Capítulo 6: Flores afiladas.
Sasuke levantó su vista al reloj. Era un poco más tarde de la media noche y estaba cansado, pero al cerrar sus ojos podía ver perfectamente el cuerpo de Juugo. Soltó lentamente un suspiro y apoyó su rostro en sus manos.
La puerta de la oficina se abrió. Sintió a Suigetsu dar un respingo a su lado, pero él se mantuvo en la misma postura.
—Uchiha —llamó el oficial. — Acompáñame.
Salieron de la oficina, atravesaron un pequeño pasillo y llegaron a la recepción. Los oficiales caminaban apresurados por todos lados, los teléfonos sonaban y los civiles entraban molestos y salían de igual forma.
—Hemos localizado a uno de tus primos y hablamos con tus padres —. Sasuke rodó sus ojos. Tenía varios miembros de su familia trabajando en la policía o como investigadores, así que no era de extrañar que alguien lo conociera en ese lugar —. Por las cámaras de video hemos comprobado que tu presencia en el lugar es accidental. Shisui-san vendrá por ti.
— ¿Y Suigetsu? — preguntó.
El oficial afiló su mirada y Sasuke supo que no vendría nada bueno.
—No puede irse.
—Él no lo hizo —terció Sasuke.
—La investigación dará los resultados. Recoge tus cosas y espera a tu primo.
El hombre de unos cuarenta años se dio la vuelta y regreso a la oficina. Sasuke observó cómo salía de nuevo con Suigetsu, pero esta vez lo llevaba a la parte de detención. Suspiro, sabía que no podía hacer nada a esas horas. Caminó hasta la recepción y otro oficial más joven le entregó una bandeja con sus pertenencias. Tomó las llaves de su coche, el celular y su chaqueta oscura. Karin se había marchado hace más de una hora, el padre de Naruto, Minato Namikaze, había ido por ella y aunque pretendía llevar a Sasuke también, no se lo permitieron.
Sasuke se sentó en una de esas sillas de colores chillantes que formaban hileras en la sala de espera. Encendió su celular y pretendió ignorar al resto del mundo.
Tenía llamadas perdidas y sus padres le habían dejado un mensaje de texto, ordenándole hablar en cuanto lo liberaran y luego había otro de su hermano diciéndole lo mismo. Soltó un suspiro y tecleo rápidamente el número de su hermano.
El teléfono sonó tres veces. Escuchó la voz de su hermano y casi al instante su madre le arrebataba el móvil.
—Me encuentro bien, madre —cerró sus ojos y lanzó su cabeza hacia atrás, mientras escuchaba todo el discurso —. No es necesario que regresen. No haré nada tonto. Si, después de la graduación me iré enseguida. No, madre, aún no sabemos que ocurrió con Lee.
La puerta de la comisaria se abrió. Sasuke observó a su primo entrar y llamarlo desde el umbral.
—Me debo ir, madre. Shisui acaba de llegar. Te habló en la mañana.
Sasuke se levantó y tomó su chaqueta negra entre sus manos. Su primo de mirada traviesa, lo esperaba con una mueca divertida.
—Debí suponer que tú serias la oveja negra de la familia, Sasu-chan.
—Cállate, imbécil.
Shisui abrió sus ojos negros de par en par, mientras se acercaba a su automóvil.
—Ya estas adquiriendo el carácter de presidiario. Serás el dolor de cabeza de Tío Fugaku.
Sasuke le lanzó una mirada amenazante que solo sirvió para hacerlo estallar en carcajadas.
—Eres tan gracioso. Ahora entiendo a Itachi.
Sasuke apretó su mandíbula. Entendía que lo único que quería Shisui era molestarlo y lograr hacerle peor la noche, tenía una forma de ser muy similar a la de su hermano y el entretenimiento principal de ambos era él.
—Déjame aquí —dijo de pronto Sasuke, después de varios minutos en silencio escuchando como su primo se burlaba de él. Estaba a una cuadra de distancia del apartamento de Juugo.
Shisui detuvo el auto y se giró a mirarlo.
—Regresando a la escena del crimen, ¿eh?
Sasuke aparto su vista y apretó sus puños. No quería pensar en lo que había visto en la habitación. Shisui notó la incomodidad y borró su sonrisa socarrona.
—Escucha, Sasuke —dijo sin ningún tono jocoso esta vez —. Todo va a estar bien.
—Juugo está muerto.
