Bien, esto es más rápido de lo que esperaban, ¿verdad? Jajaja…jaja…ja…*planta rodadora pasa* ok…
Muchas gracias por sus reviews a Frany Fanny Tsuki y a Susy150297 :3 enserio me alegraron! Creí que no tendría ni uno
Disclaimer: Bleach y sus personajes son propiedad de Tite Kubo, esta historia es de mi propiedad.
Cinco más diez por dos
Part VII
"I'm sorry"
Caminaba junto a su hijo hacia el jardín, había faltado el día anterior porque decía no sentirse bien para ir y lo permitió, pero ese día no iba a ser otra excepción a menos que él le dijera qué tenía y ante la negativa del menor de hablar con ella, allí estaban. Su hijo se veía enojado y eso le resultaba algo gracioso puesto que tenía la misma expresión de su padre, le encantaría que él se encontrase en casa para ayudarla con el niño, en ocasiones como esas necesitaba su ayuda. ¿Cómo hacía que su hijo se abra a ella? Bufó molesta, con Hyorinmaru no había tenido ese problema. Entonces una idea cruzó por su cabeza, más bien un recuerdo…
― ¿Acaso te peleaste con tus amigas? ―preguntó, haciendo que el menor dejara de caminar y se pusiera pálido, pero luego le hizo un desprecio y siguió caminando. Una sonrisa triunfadora apareció en su rostro, ¡justo en el clavo! ―, de cualquier manera…si yo me peleara con mis amigos me apresuraría a pedirles perdón ―el niño volvió a mirarla y ella se encogió de hombros―, así podríamos jugar juntos de nuevo.
― ¿Y si…? ―Toushiro miro hacia el suelo, no quería que su madre se enojara con él por lo que hizo, pero parecía saber de ese tema, tal vez si lo planteaba por otro lado…―Si tuvieras un amigo que se pone a llorar por cualquier cosa que haces por accidente, ¿deberías pedirle perdón?
Chikako enarcó una ceja, así que por ahí iba la cosa…llevó un dedo a su mentón fingiendo pensárselo.
―Si llora es porque es muy sensible, por lo que es fácil lastimarlo. Apuesto a que ese amigo querrá disculparse primero, entonces tú también puedes hacerlo. ¿O no te sientes mal por hacerla llorar?
―Sí, pero no por lo que hice. No fue mi culpa ―confesó sin querer, no percatándose de ello. Su madre decidió seguir hablando como si no hubiese notado ese detalle.
―Entonces discúlpate por eso.
Al llegar al jardín entró más seguro y confiado de lo que hacer, por suerte su brillante plan había salido a la perfección y su madre no tenía idea de lo que había sucedido, dándole además un gran consejo. Se disculparía, sabiendo él que era por haberle hecho llorar y no por haberle escupido sin querer el caramelo en la cara. En la entrada, Orihime le comentó a Chikako sobre lo que había sucedido y esta le aseguró que no volvería a pasar y que ese día Toushiro se disculparía, aliviando a la maestra quien se puso feliz al ver que el niño había hablado de ello en su casa con su madre.
El niño de cabellos blancos respiró hondo antes de entrar al salón y al hacerlo notó que sus amigas sonreían al verlo, excepto Momo quien al notarlo se le llenaron los ojos de lágrimas, sin embargo no iba a desistir de su plan. Pese a la mirada de todos caminó hacia ellas y encaró a la niña, quien inmediatamente lo abrazó y se disculpó, pidiéndole que no se fuera de la escuela por su culpa. Entonces entendió, ella se sentía culpable de que él hubiera faltado el día anterior y en parte tenía la culpa pero por otra no, le sonrió y se disculpó también, pero deshizo el abrazo ya que la situación ya era muy vergonzosa.
― ¡Toushiro y Momo son novios! ―vociferó en voz alta una niña de cabellos fucsia, haciendo estallar el salón en bromas hacia los dos pequeños.
Rukia golpeó la mesa con sus manos, haciendo que todos callasen de repente y centrasen su atención en ella―. Solo por eso, no estás invitada al cumpleaños de Hiyori―. Sentenció apuntándola con su dedo índice.
― ¡Tú no puedes decidir eso! ―retrucó Riruka sacándole la lengua en forma de provocación.
