The legend of Korra no me pertenece, sólo tomé prestado.


Nunca lo fuimos VII

Bolin nos invitó a todos a la apertura de un nuevo bar en el cual estaría trabajando, a mi parecer era uno de esos lugares snobs en donde te cobran el triple por una bebida insípida, pero como la carta dice "mixología" y le añaden una que otra cosa ya se sienten con el derecho de cobrar más caro. Obviamente dije que no a la invitación, sin embargo Bolin sacó la carta de la amistad, misma que le bloquee al recordarle lo buena amiga que fui cuando le presté mi casa para la fiesta de cumpleaños. Fue Mako quien me convenció de ir, pidiendo que fuéramos juntos y que si yo quería nos iríamos a los 10 minutos de estar ahí; el punto es que ninguno de los 2 quería ir pero estábamos casi obligados.

Como lo predije, los tragos eran malísimos y el lugar estaba atascado de gente, sorpresivamente de varias edades. Nos enfadamos de estar en la barra y comenzamos a caminar a una esquina en donde casi no había personas por estar cerca de la salida trasera que daba a una terraza para fumadores, pero Mako tenía otros planes, mismos que no supe ver hasta que me di cuenta que caminábamos en dirección a Bolin, quien se encontraba con Korra y una señorita, a ella ya la había visto entrar a la casa de Korra, una chica bastante linda, de ojos aceitunados y piel morena.

Di media vuelta y rodee como pude a ellos, para salir triunfalmente al área de fumadores, me importó poco si fui obvia o irrespetuosa.


"Mako, es hora de que te presente formalmente a mis amigas, chicas él es Mako, mi hermano"

"Buenas noches"

"Ellas son Opal y Korra"

"Finalmente, ya era hora de que Bolin te compartiera Korra y es un gusto conocerte Opal"

"¿En donde está Asami? juro que la vi a lado de ti"

"Ahhh, ella quería salir a fumar desde hace rato, seguramente está ahí pero no importa, espero puedan sentarse conmigo un poco"

"Bolin, yo..."

"Vamos Korra, sólo unos minutos, después puedes regresar a dormir, lo prometiste"

"Esto no lo prometí del todo..."


Cuando ya había pasado un tiempo considerable, regresé a buscar a Mako, después buscaría a Bolin para felicitarle por su nuevo trabajo y seguramente tendría que escuchar un reproche de mi extraña desaparición. La vida es una burla y la vida misma me puso frente a Korra nuevamente, quien estaba sentada a lado de Mako; ambos reían y me miraban como si no me conocieran.

"Buenas noches" - Tranquila Asami, venga -

"Buenas noches" - Contestó ella -

Mako aprovechó el trance incómodo para buscar entre la multitud a Bolin, quien nos saludó desde lejos mientras trataba de impresionar a la amiga de Korra con velocidad fingida para preparar varios tragos en la barra, no tarda en caérsele una botella al menos. El estúpido de Mako se excusó para ir al baño en el peor momento dejándonos solas. Ella no estaba bebiendo nada y no traía nada consigo, yo pude al menos fingir que estaba muy interesada en el horrendo trago que tenía en la mano.

"No me quedaré mucho, en cuanto regrese tu amigo me retiro"

"Bien por ti" - Seguramente mi tono fue muy grosero y me gané un gesto de reprobación -

"Sólo intentaba ser amable y no dejarte sola en lo que él regresa"

"No tienes porque intentar nada..." - No sé qué más le hubiera dicho, que otras palabras erróneas le pude haber dicho si no me hubiera interrumpido -

"Eres increíble" - Y se marchó al instante. Esa noche esperé el reproche de Bolin o de Mako pero nunca llegó. La salida fue hace 1 semana y no he visto al par de hermanos. Sintiéndome culpable, una tarde fui a la escuela de Bolin, esperé a que saliera de clases para llevarlo a su casa o al trabajo. No muy animoso entró al auto.

"¿Me vas a hablar o tengo que rogarte?" - Le pregunté sonriendo en cuanto vi que no tenía intención de hablarme -

"¿Te vas a disculpar con Korra?" - La sonrisa se me borró del rostro para enfocarme en el camino; el cual milagrosamente era el de mi casa. Según Bolin, había quedado de verse con Korra para cenar. Manejé en silencio lanzando miradas hacia donde él estaba para ver la cara de berrinche que no cambiaba. Antes de bajar del auto le hablé.

"No voy a disculparme con ella, no tengo por qué hacerlo" - Comenté mientras apagaba el motor -

"Le juré que no cruzarían palabra y que de hacerlo no terminaría como terminó, lo hice porque confié en ti, en que te ibas a comportar como la mujer adulta que eres"

Es horrible, cuando alguien menor te hace ver tus errores, y sobre todo alguien como Bolin que es tan distraído. No había palabras para contrarrestar.