El chico se revolvió el cabello incomodo, dejándolo más desordenado de lo que usualmente lo usaba.
—Puedes quedarte con nosotros. No deberías estar solo.
—Estoy bien, Shisui. Solo iré por mi auto y regresare a casa.
—Sasuke…
—Estaré bien.
El menor de los dos Uchiha salió del carro antes de que su primo tuviera oportunidad de decir algo más. El aire frio de la noche le azotó el cuerpo, pero era algo bueno para distraerse y no pensar en su amigo.
Metió las manos en los bolsillos de la chaqueta y caminó tranquilamente, consiente que su primo lo observaba a la distancia. Soltó un suspiro profundo. No le gustaba que lo trataran de esa forma tan frágil, pero tampoco se sentía lo suficientemente fuerte para estar solo.
Simplemente no podía olvidar lo que había pasado y tenía la imperante necesidad de hacerlo. Entró al auto y lo encendió, miró por el retrovisor como su primo finalmente se marchaba. Antes de que sus pensamientos se volcaran a su amigo, comenzó a conducir. Cruzo las calles con rapidez, concentrándose solamente en los autos y los semáforos que lo detenían. Finalmente se estacionó a la orilla de una calle residencial. Bajó del automóvil y caminó un par de cuadras más. El lugar estaba desolado, solo alumbrado por los faroles que estaban colocados a tal distancia que dejaban espacios oscuros. No había nadie más en las calles, así que fue con más tranquilidad hasta la casa que buscaba.
Cuando llegó, lo primero que revisó fue que todas las luces estuvieran apagadas especialmente las de la segunda planta. Rodeó la casa y escaló el pequeño muro que la recorría. Con una agilidad que solo se obtenía después de años de práctica, saltó del muro y se sostuvo de uno de los balcones de la ventana. La abrió y se impulsó dentro de la habitación, cayendo al suelo con un fuerte estropicio.
Escuchó un grito ahogado.
—Cállate — ordenó con voz ronca.
La luz de una de lámpara de noche se encendió, dándole directamente en el rostro.
— ¿Sasuke? —preguntó Sakura desconcertada. Sentándose en la cama y sosteniendo con fuerza la manta que la cubría. — ¿Qué haces aquí a estas horas?
Escucharon pasos apresurados. Sasuke se lanzó debajo de la cama, siendo cubierto por las sabanas. Un segundo después llamaban a la puerta.
— ¿Sakura? ¿Te encuentras bien?
La chica caminó hasta la puerta. Sasuke pudo ver las pantuflas del señor Haruno en el umbral y sintió como su corazón comenzaba a palpitar acelerado… Si lo descubrían ahí… No era buena idea pensar en eso.
—He escuchado un golpe.
—Me he caído de la cama, solo ha sido eso.
—No estas algo grande…
— ¡Papá! ¡Estoy dormida, no puedo controlarlo!
El señor Haruno hizo un sonido gutural y acarició la melena rosa de su hija.
—Bien. Buenas noches mi princesa.
— ¡No me llames así! — volvió a interrumpirlo Sakura —. Ya estoy grande, no tengo cinco años.
—Siempre serás mi princesa, no importa tu edad.
Sakura soltó un bufido disconforme.
—Buenas noches, papá.
Cerró la puerta y esperó a escuchar los pasos al otro lado para colocar el seguro.
Sasuke giró para salir de la cama, se levantó del suelo y se acomodó su ropa. Observó a la chica por unos segundos y ella le devolvió la mirada molesta. Tenía el cabello desordenado y lucía unos pantalones café con estampados de ositos y una camiseta blanca con más ositos en ella. Enarcó una de sus cejas y una ligera sonrisa cruzó sus labios.
Sakura lo observaba impaciente, con sus brazos cruzados sobre su pecho y con su pie derecho daba ligeros golpes al piso.
—Con esa pijama si luces de cinco años.
Los colores subieron al rostro de la chica, haciendo competencia con su cabello.
—Cállate, Uchiha, y dime de una vez que rayos estás haciendo aquí.
Sasuke giró sobre sus talones y caminó hasta la cama, sentándose en el borde de esta y comenzando a desatar las agujetas de sus zapatos. Sakura, muda pero sorprendida, miraba sin dar crédito a lo que Sasuke hacía.
— ¿Qué crees que estás haciendo?
—Me quedare contigo —respondió levantando la vista a ella.
Sakura elevó sus cejas hasta casi topar con el nacimiento de su cabello.
