Autora: Nyanko.
Disclaimer: KHR pertenece a Akira Amano-sensei.
Advertencias: He cambiado el Omake del capítulo cinco en este interludio, introduciendo pequeños cambios. Y he cambiado este "_" y este "–" por este "—" en todo el fic.
Buscando a la pareja perfecta.
Interludio II: Los gemelos Sawada y los hermanos Hibari.
Primera parte.
Giotto y Tsuna de nueve años estaban en su casa solos, Nana se había ido de compras para cuando llegara la visita, resulta que hoy uno de los amigos del rubio, junto a su hermano pequeño, pasaría todo el día en la residencia Sawada. Y por eso, los dos esperaban en el sofá y viendo la televisión a que llegarán.
A media mañana el timbre sonó y los dos se levantaron deprisa y corrieron hacia la puerta para abrirla. Al hacerlo, los dos a la vez, se encontraron con un chico de su edad de cabellos platinos y ojos azules vestido con el gakuran de la escuela junto a un chico de cuatro años cabellos negros y ojos azul metalizados vestido con un pantalón peto de color amarillo y una sudadera blanca en sus pequeñas manos llevaba un peluche con forma de un ave amarilla.
—¡Alaude!—Saludó eufórico Giotto, su hermano, Tsuna, les miraba escondido detrás de Giotto—. Pasad —el rubio les dejó sitio para que entraran los dos.
A esta edad, Tsuna y Giotto, aún no habían tenido el abuso del compañero de trabajo de su padre, por eso el castaño era algo miedoso con los extraños, aunque Alaude hubiera venido más de una vez y hubiese sido amable con él, cosa que causó que Tsuna se enamorara de él a primera vista, podríamos decir que la pareja de su hermano fue su primer amor, menudo chasco se llevó cuando se dio cuenta de que Alaude estaba enamorado de Giotto, y su hermano no se daba cuenta. Estuvo sin hablarle a ninguno de los dos meses y meses, preocupándoles porque ellos no sabían el por qué de ese comportamiento, pero eso, ahora no viene a cuento.
Alaude y su hermano entraron en la casa seguidos de los dos gemelos, que antes cerraron la puerta, y tomaron asiento.
—Alaude, ¿cómo se llama tú hermano?—Le preguntó curioso el rubio.
—Kyoya, está acabando la guardería.
—¡Ooh! Así que Kyo-chan, ¿verdad?—El niño ante el apodo, fulminó a Giotto con la mirada, pero más que una mirada amenazante parecía un puchero mal hecho, cosa que causó gracia a los gemelos—. Encantado, Kyo-chan. Yo soy Giotto y el mi hermano, Tsunayoshi —el castaño saludó, desde detrás de Giotto, con timidez—. ¿Cuántos años tienes?—Le preguntó intentando sacar conversación.
—No te importa —le contestó volteando su rostro al televisor e ignorando al rubio.
A Giotto le dio un tic en la ceja, el que intentaba ser amable con el niño.
—Venga, vas a la guardería y la estás acabando… entonces… ¿tienes cinco años?
Kyoya seguía ignorándole.
— ¿No? Pues… ¿cuatro?...
Seguía sin recibir respuesta.
—¿Tres?... venga di algo, que no puedo ir bajando más porque dudo que tengas dos o uno —le lloriqueó, pero nada, Kyoya seguía mirando la televisión.
Tsuna les miraba divertido, le parecía extraño que alguien no quisiese entablar conversación con su hermano, Giotto tenía un no-sé-que que hacía que quisieras ser su amigo o estar cerca de él. Por eso no entendía al chico y a la vez le divertía que hubiera alguien que se resistiera a ese no-sé-que.
Alaude teniendo compasión por el rubio, decidió intervenir—. Tsuna, por qué no llevas a mi hermano a tu habitación y jugáis —le preguntó al castaño, de los dos hermanos Tsuna era el más infantil, o al menos Nana le compraba otros juguetes que a Giotto no, porque, según ella, Tsuna se parece más a una niña.
El menor de los Sawada asintió con la cabeza y le tendió la mano al hermano menor de su amor platónico para llevárselo a su habitación. Kyoya miró la mano tendida con desprecio, pero como era una orden de su hermano debía cumplirla, así que la aceptó y se fue con el castaño.
—Tu hermano es muy difícil, más que tú —se enfurruñó Giotto cruzándose de brazos.
Alaude sonrió y se acercó más a su rubio amigo, ignorando el hecho de que fue su hermano quien le puso así.
Arriba en la habitación de Tsuna, Kyoya miraba con asombro los distintos animales de felpa que la adornaban, sin duda eran unos peluches muy lindos—. ¿T-T-Te g-gustan?—Le preguntó con timidez el castaño.
Kyoya le miró y asintió con la cabeza, acercándose a la cama para intentar subir y agarrar uno que había posado en ella, pero sin éxito, la cama era más alta que él. Tsuna al verlo, sonrió divertido y le ayudó a subir. Una vez encima de la cama el menor de los dos le miró mal por haberle ayudado, pero se distrajo al ver más cerca el animal de felpa.