―Claro que sí, yo soy su amiga y puedo decidir esas cosas, ¿no? ―dijo mirando esta vez a Hiyori, quien murmuró un "sí, porque ella tampoco me agrada", el cual fue muy audible ya que todos estaban expectantes a la pelea, siendo ahora la niña de orbes rojizos la burla de sus compañeros quien quería que sus amigas la defendieran sin embargo estas solo reían y no se metían, la menor se sentó y contuvo sus ganas de llorar.
Toushiro miraba todo atentamente y una vez que Orihime-sensei entró al salón y puso orden todos se sentaron en sus respectivos lugares, sentándose él junto a ellas quienes lo recibieron con brazos abiertos. Evaluando la situación el niño creía que Rukia no debería disculparse con Riruka, ya que no parecía sentirse mal por lo que hizo. Sí, así era como funcionaba el "lo siento" según su madre.
A unos kilómetros de allí, Chikako estornudó, ¿algo andaría mal o alguien estaría hablando de ella?
Durante el recreo Momo no se separó en ningún momento de él, sin embargo el centro de atención era Hiyori quien no dejaba de hablar de su hurón. Curiosamente este llevaba un nombre parecido a la abreviación de la mascota de la de orbes chocolate, dándole una brillante idea a Rukia quien dijo que todos deberían tener una mascota a la que llamasen así, y como Samantha estaba ya ocupado por la perra de Momo y Sam por el hurón de Hiyori, tanto ella como él deberían elegir un nombre como Samuel u algún otro que llevara la abreviación "Sam" al principio. Toushiro no pareció muy emocionado con la idea, la verdad no le llamaba la atención tener un animal el cual cuidar, le gustaba el tiempo libre en su casa para poder dibujar, ya que allí en la escuela se la pasaba con ellas y no podía hacerlo. Al escucharlo, las niñas intercambiaron miradas y fue Momo quien le dijo que si él quería ellas guardarían silencio y lo observarían dibujar.
El plan parecía perfecto, pero ellas no paraban de reírse y moverse mientras él se centraba en la hoja en blanco, además no tenía idea de qué dibujar. Entonces, cuando bajó el cuaderno nuevamente para regañarlas solo con su mirada supo qué quería dibujar.
―Si se quedan quietas, las dibujaré a ustedes.
-.-.-.-.-.-
Desde su pelea con Sembonzakura las cosas parecían haber vuelto a su lugar. Finalmente estaba de novio con Tobiume y no pasó mucho tiempo hasta que su amigo anunció su nueva relación con Haineko, aún le resultaban extraño ver a esos dos juntos pero si estaban felices entonces todo estaría bien. De repente sintió que alguien lo empujaba levemente y salió de sus cavilaciones, observando a Haineko aparecer sin Tobiume, era extraño verla salir sin ella. La voluptuosa chica pelirroja comentó burlonamente que estaba tan enamorado que parecía en otro mundo todo el tiempo, creyendo él una exageración el decir "todo el tiempo".
―Que raro que tú no lo estés ―comentó, tratando de sonar casual y no curioso sobre la relación de ella con su amigo. La chica inmediatamente cambió su expresión a una más seria, desviando la mirada hacia un costado, parecía que se estaba debatiendo internamente sobre contestar o no―. ¡Ah, cierto que Tobiume tenía el club hoy y saldrá más tarde! ―dijo actuando su "error", sacando así a la chica de su dilema y comprobando que esta se distrajo tanto que no se dio cuenta de su mentira.
― ¡Lo ves, cabeza de novio! ―bromeó alegremente, excusándose rápidamente sobre que tenía que irse o llegaría tarde a su trabajo de medio tiempo, devolviéndole la mentira al chico de cabello azulado.
Hyorinmaru la vio alejarse y se sintió preocupado, en cierta forma ella lo había ayudado a separar a su novia y su amigo porque ella quería estar con Sembonzakura, ¿no debería ser él entonces el que se mostrara mal con la relación? Haineko debería estar contenta…las relaciones eran más complicadas de lo que creía. A los pocos minutos apareció Tobiume bastante seria, dándole una sonrisa torcida y no queriendo hablar sobre qué le sucedía. Él decidió no presionarla pero el no saber lo carcomía por dentro porque algo le hacía creer que las actitudes de ambas chicas tenían algo que ver, era en esos momentos en que lamentaba no ir a la misma escuela que su novia.