— ¿Porque no vas donde Karin? Segura te recibirá gustosa.
—Sakura, por favor. No me armes una escena tú también.
Los ojos de Sakura se abrieron como plato y sus mejillas se tiñeron de rojo.
—Entonces no vengas a mitad de la noche como si nada ha pasado.
—Es que no ha pasado nada.
Ella le dedico una mirada dolida, se giró para no observarlo y apretó sus puños con fuerza.
—Eres imposible, Sasuke.
Escuchó como él bufaba. Supuso que se marcharía enseguida, Sasuke siempre hacia eso cuando discutían, pero en su lugar – y para su sorpresa – él se desplomó en la cama.
—He tenido una de las peores noches de mi vida. No puedes, simplemente, olvidar lo que paso y acompañarme.
Sakura soltó el amarre de sus puños, aunque una sonrisa triste enmarco su rostro. ¿Por qué no le podía decir un mísero lo siento? ¿Era mucho pedir? Al parecer sí. Siempre que era un problema de ella, él decía lo mismo: no es nada. Pero cuando se trataba de él, ella tenía que estar para apoyarlo.
Lo miró sobre su hombro preguntándose una vez más la razón para quererlo tanto y no encontró ninguna. Sin embargo no podía mentirse. Lo quería demasiado, más de lo que debía ser permitido.
Soltó un suspiro lento y a medida que el aire salía de sus pulmones, su cuerpo se relajaba. Finalmente subió a la cama y colocó una almohada sobre sus piernas, abrazándolas. La mirada oscura de Sasuke cayó en ella de inmediato y Sakura notó el semblante pálido y alicaído que no era propio de él. Supo que lo que estaba pasando realmente era grave y un nudo se formó en su pecho.
— ¿Qué ha ocurrido?
Sasuke no contestó enseguida. Se sentó junto a ella y lanzó su chaqueta sin mucho cuidado.
—He pasado esta noche en la comisaria… — comenzó a relatar con su vista clavada en la cama —. Fui con Karin al apartamento de Juugo, para saber cómo se encontraba… pero él — La voz de Sasuke se cortó, haciendo que el corazón de Sakura se comprimiera. Tenía miedo de lo que seguía y una fea corazonada empezaba a tomar forma —. Sakura, él está muerto. ¡Lo vi destrozado!
Sasuke levantó la vista hacia ella. Sus ojos negros ya no eran indiferentes o con esa mirada de superioridad, estaban llenos de desesperación y miedo. Abrió su boca para decir algo, pero antes de eso, sintió como Sasuke tomaba su cuerpo entre sus brazos y hundía su cabeza en su cuello. Lagrimas calientes comenzaron a bañarla.
Se quedó completamente paralizada escuchando el desgarrador llanto de Sasuke.
—No pude hacer nada. Simplemente estaba muerto y no puedo olvidarlo, lo veo cada vez que cierro los ojos. ¿Cómo voy a olvidar eso, Sakura? ¿Cómo? Era Juugo, ¡carajo!
Sakura lo abrazó lentamente y comenzó a pasar su mano por el cabello azabache, de forma cariñosa. Cerró sus ojos.
Juugo, el siempre amable Juugo, pensó Sakura. Sasuke nunca había admitido que eran grandes amigos, pero ahora demostraba lo contrario. El chico de cabello naranja había sido uno de las personas realmente incondicionales, lo había apoyado ya sea en buenas decisiones o malas, y tal vez por eso Sasuke nunca había valorado esa amistad. No era así con Naruto que no tenía ningún problema en estar en desacuerdo con Sasuke y mandarlo a comer espárragos cada tanto.
—Tranquilo — le susurró al oído.
— ¿Cómo, Sakura? ¿Cómo puedo estarlo? — preguntó separándose bruscamente. Sakura no pudo responder, porque ni siquiera ella lo sabía. Apenas está terminando de asimilar la muerte de Rock Lee y ahora otro de sus amigos fallecía —. Por una vez nos necesitaba y no había nadie, solo el inepto de Suigetsu.
—Pero no ha sido tu culpa, ¿realmente crees que podías hacer algo al respecto?
—No lo sé. Nunca lo sabré — Sasuke parpadeo y el dolor volvió a esconderse en los posos azabaches. Su semblante se volvió más analítico y sus cejas se juntaron hasta formar una débil arruga entre ellas —. ¿Por qué él? ¿Por qué Rock Lee? Algo está sucediendo, Sakura. No puede ser una coincidencia.
