¿Jugamos?
por
Corazón de Diamante
–Ya estamos grandecitos para jugar al escondite.
–¡Eso lo dirás por ti, yo aún soy una niña!
Gritó desde dos metros de distancia, pero no se dejo ver. Él intuyo que aquel árbol repleto de flores rojas, sirve de escondite para la ¨niña¨.
Se vio ridiculizado al ser obligado a saltar de piedra en piedra para no ensuciarse y atraparla ¨ipso facto¨. Al rodear el gran tronco, ella había desaparecido por arte de magia. Las pisadas en el fango delatan su ubicación.
El joven sopesaba sobre si valía la pena ensuciar los zapatos de diseñador para ir a buscarla.
Un grito desgarrador le ayudo a elegir.
–Mina, ¿dónde estás?
Temió lo peor; no se dio cuenta de la sombra que se hace presente en un día tan soleado.
–¡Mina!
Volvió a gritar y nada del paradero de la modelo. Se interno más en las fauces del bosque.
Los sollozos lo hicieron voltear.
–¿Mina?
Sus temblorosas manos cubren su rostro; hincada tras un arbusto, sin importarle arruinar el invaluable vestido.
Trato de incorporarse al percibir la presencia de su pareja, sin dejar de cubrirse el rostro.
–Mina, el fotografo nos va a...
–Yaten, estás pisando... –el joven se dejo guiar por la mirada de la aterrada ¨niña¨.
Los hilos dorados resplandecían desparramados por el desnudo y descompuesto cadáver.
14 días antes
–¿Luna, quieres reencontrarte con tu amiga?
La minina dormitaba sobre el regazo del hombre. La lánguida mano se aferro a la peluda piel; tras recibir otros rasguños en la misma mano, torció su cabecita.
...
Fin
