónita

-¿Estas bien?

-Si gracias.

-Ese es Sato Kurisei. Un brabucón de primera.

-Si se nota. Creo que no tiene suerte con las mujeres.

-A veces sí y otras veces no. Pero es depende del estado de humor que tenga. Generalmente atormenta a las mujeres.

-¿Y que hace aquí?

-Es el hijo del director de la academia. Le gusta molestar a las mujeres.

-Entiendo. Por eso hace lo que quiere.

-Mientras no llames su atención, te dejara en paz.

-Es que no sé en qué le llame la atención.

-Y mírate. Eres una chica preciosa- Le decía el joven.

Misa se sonroja. –Uhmm. Gracias por el cumplido.

-De nada. Bueno se me hace tarde.

-Ok Adiós.

Misa terminaba su cursada y volvía a su centro habitacional dentro del instituto. Compartía cuarto con una chica que no era muy simpática según ella. Lo único que hacía era juntarse con otras chicas, para salir con chicos del instituto. A ella no le interesaba. Lo único a lo que se dedicaba era estudiar, encerrada en su cuarto leyendo sus libros hasta horas de la madrugada.

Al otro día, la cursada empezaba a la tarde. Pero aprovechó la mañana, para ir a la cafetería y quedarse estudiando durante toda la mañana.

Sato y sus amigos ingresan a la cafetería.

-Hola. Quiero unas sodas bien frías.

-En seguida- Decía el empleado de la barra.

-Hey Sato. Mira a esa preciosura.

Sato reconoce a Misa.

-Ah. Esta fue la maldita que me pego una bofetada.

-Pues vamos a darle su merecido.

-En eso estoy.

Sato se acerca y se sienta en la mesa de Misa, frente a ella.

-Hola. ¿Qué estás leyendo?

Misa no le presta atención. Los amigos de Sato empiezan a reírse. Sorpresivamente le arrebata el libro que estaba leyendo.

-Hey. ¿Qué haces estúpido?- Le gritaba Misa. Uno de los compañeros de Sato se sienta al lado de Misa y toma su bolso. –Eso es mío. Devuélvemelo-. Misa intenta levantarse de la mesa, pero Sato la toma del brazo y la abraza.

-¡Auxilio suéltame!

El empleado de la barra observa toda la situación.

-¡Hey!. ¿Qué está pasando ahí?

-Cierra la boca viejo decrépito. Métete en tus asuntos – Le amenazaba Sato al empleado de la barra.

-Sato. Vámonos de aquí.

-Ok. Vamos a darle su merecido a esta mujerzuela valiente.

Sato y compañía, se llevan a Misa a un lugar de la academia, por donde no había movimiento de personas.

-Ustedes vigilen. Mientras me la llevo al cuarto de deportes.

-Entendido jefe.

-¡No! ¡Suéltame! ¡Auxilio!.

-¡Cállate escandalosa! Vamos a pasarla bien tú y yo.

Sato se la lleva a un cuarto, donde guardaban equipo para deportes. Cierra la puerta y prende una luz tenue.

Misa intenta defenderse como puede pero Sato tenía mucha fuerza. Este la toma del cuello y la tira contra la pared.

-¡Cállate! Ahora voy a enseñarte lo que es tratar a una mujer. – Decía Sato con una jugosa sonrisa en su rostro. Cuando estaba a punto de desabrocharse su pantalón. Misa aprovecha la oportunidad y le pega un rodillazo en sus testículos. Este se queja de dolor y se tira al piso.

Misa intenta escapar del cuarto pero la puerta estaba cerrada.

-Maldita. ¡Ahora veras tú!- Sato la toma de la pierna y Misa le pisa la mano. Intenta subir desesperada por unas cajas de madera que estaban en el cuarto, para alcanzar una ventana. Por suerte la abre y sale como puede. Intenta escapar sin ser vista. Vuelve a la cafetería, toma sus cosas y se larga. Toma su teléfono celular y empieza a llamar desesperadamente a Roy, pero este se encontraba en ese momento en el vuelo de entrenamiento con Hikaru y Max. No iba a responder al llamado.