La chica sintió como algo pesado bajaba por su garganta. Las palabras de Shino resonaron en su mente, corrió su rostro para que Sasuke no sospechara nada, pero no era necesario él estaba abstraído en sus cavilaciones.
—Debemos esperar los resultados delas investigaciones, Sasuke.
—Pero hasta saber que está sucediendo, no te separaras de mí.
—Sasuke — renegó — estas sobreactuando — estiró una mano hasta el rostro del chico y con el dedo anular comenzó a masajear el lugar donde estaba la pequeña arruga hasta disolverla. — Deja de preocuparte tanto, te harás viejo muy rápido y ya no me gustaras.
Sasuke bufó y controló sus labios para que una media sonrisa no se dibujara en ellos.
—Promételo.
—Es hora de dormir.
—Sakura — gruño.
Ella se acercó, dándole un suave beso en los labios.
—Te lo prometo. ¿Tranquilo ahora?
El chico no respondió, pero ambos se acostaron abrazados hablando de trivialidades hasta que Sakura quedo dormida en sus brazos. Sasuke le acariciaba el cabello con suavidad. La chispa de vida que sus ojos habían adquirido, lentamente se esfumaba.
Esa fue la primera noche que Sasuke Uchiha no durmió.
—.—
Tenten dio una patada y luego otra, y una más.
Su respiración era entrecortada y sentía la sangre caliente en sus mejillas. Su mirada era de completa concentración, pero sus labios, curvados en una sutil sonrisa, demostraban lo mucho que le divertía entrenar.
Escuchó el silbido del entrenador y ella, junto a su pareja, hizo una reverencia para terminar el entrenamiento.
Se despidió de todos con un movimiento de manos y caminó hasta los lavabos. Estaban húmedos, el agua goteaba de alguna tubería rota, derramándose sobre el suelo, y la luz amarillenta molestaba la vista. Tenten soltó un suspiro de derrota al ver el deprimente lugar y rápidamente se cambió por ropa más fresca aunque igual de cómoda. Salió del gimnasio donde entrenaba artes marciales. Era una plaza dedicada a los deportes habían diferentes tipos de gimnasios y canchas y entre ellos bellos parques con juegos infantiles.
Comenzaba a atardecer, pero aun había algunas niñas jugando con un lazo. Sonrió y caminó hacia ellas.
—Uno, dos… Freddy viene por todos.
—Tres, cuatro… ponle llave al cuarto.
"¡Qué canción más fea!" pensó Tenten al pasar junto a ella. Escuchó a las niñas reírse y un escalofrió le recorrió todo el cuerpo.
La castaña se abrazó a su misma y apresuró el paso para perder de vista a las niñas. Miró sobre su hombro, seguían cantando y saltando pero todas parecían verla a ella.
—cinco, seis…
— ¿Tenten?
Saltó del susto al escuchar su nombre. Se giró bruscamente topándose con Sakura, quien la observaba extrañada.
La chica pelirosa estaba sentada en una de las bancas de concreto, debajo de un hermoso árbol de cerezo. Tenten caminó hacia ella.
— ¿Qué haces aquí?
—Esperó a Sasuke-kun. ¿Y tú?
—Acabo de terminar mi entrenamiento.
— ¿Ya te vas? —La chica de coletas asintió —Te acompaño.
—Pero harás esperar a Sasuke. ¿Segura que no se molestara?
—Él siempre está molesto —dio como toda respuesta Sakura y juntas comenzaron a caminar.
Era una tarde maravillosa. Cielo completamente teñido de rojo y pocas nubes perezosas paseando por él. Las dos amigas caminaron tranquilas, mientras charlaban.
—Ven — dijo de repente Tenten tomando la mano de la chica — conozco un atajo. Así llegaras rápido a tu cita con Sasuke-kun — agrego guiñándole un ojo con picardía. Sakura se sonrojó, pero asintió con su cabeza.
Ambas entraron a uno de los gimnasios más retirados. Estaba prácticamente en desuso. Las gradas sin pintar, las colchonetas rotas acumuladas en un rincón, un viejo letrero rojo señalaba las salidas. Cruzaron la estancia, sus pasos haciendo eco en todo el lugar.
—Cruzando los baños hay una salida de emergencia.
Entraron al lugar y Tenten se detuvo abruptamente.