El chico de cabello azul iba camino a la casa de su novia con ella tomada de la mano, pero algo se sentía mal, no sabía por qué sentía que todo ese ambiente era su culpa. Trató de preguntarlo pero se arrepintió y guardó silencio, no sabía cómo abordar correctamente el tema. Sin embargo, la chica a su lado se percató de su actitud y habló por si sola.
― ¿Es verdad que conspiraste con Haineko para separarnos a Sembonzakura y a mí? ―Esa pregunta lo dejó helado por dentro y no pudo ocultar su sorpresa, observando la decepción en los ojos chocolate, sintiendo cómo ella separaba su mano de la de él como si quemara―. ¿Es cierto?
Decidió no desviar la mirada, le debía la verdad y sabía que lo que hizo estaba mal, pero no se arrepentía porque Sembonzakura lo había traicionado primero. Volvió a tomar la mano de la chica y le pidió que le dejara explicar todo desde un principio.
Fueron a una pequeña plaza cercana, solo necesitaban un poco de pasto o un banco para sentarse. Él la contempló un momento y luego comenzó, contándole que cuando tuvo que marcharse a Siberia siguió en contacto con Sembonzakura y un día le envió una carta para ella, donde le confesaba todo lo que sentía, quería hacerlo personalmente pero se enteró que no volverían hasta que Toushiro comenzara el jardín y eso tomaría mucho tiempo teniendo en cuenta que para esos días su hermano solo tenía un año y después de eso nunca recibió respuesta, su amigo dejó de escribirle con regularidad y cada vez que lo hacía evitaba el tema, un día su padre le compró un celular pero solo pudo conseguir estar en contacto con su amigo, quien le decía que ella no tenía celular. Y finalmente cuando los encontró notó el por qué el de cabellos negros fue tan evasivo todo ese tiempo y preso de la ira e impotencia cedió ante el plan de Haineko.
Tobiume no sabía qué pensar ante todo el relato, si sacaba cuentas él envió la carta a los doce y recién cuando cumplieron trece años fue que Sembonazkura le confesó que quería estar con ella. Fue su primer novio y había pensado en ese momento que sería un juego divertido pero enserio llegó a quererlo, él borró casi toda la ilusión que tenía de Hyorinmaru que resultó ser su amor imposible. Cuando lo volvió a ver todos sus sentimientos afloraron pero…
―Aún si hizo todo eso, Sembonzakura no merecía eso, yo no merecía eso ―dijo negando con la cabeza, al borde del llanto―. Eres un maldito como esa perra de Haineko, desde que nos volvimos a encontrar hace un año lo único que hacía era burlarse de mí y meter cizaña entre Sem y yo para separarnos, y tú vas y te le unes.
―Sembonzakura estuvo de acuerdo en el parque de diversiones, él te cedió a mí.
―Ah, ahora soy una cosa ―reclamó ofendida, poniéndose de pie. El chico suspiró, molesto consigo mismo puesto que no quería decirlo de esa forma―. ¿Por qué no hablaste conmigo? Yo…yo hasta tal vez hubiese terminado con él.
La chica tomó sus cosas y se fue, él no dijo nada, no fue tras ella. Simplemente se quedó allí, cabizbajo observando sus pies y el suelo. Lo había arruinado, pero lo que más le hacía hervir la sangre es que nuevamente Sembonzakura había arruinado su relación, ¡eran amigos, no tenía códigos! Molesto, tomó el teléfono y lo llamó, dispuesto a decirle todas sus verdades, pero al saber el otro lado de la historia supo que cierta chica no había cambiado nada desde niña.
-.-.-.-.-.-
Rukia, Momo, Hiyori y Toushiro se encontraban en la fila de salida, esperando que Orihime-sensei les pidiera arrimarse para gritar su nombre y que alguno de sus padres los recogiera, mientras tanto trataban de animar a Momo, quien se encontraba verdaderamente triste por el día "El trabajo de papá". Pero nada había que pudieran hacer, hasta habían tratado de "prestarle" a su padre para que no se pusiera mal. Era inevitable para ella sentirse así ya que no tenía padre.
La primera en ser llamada fue Rukia, quien corrió a los brazos de su padre quien justo ese día había ido a recogerla. Él parecía ser frío y distante, pero ella sabía que era una máscara, una que siempre se le dijo algún día debía portar, por eso aunque le dijo a Momo que se lo prestaría ni siquiera le propuso la idea, porque sabía que él se negaría.