"Me iré de aquí. Iré a buscarlo a la escuela aérea"

De vuelta a la casa de Roy.

-Así que te salvaste de ser violada. Pobre de ellos si llegaban a tocarte de más.

-Pude escapar. Pero no será así para siempre. Tengo que saber defenderme mejor. Los hombres son despreciables- Decía con furia Misa mientras cerraba sus puños contra la mesada de la cocina.

Roy se le acerca y le da un fuerte abrazo, mientras ella se larga a llorar.

-Tranquilízate, todo saldrá bien. Ya conocerás a mas gente buena.

-Gracias Roy. Gracias por protegerme.

-Ja ja ja. Para eso estoy linda. ¿Qué sería de ti si no estuviera aquí contigo?- Le decía Roy devolviéndole una sonrisa y dándole un beso en la cabeza mientras se la acariciaba

Misa también sonreía y se quedaba tranquila de que él estaría con ella en momentos dificiles.

-Bueno. Mejor vamos a preparar la cena. Muero de hambre.

-Si yo también- Decía

La cena ya estaba servida en la mesa. Acompañado por una cerveza y una Petit Cola. Ambos cenaban y cada tanto cuando realizaban una pausa, salía una pequeña charla.

-¿Cómo te esta llendo como instructor?

-Muy bien. La paso bien. Me divierto con algunos cadetes. En especial a dos críos a los que le tengo cariño.

-¿Son buenos chicos?

-¡Sí! Son simpáticos. Serán muy buenos pilotos y serán duros adversarios.

-Me imagino. Teniéndote a ti como instructor, de verdad cualquier cadete puede ser lo suficiente bueno.

-Sí pero estos chicos tienen algo muy especial. Tienen un vínculo de amistad tan fuerte, que puede ser muy valioso en un campo de batalla. Es muy difícil encontrar eso en dos personas.

-¿Es uno de los que estuvo en el bombardeo de Hiroshima?

-Así es.

-Pobre chico.

-Sí, pero por suerte ya está casi recuperado. Igualmente sigue llendo a sesiones de psicología dos veces por semana. Solamente para que pueda mantener su compostura. No te olvides que está piloteando un arma. Aunque sean cazas de entrenamiento, deben estar lo suficientemente equilibrados emocionalmente como para poder pilotearlos.

-Roy. ¿A dónde iré?

-De eso me encargo yo. No te preocupes. Mañana a primera hora intentaré comunicarme con tu Padre y explicarle lo que sucedió.

-Gracias Roy.

Terminada la conversación, levantan las vajillas y se dirigen a la cocina.

-Deja que lave Roy.

-Gracias Misa. De paso voy a limpiar la mesa.

Misa limpiaba las vajillas que utilizaron durante la cena. Mientras Roy, miraba un poco de televisión. En las noticias, hablaban sobre la ASS-1. La nave extraterrestre que se había estrellado en 1999 en Artaria del Sur. Estaban entrevistando a un ingeniero que participaba en el proyecto de reconstrucción de la nave.

-Entonces según los cálculos estimados para la finalización de la construcción del ASS-1. ¿Cuándo culminarán?

-Al ritmo que venimos, la nave estará finalizada a finales de enero del 2009. Si Dios quiere pertenecerá a la flota de cruceros de batalla de la UN-Spacy junto a la Prometeus y a la Daedalus

-¿Qué opinaría de su futura fuerza de combate?

-Creo que será una muy buena nave de batalla. Esperemos que la guerra se termine pronto y que las facciones de la Anti-UN declaren la paz.

Roy apaga el televisor. Ingresa la cocina y ve a Misa secando las vajillas y guardándolas en su lugar.

Roy hace un bostezo terrible. El cansancio se le notaba en los ojos y en el cuerpo.