"Y antes de que reproches, ella no me dijo nada; Mako me contó haber visto que Korra se había ido de repente y que tú estuviste de muy mal humor el resto de la noche; eso aunado a que Opal se marchara temprano me hizo sacar conclusiones" - Se bajó del auto - "Gracias por el aventón"

"Bolin espera" - También bajé en seguida y me acerqué a donde él estaba para hablar con tono normal, no quería hacer un espectáculo en la calle -

"Ya sé que no hay nada que diga, que pueda remediar mi comportamiento"

"Entonces no digas nada, ya aprendí mi lección contigo" - Y se fue -

Todo me salió mal esos días, ni siquiera acostarme con alguien se me antojó por lo que me enfrasqué en el trabajo muchas horas más al día. El sábado salí temprano de la oficina y me fui directo a casa. Estacioné el auto y al bajar noté que en el recibidor de la casa de Korra había una mujer muy parecida a ella. Bolin dijo que los señores padres de mi ex novia venían seguido a visitarla. Hice como si nada y me apresuré a mi puerta, pero la señora se acercó a la barrera baja de arbustos que dividen nuestros jardines frontales; ella no, no podía ignorarla, puse mi mejor cara y me acerqué también.

"Hola" - Me acercó la mano para saludarnos y me tomó el brazo -

"Bolin está cenando con nosotros, ¿te gustaría acompañarnos también?" - Me conoce entonces -

"Ahh" - La sonrisa de la señora era muy amplia y hermosa, muy honesta; su carisma me hizo sentirme apenada - "Lo siento señora..."

"Señora no, mi nombre es Senna, soy la mamá de Korra" - Quizá piensa que somos conocidas amigables o buenas vecinas su hija y yo -

"Mucho gusto señora" - Le habría dado la mano pero ella aún no me soltaba el brazo -

"No tienes por qué sentirte obligada o cohibida, no es una fiesta formal ni nada, sólo quisimos sorprender a mi hija con una cena" - Debió haber sido bastante joven cuando tuvo a Korra, porque se veía cuando mucho de 40 -

"Lo siento, yo..." - No supe qué decir y ella misma salió a mi rescate -

"Discúlpame, es que desde hace mucho quería conocerte pero seguro vienes de trabajar cansada, Bolin probablemente no te lleve nada de comer si se lo entrego a él mismo, espera un momento y traeré para ti " - ¿Quería conocerme? -

"No es necesario señora, digo señora Senna" - Se fue rápidamente al interior de la casa, por supuesto que esperé a que volviera, y regresó con un refractario enorme con quien sabe qué tanto dentro -

"Espero comas de todo..."

"Asami"

"Asami, qué bello nombre" - Me estaba dando instrucciones para calentar la comida, cuando su hija llegó en un taxi. La mirada de Korra al verme con su madre fue de coraje, llena de desprecio, esas me las conocía bien, si tantas veces yo misma se las di.

"Muchas gracias señora, es usted muy amable, si me disculpa me retiro"

Confundida quedó mirando a su hija y a mi, no me quedé para ver qué sucedió después; los latidos estruendosos de mi corazón en mis oídos impidieron que escuchara algo más, si es que alguien dijo algo. En la seguridad de mi casa me refugié; tomé un baño largo en donde medité sobre lo recién ocurrido, sobre sus ojos lastimosos. Perdí el sueño esa noche por estar pensando en ello, por estar al pendiente de que Bolin entrara a la casa y me encontrara en bata; ya como a la media noche, cuando vi que eso no sucedería, cuando no había ninguna luz encendida en casa de Korra bajé a mi cocina; la comida estaba deliciosa, incluso fría; nunca en la vida había comido pescado o cangrejo como el que me había regalado Senna. La mañana siguiente, sintiéndome muy inferior fui a la mejor pastelería de la ciudad a buscar el mejor pastel que pudiera encontrar, no podía regresar el recipiente vacío, diablos no podía ni siquiera regresar el puto recipiente a la dueña pero tenía que hacerlo y lo haría bien o sea con la misma cortesía que ella mostró hacia mi, seguramente si supiera lo que le hice a su hija no querría abrirme la puerta de su casa.

La señorita que me atendió me dio un vistoso pastel de coco y fresas, mismo que guardó profesionalmente en un caja que aseguró lo mantendría a salvo. Eran quizás las 10 de la mañana y me encontraba ya de regreso en mi sala, espiando la casa de a lado para ver si veía a la señora, para armarme de valor y regresarle lo suyo. En uno de mis descuidos al celular, me percaté que había llegado con el que seguramente era el padre de Korra, ambos venían de la mano con ropas completamente mojadas pues estaba lloviendo.

Esperé una buena media hora para darles tiempo de que se bañaran o qué se yo; pastel y recipiente en mano me dirigí a la casa de Korra, tratando de esquivar los charcos por tener que rodear ambos jardines; la puerta toqué sin pensar, puesto que ya llevaba muchos minutos mortificándome con lo que iba a hacer; no podía seguir así, era sólo devolverle la cortesía y agradecer por lo que la señora amablemente había hecho sin conocerme; la puerta la abrió Korra y las dos nos quedamos sin habla; fue su madre quien detrás de Korra dijo mi nombre sonriente, esquivó a la hija y me hizo pasar a la casa.

La mirada mortificada que le di a Korra no podía expresar lo mucho que quería disculparme con ella en este momento, por permitir que una idea tan apresurada se apoderara de mi y someterla a lo que sería el rato más incómodo del año para todos.

No dijo nada, sus manos tomaron lo que traía en mis manos y cómo disculparme si no quería voltear a verme más, si mis miradas sólo le habían hecho mal. Si mis palabras y mis acciones eran peores que mis miradas, ¿qué me quedaba? La certeza de haberle jodido la vida a una buena mujer, mujer en la que por más que intento no dejo de pensar.


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:o ! OMG!

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