El segundo en ser llamado fue Toushiro, quien la abrazó para reconfortarla, le daba vergüenza hacer eso pero ella se veía triste y siempre que él estaba triste su madre o su abuela lo abrazaba. Al salir se topó con su madre y le comentó lo del día de trabajo de los padres y la vio ponerse nerviosa, algo raro en su alegre rostro, así que trató de evitar el tema contándole que ese día se había disculpado.
La tercera en salir fue Hiyori quien le contó lo sucedido a Urahara, quien dijo que él sería el padre para cualquier niño que lo necesitara pero que eso no debían decidirlo ellos, sino la madre de Momo, puesto que si lo hacían ellos, la madre de ella podría enojarse. La rubia pareció desilusionada pero la respuesta del sombrerero tenía mucha lógica. ¿Qué haría la mamá de Momo?
Cuando Orihime tuvo que entregar a Momo le pidió a Sumomo que hablara con ella, dejando a la niña en el patio para que jugase. Le comentó que ella ya había pasado por muchos alumnos sin madre, sin padre o sin ambos, pero siempre había alguien que podía asumir ese rol para que el niño o niña no se viera tan afectado y pensara tanto en esa situación, para el día de "El trabajo de papá" ella podría enviar a un abuelo, tío, primo, amigo. Ante la negativa a todas esas opciones, ya que ambas estaban solas, propuso que podía ir ella en persona, pero incluso eso era imposible puesto que la mujer tenía un trabajo que terminaba justo para que ella pudiera recoger a Momo de allí. La maestra se mostró sumamente preocupada, comúnmente esos casos afectaban mucho a los niños.
―No le veo solución ―dijo Orihime apenada. Sin embargo Sumomo pensó en algo y le pidió un minuto, salió a hacer una llamada un poco larga para la maestra pero esperó paciente, rogando por una buena noticia. Al volver, la mujer tenía una expresión de impacto y también preocupación.
―Creo que…mañana deberá preocuparse también por un niño más.
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Chikako cortó la llamada y dejó salir un largo suspiro, sabía que eso pasaría y por eso a veces odiaba la "fama" de su esposo. No es como si Tokio quedara muy lejos como para no poder llegar en una noche, y no era como si fuera tan famoso en su trabajo para no poder dejarlo por un maldito día. Toushiro lo necesitaba y él…y la pobre de Momo, no podía ayudar ni a su hijo ni a la amiga de este porque pese a que le costaba mucho admitir, ellos también estaban solos.
― ¿Cómo es eso de que papá no vendrá?
La pregunta le heló la espalda y le dio un nudo en la garganta. Odiaba a su marido, lo odiaba enserio y juraba que el día en que volviera de su tan preciada grabación de disco lo golpearía tanto como pudiera. Peleando contra el vacío que había en su estómago se agachó a la altura de su hijo menor y acomodó el cabello blanco de este, sintiendo que el nudo en su garganta se acrecentaba al ver los grandes ojos turquesa de este.
―Enano…
―No, mamá. No lo digas así, cuando usas ese tono es porque papá no vendrá otra vez ―protestó el menor, ya conociendo la situación, puesto que no era la primera vez que el hombre se perdía un día importante―. Lo mismo hace en los cumpleaños, ya dijimos que no necesitamos que traiga un regalo así que puede venir.
El niño comenzó a llorar, sintiéndose dolido por la actitud de su padre. A veces estaba, a veces no, siempre la música era la que tenía la culpa pero no entendía por qué, su padre a penas ganaba algo y por más que quisiera nunca sería una estrella de Rock como tanto decía querer. Todo lo que tenían era por el trabajo de su madre, eso se lo dijo su hermano, ¿entonces por qué su padre no iba a casa? Salió de sus pensamientos al sentir los brazos de su madre rodearlo y llorar también. Se sintió culpable.
―Perdón, mamá.
La mujer lo separó un poco y secó sus lágrimas. ― ¿Por qué pides perdón, cariño?
―Tú me lo enseñaste, si me siento culpable por hacerte llorar debo pedir perdón.
― ¡Soy una pésima madre! ―lloro más la mujer, al no haberle hecho entender bien el concepto a su hijo. Él no tenía la culpa de que ella llorara ni debía disculparse por su debilidad.