-Me voy a bañar.

-Bueno. Me parece que yo me iré a mi cuarto también.

-Como gustes. Tu casa es mi casa.

Roy ingresa al cuarto de baño, se despoja de sus ropas y se toma un baño cálido. Mientras Misa se encontraba en su habitación, ordenando algunas de sus pertenencias. Entre ellas encuentra una foto de su madre y de ella cuando era pequeña. La foto se la había sacado en Roma. Data del año 1994.

"Recuerdo esta fotografía. Fuimos con mi Padre y mi Madre de vacaciones a Europa. Que lindos recuerdos. Era muy feliz en aquel entonces. No tenía obligaciones, podía hacer lo que quería, era la niña mimada. Je je je je."

Observaba la fotografía mientras alguna lágrima se escurría por su mejilla.

"Madre. Como te extraño".

La ducha de Roy termina. Toma una toalla y se seca el cuerpo. Se mira al Espejo y se toca su barbilla, para saber si se tenía que afeitar.

"Hoy todavía falta un poco más. Mejor me voy a afeitar en dos días."

Salió del cuarto de baño y se fue a su recámara. Ahí se vistió y se puso una remera desgastada con el símbolo de la UN-Spacy y unos shorts negros.

Sin antes de acostarse definitivamente, va al cuarto de Misa. La puerta estaba abierta, pero no ingresa sin antes tocarla

-¿Si?

-Ya me voy a dormir Misa. Mañana voy a hablar con tu padre. Voy a pedir tu transferencia a Artaria del Sur. Precisamente a Ciudad Macross. Allí se abrió una nueva academia militar a principio de este año. Podrás finalizar tus estudios allí. ¿Qué te parece?

-No sé. Déjame pensarlo. Mañana te doy una respuesta.

-Ok. Tienes tiempo hasta mañana dulzura. Dulces sueños.

-Gra…rracias Roy. Descansa- Le devolvía el saludo sonrojada

Roy se acuesta en su cama y cierra los ojos inmediatamente. Misa, también hace lo mismo pero no podía dormir. Sentía una sensación de angustia e inseguridad. Estaría toda la noche analizando, las ventajas y las desventajas de transferirse de Kyoto a Macross.

Pero además también pensaba en Roy. No sabía realmente que era lo que sentía por él. Sentía la necesidad de estar con un hombre. Pero un hombre como Roy. Un hombre que la supiera tratar bien, como una verdadera dama. Estuvo así durante dos horas.

"Tengo ganas de ir al baño. Quizás puedo hacer ese pequeño viaje como excusa".

Misa se dirige al baño a hacer sus necesidades. Una vez que termina sale y se queda parada en el marco de la puerta de la habitación observando a Roy mientras descansaba.

"Roy no me dirá nada si me acuesto al lado suyo. No quiero molestarlo. Pero…. ¿Qué tal si llega a reaccionar mal? Bueno, no llegue hasta aquí por nada. Voy a acostarme pero despacio".

Misa entraba con sigilo a la recamara. Se acuesta a su lado, solamente para contemplar como dormía.

"Ahora ¿Qué hago? No me digas que no se dio cuenta de que estoy aquí. Duerme como un bebe"

Misa en un acto de inconciencia decide extender su mano y acariciarle su cabello. Roy ni se daba cuenta de lo que sucedía. Estaba profundamente dormido.

"Bueno, es ahora o nunca"

Ella va acercando sus labios a los de él cuando en ese instante…

¡RING RING RING RING RING RING!

Misa sobresaltada se levanta de la cama de Roy y este intenta despertarse tomando su teléfono celular.

-¿Hola? Si…. Habla él. ¿Dónde? Ok, mañana por la mañana haré el informe preliminar. Muchas gracias por avisarme Comandante Lauris- Roy cuelga el celular y lo deja sobre la mesita de luz. Este no se percató de la presencia de Misa en el cuarto y se acomoda en la cama nuevamente para retomar el sueño.