—¿T-Te gusta? P-Puedes q-quedártelo, p-papá me l-lo ha c-comprado en uno d-de sus v-viajes, p-pero si te g-gusta p-par ti —le dijo cogiendo el animal de felpa y entregándoselo.
—¿Seguro?
Tsuna asintió—. C-Claro, y-ya tengo m-muchos, so-somos ami-amigos, ¿no? En-Entonces to-todo tuyo —le dijo con una sonrisa.
El menor le miró seriamente y luego soltó—: ¿No puedes decir una frase sin tartamudear? Es molesto —comentó mientras buscaba algo en uno de los bolsillos de su ropa.
—L-Lo siento —se disculpó Tsuna agachando la cabeza.
Kyoya encontró lo que buscaba y tendió la mano hacia Tsuna, quien levantó la mirada extrañado—. Para ti, a cambio por el animal de felpa —le dijo volteando el rostro para que no viera su ligero sonrojo, nunca antes había sido amable con alguien.
Tsuna sonrió y aceptó lo que le entregaba y al mirarlo de cerca vio que era un llavero con forma de gorrión, del mismo color que el que Kyoya llevaba como peluche—. Gracias —le contestó, y fue entonces que recordó algo—. Por cierto, ¿cuántos años tienes?
Kyoya le miró un rato antes de contestar—: Cuatro —Tsuna al recibir la respuesta sonrió de alegría y se tiró encima del pequeño abrazándolo y cayendo los dos al suelo.
Al escuchar el ruido, Alaude como Giotto subieron a ver que pasaba, encontrándose con Tsuna encima de Kyoya y abrazándole. El mayor de los Hibari se sorprendió al ver que su hermano pequeño aceptaba el afecto de alguien más que no fuese el de su madre, y el mayor de los Sawada se moría de celos al ver que alguien más a parte de él era capaz de sacarle una sonrisa a su hermano.
—Kaa-san debe estar a punto de llegar —Giotto se hizo notar a los dos pequeños, quienes al escucharle se levantaron y Tsuna miró a su hermano con confusión.
Enfadado, Giotto dio media vuelta y salió de la habitación de su hermano. Sí, estaba celoso y mucho. Tsuna nunca mostraba efusivas muestras de afecto a nadie que no fuese él o su madre, si incluso un tal Reborn que quería ser amigo de su hermano le estaba costando acercársele. ¿Cómo había logrado el hermano de Alaude esa proeza?
—Estás celoso —le confirmó Alaude que había salido de la habitación detrás del rubio.
—¿Y qué?
—No deberías de estarlo.
—¿Por qué no?—Esta vez Giotto encaró a Alaude.
—Porque haces que piense cosas raras. Como por ejemplo, que te gusta tú hermano de una forma que no debería ser.
—¿Y qué si me gusta de esa forma? Es mi hermano y le quiero mucho.
Alaude vio como Giotto se encerraba en su habitación y suspiró con resignación, notando como alguien le agarraba el borde de la chaqueta del gakuran, se volteó encontrándose con que Tsuna y su hermano estaban detrás de él cogidos de la mano.
La verdad, él no encontraba el inconveniente. Si Tsuna le daba más atención a su hermano pequeño, él podría pasar más tiempo con Giotto y hacerle ver que estar enamorado de su hermano, no estaba bien. Que había más gente de la cual podía fijarse.
—¿Te has peleado con Gio-chan?
—No. Giotto sólo está confundido.
Tsuna miró con confusión el rostro impasible de Alaude que ahora mostraba claramente que estaba dolido por algo, y eso no le gustaba. No sabía el porque su hermano y Alaude se habían discutido pero quería arreglarlo.
Frunciendo el ceño Tsuna vio como Alaude bajaba las escaleras y se iba hacia la sala de estar—. Me pregunto qué habrá hecho Gio-chan.
Kyoya observó el intercambio de palabras que habían tenido su hermano y el castaño que le tenía agarrado de la mano, molesto por no recibir atención decidió apretar el agarre y causarle algo de dolor a Tsuna.
—¡Ow! Kyoya no hagas tanta fuerza —se quejó Tsuna mientras notaba que la fuerza que Hibari había aplicado iba disminuyendo.
—Tengo hambre.
—Creo que podemos comer algo hasta que Kaa-san vuelva.
Dicho esto, los dos se dirigieron a la cocina para coger algo y así calmar un poco el hambre hasta que Nana llegase, mientras comían, Tsuna pensaba que podría hacer para que esos dos se reconciliaran.
N/A: ¡Moi, Moi! He pasado el Omake a Interludio y lo he alargado un poco, dejándolo así porqué habrá una continuación de este interludio, ¿okis? También que como os habréis fijado en mi profile hay la cantidad de capítulos que tendrá el fic, sin contar los interludios que pondré.
¿Por qué de repente me ha dado por poner interludios?
Bueno, he leído algún review donde se me pide que se quiere leer el pasado de la primera generación, por eso los interludios. El siguiente interludio será la continuación de este, luego capi del fic y luego posiblemente otro interludio o capi, ya veré.
¿Por qué no hago un fic distinto con los interludios?
Simplemente porque no todos serán seguidos, serán como One-shot's independientes pero siguiendo la trama de la historia. No serán muy extensos… bueno, todo depende de la inspiración.
Nos leemos.