Entonces el niño le fue quitado de enfrente y en su lugar apareció una mirada que le recordaba a la persona que más odiaba, pero tenía ese brillo que tanto amaba y jamás podría comparar.
―Mamá, no eres pésima madre. Mira lo guapo que salí ―presumió Hyorinmaru, tendiéndole una mano para ayudarla a levantarse―. ¿Por qué lloran los dos? ―preguntó confundido al ver que su hermanito trataba de zafarse de sus brazos aún con lágrimas corriendo por sus mejillas.
Chikako le explicó la situación y él propuso ir a la escuela de Toushiro, tal vez no era su padre pero tenía un trabajo de medio tiempo y sabía de qué se trataba el trabajo de su padre. El niño aceptó la idea puesto que le caía muy bien su hermano y le tenia mucho respeto. Sin embargo el chico tenía algo de qué hablar con su madre y él no podía estar presente, así que solo le restaba subir a su habitación a hacer su tarea. Al llegar al segundo piso, notó que al lado de la escalera, oculta tras una pared, se encontraba su abuela quien colocó su dedo índice sobre su labio, en señal de que guardara silencio. Él no entendió por qué ella estaba oculta allí.
Los ojos turquesa de la mujer iban y venían de un costado a otro, siguiendo el caminar de su hijo mayor. Éste le había dicho que quería hablar con ella sobre algo pero parecía muy difícil para él, en su interior ella rogaba porque no fuera que dejó embarazada a una jovencita, ¡tenía solo dieciséis años! Su imaginación la estaba matando.
―Yo…hice algo terrible.
―Ay, no. Hijo, sabes que siempre te amaré y apoyaré así que debes hacerte cargo. Un bebé es algo difícil pero…
― ¿Qué? ¡No, estás loca! ―protestó el muchacho sonrojado, bufó ― ¿Recuerdas a Tobiume, Sembonzakura y Haineko?
La mujer lo pensó un poco y asintió. Si no se equivocaba Tobiume era la niña que le gustaba, Sembonzakura su mejor amigo y Haineko…una niña que los tres odiaban. Luego de eso le contó todo lo sucedido, remarcando la parte en que le creía a Sembonzakura cuando este le decía que no tenía nada que ver en contarle a Tobiume sobre lo sucedido, solo que él termino con Haineko al enterarse de eso por el "golpe de sinceridad" que le dio a la chica y esta al sentirse despechada le contó a la de cabellos castaños. Y ahora esta estaba sumamente enojada con él.
―Pues, tiene razón al estar enojada. Fuiste un idiota ―le regañó, él solo aceptó eso pero aguardó al consejo―. Yo creo que deberías ir a pedirle perdón ya, dile que fue tu error el manejarlo de esa forma pero que te sentías tan dolido como ella se siente ahora. Seguramente al enterarse Sembonzakura ya habrá hablado con ella.
― ¿Ahora? ¿No es muy tarde? ―dijo viendo el cielo oscurecido en su totalidad.
― ¿Quién dijo que irías solo? ―. Su madre le enseñó las llaves del auto, quería que solucionara las cosas pero no quería que le sucediera algo por salir en la noche.
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Estaban comiendo en silencio, en casa y juntas como pocas veces ocurría, y es que debía explicarle algo delicado a su hija. Esta ya lo sabía pero era su deber explicárselo correctamente, aunque a decir verdad esperaba esa situación desde que había comenzado el jardín, el "por qué ella no tenía papá". Miró el pequeño departamento, había moho en algunas partes de las paredes, la ventana de la cocina daba para el centro del edificio, los muebles estaban precario y los utensilios de cocina eran bastante viejos. Era tan…fea a comparación de otras casas, ¿algún día Momo se lo reclamaría? Ella hacía todo lo que podía…
―Mamá, mamá ―los llamados de su hija la alertaron y le prestó atención―. ¿Hay más? ―preguntó la menor con su plato vacío, el corazón de Sumomo se estrujó, la renta había aumentado y no, no había más comida para esa noche.
―Ten, mamá ya se llenó. ¡Mamá está súper gorda! ―rió alegremente para no alarmar a su hija, esta pareció aceptar esa respuesta y comió la ración de ella―. Oye…sobre mañana…sabes que no voy a poder ir, ¿verdad?