Ella estaba parada, paralizada observando a Roy.

"Demonios. ¿Qué hago? No puedo irme así nomás. Dios. Esta situación es embarazosa".

-Hey. ¿Qué te sucede Misa?

-¡Roy! Es que yo…. Es que.

-¿No puedes dormir?- Enciende la luz del cuarto. –Anda, dime ¿Qué te sucede? Ven aquí. Siéntate en la cama.

Misa se sienta al lado de él en la cama.

-Me cuesta dormirme últimamente.

-¿Es por lo de hoy? Oh vamos. Ya paso. Vendrán momentos más lindos a partir de ahora.

-Eso espero. Quisiera que todo fuera diferente.

-¿A qué te refieres?

-Es que, mira. Si te digo algo un poco embarazoso. ¿Prometes no reírte?

-Claro. Dime.

-Ok. Resulta es que nunca he besado a un hombre. Tampoco he estado con uno. Y….yyyy

-Ja ja ja ja. ¿Eso es lo que te tiene muy preocupada?

-¡Bueno! Tú sabes. Una chica a mi edad ya debería haber estado con algún hombre en su vida.

-Oh Misa. No sabía que fueras muy tierna. No me lo esperaba de ti. Tengo que decirte algo. Eres una chica muy linda y dulce.

-¿De verdad?

-Sí. Lo eres. Pero todo vendrá solo. No tienes que esforzarte a estar con alguien que no quieres. Entiendo que a tu edad ya estás un poco grande como para no haber estado con nadie, pero ya te va a llegar tu oportunidad. Ese hombrecito está en alguna parte, esperando por ti. Y créeme que tarde o temprano se te cruzará.

Mientras en la barracas de la Escuela de Aviación Militar

-¡Achuuuuuuuuuuuuuuuuu!- Estornudaba Hikaru

-¡Salud! Amigo.

-Gracias, alguien debe estar hablando de mí.

De vuelta al cuarto de Roy.

-Es que, de verdad siento la necesidad de estar con un hombre.

-¡Ah! Eso es otra cosa. Je je je. Mira, yo personalmente no puedo ayudarte. Si pensabas estar conmigo, no puedo. Te quiero como a una hermana menor Misa.

Misa siente un pequeño vació en su pecho. Pero no era por un mal de amor, sino que estando tan cerca de un hombre y que sintiera un rechazo por parte de él, no le cayó tan bien.

-Entonces…. No tengo ninguna chance contigo.

-Ja ja ja. Claro que no. Pero anímate nena. Eres una mujercita preciosa. Ya verás. En Macross conocerás a mucha gente. La ciudad es relativamente muy joven. Quizás quien sabe- Abrazándola con su mano derecha- Allí conocerás a tu verdadero amor.

-¿De verdad?

-Sí.

-Ok. Entonces ya me siento mejor. Gracias Roy por ser comprensivo conmigo. Y por ser tan caballero. Hay muy pocos hombres como tú.

-Gracias Misa. Descuida. Para lo que necesites siempre estaré.

-Solo quiero que me hagas un favor.

-¿Si?

-Esta charla es nuestra y jamás ocurrió. ¿Podemos mantenerla en secreto?

-¡Por supuesto! Guiñándole un ojo.

-Gracias. Le decía abrazándolo y dándole un beso en la mejilla.

-Ve a dormir nena. Mañana te cambiará la vida.

-¡Sí! Gracias. Le devolvía el saludo Misa con una sonrisa.

Roy apagaba la luz y se acostaba nuevamente

"Ayyyyyy. Mujeres. Tan difíciles, pero tan interesantes cuando uno menos se lo espera."

Mientras tanto, Misa camina por el pasillo volviendo a su habitación, cayéndose sus lágrimas de dolor

"Listo. A partir de ahora seré la más dura de todas de la milicia. Porque destinaré toda mi vida a ella y seré la mejor en mi campo".

Fin Cap 7