El suelo estaba mojado, una tubería goteaba y la luz era amarillenta. No le hubiera preocupado, excepto porque era idéntico a los lavabos del otro gimnasio.
— ¿Pasa algo? —preguntó Sakura.
Antes de que Tente pudiera hacer algo, la puerta se cerró de golpe. Las dos saltaron y miraron hacia atrás.
—Uno… dos…
— ¡Esto no es gracioso! — regaño Tenten. —Son unas niñas que estaban…
— ¡Mira!
Sakura señalo el espejo roto que poco a poco se opacaba ocultando sus reflejos.
Otros pasos resonaron en el baño y el chirrido de metal cortándose les perforó los oídos.
— ¿Qué demonios…? —comenzó a decir Sakura.
—Freddy viene por todos —y esta vez no fue la voz de niñas cantando, sino una masculina y ronca.
Sakura y Tenten retrocedieron.
—Corre — murmuró la morena.
No tuvo que repetirlo, cuando las dos chicas giraron y se lanzaron a la salida de emergencia. El agua les hacía deslizarse. Sakura maldijo andar con el uniforme escolar y los zapatos que eran tan resbaladizos. Patinó hasta la salida, golpeándose con la pared y cometió el grave error de ver hacia atrás.
Un hombre caminaba hacia ellas, vestía un jersey rojo a rallas, un sombrerillo y unos inquietantes guantes con garras en ellos.
Soltó un grito tremendo, que incluso hizo detener al hombre por unos segundos pero cuando lo vio sonreír malvadamente, supo que eso era peor. Lo había incentivado.
Utilizaron la salida de emergencia y colocaron varios tubos para atrancar la puerta.
Pero habían llegado a otra habitación, una llena de tubos y una caldera en el centro.
Las dos chicas compartieron una mirada de terror.
—Tenemos que salir de aquí. ¡¿Dónde estamos?!
Los vivaces ojos verdes de Sakura recorrieron rápidamente el lugar. Lo reconocía, pero no recordaba… ¡maldición! Los sonidos de la puerta no la dejaban concentrarse.
— ¡Lo recuerdo! —Grito de pronto — Escaleras, hay que buscar las escaleras.
Las dos chicas se lanzaron en su búsqueda al mismo tiempo que la puerta se abría de par en par.
Subieron las empinadas escaleras mientras el hombre les pisaba los talones. Ya no sonreía y sus ojos negros brillaban bajo la sombra del gorro.
Sakura soltó un gritó al resbalarse y el hombre de Jersey se lanzó a rasgarla con su guante. Tenten, que era una de las chicas más veloces y se encontraba unos cuantos escalones por encima de Sakura, no dudo en coger un tubo y lanzar un certero golpe a la cabeza del aquel hombre. Él se tambaleo y Sakura le dio una patada directamente en el pecho que lo hizo caer por las escaleras.
Cayó al piso con un sonoro golpe y las dos amigas corrieron sin mirar atrás, sin percatarse de la mirada cargada de odio en ese rostro desfigurado
.
..
…
¡Una actualización más esta semana! Me siento poderosa, esto es lo bello de tener vacaciones, gracias a dios solo me falta un mes para salir de mi esclavitud.
Si les ha gustado este capítulo ya saben que pueden ir al cuadro final y dejar un bello review para hacérmelo saber, así si me quieren dar un tomatazo o un muy bienvenido consejo.
Espero no tener algún dedazo. Es casi media noche donde vivo y no es muy bueno escribir esto antes de irme a dormir.
¿Quién será el próximo? Solo una persona me ha pedido por uno de los personajes, así que supongo que los demás da igual si los mato jajaja.
Bienvenidos a todos los nuevos lectores y muchas gracias por seguir a los antiguos.
.
..
: Te haces una muy buena pregunta, yo sé quién será el siguiente pero hay algunos que han adivinado. Sinceramente no sé como lo hace, creo que comienzan a leerme la mente. Con esos dos, que te puedo decir… Lo que empieza mal, termina peor. Y ellos no empezaron de la mejor forma que pueda haber, aunque este capítulo habla mucho de ellos y las cosas comienzan a mejorar.
Alesita: Mil gracias por tus palabras. Realmente quiero crear ese ambiente de miedo, lograr sumergirlos en las pesadillas. Crear ansiedad y temor a la hora de leer, me parece muy difícil y estoy dando lo mejor de mí para poder hacerlo. Esperó lograrlo, aunque sea un poco.