La niña asintió sin dejar de comer los fideos.
― ¿Te preguntaste alguna vez por qué no tienes papá?
Momo la miró atenta, la verdad estaba feliz de no tenerlo, siempre escuchaba a su mamá llorar cuando lo recordaba y si eso era lo que causaba en ella, creía mejor que no estuviera. No sabía qué era un papá a decir verdad, pero tenía una mamá y eso le bastaba, ambas eran felices juntas y todo parecía andar bien. Negó con su cabeza.
―Quiero contártelo. Los papás no son malos, algún día si es tu deseo tú formarás una familia y si hay un padre en él será más fácil. Pero tu papá…él…―no quería decirle "no te quería", no quería que sintiera dolor, pero esa era la verdad, en cuanto el padre de Momo supo de su existencia se fue. Como si toda su relación no hubiese significado nada. Las manitos de su hija sobre su rostro le hicieron darse cuenta que estaba llorando. Patética, pensó―. Cuando seas grande, te lo contaré mejor.
La pequeña volvió a asentir nuevamente.
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El día había llegado rápidamente, en el jardín se veían padres por doquier. Abogados, arquitectos, médicos, comerciantes, empleados, monotributistas, hasta había uno que trabajaba como encargado de un templo. Todos estaban sorprendidos hasta que llegó la parte del "padre más jóven", Hyorinmaru le explicó a los niños que algunos padres a veces tienen que viajar lejos para sus trabajos pero que él también trabajaba de medio tiempo en una tienda de elementos escolares y que les haría descuentos si iban a comprar algo, para su sorpresa se vio apoyado por varios de los padres que respaldaron sus dichos sobre que a veces los padres están lejos. Toushiro se sintió orgulloso de tener un hermano como él que podía codearse con todos esos grandes hombres. Sin embargo y pese a que Orihime trató de obviarlo algunos niños señalaron que faltaba el padre de Momo, ella lucía muy callada ese día y tal vez era para no llamar la atención y no ser señalada. El ambiente se tornó extraño e incómodo, con los padres y la maestra tratando de corregir a los niños que molestaban a la pequeña.
Estaba molesto y cuando vio una lágrima correr por una de sus mejillas se paró de la mesa y los miró a todos enojado. También con sus ojos cristalinos por la empatía que le causaba la situación de su amiga. Ahora, todos los ojos estaban puestos sobre él, al menos ya había distraído la atención de su amiga. Y tal vez sus palabras fueron en un arrebato de enojo pero ya una vez dichas no las podía esfumar.
― ¡Momo sí trajo a alguien, Hyorinmaru también habló por ella porque…porque cuando seamos grandes nos vamos a casar y mi papá será su papá también!
Todos los adultos allí se miraron sorprendidos, algunos de ellos sonrieron y se miraron con complicidad, a veces los niños decían cosas disparatadas pero tiernas. La niña dejó correr sus lágrimas pero ya no se sentía triste sino que estaba sonrojada y feliz. En su cabeza las palabras de su madre afloraron "algún día tú también tendrá una familia", ahora lo veía más claro, cuando creciera Toushiro sería su esposo y su padre… ¿sería su padre también? ¿Tendría un padre? Sin pensarlo abrazó al niño y le agradeció mientras sonreía alegremente, mientras sus amigas lloraban conmovidas y el hermano del niño sonreía al recordar una situación similar en su infancia.
―Sabes, tienes un hermano muy bueno ―dijo Urahara apoyándose en el hombro de Hyorinmaru.
―Es un niño curioso, felicidades por tu futura cuñada ―dijo Kuchiki, un hombre que si le hubieran dicho a Hyorinmaru que se haría el gracioso, no le creería.
Y al final, ese día resultó bastante bien. Marcando un antes y un después en los días del grupo de amigos.
Continuará…
¡Enserio traté de hacerlo más largo! Como ya nos acercamos al cambio de temporada (para el que no haya leído la primera vez que publiqué este fic, donde fue que expliqué esto…) quiero explicar bien la temática del fic que se ve en el título "Cinco" es por sus cinco años y compone diez capítulos, "más diez" tratará de cuando tienen quince años y también tiene diez capítulos y…bueno, hagan la cuenta de cuántos años tendrán a los "por dos" xD ¡espero les esté gustando! Déjenme un review para saber sus opiniones :3
Ja-ne!
